A finales de la Segunda Guerra Mundial se registraron un buen puñado de traiciones y rebeliones por parte de las tropas adscritas a las Legiones Orientales» u «Ost-Legionen» que servían de forma voluntaria en el Tercer Reich. Aquel fue el caso del 822º Batallón de Infantería Georgiano, cuyos soldados no dudaron en amotinarse contra el Ejército Alemán en la Isla de Texel, ya no sólo para conseguir el favor de los Aliados Occidentales, sino también para evitar su más que probable deportación a la Unión Soviética.
Origen
La Legión Georgiana o «Georgische Legion» había sido creada por el Ejército Alemán en 1942 para combatir contra los Aliados a cambio de un reconocimiento diplomático de independencia de Georgia por parte del Eje (que por aquel entonces estaba sometida a la Unión Soviética). Esta unidad se había batido contra los soviéticos en campañas como las del Cáucaso, Normandía o Italia entre los años 1943 y 1944, aunque a inicios de 1945 la mayor parte de las unidades supervivientes fueron transferidas a Alemania para la contribuir a la última defensa del Tercer Reich, salvo por la curiosa excepción del 822º Batallón de Infantería Georgiano que fue enviado a los Países Bajos (todavía ocupados por los alemanes) y desplegado en la Isla de Texel.
La Isla de Texel era un territorio insular de las Islas Frisias situado a tan sólo 3 kilómetros de la costa de Holanda en el Mar del Norte y a unos 65 kilómetros de la capital de Amsterdam. La superficie de esta dominio insular era de 20 kilómetros de largo y 8 kilómetros ancho entre la vertiente septentrional que delimitaba con el Faro de Eirland (de 34 metros de altura) y la vertiente meridional que separaba el continente a través un canal, en cuyo litoral se hallaba el puerto de Den Helder (que antes de la invasión del Tercer Reich en 1940 fue utilizado como base avanzada de la Marina Real Holandesa). Curiosamente la zona ya había sido escenario de conflictos en el pasado como por ejemplo la Batalla de Texel de 1673 dentro del marco de la Guerra Franco-Neerlandesa, donde el almirante Michiel de Ruyter venció a la Flota Anglo-Francesa; o la Batalla de Den Helder en 1795 que terminó con una victoria decisiva de los holandeses contra Francia dentro del contexto de las Guerras Revolucionarias.
El total de efectivos de la guarnición de la Isla de Texel era de 1.150 efectivos efectivos sumando a 400 soldados alemanes y 752 voluntarios del 822º Batallón de Infantería Georgiano al mando del teniente Shalva Loladze, los cuales disponían de un sistema fortificado compuesto por medio millar de búnkers y dos baterías de artillería costera. A pesar de que tenían medios suficientes para resistir bastante tiempo en el enclave, en Abril de 1945 los georgianos se encontraron ante el dilema de que se estaba librando la Batalla de Berlín y que de un momento a otro se iba a producir la derrota del Tercer Reich.
La situación no era nada halagadora porque si el 822º Batallón de Infantería Georgiano optaba por seguir siendo leal a las fuerzas del Eje sus componentes seguro que sufrirían grandes bajas a la hora de repelar la inminente invasión que los Aliados estaban proyectando sobre Texel; sin obviar con que en caso de sucederse un alto el fuego los occidentales los tratarían como colaboradores y los deportarían a la Unión Soviética, lo que supondría la muerte o la deportación a los gulags de Siberia. Ante este oscuro panorama los voluntarios al final intentaron congraciarse con el bando vencedor y por tanto establecieron una activa cooperación con la Resistencia Holandesa, con cuyos guerrilleros se coaligarían para llevar a cabo un motín que redujese a los alemanes y los expulsara de la isla (la cual luego sería entregada al Reino Unido como moneda de cambio de su libertad).
Aproximadamente los conspiradores de la Isla de Texel reunieron a un total de 1.000 efectivos entre los que estaban los 752 veteranos del 822º Batallón de Infantería Georgiano y algo más de 200 partisanos adscritos a la Resistencia Holandesa. Los oponentes que iban a tener que hacer frente los duplicaban en número, pues los alemanes contaban con 2.400 hombres entre los que estaban los 200 soldados de la guarnición pertenecientes a la Wehrmacht y otros 2.000 infantes navales del 163º Regimiento de Infantería de Marina con base en el puerto de Den Helder.
Motín de Texel
A la 1:00 horas de la madrugada del 6 de Abril de 1945, unos voluntarios dispararon tres bengalas desde la localidad de Den Burg con las que iluminaron toda la isla y dieron la señal para comenzar el denominado Motín de Texel. Acto seguido las tropas del 822º Batallón de Infantería Georgiano se se sublevaron por sorpresa acuchillando a los escasos guardias y centinelas, para a continuación irrumpir en los barracones de los soldados alemanes y apuñalarlos en sus camas mientras dormían. A pesar de que hubo algunos tiroteos aislados, la mayor parte de los germanos fueron asesinados en pleno sueño con armas blancas, salvo por la excepción de dieciséis que tuvieron la mala suerte de ser encerrados en una habitación a la que incendiaron y quemaron vivos.
Al amanecer del 6 de Abril de 1945, el 822º Batallón de Infantería Georgiano había conquistado la mayor parte de la Isla de Texel aprovechando que casi todos los soldados alemanes habían sido masacrados la noche anterior. Como apenas encontraron oposición, las tropas georgianas con ayuda de los guerrilleros holandeses se apoderaron del Cuartel de Texla, el Aeródromo de De Vlijt y la ciudad de Den Burg, así como de 49 búnkers de hormigón y de todos los depósitos de armamento y municiones. No obstante y a pesar de estos éxitos iniciales, los insurrectos fracasaron a la hora de tomar las dos baterías de costa, las cuales fueron reorientadas por los artilleros germanos hacia el interior del territorio insular, cuyas ciudades y posiciones rebeldes bombardearían con intensidad durante las jornadas próximas.
Con gran parte de la Isla de Texel en manos del 822nd Batallón de Infantería Georgiano y la Resistencia Holandesa (salvo la zona de las dos baterías de artillería), el 8 de Abril de 1945 un grupo de catorce voluntarios entre los que había catorce georgianos y diez holandeses, se echaron con un bote al Mar del Norte y navegaron hasta Gran Bretaña para desembarcar en la Playa de Mundesley cerca de Norfolk. Una vez en el Reino Unido, aquellos extraños visitantes fueron conducidos hasta la Reina Guillermina de Orange (en el exilio desde 1940), a la que presionaron para enviar refuerzos y tomar el control de la isla, algo a lo que la monarca accedió presionando al Gobierno de Londres. Desgraciadamente justo después de que un avión de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) efectuara un vuelo de reconocimiento sobre el enclave, los Aliados decidieron no intervenir en lo que consideraron un asunto ajeno, dejando abandonado a su suerte al 822º Batallón de Infantería Georgiano.
A mediados de Abril de 1945 un total de 2.000 alemanes del 163º Regimiento de Infantería de Marina «Stosstruppen» procedentes del continente desembarcaron en la Isla de Texel apoyados por el fuego de las dos baterías que no habían sido conquistadas y también de las piezas de largo alcance situadas a 3 kilómetros en el puerto de Den Helder. Con pasmosa rapidez los artilleros germanos pulverizaron el Cuartel de Texla y los infantes de marina, quienes superaban a los defensores en una proporción de veinte a uno, expulsaron a los georgianos de la colina principal del enclave infligiéndoles 107 muertos (sólo ocho sobrevivieron de los 115 iniciales).
La muerte en combate del teniente Shalva Loladze la jornada del 25 de Abril de 1945 significó el final de la aventura emprendida por el 822º Batallón de Infantería Georgiano y la Resistencia Holandesa, ya que tras quedarse sin su mando principal perdieron el control de la mayor parte de la Isla de Texel. A partir de aquel instante los soldados alemanes se dedicarían a dar caza a todos aquellos georgianos escondidos entre la vegetación o que se ocultaban en las viviendas de la población civil, los cuales una vez eran capturados, se les obligaba a cavar una zanja, se les desprendía de sus uniformes y finalmente se les ejecutaba.
Ni siquiera el anuncio de la capitulación de Alemania el 8 de Mayo de 1945 significó la interrupción de la lucha por la Isla de Texel debido a que los soldados del 163º Regimiento de Infantería de Marina no estaban dispuestos a dejar impune la traición del 822º Batallón de Infantería Georgiano. De hecho las tropas alemanas recurrieron a métodos muy violentos como incendiar las casas de los holandeses en los que se sospechaba hubiera georgianos, e incluso fusilar rehenes a modo de intimidación. Afortunadamente hubo algunos episodios de caridad humana como por ejemplo le ocurrió al soldado georgiano Grisha Baindurashvili que tras ser descubierto por un infante de marina alemán y su perro en lo alto de un granero, ambos se apuntaron con la pistola hasta que el germano descendió las escaleras e informó a sus compañeros de que la estancia estaba vacía (de manera sorprendente el afortunado Grisha Baindurashvili se pasaría el resto de su vida buscando a su salvador mediante el relato de los hechos en periódicos y prensa, aunque sin éxito porque nunca se supo nada acerca de su identidad).
Consecuencias
El 20 de Mayo de 1945 finalmente los soldados del Ejército Canadiense desembarcaron en la Isla de Texel y desarmaron a los 1.533 efectivos alemanes del 163º Regimiento de Infantería de Marina. Las pérdidas humanas hasta la fecha habían sido de 812 muertos para el Ejército Alemán; mientras que para los rebeldes de 682 fallecidos entre 565 soldados georgianos y 117 guerrilleros o civiles holandeses, además de sufrir el territorio insular daños cuantificados en 10 millones de florines, pues se destruyeron numerosos edificios, granjas y viviendas particulares, incluyendo el histórico Faro de Eirland que databa de 1863.
El destino de los 228 supervivientes del 822 Batallón de Infantería Georgiano fue todavía más trágico porque tras recibir por parte de Canadá el estatus de «Personas Desplazadas», el 16 de Junio de 1945 fueron trasladados desde Texel hasta el puerto de Wilhelmshaven en Alemania, donde por todos los medios intentaron que no fueran extraditados a la Unión Soviética dentro del marco de la «Operación Keelhaul». De hecho los mandos del Ejército Canadiense hablaron en favor de los georgianos a la delegación soviética presente en Wilhelmshaven, mientras que el general Charles Foulkes recomendó que fuesen recibidos en su patria como héroes de la lucha contra el Tercer Reich. A raíz de esta actitud tan interesada por parte de los Aliados, en 1946 el periódico Pravda publicó un artículo que elogió la valiente actuación del 822º Batallón de Infantería Georgiano en Texel e incluso definió a sus combatientes con el término de «patriotas soviéticos». Lamentablemente en cuanto los veteranos acabaron siendo enviados al otro del «Telón de Acero», en seguida fueron arrestados por el Comisariado de Asuntos Internos (NKVD) y deportados a campos de concentración o gulags de Siberia, aunque a diferencia de otros presos, tendrían un trato mucho más humano y ventajoso debido a las presiones ejercidas por los países occidentes que exigieron su absolución (lo que no impidió que algunos murieran). Solamente las quejas de naciones como Holanda, Reino Unido o Canadá, las cuales pusieron en un aprieto diplomático a la URSS, facilitó que la mayor parte de los georgianos de Texel pudiesen salir en libertad (salvo unos pocos que lo harían tras la muerte de Iósif Stalin en 1953).
Los 556 hombres caídos del 822º Batallón de Infantería Georgiano durante el Motín de Texel fueron enterrados en la misma isla dentro del denominado «Cementerio Soviético», en donde cada año los miembros de la embajada soviética de Ámsterdam y algunos militantes del Partido Comunista Holandés les rindieron homenaje, aunque tan sólo para guardar las formas como consecuencia del escándalo diplomático tras el arresto de sus veteranos, ya que al fin y al cabo todos los que descansaban en el camposanto eran anticomunistas. Curiosamente al caer la URSS y recuperar Georgia su independencia en 1991, el «Cementerio Soviético» fue rebautizado como «Cementerio Georgiano» y sus lápidas bendecidas por el mismo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Georgiana en 1999, además de recibir la visita del Presidente Mikhail Saakashvili en 2005. Al cabo de dos años de estos actos oficiales, el 18 de Julio de 2007, falleció de muerte natural el último veterano del 822º Batallón de Infantería Georgiano y por ende protagonista de una de los amotinamientos más increíbles de la Segunda Guerra Mundial.
Bibliografía:
-Jesús Hernández, Esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial, «El Último Campo de Batalla Europeo», Almuzara (2018), p.327-338
-https://en.wikipedia.org/wiki/Georgian_uprising_on_Texel

