Incursión al Mar de Nueva Zelanda

La Segunda Guerra Mundial alcanzó todas las latitudes y longitudes de la Tierra durante la Segunda Guerra Mundial, tal y como demostró el corsario alemán Orion cuando en el año 1940 atravesó la mitad de la superficie terrestre y alcanzó las aguas del Pacífico Sur. La hazaña condujo a la nave germana a protagonizar varios ataques muy letales contra el tráfico mercante de los Aliados, acosando especialmente las costas de Nueva Zelanda que por aquel entonces formaba parte de la Commonwealth.

A inicios de la Batalla del Atlántico en 1939, los destructores de la Marina Real Británica (Royal Navy) se dedicaron a escoltar a cargueros mediante la formación de convoyes que navegaban hacia el Reino Unido, algo que dificultaba la aproximación de los corsarios alemanes camuflados de mercantes, cuyo empleo ya se había aplicado con éxito sobre navíos solitarios durante la Primera Guerra Mundial. A partir de esta contramedida tan eficaz el almirante Erich Raeder al frente de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) no tuvo más remedio que enviar a sus corsarios a áreas marítimas mucho más solitarias y apenas vigiladas como las lejanas aguas del Océano Índico e incluso del Océano Pacífico.

Corsario alemán Orion.

El 6 de Abril de 1940 el corsario Orion zarpó del puerto de Hamburgo en Alemania para adentrarse en el Mar del Norte con la finalidad de cruzar la mitad de la Tierra y alcanzar un objetivo tan distante como Nueva Zelanda. Al mando del capitán de corbeta Kurt Weyler, la nave era en realidad un crucero de batalla disfrazado como petrolero, en cuyas compuertas y falsos mamparos ocultaba seis cañones de 150 milímetros, uno de 75 milímetros y cuatro piezas antiaéreas de entre 37 y 20 milímetros, así como seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros, 228 minas marinas y una catapulta para un hidroavión de reconocimiento Arado Ar 196. A lo largo de la travesía por el Océano Atlántico ya hundió a su primera víctima, el mercante británico SS Haxby cerca de Brasil, antes de descender por la costa de Argentina, bordear el Cabo de Hornos por Chile y navegar sobre la amplitud del Océano Pacífico por Polinesia hasta finalmente desembocar en el Mar de Tasmania al sur de Australia.

Oficialmente el 16 de Junio de 1940 el corsario Orion atacó las aguas de Nueva Zelanda cuando el carguero SS Tropic Star que pertenecía a Noruega, por aquel entonces un país ocupado por el Tercer Reich y cuya flota mercante colaboraba con los Aliados, fue interceptado y abordado por los tripulantes del buque germano. Como los marineros alemanes iban armados no tuvieron dificultades en hacer prisioneros a los noruegos que prefirieron no oponer resistencia, además de hacerse con el gobierno del SS Tropic Star que fue enviado como trofeo a Alemania con 8.775 toneladas de víveres y materiales a bordo (alcanzaría el país meses más tarde).

Pintura sobre el transatlántico de carga británico RMS Niagara, hundido por el crucero alemán Orion el 19 de Junio de 1940 frente a Nueva Zelanda.

Tres días después del apresamiento del carguero SS Tropic Star, el 19 de Junio, algunas de las minas submarinas plantadas por el Orion a las afueras del puerto neozelandés de Auckland, de repente detonaron al paso de la quilla del transatlántico británico RMS Niagara de 13.415 toneladas. A pesar de que la explosión infligió daños mortales a la nave, el buque se hundió tan lentamente que toda la tripulación pudo ser evacuada y salvar la vida, aunque al desaparecer el navío bajo las aguas se perdieron 590 lingotes de oro del Banco de Inglaterra, aproximadamente valorados en 2.500.000 libras esterlinas que debían haber contribuido al esfuerzo bélico de la Commonwealth.

La táctica del Orion de plantar minas submarinas alrededor de Nueva Zelanda, en especial junto a las entradas y salidas de las rutas al Pacífico Sur y el Mar de Tasmania, surtió efecto porque el corsario logró echar a pique a otros tres cargueros ingleses, en concreto el SS Port Bowen de 8.276 toneladas, el SS Batavia de 1.500 toneladas y el SS Baltannic de 1.500 toneladas. De hecho aquellos incidentes alarmaron tanto a la población que rápidamente la Marina Real Neozelandesa (Royal New Zeland Navy) movilizó a unidades de rastreamiento para dar con el intruso, aunque sin éxito y encima sufriendo una baja, en este caso el dragaminas HMNZS Puriri que colisionó y resultó hundido por uno de los artefactos del buque germano en el Golfo de Hauraki, perdiendo la vida cinco militares neozelandeses.

A partir de Julio de 1940 el Orion modificó la ruta debido a la gran cantidad de buques que la Marina Real Neozelandesa había desplegado sobre el Mar de Tasmania, por lo que durante varias semanas navegó inadvertidamente alrededor de Australia a la espera de que sus oponentes se relajasen y entonces regresar en el mes de Agosto. Así fue como una vez cumplido el plazo el corsario volvió a las aguas de Nueva Zelanda, en donde plantó nuevas minas con las que hundió la jornada del 16 al mercante noruego Rinwood de 7.207 toneladas y la del 20 al carguero británico SS Chaucer de 5.790 toneladas. Curiosamente justo antes de marcharse para siempre de la zona e internarse en el Océano Índico, el buque germano tuvo tiempo de cañonear y echar a pique al mercante británico Turakina de 8.665 toneladas y al carguero francés libre Notou 2.489 toneladas.

Concluida la misión del corsario Orion en Nueva Zelanda a finales de Septiembre de 1940, el resultado fue un éxito incuestionable porque el navío germano causó a los Aliados la pérdidas de diez buques (nueve hundidos y un capturado) entre los que se contabilizaron un dragaminas, un transatlántico y ocho cargueros que totalizaron las 58.544 toneladas brutas. Aquella campaña de tres meses sobre las lejanas aguas del Pacífico Sur, convirtió a esta gesta en una de las hazañas más increíbles llevadas a cabo los corsarios de la Marina de Guerra Alemana en la fase inicial de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler, guerra en alta mar, «Las muchas caras del Orion», Time-Folio-Books (2009), p.69-71