Al poco de iniciarse la Segunda Guerra Mundial sobre Europa en Septiembre de 1939, en seguida los Aliados y el Tercer Reich barajaron la posibilidad de extender las operaciones militares a la Península de Escandinavia. Así fue como ambos bandos planificaron una serie de campañas destinadas a invadir las neutrales Dinamarca y Noruega, aunque finalmente sería Alemania la que se adelantaría por muy poco a sus rivales cuando en Abril de 1940 cruzó la frontera danesa y desembarcó en el litoral noruego durante la denominada «Operación Weserübung».
Operación Weserübung
Al completarse la invasión de Alemania a Polonia que propició el inicio de la Segunda Guerra Mundial contra Gran Bretaña y Francia, por el momento las operaciones se paralizaron debido a que los Aliados apostaron por no moverse y ocultarse detrás de la frontera franco-belga sobre «Línea Maginot» durante un período que sería conocido como «Guerra de Broma», «Phoney War» o «Drôle de Guerre». A pesar de esta situación de estatismo en el Frente Occidental, en Diciembre de 1939 la contienda se trasladó a Escandinavia cuando la Unión Soviética atacó a Finlandia y desató la «Guerra de Invierno», lo que agitó peligrosamente el equilibrio geopolítico del norte de Europa.
La delicada situación internacional a causa de la Guerra Ruso-Finesa obligó a Alemania a postularse en favor de la URSS como consecuencia del Pacto de No-Agresión «Ribbentrop-Molotov», aunque eso no evitó que el país se fijara en sus vecinos escandinavos por miedo a que los anglo-franceses violasen su neutralidad para ayudar a Finlandia y de paso bloquear el suministro de hierro que los alemanes recibían de Suecia, cuyas cantidades variaban de los 11 millones de toneladas anuales con unos beneficios de 15 millones de marcos «reichsmarks». El almirante Erich Raeder que lideraba la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) fue el primero sugerir a Adolf Hitler la necesidad de invadir Noruega para evitar que los Aliados desembarcaran y propinasen un golpe mortal a su economía del acero, pero también para proyectar una campaña naval contra el tráfico mercante enemigo en el Mar del Norte. La misma propuesta formuló el ideólogo Alfred Rossenberg, así como Vidkun Quisling, el líder del movimiento fascista noruego de la Unidad Nacional (Nasjonal Samling), quién se ofreció a organizar un golpe de Estado contra el Gobierno de Oslo. A pesar de que el Estado Mayor ya había elaborado algunos bocetos para atacar la costa noruega, uno de 1917 en plena Primera Guerra Mundial, el Führer no se atrevió a dar el paso debido a la complejidad logística de la operación y a que en realidad prefería una Escandinavia completamente neutral.
El 14 de Febrero de 1940 tuvo lugar el denominado «Incidente del Altmark» cuando el mercante alemán del mismo nombre, el cual había suministrado combustible al acorazado de bolsillo Graf Spee antes de la Batalla del Río de la Plata, accedió a aguas territoriales noruegas y ancló en el Fiordo de Jossing tras ser escoltado por dos torpederos y una patrullera de la Marina Real Noruega, en donde fue inspeccionado por un equipo liderado por el almirante Carsten Tamk-Nielsen. A pesar de estas medidas el destructor británico HMS Cossack violó las aguas internacionales y atacó al Altmark, matando en el intercambio de disparos a siete marineros germanos y enviando una partida de abordaje de 45 hombres que subieron a bordo del carguero. Aunque los restantes miembros de la tripulación escaparon saltando por el hielo, incluyendo su capitán Heinrich Dau, los ingleses liberaron a 295 prisioneros (220 británicos, 67 indios y 8 africanos).
El «Incidente del Altmark» enfureció a Adolf Hitler, quién creyendo que los noruegos habían estado conspirando junto a los ingleses para abordar al mercante alemán en el Fiordo de Jossing, finalmente accedió a poner en marcha la invasión propuesta por el almirante Erich Raeder con la aprobación de la Directiva Nº16. De este modo fue el 21 de Febrero se llamó a la Cancillería de Berlín al general silesiano Nikolaus Von Falkenhorst, un veterano de la Guerra Civil Finlandesa con nociones geográficos sobre Escandinavia, pero que jamás había estado en Noruega, por lo que no dudó en entrar en una agencia de viajes y comprar una guía redactada por el famoso viajero Karl Baedeker del siglo XIX, a partir de la cual elaboró una serie de bocetos y garabatos mientras descansaba en el Hotel Kaiserhof. Así fue como tras presentar su improvisado plan al Führer esa misma tarde, el Canciller quedó tan impresionado con las líneas trazadas por Von Falkenhorst, que finalmente dio luz verde a una intervención militar en Escandinavia. A partir de entonces los alemanes se hicieron con infinidad de mapas comerciales y guías de viaje de la marca Michelin, además de llevar a cabo un riguroso reconocimiento aéreo sobre las fortificaciones enemigas que protagonizó un solitario cuatrimotor Focke Wulf Fw 200 Cóndor a los mandos del piloto Cornelius Noell y el navegante Sigfried Knemeyer.
Bajo el nombre de «Operación Weserübung», el general Nikolaus Von Falkenhorst diseñó la campaña de Escandinavia adoptando un nombre que confundió a los Aliados, ya que la denominación hacía referencia a unos ejercicios en el Río Weser, en concreto la «Operación Wesërebung Nord» para Noruega y «Operación Weserübung Sud» para Dinamarca. La «Operación Weserübung Sud» atravesaría la frontera con la Península de Jutlandia desde el norte de Alemania con el XXXI Cuerpo del general Leonhard Kaupisch que incluía a las 171ª y 198ª Divisiones de Infantería, más la 11ª Brigada Motorizada y el 308º Regimiento de Infantería que tenían como misión alcanzar la capital de Copenhague, al mismo tiempo en que paracaidistas saltarían sobre diversos islotes del Mar Báltico para forzar la rápida capitulación de la Corona Danesa. La «Operación Weserübung Nord» por el contrario era mucho más compleja debido a que la invasión se realizaría en hasta seis puntos geográficos distintos que fueron los siguientes: las 2ª y 3ª Divisiones de Montaña en Narvik, la 69ª División de Infantería Bergen, la 163ª División de Infantería Stavenger, la 181ª División de Infantería Trondheim, la 196ª División de Infantería Oslo y la 214ª División de Infantería en Kristiansand y Arendal, sin obviar con que los germanos contarían con el apoyo de una «quinta columna» en la capital conformada por fascistas noruegos de la Unidad Nacional. A estas unidades se unirían formaciones aerotransportadas del 1º Regimiento Paracaidista del general Erich Walther que efectuarían saltos sobre los Aeródromos de Sola, Aalborg y Fornebu, además de recibir el soporte desde el aire del X Cuerpo Aéreo (X Fliegerkorps) del general Hans Ferdinand.
La Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) al frente del almirante Erich Raeder sería esencial para la «Operación Wesërubung» porque el Grupo Naval Occidental del almirante Alfred Saalwätcher se encargaría de transportar a Escandinavia a los diferentes contingentes del Ejército Alemán. El Iº Grupo Naval destinado a Noruega se aproximaría a Narvik con los diez destructores Georg Thiele, Wolfang Zenker, Bernd Von Amim, Erich Geise, Erich Koellner, Diether Von Roeder, Hans Lüdemann, Hermann Künne, Wilhem Heidkamp y Anton Schmitt, los tres transportes, Bärenfels, Havock y Alster, y los dos petroleros Jan Wellem y Kattegat; el IIº Grupo Naval haría lo propio en Trondheim con el crucero Admiral Hipper, los cuatro destructores, Paul Jaboki, Theodor Riedel, Bruno Heinemann y Friedrich Eckoldt, los tres transportes Saô Paulo, Levante y Main, y los dos petroleros Skagerrak y Moonsud; el IIIº Grupo Naval recalaría en Bergen con los dos cruceros ligeros Königsberg y Köln, el cañonero Bremse, los dos torpederos Leopard y Wolf, y las seis lanchas torpederas Carl Peters, S19, S21, S22, S23 y S24; el IVº Grupo Naval fondearía en Kristiansand con el crucero ligero Karlsruhe, los tres torpederos Luchs, Greif y Seeadler, y las ocho lanchas torpederas Tsingtao, S7, S8, S17, S30, S31, S32 y S33; el Vº Grupo Naval atacaría Oslo con el acorazado de bolsillo Lützow, el crucero pesado Blücher, el crucero ligero Emden, los seis torpederos R19, R18, Rau 8, Möwe, Albatros, Kondor, y los siete minadores R17, R22, Rau 7, R20, R24, R22 y R23; el VIº Grupo Naval se acercaría a Egersund con los cuatro dragaminas M1, M2, M9 y M13; y el VIIº Grupo Naval imitaría la maniobra en Korsör y Nyborg con el viejo acorazado Schleswig-Holstein, los cuatro dragaminas Claus Von Bevern, Pelikan, Nautilus y MRS12, y los dos transportes Campinas y Córdoba. Al mismo tiempo sobre Dinamarca el VIIIº Grupo Naval depositaría a sus fuerzas en Copenhaguen con el dragaminas Harsentadt Danzig y el rompehielos Stettin; el IXº Grupo Naval en Middelfart con los seis dragaminas Arkona, Otto Braun, Cressida, Silvia, R6 y R7, la patrullera UJ107, el transporte Rugard y los dos remolcadores Passat y Monsun; el Xº Grupo Naval en Esbjerd con los veinte dragaminas M1201, M1202, M1203, M1204, M1205, M1206, M1207, M1208, M4, M20, M84, M102, R25, R26, R27, R28, R29, R30, R31 y R32; y el XIº Grupo Naval en Thyborön con el transporte Von Der Groeben y los catorce dragaminas M61, M89, M110, M111, M134, M136, R33, R34, R35, R36, R37, R38, R39, y R40. A estas escuadras hubo que sumar algunas formaciones de escolta como la Fuerza de Batalla comprendida por los dos acorazados Scharnhorst y Gneisienau; el Grupo Dragaminas con los ocho minadores Roland, Cobra, Preussen, Köningen Luise, M6, M10, M11 y M12; y la Fuerza Sumbarina con los treinta y cinco sumergibles U-25, U-46, U-51, U-64, U-65, U-30, U-34, U-9, U-14, U-56, U-60, U-62, U-1, U-4, U-37, U-38, U-47, U-48, U-49, U-50, U-13, U-57, U-58, U-59, U-2, U-3, U-5, U-6, U-7, U-10, U-19, U-17, U-23, U-24 y U-61.
Aproximadamente el Eje reunió a 102.000 soldados entre 100.000 alemanes y 2.000 colaboracionistas noruegos, más un material de 70 tanques, 150 navíos (4 acorazados, 2 cruceros pesados, 2 cruceros ligeros, 14 destructores, 6 torpederos, 35 submarinos, 63 dragaminas o minadores, 1 cañonero, 1 patrullera, 5 lanchas torpederas, 10 cargueros, 4 petroleros, 2 remolcadores y 1 rompehielos) y 1.121 aviones (102 cazas, 233 bombarderos, 39 bombarderos en picado, 165 aparatos de reconocimiento y 582 transportes).
Plan R-4
Originalmente la idea de los Aliados respecto de Escandinavia era minar las aguas neutrales en el Estrecho de Skagerrak para evitar la navegación de los vapores alemanes cargados del hierro procedente de Suecia, algo que ya se intentó en la Primera Guerra Mundial y que volvió a plantearse con el nombre de Plan Katherine. Sin embargo el Primer Lord del Almirantazgo Winston Churchill apostaba por una intervención más arriesgada consistente en violar la neutralidad de la Península Escandinavia y depositar a tropas tanto del Ejército Británico como del Ejército Francés. Así lo tanteó Lord Edward Wood en calidad de Vizconde Halifax, quién tras advertir al Gobierno de Oslo acerca de la posibilidad de desembarcar tropas si no menguaban sus relaciones con los alemanes, el Rey Haakon VII respondió enviando una carta diplomática muy dura al Rey Jorge VI, el cual no tuvo más remedio que obligar a su gabinete a descartar dicha idea y de paso persuadir de ello a su Primer Ministro Neville Chamberlein.
La Guerra de Invierno entre la Unión Soviética y Finlandia cambió por completo la situación debido a que los Aliados apoyaron al Gobierno de Heilsinki e incluso autorizaron el envío del Cuerpo Voluntario Británico con 340 soldados que fueron desplegados junto al Ejército Finlandés para combatir al Ejército Rojo. Esto sin duda planteaba una ventaja estratégica en el conflicto con Alemania, pues como se tenía previsto ampliar el contingente a 40.000 hombres para luchar contra la URSS, de paso también se los utilizaría para neutralizar las minas suecas de hierro y privar de dicho material al Tercer Reich. La idea del Almirantazgo era poner en marcha tres posibles campañas que dependiendo de la circunstancia se proyectarían del siguiente modo: la «Operación Avonmouth» preveía alcanzar el territorio sueco-finés mediante un desembarco en el puerto noruego de Narvik; la «Operación Stratford» lo mismo en Bergen, Trondheim y Stavenger; y la «Operación Plymouth» directamente en el sur de Suecia. Sin embargo todos estos planes se fueron al traste cuando el Ejército Soviético rompió el frente por Carelia y los finlandeses no tuvieron más remedio que solicitar la paz con Iósif Stalin, firmando el Acuerdo de Moscú en Marzo de 1940.
El retraso a la hora de ayudar a Finlandia contra la URSS tuvo consecuencias políticas en los Aliados, especialmente en Francia debido a que provocó la caída del Primer Ministro Edouard Daladier tras ser acusado de inacción, siendo sustituido por el algo más aguerrido Primer Ministro Paul Reynaud. También el Primer Ministro Neville Chamberlain se llevó una fuerte reprimenda en el Parlamento, aunque para sobrevivir tuvo que resucitar la campaña de Escandinavia en la que tanto insistía el Almirantazgo y el Primer Lord Winston Churchill. Así fue como finalmente los anglo-franceses se pusieron de acuerdo y aprobaron el Plan R-4 consistente en desembarcos sobre diversos puntos de la costa de Noruega, algo para lo que se empezaron a movilizar reservistas en Gran Bretaña e incluso a ser depositado un contingente de 16.000 tropas del Ejército Francés en Escocia liderado por el general Sylvestre-Gérard Audet (detectado desde el aire por la Luftwaffe)
El Plan R-4 tendría como principal objetivo el puerto septentrional de Narvik, pues de ahí salía el 55% del hierro sueco hacia Alemania, aproximadamente unas 2 millones de toneladas anuales, lo que convirtió al enclave en un blanco fundamental para la 49ª División de Infantería Británica del general Claude Auchinleck que desembarcaría con la 24ª Brigada de Infantería Británica, la 27ª Semibrigada de Cazadores Alpinos Francesa, el 3º Regimiento Real de Húsares Británico «The King’s Own Hussars», el Regimiento de Infantería Gales «South Borderers» y la 13ª Legión Extranjera Francesa, a las que más tarde seguirían una segunda oleada compuesta por la 24ª Brigada de Guardias Británica con los Guardias Gales e Irlandeses, la 6ª Brigada Antiaérea Británica, la Brigada de Montaña Polaca, el Grupo Artillería Colonial y la 342ª Compañía Autónoma Blindada. Al mismo tiempo más abajo tomarían tierra en Namsos la 17ª Brigada de Infantería Territorial Británica, la 146ª Brigada de Infantería Británica y la 5ª Semibrigada de Cazadores Alpinos Francesa; mientras que en Andalsnes lo haría la 15ª Brigada de Infantería Británica y la 148ª Brigada de Infantería Territorial Británica.
La Flota Aliada concentró 128 buques de la Marina Real Británica, la Marina Francesa y la Marina Polaca que según la misión se repartieron de la siguiente manera: la Fuerza de Interceptación se compuso por el 2º Escuadrón de Batalla del almirante Charles Forbes y el 2º Escuadrón de Cruceros del vicealmirante Frederick Edward-Collins; la Flota de Transporte por el 1º Escuadrón de Cruceros del almirante Andrew Cunningham; la Fuerza de Reserva por el 18º Escuadrón de Cruceros del vicealmirante George Layton; y la Fuerza de Cobertura por la 20ª Flotilla de Minadores y las 2ª y 3ª Flotillas de Destructores del vicealmirante William Whitworth. Los barcos seleccionados para la ocasión fueron los tres portaaviones HMS Ark Royal, HMS Furious y HMS Glorious; los seis acorazados HMS Resolution, HMS Rodeny, HMS Valiant, HMS Warpsite, HMS Renown y HMS Repulse; los veintiún cruceros HMS Berwick, HMS Devonshire, HMS Sulfolk, HMS York, HMS Birmingham, HMS Effingham, HMS Glasgow, HMS Manchester, HMS Sheffield, HMS Southampton, HMS Arethusa, HMS Aurora, HMS Coventry, HMS Curlew, HMS Enterprise, HMS Galatea, HMS Penelope, HMS Cairo, HMS Carlisle, HMS Curacoa, HMS Calcutta, Emile Bertin y Montcalm; los treinta y tres destructores HMS Acasta, HMS Afridi, HMS Ardent, HMS Debouin, HMS Cossack, HMS Eskimo, HMS Punjabi, HMS Hero, HMS Icarus, HMS Kimberley, HMS Forester, HMS Foxhound, HMS Hardy, HMS Hunter, HMS Hotspur, HMS Havock, HMS Hostile, HMS Gurkha, HMS Glowworm, HMS Wolverine, HMS Zulú, Bison, Tartu, Maillé Brézé, Chevalier Paul, Boulonnais, Milan, Épervier, Brestois, Foudroyant, Blyskawica, Burza y Grom; los siete submarinos HMS Sterlet, HMS Tarpon, HMS Thistle, HMS Seal, HMS Snapper, Rubis y Orzel; los seis cañoneros HMS Auckland, HMS Bittern, HMS Black Swan, HMS Flamingo, HMS Fleetwood y HMS Stork; y los transportes Ville d’Alger, Djenné, Flandre, Président Doumer, Chenonceaux, Maxique, Colombie, Saumur, Amiénois, Cap Blanc, Châteu Pavie, Saint Firmin, Albert Leborge, Paul Émile Javary, Saint Clair, Vulcain, Ensigne Maurice Préchac, Chorby, Sobieski y Batory.
El Rey Christian X de Dinamarca jamás se había esperado una invasión de Alemania debido a que formaba parte del Pacto Anti-Komintern con Berlín y mantenía vigente el Tratado de No Agresión Germano-Danés; como tampoco el Rey Haakon VII de Noruega ni el Parlamento encabezado por no-intervencionistas como el Primer Ministro Johan Nygaardsvold. Sin embargo cuando el 28 de Marzo de 1940 el Vizconde Lord Halifax volvió a lanzar una especie de ultimátum en tonos muy hostiles hacia el Ministro de Asuntos Exteriores Halvdan Koht, el Gobierno de Oslo no tuvo más remedio que llamar a la movilización general de las Fuerzas Armadas Noruegas para responder a una más que inevitable invasión del Reino Unido (sin saber que el Tercer Reich se adelantaría a los ingleses con su propia invasión tan sólo unas horas antes).
El Ejército Real Noruego bajo el mando del general Kristian Laake desplegaba en las costas del Mar del Norte a las 1ª y 2ª Divisiones de Infantería en los alrededores de Oslo, a la 3ª División de Infantería en Kristiansand, a la 4ª División de Infantería en Bergen, a la 5ª División de Infantería en Trondheim y a la 6ª División de Infantería en Harstad, además de contar con otras unidades autónomas entre las que estaban los Regimientos de Dragones y la Guardia Real Noruega, así como los 144 aviones del Servicio Aéreo Noruego (Haeren Flyvapen) y la Fuerza Aero-Naval repartidos en 61 cazas, 4 bombarderos, 36 hidroaviones, 1 transporte y 42 aparatos de reconocimiento. La Marina Real Noruega (Sjoforsvaret) por el contrario disponía de 61 navíos sumando a los doce destructores Garm, Draug, Aeger, Slepner, Gyller, Odín, Tor, Balder, Norge, Nordkapp, Eidsvold, Troll y Balder, los seis cañoneros Vale, Uller, Brague, Nor, Vidar y Gor, los once minadores o dragaminas Glommen, Laugen, Froya, Olav Tryggvason, Otra, Rauma, Dristig, Hvas, Kjaek, Falk y Hauk, los nueve submarinos A-2, A-3, A-4, B-1, B-2, B-3, B-4, B-5 y B-6, los diecisiete torpederos Trygg, Snogg, Stegg, Brand, Laks, Sael, Storm, Sild, Skrei, Grib, Jo, Kjell, Lom, Ravn, Skrav, Djerv y Teist, y las seis patrulleras Fridtjof Nansen, Heimdal, Honnigsvag, Oster, Pol III y Thorodd. Mucho menor era el Ejército Real Danés al frente del general William Wain Prior, pues la defensa nacional se reducía a la 1ª División de Infantería en la Isla de Selandia, la 2ª División de Infantería en la Península de Jutlandia y la Guardia Real Danesa en Copenhague.
Aproximadamente los Aliados reunieron a 112.500 efectivos entre 60.000 noruegos, 35.000 anglo-franceses, 14.500 daneses y 3.000 polacos; así como un material de 19 tanques (15 franceses, 3 británicos y 1 noruego), 209 aviones (148 británicos y 61 noruegos) y 128 navíos contando 3 portaaviones (británicos), 6 acorazados (británicos), 21 cruceros (19 británicos y 2 franceses), 45 destructores (21 británicos, 12 noruegos, 9 franceses y 3 polacos), 16 submarinos (9 noruegos, 5 británicos, 1 francés y 1 polaco), 19 minadores o dragaminas (noruegos), 6 cañoneros (británicos), 6 patrulleras (noruegas), 16 torpederos (noruegos) y 20 transportes (17 franceses y 3 polacos).
Salida de las Flotas
Los primeros movimientos de la campaña de Escandinavia comenzaron en una fecha tan temprana como el 5 de Abril de 1940 cuando desde la Base de Scapa Flow en las Islas Orcadas salieron los primeros navíos de la Marina Real Británica encabezados por el acorazado HMS Renown, así como las flotillas de minadores y dragaminas de Rosyth y el Estuario del Clyde la jornada del 6. Contrariamente los alemanes no zarparon hasta el 7 de Wesermünde, aunque durante los días siguientes lo harían el resto de unidades desde Wilhelmshaven, Cuxhaven y Kiel.
A las 8:42 horas del 7 de Abril de 1940 un avión Hudson de la Fuerza Aérea Real Británica avistó cerca de la costa alemana de Wesermünde al crucero alemán Admiral Hipper del IIº Grupo Naval, aunque por el momento nadie en Gran Bretaña pensó que se tratase de flota destinada a invadir Noruega. A pesar de todo a las 13:25 horas una formación de bombarderos Wellington y Blenheim atacaron al buque germano sin éxito debido a que fueron interceptados por un grupo de cazas bimotores Messerschmitt Bf 110, resultando abatidos dos aparatos británicos y uno alemán.
La noche del 7 al 8 de Abril de 1940 las escuadras de ambos bandos continuaron su rumbo a Noruega sufriendo una serie de sobresaltos, como les ocurrió a los ingleses cuando el destructor HMS Glowworm se encontró por casualidad con el IIº Grupo Naval encabezado por el crucero pesado Admiral Hipper, el cual se defendió con un par de salvas que destrozaron su sala de radio y mataron a los médicos en el cuarto de primeros auxilios. Como sobrevivir a un buque tan grande era poco menos que imposible, el pequeño barco embistió con su proa el costado de babor del Admiral Hipper, al que destruyó dos tubos lanzatorpedos y arrancó 40 metros de la borda, antes de que la colisión reventara sus calderas y el HMS Glowworm se hundiera con 109 tripulantes, incluyendo el capitán Gerard Roope, aunque 40 náufragos fueron rescatados.
A la mañana siguiente del 8 de Abril, la suerte se volvería en contra de los germanos porque el submarino polaco Orzel bajo al mando del capitán Jan Grudzinski torpedeó y echó a pique cerca de Lillesand al mercante alemán Río de Janeiro, pereciendo unos 200 tripulantes y siendo rescatados 183 supervivientes por el destructor Odín. De hecho esa misma tarde, el resto de unidades de la Marina Real Británica y la Flota Francesa abandonaron Firth of Forth y el Estuario del Río Clyde para apoyar a las tropas que debían poner en marcha el Plan R-4.
Casualmente la Flota Aliada y la Kriegsmarine habían iniciado una invasión simultánea de Escandinavia, a veces con objetivos calcados como era el caso del puerto de Narvik, donde en medio de una gruesa capa de niebla junto a las Islas Lofoten se cruzaron en sentido paralelo el acorazado alemán Gneisenau y el acorazado británico HMS Renown. Los dos rivales no dudaron en enzarzarse en un duelo de varias salvas que acabó con la destrucción de la antena y el telémetro del HMS Renown, así como un cañón antiaéreo del Gneisenau, aunque en seguida ambos buques se alejaron el uno del otro y ya no se volvieron a ver.
Invasión de Dinamarca
A las 4:15 horas de la madrugada del 9 de Abril de 1940, justo unos minutos antes de que el embajador Cecil Von Renthe-Flinck hubiese entregado una nota de hostilidades al Ministro de Asuntos Exteriores Peter Munch en Copenhague, el XXXI Cuerpo Alemán cruzó la frontera de Alemania con Dinamarca desde sus posiciones en Flensburg. Al frente iba un grupo de comandos del Batallón «Brandenburgo» encabezado por el sargento letón Robert Sorgenfrey, quienes en un audaz golpe de mano se apoderaron sin ninguna baja de la Estación de Tinglev durante una misión a la que bautizaron con el nombre de «Operación Sanssouci».
El grueso del XXXI Cuerpo Alemán se desplazó apenas sin oposición sobre la provincia meridional de Schleswig-Holstein con la 170ª División de Infantería que se apropió de las ciudades de Randers y Vyborg en el corazón de la Península de Jutlandia; al mismo tiempo en que un destacamento de 70 tanques Panzer de la 11ª Brigada Motorizada ocupaban las poblaciones de Abild, Solsted y Tonder, en esta última reduciendo a 50 miembros de la guarnición, pero perdiendo tres vehículos blindados durante la reyerta. Algo más se complicaron las cosas para la columna oriental que se dirigía a Lundtoftbjerg cuando dos cañones del Ejército Danés dispararon contra su vanguardia y destruyeron dos coches blindados, a costa de morir en el posterior tiroteo un artillero danés. Lamentablemente en cuanto los germanos reunieron 300 efectivos de refuerzo y algunas piezas de artillería, los defensores fueron incapaces de resistir una brutal carga a la bayoneta que concluyó con la muerte de un danés, la captura de otros 33, el apresamiento de los dos cañones y por supuesto la toma de Lundtoftbjerg.
Con rapidez el XXXI Cuerpo Alemán ascendió sobre la Península de Jutlandia cuando las compañías ciclistas tomaron Rabsted y la localidad de Bjergskov, capturando en esta última dos piezas anticarro y cuatro daneses heridos; además de ocupar Aabenraa tras serles a los germanos pulverizados un carro a costa de cuatro defensores muertos. Algo más complicado fue el asalto a la ciudad de Bredevad porque los alemanes perdieron cuatro coches blindados; aunque todavía peor se desarrolló el ataque contra Haderslev, pues 400 tropas danesas y un cañón de 37 milímetros destruyeron un tanque Panzer, lo que no evitó que los germanos irrumpiesen en la urbe por la Calle Sonderbro y conquistaran la población que se rindió tras un resultado de siete daneses fallecidos entre cuatro militares y tres civiles.
A las 4:20 horas horas el dragaminas alemán Hansestadt Danzig y el rompehielos Stettin entraron sin ser vistos en el puerto de la capital de Copenhague y desembarcaron al 308º Regimiento de Infantería del general Kurt Himmer sobre los muelles de Lagerlinie. Como los setenta vigías del Fuerte Middlegrund no pudieron disparar los cañones de la batería debido a que la grasa de los tubos se había congelado, los alemanes se dispersaron por la ciudad tomando la fortificación, la central eléctrica y los principales periódicos, e incluso asaltaron el Palacio de Amalienborg, pero sin éxito gracias a la llegada de refuerzos del Cuartel de Rosenberg, en donde resultó herido un miembro de la Guardia Real Danesa.
En torno a las 6:37 horas del amanecer los 90 soldados del 1º Regimiento Paracaidista al mando del capitán Walter Gericke saltaron sobre la Isla de Masnedo para aterrizar con éxito y enfrentarse a una débil batería de ocho cañones que no poseía artilleros y tan sólo estaba protegida por dos marineros daneses y un guardabosques, los cuales se rindieron con toda la instalación. A continuación los paracaidistas se movieron tres kilómetros y cruzaron el Puente de Storstrom que unía el enclave con la Isla de Falster, reduciendo al único guardia en el lugar; mientras otro grupo se dirigía más al sur y ocupaba el pueblo de Vordingborg, el cual capituló debido a que todos sus defensores eran conscriptos sin ningún espíritu de lucha.
A las 7:00 horas de la mañana otra compañía del 1º Regimiento Paracaidista que viajaba a bordo de cuatro transportes escoltados por cazas Messerschmitt Bf 110, saltó sobre el Aeródromo de Alborg y aseguró el lugar con una velocidad pasmosa porque como no había ni un sólo defensor, los incursores aseguraron las pistas y permitieron el inmediato aterrizaje de nada menos que 52 trimotores Junkers Ju 52. Al mismo tiempo el VIIº Grupo Naval del capitán Gustav Kleikamp se dirigió con el acorazado Schleswig-Holstein, cuatro minadores y seis cargueros al puerto de Korsor, en donde fueron depositados docenas de soldados que capturaron a todos los soldados daneses durmiendo en sus camas. Los mismos éxitos se repitieron con otras operaciones anfibias como la que se desarrolló en el Ferry de Gedser tras ser tomado por el 305º Regimiento de Infantería, pero también en poblaciones costeras como Nyborg, Esbjerg, Fyen, Thyborden o Funen en la Isla de Selandia.
Mientras tanto en Copenhague continuaba el asedio al Palacio de Amalienborg, no sin que antes unos cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 arrasaran el Aeródromo de Vaerlose, en cuyas pistas destruyeron 11 aviones daneses y dañaron a otros catorce, incluyendo el derribo en el cielo de un biplano Fokker CVE. Este suceso se complementó con una exhibición aérea de 54 aviones alemanes entre 28 bombarderos Heinkel He 111 y 26 bimotores Messerschmitt 110 sobre la capital, por lo que ante el temor a que ciudad fuera arrasada, el general danés William Prior decidió sentarse a negociar con el Tercer Reich.
A las 8:30 horas de la mañana del 9 de Agosto de 1940, el embajador alemán Cecil Von Reuthe Fink acudió al Palacio de Amalienborg para entrevistarse con el Rey Christian X, quién le anunció la capitulación de su patria y la rendición condicional del Ejército Real Danés, ya que los germanos autorizaron seguir existiendo al Parlamento y respetar la soberanía de la nación a cambio del establecimiento de bases militares. Así fue como en tiempo récord las tropas del Ejército Alemán ocuparon el resto de Dinamarca y completaron con éxito la «Operación Weserübung Sud» que concluyó con 49 bajas danesas entre 26 muertos y 23 heridos; así como 20 bajas alemanas entre 13 muertos (12 soldados y 1 piloto) y 7 heridos, sin obviar las pérdidas materiales cuantificadas en dos tanques, nueve vehículos blindados y un avión.
Batalla del Fuerte Oscarborg
El Vº Grupo Naval del bajo el mando del contraalmirante Osker Kummetz se presentó la noche del 8 de Abril de 1940 ante la costa sur de Noruega con 37 navíos entre los que estaban los dos cruceros pesados Blücher y Lützow, el crucero ligero Emden, los tres torpederos Möwe, Albatros y Kondor, ocho minadores y 23 cargueros. A bordo de la escuadraba viajaban 14.000 efectivos adscritos a la 163ª División de Infantería del general Wilhelm Süssmann, más otros 400 hombres del 138º Regimiento de Cazadores de Montaña, exactamente la vanguardia que debía dar comienzo a la invasión de la Península de Escandinavia.
Justo en frente del Vº Grupo Naval los 100 kilómetros de longitud del Fiordo de Oslo se hallaban custodiados por dos escalones, estando el primero cubierto por dos baterías, una de tres cañones de 155 milímetros y dos de 122 en las Islas Bolaearne, más otra de cuatro piezas de 155 milímetros y dos de 65 en el Islote de Rauoy; además de una línea exterior compuesta por seis navíos de la Marina Real Noruega, entre los que estaban el minador Otra, el submarino A-2 y los cuatro patrulleros Pol III, Farm, Kjaek y Skudd II; sin obviar con que se disponía de una tercera batería con dos cañones de 210 milímetros protegiendo Tonsberg (sin artilleros). El segundo escalón se articulaba en el Fuerte Oscarborg bajo el mando de un coronel de 65 años llamado Birger Kristian Eriksen, quién lideraba a veinticuatro artilleros de una batería constituida por tres cañones de 283 milímetros apodados «Moisés», «Aarón» y «Joshué» (este último inoperativo); aunque en la cara oriental del continente también se emplazaban otras dos baterías, la de Kopas con tres cañones de 150 milímetros y la de Husvik con diez de 57; así como más al norte la batería de torpedos de Nordre Kaholmen encabezada por el capitán Andreas Anderssen, la cual disponía de tres túneles lanzatorpedos con nueve artefactos de 500 milímetros, exactamente tres para cada tubo, con una cabeza de 100 kilos de explosivo.
La medianoche del 8 al 9 de Abril el 5º Grupo Naval fue avistado por la patrullera noruega Pol III, cuyos marineros lanzaron bengalas y trataron de embestir sin éxito al torpedero alemán Albatros dirigido por el capitán Siegfred Strelow, pero con escaso resultado porque el buque respondió con una salva que hundió a la embarcación, pereciendo a bordo el capitán Leif Welding-Olsen que se contabilizó como primera víctima mortal noruega de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a que las baterías de Rauoy y las Islas Bolaearne no localizaron a la Kriegsmarine, las naves germanas atravesaron el Fiordo de Oslo e incluso capturaron al minador Otra, antes de que la escuadra pasara junto a Horten y torciera al este de Filvet, salvo los minadores que se dirigieron a Tonsberg y hundieron al submarino A-2.
A las 4:17 horas de la madrugada el coronel Birger Eriksen de la Batería del Fuerte Oscarborg avistó con sus prismáticos a la Vº Escuadra Naval a 1.400 metros del Estrecho de Drobak, por lo que sin dudarlo un instante movilizó a sus artilleros que cargaron los pesados proyectiles de 255 kilogramos en las recámaras de los dos cañones «Moisés» y «Aarón». Acto seguido dispararon el primer fogonazo que impactó en el puente de mando del crucero alemán Blücher, cuya explosión mató a varios marinos, a un teniente y al segundo oficial de artillería. A continuación un segundo proyectil voló una pieza secundaria de 105 milímetros y acabó con la vida de varios soldados reunidos en el puente, además de averiar la central eléctrica, liberar amianto tóxico en el ambiente e incendiar uno de los hidroaviones Arado Ar 196.
El castigo contra el crucero Blücher fue descomunal debido a que no tardó en ser iluminado por los focos reflectores y en recibir una lluvia de más de 50 proyectiles, muchos disparados por las baterías continentales de Kopas y Husvik, las cuales despedazaron su estructura interna, causaron numerosos incendios e hicieron estallar las municiones estibadas de cubierta, así como las granadas de mano que en esos instantes se estaba repartiendo a la infantería. Lo peor sin embargo ocurrió a las 4:30 cuando la batería torpedera de Nordre Kaholmen efectuó una salva de tres torpedos a 500 metros de distancia, de los cuales dos estallaron bajo la banda de babor, haciendo que el buque se inclinara 15º y se prendiese la pólvora, por lo que el crucero se volcó completamente de costado y se hundió en el fiordo con la consiguiente muerte de 325 hombres (195 de la Wehrmacht y 125 de la Kriegsmarine), aunque por suerte salvaron la vida 1.150 náufragos, entre estos 1.025 marineros y 528 soldados.
Batalla de Oslo
Los diferentes ataques en las costas de Noruega y el hundimiento del crucero pesado Blücher por las baterías del Fuerte Oscarborg, pusieron en alerta a los 300.000 habitantes de Oslo, los cuales esas noches se vieron obligados a apagar las luces y respetar el toque de queda, aunque por el momento nadie tenía claro que era lo que estaba sucediendo y mucho menos que el país estuviese siendo agredido por Alemania. De hecho en la madrugada el Primer Ministro Johan Nygaardsvold convocó una reunión de urgencia a la que acudieron el Rey Haakon VII y el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores Halvan Koht, quienes ordenaron la movilización general del Ejército Noruego, pero por el momento se negaron a pedir ayuda a Gran Bretaña al mantener la esperanza de que todavía iba a ser posible negociar con el Tercer Reich.
Después de que los cañones del Fuerte Oscarborg hubiesen hundido al crucero Blücher durante su expedición a Oslo, el segundo escalón del 5º Grupo Naval atacó el anillo exterior del fiordo cuando sus buques intentaron aproximarse a la Base Naval de Karljohansvern, en donde el minador Olav Tryggvason hundió con sus disparos a la dragaminas alemana R7, aunque el almirante Johannes Smith Johannsen que lideraba la Marina Real Noruega ordenó rendirse a la guarnición y entregar la plaza a los germanos. Al mismo tiempo capitularon las baterías de las Islas Bolaerne tras un desembarco de marineros armados desde los minadores R22 y R23, así como el Islote de Raouy tras una operación anfibia precedida por un fuego preliminar de la aviación y el torpedero Albatros. Respecto al Fuerte Oscarborg el acorazado de bolsillo Lützow lo cañoneó durante horas y los bombarderos en picado Stukas machacaron sus defensas hasta que el coronel Birger Kristian Eriksen mostró bandera blanca y se rindió para evitar sufrir a los civiles que se refugiaban en sus túneles subterráneos (incluyendo familias con niños).
El Aeródromo de Fornebu situado a 8 kilómetros al norte de Oslo fue objeto de una operación aerotransportada llevada a cabo por 38 aviones de la Luftwaffe entre los que había nueve cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 al mando del capitán Werner Hansen y veintinueve trimotores Junkers Ju 52 al frente del teniente coronel Karl Dewes que transportaban 340 paracaidistas liderados por el capitán Erich Walter. La instalación se hallaba defendida por unos pocos guardias de seguridad, seis ametralladoras y nueve biplanos Gladiator bajo la responsabilidad del teniente Rolf Tradin, quién ordenó despegar a sus aparatos para interceptar la formación enemiga, derribando durante el encuentro a cuatro aparatos entre dos bimotores Messerschmitt Bf 110 y otros dos Heinkel He 111 (pertenecientes a un escuadrón encargado de otra misión que por casualidad se cruzaron en su camino), a costa de perderse siete cazas del Servicio Aéreo Noruego. Lamentablemente para los defensores aquello no evitó que uno de los Messerschmitt Bf 110 pilotado por el teniente Helmuth Lent aterrizase en el Aeródromo de Fornebu mientras caían los soldados en paracaídas, una maniobra que imitaron los restantes bimotores para descender sus pilotos y ponerse a combatir a pie con simples pistolas. Gracias a esta audaz estratagema los germanos expulsaron a las escasas tropas noruegas, abatieron a un Gladiator en el aire y capturaron el Aeródromo de Fornebu, a cambio de tan sólo resultar destruido un transporte, unas cifras sin duda asumibles porque al cabo de unas horas llegaron nuevos refuerzos a bordo de otros 53 aviones Junkers Ju 52.
Inmediatamente a la caída del Aeródromo de Fornebu los paracaidistas marcharon hacia Oslo a pie o a bordo de unos pocos vehículos requisados en la base, no sin antes tenerse que detener a sitiar la Fortaleza de Akershus, sede de las Fuerzas Armadas Noruegas. Al mismo tiempo en que esto sucedía, en la capital más de 2.000 militantes fascistas de la Unidad Nacional comenzaron a movilizarse y organizar patrullas por las calles mientras miembros del gabinete se reunían con el embajador alemán Curt Bräuer para intentar alcanzar un acuerdo con el Tercer Reich. La solución fue que la metrópoli sería considerada «ciudad abierta», por lo que rápidamente fueron evacuados los diputados del Parlamento, el Rey Haakon VII y el Príncipe Olaf en dirección a Hamar, al mismo tiempo en que el Ministro de Finanzas Oscar Top se llevaba en un convoy de 30 camiones un total de 1.545 cajas con 55 toneladas de oro del Banco de Noruega que primero fueron puestas a buen recaudo en Lillehammer y luego en Gran Bretaña.
Otros de los paracaidistas del Aeródromo de Fornebu también organizaron una expedición de 100 efectivos a bordo de un camión y dos autobuses para intentar capturar al Rey Haakon VII, pero contra todo lo esperado fueron emboscados en Midtskogen por cien soldados de la Guardia Real Noruega al mando del oficial Oliver Moystad, quienes pese a ir equipados con una vieja ametralladora y tan sólo 40 cartuchos de munición por hombre, fueron capaces de rechazar a los germanos e infligirles seis bajas, entre ellos el oficial Eberhardt Spiller que perdió la vida. Gracias a este retraso el monarca pudo organizar un gobierno provisional en la ciudad de Nybergsund, muy cerca de la frontera con Suecia, en donde nombró al coronel Otto Ruge nuevo comandante en jefe del Ejército Noruego y formalizó un pacto de coalición con los Aliados a través del embajador británico Cecil Dormer.
El avance hacia Oslo se reanudó por la mañana del 9 de Abril cuando el Primer Ministro Johan Nygaardsvold ordenó vía telefónica cesar la lucha en la Fortaleza de Akershus, la cual finalmente optó por capitular tras un ataque aéreo de bombarderos en picado Stukas, rindiéndose a los invasores algo más de 1.000 noruegos y siendo internados otros 3.000 al poco de atravesar la frontera con Suecia desde Honefoss y el Valle de Osterdales, en donde todos los combatientes fueron desarmados por las tropas del Ejército Sueco. Así fue como finalmente a las 14:30 horas del mediodía los soldados del 1º Regimiento Paracaidista entraron triunfales en las calles de la capital, la mayoría con las armas al hombro y escoltados por agentes a caballo de la Policía Noruega. A continuación el movimiento fascista de la Unión Nacional asumió el poder en el Parlamento y su líder Vidkun Quisling fue nombrado Primer Ministro, naciendo de esta manera el Estado Noruego que se convirtió en el primer «Estado satélite» de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Desembarcos en Kristiansand, Bergen y Stavenger
Al mismo tiempo en que se habían llevado a las operaciones en Oslo, un escuadrón de diez destructores pertenecientes al Iº Grupo Naval que navegaban al norte de Noruega, dejaron atrás el Faro de Tranö y accedieron al Fiordo de Ofot con las miras puestas en Narvik, en donde se encontraban amarrados veintiséis barcos de cinco nacionalidades diferentes, incluyendo el petrolero alemán Jan Wellem procedente de la URSS (que estaba al tanto de la operación). Las defensas del enclave incluían soldados de la 6ª División de Infantería al mando del general Carl Gustav Fleischer y siete navíos de la División Naval «Ofoten» al frente del capitán Per Askim, entre estos los destructores Eidsvold y Norge, los dos submarinos B1 y B3, y los buques auxiliares Kelt, Lyngen y Michael Sars. Antes de que los noruegos pudiesen reaccionar el comandante Friedrich Bonte a bordo del destructor germano Heidekamp, ordenó disparar tres torpedos a una distancia de 700 metros que impactaron en el destructor Eidsvold, el cual se partió en dos y se hundió con 185 tripulantes fallecidos (sólo cinco sobrevivieron). Acto seguido los destructores germanos Arnim y Thiele dispararon siete torpedos a 800 metros de distancia con los que echaron a pique al destructor noruego Norge, muriendo en su interior 105 marineros y siendo rescatados 97, además de capturar a numerosos navíos en el lugar, salvo por los que escaparon en el último instante hacia el Mar del Norte. Simultáneamente desembarcaron en tierra a la 3ª División de Montaña del general Eduard Dietl, cuyos cazadores aseguraron las Baterías de Ramnes y Hamnes (desartilladas), además del acuartelamiento de Elevgardsmoen y el propio puerto de Narvk que se rindió por orden del general Konrad Sundlo.
Simultáneamente comenzó la invasión de Kristiansand por parte del IVº Grupo Naval del capitán Friedrich Rieve con once buques que incluían el crucero ligero Karlsruhe, los dos torpederos Luchs y Seadler, un buque de depósito y siete lanchas torpederas del modelo S que transportaban 970 soldados del 310º Regimiento de Infantería, 150 artilleros y 30 especialistas de comunicaciones. Después de dejar atrás el Faro de Torsoy los alemanes recibieron fuego procedente del Fuerte Odderö al mando del capitán Anders Fosby, el cual se dotaba de doce piezas entre cuatro obuses de 240 milímetros, dos de 210 milímetros y seis de 155 milímetros, así como del cercano Fuerte Gleodden con tres cañones de 155 milímetros. Acto seguido los noruegos se enzarzaron en un duelo artillero con el crucero Karlsruhe y otros barcos, resultando averiado el carguero alemán Seattle que días más tarde sufriría un incendio y se hundiría en el fiordo. Sin embargo pronto acudió en su ayuda un grupo de bombarderos Heinkel He 111 que bombardearon el Fuerte Odderoya, destruyendo su estación de radio y un depósito de municiones, al mismo tiempo en que otros aparatos soltaban sus bombas sobre la propia ciudad, en donde murieron trece personas, quedaron dañadas 200 edificaciones y resultó hundido el torpedero Sild. A pesar de las dificultades iniciales, las tropas alemanas consiguieron desembarcar en el litoral para ocupar el Fuerte Odderoya, el Aeródromo de Kjevik y el puerto de Kristiansand, apresando en los muelles a los dos destructores noruegos Gyller y Odín, además de capturar a 2.000 componentes de la 3ª División de Infantería Noruega en la vecina localidad de Setesdal.
La ciudad portuaria de Arendal fue la siguiente en ser atacada por la Kriegsmarine, en este caso cuando el torpedero Greif desembarcó a un batallón de ciclistas que tomó la urbe y cortó el cable de comunicaciones submarino con el Reino Unido. Simultáneamente los cuatro transportes Roda, Mendoza, Tijuca y Tübingen atacaron el puerto de Stavenger, no sin que antes ocho bombarderos Junkers Ju 88 encajaran una bomba en el destructor Aeger, lo que le obligó a embarrancar y rendirse en el Islote de Hundvag. Sin embargo por el momento los germanos fueron incapaces de aproximarse a Stavenger, por lo que no tuvieron más remedio que apoyarse en un plan de contingencia que se convertiría en la primera operación aerotransportada de la Historia.
Al mismo tiempo en que la Kriegsmarine atacaba Stavenger, desde Alemania despegaron doce trimotores Junkers 52 que efectuaron un recorrido de 650 kilómetros hasta Noruega para acabar soltando a 134 paracaidistas a 120 metros de las pistas del Aeródromo de Sola, por ese entonces defendido por 64 soldados del Batallón de Infantería Ligera «Jeger» y ocho aviones, entre estos cuatro bombarderos Fokker C.V. y cuatro aparatos de reconocimiento Caproni Ca310. Gracias a que poco antes ocho bombarderos Heinkel He 111 dañaron las instalaciones y destruyeron a un Caproni Ca310, el descenso de los paracaidistas se llevó a cabo con normalidad porque los alemanes se reagruparon con rapidez en el suelo y tras un breve tiroteo redujeron a la guarnición a costa de encajar tan sólo 33 bajas entre 3 muertos y 30 heridos. Una vez tomado el Aeródromo de Sola, aterrizaron una oleada de 53 transportes Junkers Ju 52 con nuevos refuerzos que durante los días próximos ascenderían a cientos de aparatos, lo que permitiría a los germanos hacerse con la ciudad de Stavenger.
El puerto de Bergen, por ese entonces la segunda ciudad más grande de Noruega tras Oslo, constituyó el objetivo del IIIº Grupo Naval del vicealmirante Hubert Schmudt encabezado por los cruceros ligeros Köln y Königsberg. Aunque las piezas de artillería noruegas encajaron tres impactos de escasa importancia en el crucero Königsberg y dos en el Köln, una patrulla desembarcada en la costa tomó al asalto la Batería de Kvarven, un grupo de cuatro bombarderos Heinkel He 111 volaron la Batería de Sandviken y las 1.900 tropas de la 69ª División de Infantería se apoderaron de Bergen. También el puerto de Trondheim fue atacado por el IIº Grupo Naval cuando el crucero pesado Admiral Hipper accedió al fiordo tras bordear la Punta de Hysne y cañoneó el Fuerte Brettinges, al que inutilizó su red eléctrica y dejó a ciegas a sus artilleros que fueron incapaces de disparar. Gracias a este blanco tan fortuito los alemanes desembarcaron con éxito porque sin problemas ocuparon la fortificación y la misma Trondheim con ayuda de catorce hidroaviones Heinkel He 115, registrándose como única baja significativa el petrolero Main que fue hundido por varios fogonazos del destructor noruego Draug.
La conquista de Bergen fue seguida por un asalto a un perímetro exterior fortificado conocido como la «Línea Bergen» que se encargaban de sostener 6.361 soldados de la 4ª División de Infantería Noruega, los cuales consiguieron rechazar varios ataques de las tropas alemanas, por lo menos hasta que se vieron sometidos a un intenso bombardeo de la Luftwaffe. Una vez los germanos desbordaron a los defensores noruegos entre las poblaciones de Hadangerfjord y Sognefjord, entonces avanzaron imparables tomando la ciudad de Voss que quedó completamente arrasada por culpa de un devastador bombardeo aéreo, además de apoderarse unos días más tarde del estratégico centro urbano de Tromso.
Gran Bretaña intentó dar una respuesta a todas las agresiones alemanas en Noruega, movilizando desde Escocia a un escuadrón de 83 bombarderos entre 36 Wellington, 24 Hampden y 23 Blenheim que atacaron el Aeródromo de Sola, pero sin hacer ningún blanco y perdiendo en el proceso a ocho aparatos de la RAF. Bastante más suerte tuvo una escuadrilla de bombarderos en picado Skua procedentes de las Islas Orcadas que picaron contra el crucero ligero Köln, sobre el que erraron con las bombas tras perder un aparato; aunque los restantes aviones encajaron cinco bombas de 230 kilogramos en el crucero ligero Königsberg, al que hundieron con apenas víctimas a bordo, pues tan sólo perecieron dieciocho marineros. También la Luftwaffe respondió con sus propios raids aéreos como uno protagonizado por 90 bimotores Heinkel He 111 y Junkers 88 que echaron a pique al destructor inglés HMS Gurkha con dieciséis fallecidos a bordo, además de resultar ligeramente dañados los cruceros HMS Glasgow, HMS Southampton y HMS Devonshire.
Los submarinos también efectuaron un daño letal durante el inicio de la campaña de Noruega cuando el británico HMS Spearfish dañó al acorazado de bolsillo Lützow y el HMS Truant lanzó diez torpedos contra el crucero ligero Karlsruhe, uno de los cuales colisionó en la banda de estribor y abrió una enorme brecha por la que ingresaron toneladas de agua que escoraron la nave, desactivaron los motores y anularon la luz eléctica, por lo que finalmente el buque fue evacuado por orden del capitán Friedrich Rieve y hundido por el torpedero alemán Greif (para evitar que cayera en manos enemigas). Al mismo tiempo el sumergible germano U-4 que navegaba cerca de la costa Skudenes interceptó y torpedeó con tres artefactos al submarino británico HMS Thistle que se fue a pique con la totalidad de la tripulación compuesta por 59 oficiales y marineros.
Primera Batalla de Narvik
A las 16:00 horas de la tarde del 9 de Abril de 1940 una escuadra de la Marina Real Británica constituida por la 2ª Flotilla de Destructores se dirigió al puerto de Narvik, superando el Faro de Tanoy y accediendo al Fiordo Oeste sin ser detectada por los dos únicos submarinos alemanes U-25 y U-46. Los cinco navíos ingleses entre los que estaban los destructores HMS Hardy, HMS Hunter, HMS Havock, HMS Hotspur y HMS Hostile navegaron en este orden a través del Fiordo de Oslo, donde después de dejar atrás el Fiordo de Herjangs y el Fiordo de Rombaks, torcieron al sur para internarse en el Fiordo de Beist. Mientras tanto fuera de los canales quedó en espera el destructor noruego Nordkapp, cuya tripulación por casualidad localizó y hundió a cañonazos al petrolero alemán Kattegat, el cual desapareció bajo las olas con 8.000 toneladas de crudo, aunque tras esta acción la embarcación nórdica abandonó el lugar y se dirigió al sur de Noruega.
El capitán Bernard Warburton-Lee que lideraba la 2ª Flotilla de Destructores declinó la posibilidad de esperar a una escuadra de refuerzo bajo el mando del vicealmirante William Whitworth, la cual debía haber estado compuesta por el crucero ligero Penélope y los cuatro destructores HMS Punjabi, HMS Eskimo, HMS Kimberley y HMS Punjabi, ya que de aceptar el ofrecimiento el ataque se tendría que posponer muchas horas y se perdería el crucial factor sorpresa. Gracias a ello el capitán Friedrich Bonte que lideraba en la zona a la Kriegsmarine jamás imaginó una incursión enemiga de ese calibre, pues sus cinco destructores se hallaban con la guardia completamente bajada, como era el caso del Dieter Van Roeder amarrado cerca de los muelles, el Hermann Kühne que en esos momentos se encontraba repostando fuel del petrolero Jan Wellem, y los Hans Lüdemannn, Anton Schmidt y Wilhelm Heidkamp que se hallaban muy cerca de la boca del Fiordo de Beist (por donde aparecería la Royal Navy).
A las 4:30 horas de la madrugada del 10 de Abril los cinco destructores de la Marina Real Británica salieron del Fiordo de Beist y accedieron al área de Narvik, siendo el HMS Hardy el primero en avistar a la Kriegsmarine y en disparar tres torpedos, uno de los cuales echó a pique a un carguero y otro impactó junto a la popa del destructor alemán Wilhelm Heidkamp. Como la detonación ocurrió en el pañol de municiones, la nave saltó por los aires y se hundió en cuestión de minutos, pereciendo en su interior 60 tripulantes, entre ellos la mayor parte de los oficiales y el capitán Friedrich Bonte.
El destructor británico HMS Hunter atacó la concentración de cargueros de Narvik, entre los que había de once de nacionalidades diferentes (seis alemanes, dos noruegos, dos suecos y uno británico), logrando echar a pique con una salva de torpedos a dos de aquellos transportes. La misma nave también colocó dos artefactos por debajo de la línea de flotación del destructor alemán Anton Schmidt, el cual se partió en dos mitades y se hundió en poco menos que un minuto, pereciendo a bordo 63 marineros germanos. También el destructor HMS Hostile cañoneó al destructor Dieter Van Roeder, pero como éste logró recoger el ancla y salir del muelle tan sólo recibió daños en la cúpula artillera de proa y en el timón, todos por proyectiles de cañón de 120 milímetros.
Al poco de retirarse de Narvik la 2ª Flotilla de Destructores y refugiarse en el Fiordo de Ofot, el capitán Bernard Warburton-Lee decidió efectuar un segundo raid antes de que amaneciese, sin saber que por aquel entonces los alemanes ya habían enviado una señal de socorro a otras unidades de la Kriegsmarine. Así fue como a toda prisa se movilizaron cinco destructores germanos en dos escuadras de combate, concretamente la del capitán Erich Bey con los Wolfang Zenker, Erich Koellner y Erich Giese que estaban en el Fiordo de Herjans, más la del capitán Friedrich Berger con los Georg Thiele y Bernd Von Armin que se situaban en el Fiordo de Ballangen.
En torno a las 5:05 horas del 10 de Abril comenzó el segundo raid contra Narvik que en esta ocasión ya no saldría tan bien porque como los defensores estaban prevenidos, el destructor británico HMS Hardy cayó en una emboscada por parte del destructor germano Georg Thiele. Los artilleros alemanes acertaron desde una distancia de 200 metros un total de doce proyectiles sobre su rival, destruyendo dos de sus piezas antiaéreas, inundando las calderas e interrumpiendo el sistema eléctrico, sin obviar con que una de las explosiones acabó con la vida de casi todos los oficiales en el puente. Ante la imposibilidad de mantener el destructor a flote, la tripulación abandonó el HMS Hardy que se hundió con 32 fallecidos, entre ellos el capitán Bernard Warburton-Lee, cuyas últimas palabras fueron: «Sigan atacando al enemigo».
La siguiente víctima del destructor Georg Thiele fue el destructor británico HMS Hunter que recibió un torpedo en el centro de su casco y empezó a zozobrar, al mismo tiempo en que por accidente el HMS Hotspur le embistió con su proa y le condenó de modo irremediable, ya que la nave inglesa se hundió con 98 fallecidos a bordo. A pesar de este desastre al menos los destructores ingleses hundieron a otros tres mercantes e incluso el HMS Havock echó a pique al buque de municiones Rauenfels, en cuyas bodegas viajaban piezas de artillería antiaéreas y cañones de 155 milímetros.
El resultado de la Primera Batalla de Narvik supuso un revés para la Kriegsmarine porque perdió diez navíos entre los que estaban los dos destructores Wilhelm Heidkamp y Anton Schmidt, seis cargueros, el buque de municiones Raunfels y el petrolero Kattegat, así como un total de 163 muertos. La Royal Navy por el contrario encajó el hundimiento de los dos destructores HMS Hardy y HMS Hunter, además de 147 fallecidos, aunque los ingleses fracasaron a la hora de cumplir la misión debido a que se tuvieron que retirar de Narvik.
Segunda Batalla de Narvik
La retirada de la Royal Navy tras la Primera Batalla de Narvik obligó a los tres destructores ingleses supervivientes a salir a mar abierto y refugiarse al sur de las Islas Lofoten, en donde se les unió el crucero ligero HMS Penelope. Allí establecieron una base de reparaciones provisional que ocultaron en el Fiordo de Skjelford y bautizaron con el nombre de «Cripples Creek», por lo que durante los dos días siguientes irían llegando otras unidades navales como el portaaviones HMS Furious o el acorazado HMS Warpsite.
Al poco de quedar operativa «Cripples Creek» en las Islas Lofoten, el 818º Escuadrón Aeronaval del portaaviones HMS Furious envió una oleada de nueve biplanos Swordfish a Narvik, los cuales hundieron dos mercantes noruegos incautados por los alemanes a costa de perderse tres torpederos en la acción. También en otros sectores de Noruega la aviación británica con base en las Islas Orcadas trató de obstaculizar a la Kriegsmarine, atacando con bombarderos en picado Skua las instalaciones portuarias de Oslo, Bergen y Trondenheim. A este acoso se sumaron unidades de superficie como el crucero HMS Suffolk que hundió a cañonazos al petrolero alemán Skagerrak o el submarino HMS Snepper que echó a pique al petrolero Moonsund, aunque los germanos de igual manera sufrieron bajas a causa de accidentes como le sucedió al torpedero Leopard que se perdió tras una colisión.
La jornada del 12 de Abril la Marina Real Británica reunió a un poderoso contingente naval en «Cripples Creek» compuesto por once navíos de la Fuerza B que tenían como misión eliminar a los últimos restos de la Kriegsmarine en Narvik. Al mando del vicealmirante William Whitworth los buques incluyeron al portaaviones HMS Furious, el acorazado HMS Warpsite y los nueve destructores HMS Bedouin, HMS Cossack, HMS Punjabi, HMS Eskimo, HMS Kimberley, HMS Hero, HMS Icarus, HMS Forester y HMS Foxhound. Los alemanes por el contrario disponían de otros once barcos al frente del capitán de fragata Erich Bey, entre los que estaban los ocho destructores Hans Lüdemann, Georg Thiele, Bernd Von Arnim, Erich Giese, Dieter Van Roeder, Erich Koellner, Wolfang Zenker y Hermann Künne (estos cuatro últimos actuarían como baterías flotantes tras haber sufrido averías durante la Primera Batalla de Narvik), el petrolero Jan Wellem y los dos submarinos U-46 y U-64.
Después de dejar atrás las Islas Lofoten en la medianoche del 12 al 13 Abril de 1940, la Fuerza B cruzó el Estrecho de Baroy y sin ser detectada accedió al Fiordo Oeste, en parte gracias a que el submarino U-46 que vigilaba la entrada chocó con el lecho marino justo antes de disparar sus torpedos y luego ya no pudo centrar el tiro contra los intrusos. Al poco tiempo un biplano Swordfish catapultado por el acorazado HMS Warpsite localizó en el Fiordo de Herjangs al submarino alemán U-64, al que hundió con el impacto de una sóoa bomba matando a ocho marineros (los 38 restantes nadaron a la costa).
Hasta las 12:45 horas no comenzó la Segunda Batalla de Narvik cuando la Fuerza B entró en el Fiordo de Ofot y el capitán de fragata Erich Bey ordenó arremeter contra los británicos, izando en los pabellones el estandarte rojo con la insignia Z de «An den Fein» (Avanzar contra el enemigo). Lamentablemente los alemanes habían sido cogidos totalmente por sorpresa, por lo que a una distancia de entre 15 y 17 kilómetros empezaron a ser bombardeados por los cañones ingleses e incluso por los torpederos del portaaviones HMS Furious, aunque los cañones antiaéreos consiguieron derribar dos de los Swordfish.
La primera víctima de la Royal Navy fue el destructor alemán Erich Giese del capitán Karl Smidt que tras recibir veintitrés impactos (veintidós del destructor HMS Punjabi y uno del HMS Bedouin) fue completamente demolido por las explosiones internas y hundido con 85 víctimas mortales. A continuación el acorazado HMS Warpsite disparó con las torretas de proa hasta un total de 18 proyectiles de 381 milímetros que a una distancia de 3.200 metros pulverizaron y echaron a pique al destructor Erich Koellner, pereciendo a bordo 31 marineros y resultando heridos otros 35.
El resto de los buques de la Kriegsmarine optaron por autohundirse y de ese modo evitar caer en manos de la Royal Navy, como por ejemplo hizo el destructor Hermann Künne que varó su barco y lo inmoló con una carga de profundidad propia en el Fiordo de Herjangs, resultando dañado por la explosión el HMS Cossack que quedó incrustado en el litoral y hubo de ser evacuado. El destructor Hans Lüdemman intentó hacer lo mismo en dirección al Fiordo de Ofot, pero antes de culminar la maniobra fue alcanzado y hundido por un torpedo del destructor inglés HMS Hero. El destructor Georg Thiele por el contrario consiguió embarrancar en la corta y ser destruido por su misma tripulación, mientras que los Dieter Van Roeder, Georg Thiele, Wolfang Zenker y Bernd Von Armin fueron volados por sus marineros a 500 metros del Estrecho de Strommes.
A las 15:00 horas de la tarde concluyó la Segunda Batalla de Narvik con una de las mayores derrotas experimentadas por la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial, pues los alemanes perdieron un total de nueve buques contando al submarino U-64 y a los ocho destructores Hans Lüdemann, Anton Schmidt, Georg Thiele, Bernd Von Arnim, Erich Giese, Erich Koellner, Wolfang Zenker y Hermann Künne, además de encajar 195 bajas entre 128 muertos y 65 heridos; mientras que la Royal Navy sufrió únicamente daños graves en el destructor HMS Cossack y 83 bajas entre 28 muertos y 55 heridos. Esta catástrofe que sumada al anterior revés en la Primera Batalla de Narvik, dejó como resultado la pérdida de diez destructores germanos, una cifra inasumible debido a que suponía casi la mitad de los buques de este tipo disponibles en ese momento por la Marina de Guerra Alemana.
Campaña de Noruega Sur y Central
La victoria en la Segunda Batalla de Narvik finalmente animó a Gran Bretaña y Francia a tomarse más en serio la campaña de Noruega, ya que desempolvaron el Plan R-4 y lo simplificaron a tan sólo cuatro modestos desembarcos que se efectuarían de la siguiente manera: la «Operación Rupert» sobre Narvik, la «Operación Hammer» sobre Trondheim, la «Operación «Maurice» sobre Namsos y la «Operación Sickle» sobre Andalsnes. El número de tropas británicas, francesas y polacas concentradas en Escocia en un primer momento alcanzó las 24.000, a las que había que sumar 15.000 noruegos que todavía controlaban amplias franjas costeras, lo que daba un total de 39.000 soldados del bando de los Aliados; contra aproximadamente 24.000 efectivos de la primera oleada del Ejército Alemán.
Al principio los Aliados mantuvieron cierto optimismo porque mientras zarpaban las diferentes escuadras desde Escocia, el Almirantazgo recibió buenas noticias procedentes del Mar del Norte debido a que el 14 de Abril un destructor inglés capturó al mercante alemán Alster en Bodo, aviones de la RAF hundieron al carguero Bärenfelds cerca de Bergen y un torpedero echó a pique al buque escuela germano Brummer. Sin embargo días más tarde una formación de bombarderos alemanes Junkers Ju 88 hundieron a los dos submarinos ingleses HMS Tarpon y HMS Sterlet, además de dañar con una bomba la popa del crucero HMS Suffolk con un resultado de 32 marineros fallecidos. Estos sucesos generaron tanto pánico entre los mandos británicos, quienes de manera algo precipitada decidieron cancelar la «Operación Hammer» y renunciar a desembarcar en Trondheim.
El desembarco de los Aliados en Noruega se produjo finalmente al anochecer del 14 de Abril, aprovechando las escasas cuatro horas de luz que proporcionaba el Ártico en primavera, algo que hicieron 350 infantes de los Marines Reales (Royal Marines) en Namsos y Bangsund, así como una misión inglesa liderada por el general Carton de Wiart, un famoso veterano de la Segunda Guerra Bóer, la Gran Guerra y la Guerra Polaco-Soviética. Al día siguiente, el 15, se les sumaron 2.200 hombres de la 146ª Brigada Territorial Británica y más tarde unos 6.000 efectivos de la 5ª Semibrigada de Cazadores Alpinos Francesa encabezados por el general Antoine Béthouart, los cuales durante los días próximos recorrieron 105 de los 200 kilómetros que los separaban de la ciudad de Trondheim para acabar atrincherándose en Steinkjaer y Follafoss, en donde se unieron a la 5ª Brigada de Infantería Noruega del coronel Ole Getz. Sin embargo no tardarían en ser desalojados por los alemanes, sobretodo cuando la Luftwaffe se percató de la presencia de los anglo-franceses en Namsos y envió a una oleada de 73 aviones que arrasaron el puerto. El resultado fue el derrumbe de 200 casas, la interrupción de la luz eléctrica, el corte de la canalización de agua, la destrucción de la estación ferroviaria, el desventramiento del hospital y el incendio de un almacén de municiones en el muelle.
La segunda operación anfibia de los Aliados se desarrolló sobre Andalsnes, un puerto de 1.500 habitantes situado a 175 kilómetros de Trondheim, desde donde los británicos debían efectuar un movimiento en pinza sobre este último con el contingente desembarcado en Namsos. Los protagonistas fueron los soldados de la 148ª Brigada Territorial del general Riemer Morgan y 700 infantes navales de los Royal Marines depositados los muelles de Molde, así como una batería antiaérea de ocho cañones y tres obuses de 76’2 milímetros. No obstante pronto surgieron las primeras dificultades que se habían visto en Namsos, pues la aviación alemana con bimotores Heinkel He 111 y bombarderos en picado Stuka dejaron ardiendo Andalsnes por los cuatro costados, arrasando docenas de casas de madera y pulverizando la totalidad del hospital, sin obviar con que unas jornadas más tarde echarían a pique al carguero SS Cedarbank que contenía en sus bodegas un buen puñado de vehículos, cuatro cañones antiaéreos y 60 toneladas de municiones y raciones.
Simultáneamente al sur de Noruega, el Ejército Alemán acantonado en Oslo salió de la capital con vistas a conquistar el sur de Noruega, por ese entonces bajo el tímido control de la 2ª División de Infantería en el Lago Mjosa y la 6ª División de Infantería por detrás de Bergen. El contingente estuvo conformado por varias columnas formadas por elementos de la 69ª División de Infantería del general Hermann Tittel, la 163ª División de Infantería del general Erwin Engelbrecht, la 181ª División de Infantería del general Kurt Woystach y la 196ª División de Infantería del general Richard Pellengahr.
La lucha al sur de Noruega se prolongó más de una semana debido a que el Lago Mjosa impidió avanzar con rapidez a los alemanes, por lo menos hasta que su superficie se heló con una sólida capa de hielo, lo que permitió a las diferentes columnas pasar por encima y tomar rutas distintas, no sin encontrar numerosas dificultades durante el trayecto, como le ocurrió a una compañía que fue emboscada y rodeada por tiradores noruegos, muchos con armas caseras de caza, quienes aniquilaron por completo aquella unidad y capturaron cien germanos. No obstante los contratiempos no evitaron que las tropas alemanas progresaran porque de manera imparable ocuparon enclaves como Kongsberg o Gjovik, las ciudades de Hamar y Kongsvinger, la capital provisional de Lillehammer (el gabinete y la Corona de nuevo escaparon a Andalsnes), e incluso la Estación de Elverum que albergaba la última vía ferroviaria con Suecia.

Bombardero en picado Stuka sobrevolando un fiordo de Noruega (con depósitos de combustible extras bajo las alas).
Como complemento a la expansión sobre la franja meridional de Noruega, la Luftwaffe llevó a cabo una operación aerotransportada sobre el área de Dombås para establecer una posición de bloqueo que cortase en dos al Ejército Noruego, la cual protagonizaron 185 paracaidistas a bordo de quince transportes Junkers Ju 52 bajo el mando del capitán Herbert Schmidt. El salto fue un fiasco porque siete trimotores fueron derribados por ametralladoras antiaéreas y los alemanes aterrizaron demasiado dispersos en cinco pequeños grupos, la mayoría a entre 8 y 25 kilómetros del objetivo, por lo que 105 fueron capturados al poco de tomar tierra, sin obviar con que quince murieron y 34 resultaron heridos. Respecto a los 60 soldados ilesos que se habían reagrupado en Hagevoll, entre ellos Herbert Schmidt y el teniente Ernst Mössinger, no tardaron en ser acosados por un regimiento noruego liderado por el coronel David Thue y posteriormente por un batallón encabezado por el coronel Ivar Navelsaker. A pesar de que los intrusos lograron escapar tras requisar unos pocos vehículos, unas mochillas llenas de víveres y 2 millones de coronas, en cuanto se refugiaron en Dovre fueron rodeados por un destacamento al frente del coronel Arne Sunde y dos baterías inglesas de los Marines Reales, una con un cañón naval de 76’2 milímetros y otra una pieza de 40 milímetros. Después de un bombardeo con doce proyectiles de advertencia sobre Dovre, finalmente los 45 paracaidistas se rindieron por orden de Herbert Schmidt, cuya unidad hasta ese momento había sufrido 171 bajas entre 21 muertos y 150 prisioneros (todos serían liberados al concluir la campaña), a costa de encajar las tropas noruegas un total de 40 bajas entre 20 muertos y 20 heridos.
El siguiente objetivo del Ejército Alemán tras el fracaso de los saltos en Dombås fue el Valle de Gudbrandsal, en donde se acababan de atrincherar las primeras tropas británicas del Batallón de Infantería Real «Leicester» del Ejército Británico en compañía de 1.500 soldados autóctonos, entre estos 500 de la Guardia Real Noruega y 1.000 regulares al mando del coronel Jorgen Jensen. Como cabía esperar el asalto de la Wehrmacht fue demoledor porque tras un potente bombardeo de artillería los alemanes se colaron por todos los huecos al norte del Lago Mjosa, desalojando a los ingleses en dirección a Asmarska y rechazando un contraataque de los guardias noruegos, a los que infligieron numerosas bajas, incluyendo los dos máximos responsables de la operación, el oficial Sigvart Pran y el teniente Sven Holmen. A continuación los germanos tomaron Lundehögda y aseguraron la localidad de Monssven, esta última arrasada con 22 civiles muertos por el «fuego cruzado» (excepto cuatro que fueron fusilados por los ocupantes), antes de progresar otros 15 kilómetros y superar las colinas de 670 metros entre Balbergkamp y Faaberg, lo que obligó a los Aliados a refugiarse de manera improvisada sobre una nueva línea ubicada en Tretten.
Batallas de Tretten y Kvam
La Batalla de Tretten supuso la primera gran derrota terrestre del Ejército Británico en la Segunda Guerra Mundial cuando más de un millar de efectivos del bando de los Aliados, en este caso 700 ingleses y 300 noruegos bajo responsabilidad del general Reimer Morgan, se posicionaron en torno al único paso junto al Río Lagen en el Valle de Gudbrandsal, el cual se encontraba protegido a cada lado por una barrera natural que contaba con un barranco y una montaña de 600 metros. Lamentablemente como los defensores que no disponían de artillería contracarro, los alemanes atacaron con cinco tanques, entre estos un Neubaufahrzeug y cuatro Panzer I y Panzer II, por lo que con relativa facilidad quebraron la línea defensiva con apoyo de fuego de morteros y bombarderos en picado Stukas. El resultado fue la huida en desbandada de los noruegos y 706 bajas para los británicos entre muertos, heridos y prisioneros, estando entre los capturados el agregado militar Julian King-Salter, lo que redujo a la 148ª Brigada Territorial a tan sólo 306 hombres entre seis oficiales y 300 soldados.
Tampoco la siguiente operación defensiva contra el Ejército Alemán sería un éxito debido que la Kriegsmarine planificó desalojar a los británicos del Istmo de Steinjkaer, infiltrando a través del Estrecho de Inderoy a una reducida escuadra de cuatro embarcaciones compuesta por el destructor Paul Jacobi, una cañonera y dos arrastreros armados, los cuales accedieron a espaldas de los Aliados desde el Fiordo de Beitstad, desembarcando a continuación en tres puntos distintos a contingentes separados que ocuparon Kirkenesvaag, Verdalsora y la Península de Trones. Como los anglo-noruegos tan sólo pudieron improvisar levantando sacos de tierra y emplazando ametralladoras en vagones de ferrocarril, en seguida fueron desbordados por esquiadores y expulsados de toda la zona, lo que facilitó a los germanos conquistar el estratégico del Istmo de Steinjkaer. Esta derrota se combinó con una pérdida cada vez mayor del poder aéreo de la RAF, pues el escuadrón del capitán Baldy Donaldson fue aniquilado al completo cuando la Luftwaffe destruyó en el aire o en sus pistas de hielo a dieciocho biplanos Glatiador, cuyos pilotos al menos derribaron a siete bombarderos Heinkel He 111; sin obviar con que otros catorce aparatos del portaaviones HMS Ark Royal fueron abatidos o se accidentaron en el Mar del Norte, todos torpederos Swordfish o bombarderos en picado Skua.
La siguiente arremetida del Ejército Alemán estuvo protagonizada por 8.500 hombres del general Richard Pallengahr durante la conocida como Batalla de Kvam, un área montañosa del Valle de Gudbrandsal defendida por poco menos que 550 efectivos de la 148ª Brigada Territorial atrincherados sobre la curva del Río Lagen. El asalto del 25 de Abril estuvo encabezado por dos tanques, un Neubaufahrzeug y un Panzer II, seguidos por un semioruga Sdfkz 231, pero en seguida los ingleses rompieron la cadena del primer blindado con un disparo a 140 metros de distancia, lo que impidió a los atacantes aprovechar su potencia de fuego y obligarles a replegarse, aunque durante la tarde arrebataron una granja a tres soldados noruegos contra los que combatieron al cuerpo a cuerpo. Al día siguiente, el 26, los germanos volvieron a probar suerte con tres Panzer I y II, a los que los ingleses frenaron mediante una barricada de troncos e incluso destruyeron dos carros con un cañón antitanque, pero entonces las tropas de montaña «gebirgsjäger» desbordaron a los defensores por los flancos y les infligieron 57 muertos (54 ingleses y 3 noruegos), antes de ocupar las ruinas de la ciudad de Kvam, pues durante los combates ardieron 70 edificios y tres civiles perdieron la vida.
El revés en la Batalla de Kvam propició que el Almirantazgo autorizase la evacuación de Andalsnes, por lo que a partir de entonces las tropas inglesas irían estableciendo puntos de bloqueo para a continuación replegarse gradualmente, como hicieron en Kjorem, una posición que los alemanes superaron incendiando los bosques y avanzando cubiertos a través del humo, aunque durante el asalto encajaron 52 bajas entre 10 muertos y 42 heridos. Los germanos también intentaron rodear a sus oponentes con el tendido de un puente de pontones en el Río Lagen, así como cruzando el Río Otta en botes de goma e incluso arremetiendo con tanques sobre la única carretera de la zona, pero de nuevo perdieron varios hombres y tres tanques acabaron incendiados, entre estos dos Panzer II y un Panzer I. No obstante y pese a las dificultades las fuerzas alemanas rompieron el frente por el Valle de Gudbrandsal y accedieron al Valle de Romsdal, apoderándose del nudo ferroviario de Storen, el centro industrial de Telemark y ocupando la 196ª División de Infantería la localidad de Dombås, en donde un bombardeo acababa de matar al capitán Robert Losey, por ese entonces el agregado militar de Estados Unidos.
Curiosamente uno los enclaves encargados de cubrir la retirada de los Aliados fue la Fortaleza de Hegra, una construcción militar de 1908 que desde hacía semanas llevaba resistiendo sobre la retaguardia alemana por debajo del Valle de Gudbrandsal. La guarnición estaba compuesta por 250 efectivos al frente del comandante Reidar Hortelmann, entre estos tres voluntarios suecos y la enfermera Anne Margrethe Stromshein (la primera mujer que se convertiría en infante del Ejército Noruego), sin obviar con que los defensores disponían de seis piezas de artillería, incluyendo cuatro pesadas de 105 milímetros y dos de campaña de 75 kilómetros. Gracias a que durante mucho tiempo los noruegos distrajeron numerosas unidades enemigas e incluso derribaron un avión con ametralladoras desde los muros, millares de sus compañeros escaparon hacia Andalsnes, aunque al final la Fortaleza de Hegra terminó por capitular el 1 de Mayo con un saldo de 200 bajas sumando cuatro muertos, seis heridos y 200 prisioneros, a costa de provocar a los alemanes unas 150 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos.
La evacuación de Andalsnes y Molde se llevó a cabo en el más completo orden por parte de 38 buques anglo-franceses y otros navíos de la Marina Real Noruega, aunque eso no evitó que bombarderos Heinkel He 111 hundiesen al destructor noruego Troll, al torpedero Trygg, a seis remolcadores y otras embarcaciones de menor tamaño, además de dejar ardiendo los depósitos de combustible y dañar al buque hospital Brand IV en el que murieron cinco heridos a bordo. Afortunadamente escaparon 10.060 soldados de diferentes nacionalidades en dirección Inglaterra, incluyendo todo el gobierno de la nación, el Rey Haakon VII y todos los miembros de la Corona bajo la protección del crucero HMS Glasgow. Una vez se hubo completado la huida de los Aliados, en la mañana del 2 de Mayo las tropas alemanas entraron en Andalsnes que se rindió por orden del general noruego Jacob Hviden-Haug, quién entregó su arma al general Freytag Von Lonringhoven.
Bajo el nombre de «Operación Klaxon», los Aliados también comenzaron la evacuación desde Namsos al poco de volar el Puente de Bangsund, aunque mientras las 5.700 tropas esperaban en los muelles fueron sometidas durante días a un descomunal bombardeo de la Luftwaffe. Los más de 90 aparatos que participaron en la acción, la mayoría bombarderos en picado Stukas, hundieron al destructor noruego Garm y al cañonero británico HMS Bittern, además de reducir la ciudad a cenizas, la cual fue bautizada por los defensores como «La Tierra de las Bombas de Medianoche». La jornada del 3 de Mayo partieron los últimos evacuados de Namsos, aunque ese día fueron echados a pique el destructor francés Bison con 136 fallecidos a bordo, así como después el destructor inglés HMS Afridi con otros 95 muertos. A la caída de la tarde las tropas germanas entraron en la ciudad, capturando grandes cantidades de material abandonado entre los que se contabilizó una batería intacta de obuses y un lote de cientos de fusiles, sin obviar con que la conquista del puerto significó la ocupación total y absoluta del sur y centro de Noruega.
La conclusión de la campaña en el centro y sur de Noruega también significó la captura de gran cantidad de material por parte de la Wehrmacht, así como la obtención de un cuantioso botín para la Kriegsmarine que pudo apresar a numerosas unidades de superficie de la Marina Real Noruega, como fue el caso de los dos destructores Tor y Balder, los seis cañoneros Vale, Uller, Brague, Nor, Vidar y Gor, los tres minadores Glommen, Laugen y Olav Tryggvason, el dragaminas Rauma, los ocho torpederos Dristig, Hvas, Falk, Snogg, Brand, Kjell, Lom y Stegg, los cuatro submarinos B-2, B-4, B-5 y B-6, y las dos patrulleras Honnigsvag y Oster, las cuales poco a poco pasarían a engrosar con otros nombres las filas de la Marina de Guerra Alemana. Aparte de las presas que optaron por rendirse o fueron abandonadas, algunos buques intentaron hacer frente a los germanos, pero fueron hundidos en sus fiordos por fuego enemigo o se autodestruyeron, como les ocurrió a los cuatro torpederos Stegg, Sael, Storm y Skrab.
Batalla Terrestre de Narvik
Mientras se había estado desarrollando toda la campaña del centro y sur de Noruega, así como los fallidos desembarcos en Andalsnes y Namsos, al norte del país seguía habiendo más de 4.500 efectivos del Ejército Alemán atrincherados en Narvik con un material que incluía catorce piezas de artillería, entre estas cuatro obuses de 75 milímetros, así como 48 camiones y ocho coches requisados a los civiles. El contingente contaba con 2.100 marineros de los diez destructores hundidos, 4.100 cazadores de la 3ª División de Montaña y 300 miembros del personal de unidades de servicio, incluyendo los artilleros de cuatro obuses de 75 milímetros, bajo el mando del general Eduard Dietl, quién curiosamente antes de la guerra se había entrenado en tácticas de esquís con el Ejército Noruego. Como por el momento los alemanes no podían esperar refuerzos, Dietl tuvo que optimizar al máximo sus recursos y distribuir sus tropas por la zona de la siguiente manera: el Estado Mayor en el Hotel Royal de Narvik, el Grupo «Haussel» en la misma ciudad, el Grupo «Windisch» en la cara septentrional junto a Bardüfoss y el Grupo «Erzbanh» en la línea férrea que se unía a la frontera con Suecia.
El 14 de Abril de 1940, exactamente veinticuatro horas después de la debacle de la Kriegsmarine en la Segunda Batalla de Narvik, una escuadra naval compuesta por trece navíos entre los que estaban el acorazado HMS Valiant, nueve destructores y tres transportes se aproximaron al Fiordo de Ofot, siendo atacados por el submarino alemán U-49 del capitán Kurt Von Gossler que tras fallar sus torpedos fue detectado y hundido a cañonazos por el destructor HMS Fearless (sin víctimas mortales porque previamente fue evacuado). A continuación la flotilla se dirigió a la costa y desembarcó a un contingente terrestre en los muelles de Sjoveien, por ese entonces una pequeña localidad portuaria situada a 70 kilómetros de Narvik. Se trataba de una avanzadilla compuesta por los Guardias Irlandeses y Guardias Escoceses al mando del general Pierse Mackesey, quién en lugar de atacar Narvik y unirse a las fuerzas de la 6ª División de Infantería Noruega, no tuvo más remedio que esperar debido a que el Almirantazgo le ordenó no moverse hasta que llegase el grueso de invasión principal previsto para dentro de unos días.
A causa de la inacción de los Guardias Irlandeses y Escoceses en Sjoveien, finalmente fue el general Carl Gustav Fleischer, comandante de la 6ª División de Infantería Noruega, quién tras reunir a 1.500 efectivos por detrás de un puente ferroviario de 180 metros en el Valle de Noddalbrua, decidió pasar al contraataque contra un grupo de 400 alemanes atrincherados en un peligroso saliente entre Gratangen y Fossbakken. El asalto inicial fue un éxito porque las tropas noruegas cortaron la Carretera Nº50 y ocuparon la Colina de Lapphaugen, pero al poco tiempo los cazadores de montaña y soldados sobre esquís arremetieron por los flancos, incluyendo algunos escaladores que ascendieron unos barrancos sin ser vistos, por lo que con facilidad los germanos recuperaron el control de la elevación e hicieron perder a los noruegos todas las ganancias obtenidas, además de infligirles una enorme cantidad de bajas mientras los británicos permanecían de brazos cruzados en Sjoveien.
Finalmente a últimos de Abril comenzaron a llegaron en dos oleadas los refuerzos prometidos por los Aliados a la 6ª División de Infantería Noruega cuando poco a poco fue desembarcando una gran agrupación militar en Harstad, la Península de Bodo y el Islote de Hinnoya. El contingente estaba al mando del general Sir Claude Auchinleck y se componía por 24.500 hombres, la inmensa mayoría franceses de la 27ª Semibrigada de Cazadores Alpinos, seguidos por los británicos de la 24ª Brigada de Infantería y 4.778 soldados polacos de la Brigada de Montaña, aunque también hubo 1.860 marroquís y argelinos de las fuerzas coloniales y 650 republicanos españoles, 390 voluntarios internacionales (belgas, suizos o alemanes) y 312 antifascistas italianos de la Legión Extranjera, acompañados de algunas baterías de artillería que sumaron 108 cañones (48 pesados y 60 ligeros).
La primera ofensiva de los Aliados comenzó sobre la Península de Ankenes con un desembarco de distracción del Regimiento de Infantería Gales «South Borderers» en Skjommes y un avance desde la cabeza de Sjoveien de los Guardias Escoceses e Irlandeses, pero la operación fracasó porque los alemanes se aferraron a la Cota 606 sobre el Fiordo de Beits. Al mismo tiempo en la cabeza de Harstad los cazadores alpinos franceses y las tropas africanas progresaron unos 5 kilómetros, mientras que la 6ª División de Infantería Noruega avanzó más de 20 kilómetros tras apoderarse de Roasme y limpiar la orilla del Lago Reis. La delicada situación obligó a la Luftwaffe a enviar suministros en paracaídas sobre sus fuerzas sitiadas en Narvik, algo de lo que se encargaron unos pocos tetramotores de largo alcance Junkers Ju 90 y Focke Wulf Fw 200 Cóndor, así como hidroaviones Dornier Do 24 y Dornier Do 26. También se mandó a una formación de ocho transportes Junkers Ju 52 que hicieron escala en un lago helado cerca de Hartvikvannet, aunque cinco se hundieron en el agua tras romperse el hielo y los tres restantes fueron derribados por cazas noruegos del modelo Fokker. No obstente y pese a las dificultades la aviación germana causó estragos en las líneas enemigas porque un grupo de bombarderos Heinkel He 111 alcanzó con dos bombas al destructor polaco Grom, volando su sala de turbinas y un tubo lanzatorpedos que derivó en una fuerte explosión y en su posterior hundimiento con 59 tripulantes fallecidos.
Bajo la denominación de «Operación Wildente» o «Pato Salvaje», el 10 de Mayo de 1940 un grupo de 300 cazadores alemanes acompañados de dos cañones de 20 milímetros llevaron a cabo una arriesgada misión anfibia cuando a bordo de un guardacostas requisado llamado Nord-Norge, de repente desembarcaron a espaldas de la cabeza británica de la Península de Bodo, en concreto sobre el puerto de Hennesberget, de donde expulsaron a un pelotón inglés y pusieron en fuga a 120 tropas noruegas. A pesar de que el crucero HMS Calcutta y el destructor HMS Zulú hundieron al buque Nord-Norge, lo hicieron después de que depositara sobre los muelles más de 1.000 toneladas de suministros, sin obviar con que dos hidroaviones Dornier Do 26 trasladaron a otros 40 hombres que ayudaron a los «gebirgsjäger» a poner en fuga a los anglo-noruegos y arrebatarles el enclave de Mosjoen. A continuación un regimiento de montaña al mando del teniente coronel August Sorko, también trató de superar las posiciones de los Guardias Escoceses sobre el Río Rana, pero los británicos volaron los dos únicos puentes en la zona e incluso una patrulla de voluntarios suecos del Ejército Noruego capturó a una pequeña compañía junto al Río Dalseva, aunque eso no impidió a los germanos encontrar otro camino menos vigilado y conquistar la ciudad de Mo.
En la tarde-noche del 12 de Mayo de 1940 tuvo lugar una segunda misión anfibia denominada «Operación OB» en la que participaron diecinueve navíos entre los que estuvieron el acorazado HMS Resolution, el crucero pesado HMS Effingham, el crucero ligero HMS Aurora, los cinco destructores HMS Somali, HMS Havelock, HMS Fame, HMS Wren y HMS Basilisk, los dos cargueros SS Vendictive y SS Protector, dos arrastreros noruegos y siete lanchas de transporte cargadas con soldados franceses, polacos y voluntarios de la Legión Extranjera. Después de que la escuadra bombardeara Bjerkvik, arrasando la ciudad con la mayor parte de sus viviendas, la iglesia y los almacenes de municiones, además de matar a catorce civiles autóctonos; entonces los legionarios desembarcaron en los muelles para hacerse fácilmente con la posición, ya que tan sólo hubo que silenciar una ametralladora alemana mediante el fogonazo de un carro galo Hotchkiss H35.
Consolidada la nueva cabeza sobre Bjerkvik a un coste de tan sólo 36 bajas, los combatientes de la Legión Extranjera cargaron contra la Cota 220, una elevación defendida por tres nidos de ametralladoras, dos de los cuales fueron destruidas por las salvas de los tanques Hotchkiss H35. El último nido fue asaltado por 39 legionarios, entre ellos catorce republicanos españoles que lo rodearon a través de un barranco helado, en donde dos perderían la vida despeñados, aunque uno de los hispanos apodado «Gayoso» arrojó granadas de mano y eliminó tanto el arma automática como a su dotación. Simultáneamente los esquiadores del Ejército Noruego se unieron a la aventura desplazándose en torno a las montañas adyacentes, por lo que junto a orillas del Lago Hartvikvanner hicieron 70 prisioneros alemanes; al mismo tiempo en que un batallón polaco rompió una línea defensiva custodiada por marineros germanos y ocupó la localidad de Ojord el 13 de Mayo.
A medida que los Aliados se hacían con más cabezas en torno a Narvik, el frente a defender era cada vez mayor para las fuerzas del general Eduard Dietl, pues tan sólo en el norte los alemanes tenían que hacerse cargo de un sector de 50 kilómetros con poco menos de 1.500 efectivos. Como el resto de grupos se hallaban dispersos y cada día se hacía más evidente que el enemigo efectuaría un gran desembarco a escasa distancia de la propia Narvik, desde otras partes de Noruega los germanos enviaron 90 tropas de refuerzo a través de hidroaviones Dornier Do 26, así como 75 paracaidistas que saltaron desde trimotores Junkers Ju 52, e incluso 150 cuadros y artilleros que llegaron en tren desde la frontera tras atravesar la neutral Suecia (con la colaboración de este país que cada día se inclinaba más hacia el Eje).
Las acciones en el Mar del Norte no dejaron de producirse mientras se desarrollaba la campaña por Narvik, pues la aviación británica hundió al carguero alemán Buenos Aires, aunque de igual manera la RAF sufrió cuantiosas pérdidas a manos de los aparatos enemigos, como les sucedió a dos hidroaviones de la Compañía Imperial Airways que fueron ametrallados y destruidos tras amerizar en la Península de Bodo. De hecho los bombarderos alemanes Heinkel He 111 no concedieron tregua a sus rivales cuando en el Fiordo de Oesteen alcanzaron con dos bombas al carguero polaco Chrobry, las cuales hicieron estallar las cargas de municiones apiladas en cubierta y provocaron una terrible explosión que precipitó su hundimiento con 30 fallecidos a bordo, entre ellos el teniente coronel Walter Faulkner de los Guardias Irlandeses. También los bombarderos horizontales Junkers Ju 88 echaron a pique al crucero ligero HMS Curlew que desapareció bajo las aguas del Fiordo de Ofot con nueve muertos; mientras que el crucero pesado británico HMS Effingham tuvo la mala suerte de rajarse el casco con rocas sumergidas, por lo que acabó hundiéndose sin víctimas mortales, aunque durante el incidente se perdió todo el material bélico que incluía 120 toneladas de municiones, los equipos de comunicaciones y diez vehículos blindados Bren-Carrier.
Desde el centro de Noruega un regimiento de la 2ª División de Montaña Alemana trató de aproximarse a Narvik entrando en el Círculo Polar Ártico a mediados de Mayo, una misión que los germanos llevaron a cabo con efectividad porque superaron los diferentes escalones defendidos por los Aliados. En primer lugar rebasaron una posición fortificada en Krokestrand y poco después desalojaron a 80 esquiadores noruegos y un destacamento de los Guardias Irlandeses de Viskiskoai, a los que encima persiguieron durante las jornadas próximas para arrebatarles la población de Storjord. La presión de los alemanes fue tan inaguantable que finalmente el general Colin Gubbins al mando de las fuerzas en la Península de Bodo, decidió evacuarlas vía marítima a través de ocho destructores y varias embarcaciones locales, lo que no evitó que los aviones de la Luftwaffe arrasaran el puerto e incluso ametrallasen las ambulancias cargadas de heridos. A pesar de que finalmente los anglo-noruegos escaparon en su mayor parte, tuvieron que dejar abandonado el material pesado, incluyendo a toda la artillería y vehículos blindados Bren-Carrier que cayeron en manos alemanas después de un espectacular avance de 700 kilómetros.
El desembarco de los Aliados en Narvik finalmente se realizó a las 23:45 horas de la medianoche del 27 al 28 de Mayo de 1940 con un bombardeo naval previo a 2.000 metros de la costa que dejó ardiendo la mitad de las casas del puerto y obligó a los 1.100 defensores alemanes a ocultarse por detrás del talud del ferrocarril. Después de 35 minutos de martilleo, a las 00:20 horas tuvo lugar la operación anfibia bajo el apoyo de tres baterías emplazadas en los fiordos, entre estas dos francesas y una noruega; al mismo tiempo en que 290 efectivos de la Legión Francesa eran depositados en la playa de guijarros de Orneset y un segundo escalón tomaba tierra en Taraldsvik. Al principio los alemanes resistieron con fuego de ametralladora a los soldados noruegos en la Cota 457, e incluso aviones de la Luftwaffe hundieron una barcaza cargada de municiones y dañaron al crucero ligero inglés HMS Cairo. Sin embargo pronto las tropas polacas se unieron a la ofensiva desde el cercano Fiordo de Beis y los cazadores alpinos franceses se apoderaron de la Cota 79, lo que permitió rodear a parte de la guarnición germana y rendir a 400 hombres en la disputada Cota 457. Aquel acontecimiento obligó al general Eduard Dietl a replegarse con los 400 supervivientes a la seguridad del Túnel de Djupviken, por lo que a las 18:30 horas de la tarde de dicha jornada, las fuerzas del 15º Regimiento de Infantería Noruego tuvieron el honor de ser las primeras en liberar Narvik.
Evacuación
La vía ferroviaria del Túnel de Djupviken se convirtió en el refugio de los «gebirgsjäger» para protegerse tanto de los soldados franco-noruegos que les presionaban desde Narvik, como de la 1ª Brigada de Montaña Polaca que trataba de incomunicarles con la neutral Suecia. De hecho más de 26.000 soldados se hallaban en aquel momento sobre el Círculo Polar Ártico intentando arrinconar a los alemanes junto a la frontera sueca desde el área de Sildvik, cuando de repente el Almirantazgo envió órdenes expresas de proceder a la evacuación justo en el instante en que los legionarios tenían la victoria al alcance de la mano. La razón de tal decisión fue que las columnas de socorro alemanas cada vez estaban más cerca de Narvik, pero en especial por la crisis que se estaba viviendo en el Frente Occidental de Francia con la debacle del Ejército Francés sobre las Ardenas y la huida del Cuerpo Expedicionario Británico a través de Dunkerque.

Paracaidistas alemanes conversando a varios kilómetros de Narvik para salvar a sus compañeros sitiados. Al fondo puede apreciarse un transporte aéreo Junkers Ju 52.
El proceso de evacuación comenzó los días 4 y 6 de Junio de 1940 con la salida de 14.000 soldados a bordo de seis paquebotes noruegos escoltados por los portaaviones HMS Ark Royal y HMS Glorious, el crucero pesado HMS Southampton, el crucero ligero HMS Coventry y diez destructores, aunque durante la maniobra un hidroavión Heinkel He 115 contribuyó a dañar y capturar al submarino inglés HMS Seal que fue enviado como trofeo a Alemania. La jornada del 7 fueron sacados otros 5.200 hombres y el 8 unos 4.600, partiendo los últimos soldados franceses a las 9:30 horas de esa jornada tras haber dejado abandonados más de 400 vehículos, 3.000 fusiles, todo el equipo pesado y cientos de mulas que se dispersaron por la zona a pastar hierba, por lo que una vez vacía la urbe, las tropas de montaña alemanas volvieron a retomar el puerto de Narvik.
Al mismo tiempo en que los Aliados abandonaban Narvik, la Kriegsmarine puso en marcha la «Operación Juno» consistente en dar caza a los convoyes de evacuación en el Mar del Norte, algo de lo que se encargó una escuadra de trece navíos entre los que estaban los dos acorazados Scharnhorst y Gneisenau, el crucero pesado Admiral Hipper, los cuatro destructores Hans Lody, Karl Galster, Erich Steinbrinck y Hermann Schoemann, cuatro cargueros y dos petroleros bajo el mando del almirante Wilhelm Marschall. Aquel grupo naval en seguida interceptó algunos barcos enemigos como al petrolero británico SS Oil Pionner que fue hundido por los cañones del crucero Admiral Hipper, el dragaminas HMS Juniper que fue echado a pique por el fuego de los destructores o el carguero SS Orama que fue enviado al fondo marino por el destructor Karl Galster.
El grueso de la flota de evacuación que navegaba cerca de las Islas Lofoten estaba escoltada por el portaaviones HMS Ark Royal, los dos cruceros pesados HMS Devonshire y HMS Southampton, el crucero ligero HMS Coventry y cinco destructores; aunque unos 160 kilómetros más atrás se había quedado retrasada una segunda escuadra conformada por el portaaviones HMS Glorious y los destructores HMS Acasta y Ardent. Sorprendentemente esta última fue avistada a las 16:00 horas de la tarde del 8 de Junio por el contingente de la Kriegsmarine que estaba llevando a cabo la «Operación Juno», por lo que con efecto inmediato los acorazados Scharnhorst y Gneisenau se dirigieron a toda máquina hacia una presa tan valiosa como lo era el HMS Glorious.
A unos 28.000 metros de distancia el acorazado Scharnhorst alcanzó con tan sólo su tercer disparo al portaaviones HMS Glorious en torno a las 16:30 horas (el mayor récord en kilometraje hasta la fecha), atravesando su cubierta de vuelo con un proyectil de 280 milímetros que destruyó a dos torpederos Swordfish a punto de despegar, además de pulverizar en el hangar a varios cazas Hurricane. Después de encajar una segunda andanada a 20.000 metros que escoró la nave hacia estribor y redujo su velocidad a 20 nudos, la estructura se incendió y finalmente el buque se hundió bajo las frías aguas, pereciendo a bordo la increíble cifra de 1.207 oficiales, marineros y pilotos, entre ellos el capitán Guy D’Oyly-Hughes.
Junto con el portaaviones HMS Glorious, el destructor HMS Ardent fue alcanzado por las torres del acorazado HMS Gneisenau, cuyos fogonazos volaron sus calderas y terminaron echando a pique a la nave que se sumergió con 152 fallecidos, siendo únicamente rescatados dos náufragos por un hidroavión alemán que los llevó cautivos a Noruega. A continuación el HMS Acasta consiguió acertar con un torpedo al acorazado Scharnhorst, al que abrió una brecha de seis metros y mató a 48 operarios, aunque en seguida el gigantesco buque alemán roció con varias andanadas al destructor británico, el cual se hundió con 161 tripulantes que perecieron ahogados, entre ellos su capitán Charles Glausfurd (el único superviviente fue un marinero de primera llamado Cyril Carter).
La tragedia del hundimiento del portaaviones HMS Glorious y los destructores HMS Acasta y HMS Ardent dejó como resultado la muerte de 1.520 hombres, por lo que ese día el portaaviones HMS Ark Royal trató de vengar a sus compañeros con un escuadrón de 15 bombarderos en picado Skua que atacaron a los acorazados de la Kriegsmarine, pero sin éxito porque siete aparatos fueron derribados a costa de tan sólo hundir al pequeño torpedero alemán Luchs. De hecho a la caída de la noche, la la Flota Aliada que navegaba hacia las Islas Orcadas y Escocia encajó un último revés cuando el submarino polaco Orzel tuvo la mala suerte de colisionar con una mina marina e irse a pique con 60 tripulantes fallecidos en su interior, sin obviar con el 10 de Junio el submarino noruego B-3 quedó completamente destruido cuando huía de Alsvag a causa de una explosión interna accidental.

El acorazado alemán Scharnhost disparando contra el portaaviones británico HMS Glorious al que hundiría con más de 1.200 muertos.
La Primera Batalla de Narvik terminó con una victoria de la Marina de Guerra Alemana que ahuyentó a la escuadra de invasión de la Marina Real Británica. Sin embargo la jornada del 10 de Abril no fue un buen día para ninguno de los dos bandos en otros puntos de Noruega porque sobre Bergen un escuadrón de bombarderos en picado ingleses Skua atacaron a dos cruceros germanos, errando uno de los aparatos sobre el Köln antes de ser derribado por las baterías antiaéreas de la nave, pero encajando los demás aviones hasta un total de cinco bombas en el crucero Königsberg al que destrozaron su estructura y sala de calderas hasta provocar su definitivo hundimiento. No obstante y salvo por este éxito, los británicos también encajaron pérdidas porque cerca de Skudenes tuvo lugar un duelo singular entre dos submarinos que concluyó cuando el sumergible alemán U-4 torpedeó y hundió al submarino inglés HMS Thistle matando a 59 marineros.
Entre los días 11 y 12 de Abril los bombarderos en picado Skua causaron destrozos en las instalaciones portuarias del Ejército Alemán sobre Oslo, Bergen y Trondenheim, además de ser acosadas algunas de sus naves en el Mar del Norte, como por ejemplo el petrolero Skagerrak que fue hundido por los cañones del crucero inglés HMS Suffolk y el petrolero Moonsund a manos de un torpedo del submarino HMS Snapper; además de ser echado a pique por culpa de una colisión accidental el torpedero Leopard. A estos daños la Fuerza Aérea Alemana respondió bombardeando la ciudad de Nybergsund y acabando con la vida de varios civiles, precisamente en donde se había refugiado el Rey Haakon VII como represalia por no reconocer al nuevo gobierno provisional de la Unidad Nacional.
La Segunda Batalla de Narvik comenzó el 13 de Abril de 1940 cuando se presentó en el Fiordo de Narvik una poderosa escuadra de la Marina Real Británica al mando del vicealmirante William Whitworth compuesta por once navíos entre los que estaban el portaaviones HMS Furious, el acorazado HMS Warpsite y los nueve destructores HMS Bedouin, HMS Cossack, HMS Punjabi, HMS Eskimo, HMS Kimberley, HMS Hero, HMS Icarus, HMS Forester y HMS Foxhound. Frente a los ingleses una flota menor de la Marina de Guerra Alemana liderada por el capitán de fragata Erich Bey poseía diez buques que incluían al submarino U-64, al petrolero Jan Wellem y a los ocho destructores Hermann Künne, Hans Lüdemann, Jan Wellem, Diether Von Roeder, Wolfang Zeiker, Erich Koellner, Erich Giese y Bernd Von Arnim.
A las 12:30 horas del 13 de Abril los ocho destructores de la Marina de Guerra Alemana anclados junto a Narvik se defendieron a tiros disparando contra la Marina Real Británica causando daños considerables a los tres destructores ingleses HMS Beduin, HMS Punjabi y HMS Cossack que retrocedieron con 28 muertos y 55 heridos. No obstante en seguida los británicos respondieron hundiendo a cañonazos al destructor Herman Künne que fue triturado por los proyectiles del HMS Eskimo, mientras el submarino U-64 fue echado a pique por los torpederos Swordfish del portaaviones HMS Furious. Ua vez los germanos agotaron sus escasas municiones y encajaron 128 muertos entre sus tripulaciones, como sabían que ya nada podían hacer frente a unas fuerzas tan superiores, los marineros alemanes barrenaron y dinamitaron a sus propios buques para evitar que fuesen capturados por el enemigo, hundiendo ellos mismo a los restantes siete destructores Hans Lüdemann, Jan Wellem, Diether Von Roeder, Wolfang Zeiker, Erich Koellner, Erich Giese y Bernd Von Arnim, así como al petrolero Jan Wellem.
Conclusión
La ocupación de Noruega y Dinamarca fue una de las campañas más espectaculares del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial debido a su complejidad logística y estratégica en un teatro tan inhóspito y alejado como Escandinavia. A pesar de las elevadas pérdidas sufridas por la Kriegsmarine que incluyeron la mitad de los destructores y el crucero pesado Blücher, los alemanes desafiaron a la todopoderosa Royal Navy y humillaron a los Aliados, ya que se desenvolvieron con soltura en cada una de las situaciones comprometidas que fueron surgiendo, al mismo tiempo en que asestaron golpes demoledores a sus oponentes hasta cumplir todos los objetivos marcados por la «Operación Wesërubung». El propio Adolf Hitler se sintió tan satisfecho con el resultado que no dudó en echárselo a la cara ante unos prisioneros británicos, a quienes visitó al poco de acabar la campaña, para manifestarles las siguientes palabras: «Esta guerra no era necesaria. Podéis decir que gracias a vuestro Gobierno os encontráis aquí».
Contrariamente los Aliados jamás tuvieron un plan predefinido y los anglo-franceses siempre improvisaron sobre la marcha, en ocasiones despreciando a los noruegos a los que injustificadamente veían como potenciales colaboracionistas de los alemanes. De nada sirvió la caída del gabinete del Primer Ministro Neville Chamberlin en favor de Winston Churchill, pues la torpeza manifiesta que británicos y galos estaban demostrando en Noruega, no tardó en trasladarse al Frente Occidental de Francia. Los únicos que hicieron bien las cosas fueron los soldados del Ejército Noruego, quienes pese a estar en unas condiciones muy inferiores a los invasores, fueron los que causaron más problemas al Ejército Alemán e incluso resistieron en su patria nada menos que 62 días (lo que convirtió a Noruega en la nación derrotada que más tiempo aguantó la ofensiva del Tercer Reich).
Los Aliados sufrieron 6.651 bajas entre 4.369 británicos (2.500 marineros y 1869 soldados o pilotos), 1.700 noruegos, 533 franco-polacos y 49 daneses, así como el derribo de 248 aviones (163 británicos, 60 noruegos y 25 daneses). La Flota Aliada por el contrario perdió a un total de 236 navíos de todos los tipos sumando 1 portaaviones (HMS Glorious), 1 crucero pesado (HMS Effingham), 1 crucero ligero (HMS Curlew), 18 destructores (HMS Growworm, HMS Gurkha, HMS Hardy, HMS Hunter, HMS Afridi, HMS Acasta, HMS Ardent, Bison, Eidsvold, Norge, Gyller, Odín, Aeger, Troll, Garm, Tor, Balder y Grom), 13 submarinos (HMS Thistle, HMS Tarpon, HMS Sterlet, HMS Seal, Orzel, A-2, A-3, A-4, B-2, B-3, B-4, B-5 y B-6), 7 cañoneros (HMS Bittern, Vale, Uller, Brague, Nor, Vidar y Gor), 4 minadores (Otra, Glommen, Laugen y Olav Tryggvason), 2 dragaminas (HMS Juniper y Rauma), 13 torpederos (Tryyg, Sild, Dristig, Hvas, Falk, Snogg, Brand, Kjell, Lom, Stegg, Sael, Storm y Skrab), 3 patrulleras (Pol III, Honnigsvag y Oster), 1 petrolero (SS Oil Pionner), 3 cargueros (SS Cederbank, SS Orama y Chrobry), 6 remolcadores, 62 transportes y 101 embarcaciones menores.
Alemania sufrió 5.296 bajas entre 3.696 fueron muertos y 1.604 heridos, más el derribo de 242 aviones y el hundimiento de 41 navíos contando 1 crucero pesado (Blücher), 2 cruceros ligeros (Königsberg y Karlsruhe), 10 destructores (Wilhelm Heidkamp, Anton Schmidt, Dieter Van Roeder, Hans Lüdemann, Georg Thiele, Bernd Von Arnim, Erich Giese, Erich Koellner, Wolfang Zenker y Hermann Künne), 2 submarinos (U-49 y U-64), 2 torpederos (Leopard y Luchs), 1 dragaminas (R7), 4 petroleros (Main, Kattegat, Skarregak y Moonsund), 1 buque de reparaciones (Rauenfels), 1 buque escuela (Brummer) y 17 cargueros o transportes.
La campaña de Noruega y Dinamarca acaecida medio año después de la agresión a Polonia en 1939 y coetánea con la invasión de Francia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo en la primavera de 1940, demostró una vez más la superioridad del Ejército Alemán y de su imparable «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg», pues los alemanes fueron capaces de llevar a la práctica una magistral combinación interarmas por tierra, mar y aire, e incluso con saltos paracaidistas. Gracias a la impresionante victoria de la «Operación Wesërubung», el Tercer Reich pudo amenazar con sus submarinos y aviación el tráfico mercante del Imperio Británico sobre el Mar del Norte y lo que fue más importante, los germanos se hicieron los dueños indiscutibles de Escandinavia porque con el territorio noruego y danés en sus manos, la neutral Suecia se convertiría en una especie de «estado sumiso» y posteriormente Finlandia se adheriría a las potencias del Eje, extendiendo de ese modo la Segunda Guerra Mundial al Círculo Polar Ártico.
Bibliografía:
–Antonio Muñoz Lorente, Noruega 1940, la Invasión Aliada y la desastrosa campaña Aliada, Salamina (2024), p.27-448
-Robert Wernick, Hitler y el III Reich, La Guerra Relámpago, «Manos de hierro en Escandinavia», Time-Folio-Books (2008) p.76-87
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «El Ejército Rojo ataca Finlandia», S.A.R.P.E. (1978), p.100-111
-Editores de Time-Life-Books, El III Reich y Hitler: Guerra en alta mar, «Campañas de cautela y engaño», Time-Life-Books (2009), p.45-68
-Paco Martínez Canales, Fallschirmjäger Paracaidistas alemanes en la Segunda Guerra Mundial, Revista Serga Nº41 (2006), p.34-36
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1940/noruega.html
-http://en.wikipedia.org/wiki/Norwegian_Campaign
-http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Denmark

















