Ofensiva de Petsamo-Kirkenes

A mediados de Octubre de 1944 la Unión Soviética lanzó la última de las diez grandes ofensivas aquel año cuando desde sus posiciones en Murmánsk y el norte de Finlandia arremetió contra las posiciones del Ejército Alemán desplegado en el Ártico. Aquel enfrentamiento conocido como la Batalla de Petsamo-Kirkenes, no culminaría con la destrucción de las fuerzas del Eje que escaparon intactas dentro del marco de la «Operación Nordlicht», pero curiosamente sí con la invasión del Ejército Rojo de nada menos que el norte de Noruega.

Plan del Eje

Cuando Finlandia y la Unión Soviética firmaron la paz el 4 de Septiembre de 1944 que puso fin a la Guerra de Continuación, inmediatamente el Ejército Finlandés tuvo que expulsar a las fuerzas del Tercer Reich que se desplazaban dentro de su territorio durante un conflicto que fue conocido como la Guerra de Laponia. Una vez que las tropas alemanas del XIX Ejército de Montaña abandonaron el territorio finlandés, el general Lothar Rendulic se refugió en el norte de la Noruega a la espera de la siguiente embestida del Ejército Rojo.

El próximo objetivo de la Unión Soviética en el Ártico no podía ser otro que el XIX Cuerpo de Montaña bajo el mando del general Ferdinand Jodl, el cual se hallaba desplegado unos 50 kilómetros tierra a dentro del territorio de la Unión Soviética, exactamente sobre el Río Litsa, en donde las fuerzas germanas habían llegado durante el impulso inicial de la «Operación Barbarroja» en Octubre de 1941. A pesar de que a partir de ese punto fueron incapaces de avanzar hacia el estratégico puerto de Múrmansk, los alemanes se atrincheraron en una guerra de posiciones que se prolongó todo 1942, 1943 y más de la mitad de 1944, por lo que a diferencia de otras unidades del Frente del Este que se encontraban muy baqueteadas, las concentradas en la zona tenían la suerte de estar con un 90’2% de sus efectivos intactos.

Batería alemana en Escandinavia.

Como el general Lothar Rendulic sabía que no tenía sentido mantenerse en el Ártico después de la salida de Finlandia de la Segunda Guerra Mundial, recibió el visto bueno de Adolf Hitler para replegarse hacia el norte de Noruega, un país fundamental de cara a mantener el comercio de hierro con Suecia. Así fue como nació la «Operación Nordlicht» consistente en retrasar en lo máximo posible la siguiente ofensiva del Ejército Rojo sobre la región, estableciendo por ello tres cinturones defensivos o «stutzpunktlinie» en una estrecha franja situada entre la frontera sueca y el Mar de Barents que incluyeron búnkers de cemento, fortines, pozos de tirador, almacenes subterráneos, alambradas y campos de minas. El primer perímetro denominado «Línea 1″ se fijó en el Río Litsa», la «Línea 2» unos 12 kilómetros más al oeste sobre el Río Titovka y la «Línea de Retaguardia» a unos 25 kilómetros más atrás en el Río Petsamo, en donde de forma escalonada se desplegaron la 210ª División de Infantería en Tana, el Grupo «Van Der Hoop» en la Península de Srednii, la 6ª División de Montaña en el Lago Chapr y la 2ª División de Montaña en torno a la Cota 237.1.

A nivel geográfico el Ártico iba a jugar un papel fundamental durante la ofensiva de Petsamo-Kirkenes, ya que el cambo de batalla abarcaba 320 kilómetros de longitud sobre una suave meseta a 600 metros por encima del nivel del mar. Las temperaturas variaban de los 5ºC a -5ºC, mientras que las horas de luz se alargaban de 10 a 13 horas dependiendo del momento de la campaña, sin obviar con que se producían nevadas combinadas con abundantes precipitaciones que encharcaban y helaban el terreno dependiendo del día. Respecto a la orografía apenas había vegetación, ya que el paisaje era una tundra ártica cubierta de musgos, líquines, matorrales y arbustos, así como numerosos barrancos, quebradas, lagos y pantanos, siendo las únicas zonas más o menos transitables la Autopista 50 hacia Kirkenes, la Autopista del Ártico que venía de Finlandia y una carretera secundaria en dirección a Tarnet.

Aproximadamente el Eje desplegó a 56.000 soldados, 145 piezas de artillería y 160 aviones.

Plan de la URSS

Curiosamente nadie en el Unión Soviética conocía nada acerca de la «Operación Nordlich», por lo que pensando que los alemanes no iban a retirarse de sus posiciones, el Ejército Rojo trasladó desde Septiembre de 1944 a una gran cantidad de personal y material a través del ferrocarril y el puerto de Múrmansk. El ataque contra el Río Litsa estaría al cargo del mariscal Kirill Meretskov, comandante en jefe del Frente de Carelia, quién enviaría al XIV Ejército Soviético desplegado en el área bajo el liderazgo del general Vladimor Scherbakov.

La ofensiva del XIV Ejército Soviético se efectuaría en un ángulo del noreste al suroeste con una serie de agrupaciones de apuntalamiento que incluyeron en el extremo más oriental al Grupo «Pigarevich» con la 45ª División de Fusileros, la 3ª Brigada de Infantería Naval y la 2º Región Fortificada, al XXXI Cuerpo con las 83ª y 367ª Divisiones de Fusileros, al CXXXI Cuerpo con la 10ª División de Guardias y la 14ª División de Fusileros, y al XCIX Cuerpo con las 65ª, 114ª y 368ª Divisiones de Fusileros. A modo de gancho ejecutarían una maniobra de cerco sobre el extremo más occidental entre Luostari y Kirkenes el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligero con la 31ª Brigada de Fusileros Ligeros y la 72ª Brigada de Infantería Naval, así como el CXXVII Cuerpo de Fusileros Ligero con las 69ª y 70ª Brigadas de Infantería Naval, mientras que por el norte caerían desde la Península de Srednii las 12ª y 63ª Brigadas de Infantería Naval, permaneciendo en reserva la 7ª Brigada Blindada de Guardias, el 73º Regimiento Blindado de Guardias, el 89º Regimiento Blindado Independiente, los 339º y 378º Regimientos Autopropulsados de Guardias, el 6º Destacamento de Ingenieros de Guardias Especiales y el 222º Batallón Motorizado de Ingenieros de Asalto, además de contar con el apoyo del VII Ejército Aéreo.

Embarcación de la Flota del Norte llevando infantes navales a la costa de Escandinavia.

Toda la planificación de la ofensiva de Petsamo-Kirkenes estuvo acompañada por un enorme despliegue logístico y de medios, pues cincuenta batallones de ingenieros se dedicaron a ampliar las pistas y construir otras paralelas para movilizar a dos batallones de camiones que movían 1.761 toneladas de vituallas diarias hasta 8 y 12 kilómetros de la línea del frente. De igual manera se instalaron hospitales de campaña con espacio para 7.000 pacientes y se realizó un acopio de almacenes ocultos para guardar 800 toneladas de suministros al día, además de acumularse 17.000 toneladas de munición, 3.000 toneladas de combustible o aceites lubricantes, 64.500 toneladas de leña y 50.000 raciones secas para ser lanzadas en paracaídas. También se emplearon numerosos animales de transporte como perros con trineos, dos compañías de 500 renos con capacidad para cargar 36 kilogramos por animal y una manada de 141 caballos con capacidad para 113 kilogramos por equino.

Aproximadamente el Ejército Rojo reunió a 133.500 soldados, 111 tanques (55 del modelo T-34, 21 del tipo KV y 35 autopropulsados ISU-152), 2.100 piezas de artillería entre cañones o morteros, 120 lanzacohetes Katyusha y 747 aviones (308 cazas, 132 bombarderos, 189 cazabombarderos, 52 biplanos y 66 aeronaves de reconocimiento o enlace).

I Fase

A las 8:00 horas de la mañana del 7 de Octubre de 1944 más de 2.000 piezas de artillería dispararon un total de 100.000 proyectiles contra las posiciones del XIX Cuerpo de Montaña Alemán, antes de que a las 10:35 horas se abalanzaran de costado sobre la «Línea 2» los XCIX y CXXXI Cuerpos Soviéticos. La contundencia del ataque permitió a los soviéticos alcanzar las orillas del Río Titovka y comenzar a cruzarlo a nado esa misma tarde gracias a la ausencia de luz propia del Círculo Polar, algo que hicieron a nado tras subir su ropa, armas y municiones a bordo de balsas de troncos que empujaron a lomo para evitar que se mojaran. Una vez en la orilla opuesta los soldados se vistieron a toda prisa y comenzaron a combatir, sorprendiendo y rodeando a algunos pelotones de la 2ª División de Montaña Alemana.

Veinticuatro horas más tarde, el 8 de Octubre, el general Lothar Rendulic al ver que el ataque tan sólo se efectuaba sobre la «Línea 2», interpretó de manera adecuada que el objetivo del mariscal Kirill Meretskov era embolsar con un gancho a través del Río Titovka y no desde la «Línea 1» en el Río Litsa. Fue entonces cuando ordenó acelerar los procesos de demolición de cualquier posible infraestructura y replegar de manera discreta a las unidades más próximas al frente, la mayoría de la 6ª División de Montaña, pero sin levantar las sospechas del Ejército Rojo, cuyos soldados ese día tendieron un puente de pontones sobre el Río Titovka, aumentando la cabeza y capturando un camión Opel en el que encontraron mapas y planos germanos (afortunadamente con órdenes que acababan de caducar y que más que ayudar a los atacantes, les confundieron).

Tropas soviéticas a través de la tundra en la Ofensiva de Petsamo-Kirkenes.

La noche del 9 al 10 de Octubre, exactamente entre las 23:30 y la 1:50 horas, un total de 2.800 efectivos de las 12ª y 63ª Brigadas de Infantería Naval comenzaron a cruzar el istmo que unía el continente con la Península de Srednii bajo el soporte de un bombardeo de artillería que arrojó 47.000 proyectiles. Mientras tenía lugar este castigo artillero, un grupo de 195 comandos desembarcó bajo el apoyo de motonaves y dos destructores en la laguna occidental de la franja terrestre, en cuyas inmediaciones destruyeron una batería costera alemana, mientras que un segundo grupo de otros 44 marines rusos imitó la maniobra en la costa septentrional sobre la Bahía de Motovskii. A pesar de que con aquella pinza se pretendía embolsar a un gran número de fuerzas enemigas, los germanos se desembarazaron con facilidad de sus rivales y se replegaron sin apenas ser molestados sobre un camino artificial denominado «Carretera Speer».

Simultáneamente en el sector sur del Río Titovka, el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligero fue el que más progresó aquella jornada del 10 de Octubre porque avanzó 40 kilómetros de terreno hasta que se vio obligado a rechazar un contraataque de los alemanes, algo que lograron empleando artillería ligera y 600 proyectiles de mortero capturados con anterioridad a sus enemigos. También el CXXXI Cuerpo Soviético que se estacionaba sobre el sector de la «Línea 1» junto al Río Litsa, se movió hacia delante y cortó una ruta conocida como la «Carretera Rusa», pero en seguida las tropas alemanas la recuperaron en un contragolpe hasta que la perdieron definitivamente a la jornada del 11 de Octubre.

Algo más hacia el este el XCIX Cuerpo Soviético arremetió contra el nudo estratégico de Luostari cuando sus fuerzas siguieron la Autopista del Ártico y eliminaron una posición antitanque en Lanweg, aunque en seguida quedaron frenado a causa de las tropas germanas que se atrincheraron dentro de la localidad. Ese mismo día la Fuerza Aérea Soviética protagonizó uno de sus raids más exitosos sobre aquel teatro de operaciones, pues un total de 109 aviones entre los que había 18 cazabombarderos y 91 cazas (55 equipados con bombas subalares), atacaron el Aeródromo de Nikel y destruyeron o dañaron a nada menos que 38 aparatos de la Luftwaffe.

El 12 de Octubre transcurrió muy favorable para el XIV Ejército Soviético porque después de presionar desde el sur, el este y el noreste, las tropas del XCIX Cuerpo Soviético entraron victoriosas en Luostari, sin obviar con parte de sus vanguardias bloquearon la Autopista Ártica que discurría hacia Tarnet, dejando embolsado a la mayor parte del XIX Cuerpo de Montaña Alemán. Este grave suceso encima casi fue simultáneo a una operación anfibia con ocho torpederos y seis cazasubmarinos que desembarcaron a 600 infantes navales sobre los muelles de Liinakhamari a las 22:50 horas, en donde libraron un intenso que acabó con la derrota de la guarnición alemana y la conquista del puerto, lo que facilitó a las 12ª y 63ª Brigadas de Infantería Naval avanzar hacia Petsamo.

Curiosamente el éxito soviético a la hora de establecer una cabeza sobre Liinakhamari tuvo su explicación en el hecho de que un equipo de 195 comandos al mando del capitán Barchenko Emelianov navegó a bordo de cinco botes sobre la Bahía de Volokovaia para primero desembarcar en el Cabo Punainenniemi, donde se les hundió una embarcación, y a continuación proseguir hasta el Lago Sisaiarvi y finalmente a las posiciones germanos del Cabo Krestovyi. Una vez en el lugar un grupo de 100 miembros del comando lanzó un asalto sorpresa con la señal de una bengala a tan sólo 40 metros de un emplazamiento enemigo, sorprendiendo a los defensores y arrebatándoles una batería de costa compuesta por cuatro piezas de 150 milímetros. Al mismo tiempo el segundo grupo de 95 hombres se desplazó 300 metros más al norte para eliminar a cuatro cañones antiaéreos Flak de 88 milímetros, a los que retiraron los bloques de cierre para que no pudieran disparar, además de forzar la rendición de 68 artilleros y con ello de toda la guarnición del Cabo Krestovyi en la que sin duda fue una de las operaciones más brillantes de las fuerzas especiales rusas en la Segunda Guerra Mundial, las cuales tan sólo encajaron unas 65 bajas.

Pintura sobre el asalto de los comandos navales a la batería del Cabo Krestovyi.

Otras acciones de comandos que tuvieron lugar durante la ofensiva Petsamo-Kirkenes fueron las protagonizadas por el 6º Destacamento de Ingenieros de Guardias Especiales y el 222º Batallón Motorizado de Ingenieros de Asalto que reunieron 133 efectivos con un material consistente en 2.400 cartuchos de munición, 140 minas (10 de espoleta retardada y 130 anticarro), dos radios, varios kits médicos, pistolas de bengalas y raciones para 17 días. A un coste relativamente bajo de seis bajas entre dos muertos y cuatro heridos, los hombres del comando se infiltraron entre 8 y 50 kilómetros por detrás de las líneas enemigas, logrando causar a los alemanes unas 150 bajas, además de echar abajo cuatro puentes (uno con un vehículo que se precipitó al vacío), volaron tres camiones y cortaron 11 kilómetros de cable telefónico en la Autopista del Ártico.

La situación amaneció tan crítica el 13 de Octubre que el general Lothar Rendulic decretó la retirada total del XIX Cuerpo de Montaña, aprovechando que el anillo que se había cerrado sobre la ruta hacia Tarnet era todavía muy frágil. Gracias a lo acertado de su análisis, el grueso de las 2ª y 6ª Divisiones de Montaña, más el «Grupo Van Der Hoop», abrieron una brecha sobre la Autopista del Ártico y escaparon con más de 18.000 hombres al otro lado del Río Petsamo. A pesar de que esta fuga fue un fracaso para las aspiraciones de los soviéticos, éstos al menos se conformaron con la conquista de la ciudad de Petsamo a las 22:00 horas de la noche del 14, en donde capturaron un arsenal abandonado que incluía numerosas minas, equipamiento militar y 150.000 proyectiles.

II Fase

La segunda ofensiva comenzó con un desembarco de 485 efectivos de la 12ª Brigada de Infantería Naval que operaba junto al Mar de Barents sobre los muelles pesqueros de Suola, Vuono y Ares que fueron limpiados de alemanes con relativa facilidad. Bastante más al sur el CXXVII Cuerpo de Fusileros Ligero tuvo menos suerte porque en seguida quedó frenado por culpa del terreno helado y de un ataque aéreo de bombarderos en picado Stukas que le causaron trece bajas entre cinco muertos y ocho heridos. Justo al lado de esta agrupación, también el XXXI Cuerpo Soviético consiguió recorrer en línea recta unos 7 kilómetros, aunque en seguida quedó frenado ante las excelentes fortificaciones germanas de la Cota 446. Después de una intensa lucha sobre esta última posición que se prolongó hasta las 9:00 horas del día 19, las tropas soviéticas coronaron la cumbre de la Cota 446, exactamente igual que las vecinas Cota 349.8 y 444.4.

A partir del 20 de Octubre las cosas se complicaron para el XIV Ejército Soviético debido a que el terreno que se extendía por delante entre Luostari y Nikel poseía riscos de 300 metros de altura, siendo el más alto la Cota 631 con 580 metros, lo que obligó a los rusos a buscar rutas alternativas y perder una considerable cantidad de tiempo para sortear las defensas enemigas y los caminos minados. De hecho durante aquella jornada tan sólo el XXXI Cuerpo Soviético logró arrebatar a los germanos la Cota 444.1, aunque a un coste altísimo porque numerosos soldados perdieron la vida y cuantiosos tanques del modelo T-34 quedaron ardiendo sobre el terreno a manos del certero fuego de los cañones anticarro. También el CXXVII Cuerpo de Fusileros Ligero pudo avanzar un gran trecho hasta quedarse a 700 metros de la esquina sureste del Lago Kuetsiarvi, pero a la mañana siguiente, el 21, las tropas de montaña alemanas lanzaron un demoledor contraataque con el que recuperaron el enclave, facilitaron la evacuación de 1.000 de sus compañeros e hicieron 850 prisioneros a los soviéticos, entre ellos un comandante de batallón y un comisario del NKVD, a un precio muy bajo de tan sólo 100 bajas propias.

Las cosas mejoraron a media jornada del 21 de Octubre cuando el XCIX Cuerpo Soviético progresó 8 kilómetros para quedarse a tan sólo 3 kilómetros de la frontera con Noruega, ocupando durante la marcha las localidades de Salmmiarvi y Akhmalakhti que para frustración de los rusos encontraron reducidas a cenizas a causa de las tácticas de «tierra quemada» practicadas por el enemigo. De la misma manera el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligero que se desplazaba sobre los bordes de la marca fronteriza con Finlandia alcanzó las orillas orientales del Lago Klistervatn, aniquilando durante un encuentro a varios pelotones de la Brigada Ciclista del XIX Cuerpo de Montaña Alemán.

Tropas soviéticas en la Ofensiva de Petsamo-Kirkenes.

El 22 de Octubre el XIV Ejército Soviético lanzó la ofensiva final sobre los restos de la «Línea 2», encabezándola la 114ª División de Fusileros y elementos del XCIX Cuerpo al poco de cruzar el Río Pasvik sobre el sector de Sletta con la ayuda de balsas y vehículos anfibios entregados por Estados Unidos, a bordo de los cuales consiguieron establecerse en la cara contraria, fijar una cabeza de entre 250 y 275 metros, y ocupar la localidad de Holmfoss. Mientras tanto más al sur, en torno a las 10:00 horas de la mañana, el XXXI Cuerpo Soviético efectuó el ataque definitivo contra la ciudad minera de Nikel que culminó con la conquista del enclave tras una intensa batalla, aunque los rusos fracasaron a la hora de evitar que los alemanes destruyeran las minas de níquel y todas sus plantas de procesamiento.

A media jornada del 22 de Octubre la mayor parte del XIX Cuerpo de Montaña Alemán se había refugiado al otro lado de la frontera con Noruega, lo que permitió a los rusos adentrarse uno o dos kilómetros dentro de este país después de haber avanzado nada menos que 35 kilómetros en los cinco días que había durado la ofensiva, sin obviar con que consiguiron desembarcar a un pequeño destacamento navales sobre el Fiordo de Kobbholm que se apropió de una central eléctrica intacta con 3.000 kilovatios de potencia. De hecho al poco de anochecer, las vanguardias soviéticas alcanzaron objetivos tan distantes como el Lago Bjornevatn y el Fiordo de Jar, este último situado a tan sólo 20 kilómetros de la ciudad de Kirkenes.

Todos los avances que se dieron en la segunda fase de la ofensiva hacia Kirkenes en parte fueron gracias al titánico esfuerzo de los equipos de ingenieros que trabajaron a destajo, a veces con ayuda de unidades de segundos escalones o carristas que no podían circular con sus tanques, ya que en tiempo récord construyeron 15 kilómetros de carreteras para tráfico rodado, 210 kilómetros de caminos para infantería, repararon otros 500 kilómetros de senderos, levantaron 60 vados, erigieron 53 puentes (33 para soportar 16 toneladas y 20 para 60 toneladas) y desactivaron 16.000 minas o trampas explosivas. También la aviación contribuyó a arrojar suministros en paracaídas a las tropas más adelantadas y evacuar a un millar de heridos en dirección a Múrmansk.

III Fase

Tan sólo veinticuatro horas después de completarse la ruptura de la «Línea 2», el 23 de Octubre, el Ejército Rojo emprendió al tercera ofensiva sobre la «Línea 3», ahora ya dentro del mismo territorio de Noruega. El ataque lo inició en el norte la 45ª División de Fusileros del CXXXI Cuerpo cuando los soldados soviéticos embarcaron a bordo de botes de pesca noruegos y vehículos anfibios estadounidenses con los que atravesaron el Fiordo de Jar. Simultáneamente en el sur, el XXXI Cuerpo Soviético cruzó un puente peatonal sobre el Río Shuoniioki, al mismo tiempo en que un regimiento se apoderaba de un aeródromo al sur de sus posiciones en Nikel, capturando en uno de sus almacenes ocho aviones abandonados y numerosas piezas de recambio. La suerte sin embargo se acabaría la jornada del 24, pues al poco de superar el cauce del Río Laukuioki, las tropas rusas fueron frenadas ante las faldas del Monte Kasama, una posición germana en donde permanecerían estancadas durante varios días y sufrirían una considerable cantidad de bajas.

Tampoco en el norte las cosas le fueron mejor al XIV Ejército Soviético porque pese a que el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligero alcanzó el Fiordo de Lang y el CXXXI Cuerpo aseguró tanto el área de Jakobselv como las minas de hierro adyacentes con ayuda de tanques KV-1, por el contrario la 14ª División de Fusileros del XCIX Cuerpo no pudo atravesar el Fiordo de Bek debido a que los alemanes volaron el único puente intacto de vigas de madera, por lo que muchos soldados cayeron acribillados después de intentar cruzarlo a bordo de botes improvisados. De hecho la artillería alemana en la orilla contraria demostró ser tan letal que durante algo más de un día disparó la friolera cifra de 45.000 proyectiles, por lo menos hasta que los soviéticos descubrieron un paso transitable un kilómetro y medio más abajo que poseía entre 150 y 200 metros de anchura, por donde el 25 de Octubre los rusos pasaron para caer sobre la espalda de los alemanes, quienes para evitar ser embolsados retrocedieron hacia Elvenes.

Infantes navales soviéticos desembarcando al norte de Finlandia.

Superado el obstáculo que suponía el Fiordo de Bek, parte del sistema defensivo de la «Línea 3» se desmoronó y el CXXXI Cuerpo se abrió paso tres kilómetros hasta ocupar al asalto la población de Elvenes a las 4:00 de la madrugada del 25, una operación que se combinó a no mucha distancia con el desembarco de infantes navales en el Fiordo de Holmenger, en cuyo litoral eliminaron algunas baterías de costa germanas. Al cabo de cuatro horas, a las 9:00, el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligero inició el ataque contra la ciudad de Kirkenes con el apoyo de tanques KV-1, librando entonces un cruento combate en las calles que concluyó para el mediodía con la huida de todos los alemanes y la conquista de la metrópoli.

El colapso del XIX Cuerpo de Montaña Alemán se produjo el 26 de Octubre, más que por la presión enemiga por las órdenes del general Lothar Rendulic que tan sólo buscaba resguardar a sus hombres en el interior de Noruega dentro del marco de la «Operación Nordlicht». Aquella jornada la 10ª División de Guardias perteneciente al CXXXI Cuerpo salió de Kirkenes y avanzó 15 kilómetros para apoderarse del aeródromo abandonado por la Luftwaffe, además de desplazarse sobre un camino secundario conocido como la «Carretera 50» para acto seguido superar el cauce del Río Sandness y tomar la aldea de Munkelv. Al mismo tiempo sobre la región sur, el XXXI Cuerpo Soviético que llevaba atascado desde hacía días, consiguió coronar la cima del Monte Kasama y expulsar a los alemanes, además de alcanzar con sus vanguardias las orillas del Lago Kasama y conquistar el Aeródromo de Maiatolo, en donde los rusos capturaron algunas reservas de gasolina y aceite de aviación.

El 27 de Octubre los progresos del XIV Ejército Soviético continuaron generando sus frutos porque después de cruzar el Río Neiden, el CXXVI Cuerpo de Fusileros Ligeros se enzarzó en un combate contra las tropas germanas atrincheradas en el pueblo de Leiden, el cual los rusos ocuparon después de que todas las viviendas de los noruegos resultasen incendiadas, salvo por excepción de la iglesia de madera que milagrosamente se libró del fuego. También ese día hubo un pequeño salto de paracaidistas sobre el puerto de Vardo, pero en esta ocasión un fuerte viento dispersó a las campanas por la zona, lo que hizo fracasar la misión porque murió el comandante y muchos de sus compañeros resultaron heridos. Algo mejor transcurrieron las cosas para el XXXI Cuerpo Soviético en el extremo sur, pues pese a que la 83ª División de Fusileros tan sólo recorrió 12 kilómetros hasta la jornada del 29, ese día tomó los restos chamuscados de la estación eléctrica situada a orillas del Río Pasvik y el 30 alcanzó los bordes del Lago Mustola.

Embarcaciones de la Flota del Norte en la Ofensiva de Petsamo-Kirkenes.

La carrera final sobre la «Línea 3» la protagonizó fundamentalmente el XXXI Cuerpo Soviético a partir del 31 de Octubre cuando un regimiento tomó la población de Virtaniemi y al mediodía del 2 de Noviemrbe la 83ª División de Fusileros ocupó el pueblo de Mustola. Esta maniobra obligó a los alemanes a introducirse brevemente en Finlandia y luego salir de nuevo hacia Noruega para evitar ser embolsados, algo que hicieron sin apenas ser molestados por el Ejército Finlandés. Los soviéticos que en seguida vieron la maniobra se apresuraron para hacer contacto lo antes posible con las tropas finlandesas, enlazando con estas últimas en la población de Ivalo la jornada del 5 de Noviembre, pero sin resultado alguno porque para entonces la totalidad del XIX Cuerpo de Montaña Alemán había escapado.

Conclusión

Oficialmente la ofensiva de Petsamo-Kirkenes concluyó el 23 de Noviembre de 1944 cuando una vanguardia de la 114ª División de Fusileros avanzó durante algunos días por un territorio inhóspito y despoblado hasta alcanzar la población de Tana. A partir de esta fecha las tropas soviéticas se dedicaron a recuperar de las bajas sufridas y a consolidar el escaso territorio ganado dentro del norte de Noruega, algo que curiosamente hicieron con la ayuda de 2.735 soldados del Ejército Noruego desembarcados por los Aliados Occidentales en la ciudad de Kirkenes, los cuales libraron algunas escaramuzas de escasa entidad hasta inicios del año 1945.

El XIX Ejército Soviético sufrió 21.263 bajas entre 6.084 muertos y 15.149 heridos.

El XIX Cuerpo de Ejército Alemán sufrió unas 8.263 bajas entre muertos, heridos y prisioneros.

La ofensiva de Petsamo-Kirkenes fue un gran éxito para el Ejército Rojo debido a que expulsó a las últimas tropas del Eje que quedaban dentro del territorio ruso, avanzó más de 150 kilómetros sobre el norte de Finlandia y penetró en las fronteras de Noruega. A pesar del triunfo, la victoria tan sólo fue parcial debido a que la casi totalidad del XIX Cuerpo de Ejército Alemán escapó de sus perseguidores como consecuencia de la lentitud con que transcurrieron las operaciones soviéticas y a los problemas de planificación a la hora de gestionar los recursos en un entorno de aquellas características. A raíz de estos aciertos y errores por parte de los rusos, después de la Segunda Guerra Mundial la campaña sería estudiada en las academias militares de cara a futuras operaciones en el Ártico.

 

Bibliografía:

-James Gebhardt, Tormenta Polar, la Operación de Petsamo-Kirkenes, HRM Ediciones (2024), p.21-27
-https://en.topwar.ru/97174-deystviya-sil-severnogo-flota-v-petsamo-kirkenesskoy-operacii.html
-https://en.wikipedia.org/wiki/Petsamo%E2%80%93Kirkenes_offensive