Ocupación del Valle de Aosta

La frontera entre Italia y Francia se había disputado desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial cuando en 1940 el Ejército Italiano lanzó una ofensiva contra el Ejército Francés que fue conocida como la Batalla de los Alpes. Desde entonces y tras la capitulación francesa en el Armisticio de Villa Incisa, la zona había quedó bajo control de los victoriosos fascistas italianos, incluyendo durante la posterior época de la República de Saló, hasta que repentinamente entre finales de 1944 y principios de 1945 la Francia Libre del general Charles de De Gaulle que recientemente había recuperado el control de su patria, puso sus miras expansionistas en los territorios transalpinos del Valle de Aosta y ciertos enclaves en el Piemonte, algo que propició la conocida como Segunda Batalla de los Alpes.

Preludio

Cuando se produjo la “Operación Dragoon” al sur de Francia mediante un desembarco en Provenza en Agosto de 1944, muchas de las fuerzas del Eje se fueron retirando gradualmente a través de los Alpes Marítimos para refugiarse sobre las demarcaciones de los Alpes Italianos. Desde entonces entre finales de ese año e inicios de 1945, el Ejército Francés presionó a través de la cordillera sin mucho éxito, pues los picos y los tortuosos caminos de montaña eran prácticamente una barrera natural inexpugnable para invadir Italia desde su frontera occidental, ya que fracasaron todos los intentos de cruzar la única vía de acceso a través del Paso del Pequeño San Bernardo. No obstante y pese a este tipo de “guerra estática” en los montes, al menos los franceses libres se aprovecharon del terreno para acoger a muchos de los partisanos de la Resistencia Italiana y proveerles de armas y municiones para sus encuentros contra las tropas de la República de Saló.

Al desmoronarse el Frente Italiano con la ofensiva de los Aliados sobre el Río Po que partiendo de Emilia Romaña tenía como objetivo la conquista de Milán, los mandos de Ejército Francés que aguardaban en los Alpes Marítimos, interpretaron que el Ejército Italiano sería débil ahora que su patria sucumbía ante las abrumadoras fuerzas militares conjuntas de Estados Unidos, el Imperio Británico y la Commonwealth. Así fue como el general Charles De Gaulle que lideraba al Gobierno de la Francia Libre desde París, creyendo que la frontera alpina estaría menos vigilada para contener la amenaza anglo-norteamericana procedente del sur, ordenó poner en práctica una de las aspiraciones territoriales del Imperio Francés que databa del siglo XVIII, consistente en cruzar la demarcación con Italia y arrebatar a los italianos ciertas zonas históricas del Piemonte, como por ejemplo anexionarse el Valle de Aosta.

El Ejército Francés sobre el Departamento de los Alpes Marítimos constaba de 40.000 soldados al mando del general Paul-André Doyen. Se trataba de un conglomerado de unidades que incluía el Destacamento de Cazadores Alpinos “Chasseurs Alpins”, la 1ª División Francesa Libre, la 27ª División de Montaña, la 1ª, 2ª y 4ª Brigadas Motorizadas, el Regimiento de Fusileros Marinos, el Batallón de Infantería de Marina de Pacificación, el 3º Regimiento de Esquiadores y el Batallón de Infantería Colonial Africano, así como una pequeña columna acorazada conformada por tanques Stuart M3.

El Eje desplegó sobre el Valle de Aosta a un total del 30.000 soldados al mando del mariscal Rodolf Graziani, comandante en jefe del Ejército Nacional Republicano (Esercito Nazionales Repubblicano) leal al Gobierno de Saló de Benito Mussolini. Entre estos efectivos hubo unos 20.000 italianos de la 2ª División de Granaderos “Littorio”, la 4ª División Alpina “Monte Rosa”, el Regimiento Paracaidista “Folgore”, un batallón de la Xª Flotilla MAS e incluso miembros de la Resistencia Italiana que pactaron un alto el fuego con las fascistas para hacer frente a la agresión de Francia; así como 10.000 alemanes de la 5ª División de Cazadores de Montaña y la 34ª División de Infantería Bávara, aunque los contingentes germanos solo participarían en las fases iniciales de la campaña porque luego se retirarían del Piemonte.

Invasión del Valle de Aosta

El 23 de Marzo de 1944 una agrupación del Destacamento de Cazadores Alpinos “Chasseurs Alpins” liderada por el general Paul-André Doyen cruzó al demarcación fronteriza de Francia con Italia y entró el Valle de Aosta forzando el Paso del Pequeño San Bernardo. Aunque durante las horas iniciales los guardias transalpinos fueron sorprendidos y reducidos, en cuanto los franceses alcanzaron las escarpaduras que conducían al Fuerte de Redoute Ruinée, las tropas italianas parapetadas en los muros y en los fortines de alrededor rechazaron hasta un total de dos asaltos frontales de los galos que se hubieron de retirar con numerosos muertos y heridos entre sus filas la jornada del 24.

Mientras tanto en Roma, en cuanto el Gobierno de la Italia Cobeligerante que luchaba junto a los Aliados se enteró de que su patria estaba siendo siendo agredida por Francia, una de las naciones supuestamente “amigas”, el Ministro de Asuntos Exteriores Alcide de Gasperi se presentó en el Cuartel General Aliado para expresar una enérgica protesta ante el mariscal británico Harold Alexander que coordinaba las acciones en el teatro del Mar Mediterráneo. Lógicamente desde los Gobiernos de Washington y Londres pidieron explicaciones al general Charles De Gaulle, aunque éste les tranquilizó asegurando que simplemente se trataba de un movimiento táctico para apoyar desde el Frente Occidental la ofensiva del Río Po puesta en marcha por los anglo-norteamericanos desde el corazón del Frente Italiano.

 

Paracaidista italiano del Regimiento Paracaidista “Folgore” en los Alpes cargando con una ametralladora MG-42.

Las mentiras del Gobierno de París por el momento fueron creídas en Estados Unidos y en Gran Bretaña, pero no por el Comité de Liberación Nacional (CLN) en Roma que no dudó en ponerse en contacto con sus propios adversarios de la República de Saló con los que se estaba librando la Guerra Civil Italiana, para dejar de lado sus diferencias y colaborar en la defensa del Valle de Aosta prestando a los fascistas un par de unidades guerrilleras de la Resistencia Italiana. De hecho en los Alpes, las tropas francesas volvieron redoblar sus ataques contra la línea fronteriza, protagonizando nuevos asaltos fallidos contra el inexpugnable Fuerte de Redoute Ruinée, cuyos defensores les causaron una gran cantidad de pérdidas hasta que no tuvieron más remedio que desistir tras el último ataque del 31 de Marzo.

Incapaz el Ejército Francés de tomar el Fuerte de Redoute Ruinée, las tropas del Destacamento de Cazadores Alpinos “Chasseurs Alpins” lanzaron nuevas ofensivas en otros sectores de los Alpes y el Piemonte, atacando a guarniciones aisladas y apenas sin protección del Ejército Republicano Italiano. En cuestión de días hicieron algunos centenares de prisioneros y ocuparon enclaves importantes como las ciudades de Ivrea, Savona y Rívoli, este última una plaza simbólica para Francia pues fue donde Napoleón Bonaparte obtuvo su primera victoria militar en la conocida como Batalla de Rívoli de 1797. Precisamente, a medida que las fuerzas galas se apoderaban de pueblos y aldeas, efectuaban una política de “franconización” porque izaban su bandera nacional en los edificios, expulsaban a los italianos de la administración para poner en su lugar a franceses y comenzaban a anunciar un plebiscito para la separación del Valle de Aosta, algo que por primera vez hizo saltar las alarmas en el bando de los Aliados.

La segunda gran ofensiva del Ejército Francés, bautizada como “Operación Izard”, comenzó el 5 de Abril de 1945 sobre la región Maurienne mediante un contingente de 3.000 soldados galos y 45 piezas de artillería adscritos a la 27ª División de Montaña al mando del coronel Alain Le Ray. A las veinticuatro horas de iniciarse el ataque, el 6, las tropas francesas emprendieron la escalada del Monte Froid para ser repelidas por los italianos, aunque gracias a la intervención de un grupo de esquiadores liderados por los sargentos Roger Cerri y Jean Gilbert que ascendieron los 2.080 metros de montaña por la cara opuesta y se ocultaron entre el hielo, alcanzaron sin ser vistos la cima y cayeron por sorpresa sobre los defensores a los que expulsaron de la cumbre a costa de encajar tan sólo cinco bajas entre dos muertos (incluyendo un oficial) y tres heridos. Una vez tomado el Monte Froid, los galos procedieron a asaltar el Monte Cenis la jornada del 7, pero en esta ocasión fracasaron estrepitosamente porque el pico estaba muy bien protegido por las fuerzas italianas del Regimiento Paracaidista “Folgore” que contaban con 500 hombres, 20 cañones y algunas morteros pesados, los cuales resistieron heroicamente los días 8 y 9 hasta que estancaron el avance francés y estabilizaron la situación tras la llegada de unos pocos refuerzos alemanes de la 5ª División de Cazadores de Montaña.

A las 9:15 horas de la mañana del 10 de Abril de 1945, tuvo lugar una tercera agresión por parte de Francia en este caso contra el Macizo de Authion, un sector de 1’5 kilómetros por 2.080 metros de altura su pico más alto, cuando piezas de artillería del Ejército Francés emplazadas en Peira Cava bombardearon el perímetro alrededor del Fuerte de Forca. Acto seguido, a las 9:30 horas, un total de 16.000 tropas de la 1ª División de Infantería Francesa Libre y el Batallón de Infantería de Marina de Pacificación al mando del general Pierre Garbay atacaron el lugar que defendían 10.000 soldados del Eje, entre estos 5.200 alemanes de la 34ª División de Infantería Bávara del general Theo-Helmut Lieb y 4.800 italianos de la 2ª División de Granaderos “Littorio” del general Tito Agosti. Durante el asalto 66 franceses murieron o resultaron heridos sobre las escarpadas laderas y entre los cráteres de los proyectiles, aunque a las 17:30 de la tarde consiguieron destruir a uno de los cañones con cúpula blindada y hacer cumbre en el Monte Giagiabella, antes de que a las 19:00 una patrulla se apoderase de la Cota Bos y tropas coloniales africanas coronasen el Monte Mangiapo.

Veinticuatro horas después de iniciarse la Batalla sobre el Macizo de Authion, el 11 de Abril, la 1ª División de Infantería Francesa Libre se abrió paso a tiros con muchas dificultades, pues los galos tuvieron que despejar cada obstáculo natural o fortín arrojando granadas al interior o empleando bazookas y lanzallamas. Gracias a estas tácticas lentas y costosas los franceses tomaron a las 8:00 el pueblo de Vieilles Cabanes y a las 15:00 el Fuerte Milles. Una vez rotas las defensas principales, las fuerzas del Eje que tuvieron posibilidad de escapar se replegaron hacia el interior de Piemonte, por lo que a las 18:00 horas las tropas galas atacaron y conquistaron el Fuerte de Forca, poniendo de ese modo fin a la ocupación del Macizo de Authion, aunque a un alto precio porque los franceses sufrieron 1.280 bajas entre 280 muertos y 1.000 heridos, a costa de sufrir los germano-italianos 902 bajas entre 125 muertos (120 alemanes y 5 italianos), 480 heridos y 297 prisioneros (242 germanos y 155 italianos).

Simultáneamente en el sector Maurienne, la 27ª División de Montaña del Ejército Francés pronto se vio en grandes dificultades porque sus dos principales asaltos para abrir una brecha al norte del Valle de Aosta fracasaron estrepitosamente, naufragando el primero contra los defensores alemanes en el Monte Bellecombe de 2.750 metros de altura y el segundo contra las tropas italianas atrincheradas en el Fuerte de la Turra. Fallidos ambas ataques, los soldados del Regimiento Paracaidista “Folgore” pasaron a la contraofensiva el 12 de Abril para arrollar a las débiles unidades francesas, la mayoría diezmadas por los combates y las bajas temperaturas de alta montaña, por lo que en cuestión de horas los italianos eliminaron a un buen puñado de oponentes y reconquistaron con pasmosa facilidad el Monte Froid.

La derrota y expulsión de la 27ª División de Montaña de la región de Maurienne dejó en una complicada situación al Ejército Francés en los Alpes, pues el Destacamento de Cazadores Alpinos “Chasseurs Alpins” se convirtió en el único contingente que operaba el Valle de Aosta, precisamente en un momento en que la situación diplomática se complicaba porque el nuevo Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, comenzaba a ejercer presión al general Charles De Gaulle para que retirase a sus fuerzas de Italia. A pesar de todo, como el Gobierno de París sabía que se le acababa el tiempo antes de que sus socios anglosajones agotaran su paciencia, ordenó al general Paul-André Doyen que empleara todas sus fuerzas militares y recursos al límite para conquistar el máximo terreno posible en el Piemonte.

Sargento francés Roger Cerri durante la ocupación del Valle de Aosta que fue el artífice de la conquista del Monte Froid.

El 22 de Abril de 1945, el Ejército Francés inició la ofensiva final contra el Valle de Aosta con todas las unidades disponibles del Destacamento de Cazadores Alpinos “Chasseurs Alpins” y la 27ª División de Montaña, apoyadas por una potente barrera de piezas de artillería y tanques Stuart M3. Sin embargo como de costumbre, la oposición presentada por los italianos fue tan tenaz que el avance transcurrió muy lento, pues durante aquel día los galos únicamente ocuparon la aldea de Larche y al caer la noche la de Ouvrage Roche-la-Croix, matando 34 enemigos y haciendo 150 prisioneros a costa de encajar 53 bajas entre 15 muertos y 38 heridos. Al amanecer siguiente, el 23, los franceses reanudaron tímidamente la marcha tomando el pueblo Ouvrage Saint Ours Haut que encontraron vacío porque las tropas italianas se retiraron, así como también Ouvrage Saint Ours Vas que fue asegurado después de una cruenta lucha que costó considerables bajas a los galos. A partir de este punto, el avance del Ejército Francés se interrumpió completamente debido a que era imposible continuar adelante si antes no neutralizaban a sus espaldas el Fuerte de Redoute Ruinée.

El Fuerte de Redoute Ruinée era el vértice más importante del Valle de Aosta que articulaba el eje central del dispositivo ítalo-alemán para impedir a los invasores acceder al corazón del Piemonte. No obstante el 25 de Abril ocurrió un hecho inesperado cuando Adolf Hitler ordenó al Ejército Alemán desplegado en Italia abandonar el país y regresar a la patria para contribuir a la defensa del Tercer Reich. Tal cosa implicó que las fuerzas germanas de la 5ª División de Cazadores de Montaña y la 34ª División de Infantería Bávara se marchasen de los Alpes circulando a través de la Carretera Nacional Nº26 en dirección a Austria, por lo que las fuerzas italianas del Ejército Nacional Republicano quedaron abandonadas a su suerte frente a la agresión del Ejército Francés. Afortunadamente para los defensores, poco después de que las patrullas partisanas de la Resistencia Italiana efectuasen los últimos disparos contra las columnas alemanas en retirada, dieron media vuelta y rápidamente entraron en el Valle de Aosta. De ese modo fue como los guerrilleros italianos tomaron posiciones en la región y pactaron un “alto el fuego” con los fascistas, a quienes se unieron provisionalmente en un mismo bando para derrotar al enemigo común de ambos: Francia.

La guarnición del Fuerte de Redoute Ruinée que resistía el avance del Ejército Francés desde Marzo de 1945, a finales de Abril ya solamente poseía una diminuta fuerza de 46 soldados de élite “Arditi” al mando del oficial Antonio Rossitto adscritos a un regimiento de la 2ª División de Granaderos “Littorio”. Contra todo pronóstico la noche del 27 al 28 de Abril, los escasos defensores soportaron un bombardeo de artillería preliminar y rechazaron ya avanzada la mañana el asalto de un grupo de cazadores franceses “chassurs alpins” sobre la escarpada que fue desarticulado justo a los pies de los muros de los piedra. Las bajas entre los galos fueron elevadas, pero los italianos se encontraban en una situación tan calamitosa apenas sin alimentos ni municiones, que al amanecer del 29 abandonaron sin ser vistos la plaza, por lo que una vez desierta, finalmente las tropas francesas lanzaron el asalto definitivo tomando la cercana Cota Roc de Belleface y asegurando el propio Fuerte de Redoute Ruinée.

Con la caída del Fuerte de Redoute Ruinée, el Ejército Francés intentó reanudar la ofensiva sobre el resto del Valle de Aosta a partir del 30 de Abril, pero lo cierto fue que gracias a la determinada resistencia de la guarnición de la plaza durante tantos días, los italianos tuvieron tiempo de sobra para fortificarse adecuadamente en posiciones muy bien preparadas y convertir el entorno en un lugar de imposible tránsito. Así fue como los franceses chocaron con unas defensas infranqueables, no solo combatiendo contra los fascistas de la República de Saló, sino contra los partisanos de la Resistencia Italiana y prácticamente con toda la población local. De hecho el último choque de entidad tuvo lugar contra la 2ª División de Granaderos “Littorio” el 2 de Mayo, cuyos soldados repelieron a los franceses sin permitirles progresar un sólo palmo de terreno, por lo que al cabo de dos días, el 4, el Ejército Estadounidense que subía en sentido desde Milán alcanzó los lindes orientales del Valle de Aosta, algo que permitió a las tropas del Ejército Nacional Republicano triunfar en su cometido porque se rindieron a los Aliados, haciéndolo oficialmente al general Jacob Devers en representación de Estados Unidos y no a Francia.

Resolución

La ocupación del Valle de Aosta por parte del VIº Grupo de Ejércitos Estadounidense impidió al Ejército Francés invadir el resto del territorio sobre el Piemonte y anexionar los territorios reclamados a los italianos, salvo por una diminuta franja de 30 kilómetros que habían tardado casi dos meses en conquistar después de librar una difícil lucha contra los defensores de la República de Saló. Así fue como gracias a la tenaz oposición presentada por los soldados del Ejército Nacional Republicano, sus componentes se mantuvieron firmes en la mayor parte de sus posiciones y por tanto pudieron rendirse a las tropas de Estados Unidos, algo que sin duda complicaría mucho las cosas a Francia de cara a las inminentes negociaciones de paz que iban a impulsar los Aliados sobre el futuro de los Alpes.

El fracaso de Francia durante la campaña del Valle de Aosta costó al Ejército Francés un total de 2.287 bajas entre 557 muertos y 1.730 heridos. Contrariamente en el caso del Eje, los triunfantes defensores sumaron 1.453 bajas en los que el Ejército Nacional Republicano de la República de Saló sufrió unas 1.000 pérdidas y el Ejército Alemán otras 450, contabilizándose entre estas un total de 800 muertos o heridos (la mayoría italianos) y 653 prisioneros (411 italianos y 242 alemanes).

Terminada la Segunda Guerra Mundial en Europa el 8 de Mayo de 1945, los Aliados solicitaron al general Charles De Gualle que retirase a las tropas francesas de la franja de 30 kilómetros en el Valle de Aosta, algo a lo que se negó con evasivas que por el momento surtieron efecto porque los anglo-norteamericanos no se interesaron más por la cuestión durante las semanas próximas. Sin embargo a medida que transcurría el tiempo y ver que los franceses no se marchaban, los Gobiernos de Washington y Londres enviaron representantes que se entrevistaron con el general Alphonse Juin, con quién tenían más confianza que no con el general Charles De Gaulle, quién no solo rechazó las insistencias de sus socios, sino que encima tensó más la situación cuando el 4 de Junio a través de un comunicado del general Paul-André Doyen, se anunció desde la ciudad italiana de Imperia que el Valle de Aosta quedaba bajo dominio galo y sometido a la administración militar del Ejército de los Alpes (Armée des Alpes) con sede Provenza.

El escándalo sobre el nuevo estatus del Valle de Aosta provocó reacciones del Gobierno de Roma que recientemente había hecho un gesto de acercamiento a los Aliados declarando la guerra a Japón. Sin embargo donde peor se tomaron el pulso lanzado por Francia fue en Estados Unidos, ya que al Presidente Harry Truman se le agotó la paciencia con el ambicioso general Charles De Gaulle. Fue de ese modo como el Estado Mayor en el Pentágono ordenó movilizar al V Ejército Estadounidense del general Mark Clark sobre el norte de Italia que inmediatamente trasladó a sus divisiones al Piemonte, al tiempo en que el Gobierno de Washington lanzaba una amenaza al Gobierno de París de suspender el envío de suministros y embargar los ya descargados en los puertos de Francia (exceptuando las raciones alimenticias) si no replegaba al Ejército Francés de los Alpes Italianos.

La ocupación del Valle de Aosta llegó a su fin el 11 de Junio de 1945, cuando el Ejército Francés liderado por el general Paul-André Doyen se retiró de los Alpes y volvió a la Provenza siguiendo las directrices de un humillado general Charles De Gaulle, quién no tuvo más remedio que plegarse a las amenazas de Estados Unidos y los demás países del bando de los Aliados. Lo único que obtuvieron los franceses de aquella sangrienta y mal planteada campaña fueron los diminutos pueblos fronterizos de Briga y Tenda, anexionados por la República Francesa según los Tratados de París de 1947. De este modo fue como Italia, una nación que había cosechado grandes y constantes derrotas durante la Segunda Guerra Mundial, pudo salvar su honor en el último instante rechazando de manera brillante una invasión extranjera a su patria y derrotando nada menos que a Francia.

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Francia quiere el Valle de Aosta” S.A.R.P.E. (1978), p.2.260-2.262
-http://worldatwar.net/article/mountfroid/
-http://www.history.army.mil/books/wwii/civaff/ch19.htm
-http://www.maquetland.com/article-836-italian-social-republic-army-1943-1945–english-version