A mediados del verano de 1944 la Unión Soviética lanzó la ofensiva definitiva contra Estonia con la finalidad de expulsar al Grupo de Ejércitos Norte de uno de los territorios estratégicos en las costas del Mar Báltico. La operación del Ejército Rojo constó de dos fases escalonadas que tuvieron como eje principal los flancos del Lago Peipus, estando la primera enfocada en quebrar las defensas meridionales en lo que se conoció como la Batalla de Tartu, mientras que la segunda una arremetida contra la capital que culminaría en el asalto a Tallin.
Plan de la URSS
El descalabro del Eje en el Frente Oriental a mediados de 1944 alcanzó extremos de catastrofismo, pues la «Operación Bagration» había barrido al Grupo de Ejércitos Centro de Bielorrusia y los sucesivos choques en los Países Bálticos estaban haciendo tambalearse al Grupo de Ejércitos Norte. El único inconveniente para el Kremlin era que los alemanes y otros voluntarios europeos de las Waffen-SS habían frenado a los soviéticos sobre la estrecha franja que conectaba el Mar Báltico con el Lago Peipus durante la Batalla de Narva y más tarde durante la Batalla de las Colinas Azules.
La situación de estancamiento en Estonia obligó al Alto Mando Soviético (STAVKA) a buscar otra ruta alternativa para acceder al país que en un principio fueron las tierras pantanosas al sur del Lago Peipus. La agrupación escogida para la operación fue el III Frente Báltico al mando del general Iván Maslennikov, quién en torno a las inmediaciones del espacio lacustre, concentró al LXVII Ejército del general Vladimir Romanovsky en Pskov para dirigirse hacia Tartu, al mismo tiempo en que más al sur posicionó al I Ejército de Choque del general Nikanor Zakhvataev y el LIV Ejército del general Sergei Roginsky para efectuar un golpe de gancho hacia el Río Emajögi y la localidad de Vöru, todo ello acompañado por un desembarco de distracción que protagonizaría la 25ª Brigada Independiente en el pueblo pesquero de Mehikoorma.
Completada una parte de la ofensiva al sur del Lago Peipus, las fuerzas del Eje empeñadas en la Batalla de Narva no tendrían más remedio que levantar su posición de bloqueo para no quedar embolsadas y replegarse hacia el oeste, por lo que en ese instante entrarían en acción los 195.000 soldados del Frente de Leningrado del mariscal Leonid Govorov, quienes atravesarían los bordes septentrionales de la nación con las vistas puestas en la capital de Tallin. Las unidades escogidas para la operación fueron el II Ejército de Choque del general Iván Fedyuninsky con los XXX y CXVII Cuerpos, más el VIII Ejército del general general Filipp Stárikov con el CVIII Cuerpo y el VIII Cuerpo Estonio, este último formado por comunistas estonios, además de poseer como apoyo una brigada acorazada, dos regimientos blindados, cuatro regimientos de artillería autopropulsada y a los escuadrones del XIII Ejército Aéreo del general Stepan Rybalchenko.
Aproximadamente el Ejército Rojo reunió a 272.800 efectivos, entre estos 247.800 soviéticos y 25.000 estonios, así como 2.600 piezas de artillería y 300 tanques.
Plan del Eje
Las posiciones del Eje al sur del Lago Peipus se habían debilitado debido a que muchas unidades habían tenido que ser transferidas desde dicho sector hacia Letonia o hacia las Colinas Azules en la propia Estonia. Esta retirada de efectivos hizo muy vulnerables todos los distritos en las inmediaciones de Tartu, sin obviar con que las prolongaciones de la «Línea Tannenberg» que se ramificaban hasta la zona en forma de fortificaciones eran demasiado frágiles para contener una potente ofensiva como la que iba a lanzar el III Frente Báltico.
El Grupo Táctico Wagner o «Kampfgruppe Wagner» era la agrupación encargada de la defensa del sur del Lago Peipus, por ese entonces bajo el mando directo del general Jürgen Wagner, aunque más a su derecha tenía concentrado entre Walk y Vöru al XXVIII Cuerpo del general Hans Gollnick. A estas unidades había que sumar la 101ª Brigada Panzer del oficial Richard Schmidtgen en la misma ciudad de Tartu, así como otras menores en las inmediaciones del distrito como por ejemplo la famosa Brigada SS de Granaderos Belga Valona «Wallonie» del oficial León Degrelle, el 45ª Regimiento SS de Granaderos Estonio, el 11º Batallón SS de Reconocimiento, dos batallones de artillería, un batallón de cohetes y un pelotón de cinco cazacarros Stug, e incluso una reserva que tan sólo intervendría en caso de crisis constituida por el II Cuerpo del general Wilhelm Hasse con la 87ª División de Infantería, la 563ª División Volksgrenadier, la 207ª División de Seguridad y los 37º 38º Batallones de Policía Estonios.
Al norte del Lago Peipus el III Cuerpo SS Panzer del general Felix Steiner que había conseguido frenar al Ejército Rojo durante la Batalla de las Colinas Azules, aprovecharía el respiro para irse replegando gradualmente dentro del marco de la «Operación Aster». La retirada se efectuaría empleando a pequeños elementos de contención para evitar una desbandada que dependiendo del momento y la circunstancia estarían adscritos a la 20ª División SS de Granaderos Estonia «Estnische», la 11ª División de Infantería Alemana, la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V», la 4ª Brigada de Granaderos Holandesa «Nederland», la 6ª Brigada SS de Granaderos Flamenca «Langemarck», los Regimientos SS de Granaderos Noruego y Danés «Norge» y «Danmark» de la 11ª División SS de Granaderos «Nordland», y la Brigada SS de Granaderos Flamenca «Langemarck», los cuales se reorganizarían en Tallin bien para escapar a pie en dirección a Letonia, o bien para ser evacuados a bordo de 50 navíos militares y civiles bajo el organigrama de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) que incluyeron cinco flotillas al mando del vicealmirante Theodor Buchardi.
Aproximadamente el Eje reunió a 65.000 efectivos, la mayoría alemanes y estonios, pero también a 500 belgas.
Batalla de Tartu
La ofensiva de Tartu comenzó el 10 de Agosto de 1944 con un potente bombardeo preliminar de la artillería del II Frente Báltico y un total de 567 salidas de los aviones del XIV Ejército del Aire bajo el mando del general Iván Zhuralev. El ataque por el momento se concentró en el sector más meridional defendido por el XXVIII Cuerpo Alemán, por lo que sus defensores retrocedieron 10 kilómetros en la primera jornada y se desbandaron en la del 11, un acontecimiento que permitió a los rusos abarcar grandes distancias y conquistar la ciudad de Vöru el día 13. A este desastre en el sur encima se sumó otro al norte cuando el 16 de Agosto una flotilla compuesta por cuarenta esquifes, balsas y lanchas artilladas surcaron el Lago Peipus y depositaron a 7.000 efectivos en los distritos de Mehikoorma y Mustvee, donde pese a ser hundidas numerosas embarcaciones a manos de la artillería y de bombarderos en picado Stukas, finalmente consiguieron descargar a la totalidad de la 25ª Brigada Independiente.
El golpe del LXVII Ejército Soviético al sur del Lago Peipus no se produjo hasta el 19 de Agosto mediante un choque frontal contra la Brigada SS de Granaderos Belga «Wallonie» en Patska, en donde pese a los valones contar con el apoyo de cuatro tanques alemanes Panzer IV, fueron incapaces de contener la acometida y por tanto se retiraron hacia Kambia, en cuyas inmediaciones resistieron otros días hasta que también fueron desalojados por los rusos el 22. Al día siguiente, el 23, a no mucha distancia entró en acción la 282ª División de Fusileros y la 16ª Brigada Blindada que cargaron contra el 45ª Regimiento SS de Granaderos Estonio en Noela, al que tras una refriega arrebataron el estratégico Puente de Kärevere.
La crisis al sur del Lago Peipus obligó a la 101ª Brigada Panzer en Tartu a lanzar un desesperado contraataque para alejar a los soviéticos de la ciudad, pero la operación fue desarticulada con muchas bajas para los germanos, pues el general Richard Schmidtgen perdió la vida y el comandante encargado de ejecutar la misión, en este caso Hyazinth Von Strachwitz, resultó herido en un accidente cuando su coche salió de la carretera y dio varias vueltas de campana (murieron el conductor y el oficial de enlace). Algo más de suerte tuvo la Brigada SS de Granaderos Belga «Wallonie» que acudió a relevar al 45ª Regimiento SS de Granaderos Estonio en Noela, ya que resistió las acometidas soviéticas y les impidió avanzar más allá de Lombi y Keerdu, sin obviar con que numerosos soldados rusos fueron acribillados desde el aire por un inesperado raid de bombarderos en picado Stukas a los mandos del famoso «as» Hans Ulrich Rudel.
El 25 de Agosto de 1944 comenzó el asalto final del LXVII Ejército Soviético contra Tartu, en donde se libró una cruenta lucha urbana que supuso el fin del 11º Batallón SS de Reconocimiento y parte de la 101ª Brigada Panzer, ya que para el final de la jornada los rusos cruzaron las aguas del Río Emajögi mediante el tendido de dos puentes de pontones y finalmente conquistaron la ciudad. De hecho las bajas del «Kampfgruppe Wagner» habían sido tan grandes hasta la fecha que el Grupo de Ejército Norte tuvo que sacar a dicha formación del Frente Oriental y relevarla por la totalidad del II Cuerpo Alemán.
La llegada de las reservas del II Cuerpo Alemán al sector amenazado sobre el sur del Lago Peipus lograron revertir parcialmente la situación mediante el lanzamiento de una contraofensiva en dirección a Tartu. La operación comenzó muy bien porque un grupo de cazacarros Stug y los soldados auxiliares de los 37º y 38º Batallones de Policía Estonios recuperaron el control del Puente de Kärevere la jornada del 30 de Agosto. Acto seguido las fuerzas del Eje retomaron otras localidades menores e incluso el 4 de Septiembre volvieron a entrar en la ciudad de Tartu, combatiendo en los barrios exteriores durante cuarenta y ocho horas, por lo menos hasta que los soviéticos empeñaron a cuatro de sus divisiones y expulsaron para siempre a los germano-estonios el día 6.
Al cabo de diez días, el 16 de Septiembre, el III Frente Báltico reanudó su ofensiva sobre toda la curva del Río Emajögi con el Lago Vörtsjärv, disparando sobre una línea de 90 kilómetros un total de 132.500 proyectiles de artillería, aproximadamente 29 bocas por kilómetro, salvo en el punto de ruptura de 25 kilómetros que recibió el fuego de 137 piezas por kilómetro. A la jornada siguiente del 17, unos 140.000 soldados se abalanzaron sobre 12.000 soldados del Eje en el sector de Koosa, la mayoría estonios que se acababan de agrupar en el Grupo Táctico Vent o «Kampfgruppe Vent» del comandante Paul Vent. Después de resultar un regimiento estonio volatilizado y reducido a un centenar de supervivientes, los rusos tomaron Koosa y se estrellaron contra la siguiente posición de bloqueo establecida por las tropas estonias en Alatskivi y por un regimiento de seguridad alemán en Luunja, por lo menos hasta que los defensores también fueron desalojados de ambos enclaves el día 18.
Ofensiva de Tallin
Cuando el Frente de Leningrando inició la segunda fase de la ofensiva contra el norte de Estonia el 19 de Septiembre de 1944, la primera unidad en recibir la acometida del II Ejército de Choque fue la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V» que quedó reducida a poco más de 2.000 efectivos sobre la carretera que unía Narva con Tallin, los cuales se fragmentaron en tres grupos más pequeños que se internaron en los bosques de la región hasta alcanzar la seguridad de las líneas del Eje. También se registraron breves choques con algunas columnas retrasadas del III Cuerpo SS Panzer, pero todas escaparon con facilidad del país, contabilizando únicamente 30 muertos o desaparecidos y 65 prisioneros que cayeron en manos rusas. Estos combates se sucedieron en medio de una intensa actividad por parte de la aviación soviética que bombardeó numerosas ciudades como por ejemplo Rakvere que fue atacada por 108 aparatos (58 bombarderos Petlyakov Pe-2 y 50 cazas Yak-9), dejando como resultado la destrucción de la estación ferroviaria, la voladura de varios vehículos y el incendio de un tren.
La progresión del II Cuerpo de Choque continuó siendo imparable sobre la franja septentrional de Estonia, pues el 20 el VIII Cuerpo Estonio recorrió 70 kilómetros hasta Rakvere y chocó con la 20ª División SS de Granaderos Estonia en una lucha fraticida protagonizada por combatientes de la misma nacionalidad que acabó con la conquista de la ciudad de Avinurme. Algo más abajo los supervivientes de la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V» que había torcido en dirección sur para unirse a las tropas en retirada del II Cuerpo Alemán, emboscaron a un contingente soviético al norte del Lago Vörstjärv al que infligieron cuantiosas bajas e incluso pusieron en fuga gracias a la llegada de un pelotón germano compuesto por tanques T-34 capturados al Ejército Rojo con los que destruyeron numerosos vehículos rusos.
El 21 de Septiembre de 1944 tuvo lugar un episodio de «guerra civil» en Estonia cuando el VIII Cuerpo Estonio del Ejército Soviético atacó en plena retirada a una columna de 1.500 hombres pertenecientes a la 20ª División SS de Granaderos Estonia y otros elementos de la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V» a unos 100 kilómetros de Tallin en un acontecimiento que sería conocido como la Batalla de Porkun. El enfrentamiento comenzó con un asalto sorpresa de los comunistas estonios sobre un campo de maíz, en donde alcanzaron los vehículos que venían detrás y los destruyeron con sus tanques, provocando una verdadera masacre entre los conductores y los pacientes de las ambulancias. Sin embargo las tropas estonias de las SS en seguida emplazaron un cañón PaK 40 y desplegaron a los portadores de armas anticarro Panzerfaust, destruyendo entonces a cuatro de los siete carros estonios T-34, por lo que los tres restantes se retiraron, como también la infantería cuando fue acribillada por armas cortas y ametralladoras. Al final de la reyerta dos tercios de la columna fueron aniquilados, mientras que el otro tercio restante escapó hacia la capital sin ser molestado, entre ellos el comandante Hando Russ. Las pérdidas hasta ese momento de los estonios pro-Eje fueron de un total de 950 bajas entre 350 muertos y 600 prisioneros, sin obviar con que los estonios pro-URSS encajaron 1.000 bajas entre 250 muertos y 750 heridos.

Soldados estonios de la 20ª División SS de Granaderos Estnische defendiendo su patria al norte de Estonia.
La presencia del VIII Cuerpo Estonio del Ejército Rojo a menos de un centenar de kilómetros de Tallin hicieron que los alemanes aceleraran el proceso de evacuación desde la misma capital y los muelles de Paldiski dentro del marco de la «Operación Aster». La misión fue un éxito porque una flota de 50 navíos de la Kriegsmarine entre los que había destructores, dragaminas, lanchas e incluso veleros sacaron ilesos a 50.000 soldados, 38.000 miembros del personal no militar, 20.000 civiles y 1.000 prisioneros, así como 30.000 toneladas de equipos y suministros, perdiéndose menos del 1% de los efectivos transportados. De hecho el único incidente fue el ataque de diecisiete bombarderos Boston A-20 contra uno de los convoyes que zarparon de Tallin, pues hundieron al buque hospital MV Moero con la consiguiente muerte de 3.340 personas entre 1.800 combatientes heridos, 1.500 refugiados estonios y 40 tripulantes (sólo sobrevivieron 618). De la misma manera los rusos también echaron a pique al ex-mercante francés RO-22 que desapareció bajo el agua con 100 fallecidos, además de causar daños leves al carguero Málaga y al torpedero T-20.
Otra de las funciones de la «Operación Aster» fue aplicar una especie de «tierra quemada» por parte de los equipos de demolición de artillería de la Kriegsmarine que volaron o sabotearon emplazamientos fijos, almacenes de municiones, la central telefónica, antenas de radio, estaciones, locomotoras, vagones, vías de ferrocarril, etcétera, sin obviar con que las instalaciones del puerto de la Ciudad Vieja fueron destruidas por disparos de destructores germanos anclados en el Mar Báltico. Esta política destructiva por parte de los alemanes, sumado al hecho de que el Ejército Rojo estaba a 45 kilómetros de distancia junto al Río Loo, condujeron a algunos nacionalistas estonios y colaboracionistas a tomar la decisión de desmarcarse del Eje y crear un gobierno propio con la esperanza de que lo reconociesen los Aliados Occidentales (algo imposible porque Estados Unidos y Gran Bretaña habían abandonado a Estonia a su suerte en la Conferencia de Teherán de 1943).
Inesperadamente tuvo lugar un breve levantamiento en Tallin por parte de 2.000 nacionalistas cuando proclamaron el Comité Nacional de la República de Estonia y crearon un Gobierno Provisional al frente del Presidente Jüri Ululots y del contraalmirante Johan Pitka en calidad de Ministro de Defensa, quienes a través de la radio advirtieron tanto a Alemania como a la URSS que retirasen sus fuerzas y respetasen la soberanía de Estonia. Como cabía esperar ni uno ni otro bando hicieron caso al llamamiento, pues el Ejército Rojo siguió avanzando hacia la capital, mientras las tropas alemanas se enzarzaban en algunos tiroteos contra los independentistas estonios, los cuales arrebataron a los germanos las oficinas de la Colina de Toompea. También dos de estos destacamentos insurrectos trataron de frenar a los rusos, a los cuales emboscaron en los distritos aledaños sin éxito, tal y como sucedió en una serie de escaramuzas sobre Harju y Lääne.
En la mañana del 22 de Septiembre de 1944 las tropas del Ejército Rojo recorrieron una gran distancia porque después de quebrar las últimas defensas germanas entre Kaberla y Kodasoo, de donde desalojaron a un contingente enemigo liderado por el general Kurt Versok, los rusos y los comunistas estonios alcanzaron el extrarradio de Tallin. Acto seguido entraron en la urbe tomando la Estación de Ülemitse y el aeródromo, en cuyas pistas capturaron a treinta aviones aparcados, antes de acceder al casco a través de la Plaza de Vabaduse y protagonizar algunos combates callejeros contra los defensores alemanes y los insurrectos estonios del Comité Nacional.
Al mediodía de aquel 22 de Septiembre, las últimas unidades del Eje salieron de Tallin, en concreto los miembros del 531º Batallón de Artillería Costera que fueron evacuados a bordo de los torpederos T-23 y T-28 de la Kriegsmarine. Respecto a los miembros del Comité Nacional de la República de Estonia, entendiendo que habían sido abandonados a su suerte por los Aliados Occidentales, optaron por huir con todo el gabinete de ministros, entre ellos el Presidente Jüri Ululots y el contraalmirante Johan Pitka; mientras que los escasos combatientes que habían reunido se internaron en las masas boscosas del país para unirse a la guerrilla anticomunista de los Hermanos del Bosque. Así fue como una vez la capital quedó vacía de fuerzas del Eje, las tropas comunistas del VIII Cuerpo Estonio tuvieron el honor de ser las primeras en entrar victoriosas sobre la capital de Tallin e izar la bandera roja de la Revolución en lo alto de la emblemática Torre de los Daneses.
Simultáneamente a la caída de Tallin en el sur de Estonia, la 4ª Brigada SS de Granaderos «Nederland» se posicionó en el puerto de Pärnu, donde cubrió el repliegue de todas las demás formaciones de las Waffen-SS, incluyendo de la 11ª División SS de Grananderos «Nordland», aunque durante la huida al otro lado de la frontera con Letonia el Regimiento SS de Granaderos Danés «Danmark» sufrió una emboscada por parte de los rusos en la que perdieron la vida 300 voluntarios daneses. Después de que la última unidad nórdica hubiese abandonado el territorio estonio la jornada del 23, los holandeses volaron con dinamita las instalaciones portuarias de Pärnu y rechazaron un último ataque enemigo que acabó con la destrucción de una docena de tanques soviéticos, antes de cruzar la demarcación letona a través de la población de Ikla y ponerse a salvo el día 24.
Mientras tanto en otros puntos de Estonia los rusos fueron despejando las costas del Mar Báltico, pues un grupo de lanchas torpederas de la Flota Roja desembarcaron a un contingente de infantes navales que ocuparon la zona portuaria de Minisadam. Al poco tiempo, el 25 de Septiembre, el VIII Ejército Soviético se apoderó del puerto de Haapsalu y se extendió sobre los distritos de Palivere, Kullamaa, Märjamaa, Nissi y Risti; mientras que a la jornada siguiente, el 26, el VIII Cuerpo Estonio se apropió de la ciudad costera de Virtsu y de otros enclaves menores como Luhula, Kazari, Pyary y Sila.
Conclusión
Oficialmente el 26 de Septiembre de 1944 todo el territorio continental de Estonia fue reconquistado por la Unión Soviética después de haber perdido aquel país ocupado en el verano de 1941. La campaña había sido rápida y fácil después del colosal fracaso anterior en la Batalla de Narva, donde los rusos habían quedado paralizados durante ocho meses, ya que exceptuando la lenta operación contra Tartu, en esta ocasión los soviéticos avanzaron una media de 40 kilómetros diarios hasta apoderarse de Tallin y los bordes de la frontera con Letonia, aunque como siempre a un elevado coste en pérdidas humanas.
La Unión Soviética sufrió 30.458 bajas (28.000 soviéticos y 2.000 estonios) entre 6.458 muertos y 24.000 heridos.
El Eje sufrió 22.200 bajas (la mayoría estonios y alemanes, más 300 daneses y 250 belgas) entre 6.200 muertos y 16.000 prisioneros, además de la pérdida de 35 aviones.
La caída de Estonia concluyó en una gran victoria política y estratégica para el Ejército Rojo, pues había logrado reconquistar la primera de las tres naciones bálticas, pero había fracasado a la hora de embolsar al Grupo de Ejércitos Norte, cuyas divisiones fueron evacuadas casi intactas en dirección a Letonia o a otros puntos del Tercer Reich. Los independentistas por el contrario huyeron al extranjero o se unieron a la guerrilla de los Hermanos del Bosque que operaría hasta más allá de la década de 1950, ya que los rusos volvieron a implantar en el país la República Socialista Soviética de Estonia, la cual perduraría cuatro décadas hasta la caída del comunismo y la reinstauración de la República Estonia en 1990.
Bibliografía:
-Juan Campos Ferreira, De Estonia a la rendición de Curlandia, el Final del Grupo de Ejércitos Norte Volumen 2, «La Retirada de Estonia», HRM Ediciones (2025), p.203-236
-https://en.wikipedia.org/wiki/Tallinn_offensive


