Invasión de Yugoslavia

Los Balcanes fueron el “Polvorín de Europa” tal y como los calificó el Canciller Otto Von Bismarck del Segundo Reich Alemán en el siglo XIX y como así se demostró por ser el detonante de la Primera Guerra Mundial tras el Atentado en Sarajevo en 1914. Desde entonces y a consecuencia de las rivalidades interétnicas y religiosas entre serbios, croatas, bosnios, eslovenos, montenegrinos, macedonios, etcétera, el Reino de Yugoslavia que agrupó a estos pueblos fue tan inestable que pese a declararse neutral en la Segunda Guerra Mundial, la tensión interna y los vaivenes en la política exterior de sus gobernantes que desestabilizaron toda la región, conducirían a la invasión de las potencias del Eje encarnadas por Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria durante una rápida “Guerra Relámpago” o “Blitzkrieg” 1941.

Antecedentes

El proyecto de Yugoslavia había nacido al término de la Primera Guerra Mundial en 1918 tras la disolución del Imperio Austro-Húngaro y la unificación del resto de territorios con Serbia. Así nació el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, posteriormente bautizado como Yugoslavia, que bajo un proyecto de unidad de los llamados “pueblos eslavos del sur” aglutinó a las siguientes etnias distribuidas en bloques geográficos: los serbios de religión cristiana ortodoxa en Serbia y Nîs con capital en Belgrado, los croatas de religión católica en Croacia y Dalmacia con capital en Zagreb, los bosnios de religión musulmana y ascendencia turca en Bosnia-Herzegovina con capital en Sarajevo, los eslovenos de religión católica en Eslovenia con capital en Ljubliana, los montenegrinos de religión ortodoxa en Montenegro con capital en Cettinje, los macedonios de religión griega en Macedonia con capital en Skopje, y los kosovares de religión islámica y origen albanés en Kosovo con capital en Pristina.

La existencia del Reino de Yugoslavia en el siglo XX estuvo cargada de problemas y tensiones entre las distintas minorías raciales y religiosas, pero especialmente por el predominio de Serbia respecto a otras federaciones como Croacia o Eslovenia que se sentían despreciadas por el Gobierno de Belgrado. Por ejemplo los funcionarios serbios estaban sobrerrepresentados en la administración, lo mismo que en los más importantes puestos de la economía y las finanzas, así como entre la oficialidad del Ejército Real Yugoslavo, ya que de 165 generales todos eran serbios salvo cuatro. Ante estas desigualdades en favor de la población serbia y en detrimento de las demás etnias que se empobrecieron, pronto surgieron grupos nacionalistas contrarios al proyecto de la unidad yugoslava como por ejemplo el movimiento fascista croata de los Ustachas o la Organización Interior Revolucionaria Macedonia, esta última autora en Francia del Atentado de Marsella que acabó con la vida del Rey Alejandro I de Yugoslavia y dejó al país sin monarca, siendo la corona asumida provisionalmente por el Regente Pablo I hasta que el heredero al trono, el Príncipe Pedro II, cumpliese la mayoría de edad en 1941.

Regente Pablo I de Yugoslavia que era favorable al Eje; y el Príncipe Pedro II que era favorable a los Aliados.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial sobre Europa en 1939, la neutralidad de Yugoslavia pareció estar garantizada porque la contienda se libraba fuera de sus fronteras y porque Alemania mantenía muy buenas relaciones con el Gobierno de Belgrado, obteniendo de los yugoslavos materiales como plomo y cinc a cambio de venderles armamento como artillería y modernos cazas Messerschmitt Bf 109. Lamentablemente al invadir la Italia Fascista a Grecia en 1940 y dar comienzo la Guerra Greco-Italiana, que contra todo pronóstico se desarrolló en favor del Ejército Griego debido a que expulsó al Ejército Italiano del Epiro y lo persiguió dentro del Reino de Albania, el país yugoslavo ya no dejó de pasar inadvertido a ninguno de los dos contendientes, pues en primer lugar el Ejército Alemán necesitaba cruzar por su territorio para acudir en ayuda de los italianos, y en segundo lugar porque el Imperio Británico veía en aquella nación una oportunidad para azuzar el “Avispero de los Balcanes” en contra del Tercer Reich.

Inicialmente la política exterior de Yugoslavia se orientó a mantener la neutralidad, aunque algunos sectores como por ejemplo el liderado por el general serbio Milán Nédic que optaba por una alianza con Italia para sumarse a la invasión de Grecia y anexionarse a cambio la región de Salónica. También la mayor parte de la población de etnia croata, musulmana o macedonia simpatizaba con el Eje; aunque el núcleo más importante que eran los serbios, así como los montenegrinos y eslovenos, incluyendo al Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa, el generalato del Ejército Yugoslavo, la monarquía y los principales poderes financieros, además del Partido Comunista Yugoslavo del general Josip Tito (en la clandestinidad por ser una formación ilegal) eran proclives a los Aliados Occidentales. A esta profunda división en el seno del país, se añadió que el 27 de Noviembre de 1940 el propio Adolf Hitler exigió una posición firme del Gobierno de Belgrado acerca de comprometerse al vigente estatus neutral e incluso dejando caer la posibilidad de permitir el tránsito de sus tropas hacia la frontera greco-albanesa.

Desde inicios de 1941 el Reino de Yugoslavia intentó ganar tiempo para evitar entrar en la Segunda Guerra Mundial, por lo menos hasta que el 14 de Febrero el Presidente Dragisa Cvetkovik y el Ministro de Exteriores Aleksander Ciincar-Markovic se trasladaron a Austria para reunirse con el Ministro de Exteriores Joachim Von Ribbentrop en Salzburgo, al tiempo en que el Regente Pablo I lo hacía con el Führer en Berchtesgaden. Según la oferta alemana se invitaba a los yugoslavos a adherirse al Pacto Tripartito junto a Alemania, Italia y Japón, algo que si hacían serían recompensados con beneficiosos acuerdos comerciales, un mayor peso político al sur de Europa, entrega de armamento moderno y la cesión del puerto de Salónica a costa de Grecia. Aunque los mandatarios se sintieron tentados, por el momento rechazaron la propuesta porque sabían que la ciudadanía se les echaría encima en cuanto regresaran a Belgrado, algo que pudieron intuir con la renuncia del Ministro de Guerra Dusan Pesic que era proclive al Imperio Británico. De hecho y como después de un mes todavía los yugoslavos no se habían pronunciado, Adolf Hitler que ya había agotado su paciencia, amenazó con interrumpir la venta de productos que el Tercer Reich les proporcionaba desde Checoslovaquia a través de la Compañía Skoda, e incluso le lanzó un ultimátum el 19 de Marzo. Ante tales presiones, finalmente el Presidente Dragisa Cvetkovik y el Ministro de Exteriores Aleksander Ciincar-Markovic viajaron hasta Austria esa misma semana, donde tras una ceremonia algo forzada, firmaron la inclusión de Yugoslavia dentro del Pacto Tripartito.

Levantamiento del Ejército Yugoslavo

A las 2:20 horas de la madrugada del 27 de Marzo de 1941, tan sólo tres días después de haber entrado Yugoslavia en el Pacto Tripartido, tuvo lugar un golpe de Estado en Belgrado cuando los tanques y piezas de artillería del Ejército Yugoslavo al mando del general Dusan Simovic se echaron a las calles y los soldados ocuparon el Ministerio de la Guerra, mientras el general Bora Mirkovic rebelaba a la totalidad de la Fuerza Aérea Yugoslava. Acto seguido y poco después del amanecer de aquel día 27, las tropas amotinadas tomaron los demás ministerios, cuarteles y la oficina de correos, además de irrumpir en el Palacio Real y derrocar al Regento Pablo I. También forzaron a la dimisión del Presidente Dragisa Cvetkovik y del Ministro de Exteriores Aleksander Ciincar-Markovic, además de hacer prisionero al líder fascista yugoslavo Milan Stajadinovic que deportaron al Reino Unido. Finalmente a la jornada siguiente, el 28, la sublevación se consumó en todo el país con la adhesión de las guarniciones de Zagreb, Sarajevo y Skopje, lo que convirtió en “papel mojado” la pertenencia de Yugoslavia a las potencias del Eje.

Con el triunfo del sector pro-Aliado en Yugoslavia, se entronizó al Rey Pedro II como nuevo ostentador de la Corona (pese a que no cumpliría los 18 años hasta finales de 1941) y se entregó el Gobierno de Belgrado al Partido Demócrata Serbio, algo que evidentemente enfadó a las demás minorías, especialmente al Partido Campesino Croata. Sin embargo lo peor fue la reacción del Tercer Reich, pues justo después de salir la población yugoslava a las calles de las principales ciudades de Serbia, enarbolando banderas del Reino Unido e incluso escupiendo el coche del embajador alemán, Adolf Hitler encolerizó porque tras entender que su nuevo socio había roto y traicionado su alianza con las potencias del Eje, ordenó castigar e invadir militarmente Yugoslavia.

Después del golpe de Estado en Yugoslavia, el Gobierno de Belgrado que lideró de manera provisional el general Dusan Simovic, empezó a comprender con más claridad la gravedad de la situación, pues imaginando que una agresión de represalia por parte de las potencias del Eje sería inminente, en el último instante reculó e intentó ganar tiempo garantizando a los alemanes que su país jamás se posicionaría del bando de los Aliados. Lamentablemente como los germanos no les creyeron después de todo lo ocurrido, los yugoslavos acudieron desesperados a los representantes del Reino Unido, quienes tras haberles prometido con anterioridad 200.000 soldados ingleses y 15 divisiones, descubrieron que todo se trataba de un enorme engaño porque el Ejército Británico no era ni siquiera capaz de resistir el ataque del Áfrika Korps invadiendo Egipto y encima sólo habían podido enviar dos divisiones a los Balcanes, en concreto a Grecia. Ante esta decepción y después de sentirse utilizados por las falsas promesas de los británicos, el general Dusan Simovic rechazó reunirse el 30 de Marzo con el Ministro de Asuntos Exteriores Anthony Eden enviado por Londres, aunque sí lo hizo el 1 de Abril con el general John Dill de la Fuerza Expedicionaria Británica y el general Alexandros Papagos del Ejército Griego dado el caso de que Grecia y Yugoslavia tuviesen que coordinarse si se producía una agresión por parte del Tercer Reich.

El Ejército Real Yugoslavo (Jugoslovenska Armica) desplegaba a 31 divisiones en los Balcanes de las que veintiocho eran de infantería y dos de caballería repartidas en el Grupo Supremo, el I Grupo de Ejércitos con los IV y VII Ejércitos, el II Grupo de Ejércitos con los I y II Ejércitos, y el III Grupo de Ejércitos con el III Ejército y el III Ejército Regional, así como formaciones independientes entre las que estaban los V y VI Ejércitos. Aunque el soldado yugoslavo poseía armamento moderno y estaba bien instruido, poseía serias deficiencias porque la mayoría eran un conglomerado de diferentes etnias con muchas rivalidades entre sí que aprovecharían para desertar a la primera oportunidad e incluso cambiarse al bando del Eje. Respecto a la motorización era bastante pobre y anticuado porque de los 172 tanques disponibles del 1º Batallón Blindado, un total de 110 eran Renault FT-17 de la Primera Guerra Mundial, mientras que los otros 54 eran obsoletos Renault R-35 del Ejército Francés y 8 SI-D vendidos por la extinta Checoslovaquia. Solamente la Fuerza Aérea Real Yugoslava (Jugoslovensko Kraljevsko Ratno Vazduhoplovstvo) era competitiva porque pese a incluir viejos modelos, también había aparatos de última generación como cazas Messerschmitt Bf 109 y bombarderos Dornier Do 17 comprados a Alemania, e incluso bimotores Blenheim adquiridos al Reino Unido. Respecto a la Marina Real Yugoslava (Jugoslovenska Kraljevska Mornarica) en los puertos del Mar Adriático, sólo tendría que enfrentarse a la Marina Real Italiana con una escuadra muy reducida comparativamente, en la que sólo destacaba el crucero ligero Dalmacija, más una serie de destructores y submarinos anclados en las bases navales de Dalmacia y Montenegro.

Aproximadamente el Ejército Yugoslavo reunió a 850.000 soldados, 172 tanques, 623 aviones (206 cazas, 180 bombarderos, 115 transportes, 97 avionetas de instrucción y 25 aparatos navales) y 53 navíos (1 crucero, 5 destructores, 4 submarinos, 18 torpederos, 12 dragaminas, 10 cañoneros, 1 portahidroaviones y 2 veleros armados).

Ejército Real Yugoslavo:
Grupo Supremo
-1ª División de Infantería “Cerska”
-33ª División de Infantería “Licka”
-44ª División de Infantería “Unska”
-47ª División de Infantería “Dinarska”
-1º Batallón Blindado
I Grupo de Ejércitos
·IV Ejército
-27ª División de Infantería “Savska”
-40ª División de Infantería “Slavonska”
-42ª División de Infantería “Murska”
·VII Ejército:
-32ª División de Infantería “Trigalvaska”
-38ª División de Infantería “Dravska”
-Brigada “Risnjacki”
-Brigada Alpina “Triglavski”
·Reserva
-1ª División de Caballería
II Grupo de Ejércitos
·I Ejército
-7ª División de Infantería “Potiska”
-3ª División de Caballería
·II Ejército
-10ª División de Infantería “Bosanka”
-17ª División de Infantería “Vrbaska”
-30ª División de Infantería “Osjecka”
III Grupo de Ejércitos
·III Ejército
-13ª División de Infantería “Herzegovacka”
-15ª División de Infantería “Zetska”
-25ª División de Infantería “Vardarska”
-31ª División de Infantería “Kosovska”
-Destacamento de Caballería “Komski”
·III Ejército Territorial
-5ª División de Infantería “Sumadiska”
-20ª División de Infantería “Bergalnicka”
-46ª División de Infantería “Moravska”
Grupo Independiente
·V Ejército Independiente
-8ª División de Infantería “Krajinska”
-9ª División de Infantería “Timocka”
-34ª División de Infantería “Troplicka”
-50ª División de Infantería “Drinska”
-2ª División de Caballería
·VI Ejército Independiente
-3ª División de Infantería “Dunavaska”
-49ª División de Infantería “Sremska”
-Brigada “Savski”
-Brigada “Banatski”
·Ejército de Costa:
-12ª División de Infantería “Jadranska”
Ejército de Reserva:
-22ª División de Infantería “Ibarska”
Marina Real Yugoslava:
-1 Crucero: Dalmacija
-5 Destructores: Beograd, Dubrovnik, Split, Zabreb y Ljubljana
-4 Submarinos: Hrabri, Nebojsa, Smeli, Osvetnik
-18 Torpederos: Orjen, Velebit, Dinara, Triglav, Suvobor, Rudnik, Kajmakcalan, Durmitor, Uslok, Cetnik, T-1, T-2, T-3, T-4, T-5, T-6, T-7 y T-8
-12 Dragaminas: Galeb, Jastreb, Kobac, Iabud, Orao, Sokol, D-2, Malinska, Meljine, Mljet, Marjan y Mosor
-10 Cañoneros: Neretva, Beli Orau, Klis, Lastavica, Granicar, Strazar, Vardar, Sava, Drava y Morava
-1 Portahidroaviones: Zmaj
-2 Veleros Armados: Jadran y Vila Velebita

Plan del Eje

Bajo el nombre de “Operación Castigo” o “Directiva Nº25”, el Ejército Alemán (Wehrmacht) planificó la invasión de Yugoslavia fijada para principios de Abril de 1941. La idea era atacar desde todas las fronteras del país, estableciendo para tal cometido una serie de bases logísticas en Hungría, Rumanía y Hungría, por lo que una vez las fuerzas germanas se precipitaran desde todos los flancos de la nación, sus oponentes serían incapaces de atender tantos frentes acosados, con lo cual las tropas alemanas podrían abrir con relativa facilidad infinidad de brechas sobre Eslovenia, Serbia, Croacia y Nîs, e ir embolsando poco a poco a las agrupaciones yugoslavas hasta aniquilarlas completamente y precipitar la capitulación del Gobierno de Belgrado.

Las Fuerzas Armadas Alemanas (Heer) desplegaron en torno a Yugoslvia al II Ejército Alemán del general Maximiliam Von Weichss al sureste de Austria y al suroeste de Hungría, más al XII Ejército Alemán del general Wilhelm List al oeste de Bulgaria y al suroeste de Rumanía. En el caso del II Ejército Alemán, éste invadiría Eslovenia con los XLIX y LI Cuerpos en dirección a Maribor y la capital croata de Zagreb para posteriormente acceder a Bosnia-Herzegovina, además de hacer lo propio desde el norte de Croacia el XLVI Cuerpo Panzer que aseguraría el curso del Río Save. En el caso del XII Ejército Alemán, se penetraría al sur y este del país con el XLI Cuerpo Motorizado irrumpiendo en Serbia para amenazar directamente la capital de Belgrado, así como el XVIII Cuerpo de Montaña y los XI y XX Cuerpos que ocuparían Kosovo y Macedonia con las ciudades de Skopke y Prizren, al tiempo en que el XIV Cuerpo Panzer se apoderaba de Nîs y el XL Cuerpo Panzer tomaba Strumica y el Paso de Vardar para luego girar hacia el sur y unirse al ataque a Grecia que se desarrollaría simultáneamente bajo el nombre de “Operación Marita”.

Otras potencias que tomarían partido en la invasión a Yugoslavia serían los demás países del Eje con fronteras en la región como Italia, Hungría, Bulgaria y el Reino de Albania. En el caso de Hungría el Almirante Miklós Horthy que lideraba la Jefatura del Estado, así como el Ministro de Asuntos Exteriores Laszlo Bardossy, se sumaron a la iniciativa propuesta por Berlín a cambio de obtener la provincia de Voivodina, algo de lo que no fue partidario el Presidente del Consejo Pal Teleki, quién haber sido el autor de la forma del Pacto de Eterna Amistad Húngaro-Yugoslavo, se suicidó al saber que había sido roto por el Gobierno de Budapest. En el caso de la Italia Fascista, el Duce Benito Mussolini se sintió entusiasmado porque se le prometió anexionarse Dalmacia y los archipiélagos del Mar Adriático reclamados por el “irredentismo italiano” que no habían sido reincorporados al término de la Primera Guerra Mundial por culpa de las presiones del Reino Unido y Francia. Respecto a Bulgaria que estaba dirigida por el Zar Boris III participaría en la campaña con la pretensión de incorporarse la provincia de la Alta Macedonia perdida en las Guerras Balcánicas de 1912 a 1914; exactamente igual que el Reino de Albania al frente del Primer Ministro Shefqet Vërlaci, que siendo un protectorado bajo la tutela del Imperio Italiano, se le garantizó la apropiarse de las zonas musulmanas de Kosovo; además de Rumanía que buscando protagonismo en los Balcanes, el Conducator Ion Antonescu cedió al Ejército Alemán bases los cuarteles de la ciudad de Timisoara.

Italia fue junto a Alemania el país que más fuerzas aportó a la invasión de Yugoslavia con el II Ejército del general Vittorio Ambroiso que desde los Alpes Julianos invadiría Eslovenia y el suroeste de Croacia, mientras el IX Ejército del general Alessandro Biroli atacaba Montenegro y las demarcaciones occidentales de Macedonia desde Albania. También Hungría intervendría sobre Novi Sad al norte de Serbia reuniendo al II Ejército Húngaro del general Elemér Gorondy-Novák con los I, IV y V Cuerpos, exactamente igual que Bulgaria con el V Ejército Búlgaro del general Nikola Mihov que se expandiría sobre la región de Nîs. Incluso el Reino de Albania prestaría a la Milica Fascista Albanesa y a la Guardia Real Ítalo-Albanesa “Finanza” para ayudar a los italianos a levantar en armas a las minorías albanesas de Kosovo; o Rumanía aportando a la III Sección Militar del general Alexandru Ionatiu con la Batería de Artillería “Liubcova”.

Aproximadamente el Eje reunió a 700.000 soldados entre 337.096 alemanes, 250.000 italianos, 100.000 húngaros, 15.000 búlgaros, 5.000 albaneses y 1.000 rumanos, más un material de 875 tanques y 1.756 aviones (990 alemanes, 666 italianos y 100 húngaros).

Fuerzas del Eje:
II Ejército Alemán
·XLIX Cuerpo
-1ª División de Montaña
·LI Cuerpo Panzer
-132ª División de Infantería
-183ª División de Infantería
·XLVI Cuerpo Panzer
-8ª División Panzer
-14ª División Panzer
-16ª División Motorizada
XII Ejército Alemán
·XLI Cuerpo Motorizado
-2ª División SS Panzer “Das Reich”
-Regimiento Motorizado “Gross Deutschland”
·XI Cuerpo
-60ª División de Infantería
-76ª División de Infantería
-198ª División de Infantería
·XIV Cuerpo Motorizado
-5ª División Panzer
-11ª División Panzer
-4ª División de Montaña
-294ª División de Infantería
·XL Cuerpo Panzer
-9ª División Panzer
-1º Regimiento SS Motorizado “Leibsantarde Adolf Hitler”
-73ª División de Infantería
·XVIII Cuerpo de Montaña
-2ª División Panzer
-5ª División de Montaña
-6ª División de Montaña
-72ª División de Infantería
·XX Cuerpo
-50ª División de Infantería
-164ª División de Infantería
II Ejército Italiano
·V Cuerpo
-15ª División de Infantería “Bergamo”
-57ª División de Infantería “Lombardia”
·VI Cuerpo
-3ª División de Infantería “Ravenna”
-12ª División de Infantería “Sassari”
-20ª División de Infantería “Friuli”
-26ª División de Infantería “Assietta”
·XI Cuerpo
-13ª División de Infantería “Re”
-14ª División de Infantería “Isonzo”
-183ª División de Infantería
·Cuerpo Motorizado
-9ª División Motorizada “Pasubio”
-52ª División Motorizada “Torino”
-133ª División Blindada “Littorio”
·Cuerpo de Caballería
-1ª División de Caballería “Eugenio Di Savoia”
-2ª División de Caballería “Emanuele Filiberto Testa Di Ferro”
-3ª División de Caballería “Principe Amadeo Duca d’Aosta”
-3º Grupo Alpino
IX Ejército Italiano
·IV Cuerpo
-24ª División de Infantería “Pinerolo”
-53ª División de Infantería “Arezzo”
·XIV Cuerpo
-4ª División Alpina “Cuneese”
-41ª División de Infantería “Firenze”
-7º Regimiento de Caballería
-19º Regimiento de Caballería
-Guardia Real Ítalo-Albanesa “Finanza”
-Milicia Fascista Albanesa
·XVII Cuerpo
-18ª División de Infantería “Messina”
-32ª División de Infantería “Marche”
-38ª División de Infantería “Puglie”
-131ª División Blindada “Centauro”
II Ejército Húngaro
·Cuerpo de Infantería Móvil
-1ª Brigada Móvil
-2ª Brigada Móvil
-1ª Brigada de Caballería
·I Cuerpo de Infantería
-1ª Brigada de Infantería
-13ª Brigada de Infantería
-15ª Brigada de Infantería
·IV Cuerpo
-2ª Brigada de Infantería
-10ª Brigada de Infantería
-12ª Brigada de Infantería
·V Cuerpo
-14ª Brigada de Infantería
-19ª Brigada de Infantería
-2ª Brigada de Caballería
·1ª Brigada Paracaidista
·9ª Brigada de Infantería
·11ª Brigada de Infantería
V Ejército Búlgaro
-1ª División Móvil
-6ª División de Infantería
-7ª División de Infantería
-14ª División de Infantería
-15ª División de Infantería
-1º Regimiento de Caballería
-2º Regimiento de Caballería
-50º Regimiento de Infantería
-52º Regimiento de Infantería
III Sección Militar Rumana
-Batería de Artillería “Liubcova”

Invasión de Yugoslavia

Al amanecer del 6 de Abril de 1941, un puesto de observación del Ejército Yugoslavo situado a 128 kilómetros de Belgrado, informó de la presencia de una agrupación de aparatos enemigos sobrevolando la frontera con Hungría. Apenas sin tiempo a reaccionar, un total de 150 aviones de la Fuerza Aérea Alemana al mando del general de origen rumano Alexander Löhr que iban acompañados por unos pocos aparatos de la Fuerza Aérea Real Italiana (Regia Aeronautica), aparecieron sobre la capital de Serbia. A continuación un grupo de cincuenta bombarderos en picado Stuka se adelantó a la formación principal atacando el corazón de la ciudad con materiales inflamables, al tiempo en que cazas Messerschmitt Bf 109 y cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 ametrallaban el cercano Aérodromo de Zemun, donde destruyeron en tierra a 50 aviones enemigos entre los que había 26 bombarderos Dornier Do 17 y otros aparatos algo más anticuados de la Fuerza Aérea Real Yugoslava. Simultáneamente los bimotores germanos Heinkel He 111 y Dornier Do 17 arrojaron su mortífera carga sobre el centro urbano dañando el Palacio Real de Dedinje, el Cuartel de Topcider, la Academia Militar, la Comandancia Suprema, la Estación Ferroviaria Estatal, la Oficina de Correos y los Ministerios del Aire y la Marina, sin obviar el incendio a la Librería Nacional Serbia y la devastación parcial del Zoológico Nacional mediante la cual algunos animales escaparon de sus jaulas y corrieron por las calles, además de arrasar avenidas enteras y sepultar cientos de viviendas, en cuyo interior perdieron la vida 4.000 civiles yugoslavos.

Cazabombarderos alemanes Messerschmitt Bf 110 sobre Yugoslavia.

El general Dusan Simovic que había perpetrado el golpe de Estado del 25 de Marzo de 1941, se enteró de que la Fuerza Aérea Alemana estaba bombardeando Belgrado mientras estaba celebrando la boda de su hija a escasos kilómetros de la capital de Serbia. Inmediatamente regresó a la metrópoli que encontró totalmente arrasada y repleta de cráteres para reunirse con el Estado Mayor en el Ministerio de Guerra, todavía intacto, donde por unanimidad decidieron trasladar al Gobierno Yugoslavo a la ciudad de Ucize. Lamentablemente la administración provisional no tuvo poder efectivo alguno desde su nueva sede en el Hotel Palace, primero porque los ataques aéreos interrumpieron todas las líneas telefónicas (salvo una con Belgrado) con en el resto del país; mientras que la minoría croata representada por Vladko Macek del Partido Campesino Croata se esfumó o regresó a Zagreb.

La mañana del 6 de Abril de 1941, la 9ª División Panzer cruzó desde Petric la frontera de Bulgaria con Yugoslavia penetrando a través de Macedonia y ocupando algunas de las columnas del XL Cuerpo Panzer, con ayuda de una división del V Ejército Búlgaro, el enclave de Novo Selo. A estas unidades, pronto se unió más al abajo el Regimiento SS Motorizado “Leibstandarte Adolf Hitler” que eliminó con relativa facilidad a los guardias yugoslavos en el Paso de Kriva Palanka, para a continuación entrar en Kumanovo y conquistar la ciudad de Strumica, momento en que dicho contingente de las Waffen-SS torció hacia el sur y se precipitó sobre la demarcación con Grecia, uniéndose de esta manera a la invasión del país heleno que se materializó aquel mismo día bajo el nombre de “Operación Marita”.

Tanque Panzer IV cruzando la frontera de Bulgaria con Yugoslavia.

Más al norte de Yugoslavia, justo en la frontera de la provincia de Voivodina con Hungría, los cañoneros Drava, Sava, Morava y Vardar de la Marina Real Yugoslavia remontaron el Río Danubio debido a la sospecha de fuerzas alemanas en la zona, por lo que a modo de represalia dispararon varias salvas que generaron desperfectos en la ciudad magiar de Mohács, algo que propició el fuego de contrabatería por parte del III Ejército Húngaro y la instantánea declaración de guerra por parte del Gobierno de Budapest al Gobierno de Belgrado. Simultáneamente en la frontera del Banato Serbio con Rumanía, algunas piezas del XLI Cuerpo Motorizado con sede en Timisoara, más la Batería de Artillería “Liubcova” del Ejército Rumano que poseía cañones de entre 120 y 47 milímetros, bombardearon el territorio serbio, silenciando algunas posiciones artilladas del Ejército Yugoslavo, aunque rápidamente estos se vengaron mediante un ataque aéreo de castigo de dos bombarderos Blenheim contra la ciudad rumana de Arad (siendo ambos aparatos derribados).

El segundo día de invasión a Yugoslavia, el 7 de Abril, el XII Ejército Alemán superó el Río Vardar para extenderse por casi toda Macedonia hasta entrar triunfal en la capital regional de Skopje, donde fueron hechos prisioneros 20.000 soldados yugoslavos, entre estos seis generales. Paralelamente en la frontera más septentrional del país, el II Ejército Italiano que aguardaba en los Alpes Julianos cruzó la demarcación con Eslovenia y venció con facilidad a los escasos defensores del Ejército Yugoslavo, logrando las tropas italianas asegurar el Valle de Sava y el área de Kastav, aniquilar una posición enemiga en la cima del Monte Pec y apoderarse el día 8 las localidades de Kranjska Gora, Zavratec y Godz.

Columna de camiones del Ejército Búlgaro que seguía la estela del XII Ejército Alemán invadiendo la Alta Macedonia.

Las fuerzas del II Ejército Italiano demostraron avanzar con pasmosa velocidad en Eslovenia, pero las IX Ejército Italiano en Albania, muy maltrechas por casi medio año de lucha contra el Ejército Griego en la Guerra Greco-Italiana, no sólo fueron capaces de sumarse a la ofensiva del Eje, sino que encima fueron víctimas de una contraofensiva por parte del III Ejército Yugoslavo. Se trató de la “Operación R-41” consistente un ataque masivo con las 13ª, 15ª, 25ª y 31ª División de Infantería “Herzegovacka”, “Zetska”, “Vardarska” y “Kosovska”, más el Destacamento de Caballería “Komski”, que abrieron una pequeña brecha entre los Montes Gusinje y los Montes Prokletije accediendo a la carretera Shkodër y arrebatando a los escasos defensores italianos y albaneses la localidad de Debar.

Bastante más suerte tuvo el XIV Cuerpo Panzer que abandonó la frontera noroccidental de Bulgaria e invadió la propia Serbia superando el Río Nisava la mañana del 8 de Abril, arrollando sobre el sector de Pirot a la 2ª División de Caballería del V Ejército Yugoslavo y separando en dos bolsas aisladas a la 34ª División de Infantería “Troplicka” y a la 50ª División de Infantería “Drinska” que resultaron completamente aniquiladas, por lo que prácticamente sin oposición, los alemanes entraron triunfales en la importante ciudad de Nîs. Algo más abajo, las columnas del XL Cuerpo Panzer y algunas unidades menores del V Ejército Búlgaro se apoderaron de gran parte de Macedonia, haciéndose con los enclaves estratégicos de Stip, Veles, Prilep y Monastir; algo que contrastó unos kilómetros más hacia el oeste porque el IX Ejército Italiano se vio nuevamente empujado en Albania por el III Ejército Yugoslavo que rompió a los latinos sus defensas en el Río Drin y les arrebató tanto el Valle de Valjbone como la ciudad de Koljecgava. Curiosamente mucho mejor les fueron las cosas a las formaciones del II Ejército Italiano en Eslovenia porque sus tropas progresaron sin pausa y derrotaron a todos los yugoslavos que les salieron al paso, ya fuese desalojándoles de los Montes Cerkno, cruzando el Río Rjecina y expulsándoles de las poblaciones de Kalce y Logatec.

Soldados de élite italianos “Bersaglieri” invadiendo Eslovenia.

El 9 de Abril de 1941 comenzó la ofensiva del II Ejército Alemán partiendo desde Austria para profundizar con los XLIX y LI Cuerpos sobre Eslovenia. Sorprendentemente y mientras tenía lugar la invasión sobre territorio esloveno desde Estiria, las minorías alemanas “volksdeutsche” que residían en la ciudad de Maribor conformaron una “quinta columna” con civiles armados con pistolas y escopetas que rápidamente tomaron los edificios de la administración civil y desarmaron a numerosos guardias yugoslavos. Gracias a esta milicia germana el LI Cuerpo conquistó en cuestión de horas la ciudad de Maribor sin necesidad de pegar un sólo tiro, además de cruzar con relativa facilidad la 8ª División Panzer el Río Drave porque previamente algunos de sus puentes fueron asegurados por parte de estos “volksdeutsche” afiliados al Partido Nacionalsocialista Alemán.

En la mañana del 10 de Abril el XLVI Cuerpo Panzer abrió un nuevo frente en Yugoslavia después de cruzar la frontera desde Hungría con Croacia. Con la 8ª División Panzer en cabeza tras haber partido de sus acuartelamientos en Gyékényes, las tropas alemanas tomaron con increíble rapidez y en efecto dominó las localidades de Mura, Drava, Barsc, Mursko Sredisce, Letenye, Zakany, Valievo y Obrenovac, cortando la carretera hacia el distrito de Osijek y dejando embolsadas a numerosas unidades yugoslavas sobre el ferrocarril Budapest-Trieste. De hecho en una sóla jornada las fuerzas germanas avanzaron más de 112 kilómetros sin encontrar apenas oposición porque algunos batallones croatas se sublevaron contra el Ejército Yugoslavo, facilitando a los alemanes con una “quinta columna” conquistar en un par de horas la capital regional de Zagreb.

Croacia que hasta entonces había permanecido ajena a la invasión del Eje, fue víctima de una insurrección por parte de algunas unidades croatas del Ejército Yugoslavo después de escuchar una alocución desde Roma del líder fascista Ante Pávelic que lideraba al movimiento independentista de la Ustacha. Así fue como el mismo día de la caída de Zagreb se amotinaron infinidad de unidades, como por ejemplo 108º Regimiento de Infantería que apresó a todos sus oficiales serbios en Gubrisno Polje, o en menor medida los 40º y 42º Regimientos de Infantería que se pasaron al bando del Ejército Alemán, ocupando mediante una pequeña revuelta interior la localidad Bjelovar, donde el nuevo alcalde Julije Makanek proclamó el nacimiento del Estado Independiente de Croacia. También en la vecina Bosnia-Herzegovina, los nacionalistas croatas y unos pocos musulmanes bosnios pro-alemanes se levantaron en armas para enfrentarse en tiroteos a los yugoslavos, a los cuales no sólo aplastaron, sino que les arrebataron la importante ciudad de Mostar y el cercano Aeródromo de Jasenica, capturando un buen número de bombarderos Dornier Do 17 y Savoia SM-79 Sparviero que posteriormente constituirían la futura Fuerza Aérea Croata.

Tropas del Ejército Yugoslavo en dirección al frente durante la invasión de 1941.

Simultáneamente en la región de Nîs, el XIV Cuerpo Alemán sentenció al V Ejército Yugoslavo porque después de limpiar todo el Valle de Morova haciéndose con las ciudades de Paracin y Kragujevac, dejó aisladas a un total de 5.000 de tropas yugoslavas en Leskovac que finalmente se rindieron sin combatir a las fuerzas germanas en Yagodina. Sin embargo y pese a los asombrosos triunfos del Eje en todos los frentes de Yugoslavia, en Albania el IX Ejército Italiano continuaba retirándose porque el III Ejército Yugoslavo alcanzó su máximo punto de avance dentro del territorio albanés con una penetración de 50 kilómetros y la conquista de la ciudad Shkodër a manos de la 15ª División de Infantería “Zetska”, llegando incluso los aviones de la Fuerza Aérea Yugoslava a bombardear la base naval italiana en el puerto de Durrës.

El siguiente frente sobre Yugoslavia se abrió el 11 de Abril de 1941 cuando el XLI Cuerpo Motorizado cruzó la frontera de Rumanía con Serbia atacando con la 2ª División SS Panzer “Das Reich” y el Regimiento Motorizado “Gross Deutschland” que aseguraron con rapidez la región de Tomesvar, mientras en su estela les siguieron algunos pequeños destacamentos del Ejército Rumano que con apoyo de la Batería de Artillería “Liubcova” tomaron un pequeño aeródromo, capturando a tres cazas yugoslavos Hurricane que engrosaron las filas de la Fuerza Aérea Rumana. La progresión del avance del XLI Cuerpo Panzer fue tan impresionante que en poco menos de veinticuatro horas los tanques de la 2ª División SS Panzer “Das Reich” recorrieron casi 100 kilómetros ocupando las ciudades Vrsac y Pancevo, e incluso alcanzando las afueras de la capital de Belgrado.

Mientras tanto en Eslovenia, el II Ejército Italiano continuó con su exitosa ofensiva tomando los enclaves de Susak y Kraljevica, antes de entrar dos batallones de élite “Bersaglieri” a bordo de camiones en la capital eslovena de Ljubliana. De hecho el IX Ejército Italiano en Albania, que hasta le fecha se había estado retirando por culpa de la “Operación R-41”, pudo hacer fracasar una nueva arremetida del III Ejército Yugoslavo al que emboscó entre Kukes y Escutari después de que los yugoslavos escogiesen por error dicho sector fortificado gracias a un falso telegrama transmitido por el Servicio de Información Militar (Servizio Informazioni Militari o SIM), por lo que a continuación los italianos pasaron a la contraofensiva con la que expulsaron a los intrusos definitivamente del territorio albanés, resultando especialmente castigada la 15ª División de Infantería “Zetska” tras recibir junto al Río Pronisat una letal carga de las tanquetas de la 131ª División Blindada “Centauro”.

Batallón de Camisas Negras del Ejército Italiano entrando en Yugoslavia.

Sobre Croacia las cosas también se complicaron para el II Ejército Yugoslavo porque los tanques del XLVI Cuerpo Panzer se apoderaron con rapidez de los nudos septentrionales de Slatina y Nosice, además de conquistar la estratégica ciudad de Osikej que abría el paso hacia la frontera occidental de Serbia. El descalabro en parte se entendió porque a la retaguardia los sublevados croatas, a los que se unieron guerrilleros fascistas de la Milicia Ustacha, desarmaron a unidades yugoslavas aisladas e incluso se apoderaron mediante la organización de una insurrección armada de la ciudad de Caplijna, sin obviar con que los rebeldes también triunfaron con algunos levantamientos en Bosnia-Herzegovina, como fue el caso de la toma de Trebinje y Bileca.

El 12 de Abril de 1941 el III Ejército Húngaro inició la invasión de Yugoslavia cuando las tropas magiares cruzaron la frontera con la provincia de Voivodina atravesando en tres alas el Río Danubio, el Río Drava y el Río Tisza, al tiempo en que a la espalda de los confundidos soldados del I Ejército Yugoslavo los aviones soltaban en paracaídas a las fuerzas aerotransportadas de la 1ª Brigada Paracaidista. Con una meticulosidad que los yugoslavos no fueron capaces de prever, los soldados y paracaidistas húngaros se apoderaron del centro de comunicaciones de Szemum, se hicieron con la ciudad de Bácska en la que existía una considerable población magiar que salió a recibirles y ocuparon el enclave de Drave, aunque por el momento quedaron retenidos frente a las puertas de Novi Sad debido a que la población serbia se echó a las calles improvisadamente con escopetas y otras armas caseras.

La ofensiva del Eje en otros puntos de Yugoslavia prosiguió imperable porque el XLVI Cuerpo Panzer que acababa de aniquilar al VI Ejército Yugoslavo en la región de Osijek, continuó adelante con la 8ª División Panzer que con sorprendente velocidad conquistó las localidades de Mitrovica, Lazarevac, Zvornik, Valjevo, Sisac y Bihac. Simultáneamente el resto del grueso del II Ejército Alemán que estaba algo más al oeste entre Eslovenia y Croacia, limpió de enemigos el Valle de Nichava y coronó la cima del Monte Avala; a la vez en que la 133ª División Blindada “Littorio” y 52ª División de Infantería “Torino” adscritas al II Ejército Italiano ocupó las ciudades eslovenas de Karlovac y Senj, además de desembarcar unos cuantos contingentes navales en los islotes del Mar Adriático frente a las costas de Dalmacia. Precisamente en este último sector marítimo, la Marina Real Yugoslava fue incapaz de moverse de los puertos por culpa de la enorme superioridad de la Marina Real Italiana, sin obviar con que un grupo de bombarderos en picado Stukas hundieron al cañonero fluvial Drava sobre el Río Danubio, causándole 121 bajas entre 54 muertos y 67 heridos.

Semioruga Hanomag del Ejército Alemán en dirección a Belgrado.

Al atardecer de aquel sábado 12 de Abril de 1941, las vanguardias de la 2ª División SS Panzer “Das Reich” se presentaron ante los mismos arrabales de Belgrado. Al mando del capitán Fritz Klingenberg, un destacamento decidió arriesgarse a una misión suicida, pues con increíble audacia, algunos voluntarios cruzaron a bordo de una lancha motora el Río Danubio y sin ser vistos por los centinelas de los suburbios desembarcaron dentro de la ciudad. Acto seguido y sin otorgar tiempo a los yugoslavos para reaccionar, los infiltrados germanos se internaron al anochecer en la metrópoli bajo la atónita mirada de los civiles serbios, para rápidamente desarmar a los guardias, entrar en los edificios gubernamentales y tomar el Ayuntamiento, donde tan sólo seis hombres depusieron al alcalde Jevrem Tomic y lo sustituyeron por el colaboracionista Ivan Milicevic, quién ordenó capitular a la guarnición de la urbe. Así fue como en la medianoche del 12 al 13, toda la capital de Belgrado quedó bajo el control total y absoluto del XII Ejército Alemán.

El 13 de Abril de 1941 fue una de las jornadas más tranquilas porque apenas el Ejército Alemán realizó avances significativos, ya que los únicos que las protagonizaron fueron sus otros socios en el bando del Eje. Por ejemplo el II Ejército Italiano en Eslovenia tomó con la 52ª División de Infantería “Torino” las ciudades de Otocac y Gradac; mientras el IX Ejército Italiano en Albania por fin se sumó a la invasión de Yugoslavia por la región de Montenegro, arremetiendo contra los maltrechos restos del III Ejército Yugoslavo a los que expulsó de las inmediaciones del Lago de Escutari. En el caso del III Ejército Húngaro sobre Voivodina, las tropas magiares continuaron empantanadas en la lucha callejera por Novi Sad, pero al menos otras de sus columnas se hicieron con el pueblo de Senta y aseguraron la comarca de Baranja.

La situación para Yugoslavia se volvió desesperada el 14 de Abril porque los soldados del II Ejército Italiano que profundizaban sobre Dalmacia y el sur de Croacia se apoderaron de Knin; a la vez en que las fuerzas del III Ejército Húngaro completaban la conquista de toda la provincia de Voivodina con la ocupación de la ciudad de Novi Sad. Como consecuencia de estos últimos acontecimientos, el Rey Pedro II y el Gobierno Yugoslavo que habían trasladado la capital provisional de Ucize a Pale, huyeron en aviones Dornier Do 17 y Savoia SM-79 Sparviero hasta Knin en Montenegro, para luego refugiarse en Atenas sobre Grecia y finalmente volar hasta El Cairo en Egipto, donde fueron acogidos como exiliados por las autoridades coloniales del Imperio Británico.

Tanques del III Ejército Húngaro invadiendo Yugoslavia por Voivodina.

Al día siguiente de la huida del Rey Pedro II, el 15 de Abril, también se intentó salvar a la Fuerza Aérea Real Yugoslavia y al mayor número de aparatos, siendo 18 aviones evacuados hacia Egipto, pero perdiéndose sobre el trayecto cinco bombarderos Dornier Do 17 que resultaron destruidos por un bombardeo de la Fuerza Aérea Alemana sobre el Aeródromo de Paramitia en Grecia. Lamentablemente las cosas en tierra transcurrieron de un modo muy distinto porque el II Ejército Alemán procedente de Croacia, entró en Bosnia-Herzegovina protagonizando un vertigionoso en el que tomó los enclaves de Banja Luka, Travnjk y Zemika, hasta entrar de manera triunfal en la capital regional de Sarajevo. Al mismo tiempo el XII Ejército Alemán que descendía desde Belgrado, se apoderó de Valjevo y atravesó el Río Drina; mientras el II Ejército Italiano al sur de Croacia se hacía con las localidades de Gospic, Sebemco, Split, Sibenik y Metkovic.

Montenegro que hasta entonces era la región de Yugoslavia que más inalterada había permanecido por la agresión del Eje, fue víctima de una enorme ofensiva el 16 de Abril por parte del IX Ejército Italiano que arrolló al III Ejército Yugoslavo y le arrebató la ciudad de Pogdorica, antes de perseguir a sus restos durante un considerable avance en el que conquistó la localidad de Nicsik y enlazó con los insurrectos croatas en Trebinje. Simultáneamente algo más al sureste de la frontera con Albania, también el IX Ejército Italiano entró en territorio yugoslavo invadiendo los restos de Macedonia y ocupando las localidades de Debar, Ocrida, Struga y Bitola; además de acceder a Kosovo algo más arriba, donde las tropas italianas que contaron con ayuda de la Milicia Fascista Albanesa para obtener el apoyo local de la población musulmana kosovar, tomaron la ciudad de Prizren.

Soldados del Ejército Italiano entrando por la muralla del puerto de Split en Dalmacia.

El 17 de Abril de 1941 prácticamente toda Yugoslavia estaba en manos del Eje, salvo las costas del Mar Adriático que fueron escenario de la ofensiva final tanto por parte del II Ejército Italiano desde el este como del IX Ejército Italiano desde el oeste que progresarían nada menos que 850 kilómetros desde el comienzo de la invasión. Así fue como en un fugaz progreso del ala oriental, la 131ª División Blindada “Centauro” conquistó la capital montenegrina de Cettinje y la 18ª División de Infantería “Messina” las instalaciones del puerto de Kotor, donde el personal de la marinería yugoslava hundió al destructor Zagreb y al dragaminas Kobac para evitar su captura; mientras que por el ala occidental un batallón de Camisas Negras se apropió del puerto croata de Dubrovnik, rebautizado posteriormente como “Ragusa”.

Ante el descalabro que se estaba viviendo en toda Yugoslavia, la jornada del 17 de Abril de 1941, el general Danilo Kalafotiv solicitó un alto el fuego ante de la incapacidad del Ejército Real Yugoslavo para continuar con la campaña, siendo recibido por el general alemán Ewald Von Kleist. Como aquel militar no tenía plenos poderes de ninguna autoridad civil, se tuvo que recurrir al antiguo Ministro de Asuntos Exteriores Aleksander Ciincar-Markovic, quién tras ser localizado en la ciudad de Pale, viajó a toda prisa en avión hasta Belgrado para firmar oficialmente la paz con los vencedores y la capitulación incondicional del país, quedando desde ese instante toda Yugoslavia sometida a las potencias del Eje.

Consecuencias

La “Guerra Relámpago” o “Blitzkrieg” sobre Yugoslavia fue la más fugaz de todas las puestas en práctica por el Ejército Alemán desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La rapidez con que se llevó a cabo la campaña se explicó en que la diplomacia germana supo muy bien jugar con los países aledaños y atraerlos al Pacto Tripartido para desplegar a sus tropas en múltiples frentes e invadir a los yugoslavos prácticamente desde todos sitios, contando además con la ayuda de otras fuerzas armadas como las de Hungría, Bulgaria y Rumanía, e incluso las de Italia que a diferencia de lo ocurrido en la Guerra Greco-Italiana se comportaron al más alto nivel frente a un Ejército Yugoslavo que terminó por desintegrarse en tan sólo once días, algo que se repetiría en la vecina Grecia en Mayo de 1941, lo que puso a los Balcanes bajo el dominio total de las potencias del Eje.

Las pérdidas de Yugoslavia fueron de 400.000 bajas con más 20.000 muertos, heridos y desaparecidos, así como 345.000 prisioneros; además de contabilizarse el haber sido destruidos o capturados 349 aviones y hundidos 3 navíos entre 1 destructor, 1 dragaminas y 1 cañonero.

Las pérdidas del Eje fueron de 4.238 bajas (3.324 italianos, 558 alemanes y 356 húngaros) contabilizándose entre los germanos 151 muertos, 392 heridos y 15 desaparecidos, entre los latinos 3.324 muertos y heridos, y entre los magiares 120 muertos, 223 heridos y 13 desaparecidos; además de registrarse también el derribo de 77 aviones (60 alemanes, 10 italianos y 7 húngaros).

Territorialmente el Reino de Yugoslavia dejó de existir tras la ocupación de las fuerzas del Eje en 1941, siendo su única representación política exiliada al Reino Unido después de que el Rey Pedro II encabezara un gobierno en Londres y creara las Fuerzas Yugoslavas Libres con 1.000 soldados que se habían refugiado y un escuadrón de 70 aviones. Mientras tanto en el interior del país los distintos invasores procedieron a repartirse el botín de la siguiente manera: Italia se anexionó Dalmacia, el sur de Eslovenia, los islotes del Mar Adriático y los puertos de Kotor, Ragusa y Split; Bulgaria se anexionó la Alta Macedonia y el sureste de Serbia; Hungría se anexionó la Voivodina y el noreste de Eslavonia; y el Reino de Albania se anexionó Kosovo. Respecto a Alemania incorporó el territorio del norte de Eslovenia a Austria, aunque sólo provisionalmente porque salvo por la comarco de Maribor, en el resto se fijó una administración títere para una futura independencia (que no se produciría hasta 1945).

El Reino de Yugoslavia quedó totalmente desintegrado porque las potencias del Eje procedieron a la disolución de aquel país que en verdad había sido fruto de un fallido experimento por los vencedores de la Primera Guerra Mundial. Así fue como los nuevos dueños del sur de Europa impulsaron la segregación de una serie de naciones que a cambio de convertirse en socios del Pacto Tripartito y combatir contra los Aliados en la Segunda Guerra Mundial obtuvieron su independencia. Básicamente se trató del Estado Independiente de Croacia que abarcó todo el territorio croata y Bosnia-Herzegovina al frente del régimen de la Ustacha liderado por el “Poglavnik” Ante Pavelic; la Serbia de Salvación Nacional bajo un gobierno pro-alemán dirigido por el Presidente Milán Nédic; y el Reino de Montenegro bajo la supervisión de un gobierno pro-italiano que encabezó el Presidente Sekula Drlejevic.

La desaparición de Yugoslavia y el triunfo de los secesionistas de Croacia, Serbia y Montenegro tras su adhesión al Eje, propició el nacimiento de una guerrilla armada unionista y antiseparatista protagonizada principalmente por los partisanos del Partido Comunista Yugoslavo al mando del Mariscal Josip Broz Tito. Fue entonces cuando la ocupación de alemanes, italianos y demás socios, pasó a convertirse en una guerra civil entre los partidarios de la unificación que representaban los titistas yugoslavos contra los movimientos nacionalistas, los cuales organizaron a su vez guerras interétnicas en las que se masacraron mutuamente en diversos choques e incluso en espantosas limpiezas étnicas que costaron la muerte entre 1941 y 1945 de más de 1 millón de serbios, croatas, bosnios, montenegrinos kosovares, eslovenos, macedonios, etcétera. De hecho y pese a que con el final de la Segunda Guerra Mundial otra vez Yugoslavia volvió a unirse bajo un férreo régimen socialista que lideró el Mariscal Josip Tito, a la muerte de éste último la nación se desintegró definitivamente con las llamadas Guerras Yugoslavas de 1991 a 2001, lo que convirtió al conflicto de los Balcanes en uno de los más largos y sangrientos del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Alan Palmer, Operación de Castigo contra Yugoslavia, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 18, Noguer (1972), p.43-56
-Juan Carlos Losada, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4, “Belgrado la ira de Hitler”, la Aventura de la Historia (2009) p.38-41
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1. El camino hacia el desastre, “XVIII Yugoslavia y Grecia”, Planeta Deagostini (1959) p.461-464
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Guerra Relámpago en Yugoslavia. Rápida agonía de Grecia” S.A.R.P.E. (1978), p.402-424
-http://en.wikipedia.org/wiki/Invasion_of_Yugoslavia
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1941/yugoslavia.html