Inicio de la Campaña del Mar Mediterráneo

Bajo lo frase de <<¡Vencer y venceré!>>, el Duce de Italia, Benito Mussolini arrastró su patria hacia la Segunda Guerra Mundial contra Gran Bretaña y Francia. A pesar de que el conflicto no debía durar más que un par de semanas porque el país no se encontraba preparado para afrontar el reto, la Marina Real Italiana emprendió una inesperada campaña naval contra un frente marítimo tan extenso como lo era el Mar Mediterráneo.

Marina Real Italiana

La Real Marina Italiana (Regia Marina) entró en la Segunda Guerra Mundial sin preparación alguna porque durante la década de 1930 los esfuerzos se habían orientado a una contienda solo contra Francia, pero no contra el Reino Unido. Por ejemplo el Estado Mayor de la Armada (Supermarina) había apostado exclusivamente por los acorazados y cruceros como arma principal, relegando a los submarinos a un segundo plano con sumergibles anticuados de inmersión lenta, además de descartarse el empleo de un elemento tan importante como lo eran los portaaviones porque según Benito Mussolini expresó “Italia es un inmenso portaaviones en mitad del Mar Mediterráneo”. De hecho en este último aspecto, ninguno de los 2.492 aviones con que contaba el país se encontraba coordinado con la flota porque la Fuerza Aérea Real Italiana (Regia Marina) tenía un mando totalmente independiente y autónomo, lo que restaba enormemente efectividad a los torpederos. Lamentablemente aquellas carencias no eran las únicas, pues la ausencia de radares era completa, tampoco ninguna embarcación se equipaba con radiotelémetros “Dete” que despistaban al radar de los Aliados y encima solo había disponibles 1.800.000 toneladas de petróleo para las naves (cifra para algo más de un año porque el resto había de comprarse a Rumanía).

Justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Reino de Italia poseía 580 unidades con más de 620.000 toneladas. Se trataba de los seis acorazados Littorio, Vittorio Veneto, Conte di Cavour, Cesare, Caio Dulio y Andrea Doria, seguidos por los veintiséis cruceros entre los ocho pesados Bolzano, Zara, Fiume, Gorizia, Pola y San Giorgio, más los diecinueve ligeros Alberto da Giussano, Alberico da Barbiano, Bartolomeo Colleioni, Giovanni dalle Bande Nere, Luigi Cadorna, Armando Diaz, Emanuele Filiberto Duca d’Aosta, Eugenio di Savoia, Duca degli Abruzzi, Giuseppe Garibaldi, Raimondo Montecuccoli, Muzio Attendolo, Bari, Taranto, Attilio Regolo, Giulio Germanico, Pompeo Magno, Scipione Africano y Ulpio Traiano. A estas fuerzas se añadían 94 destructores, 117 submarinos, 1 portahidroaviones, 65 lanchas de asalto MAS, 16 cañoneros, 33 torpederos y 226 naves auxiliares como dragaminas, remolcadores, o buques escuela,

Escuadra Anglo-Francesa

Desde la década de 1930 la Flota Británica del Mediterráneo (Royal Navy Mediterranean Fleet) había sido modernizada por el almirante Ernle Chatfield, uno de los veteranos de la Batalla de Jutlandia en la Primera Guerra Mundial, que inició un intenso programa de instrucción para las nuevas tripulaciones, haciendo especial hincapié en las maniobras nocturnas a sabiendas de que la noche era uno de los puntos débiles de la Marina Real Italiana que carecía de radares. A estas ventajas, se añadía que las reservas de petróleo de los Aliados eran inmensas gracias a los yacimientos de Oriente Medio y de que las bases diseminadas por el Mar Mediterráneo conformaban un eje estratégico inmejorable con puertos militares en Gibraltar, Malta, Chipre y Egipto.

Los Aliados reunieron un total de 170 buques ya fuesen de la Flota Británica del Mediterráneo o la Marina Francesa. Se trataba de diez acorazados (los cinco británicos HMS Warpsite, HMS Malaya, HMS Royal Sovereign, HMS Ramillies y HMS Resolution, más los cinco galos Lorraine, Provence, Bretagne, Dunkerque y Strasbourg), el portaaviones francés Béarn, veintidós cruceros, 92 destructores y 45 submarinos, más una fuerza aérea de 2.367 aviones.

Jornada del 10 de Junio de 1940

Cuando Benito Mussolini declaró la guerra a Gran Bretaña y Francia la tarde del 10 de Junio de 1940 ante una eufórica multitud congregada bajo los muros del Palacio de la Piazza Venezia, el Gobierno de Roma notificó las hostilidades a los Gobiernos de Roma y París, antes incluso de advertir a su propia marina mercante diseminada por los cinco continentes para que los buques de carga regresaran cuantos antes a los puertos de Italia. Lamentablemente nadie se molestó en advertir a los cargueros, los cuales fueron capturados por navíos británicos en alta mar totalmente desprotegidos, abordados por marineros armados mientras permanecían anclados en puertos del enemigo o en el mejor de los casos incautados por las autoridades de los países neutrales, como por ejemplo sucedió en Estados Unidos.

Tan solo en las primeras veinticuatro horas de Italia en la Segunda Guerra Mundial, aquel 10 de Junio de 1940, un total 1.200.000 toneladas fueron apresadas por los Aliados, aproximadamente el 35% del tonelaje de la marina mercante italiana, incluyendo unos pocos transportes de armamento capturados en el Canal de Suez cuando viajaban a la colonia de Eritrea. Ante este desastre sin precedentes, pudo considerarse que el Imperio Italiano había perdido la contienda el primer día del conflicto, o por lo menos su posible victoria ligada al futuro de su principal socio que era Alemania.

Hundimiento del HMS Calypso

Antes del inicio de las hostilidades, un total de 55 submarinos y otras embarcaciones menores de la Marina Real Italiana, tomaron posiciones estratégicas por diversos cuadrantes del Mar Mediterráneo y el Mar Rojo. Entre aquellos navíos de reducido tamaño estuvo un grupo de patrulleras que cerca de Tobruk, en las inmediaciones de la costa de Libia, se toparon de casualidad la jornada del 11 de Junio de 1940 con los dos cruceros británicos HMS Gloucester y HMS Liverpool, cuyos artilleros abrieron fuego hundiendo a la patrullera Berta y poniendo en fuga a las Palmaiola y Lante.

Crucero británico HMS Calypso, primer buque británico hundido por Italia en la Segunda Guerra Mundial.

Dos días después de entrar Italia en la Segunda Guerra Mundial, la noche del 12 de Junio de 1940, el submarino italiano Bagnolini al mando del capitán Franco Tosini avistó a cuatro buques enemigos, entre los que había dos cruceros, a no mucha distancia de la Isla de Creta. Sin dudarlo un instante el sumergible disparó un torpedo que impactó entre el puente y la chimenea de proa del crucero británico HMS Calypso de 4.200 toneladas, que zozobró de costado y se hundió, falleciendo a bordo 39 marineros (sería el primer crucero inglés en irse a pique de los diecinueve hundidos en el Mar Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial).

Guerra Submarina

A comienzos de la contienda en el Mar Mediterráneo los submarinos de los Aliados encajarían graves pérdidas, como la del 13 de Junio cuando el destructor italiano Strale localizó y hundió frente al Golfo de Tarento al sumergible HMS Odín, perdiendo la vida toda su tripulación compuesta por 55 marineros. Al cabo de tres días, el 16, una mina latina echó a pique al submarino francés Morse, mientras que esa misma jornada, los torpederos italianos Clio y Circe hundieron al submarino inglés HMS Grampus en el Golfo de Siracusa, en esta ocasión contabilizándose 59 fallecidos junto a las costas de Sicilia.

Oficialmente el primer submarino de la Marina Real Italiana en ser hundido durante la Segunda Guerra Mundial fue el Provana, víctima de una colisión con la proa del cañonero francés La Curieuse. El suceso se desarrolló frente al puerto de Orán en Argelia de una forma casi accidental porque fruto del impacto con su oponente el sumergible se partió en dos mitades mientras sus 58 tripulantes morían horriblemente aplastados y gritando (aunque el cañonero galo se retiró tan gravemente dañado que pasó todo el resto de la contienda fuera de combate).

Durante el resto de Junio de 1940, las acciones de los submarinos de ambos bandos continuaron multiplicándose por el Mar Mediterráneo. Por ejemplo el 19 de Junio, el destructor italiano Turbina hundió al submarino británico HMS Orpheus junto a las costas de Tobruk en Libia. A la jornada próxima de este incidente, el 20, el submarino inglés HMS Parthian torpedeó y echó a pique al submarino latino Diamante también cerca del litoral libio de Cirenaica. Al cabo de una semana de ambos episodios, muy cerca de la costa de Famagusta en Chipre el día 27, las baterías costeras del Ejército Británico dañaron al submarino italiano Liuzzi que emergió a la superficie y se rindió, aunque justo después de entregarse cautivos los marineros que remaron en botes hacia sus oponentes, el capitán Lorenzo Bezzi se quedó en el interior del sumergible para abrir las válvulas y hundirlo (el mismo perdió la vida en el acto suicida).

Epopeya del Espero

Inesperadamente el 28 de Junio de 1940, los tres destructores italianos Espero, Ostro y Zeffiro que navegaban hacia el Norte de África transportando 10 cañones antitanque, 162 soldados y 120 toneladas de municiones, se toparon a una distancia de 50 millas náuticas, no muy lejos de la Isla de Zakintos, con un convoy enemigo en dirección a Alejandría que iba escoltado por cinco cruceros, concretamente el australianos HMAS Sidney y los cuatro británicos HMS Orion, HMS Neptune, HMS Liverpool y HMS Gloucester, así como el portaaviones Eagle y los dos acorazados HMS Ramillies y HMS Royal Sovereign. Como escapar a aquella impresionante formación era imposible, los dos destructores Ostro y Zeffiro huyeron en dirección norte mientras el Espero al mando del capitán Enrico Baroni optó por hacer frente a la Marina Real Británica para cubrir la retirada de sus dos compañeros hacia Italia.

Destructor italiano Espero que protagonizó una de las mayores epopeyas de la Regia Marina Italiana.

A las 18:30 horas de la tarde del 28 de Junio de 1940, la tripulación del Espero arrojó sus cañones de campaña y todo el material inservible por la borda, antes de comenzar a bombardear con sus cuatro piezas ligeras de 120 milímetros contra los cinco cruceros enemigos que juntos sumaban nada menos que cuarenta y ocho piezas de 152 milímetros. A pesar de que el resultado de aquella batalla tan desigual era obvio de antemano, contra todo pronóstico el pequeño destructor italiano se defendió durante dos horas y diez minutos, hasta que finalmente fue hundido a las 20:40 a causa de los daños infligidos por el crucero australiano HMAS Sidney (aunque mientras se sumergía bajo el agua sus piezas no cesaron de disparar). Gracias a ese sacrificio en el que perdieron la vida 175 heridos y otros 47 fueron hechos prisioneros, entre las víctimas mortales estuvo el capitán Enrico Baroni, los destructores Ostro y Zeffiro pudieron refugiarse en Italia, lo que le valió a la tripulación del Espero ser condecorada a título póstumo con la Medalla de Oro al Valor.

Submarinos y Destructores

De todos las jornadas negras para la Marina Real Italiana al inicio de la campaña del Mar Mediterráneo, la peor fue sin duda el 29 de Junio de 1940 porque se perdieron tres submarinos en el siguiente orden:el Rubino fue hundido por dos bombas de un hidroavión británico Sunderland con la consiguiente muerte de toda la tripulación en el Mar Egeo; mientras que el Argonauta y el Uebei Scebeli fueron destruidos entre Derna y Tobruk por una acción conjunta de los cinco destructores ingleses HMS Dainty, HMS Defender, HMS Decoy, HMS Voyager y HMS Ilex. No obstante y pese a este desastre, el submarino italiano Marconi se vengó el mismo día torpedeando y hundiendo al destructor HMS Escort de 1.350 toneladas (solo fallecieron dos tripulantes).

Menor fue la actividad naval en el Mar Mediterráneo durante el mes Julio de 1940, salvo por la excepción de que el torpedero italiano Albatros echó a pique al submarino británico HMS Phoenix frente a Augusta el día 16. Al cabo de tres jornadas, el 20 de Julio, aviones Swordfish procedentes del portaaviones HMS Eeagle hundieron con torpedos al carguero latino Sereno y a sus dos destructores de escolta Nembo y Ostro. Incluso la jornada el día 1 de Agosto se registraron duelos cuando el destructor italiano Vivaldi localizó y hundió al submarino inglés HMS Oswald que desapareció bajo el mar con tres fallecidos.

Conclusión

Con el inicio de la Batalla de Inglaterra en el verano de 1940 que supuso el sitio del Tercer Reich sobre las Islas Británicas con los bombardeos de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), concluyó la primera fase de la campaña del Mar Mediterráneo. Hasta entonces la situación en el “Marenostrum” era de un completo empate, aunque con cierta ventaja para la Italia Fascista.

Los Aliados perdieron 8 buques entre 1 crucero, 1 destructor y 6 submarinos (5 británicos y 1 francés).

Italia perdió 11 buques entre 6 submarinos, 3 destructores, 1 patrullera y 1 carguero.

Originalmente la fase inicial de la Segunda Guerra Mundial en el Mar Mediterráneo fue un triunfo para la Marina Real Italiana porque las pérdidas en tipo de buques y tonelaje fueron mayores para la Marina Real Británica. A pesar de este hecho, pronto los Aliados trasladarían nuevas fuerzas al “Marenostrum”, sin saber ninguno de los bandos que la contienda en aquel escenario se alargaría cinco interminables años más hasta 1945.

 

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, Editorial Juventud (2005), p.16-48