Ofensiva de Viipuri

El 9 de Junio de 1944, tan solo tres días después de que los Aliados protagonizaran el desembarco de Normandía que reabrió el Frente Occidental en Europa, en el Frente Oriental la Unión Soviética desencadenó la gigantesca ofensiva de Viipuri con la pretensión de sacar a Finlandia de la Segunda Guerra Mundial y quebrar su alianza con las potencias del Eje. Contra todo lo previsto, el Ejército Finlandés se defendería encarnizadamente en Carelia provocando unas pérdidas enormes al Ejército Rojo como ya había hecho en la Guerra de Invierno de 1939 a 1940, convirtiéndose la campaña en una de las más decisivas de la Historia de Escandinavia.

Plan del Eje

Finlandia combatía contra la Unión Soviética en un conflicto conocido como la Guerra de Continuación que había comenzado en 1941 dentro del marco de la “Operación Barbarroja” como socio de Alemania. A pesar de que el Ejécito Finlandés consiguió recuperar todos los territorios perdidos anteriormente en la Guerra de Invierno, ya fuese sobre Carelia u otras zonas de la frontera con Rusia, cuando las cosas se torcieron para el Eje a partir de 1944, en seguido el Alto Mando en Heilsinki comprendió que el Ejército Rojo pasaría a la ofensiva para invadir su patria y de que por tanto sería necesario prepararse para la defensa desde Laponia hasta el Lago Ladoga.

Pieza de artillería finesa PaK 40 oculta en los bosques de Carelia.

Geográficamente el terreno de Carelia era favorable para el Ejército Finlandés porque el escenario era una planicie repleta de ríos, afluentes, lagos y pantanos muy fangosos flanqueados por una densa vegetación y árboles tan altos que oscurecían los bosques. A esta protección natural había que añadir una protección artificial compuesta por un primer dispositivo de 15 kilómetros de fortificaciones, un segundo perímetro denominado “Línea VT” de 30 kilómetros entre las localidades de Vammelsuo y Taipale, y un tercer trazado bautizado como “Línea VKT” de 30 kilómetros que se alargaba desde la ciudad de Viipuri en el Mar Báltico hasta el enclave de Kuparsaari.

Apróximadamente el Ejército Finlandés sumaba un total de 75.000 soldados (más tarde se implementarían a 268.000 efectivos) con 1.930 cañones, 110 tanques (59 Stug III, 36 BA-20 y 15 Panzer IV) y 248 aviones desplegados sobre el Istmo de Carelia. Al mando del mariscal Carl Gustav Emil Mannerheim en calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Finlandesas y su lugarteniente el general Karl Lennart Oesch, los defensores reunieron al II Cuerpo con las 2ª y 15ª Divisiones de Infantería y la 19ª Brigada de Infantería; el IV Cuerpo con las 3ª, 4ª, 6ª 10ª y 18ª Divisiones de Infantería; además de las 3ª, 17ª y 20ª Brigadas de Infantería y la División Blindada. También el Ejército Alemán prestó a la 122ª División de Infantería “Greif”, la 303ª Brigada Cazacarros con 31 tanques (22 Stug III y 9 StuH 42) y al Escuadrón Aéreo “Kuhlmey” con 64 aviones (32 cazas Focke Wulf Fw 190 y 32 bombarderos en picado Stuka Junkers Ju 87); mientras que el gobierno satélite de Estonia organizó al 200º Regimiento de Infantería Estonio con 2.650 voluntarios y la neutral Suecia a la Compañía Voluntaria Sueca compuesta por 64 combatientes, incluyendo entre ellos un voluntario procedente de Dinamarca.

El Eje reunió un total 300.714 soldados entre 268.000 finlandeses, 30.000 alemanes, 2.650 estonios, 63 suecos y 1 danés, así como un material de 141 tanques y 312 aviones.

Ejército Finlandés:
II Cuerpo
-2ª División de Infantería
-15ª División de Infantería
-19ª Brigada de Infantería
IV Cuerpo
-División Blindada
-3ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-6ª División de Infantería
-10ª División de Infantería
-18ª División de Infantería
-3ª Brigada de Infantería “Azul”
-17ª Brigada de Infantería
-20ª Brigada de Infantería
·Fuerzas Volunatarias
-122ª División de Infantería “Greif” Alemana
-303ª Brigada Cazacarros Alemana
-200º Regimiento de Infantería Estonio
-Compañía Voluntaria Sueca

Plan de la URSS

Iósif Stalin necesitaba invadir Finlandia a cualquier precio después de la humillación sufrida en la Guerra de Invierno y en la Guerra de Ocupación, así como en la Guerra Civil Finlandesa de 1917 a 1918 cuando el comunismo había sido derrotado por el mariscal Carl Emil Gustav Von Mannerheim, siendo el mandatario soviético en parte responsable de esta derrota y de todas las demás (pues había sido comisario de las minorías durante la época de la Rusia Bolchevique). Sin embargo el pasado no era el principal motivo de arrebatarles a los finlandeses su patria, sino esencialmente utilizarla como trampolín para intervenir en la Noruega ocupada por los alemanes y de paso conquistar la neutral Suecia, muy importante de cara a la Guerra Fría que se avecinaba contra los Aliados Occidentales después de la Segunda Guerra Mundial.

El Ejército Rojo reunió a un total de 451.000 soldados, 10.500 cañones, 800 tanques y 1.600 aviones, apróximadamente de unas 40 divisiones repartidas en los XXI, XXIII y LIX Ejércitos al mando del general Leonid Govorov.

Ejército Rojo:
XXI Ejército
XXIII Ejército
LIX Ejército

Ataque a Finlandia

Al amanecer del 9 de Junio de 1944, un devastador bombardeo de 5.000 piezas de artillería del Ejército Rojo, apróximadamente de 300 a 400 cañones por kilómetro de frente, arrasaron todo el dispositivo defensivo del Ejército Finlandés en el Istmo de Carelia. En prácticamente unas horas todos los atrincheramientos quedaron sepultados, los almacenes de municiones volatilizados, los puestos de observación neutralizados, las líneas de comunicación interrumpidas, las alambradas rotas y los campos de minas barridos, por lo que acto seguido, los tanques T-34 y Stalin IS-2 pasaron por encima de las posiciones de vanguardia y poco después oleadas de tropas soviéticas que penetraron a través de Carelia.

Herido finés en la batalla por Viipuri (Vyborg en ruso) es atendido por unos sanitarios.

Veinticuatro horas después de la ofensiva en Carelia, el 10 de Junio, el Ejército Rojo expulsó a la 10ª División de Infantería Finesa de sus trincheras en Valkeassari y al 200º Regimiento de Infantería Estonio de sus fortificaciones entre Jalkala y Haapala, obligando a los voluntarios estonios a replegarse al otro lado del Río Raivola. Simultáneamente a no mucha distancia del sector, algunas avanzadillas rusas cruzaron el Río Sestra y se infiltraron 14 kilómetros al interior, desarticulando todo el sistema defensivo de vanguardia del Ejército Finlandés en el Istmo de Carelia para la jornada del 12 de Junio.

La “Línea VT” se convirtió en el objetivo del XXI Ejército Soviético el 13 de Junio cuando sus tropas chocaron contra las trincheras defendidas por soldados finlandeses entre Kuuterselka y Sahakylä. Después de dos días de intensa lucha con bajas en ambos bandos, el día 15 los soviéticos superaron la “Línea VT” y tomaron el enclave de Kivenappa, acción por la cual Iósif Stalin ascendió a mariscal de campo al general Leonid Govorov. A pesar de que posteriormente entre las jornadas del 16 y el 19 los soldados finlandeses equipados con armas anticarro Panzerfaust eliminaron a un buen puñado de tanques rusos en Siiranmäki, los soviéticos se apoderaron del enclave y el 20 avanzaron imparables unos 100 kilómetros hasta entrar victoriosos y conquistar la importante ciudad de Viipuri, capital de Carelia.

Inmediatamente después a la caída de Viipuri, en otro sector del Frente de Finlandia, concretamente en el Río Svir que conectaba el Lago Ladoga con el Lago Onega, el Ejército Rojo desarrolló una segunda ofensiva de distracción el 21 de Junio con la esperanza de que los finlandeses sacaran refuerzos de Carelia. El ataque que estuvo precedido por un bombardeo preliminar de 3 horas y 32 minutos con 3.000 aviones, 1.530 cañones y 312 camiones lanzacohetes Katyusha, destrozó las fortificaciones enemigas porque con pasmosa rapidez las tropas soviéticas provocaron el colapso de la línea ocupando un cuadrilátero de 6 kilómetros de profundidad por 12 kilómetros de largo que incluyó las ciudades de Medvesyegorsk y Lodeinoye Pole.

Dos defensores fineses en un hoyo del bosque careliano aguardan con un Panzerfaust.

La presencia del Ejército Rojo en Viipuri implicó que los invasores se situaran a tan sólo 200 kilómetros de la capital de Heilsinki, algo que condujo a las autoridades abrir la posibilidad de unas negociaciones de paz con el Kremlin. Sin embargo y contra todo lo esperado, Iósif Stalin albergaba unas ambiciones sin límites porque exigió la rendición incondicional con la pretensión de conquistar el país al completo y abolir la democracia para implantar el comunismo, algo a lo que obviamente se negó el gabinete del Primer Ministro Edwin Linkomes. Gracias a la terquedad del mandatario georgiano, los finlandeses se pudieron reforzar aprovechando que los soviéticos estaban exhaustos después de su carrera a Viipuri y de que por tanto necesitaban reponer fuerzas desde la lejana ciudad de Leningrado. Así fue como a raíz de este tiempo concedido por los rusos, se trajeron desde la retaguardia a más de 200.000 efectivos procedentes de Laponia, Aunus y Svir, así como a la Compañía Voluntaria Sueca y a los restos del 200º Regimiento de Infantería Estonio, con los que se pudieron taponar todos los huecos de la poderosa “Línea VKT”.

Tanque soviético IS-2 Stalin destruido por el Ejército Finlandés.

A las 7:00 horas del 22 de Junio de 1944, fecha que coincidió con la ofensiva de la “Operación Bagration” sobre el Grupo de Ejércitos Centro en Bielorrusia, el Ejército Rojo atacó con 25.000 efectivos el Paso de Tienhaara, un pasillo de tierra entre el Mar Báltico y la Bahía de Viipuri que era conocido como la “Llave de Finlandia”. Defendido el sector por 2.500 soldados del 61º Regimiento de Infantería al mando del coronel Alpo Marttinen (por aquel entonces el más joven del Ejército Finlandés), sus fuerzas que eran inferiores en 1 a 10 a sus oponentes, pronto recibieron más de 20.000 proyectiles disparados por las piezas de artillería e infinidad de bombas arrojadas por 50 aviones de la Fuerza Aérea Soviética, cuyas detonaciones pudieron escucharse por la población en Heilsinki. Sin embargo en cuanto las tropas soviéticas atacaron el Paso de Tienhaara, los soldados finlandeses cargaron a la bayoneta y pelearon al cuerpo a cuerpo sin ceder un milímetro de terreno. Mientras la refriega proseguía sin un claro vencedor, una seríe de baterías de 250 cañones dispuestas en los flancos por el Ejército Finlandés abrieron fuego contra el lugar (una acción polémica porque sabían que entre los rusos estaban mezclados sus hombres), despedazando a continuación a sus enemigos que fueron masacrados por millares a causa de las explosiones y la metralla, aunque también a 500 de sus propios compatriotas. Sorprendentemente y pese al caso de “fuego amigo”, se consiguió derrotar al Ejército Rojo porque con una cantidad de bajas insoportable se retiró del Paso de Tienhaara la jornada del 23 de Junio. Una vez se conoció la noticia de la victoria, el coronel Alpo Marttinen le presentó su informe al mariscal Carl Emil Von Mannerheim diciendo: “Señor Mariscal, ¡Tienhaara aguanta! ¡La llave de Finlandia aguanta!”, a lo que éste le respondió condecorándose con la medalla de la Cruz Mannerheim.

Fracasado el intento del Paso de Tienhaara, en la zona del Río Stir el Ejército Rojo probó suerte el 23 de Junio mediante una ofensiva de carácter local que fue arrolladora porque amplió sus cabeza de conquista a los 12 kilómetros de profundidad y a los 50 kilómetros de ancho gracias a un desembarco desde el Lago Ladoga que depositó a un grupo de infantes navales soviéticos apoyados bajo la cobertura de 287 aviones que consiguieron asegurar la ruta fluvial entre el Río Tuloksa y el Río Vidlista. A las 48 horas de este éxito los rusos ocuparon Olonez la jornada del 25 y Pilkyarante la del 27, lo que les permitió apoderarse tanto el nudo ferroviario como de la ciudad Kondopoga. A partir de entonces cayeron en efecto dominó las localidades de Kudamaguba, Lyusvara, Yaglyayarvi, Suoyarvi, Suviyalti y Petrosavodsk, esta última tomada tras una operación anfibia de marines soviéticos que atravesaron a bordo de embarcaciones las aguas del Lago Onega. Sin embargo y desde este punto, las fuerzas rusas ya no podrían progresar un metro más sobre el área del Río Stir debido a las fuertes posiciones del Ejército Finlandés, quedando el sector totalmente estancado durante el resto de la Guerra de Continuación.

Granaderos finlandeses pasan ante un tanque T-34 soviético que acaban de destruir con un Panzerfaust durante la Batalla de Tali.

Nuevamente en el sureste de Finlandia, el Ejército Rojo cambió de rumbo optando por atacar el perímetro de Tali, un cuadrilátero de 10 kilómetros de ancho por 10 kilómetros de largo situado entre el Canal de Saimaa junto a la Bahía de Viipuri y el Río Vuoksi. El asalto estuvo protagonizado por 84.000 soldados rusos que cargaron contra 40.000 defensores finlandeses de la 4ª División de Infantería y los 64 voluntarios de la Compañía Voluntaria Sueca, básicamente una cifra a favor de los atacantes que les superaba 2 a 1 en cuanto a infantería, 1 a 10 en artillería y 1 a 15 en aviación. Como ya había sucedido en otras ocasiones, las tropas soviéticas se estrellaron contra las fuerzas finesas entre Lago Leitimojärvi y las Colinas de Konkkalanvoret, donde los rusos se hubieron de retirar perdiendo seis tanques (que capturaron los finlandeses), exactamente igual que sucedió en el sector boscoso protegido por el 13º Regimiento de Infantería Finés. Curiosamente durante aquella jornada un grupo 23 soldados suecos al mando del teniente Axel Hârd Segerstad se distinguieron en la defensa de su trinchera de 300 metros, no sólo evitando su caída ante la arremetida enemiga sino que pasaron al contraataque y arrebataron a los soviéticos la Cota 34, acción por la que desde entonces serían conocidos como los “Tigres de Tali”.

Salvada la situación en el sector de Tali, el 27 de Junio la 4ª División de Infantería Finlandesa pasó a la contraofensiva contando con el apoyo de los tanques de la 33ª Brigada Cazacarros Alemana y los soldados de la Compañía Voluntaria Sueca. Durante el ataque que estuvo precedido por un mortíferas incursiones de los bombarderos en picado Stukas del Escuadrón Aéreo “Kuhlmey” y algunos cazas en vuelo rasante de la Fuerza Aérea Finlandesa que causaron bastantes estragos al Ejército Rojo, a las dos días de la arremetida, el 29, los soldados fino-germanos acabaron siendo repelidos sobre el sector de Talinmylly, lo mismo que los voluntarios suecos sobre Juustila. A pesar del fracaso del Eje, las bajas infligidas a los rusos fueron tan elevadas que les impedirían lanzar nuevas ofensivas durante algún tiempo, facilitando mientras tanto el refuerzo de las posiciones finesas sobre una nueva línea de fortificaciones que pasaba por Vakkila, Ihantalajärvi y Noskuanselkä.

Una columna de tanques fineses Stug enviados al frente de Carelia.

La nueva ofensiva del Ejército Rojo desde Viipuri en esta ocasión se desarrolló sobre uno de los puntos más vulnerables del enemigo en Ihantala. Bajo el apoyo de un bombardeo preliminar de 4.000 cañones, el ataque resultó desastroso porque las tropas soviéticas fueron emboscadas por tiradores fineses en los montes adyacentes y tanques alemanes que salieron de improviso desde los flancos para volar a decenas de carros T-34. Desesperados los atacantes enviaron a la Fuerza Aérea Soviética que bombardeó las posiciones del Eje con 250 aparatos, a la vez en que 80 aviones de los defensores (40 fineses y 40 germanos) atacaron las columnas a retaguardia del Ejército Rojo. Finalizadas las incursiones desde el cielo, unas 15 divisiones del XXI Ejército Soviético cargaron contra el perímetro de Tammisuo, donde la 3ª Brigada de Infantería “Azul” en solitario rechazó a los asaltantes, perdiendo durante la refriega la vida el general finés Einar Vihma que murió alcanzado por una bala mientras transmitía órdenes cruzando la “tierra de nadie” de una trinchera a otra. Sorprendentemente y contra todo lo imaginado, los fino-germanos se hicieron con la victoria tras rechazar a los soviéticos y destruir nada menos que 300 tanques de los modelos T-34 y Stalin IS-2.

El 4 de Julio de 1944 comenzó la Batalla de la Colina de Äyräpää cuando 60.000 soldados del XXIII Ejército Soviético cargaron contra 30.000 soldados de la 2ª División de Infantería Finlandesa atrincherados al otro lado del Río Voukse. Milagrosamente en la refriega los rusos fueron repelidos e incluso perseguidos, pues un regimiento liderado por el coronel Adolf Ehrnroth cruzó al otro lado del curso fluvial y se apoderó de la Colina Äyräpää (con la que se dominaba todo el valle). De hecho durante las tres semanas siguientes los finlandeses mantuvieron en su poder la Colina Äyräpää, matando a centenares de soviéticos que intentaban escalar su pendiente hasta que después de sufrir las fuerzas finesas una enorme cantidad de bajas, fueron relevados por la División Blindada procedente de Vuosalmi que propició la huida definitiva del Ejército Rojo. Hasta entonces la Batalla de la Colina de Äyräpää costó a los soviéticos un total de 15.050 bajas entre 3.050 muertos, 11.750 heridos y 250 desaparecidos, además de la destrucción de 60 tanques; mientras que a los fineses les supuso 6.125 bajas entre 795 muertos, 4.976 heridos y 354 desaparecidos, más la pérdida de 2 tanques.

Aviones alemanes Stukas del Escuadrón “Kuhlmey” que apoyaron desde el aire al Ejército Finlandés.

El 9 de Julio de 1944, las embarcaciones de la Flota Roja del Báltico transportaron a varios contingentes de tropas desde Viipuri a través del Golfo de Finlandia que desembarcaron a la espalda del Ejército Finlandés, justo por detrás del sector de Tali. Como los fineses no habían esperado un movimiento de aquel tipo, con presteza se retiraron de manera provisional, por lo menos hasta que a la siguiente jornada, el 10, acudieron a la zona los soldados germanos de la 122ª División de Infantería “Greif” que primero frenaron el avance de los rusos y el día 12 los pusieron en retirada, forzándoles bien a reembarcar en los buques de la Flota Roja del Báltico o bien atravesaron los peligrosos bosques hasta las líneas del LIX Ejército Soviético.

La Batalla de Nietjärvi comenzó el 15 de Julio de 1944 cuando el Ejército Rojo efectuó un bombardeo preliminar de cañones y morteros contra la 5ª División de Infantería Finlandesa. Al igual que en otras maniobras similares, las oleadas de soldados soviéticos fueron masacradas desde las trincheras y los tiradores parapetados en las casas del pueblo hasta que después de 48 horas de lucha, en la jornada del 17, los finlandeses protagonizaron un contraataque envolvente por los flancos que arrolló a los invasores y los expulsó hasta sus propias líneas. El desastre en esta ocasión fue uno de los peores cosechados por los rusos porque la totalidad de la 114ª División de Infantería Soviética fue destruida con unas pérdidas de 6.200 bajas entre 2.200 muertos y heridos, además de ser 37 tanques pulverizados y capturado su cuartel general; a costa de encajar los fineses alrededor de 1.300 bajas entre 500 muertos y 700 heridos.

Soldado finés en Vuosalmella con un subfusil ruso  capturado Ppsh.

Con la mayor parte de los recursos humanos y materiales agotados por el Ejército Rojo, el 26 de Julio se enviaron a los últimas reservas contra las posiciones del Ejército Finlandés al norte de Carelia en lo que se conoció como la Batalla de Ilomansti. Las 20.000 tropas rusas chocaron con 14.500 defensores fineses al mando del general Erkki Raappana que repelieron las oleadas enemigas masacrando a cientos de invasores, los cuales únicamente pudieron apoderarse en la costa de las diminutas Islas Bierk. Sin embargo y salvo por este éxito local en el Mar Báltico, la ofensiva volvió a terminar en otra catástrofe, en parte gracias a los partisanos fineses ocultos en los bosques que les hostigaban desde los flancos, ya que el 13 de Agosto el Ejército Rojo se retiró con 8.050 bajas entre 3.200 muertos, 3.450 heridos y 1.400 desparecidos; a cambio de encajar los finlandeses unas 1.700 bajas entre 400 muertos y 1.300 heridos.

La Batalla de Iilomansti fue la más decisiva porque al Ejército Rojo se le acabaron las reservas para continuar con su campaña, ya que la mayoría de sus tropas habían causado baja y encima se habían perdido el 75% de todos los tanques disponibles en Finlandia. Ante este dilema, el Kremlin comprendió que el Frente Soviético-Finés no podía absorber más recursos si se quería continuar con éxito la guerra global contra Alemania y ganar la carrera con los Aliados Occidentales para obtener el mayor número de territorios posibles sobre Europa Central y Oriental. Fue de este modo como por tercera vez desde la Guerra Civil Finlandesa de 1917 a 1918 y desde la Guerra de Invierno de 1939 a 1940, Iósif Stalin no tuvo más remedio que tragarse su orgullo y renunciar a sus aspiraciones de conquista sobre Finlandia para sentarse a negociar con el Gobierno de Heilsinki.

Consecuencias

A las 6:50 horas de la madrugada del 4 de Septiembre de 1944, tuvo lugar el último bombardeo de artillería efectuado por las baterías del Ejército Rojo con unas salvas que dejaron caer más de 9.000 proyectiles sobre las posiciones y atrincheramientos del Ejército Finlandés desplegado al norte de Carelia. Inmediatamente después de esta demostración de fuego, tanto la Unión Soviética como Finlandia firmaron la paz, poniendo de una vez por todas fin a la Guerra de Continuación que había durado más de tres años desde 1941 a 1944 y a la salida del Gobierno de Heilsinki como parte de las naciones del Eje.

La Unión Soviética sufrió 164.375 bajas entre 38.674 muertos y 125.701 heridos, así como unas pérdidas materiales de 600 tanques y 280 aviones.

El Eje sufrió las bajas de 66.000 finlandeses entre 18.000 muertos, 45.000 heridos y 3.000 prisioneros, además de registrarse 59 bajas suecas y 8 bajas entre los estonios contando 1 muerto y 1 herido.

El Armisticio de Moscú de 1944 que suscribieron la Unión Soviética y Finlandia para volver a la situación territorial previa a la Guerra de Continuación y posterior a la Guerra de Invierno, fue implementada después de la Segunda Guerra Mundial bajo la supervisión de los Aliados Occidentales durante el Tratado de París en 1947. Según las cláusulas, un 10% del país fue anexionado por la URSS, concretamente las regiones de Carelia, Péstamo, Salla, las Islas del Golfo de Finlandia y Porkkala (esta última devuelta a los finlandeses en 1956 tras una resolución de la Organización de Naciones Unidas), aunque los rusos también tuvieron que entregar a los fineses la Base de Hängo. A pesar de estas pérdidas en el plano geográfico, la valiente determinación del pueblo y del Ejército Finlandés para frenar la ofensiva del Ejército Rojo sobre Viipuri, evitó que la nación quedara bajo la órbita del comunismo como les sucedió a otros miembros del Eje como Rumanía, Hungría o Bulgaria, y lo que fue más importante, se evitó la propagación del comunismo a Escandinavia.

 

Bibliografía:

-Erik Norling, Treinta días que salvaron a un pueblo, Revista Española de Historia Militar Nº61/62 (2005), p.35-42
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Capitulación de Finlandia y Europa Oriental” S.A.R.P.E. (1978), p.1.764-1.776
-Erik Norling, Sangre en la Nieve. “Capítulo II El Movimiento Voluntario Sueco”, García Hispán Editor (1996), p.-80-99
-http://en.wikipedia.org/wiki/Vyborg_Petrozavodsk_Offensive