Ofensiva de Viipuri

 

Pocos se percataron el 9 de Junio de 1944, cuando el Ejército Rojo de la Unión Soviética lanzó una arrolladora ofensiva contra Finlandia. Tres días antes, el 6 de Junio, había tenido lugar el desembarco de Normandía por los Aliados en Francia, lo que hizo pasar inadvertida la operación que se desarrollaba en el Norte de Europa. Aquella campaña en tierras lejanas y la heroica resistencia del pueblo finés determinaría no sólo el futuro de Escandinavia, sino también el de Europa.

Ejército Finés

Finlandia había estado en prolongados conflictos contra la Unión Soviética desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Primeramente había tenido lugar la Guerra de Invierno de 1939 a 1940 en la que Finlandia pudo salvar su soberanía, cediendo determinados territorios a la URSS. Al año siguiente, en 1941, estalló la Guerra de Continuación que se prolongó hasta 1944, conflicto por el que los fineses recuperaron todas las franjas perdidas respecto al anterior y vencieron una y otra vez al Ejército Rojo en los campos de batalla. Pero en 1944 Finalndia sabía que el Eje perdería la guerra, así que contactó con los Aliados para buscar una solución con la que salir del conflicto. Mientras tanto, el pueblo finés tendría que prepararse para resistir la embestida final del Ejército Rojo.

Pieza de artillería finesa PaK 40 oculta en los bosques de Carelia.

Apróximadamente el Ejército Finlandés sumaba un total de 75.000 soldados (más tarde 268.000) con 1.930 cañones, 110 tanques (59 Stug III, 36 BA-20 y 15 Panzer IV) y 248 aviones sobre el Istmo de Carelia. Dichas fuerzas se repartían en el II Cuerpo con las 2ª y 15ª Divisiones de Infantería y la 19ª Brigada de Infantería; más al IV Cuerpo con las 3ª, 4ª, 6ª 10ª y 18ª Divisiones de Infantería, además de las 3ª, 17ª y 20ª Brigadas de Infantería y la División Blindada. Al mando de todo estaba el prestigioso mariscal y héroe de guerra Carl Gustav Emil Mannerheim, teniendo como segundo al general Karl Lennart Oesch.

Otras fuerzas internacionales acudieron en ayuda de los finlandeses para echarles una mano contra el coloso soviético. Alemania por ejemplo prestó la 122ª División de Infantería “Greif”, la 303ª Brigada Cazacarros con 31 tanques (22 Stug III y 9 StuH 42) y el Escuadrón Kuhlmey con 64 aviones (32 cazas Focke Wulf Fw 190 y 32 bombarderos en picado Stuka Junkers Ju 87). Estonia, nación por la que el Tercer Reich estaba promoviendo su independencia, desplegó al 200º Regimiento de Infantería Estonio con 2.650 voluntarios. Por último Suecia, nación neutral muy ligada cultural y lingüísticamente a Finlandia, envió a la Compañía Voluntaria Sueca compuesta de 64 soldados originarios de dicho país, incluyendo entre ellos un voluntario procedente de Dinamarca.

Geográficamente el terreno era favorable a los finlandeses. El escenario que tenían que defender se componía de una planicie repleta de ríos, afluentes, lagos y pantanos muy fangosos, todo ello cubierto de una densa vegetación y árboles tan altos que oscurecían los bosques. La primera línea de defensa, fuertemente fortificada, tenía 15 kilómetros de largo. La segunda red del dispositivo se llamaba “Línea VT” y disponía de menos fortificaciones con una extensión más larga de 30 kilómetros que iba desde Vammelsuo a Taipale. Por último se articulaba la conocida como “Línea VKT” que se alargaba desde las afueras de Viipuri a Kuparsaari.

Ejército Finlandés:
II Cuerpo
-2ª División de Infantería
-15ª División de Infantería
-19ª Brigada de Infantería
IV Cuerpo
-División Blindada
-3ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-6ª División de Infantería
-10ª División de Infantería
-18ª División de Infantería
-3ª Brigada de Infantería “Azul”
-17ª Brigada de Infantería
-20ª Brigada de Infantería

Voluntarios:
122ª División de Infantería “Greif” Alemana
303ª Brigada Cazacarros Alemana
200º Regimiento de Infantería Estonio
Compañía Voluntaria Sueca

Ejército Rojo

Iósif Stalin quería conquistar Finlandia a cualquier precio. A pesar de que Heilsinki estaba llevando desde hacía un año negociaciones para buscar una paz por separado con los Aliados, el líder soviético deseaba que tal armisticio no llegase nunca, pues su objetivo era más amplio. En primer lugar quería ocupar toda Finlandia para imponer el comunismo, algo en lo que había fracasado en la Guerra Civil Finesa de 1917 a 1918 cuando Finlandia obtuvo su independencia de Rusia, siendo en parte Stalin responsable como comisario de las minorías étnicas. Por tanto el deseo del líder soviético era vengar aquella ofensa. Sin embargo el segundo motivo de Stalin para invadir al vecino finés era todavía más preocupante, ya que ansiaba convertir a Finlandia en el portaaviones con que dar el salto sobre la Noruega ocupada por los alemanes y de paso ocupar la neutral Suecia. De esto modo sería el dueño de un importante imperio en Escandinavia y de una salida al Océano Atlántico con el que amenazar a Occidente de cara a una fácil predecible Guerra Fría.

El Ejército Rojo disponía para su ofensiva en Finlandia de 451.000 soldados, 10.500 cañones, 800 tanques y 1.600 aviones. El tamaño era muy superior al de sus enemigos, apróximadamente de unas 40 divisiones repartidas en los XXI, XXIII y LIX Ejércitos que lideraba el general Leonid Govorov.

Ejército Rojo:
XXI Ejército
XXIII Ejército
LIX Ejército

Ataque a Finlandia

Al amanecer del 9 de Junio de 1944, un atronador bombardeo de 5.000 piezas de artillería, apróximadamente de 300 a 400 cañones por kilómetro de frente, arrasaron con una tormenta todo el frente finés en el Istmo de Carelia. Las posiciones defensivas en las primeras líneas fueron sepultadas, los almacenes de municiones volatilizados, los puestos de observación neutralizados, las líneas de comunicación interrumpidas, las alambradas rotas y los campos de minas limpiados. Con facilidad los soviéticos arrollaron las trincheras y defensas de los fineses. Primeramente los tanques T-34 y Stalin pasaron sobre las posiciones humeantes de la primera línea y después la infantería que venía detrás se encargó de silenciar el resto.

Herido finés en la batalla por Viipuri (Vyborg en ruso) es atendido por unos sanitarios.

Polémico para los mismos Aliados fue el ataque soviético a Finlandia, ya que tanto Estados Unidos como Gran Bretaña esperaban que la ofensiva se desarrollara contra los alemanes y no contra los fineses. Al fin y al cabo Finlandia estaba negociando en secreto desde hacía un año con Londres y Washington para salir de la guerra, por lo que una acción como esa no era necesaria. Por si fuera poco los Aliados querían aliviar la presión sobre el Frente Occidental en las playas de Normandía, algo que no se lograría si los rusos se entretenían con los finlandeses en lugar de con los alemanes, a los que dieron un respiro muy importante. A pesar de las protestas occidentales contra Stalin, el mandatario soviético hizo oídos sordos y prosiguió en su campaña para doblegar a Finlandia.

Un día después de la gran ofensiva, el 10 de Junio, el Ejército Rojo empezó a cosechar sus primeros éxitos con la expulsión de la 10ª División de Infantería Finesa sobre sus trincheras de Valkeassari, las cuales fueron aseguradas sin problemas. Simultáneamente algunas avanzadillas rusas cruzaron el Río Sestra y se infiltraron 14 kilómetros al interior. No muy lejos de allí, los soviéticos también desalojaron al 200º Regimiento de Infantería Estonio de sus posiciones entre Jalkala y Haapala, obligando a los voluntarios a replegarse más allá del Río Raivola. En sólo 24 horas la primera línea defensiva sobre Carelia había sido superada y los defensores fineses y estonios obligados a huír.

Sobre la “Línea VT” el ataque soviético se centró el 13 de Junio tras chocar las vanguardias del XXI Ejército contra las trincheras finesas entre Kuuterselka y Sahakylä. La batalla duró dos días hasta que el 15 de Junio los rusos superaron la “Línea VT”, acción por la que el general Leonid Govorov fue ascendido a mariscal por parte de Stalin. A continuación el Ejército Rojo rodó velozmente haciéndose con Kivenappa, no sin antes encontrar algunas complicaciones en Siiranmäki por culpa de las nuevas armas de mano antitanque Panzerfaust de los fineses que acabaron con algunos blindados soviéticos. Sin embargo el avance del Ejército Rojo fue imparable y después de100 kilómetros de recorrido, el 20 de Junio de 1944, los soviéticos entraron victoriosos en la ciudad de Viipuri, capital de Carelia.

Seguidamentecon a la toma de Viipuri, en otro sector del frente, exactamente en el Río Svir que conectaba el Lago Ladoga con el Lago Onega, el Ejército Rojo desarrolló una ofensiva de distracción el 21 de Junio con la esperanza de que los finlandeses sacaran refuerzos de Carelia. El ataque tuvo un bombardeo preliminar que duró 3 horas y 32 minutos con 3.000 aviones, 1.530 cañones y 312 camiones lanzacohetes Katyusha. Acto seguido los rusos hundieron la primera línea defensiva tomando un cuadrilátero de 6 kilómetrosde profundidad por 12 kilómetrosde largo que incluyó en el botín las ciudades de Medvesyegorsk y Lodeinoye Pole.

Dos defensores fineses en un hoyo del bosque careliano aguardan con un Panzerfaust.

Viendo que la situación era crítica porque con la caída de Viipuri los rusos se situaban a 200 kilómetros de Heilsinki, Finlandia solicitó un alto el fuego. Sin embargo la ambición de Stalin no tenía límites y quiso una rendición incondicional que permitiese la ocupación del país. Como era de esperar Finlandia se negó a algo así y decidió seguir combatiendo antes que aceptar el comunismo y acabar con su democracia. Por suerte tras su carrera a Viipuri el Ejército Rojo necesitaba reponer fuerzas y tuvo que detenerse para rearmarse, momento que aprovecharon los finlandeses para traer refuerzos desde otros frentes. Aquellos días de tregua permitieron incrementar los soldados finlandeses hasta los 268.000 efectivos en la “Línea VKT”, la última del dispositivo antes de Heilsinki. Todos aquellos hombres se consiguieron gracias a un traslado masivo de las reservas en Laponia, Aunus y especialmente del frente en Svir, donde los mandos fineses habían creído erróneamente que se desarrollaría la ofensiva de verano enemigo. También se sumaron por primera vez los refuerzos que los alemanes habían prometido, lo mismo que los voluntarios suecos, aunque el 200º Regimiento de Infantería Estonio tuvo que abandonar Finlandia para defender su patria, ya que Stalin también estaba invadiendo Estonia en aquellos instántes.

Tanque soviético IS-2 Stalin destruido por los fineses.

De nuevo el 22 de Junio de 1944, el Ejército Rojo reinició la ofensiva, esta vez contra Tienhaara, un pequeño paso de tierra entre el Mar Báltico y la Bahía de Viipuri que se conocía como “Llave de Finlandia”. Defendía la zona el 61º Regimiento de Infantería al mando del coronel más joven del Ejército Finlandés, Alpo Marttinen, cuyas fuerzas sólamente sumban 2.500 soldados, es decir, una cifra de1 a 10 en comparación a los soviéticos. Sobre las 7:00 horas de la mañana la artillería enemiga disparó contra Tienhaara más de 20.000 proyectiles en media hora, seguidos por un intenso bombardeo de formaciones de 50 aviones rusos que lanzaron miles de toneladas de bombas. Las explosiones incluso se escucharon en Heilsinki, lo que causó el pánico entre la población civil. En cuanto los soviéticos iniciaron el asalto tanto por la franja de tierra de Tienhaara como por el mar desembercando en la orilla opuesta, los finlandeses cargaron a bayoneta y aguantaron en una lucha cuerpo a cuerpo sin ceder un milímetro de terreno. Fue entonces cuando los mandos finlandeses dieron una de las órdenes más polémicas de la guerra consistente en disparar sobre la franja ocupada por los soviéticos, que en aquellos momentos estaba también repleta de finlandeses luchando con ellos. De manera inesperada 250 cañones fineses abrieron fuego contra el estrecho pasillo de Tienhaara, cayendo mortalmente sobre las formaciones enemigas y en menor medida también amigas. Millares de soviéticos fueron masacrados, al igual que los 500 defensores fineses, aunque el sacrificio de estos últimos no fue en vano porque el Ejército Rojo fue derrotado en su intento de invadir Finlandia por Tienhaara. Al día siguiente, el 23 de Junio, el coronel Marttinen, artífice de la victoria, se presentó ante Mannerheim y le informó: “Señor Mariscal, ¡Tienhaara aguanta! ¡La llave de Finlandia aguanta!”, a lo que el mariscal le respondió condecorándole con la Cruz Mannerheim.

Simultáneamente en la zona del Río Stir los soviéticos siguieron presionando para evitar el envío de más refuerzos a Carelia. El 23 de Junio ampliaron su cabeza a los 12 kilómetrosde profundidad y a los 50 kilómetrosde ancho, gracias a que fueron desembarcados desde el Lago Ladoga un grupo de infantería de marina soviética apoyada por 287 aviones que aseguraron la ruta fluvial entre los Ríos Tuloksa y Vidlista. Para el 25 de Junio los rusos ocuparon Olonez y el 27 Pilkyarante, lo que les permitió controlar el nudo ferroviario hacia Kondopoga, ciudad que también controlaron poco después. Gracias a aquellos éxitos cayeron fácilmente localidades como Kudamaguba, Lyusvara, Yaglyayarvi, Suoyarvi, Suviyalti o Petrosavodsk, esta última tomada tras un desembarco de la infantería de marina soviética desde el Lago Onega. Sin embargo a partir de este punto, los soviéticos en el sector del Río Stir no lograrían avanzar ni un milímetro más en toda la guerra, siendo rechazados continuadas veces.

Batalla de Tali. Los finlandeses pasan ante un tanque T-34 soviético que acaban de destruir con un Panzerfaust.

Tali fue el siguiente destino del Ejército Rojo, un sector más fácil por el que penetrar que equivalía a un cuadrilatéro de 10 por 10 kilómetros situado entre el Canal de Saimaa en Viipuri y el Río Vuoksi. Los rusos asaltaron con 84.000 hombres esta posición que estaba defendida por 40.000 finlandeses del 13º Regimiento de Infantería junto a los 64 voluntarios de la Compañía Voluntaria Sueca, una cifra a favor del Ejército Rojo que superaba al Eje en 2 a 1 en cuanto a infantería, 1 a 10 en artillería y 1 a 15 en aviación. Los primeros en aguantar la embestida fueron las tropas finlandesas de la 4ª División de Infantería entre el Lago Leitimojärvi y las colinas de Konkkalanvoret, zona en la que pusieron en retirada al Ejército Rojo, capturando a 6 de sus tanques que pintaron con los colores fineses y activaron de manera operativa en contra de sus amos. Durante aquella misma jornada también se distinguieron los 23 soldados suecos dirigidos por el teniente Axel Hârd Segerstad que exitósamente defendieron su trinchera de 300 metros, los cuales no sólamente la salvaron de caer en manos enemigas, sino que además contraatacaron y conquistaron la Cota 34, acción que les valió ser bautizados como los “Tigres de Tali”.

Una vez que se estabilizó el frente por Tali, el 27 de Junio el Ejército Finlandés pasó al contraataque. El asalto finés de desarrolló por Talinmylly con apoyo de la 33ª Brigada Cazacarros Alemana y la Compañía Voluntaria Sueca. Durante 24 horas se luchó encarnizadamente sobre tierra de nadie, mientras aviones fineses y bombarderos en picado Stukas alemanes machacaban las posiciones soviéticas. Al final el asalto germano-finés fracasó con su expulsión de Talinmylly el 29 de Junio, lo mismo que los suecos al ser repelidos por Juustila. Pero su batalla significó una ventaja adicional para el Eje, ya que permitió traer refuerzos y fortificar una nueva línea defensiva que pasaba por Vakkila, Ihantalajärvi y Noskuanselkä.

Una columna de tanques Stug fineses enviados al frente.

De nuevo el Ejército Rojo se lanzó a la ofensiva desde el sector de Viipuri, aunque esta vez por el punto vulnerable de Ihantala. Cuando finalizó el bombardeo de artillería preliminar con 4.000 cañones, los soviéticos atacaron siendo rápidamente emboscados por infantería finesa y tanques alemanes que se cobraron un gran número en víctimas. Desde uno y otro bando se bombardearon mutuamente por el aire, primero los soviéticos con 250 aparatos y luego el Eje con 80 aviones, de los cuales 40 fueron fineses y 40 germanos. El golpe más potente tuvo lugar en Tammisuo, donde la 3ª Brigada de Infantería “Azul” detuvo en solitario a 15 divisiones del XXI Ejército Soviético, al que de ninguna manera dejó pasar. Tan duros fueron los combates que el general finés Einar Vihma murió alcanzado por una bala cuando intentaba transmitir órdenes cruzando tierra de nadie de una trinchera a otra. Incapaz de avanzar y tras haber perdido casi 300 tanques, el Ejército Rojo suspendió la operación.

El 4 de Julio de 1944 comenzó la Batalla de la Colina de Äyräpää cuando 60.000 soldados del Ejército Rojo cargaron contra 30.000 fineses situados al otro lado del Río Voukse. La 2ª División de Infantería soportó los mayores choques del XXIII Ejército Soviético, logrando rechazarlo al otro lado del río una y otra vez. Especialmente se distinguió el coronel Adolf Ehrnroth, que al mando de un regimiento cruzó al lado ruso para ascender por la única colina que había en Äyräpää, desde la cual la artillería rusa podía dominar enteramente el valle. Con facilidad los finlandeses ocuparon la colina y asombrosamente la defendieron durante tres semanas sin que el Ejército Rojo consiguiera conquistarla, ya que cada vez que los soviéticos intentaron escalar su ladera acabaron muertos ante la determinación finesa. La llegada a la zona de la División Blindada de los finlandeses por Vuosalmi, acabó por decantar la balanza a su favor y propiciar la retirada soviética. La Batalla de la Colinia de Äyräpää costó al Ejército Rojo un total de 15.050 bajas entre 3.050 muertos, 11.750 heridos y 250 desaparecidos, además de la destrucción de 60 tanques; mientras que a los fineses les supuso 6.125 bajas entre 795 muertos, 4.976 heridos y 354 desaparecidos, más la pérdida de 2 tanques.

Aviones Stukas alemanes del Escuadrón Kuhlmey que apoyaron a los finlandeses desde el aire.

Por el Mar Báltico el 9 de Julio fueron transportados una serie de contingentes del Ejército Rojo que desembarcaron próximos a Tali procedentes de Viipuri, cuya misión exclusivamente consistía en rodear al Ejército Finlandés por la espalda. Inicialmente los fineses se retiraron debido al factor sorpresa, pero al día siguiente, el 10, acudió a la zona la 122ª División de Infantería “Greif” Alemana que paró a los soviéticos en seco. Incapaces de avanzar, los rusos tuvieron que retirarse hacia las líneas del LIX Ejército Soviético o reembarcar el 12 de Julio, fracasando por tanto en su intento de tomar al Ejército Finlandés por la retaguardia.

La Batalla de Nietjärvi comenzó el 15 de Julio de 1944 con un bombardeo de cañones y morteros contra la 5ª División de Infantería. Cuando se produjo el asalto de la infantería, los soviéticos se estrellaron contra las bien defendidas trincheras finesas y contra las casas de la aldea de Nietjärvi.Durante dos días los rusos se fueron acumulando contra el pueblo, sin saber que los finlandeses preparaban una maniobra envolvente el 17 de Julio. Al producirse la contraofensiva finesa en dicha fecha los rusos fueron arrollados con facilidad y perseguidos hasta sus propias líneas. Tal fue la sorpresa que abandonaron todo el material y a sus heridos. Al concluir la jornada la 114ª División de Infantería Soviética había sido destruída en su totalidad y capturado enteramente su cuartel general con unas pérdidas totales de 6.200 bajas entre 2.200 muertos y heridos, además de quedar 37 tanques destruidos. Los finlandeses por su parte tuvieron 1.300 bajas entre 500 muertos y 700 heridos, aunque a costa de una gran victoria contra sus enemigos.

Soldado finés en Vuosalmella con una metralleta rusa Ppsh.

Como medida de desesperación por parte de un Ejército Rojo que tenía ya casi agotados los recursos humanos y materiales, el 26 de Julio de 1944 lanzó sus últimas reservas contra los finlandeses al norte de Carelia en lo que se conoció como la Batalla de Ilomansti. Cerca de 20.000 soviéticos se enfrentaron a 14.500 fineses comandados por el general Erkki Raappana. Al principio los rusos tuvieron relativo éxito al invadir las Islas Bierk en el Báltico, pero en tierra como de costumbre fueron masacrados tras sus fallidos asaltos en tomar las posiciones finesas, incluso en esta ocasión se encontraron con un problema adicional al verse atacados desde la retaguardia por partisanos fineses ocultos en los bosques. Hasta el 13 de Agosto continuó la Batalla de Iliomansti, fecha en que la finalmente el Ejército Rojo fue vencido con 8.050 bajas entre 3.200 muertos, 3.450 heridos y 1.400 desparecidos. Finlandia encajó 1.700 bajas entre 400 muertos y 1.300 heridos, pero con una de las mayores victorias decisivas del conflicto.

Tras la Batalla de Iilomansti que supuso un vuelta de tuerca en el Frente Ruso-Finés a favor de Finlandia, el Ejército Rojo se encontró sin reservas ni medios para continuar con su campaña en el Norte (sólo en tanques había perdido más del 75% del total), algo que además puso en peligro los otros frentes en los que se batía contra los alemanes. Stalin tenía que decidir si conquistar Finlandia o el Tercer Reich, ya que ambos era imposible, por lo que se decantó finalmente por el más apatecible Imperio Alemán. De esta manera a la URSS no le quedó más remedio que aceptar la salida negociada al conflicto que proponía Finlandia y decretar el alto el fuego.

A las 6:50 horas de la madrugada del 4 de Septiembre de 1944 se firmó la paz entre la Unión Soviética y Finlandia. Todavía aquel día se produjo un bombardeo de artillería por parte de algunos soviéticos que sin enterarse del alto el fuego dispararon por error 9.000 proyectiles sobre las posiciones finesas. Al final de la jornada, las armas callaron para siempre.

Consecuencias

Bajo el llamado Armisticio de Moscú se formalizó la paz entre la Unión Soviética y Finlandia, el cual fue ratificado por los Aliados en el Tratado de París en 1947, considerándose a la nación finesa como un país derrotado entre los miembros del Eje, aunque con la ventaja de conservar su independencia tras la victoria sobre el comunismo en los campos de batalla. Bajo acuerdo mutuo, fueron restituidas las fronteras de antes del inicio de la guerra, es decir, que el 10% de la geografía finesa retornó a la URSS incluyendo Carelia, Péstamo, Salla, las Islas del Golfo de Finlandia y Porkkala, aunque esta última ciudad fue devuelta a los finlandeses en 1956 tras una resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Una de las ventajas que sacó Finlandia fue mantener bajo su dominio la plaza de Hängo, arrebata a la URSS en 1941.

La Unión Soviética cosechó 164.375 bajas entre 38.674 muertos y 125.701 heridos. Las pérdidas materiales fueron de 600 tanques destruidos y 280 aviones derribados.

Finlandia encajó 66.000 bajas entre 18.000 muertos, 45.000 heridos y 3.000 prisioneros. Suecia tuvo 59 bajas y Estonia 8 bajas entre 1 muerto y un herido.

Con la heroica resistencia del pueblo finés en 1944, Finlandia se convirtió en la única nación del Eje con frontera pegada a la Unión Soviética, que se salvó de ser invadida por el comunismo al final de la Segunda Guerra Mundial. La determinación finesa sirvió para impedir que el bolchevismo se extendiera a Escandinavia y que desde allí amenazara a Europa Occidental. Sin duda la victoria defensiva de Finlandia cambió el rumbo de la Historia.

 

Bibliografía:

Erik Norling, Treinta días que salvaron a un pueblo, Revista Española de Historia Militar Nº61/62 (2005), p.35-42
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Capitulación de Finlandia y Europa Oriental” S.A.R.P.E. (1978), p.1.764-1.776
Erik Norling, Sangre en la Nieve. “Capítulo II El Movimiento Voluntario Sueco”, García Hispán Editor (1996), p.-80-99
http://en.wikipedia.org/wiki/Vyborg_Petrozavodsk_Offensive