Incursión al Mar de Nueva Zelanda

La Segunda Guerra Mundial alcanzó todas las latitudes y longitudes de la Tierra durante la Segunda Guerra Mundial. Entre los ejemplos más significativos acerca de operaciones muy alejadas de los principales campos de batalla de Europa estuvo la acción protagonizada por el buque corsario alemán Orion que después de atravesar la mitad del globo terrestre accedió al Pacífico Sur y atacó el tráfico mercante de los Aliados, acosando especialmente las costas de Nueva Zelanda que por aquel entonces formaba parte de la Commonwealth.

A inicios de la Batalla del Atlántico en 1939, los destructores de la Marina Real Británica (Royal Navy) se dedicaban a escoltar a los cargueros formando en convoyes que navegaban hacia el Reino Unido, algo que dificultaba la aproximación de los corsarios alemanes camuflados de mercantes, cuyo empleo ya se había aplicado con éxito sobre navíos solitarios durante la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918. Fue entonces cuando el almirante Erich Raeder que lideraba a la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine), se le ocurrió enviar a sus corsarios a áreas marítimas mucho más solitarias y apenas vigiladas como las lejanas aguas del Océano Índico e incluso del Océano Pacífico.

Corsario alemán Orion.

El 6 de Abril de 1940, el corsario Orion zarpó del puerto de Hamburgo en Alemania y se adentró en el Mar del Norte con la finalidad de cruzar la mitad de la Tierra y alcanzar un objetivo tan distante como Nueva Zelanda. Al mando del capitán de corbeta Kurt Weyler, la nave era en realidad un crucero de batalla disfrazado como petrolero, en cuyas compuertas y falsos mamparos ocultaba seis cañones de 150 milímetros, uno de 75 milímetros y cuatro piezas antiaéreas de entre 37 y 20 milímetros, así como seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros, 228 minas marinas y una catapulta para un hidroavión de reconocimiento Arado Ar 196. Durante la travesía por el Océano Atlántico ya se cobró a su primera víctima, el mercante británico SS Haxby hundido cerca de Brasil, para luego descender por la costa de Argentina, bordear el Cabo de Hornos por Chile y navegar sobre la amplitud del Océano Pacífico surcando la Polinesia hasta finalmente acceder al Mar de Tasmania al sur de Australia.

Oficialmente el 16 de Junio de 1940 el corsario Orion atacó las aguas de Nueva Zelanda cuando el carguero SS Tropic Star que pertenecía a Noruega, por aquel entonces un país ocupado por el Tercer Reich y cuya flota mercante colaboraba con los Aliados, fue interceptado y abordado por los tripulantes del buque germano. Sin mayores dificultades, los marineros alemanes hicieron prisioneros a los noruegos que no opusieron resistencia, además de hacerse con el gobierno del SS Tropic Star que con 8.775 toneladas de víveres y materiales a bordo, sería enviado como trofeo a Alemania (alcanzaría el país meses más tarde).

Pintura sobre el transatlántico de carga británico RMS Niagara, hundido por el crucero alemán Orion el 19 de Junio de 1940 frente a Nueva Zelanda.

Tres días después del apresamiento del carguero SS Tropic Star, el 19 de Junio, algunas de las minas submarinas plantadas por el Orion a las afueras del puerto neozelandés de Auckland, detonaron al paso de la quilla del transatlántico británico RMS Niagara de 13.415 toneladas. Aunque la explosión infligió una herida mortal a la nave, se hundió tan lentamente que toda la tripulación pudo ser evacuada y salvar la vida, aunque al desaparecer el buque bajo las aguas se perdieron 590 lingotes de oro del Banco de Inglaterra, aproximadamente valorados en 2.500.000 libras esterlinas, que ya no podrían contribuir el esfuerzo bélico de la Commonwealth.

La táctica del Orion de plantar minas submarinas alrededor de Nueva Zelanda, sobretodo junto a las entradas y salidas de las rutas al Pacífico Sur y el Mar de Tasmania, surtió efecto porque el corsario logró echar a pique a otros tres cargueros ingleses, en concreto el SS Port Bowen de 8.276 toneladas, el SS Batavia de 1.500 toneladas y el SS Baltannic de 1.500 toneladas. De hecho aquellos incidentes alarmaron tanto a la población que rápidamente la Marina Real Neozelandesa (Royal New Zeland Navy) movilizó a unidades de rastreamiento para dar con el intruso, aunque sin éxito y encima sufriendo una baja, ya que el dragaminas HMNZS Puriri colisionó y resultó hundido por uno de los artefactos del buque germano en el Golfo de Hauraki, perdiendo la vida cinco militares neozelandeses.

A partir de Julio de 1940 el Orion modificó la ruta debido a los buques de la Marina Real Neozelandesa que le perseguían sobre el Mar de Tasmania, por lo que durante varias semanas navegó inadvertidamente alrededor de Australia a la espera de que sus oponentes se relajasen. Así fue como en Agosto el corsario regresó a las aguas de Nueva Zelanda, plantando nuevas minas con las que hundió el día 16 al mercante noruego Rinwood de 7.207 toneladas y la jornada del 20 al carguero británico SS Chaucer de 5.790 toneladas. Finalmente el Septiembre, el Orion se marchó de la zona para siempre y se internó en el Océano Índico, no sin antes toparse y echar a pique a cañonazos al mercante británico Turakina de 8.665 toneladas y al carguero francés libre Notou 2.489 toneladas

Terminada la misión del corsario Orion a Nueva Zelanda en el año 1940, el resultado fue un éxito incuestionable porque el navío germano causó a los Aliados la pérdidas de 10 buques (9 hundidos y 1 capturado) entre los que se contabilizaron un dragaminas, un transatlántico y ocho cargueros que totalizaron 58.544 toneladas brutas. Aquella campaña de tres meses sobre unas aguas tan lejanas como lo eran las del Pacífico Sur, convirtió a esta gesta en una de las hazañas más increíbles llevadas a cabo la Marina de Guerra Alemana en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler, guerra en alta mar, “Las muchas caras del Orion”, Time-Folio-Books (2009), p.69-71