Apertura del Frente de África y Batalla del Fort Capuzzo

La entrada de la Italia Fascista en la Segunda Guerra Mundial tuvo la particularidad de que en ningún momento el Ejército Italiano se preparó y organizó para la empresa que iba a tener que librar contra los Aliados, precisamente todo lo que contrario que el Reino Unido porque temiéndose un conflicto el Gobierno de Londres movilizó debidamente a todas sus fuerzas en el Mar Mediterráneo. Así fue como de manera inesperada en Junio de 1940, el Ejército Británico se adelantó a sus oponentes y sin otorgarles tiempo a reaccionar, atacó Libia nada más materializarse la ruptura de hostilidades, causando grandes bajas a los latinos en el Fuerte Capuzzo y Sidi Azeiz.

Choques en la Frontera Líbico-Egipcia

Tan solo veinticuatro horas después de que Benito Mussolini declarase la guerra al Imperio Británico, el 11 de Junio de 1940, nadie advirtió ni puso en alerta a las guarniciones del Ejército Real Italiano (Regio Esercito) desplegado sobre la colonia de Libia pese a que la nación se encontraba en un conflicto armado contra el Reino Unido. Contrariamente en el bando de los Aliados, los mandos del Ejército Británico en Egipto que sí que estaban enterados de todo lo que sucedía y muy preparados para responder a la afrenta de los latinos mediante una incursión rápida que abriría el teatro de operaciones del Norte de África.

Las fuerzas de la Italia Fascista en Libia justo al comenzar la Segunda Guerra Mundial se repartían en el V Ejército del general Italo Gariboldi en Tripolitania y en el X Ejército del general Mario Berti en la Cirenaica Marmárica, ambos apoyados por la Agrupación Sahariana del general Sebastiano Gallina. Se trababa de 221.395 efectivos entre 192.900 soldados italianos y tropas coloniales 28.495 libios que poseían 340 tanques, 3.200 camiones, 1.885 piezas de artillería (270 medianas y 1.535 ligeras), 465 ametralladoras, 538 morteros (83 de 81 milímetros y 455 de 45 milímetros), 3.795 fusiles ametralladoras y 315 aviones.

Inesperadamente la noche del 11 de Junio de 1940, el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares del Ejército Británico atravesó la alambrada electrificada que separaba Egipto con Libia sobre una frontera de 640 kilómetros en el Desierto del Sáhara. Los protagonistas fueron un contingente al mando del coronel John Combe formado por unos pocos soldados que aún vestían pantalones rojos de las Guerras Napoleónicas y vehículos armados Rolls-Royce. Una vez abierto un boquete en el doble alambre sin que nadie resultase herido, las tropas británicas se infiltraron algunos tramos hacia el interior hasta que distinguieron en la lejanía aproximarse a cuatro camiones con las luces encendidas, contra los cuales dispararon hasta que los conductores pararon los vehículos y descendieron. Nada más ser apresados aquellos desconcertados italianos, la expresión de sorpresa de los ingleses fue mayúscula cuando los prisioneros manifestaron que desconocían estar en guerra contra el Reino Unido (algo que obviamente hizo que los británicos dedujesen que la colonia estaría totalmente desprevenida para continuar lanzando acciones de tipo similar).

A no mucha distancia de la frontera con Egipto, los intrusos del 11º Regimiento Mecanizado de Húsares se propusieron atacar el Fuerte Maddalena hasta que el general Richard O’Connor, jefe de la 7ª División Blindada Británica, les comunicó por radio que tenían expresamente prohibido acercarse a dicha plaza porque aquellas alturas todas las guarniciones italianas se habrían puesto en alerta y más aquella que poseía 200 soldados. De hecho en cuanto amaneció el 12 de Junio, por error un grupo de coches armados Rolls-Royce se aproximaron demasiado al Fuerte Maddalena, por lo que las baterías de artillería italianas abrieron fuego con varias andanas de proyectiles que desviaron a los vehículos británicos de su rumbo y les forzaron a escapar siendo perseguidos desde el aire por nueve biplanos Fiat CR.32 hasta que milagrosamente se refugiaron en Egipto. Acto seguido, la Fuerza Aérea Real del Desierto Occidental (Royal Western Desert Air Force) pronto se tomó su represalia porque con varias decenas de aparatos sobrevoló Libia y bombardeó por sorpresa el Aeródromo de El Adem, destruyendo en tierra o dañando a 18 aviones de la Fuerza Aérea Real Italiana, siendo únicamente derribados por las piezas antiaéreas 3 bombarderos Blenheim.

Nuevamente el 14 de Junio, el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares volvió a cruzar la frontera de Libia con la finalidad de atacar el vecino Fuerte Capuzzo después de haber obtenido sus tropas permiso del general Archibald Wavell, responsable del teatro de operaciones en África y Oriente Medio. Como en esta ocasión los ingleses estuvieron acompañados por tanques Cruiser A9 y algunos bombarderos Blenheim, apenas tardaron en silenciar la artillería enemiga que disparó algunos proyectiles sin efecto alguno, logrando acto seguido los soldados británicos entrar en la fortificación y forzar a los 180 defensores a huir, siendo capturados 18 rezagados italianos. Una vez tomando el Fuerte Capuzzo, los intrusos se encaminaron al Fuerte Maddalena, cuya guarnición al saber acerca del destino de sus compañeros en el primer enclave, optaron por rendirse sin pegar un solo tiro y entregarse al 11º Regimiento Mecanizado de Húsares.

La impotencia del Ejército Italiano en aquellos primeros compases de la contienda en Libia, obligaron a intervenir a la Marina Real Italiana (Regia Marina) que recientemente se había movilizado en el Mar Mediterráneo. Fue de ese modo como la noche del 14 de Junio, un escuadrón naval conformado por los tres destructores Turbine, Nembo y Aquilone se aproximaron al puerto de Sollum al noroeste de Egipto y bombardearon durante 60 minutos la plaza enemiga, arrojando descargas de entre 120 y 220 milímetros que contra todo lo esperado causaron unos desperfectos insignificantes a la guarnición del Ejército Británico.

El Campamento de Sidi Azeiz fue el siguiente objetivo tras la caída de los Fuertes Capuzzo y Maddalena. A pesar de que este asalto fue mucho más complicado porque un campo de minas adyacente y un terreno posterior barrido por piezas de artillería se cobraron a una decena de tanques británicos Cruiser A9 que ardieron sobre la arena, las defensas italianas se mostraron inútiles porque las tanquetas L3 disponibles carecían de cañón por ir equipadas simplemente con ametralladoras, siendo encima algunas de éstas pulverizadas debido que su chapa de protección no superaba los frágiles 12 milímetros de acero. Ante esta desigualdad cualitativa, el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares conquistó el Campamento de Sidi Azeiz y capturó a 70 soldados italianos, aunque a costa de perder al 40% de sus fuerzas acorazadas.

Cazas italianos Fiat CR.32 en Libia.

Hasta el 16 de Junio el Ejército Italiano no protagonizó un contraataque hacia el Fuerte Capuzzo con una columna formada por 400 soldados, 40 camiones y 12 tanquetas que se desplazaron en secreto sobre el tramo desértico de Ghirb. Lamentablemente en cuanto entraron en contacto con el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares, los soldados italianos, contra todo lo imaginado, formaron en cuadro con las bayonetas caladas en el centro y con los cañones y carros en las esquinas, tal y como si estuviesen librando una batalla de las Guerras Napoleónicas. Los sorprendidos ingleses al ver a sus oponentes actuar como en el siglo XIX, simplemente acribillaron al contingente con sus piezas y tanques hasta desarticular la formación y obligar a la mayor parte de sus componentes a retirarse sobre el Desierto del Sáhara, no sin antes hacer prisioneros a 100 tropas latinas.

Simultáneamente aquel día 16 de Junio, en otro sector de la frontera de Egipto con Libia un destacamento motorizado del 11º Regimiento Mecanizado de Húsares se adentró unos cuantos kilómetros y bloqueó la carretera de Bardia a Tobruk. Precisamente en aquel lugar desértico y cargado de dunas, los británicos tendieron una emboscada sorpresa a un convoy italiano que terminó en un completo éxito porque mataron a 18 soldados, hicieron 18 prisioneros y capturaron un lote de 40 camiones, estando entre los cautivos un oficial del Estado Mayor, un general de zapadores y su esposa embarazada, quienes curiosamente antes de la guerra había sido amigos del general inglés Richad O’Connor (con lo cual mujer fue llevada a Alejandría para dar a luz al bebé poco después).

Recuperación de los Fuertes Capuzzo y Madalenna

Desde el 17 de Junio en adelante el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares no llevaría a cabo más acciones contra Libia porque cada día el Ejército Italiano fue concentrando un número mayor de efectivos frente a la demarcación con Egipto. Ante esta nueva circunstancia, la jornada del 21 los tres cruceros anglo-australianos HMS Orion, HMS Neptune y HMAS Sidney, junto al acorazado francés Lorraine, cañonearon la ciudad de Bardia, al tiempo en que aviones Blenheim arrojaron artefactos sobre el puerto de Tobruk, algo que condujo a la aviación italiana a protagonizar dos raids de represalia que dejaron algunos víctimas mortales entre los civiles egipcios a manos de bombarderos Caproni Ca.135 sobre Alejandría y Abukir.

Finalmente el 29 de Junio el Ejército Italiano lanzó la contraofensiva contra el 11º Regimiento Mecanizado de Húsares empleando en vanguardia a tanquetas M11/39 equipadas con un cañón de 37 milímetros y una coraza de 39 milímetros con las que ahora sí podían hacer frente a los Cruiser A9. Gracias a los nuevos blindados, los italianos pasaron por encima de las defensas británicas matando a un soldado e hiriendo a otros tantos hasta forzar a los intrusos a emprender la huida de sus atrincheramientos. Aunque al caer la noche los ingleses intentaron desencadenar un contraataque que iluminó el desierto con bengalas, en cuanto comprobaron que sus proyectiles no causaban efecto alguno contra los carros M11/39, resultando en el enfrentamiento solo dos tanques destruidos (uno inglés y otro italiano) a causa de una colisión frontal, los británicos se desmoralizaron y ordenaron la retirada.

A partir de Julio de 1940 el Ejército Italiano fue recuperando terreno mientras en el aire los cazas latinos Fiat CR.32 comenzaban a expulsar del espacio aéreo de Libia a los biplanos británicos Gloster Gladiator. De hecho el día 25, las tropas italianas emboscaron a una columna del 11º Regimiento Mecanizado de Húsares sobre la carretera de Bardia a Tobruk, de donde los ingleses fueron expulsados con un 50% de pérdidas humanas y materiales en su contingente. A las pocas jornadas de este suceso, la aviación italiana arrojó panfletos a modo de burla sobre el cuartel general de la 7ª División Blindada Británica en Egipto con una lista que incluía todos los nombres de los prisioneros ingleses capturados en Libia.

El 5 de Agosto de 1940 el Ejército Italiano desencadenó la ofensiva final contra el Fuerte Capuzzo y el Campamento de Sidi Azeiz. La acometida la iniciaron 30 tanquetas italianas contra los restos del 11º Regimiento Mecanizado de Húsares, seguidos por oleadas de infantería que fueron acribilladas por las ametralladoras de los soldados ingleses apostados en los muros y trincheras. Sin embargo en cuanto los carros M11/39 irrumpieron en el perímetro y pulverizaron a unos pocos de los tanques Cruiser A9, los defensores abandonaron precipitadamente sus posiciones y emprendieron una retirada hacia Egipto. Así fue como en un par de horas los italianos reconquistaron el Fuerte Capuzzo y el Campamento de Sidi Azeiz después de haber matado 40 soldados británicos y provocarles la pérdida de 4 blindados Cruiser A9 (dos destruidos y dos capturados).

Oficialmente los choques que abrieron el teatro de operaciones en África concluyeron el 6 de Agosto de 1940 con la retirada total de las fuerzas del Reino Unido hacia Egipto. Hasta la fecha el Ejército Italiano había sufrido unas bajas muy elevadas que alcanzaron la cifra de 3.000 hombres contando fallecidos, heridos, desaparecidos y prisioneros. Contrariamente el Ejército Británico solo encajó 150 bajas entre 100 muertos y 50 prisioneros, así como la destrucción de una veintena de tanques. No obstante y a pesar del alto precio pagado por los defensores italianos, los ingleses fueron expulsados de Libia que por el momento continuó estando bajo el dominio absoluto de la Italia Fascista.

 

Bibliografía:

-Kenneth Macksey, Beda Fomm, la victoria clásica, “Lucha en el desierto”, San Martin Historia del siglo de la Violencia (1971), p.9-21
-Jon Latimer, El-Alamein, “Capítulo 1 Rivales Coloniales”, Inédita Editores (2004), p.49-52
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “La guerra llega a África”, S.A.R.P.E. (1978), p.208-211