Incursión al Golfo de Finlandia

 

El frente Fuso-Finés a comienzos de 1942 había estado muy estable. La Unión Soviética había lanzado una gran ofensiva contra el Ejército Finalndés sobre el margen del Río Svir, cerca del Istmo de Carelia. Tanto Iósif Stalin como el resto de mandos de la Unión Soviética sabían que el Golfo de Finlandia iba a ser un punto estrátegico clave para las operaciones bélicas una vez llegara el verano de 1942. Leningrado seguía asediada por Alemania y Finlandia. La única forma para que las tropas asediantes del Eje se desgastaran era atacarles desde el aire los suministros que desde el Mar Báltico abastecían el anillo.

La Unión Soviética ideó un plan para lanzar ataques aéreos contra el Golfo de Finlandia, así podría hundir las flotillas alemanas e italianas de MAS, unos transportes acuáticos que portaban víveres y municiones a los soldados del Eje en Leningrado. El ataque a las costas del sur de Finlandia y el mismo Golfo de Finlandia lo llevaría a cabo la Fuerza Aérea Roja Soviética. Los aviones empleados iban a ser cazabombarderos Ilyushin Il 2 Shturmovik, bombarderos Petljakow Pe-2, más cazas Mosca y Hurricanes fabricados en Reino Unido.

Finlandia sería la única nación que participaría en el duelo aéreo y por tanto responsable del resultado, pues ni Alemania ni Italia, que tenían navíos en el Golfo de Finlandia, iban a tomar parte. La difícil tarea que tenía Finlandia estaría sólamente protagonizada por unos pocos valientes pilotos, de ellos dependería todo. Los aviones disponibles eran Buffalos Brewster fabricados años atrás en Estados Unidos, unos aparatos anticuados muy inferiores a los de los soviéticos. Finlandia reorganizó todas las fuerzas aéreas el 18 de Julio de 1942. La Escuadrilla LeLv 24 en solitario tenía que encargarse de conseguir la superioridad aérea en el golfo, repartiéndose para ello por todo el Istmo de Carelia entre Hirvas y Römpötti. Afortunadamente la densidad de los bosques facilitó ocultar los aparatos entre los árboles que pasaron inadvertidos a los soviéticos.

Por el contrario la URSS era muy superior a Finlandia en número de aviones y en la modernidad de sus aparatos, sin embargo lo que daría una sorpresa a la batalla iban a ser los pilotos y no las máquinas.

Nada más comenzar Agosto de 1942 la Unión Soviética inició sus incursiones aéreas. Los primeros vuelos fueron simples reconocimientos sobre el Golfo de Finlandia, pero una vez que los soviéticos decidieron ponerse en serio, los finlandeses ya estaban esperándolos muy preparados. El 6 de Agosto de 1942, unos Buffalo finlandeses procedentes de la Escuadrilla LeLv 24 derribaron a dos aviones soviéticos Mosca sobre la zona de Seiskari.

El ataque aéreo había sido muy pobre por parte de la URSS con apenas unos pocos despegues sin entanblar combate, por lo que el Alto Mando (STAVKA) decidió ir a por varios objetivos en el Golfo de Finlandia para encontrar al enemigo en el mar y asestarle golpes. Apenas había pasado una semana de los primeros derribos, cuando el 12 de Agosto otra vez en Seiskari, los finlandeses abatieron a dos aparatos soviéticos, de los cuales uno era un caza Mosca y otro un cazabombardero Ilyushin Il 2 Shturmovik.

Como los soviéticos prolongaban varios días en lanzar cada incursión aérea debido principalmente a la escasez de suministros, los finlandeses ya habían tomado nota de las rutas de ataque que los rusos usaban por todo el Golfo de Finlandia. Prácticamente conocían casi todo el plan de enemigo. El 14 de Agosto fue un gran día para los Buffalo finlandeses, pues derribaron 9 aviones Hurricane soviéticos que habían interceptado sobre la ruta de Leningrado a Kronstad, sin sufrir ellos bajas. Dos días después, el 16 de Agosto, los soviéticos otra vez fueron descubiertos en su ruta aérea y perdieron 11 Moscas a manos de los Buffalos finlandeses que de nuevo salieron ilesos.

Caza Buffalo finlandés derribando un caza Mosca I-16 soviético.

La situación del Golfo de Finlandia a la Unión Soviética se le iba de las manos ante las grandes pérdidas que estaba sufriendo, mientras que los finlandeses aún no habían contabilizado bajas. Por este motivo la URSS ideó una ofensiva aérea con 70 aviones de todos los tipos. El 18 de Agosto de 1942 se hicieron al aire aquellos 70 aviones soviéticos. Los finlandeses en seguida detectaron la formación, aunque la confundieron con diez aparatos enemigos, por lo que sólamente 16 Buffalo al mando del teniente Hans Wind despegaron para el combate. Cuando los Buffalo detectaron a los soviéticos y vieron que eran realmente 70 aparatos, pidieron ayuda, aunque entablaron pelea antes de que llegaran refuerzos. El combate aéreo fue largo, pero finalmente los soviéticos se retiraron con una gran derrota a sus espaladas. Finlandia sólo perdió un aparato Buffalo en el encuentro, mientras que los soviéticos perdieron 16 aviones, de los cuales 13 eran Mosca, 2 bombarderos Petljakow Pe-2 y 1 Hurricane. Los finlandeses regresaron victoriosos, sobretodo porque en ese duelo nacieron tres nuevos ases, el teniente Hans Wind y los aviadores Jorma Karhunen e Ilmari Juutilainen.

Tras el desastre del 18 de Agosto, los soviéticos sabían que ya estaban derrotados, pero Stalin insistió en seguir lanzando incursiones sin una posible retirada. Entre finales de Agosto y parte de Septiembre de 1942 los aviones soviéticos continuaron con las incursiones al Golfo de Finlandia, aunque esta vez menos numerosas, terminando todas en fracaso, ya que los Buffalo finlandeses derribaron 16 aparatos más en todo ese tiempo.

A pesar de las quejas de Stalin, finalmente los soviéticos desistieron en su labor de continuar hostigando el Golfo de Finalndia, ya que no podían reponer más aparatos de los que perdían. Durante toda la campaña de incursión al Golfo de Finlandia la Unión Soviética perdió 56 aviones e incontables vidas de pilotos. Finlandia sólo perdió un aparato.

La victoria de Finlandia en el aire fue aplastante, decantando la experiencia y valentía de los pilotos la batalla a su favor. Sólo un avión perdido frente a 56 del enemigo, un hecho histórico del balance final de un combate que sólo se produciría en el conflicto una vez más en 1944, durante la Batalla del Mar de Filipinas entre Estados Unidos y Japón, más conocido como “el tiro al pavo en las Marianas”.

 

Bibliografía:

Dionisio García Flórez, Buffalos sobre Carelia (2ª Parte), Revista Serga Nº8 (2000), p.18-27