Ocupación del Valle de Aosta

 

Numerosos problemas fronterizos esperaron los Aliados entre Italia y Yugoslavia en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, un problema que deseaban quitarse de encima cuanto antes. Sin embargo fue Francia la que sorprendió a todos con la inesperada ocupación del Valle de Aosta que París a toda costa intentó anexionar por medio de las armas, inicidente que abrió un frente diplomático imprevisto a una ya delicada situación en Europa.

Invasión del Valle de Aosta

Todo comenzó a finales de 1944 y principios de 1945, cuando los alemanes se retiraron de la Provenza, región que fue liberada por el Ejército Francés, cuyas tropas cruzaron las Alpes hasta situarse en los límites fronterizos con Italia, por aquel entonces bajo el Gobierno de Benito Mussolini de la República de Saló. Debido a la imposibilidad de atravesar dichas montañas, una barrera natural inexpugnable, los franceses aguardaron a la espera de que la situación de la guerra se volviese insostenible para el Eje. Mientras tanto desde los lindes fronterizos los franceses acogieron en numerosas ocasiones a los partisanos italianos, proveyéndoles de armas y equipo para enfrentarse a los fascistas del Duce.

A nivel diplomático las relaciones entre los franceses y las autoridades de la Italia Cobeligerante, es decir, la que apoyaba a los Aliados en contra de la República de Saló, parecían buenas y jamás habían encontrado fricciones. Sin embargo el Presidente galo Charles De Gaulle, tras dejarse llevar por un apasionado sentimiento nacionalista, vió la oportunidad en 1945 de invadir el Valle de Aosta y parte del Piemonte que desde el siglo XVIII Francia había querido históricamente anexionar a su Imperio.

Justo en el momento en que la guerra en Italia se desarrolló favorable a los Aliados tras la ofensiva sobre el Río Po, Francia cruzó la frontera con Italia a través de los Alpes con una formacicón militar de tropas de montaña conocida como Destacamento Alpino que dirigía el general Paul Doyen. A la invasión se opuso la División Littorio de la República de Saló, que muy mermada a causa de las batallas anteriores contra los Aliados, se vió obligada a replegarse algunos kilómetros hacia el interior del Piemonte.

Paracaidista italiano del Regimiento Folgore en los Alpes cargando con una ametralladora MG-42.

La invasión francesa al Valle de Aosta supuso un escándolo en Roma y entre los parlamentarios del Gobierno de la Italia Cobeligerante. El Ministro de Asuntos Exteriores, Alcide de Gasperi, solicitó una explicación por lo sucedido a los Aliados y en concreto al líder militar en el teatro de operaciones de la guerra en el Mar Mediterráneo, Harold Alexander. Sin embargo como la contienda todavía estaba en marcha, Francia alegó que se trataba de un movimiento táctico dentro de las operaciones bélicas contra el Eje. La respuesta tranquilizó a Londres y a Washington, aunque a no a Roma que no se fiaba de las intenciones francesas.

Durante los dos meses siguientes, de Marzo a Abril de 1945, el Destacamento Alpino de Paul Doyen siguió ocupando algunas localidades del Piemonte tras vencer con bajas por los dos lados a las tropas de la República de Saló en Ivrea, Savona y Rívoli, esta última ciudad muy simbólica para Francia por ser donde Napoleón Bonaparte obtuvo su primera gran victoria militar en1797. A lo largo de esta campaña cerca de 1.000 soldados fascistas italianos cayeron prisioneros en los combates contra los franceses.

Aparentemente nada parecía presagiar problemas, pero a la invasión militar no seguía una supuesta “liberación” de los italianos, ya que los soldados ocupantes en seguida iniciaron una “franconización” del territorio izando la bandera de Francia, colocando a autoridades galas en la administración y hablando de un supuesto plebiscito para que el Valle de Aosta se convirtiera en una provincia del Imperio Francés. No obstante el clima favoreció en parte a los italianos, ya que el frío y la nieve impedieron aumentar los efectivos del Destacamento Alpino debido al bloqueo de los puertos de montaña.

El 5 de Abril de 1945, una nueva unidad francesa penetró por la frontera italiana a través de la región de Maurienne. Se trató de la 27ª División de Montaña compuesta por 3.000 soldados y 45 piezas de artillería de varios calibres. Frente a sí encontró al Regimiento Paracaidista Folgore de la República de Saló con 500 hombres muy bien entradados y equipados con 20 cañones y algunos morteros pesados. El primer objetivo de los franceses fue la toma del Monte Froid con 2.820 metrosde altura el 6 de Abril gracias a la intervención de un grupo de esquiadores dirigidos por los sargentos Roger Cerri y Jean Gilbert que escalaron la montaña tras desplazarse silenciosamente sobre el hielo sin ser descubiertos, logrando de este modo desalojar a las tropas del Eje a costa de dos franceses muertos, un oficial y un soldado, además de resultar otros tres heridos. Su siguiente parada fue el Monte Cenis, pero los franceses en esta ocasión fracasaron en su intento de tomar la montaña, ya que la férrea resistencia italiana les hizo replegarse el 9 de Abril debido a los refuerzos germanos que vinieron en su ayuda de la 5ª División de Montaña Alemana. Tres días más tarde, el 12, los ítalo-germanos pasaron a la contraofensiva venciendo con facilidad a los franceses, reconquistando el Monte Froid y haciendo que la 27ª División de Montaña fuese expulsada de Italia para regresar de nuevo a Francia con serias bajas. Aquella derrota en la zona de Maurienne, supuso que la única presencia francesa en Italia fuera el Destacamento Alpino de Doyen estacionado en una porción de territorio muy pequeña, lo que dejó a De Gaulle en una complicada situación política de cara a la postguerra a la hora de negociar.

Crisis del Piemonte

Nada más ser ejecutado Mussolini por los partisanos el 28 de Abril de 1945, acción que supuso la disolución de la República de Saló y la reunificación de las provincias de Italia, el general estadounidense Dwith Eisenhower ordenó a Francia que inmediatamente pusiese fin a la ocupación del Valle de Aosta y se retirase a las fronteras previas a la Segunda Guerra Mundial de 1939. Pero el general Doyen del Destacamento Alpino hizo oídos sordos a las peticiones americanas y fingió no haber recibido tal orden.

Sargento francés Roger Cerri durante la ocupación del Valle de Aosta. Este militar dirigió la increíble gesta de arrebatar el Monte Froid a los italianos.

Poco a poco los Aliados empezaron a impacientarse al ver que París no movía ficha, de hecho, sucedía todo lo contrario, ya que numerosos civiles franceses cruzaron la frontera con Italia y se desparramaron por el Valle de Aosta propagando un eventual plebiscito para la anexión a Francia, lo que suponía una clara campaña de colonización promovida por las autoridades galas. Muy preocupados por lo que estaba sucediendo, de nuevo los Aliados pidieron la retirada francesa de Italia esta vez a Alphonse Juin, un general con quién tenían más confianza, pero de nada sirvió porque desde el más absoluto secreto De Gaulle impedió a sus mandos ceder a las demanas anglo-americanas.

Todavía la guerra con Japón no había acabado y por culpa de la crisis en el Valle de Aosta los Estados Unidos y Gran Bretaña vieron que existía un peligro real de escalada bélica entre Francia e Italia. Previamente, desde hacía unos meses, los Aliados con la Unión Soviética de Iósif Stalin ya habían encontrado un gran problema diplomático tras haber anexionado los rusos más territorios de los previstos en la Conferéncia de Yalta, motivo por el cual querían evitar que sucediese lo mismo con su otro aliado, en este caso Francia. Sin embargo las cosas todavía se complicaron más cuando el 4 de Junio el general Doyen habló públicamente en la ciudad de Imperia de un futuro Valle de Aosta bajo dominio francés, demanda que ratificó el Ejército de los Alpes (Armée des Alpes) situado en Provenza.

Cansados de esperar una mínima colaboración por parte de Francia que evitara la guerra con Italia, el mismo Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, decidió poner en práctica medidas desesperadas. En primer lugar inició la movilización del V Ejército Estadounidense al mando del general Mark Clark, que con base en la Italia Septentrional, se trasladó inmediatamente al Piemonte con la misión de intimidar a los franceses por medio de las armas. Acto seguido Truman envió un mensaje a De Gaulle, amenazándole de que si no retiraba a las tropas francesas del Valle de Aosta, todos los suministros estadounidenses a la Francia metropolitana, a excepción de las raciones alimenticias, serían automáticamente suspendidos y embargados.

Ante la nada halagadora amenaza de Estados Unidos, por fin De Gaulle pudo ver la realidad y el difícil escenario político que se le abría si continuaba ocupando territorio italiano. Comprendió que los Aliados en caso de guerra apoyarían a Italia y no a Francia, un conflicto que el Ejército Francés sería incapaz de sostener y menos de ganar. Muy a su pesar, el Destacamento Alpino del general Doyen abandonó definitivamente el Valle de Aosta el 11 de Junio de 1945, territorio que de nuevo fue devuelto a la soberanía italiana. No obstante como compensación por la victoria francesa en la guerra, Italia tuvo que ceder a Francia los dos pueblos fronterizos de Briga y Tenda.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Francia quiere el Valle de Aosta” S.A.R.P.E. (1978), p.2.260-2.262

http://worldatwar.net/article/mountfroid/

http://www.history.army.mil/books/wwii/civaff/ch19.htm

http://www.maquetland.com/article-836-italian-social-republic-army-1943-1945–english-version