Incidente de Poltava

El Incidente de Poltava fue una de las mayores catástrofes sufridas por la Fuerza Aérea Estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial dentro del marco de la «Operación Frantic» en el Frente Oriental. Aquel acontecimiento no tan sólo implicó la destrucción de un escuadrón al completo en Ucrania, sino que por una serie de negligencias cometidas por el Ejército Rojo se acabó minando la estrecha colaboración militar que habían mantenido Norteamérica y la Unión Soviética.

Cuando tuvo lugar la Conferencia de Teherán a finales de 1943 entre el Presidente Franklin Delano Roosevelt, el Primer Ministro Winston Churchill e Iósif Stalin, se acordó que la Unión Soviética abriese hasta un total de seis bases aéreas para 200 bombarderos de Estados Unidos en Ucrania. La idea era poder bombardear la Europa ocupada por el Tercer Reich tanto en los viajes de idea como en los de vuelta, lo que duplicaría el número de raids sobre Alemania y supuestamente aceleraría el colapso económico e industrial de los países del Eje.

Oficialmente en Febrero de 1944 se puso en marcha la «Operación Frantic» cuando más de 1.300 ingenieros y varias toneladas de material del Ejército Estadounidense entraron en Rusia a través del puerto de Arkángel y desde el Cáucaso atravesando Persia. Una vez en Ucrania, los norteamericanos al mando del general John Deane fueron alojados en el Aeródromo de Poltava al que bautizaron con el nombre codificado de Estación 559 (un grupo menor sería trasladado al Aeródromo de Pyriatyn y otro más reducido al Aeródromo de Myrhorod), donde reacondicionaron todas sus instalaciones para acoger a las fortalezas volantes B-17, además de establecer depósitos de combustible de alto octanaje para los cuatrimotores, camuflar grandes almacenes de munición y pavimentar la pista con planchas de acero para impedir que los aviones se hundieran en el barro.

El 21 de Junio de 1944 un total de 145 bombarderos B-17 de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) escoltados por 145 cazas P-51 Mustang y P-38 que habían despegado desde Gran Bretaña, arrojaron su carga de bombas sobre la cuenca industrializada del Ruhr en Alemania, causando daños en una planta de combustible sintético a cambio de perderse tan sólo dos aparatos, en concreto un caza y un cuatrimotor que realizó una toma de emergencia en la neutral Suecia (donde fue confiscado por las autoridades). La misión había sido un completo éxito para las 73 unidades de B-17 que se desprendieron del grueso principal y se dirigieron a la Unión Soviética para aterrizar durante la tarde en el Aeródromo de Poltava. Sin embargo una vez los norteamericanos se acomodaron en la URSS, no se percataron de que unos minutos antes un solitario bombardero alemán Heinkel He 111, cuyos pilotos habían seguido la estela de los cuatrimotores hasta el interior de Ucrania, informó a la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) de la existencia de una base de Estados Unidos recién instalada en Poltava.

Soldado soviético monta guardia ante los restos de los bombarderos estadounidenses B-17 destruidos durante el ataque aéreo alemán sobre el Aeródromo de Poltava en Ucrania.

A las 23:30 horas de la noche del 21 de Junio de 1944, un total de 75 bombarderos alemanes Junkers Ju 88 y Heinkel He 177 procedentes del Aeródromo de Minsk en Bielorrusia, cruzaron la frontera del oeste Ucrania en dirección a Poltava. A pesar de que los observadores del Ejército Rojo avistaron a la formación enemiga, los responsables del Aeródromo de Poltava alertaron demasiado tarde sobre la amenaza y encima como los cazas estadounidenses situados en el cercano Aeródromo de Piryatin necesitaban de una autorización del Kremlin para despegar (algo que no se produjo), la sorpresa del ataque fue absoluta en favor de la Luftwaffe.

Justo a las 00:30 horas de la medianoche del 22 de Junio de 1944, los 75 bimotores alemanes Junkers Ju 88 y Heinkel He 177 aparecieron sobre el Aeródromo de Poltava y arrojaron su mortífera carga de bombas. Como la mayor parte de los cuatrimotores estaban aparcados en línea, fue muy fácil pulverizarlos uno a uno en mediante artefactos explosivos o ametrallamientos a ras del suelo (curiosamente desde las automáticas instaladas en los morros acristalados de los bimotores germanos). De nada sirvieron los cinco cazas soviéticos Yak-9 que despegaron debido a que la mayoría permanecieron en el suelo y por tanto quedaron en inferioridad numérica, ni tampoco los cañones antiaéreos a bordo de camiones que no hicieron ningún blanco pese a efectuar 28.000 disparos.

A la 1:00 de la madrugada del 22 de Junio, justo media hora después de haber comenzado el raid que había acabado con la devastación total del Aeródromo de Poltava, la Luftwaffe se retiró sin haber sufrido una sola baja. Hasta entonces el resultado para los Aliados había sido demoledor porque un total de 93 aviones fueron destruidos (67 estadounidenses y 26 soviéticos) entre los que se contabilizaron 64 cuatrimotores B-17, 26 cazas Yak-9, 2 transportes C-47 Dakota y 1 bimotor C-46, además de fallecer 27 militares (25 soviéticos y 2 estadounidenses) y quedar chamuscadas todas las instalaciones, así como 500 toneladas de combustible de alto octanaje, 29.200 bombas y 1.360.000 cartuchos de munición.

Lo sucedido durante el raid al Aeródromo de Poltava el 22 de Junio de 1944 comenzó a estropear los frágiles lazos diplomáticos entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ya que el Gobierno de Washington echó la culpa de lo ocurrido a las negligencias cometidas por Moscú, un hecho que se sumó a las ya tensas las relaciones que años más tarde desembocarían en la Guerra Fría. De hecho el Incidente de Poltava fue el único caso en que la totalidad de un escuadrón norteamericano, exactamente el 100% de la formación, fue destruido a manos de un enemigo, algo que sin duda batió uno de los récords más oscuros en la Historia de la Fuerza Aérea Estadounidense.

 

Bibliografía:

-Jesús Hernández, Esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial, «El Incidente de Poltava», Almuzara (2018), p.95-104
-https://en.wikipedia.org/wiki/Vasily_Blokhin