Guerra Greco-Italiana

La invasión de la Italia Fascista a Grecia fue uno de los acontecimientos más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Aquella agresión del Ejército Italiano que partió desde su protectorado en el Reino de Albania contra el Epiro, desató la conocida como Guerra Greco-Italiana que se desenvolvería con un desastre de las armas latinas y por tanto en la amenaza de una intervención de Alemania, extendiendo de este modo la contienda al “Avispero de los Balcanes”.

Causas

La rivalidad entre Italia y Grecia databa desde la victoria en la Guerra Ítalo-Turca contra el Imperio Otomano cuando los italianos habían arrebatado en 1911 a los turcos las Islas del Dodecaneso que históricamente reclamaban los griegos. Al cabo de una década, ya en 1923 con Benito Mussolini al frente del Gobierno de Roma, las tropas italianas fueron las causantes de un incidente armado mediante el cual arrebataron a Grecia la Isla de Corfú (aunque posteriormente los latinos tuvieron que devolverla debido a presiones internacionales). A raíz de aquel fracaso diplomático en la década de los veinte, el Duce quiso resarcirse en 1939 tras la anexión italiana de la vecina Albania y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Como Benito Mussolini daba por hecho que Alemania obtendría la victoria contra el Imperio Británico tras la Batalla de Inglaterra y los continuos bombardeos sobre Londres, urgentemente la Italia Fascista precisaba de un glorioso triunfo con el que pudiera sentarse en la llamada “mesa de los vencedores”. Inicialmente se pensó en una avance sobre Egipto para arrebatar a los Aliados el Canal de Suez o en una invasión a Yugoslavia, pero por el momento ambas operaciones resultaban imposibles de cumplir a corto plazo por los siguientes motivos: la primera por las vacilaciones de los propios mandos del Ejército Italiano en África y la segunda porque se necesitaba la ayuda de Alemania (y los germanos no estaban dispuestos a violar la neutralidad de los Balcanes). Así pues la única opción era Grecia, con la cual precisamente la política internacional italiana liderada por el Ministro de Asuntos Exteriores Galeazzo Ciano se encaminó a provocar para tener la tan ansiada excusa de “causus belli”.

El Reino de Albania que actuaba como un “estado satélite” de Italia con bastante autonomía debido a que el Gobierno de Tiranna estaba al frente del Partido Fascista Albanés, por aquel entonces liderado por el Primer Ministro Shefqet Bej Verlaci, actuó como un elemento esencial de provocación hacia Grecia. De hecho los albaneses a diferencia de otros pueblos habían aceptado de buen grado a los italianos porque éstos respetaron sus instituciones, su lengua, su cultura y la religión musulmana. Sin embargo esto era muy distinto al otro lado de la frontera, ya que sus vecinos griegos que en la colindante provincia de Chamuria, donde vivían 80.000 albaneses y tan solo 10.000 helenos, las autoridades y algunos extremistas habían perseguido a los musulmanes sobre los distritos de Yánina y Prévedsa, matando a uno de sus líderes el 10 de Agosto de 1940, el popular guerrillero nacionalista albanés Daut Hoxha (lo que fue utilizado por la propaganda ítalo-albanesa para presentar a los griegos como asesinos). A toda esta campaña de desprestigio hacia Grecia se sumó que se descubrieron barcos de la Marina Real Británica (Royal Navy) navegando por Salónica, algo que contribuyó a incrementar las presiones italianas porque ahora culparon a los helenos de estar violando dicretamente su neutralidad en favor del Reino Unido.

A las 8:25 horas del 15 de Agosto de 1940, el submarino italiano Delfino accedió a la rada del Islote de Tinos y disparó un torpedo que impactó bajo la línea de flotación del crucero griego Elli mientras la tripulación se hallaba celebrando la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María. La detonación alcanzó un depósito de combustible que prendió fuego a la estructura de la nave, por lo que rápidamente todo el buque se incendió y se hundió bajo el agua con un saldo de 8 fallecidos y otros 26 heridos. Aunque el motivo de esta acción era provocar a Grecia para que respondiera con una escalada de tensión que condujese al inicio de las hostilidades, contra todo lo previsto el Primer Ministro Ioannis Metaxas ordenó no responder a la provocación de la Italia Fascista.

Todos los acontecimientos parecían ponerse en contra de Benito Mussolini para obtener su “causus belli” contra Grecia, bien por no encontrar el petretexto, bien porque Adolf Hitler desde Alemania le insistía en no tomar ninguna acción en los Balcanes que pudiese poner en peligro el flanco sur de Europa. Sin embargo en cuanto se enteró el 7 de Octubre por la prensa de que las tropas del Ejército Alemán acababan de entrar en Rumanía para apoyar al nuevo Gobierno de Bucarest al frente del pro-germano “Conducator” Ion Antonescu y de paso controlar los pozos petrolíferos de Ploiesti, el Duce montó en cólera debido a que el espacio rumano era una zona de influencia política y comercial de Italia. El silencio del Führer a la hora de comunicarle una decisión tan importante con Rumanía, fue la razón que condujo definitivamente a Mussolini de tomar la determinación irrevocable de invadir Grecia.

El 15 de Octubre de 1940 se convocó una reunión de mandos de las Fuerzas Armadas Italianas que estuvo presidida por Benito Mussolini y a la que asistieron el Ministro de Asuntos Exteriores Galeazzo Ciano, el mariscal Pietro Badoglio y el general Mario Roatta en calidad de jefes del Estado Mayor, el general Ubaldo Soddu como Subsecretario de Guerra, el diplomático Francesco Jacomoni como Lugarteniente Real y el general Sebastiano Visconti Prasti como jefe de la Comandancia de Albania. Según les comunicó el Duce, la invasión de Grecia era inminente y a pesar de las advertencias en contra de la mayoría, la operación siguió adelante sin saber que muy pronto aquella decisión cambiaría para siempre Historia del Mar Mediterráneo.

A las 2:30 de la madrugada del 28 de Octubre de 1940, el embajador Emmanuelle Grazzi en Atenas, viajó hasta la residencia del Primer Ministro Ioannis Metaxas situada en la ciudad de Kisfisiá. Después de que sus asesores le despertaran y rápidamente se ataviase con una bata de color rojo, el mandatario recibió al embajador, quién le comunicó que los griegos habían violado la neutralidad en incontables ocasiones y de que por tanto debían permitir en un plazo de tres horas el tránsito de las tropas italianas como una medida de precaución ante un eventual ataque del Reino Unido. Nada más leer el documento que Ioannis Metaxas sujetó con las manos temblorosas exclamó indignado: “Alors, c’est la Guerre (¡Entonces es la Guerra)”.

Plan de Italia

Bajo el nombre de “Plan Emergencia G” la invasión de a Grecia desde Albania se efectuaría del siguiente modo: el Cuerpo Chamuria del general Carlo Rossi avanzaría por el suroeste del mediante la 23ª División de Infantería “Ferrara” hacia Ioannina, la 51ª División de Infantería “Siena” hacia Flialtes y la 131ª División Blindada “Centauro” hacia Kalibi con la misión de alcanzar Vijose y aislar la Cordillera del Epiro para caer sobre Tesalia; al mismo tiempo en que el XXVI Cuerpo del general Gabriele Masci se movería con la 49ª División de Montaña “Parma” y las 19ª y 29ª Divisiones de Infantería “Venezzia” y “Piemonte” para efectuar una pinza por Macedonia. Simultáneamente la 3ª División Alpina “Julia” del general Mario Girotti en el centro se apoderaría la región intermedia del Pindo y de la ciudad de Metsovo, mientras que la Agrupación del Litoral del general Carlo Rivolta descendería paralela a la costa del Mar Adriático con el 3º Regimiento de Granaderos de Cerdeña y los 6º y 7º Regimientos de Lanceros “Aosta” y “Milano” para hacerse con los puertos de Arta y Preveza. En reserva permanecería la 2ª División Alpina “Tridentina” a la espera de intervenir donde fuese necesario, igual que la 53ª División de Infantería “Arezzo” y los agentes ítalo-albaneses de la Guardia Real “Finanza” que fueron desplegadas como elemento de cobertura en la frontera con Yugoslavia, más la 5ª División Alpina “Pusteria” y las 2ª, 7ª, 11ª, 22ª, 24ª, 37ª, 38ª, 47ª, 58ª y 59ª Divisiones de Infantería “Sforzesca”, “Lupi di Toscana”, “Brennero”, “Cacciatori delle Alpi”, “Pinerolo”, “Módena”, “Puglie”, “Bari”, “Legnano” y “Cagliari” al sur de la Península Italiana por si se proyectaba un desembarco en la Isla de Corfú. A dichas agrupaciones el Reino de Albania contribuiría con guerrilleros en la retaguardia para sublevar a las minorías musulmanas contra los helenos, además de agregar al Ejército Italiano numerosas unidades compuestas por ultranacionalistas como algunas legiones de la Milicia Fascista Albanesa y los Batallones Voluntarios de Infantería Albaneses. Una vez lograda la conquista de las provincias de Chamuria y el Epiro hasta más allá del Río Árachthos, los italianos esperaban que Bulgaria se adhiriese a las potencias del Eje y atacara Salónica para recuperar los territorios perdidos en la Primera Guerra Mundial, lo que obligaría a los griegos a solicitar la paz al no poder luchar en dos frentes y por tanto dejar paso a las tropas italianas marchar hacia Atenas (algo que demostraba lo faltos de realidad que sufrían los generales del Estado Mayor de Roma).

Aparentemente el Ejército Italiano desplegado en los Balcanes daba la impresión de ser una fuerza expedicionaria muy poderosa, aunque realmente aquella apariencia solo lo era en el papel porque los aspectos negativos afloraban en todos los sentidos. El principal problema radicaba en la capacidad de los puertos de Albania porque ni siquiera los dos más grandes ubicados en Vlorë y Dürres tenían capacidad suficiente para acoger tanto número de tropas y material, y mucho menos las toneladas de provisiones tan grandes para mantener a tales efectivos. Sin embargo no era el único inconveniente porque las divisiones italianas no estaban completas debido a su estructura binaria de tan solo dos regimientos frente a las ternarias de los griegos con tres, además de escasear la munición para la artillería y no ser aptos los tanques para operar sobre la complicada geografía de la Cordillera del Epiro. A estas facilidad también hubo que añadir que la suerte no acompañó debido a que solo 107 de los 1.750 camiones previstos llegaron a la frontera greco-albanesa, mientras que un convoy motorizado que debía haber sido enviado de urgencia hacia Albania se lo desvió por culpa de un error burocrático hacia la ciudad italiana de Turín.

Cañones y tropas del Ejército Italiano en el año 1940.

La única ventaja de la Italia Fascista era la Fuerza Aérea Real Italiana (Regia Aeronautica) que en Albania desplegó al Comando Aéreo Albanés (Comando Aeronautica Albania) del general Ferruccio Ranza con 327 aviones entre los que había 175 bombarderos (73 Savoia SM-79 y Savoia SM-81, 60 CANTZ.1007, 23 CANTZ.506 y 19 Fiat Br.20 Cicogna), 132 cazas (107 Fiat CR.32, Fiat Cr.42 Falco y Fiat G.50 Freccia, más 25 Meridionali Ro.37) y 20 bombarderos en picado Stuka distribuidos en los Aeródromos de Tiranna, Vlorë, Durrës, Korçë, Berat y Gjirokastër, así como varios aeródromos auxiliares y pistas de emergencia con hierba, sin obviar las bases de las Islas del Dodecaneso y el sur de la Península Italiana como el Aeródromo de Bari y otros secundarios en la región de Puglia. También era algo superior a los griegos la Marina Real Italiana (Regia Marina) que en el puerto de Tarento ancló como unidad marítima de apoyo a la Fuerza Naval Especial (Forza Navale Speciale) del vicealmirante Vittorio Tur con once buques entre los que estaban los dos cruceros Bari y Taranto, dos destructores, cuatro cargueros y tres transportes,

Aproximadamente el Ejército Italiano reunió a 100.000 efectivos entre 95.000 italianos y 5.000 albaneses, más un material de 163 tanques, 686 cañones, 107 camiones, 327 aviones y 11 buques.

Ejército Griego

Grecia era a comienzos de la Segunda Guerra Mundial un país que poseía una fortaleza mucho mayor de la aparentada de cara a los demás contendientes, ya fuesen del Eje o de los Aliados. Al frente del Primer Ministro Ionannis Metaxas, quién bajo la complacencia del Rey Georgios II había impuesto un régimen fascista en la nación a imitación de Italia, pronto iba a enfrentarse en batalla a sus hermanos ideológicos que iban a atacar desde Albania. De hecho el mismo día del ultimátum enviado por Benito Mussolini, el Gobierno de Atenas en lugar de plegarse a las exigencias italianas, aprobó por unanimidad organizar la resistencia contra el Imperio Italiano.

Las Fuerzas Armadas Griegas no eran rivales para las mucho mejor Fuerzas Armadas Italianas, por lo que desde el principio el Estado Mayor (Genikó Epiteleío Stratoú) con sede en el Hotel Bretagne de Atenas y al mando del general Alexander Papagos, organizó una estrategia consistente en no retar a los italianos a campo abierto y orientar la campaña a una más eficaz “guerra de montaña” sobre la Cordillera del Epiro y el Macizo del Pindo, aprovechándose del entorno natural escarpado para retrasar su avance en los montes y tender emboscadas. Mientras las tropas de vanguardia contenían a los invasores, el resto de mandos se encargarían de movilizar a todas las divisiones de otros distritos del país como el Peloponeso, Tesalia, Salónica e incluso de la Isla de Creta y las Islas Jónicas, cuyos efectivos al cabo de un tiempo podían superar en número a los atacantes y desequilibrar la balanza en contra de Italia.

El Ejército Real Griego (Ellinikós Stratós) liderado al frente el general Paraschos Melissinos, ya había sido previsor en caso de una guerra con Italia porque ya desde el verano de 1940 se llamó a filas a todos los reservistas que habían hecho el servicio militar antes del 25 de Agosto de 1932, a los que además se les impartió un curso de instrucción intensiva de 45 días. De hecho en la cuestión defensiva los helenos se adelantaron también a los italianos porque por aquellas mismas fechas fortificaron la frontera con Albania con una línea de 250 kilómetros en avanzando estado de construcción que incluía trincheras, troneras cubiertas de hormigón, casamatas, zanjas anticarro y emplazamientos ocultos de cañones y morteros que se dividía en tres segmentos: la primera entre la ciudad de Saranpodros y la costa del Mar Adriático, la segunda en el margen del Río Vojussa y la tercera en torno a Vostina, así como campos de minas de alta densidad entre Kalibaki y Arta.

Soldados del Ejército Griego.

Geográficamente la zona de operaciones de la frontera de Grecia con Albania tenía un sistema orográfico en el que dos tercios del suelo eran terreno abrupto o montañoso y solo un tercio valles o llanuras. Las unidades asignadas a este sector tan fácilmente defendible eran las siguientes: en la Cordillera del Epiro el Cuerpo A con las 2ª, 3ª, 4ª y 8ª Divisiones de Infantería, la División de Caballería, la 3ª Brigada de Infantería, el 39º Regimiento de Élite “Ezvones” y el Destacamento “Liuba”; en el Macizo del Pindo el Destacamento “Pindo” y el 51º Regimiento de Infantería; en Macedonia los Cuerpos B y C que incluían a las 1ª, 5ª, 6ª, 9ª, 10ª, 11ª, 13ª, 15ª y 17ª Divisiones de Infantería, más la 4ª Brigada de Infantería.

Curiosamente en una de las cosas que no destacaba el Ejército Griego era en los tanques porque solo poseían seis carros ligeros entre los que había dos viejos Renault NC, dos Vickers Mk y dos Vickers Carden-Lyod, aunque por el contrario poseían excelentes escuadrones de caballería capaces de moverse con rapidez y agilidad sobre la complicada orografía del Epiro. De igual manera eran inferiores en aviación porque la Fuerza Aérea Real Griega (Ellinikí Vasilikí Aeroporía) del general Vasilios Tsarpalis solo desplegaba 160 aviones contando a 45 cazas, 35 bombarderos, 50 aparatos de reconocimiento y 30 aparatos aero-navales, la mayoría biplanos obsoletos salvo por la excepción de bombarderos algo más modernos como los Blenheim y Potez 63, o los bombarderos en picado Henschel Hs 126 que operarían desde los Aeródromos de Larisa, Sedes, Nea, Anhialos, Tatoi, Elefsnia y Faliron, así como de otros 45 campos auxiliares menores. Precisamente para desequilibrar la balanza en el aire se tuvo que recurrir a Reino Unido que envió a la Fuerza Aérea Británica en Grecia (British Air Force in Greece o AOC) al mando del general John D’Albiac con otros 93 aviones entre 51 interceptores Gladiator, 23 bombarderos ligeros Blenheim, 13 bombarderos medios Wellington y seis torpederos Swordfish. Respecto a la diminuta Marina Real Griega (Vasilikón Nautikón) liderada por el vicealmirante Alexandros Sakellariou y el contraalmirante Epaminondas Kavadias, incluía a un total de 43 naves entre el acorazado Kilkis, el crucero Georgios Averof, diez destructores, trece torpederos, seis submarinos, ocho dragaminas y cuatro lanchas torpederas.

Aproximadamente el Ejército Griego reunió a 50.000 soldados, 6 tanques y 43 navíos.

Ataque a Grecia

A las 6:00 del amanecer del 28 de Octubre de 1940, miles de tropas del Ejército Italiano atravesaron la frontera del sur de Albania con el noroeste Grecia. Salvo por un breve bombardeo de artillería en algunos puntos, apenas se produjeron combates de importancia porque los escasos guardias fronterizos huyeron de sus puestos o protagonizaron algunos tiroteos antes de ser reducidos por los invasores. Solamente los hombres de la 3ª División Alpina “Julia” y un Batallón de Voluntarios de Infantería Albanés consiguieron arrollar a un buen puñado de defensores griegos porque penetraron más de 7 de kilómetros en el dispositivo enemigo e hicieron cumbre tanto en el Monte Grammos como en el Monte Stavors. Sin embargo y pese a los éxitos locales, las cosas ya marcharon mal desde el principio, pues la aviación italiana tuvo una participación nula porque después de unos pocos bombardeos a nudos ferroviarios, muelles y embalses, o la incursión sobre la carretera de Doliana a Elea por parte de ocho trimotores Savoia SM.81, la lluvia y la hostil climatología de montaña impidieron la salida de los aviones debido a una nula visibilidad, además de anegar numerosos caminos y convertir las pistas de tránsito en lodazales de barro sobre todo el Epiro. De hecho la única acción destacable en el aire aquel día fue el derribo de un caza griego Henschel Hs 126 a manos de dos biplanos de caza Fiar Cr.42 Falco, siendo el autor del abatimiento el teniente Mario Carincini.

La jornada del 29 el Cuerpo Chamuria atacó el área de Elea con las 23ª y 51ª Divisiones de Infantería “Ferrara” y “Siena”, la 131ª División Blindada Centauro y una legión de la Milicia Fascista Albanesa. Los defensores griegos que en la zona contaban con cien fortines y veinte nidos de ametralladora precedidos por 4,5 kilómetros de alambradas y campos de mina, retrasaron notablemente la marcha de los invasores, más aún cuando echaron abajo con explosivos el único puente sobre el Río Gormos. Ante aquel imprevisto y a la molesta agua-nieva que caía sobre su ropa, muchos italianos enfermaron en medio de los trabajos y tendidos de pontones por superar el cauce, el cual no sería dejado atrás hasta la noche del 29 al 30 después de que los latinos ocuparan las localidades de Dolina y Geroplatanos.

El clima y las formidables defensas del Ejército Griego frenaron el avance del Ejército Italiano en prácticamente todos los sectores, pues en algunos tramos el Río Kalamás aumentó hasta los 60 metros de ancho y 3 metros de profundidad, sin obviar con que las lluvias torrenciales causaron inundaciones y desbordamientos como le ocurrió al curso del Río Sarandoporos. A estas complicaciones se sumó el mal estado de las carreteras y los caminos serpenteantes entre las montañas, todo lo contrario que a los griegos que constantemente recibían ayuda de la retaguardia porque miles de civiles y campesinos movilizados de forma voluntaria, entre ellos cientos de mujeres y niños, contribuyeron a mantener en todo momento abastecidos a sus soldados con los alimentos de la región e incluso transportándoles municiones, ropa seca, medicamentos o arrastrando cañones y evacuando heridos.

Piezas de artillería del Ejército Italiano en el Epiro.

Las dificultades de operar en un entorno tan hostil como la Cordillera del Epiro o el Macizo del Pindo hicieron que los avances del Eje fueran mínimos a finales de Octubre, ya que solamente la 3ª División Alpina “Julia” fue la única que mantuvo una marcha más o menos intermitente en el Macizo del Pindo. Por ejemplo el día 30 los musulmanes del Batallón de Voluntarios de Infantería Albanés chocaron contra los soldados griegos y les derrotaron tras conquistar la localidad de Konitsa. A la jornada siguiente, el 31, las tropas alpinas abrieron brecha sobre las fortificaciones de la “Línea I Ba”, concretamente entre las formaciones helenas del Destacamento “Pindo” y el 51º Regimiento de Infantería que se refugiaron en las alturas del Monte Smolikas de 2.637 metros, lo que permitió a los italianos tomar los enclaves de Lykorrahi, Kantziko, Samarina y Fourka.

A las 7:30 horas del 1 de Noviembre de 1940 tuvo lugar el primer contraataque del Ejército Griego que protagonizó por el flanco el Destacamento “Pindo”, cuyas tropas descendieron desde los montes y cayeron por sorpresa contra una columna italiana a la que arrebataron los pueblos de Lykorrahi y Lantziko, haciendo 222 prisioneros latinos que se rindieron sin pelear y capturando 140 mulas de carga. Aquella derrota sin embargo no detuvo el avance de la 3ª División Alpina “Julia” que pese a haber sido cortada su retaguardia y peligrar toda su cadena logística con Albania, continuó hacia delante para apoderarse el día 2 de la pequeña ciudad de Distato.

El 2 de Noviembre el Cuerpo Chamuria reanudó el progreso atacando el Sector de Negrades, considerado por aquel entonces el punto más fortificado del área de Elea y por tanto de la Cordillera del Epio. Aunque durante la carga cuesta arriba la 23ª División de Infantería “Ferrara” sufrió a manos de las piezas de artillería griega emplazadas en las alturas, los italianos conquistaron la cima Monte Grambala. Lamentablemente al amanecer del 3, tropas de élite del griegas de los “Ezvones” contraatacaron mediante un audaz golpe y expulsaron a los latinos que volvieron a perder el control del Monte Grambala encajando 26 bajas entre 20 muertos y 6 prisioneros. Fue en ese instante cuando intervinieron 50 tanques L3/35 y 80 motociclistas de élire “Bersaglieri” de la 131ª División Blindada “Centauro” para revertir la situación, los cuales contra todo lo previsto volvieron a cosechar un nuevo fracaso porque los cañones ocultos de los helenos rechazaron a la columna acorazada, destruyendo a 8 tanquetas y dañando a otros 6 carros.

Simultáneamente en el Macizo del Pindo las cosas se torcieron por el Destacamento “Pindo” prosiguió con sus contraataque locales sobre la cadena logística de la 3ª División Alpina “Julia”, a la que a sus espaldas arrebató Fourka y Samarina. Aquello sucedió justo en el momento en que los italianos alcanzaban su máximo límite de avance en el sector, ya que precisamente esa misma jornada conquistaron a los griegos la ciudad de Vovoussa a 50 kilómetros de su punto de partida en Albania. No obstante el éxito solo sería por poco tiempo, pues tras comprender el general Mario Girotti que sus hombres corrían el riesgo de ser embolsados, el día 4 ordenó la retirada dejando a modo de cobertura una guarnición en la Cota 1609, por lo que nuevamente la ciudad de Vovoussa volvió a manos del Ejército Griego.

Más al sur el Cuerpo Chamuria salió de su estancamiento la misma jornada del 4 porque la 51ª División de Infantería “Siena” pudo romper brevemente el frente y acceder al área de Vrissela. Desgraciadamente no sucedió lo mismo con la 23ª División de Infantería “Ferrara” y la 131ª División Blindada “Centauro” que a las 10:00 horas del 5 de Noviembre efectuaron un asalto con las fuerzas de élite “Bersaglieri” en vanguardia para tratar de una vez por todas de superar la región de Elea sin resultados porque salvo por lograr el control de la cara norte del Monte Grambala, los italianos se estrellaron contra las defensas griegas en Goritsia y numerosos tanques resultaron destruidos en las zanjas. De hecho la única unidad del Cuerpo Chamuria que siguió progresando fue la 51ª División de Infantería “Siena” que a las 15:00 horas tendió un puente de flotadores sobre el Río Kalamás y estableció una cabeza en la orilla opuesta tras un sangriento enfrentamiento con los helenos que le provocaron 108 bajas entre 23 muertos y 85 heridos, aunque a partir de entonces los italianos consiguieron expandirse sobre el lugar la jornada del 6 con la conquista de Thesprotia, Parapotamos y Riziani.

Bombardero Savoia Marchett SM.79 sobre Grecia.

Sorprendentemente mientras el Cuerpo Chamuria apenas se movía sobre la Cordillera del Epiro y la 3ª División Alpina “julia” se retiraba del Macizo del Pindo tras ceder a los griegos la Cota 1609, la Agrupación del Litoral se sumó a la ofensiva contra Grecia atacando por la costa del Mar Adriático. Contra todo lo imaginado y después de cruzar el Río Kalamás sin apenas oposición, el 6 de Noviembre la caballería de lanceros italianos arrebató a los griegos la ciudad de Igoumenitsa y el día 7 la de Moutos, al tiempo en que los granaderos de Cerdeña se hacían con Plataria. De hecho la jornada del 9 los lanceros a caballo tomaron Margariti y el 10 ocuparon Paramithia, capturando en esta última dos camiones, dos autobuses y dos coches después de un avance de 30 kilómetros.

El éxito de la Agrupación del Litoral en la costa del Mar Adriático fue inútil por dos motivos: primero el Cuerpo Chamuria había empezado a retroceder sobre el Epiro en dirección a la frontera debido a la insoportable presión del Ejército Griego, y segundo la 3ª División Alpina “Julia” ya había retrocedido hasta Albania, salvo por un contingente ítalo-albanés que se atrincheró en Konitsa. Ante esta nueva situación y a que a fecha de 13 de Noviembre los italianos ya había encajado 2.347 bajas, entre estas 1.200 prisioneros, la Agrupación del Litoral también se frenó en seco debido al riesgo de estirar demasiado sus líneas y a que los griegos por delante eran cada vez más numerosos, pues sus reservas se mostraban interminables debido a que en un plazo de 10 a 11 días sus diversas unidades habían protagonizado marchas de 30 a 50 kilómetros por noche para evitar a la aviación (durante la luz diaria dormían en bosques, casas o establos) y se concentraban peligrosamente frente a los límites de conquista del Ejército Italiano.

A la vez que se desarrollaba la campaña terrestre entre el Ejército Italiano y el Ejército Griego, en el aire se dieron intensos combates por parte de la Fuerza Aérea Real Italiana y la Fuerza Aérea Real Griega. Por ejemplo la aviación italiana bombardeó intensamente el puerto de Salónica dañando algunas instalaciones y matando en una ocasión 15 civiles e hiriendo a otros 20, pero también otros objetivos como las ciudades de Ioannina, Larisa, Florina, Patras, Doliana y la Isla de Corfú. Precisamente en una de estas incursiones el Ministro de Exteriores Galeazzo Ciano que tenía el rango de teniente coronel, participó increíblemente en la lucha pilotando un bombardero Savoia SM.79 con el que arrojó sus bombas sobre los muelles de Salónica y dañó por error un edificio consular repleto de refugiados de su propio bando, aunque por lo menos en el viaje de regreso pudo resarcirse porque sus hombres abatieron a dos cazas griegos. De igual manera la aviación helena, apoyada por algunos aviones de la Fuerza Aérea Real Británica protagonizaron sus propios raids sobre los principales enclaves de Albania como la capital de Tiranna o los puertos de Vlorë y Sarandë, así como contra ciudades al sur de Italia como las refinerías y depósitos de carburante en Bari y Brindisi.

La desastrosa campaña planteada en Grecia generó una profunda división en el Estado Mayor de Roma y una dosis de realidad para Benito Mussolini, así como una cascada de dimisiones entre las que estuvo la del mariscal Pietro Badoglio que fue sustituido por el general Ugo Cavallero o la del comandante en jefe de las Islas del Dodecaneso, el cuadriunviro Cesare Maria de Vecchi. Debido a la grave crisis a la que se enfrentaba Italia en los Balcanes, el Duce tuvo que cancelar el desembarco sobre la Isla de Corfú y sacar del país a las 37ª y 47ª Divisiones de Infantería “Módena” y “Bari”, más algunos elementos de élite “Bersaglieri” y unidades de la 5ª División Alpina “Pusteria” que fueron trasladadas a los puertos albaneses de Vlorë y Dürres. Gracias a la llegada urgente de todos estos refuerzos, los italianos sumaron 170.000 efectivos y 568 cañones en la frontera greco-albanesa para retomar la ofensiva. Sin embargo no contaron con que los griegos ya había completado su movilización en la retaguardia y estaban perfectamente atrincherados entre el Pindo y el Epiro con casi el doble de fuerzas, aproximadamente 232.000 soldados, 556 cañones y 100.000 animales de carga.

Contraataque a Albania

A las 6:30 horas del 14 de Noviembre de 1940 el Ejército Griego inició la contraofensiva al noroeste de Grecia. Durante los ataques de las tropas helenas que hicieron retroceder a los italianos entre 1 y 3 kilómetros dependiendo del punto de la línea y les arrebataron localidades como Ano Lavdani, Doliana y Mavrovouni, los choques contra los diversos sectores se efectuaron del siguiente modo: en la Cordillera del Epiro arremetió el Cuerpo A del general Panagiotis Demestihas con la División de Caballería, las 2ª, 3ª, 4ª y 8ª Divisiones de Infantería, y el Destacamento “Liuba”; en el Macizo del Pindo el Cuerpo B del general Ioannis Pitsikas con las 1ª, 5ª y 6ª Divisiones de Infantería; y en Macedonia el Cuerpo C del general Georgios Tsokakoglou con las 9ª, 10ª, 11ª, 13ª, 15ª y 17ª Divisiones de Infantería.

Solo un día después de la contraofensiva del Ejército Griego, el 15 de Noviembre, el Cuerpo B en el Macizo del Pindo ascendió el Monte Maria y recuperó las localidades de Lithari e Itia, lo mismo que la División de Caballería del Cuerpo A que profundizó 3 kilómetros y arrebató a los legionarios albaneses la pequeña ciudad de Konitsa. En el caso del Cuerpo C, la jornada del 16 las 9ª y 10ª Divisiones de Infantería atravesaron el Paso de Dardhë y la del 17 cargaron contra una cadena montañosa desde la que recibieron un nutrido fuego de morteros, por lo menos hasta que los helenos desalojaron a los italianos y aseguraron las dos cimas de la Cota 1700 y la Cota 1878.

Tropas griegas contraatacando hacia Albania.

A las 2:00 horas del 18 de Noviembre el Cuerpo C del Ejército Griego emprendió el ataque contra la Cresta Morava y Hoçisht. Aunque en el caso de la Cresta Morava los griegos coronaron su cumbre después de una serie de enfrentamientos, mucho más complicado fue el asalto contra el perímetro de Hoçisht por tras recibir la primera oleada un bombardeo de la artillería italiana, las tropas helenas de vanguardia entraron en pánico y retrocedieron a través de la niebla y las nubes bajas, por lo que al ser vistas por sus compañeros más atrás, éstos últimos creyeron que existía un peligro grave y huyeron despavoridas. Después de poner orden los oficiales, se tuvo que posponer la operación y aplicar castigos que incluyeron el cese del general George Razis, el suicidio de un comandante y la ejecución de dos soldados.

Fracasado el ataque contra Hoçist, el Cuerpo C intentó el día 19 provocar la ruptura por otro sector del frente, en concreto por el Valle de Korçë, donde en esta ocasión tuvo éxito porque los soldados helenos de la 9ª División de Infantería pasaron por encima de las defensas italianas en la Cota 1805 y accedieron por primera vez dentro de la frontera con Albania. De hecho algo más al sur en la jornada del 20, el Cuerpo B abrió una brecha de 20 kilómetros muy cerca de la demarcación greco-albanesa sobre el Valle de Osum, facilitando el 21 la liberación de las últimas ciudades regionales helenas, en concreto las de Leskovik y Ersekë. Afortunadamente para los italianos si la cosa no fue a peor fue porque taponaron la brecha a tiempo tras movilizar a los agentes fronterizos ítalo-albaneses de la Guardia Real “Finanza” que hasta entonces había estado desplegado frente a Yugoslavia. Por desgracia no pudieron hacer nada respecto a las arremetidas del Cuerpo A porque durante aquellos días la División de Caballería se apropió del Puente de Bourazani sobre el Río Vijosë, la 2ª División de Infantería cruzó el Río Gormos y tomó los pueblos de Agios Kosmas, Aidonohori y Drimades, y la 8ª División de Infantería escaló la Cota 597, capturó la localidad de Vissani y apresó a numerosos prisioneros italianos en el Desfiladero de Hani Delvinaki. A estos desastres hubo que añadir el causado por un solitario bombardero griego Blenheim que en una incursión soltó a al azar una bomba cerca de Përmet, cuyos efectos fueron devastadores porque por mera casualidad el artefacto detonó en un polvorín de municiones que estalló en una gigantesca explosión con la consiguiente destrucción de un cuartel general, dos almacenes, diecisiete barracones y una oficina postal, más unas bajas de 395 militates italianos entre muertos y heridos.

La situación en la demarcación con Albania fue tan insostenible que la noche del 21 al 22 de Noviembre el XXVI Cuerpo Italiano comenzó la evacuación de la ciudad de Korçë ante la proximidad del Ejército Griego, volando los almacenes de municiones y cubriendo la huida un grupo de tanquetas que se marcharon a las 9:00 horas de la mañana. Los helenos que desconocían el repliegue del enemigo, dedicaron la primera mitad del del día a la conquista de Drenovë que se saldó con éxito, antes de que tras comprobar como el camino se les abría vacío de oponentes, a las 17:45 horas de la tarde las tropas griegas entraran triunfales en Korçë, siendo recibidas con júbilo por la población cristiana y con miradas desconfiadas de la población albanesa musulmana. En cuanto en Atenas se supo la noticia, una multitud se congregó ante el Estado Mayor del Hotel Bretagne para gritar “¡que salga Metaxas!!, algo a lo que el Primer Ministro Ioannis Metaxas obedeció asomándose al balcón y saludando a las masas mientras para celebrar la que sin duda era una las mayores victorias militares de Grecia.

Al amanecer del 23 de Noviembre de 1940, un grupo naval de la Marina Real Griega que había zarpado de la Isla de Corfú, a las 6:30 horas desembarcó por sorpresa a un regimiento de 195 soldados helenos que desde lanchas motoras fueron depositados en tierra sobre las inmediaciones de Kato Aetos. Aunque su misión era la bloquear la línea logística del enemigo, las tropas italianas del 3º Regimiento de Granaderos de Cerdeña interceptaron al contingente y lo rodearon entre Konispol y la costa del Mar Adriático. Incapaces de hacer frente a los latinos, la fuerza desembarcada fue aniquilada porque después de escapar 46 hombres hacia las montañas, entre estos un oficial, murieron o fueron hechos prisioneros 149 miembros de la expedición, estando entre las víctimas cuatro oficiales.

El mismo 23 de Noviembre, pese al fracaso de la columna desembarcada en Kato Aetos, en el interior de la Cordillera del Epiro las cosas fueron mejor para los griegos porque los pontoneros del Cuerpo A tendieron un puente sobre cuya pasarela las tropas helenas superaron el Río Menina y coronaron la Cota 861, antes de recuperar en la costa la ciudad de Igoumenitsa, donde se desató un incendio provocado por los últimos italianos en retirarse que dejaron la urbe reducida a cenizas. De hecho a mitad de la jornada el Cuerpo A cruzó la frontera con Albania; como también hicieron en Macedonia los jinetes de la División de Caballería del Cuerpo C que después de pasar la demarcación tomaron la localidad albanesa de Çarshovë. A partir de entonces, muchas de las tropas albanesas que luchaban junto a los italianos huyeron o se disolvieron como por ejemplo el Batallón “Tomor” que fue destruido a manos de las tropas de élite de los “Ezvones” con 1.920 bajas entre muertos, prisioneros o desertores, sobreviviendo únicamente 120 de los algo más de 2.000 iniciales.

Batería de artillería antiaérea del Ejército Heleno en Grecia.

A partir de la última semana de Noviembre de 1940, las operaciones se concentraron fundamentalmente en torno a las áreas bajo responsabilidad de los Cuerpos B y C, especialmente sobre el nexo de conexión en el Desfiladero de Kakavia. Por ejemplo la 2ª División de Infantería del Cuerpo B que progresaba por el Valle de Drino tomó día 26 el pueblo de Poliçan y el 27 ascendió la Cota 900, asegurando de este modo el Desfiladero de Suhë y los accesos al Valle del Zagoria y el Alto Suhes. A no mucha distancia, la 8ª División de Infantería encumbró el Monte Mourato; mientras que las jornadas del 28 y el 29 la vecina 9ª División de Infantería del Cuerpo C se apoderó sucesivamente de la Cota 1434, la Cota 1548 y la Cota 1652. Más difícil fue desalojar a los italianos del Desfiladero de Kakavia, pues un grupo de élite “Bersaglieri” al mando del coronel Gioacchino Solinas se mantuvo firme en sus posiciones repeliendo todos los ataques griegos y causando a los helenos centenares de pérdidas, a veces peleando al cuerpo a cuerpo, por lo menos hasta que agotadas las municiones y provisiones los 50 latinos supervivientes se retirarían a finales de Noviembre (habiendo sufrido 55 bajas entre 18 muertos y 37 heridos).

Una de las más jornadas más victoriosas para el Ejército Griego fue la del 30 de Noviembre porque el Cuerpo A cruzó el Río Bistricë, la 1ª División de Infantería conquistó el pueblo de Ogren, la 11ª División de Infantería tomó las localidades de Qafë y Lires y la 13ª División de Infantería aseguró el pico nevado de la Cota 1292. Respecto a un solitario regimiento del Cuerpo C que se lanzó al asalto contra el Monte Pogradec, terminó siendo rechazado debido a la férrea oposición presentada por los italianos de la 29ª División de Infantería “Venezzia”. Como las sucesivas cargas fracasaron, el general Sotirios Motousis se trasladó a la zona y se dirigió a uno de sus oficiales exigiendo “¡La bandera, tráiganla aquí!”. Acto seguido sonó un toque de corneta y la bandera del Reino de Grecia ondeó en primera fila, algo que insufló ánimos a los helenos, quienes volvieron a arremeter cuesta arriba y desalojaron a los latinos, haciéndose a las 10:00 de la mañana con el Monte Pogradec y con el cercano Lago Ohrid.

El 1 de Diciembre de 1940 la ofensiva hacia el interior de Albania prosiguió imparable porque la División de Caballería del Cuerpo B tomó la localidad de Frashër y el 3 la de Përmet. Simultáneamente ese día, la 8ª División de Infantería del Cuerpo A ocupó el pueblo de Bourato; mientras que en el sector del Cuerpo C la 17ª División de Infantería protagonizó una carga con la que sus aguerridos soldados primero escalaron un precipicio con cuerdas y luego se abalanzaron a la bayoneta contra unos sorprendidos italianos que se rindieron con 413 prisioneros y les cedieron el control del Macizo de Kamia a costa de encajar los helenos 469 bajas entre 102 muertos y 367 heridos.

Como el Ejército Italiano era incapaz de contener la ofensiva del Ejército Griego, muchas unidades retrocedieron facilitando las cosas a los griegos porque el 4 de Diciembre el Cuerpo C se apoderó de las cimas de la Cota 1642 y la Cota 1687, a la vez que la 2ª División de Infantería del Cuerpo A se hacía con Malëshovë y Hormovë; exactamente igual que hizo el día 5 la 3ª División de Infantería con las aldeas de Peca y Muzinë, así como los jinetes de la División de Caballería con Soropull. A la jornada siguiente del 6, el Cuerpo C coronó la Cota 1211 y la Cota 1532; aunque la gloria se la llevó el Cuerpo A porque la Destacamento “Liuba” se apropió de los enclaves de Sarandë y Mesopotam, y también porque la 8ª División de Infantería aseguró la Cota 669 matando a 120 defensores italianos a cambio de 100 muertos en sus filas. Tan solo 48 horas después de estos triunfos por parte del Cuerpo A, el día 8 las 2ª y 4ª Divisiones de Infantería entraron triunfales en la estratégica ciudad de Girokastër, sin obviar con más tarde los jinetes y monturas de la División de Caballería ocuparon las localidades de Galina el 10 y Kresta el 13. Respecto al Cuerpo C más al noreste, la 10ª División de Infantería progresó con rapidez estableciendo una cabeza al otro del Río Tomorrecës el 14 y tomando los días 16 y 18 respectivamente los puntos fuertes de Kovançanj y Gouri Prer.

En el teatro de la costa del Mar Adriático las cosas también marcharon positivamente para el Ejército Griego, pues la 3ª División de Infantería protagonizó uno de los mayores avances en el Macizo de Mali Corjat porque después de mantener fuertes choques contra la Agrupación del Litoral que dejaron 400 bajas entre los helenos, el 19 de Diciembre las tropas de élite de los “Ezvones” coronaron el Monte Giamit y el Monte Mali Varit haciendo 950 prisioneros. Al mismo tiempo, los griegos de dicha unidad cercaron a un batallón fascista de Camisas Negras en el Monte Malia Pathia que tras una heroica resistencia se rindió con 706 escuadristas, entre estos 29 oficiales, lo que permitió a los helenos asegurar el Macizo de Mali Corjat.

Mientras tanto en el sector de la 2ª División de Infantería del Cuerpo A, se lanzó una ofensiva con las vistas puestas en controlar la carretera hacia el puerto de Vlorë, punto estratégico clave para bloquear los suministros en Albania. Así fue como tras cruzar el Río Drino, los griegos se estrellaron contra las posiciones de la 23ª División de Infantería “Ferrara” entre la Cota 1381 y el Monte Bus Devrit, de donde tuvieron que retirarse con 250 bajas en sus filas. A raíz de este fiasco, se optó por efectuar un rodeo por el Valle de Beçës que los italianos habían cometido la imprudencia de no vigilar, para inmediatamente arrebatarles la Cresta Mali Palciës, la Cota 1430 y el Reducto Nº38. Sin embargo el 21 de Diciembre fuerzas latinas de las 23ª y 37ª Divisiones de Infantería “Ferrara” y “Módena” pasaron al contraataque y recuperaron la Cota 1430 y el Reducto Nº32, así como la Cresta Mali Palciës que volvió a ser reconquistada por los helenos el 22. Precisamente ese día cayó en poder de los griegos la ciudad de Himarë en la costa del Mar Adriático, algo que insufló moral en los griegos del Cuerpo A, ya que el 27 la 2ª División de Infantería arremetió contra el dispositivo y de nuevo se apoderó de la Cota 1430, lo mismo que hicieron los helenos que subían por el litoral porque tras dejar atrás el Valle de Shüshicë se apropiaron de Kallarat y Bolenë.

Justo en el centro del dispositivo sobre Albania, la 15ª División de Infantería y elementos del Cuerpo B libraron uno de los combates más encarnizados a finales de Diciembre. El objetivo era tomar la Cota 1237 y la Cota 1292 que a lo largo de 3 kilómetros hacían de nexo de unión entre la 3ª División Alpina “Julia” y la 47ª División de Infantería “Bari”, aunque en el ascenso sobre ambas posiciones los helenos fueron machados por las ametralladoras y la artillería del enemigo que les causaron 649 bajas. Como una carga frontal era imposible, se optó por aislar a las guarniciones italianas mediante un ataque de flanco de la 1ª División de Infantería que a 2 kilómetros tomó el pueblo de Riba, así como de la 11ª División de Infantería que hizo lo propio con Dobrushë. Gracias a esta maniobra que confundió a los latinos, la 15ª División de Infantería volvió a subir la Cota 1237 y la Cota 1292 que en esta ocasión conquistó, haciendo 600 prisioneros y capturando un lote de 18 cañones y 12 morteros.

Nada parecía poder detener al Ejército Griego porque el 29 de Diciembre la 10ª División de Infantería del Cuerpo C escaló la Cota 1732 y tomó el pueblo de Duska, mientras que el 30 el Cuerpo A se hizo con el Monte Beikes y la importante ciudad de Nivica. Hasta fecha del 31, último día del año 1940, las tropas griegas habían conquistado 80 kilómetros de territorio al sur Albania y hecho prisioneros a 10.200 del Ejército Italiano. Desde entonces y a lo largo de la primera semana de Enero de 1941, ambos bandos cavaron trincheras para recuperarse de las pérdidas sufridas y sobretodo porque la nieve, el frío y el cortante viento impidieron moverse a ninguno de los contendientes de la Guerra Greco-Italiano.

Cañón de montaña del Ejército Griego en el Frente Albanés.

A las 6:30 horas del 8 de Enero de 1941 se reanudó la ofensiva del Ejército Griego cuando el Cuerpo C comenzó un intenso bombardeo de piezas de artillería al que después de sesenta minutos de fuego siguió a las 7:30 un asalto de la 15ª División de Infantería que avanzó más de 1 kilómetro con la conquista del Monte Mali Topajanit a las 9:00 y el Monte Mali Hirochë por la tarde, provocando 1.155 bajas a los italianos entre 800 muertos y 355 prisioneros, a costa de 495 bajas helenas entre 200 muertos y 295 heridos. Al cabo de un día de marcha, a las 2:00 de la madrugada del 9, la misma unidad se apoderó del Monte Taroninë y de los pueblos de Sukë y Zhepovë; antes de que a las 9:00 de la mañana la vecina 1ª División de Infantería coronase el Monte Tolar.

El 10 de Enero de 1941 a las 7:30 horas las tropas italianas decretaron la evacuación de la estratégica ciudad de Këlcyrë que se completó con el incendio de las casas y la voladura del único puente sobre el Río Deshniçës. A las tres horas de la partida de los latinos, sobre las 10:30, los griegos de la 1ª División de Infantería entraron triunfales en Këlcyrë, aunque no solo eso, sino que persiguieron a sus enemigos arrebatándoles al atardecer el Monte Groppa y el Monte Mali Brezhanit. No obstante y pese a que los defensores italianos de la maltrecha 7ª División de Infantería “Lupi di Toscana” consiguieron restaurar la línea algo más atrás durante seis días, el 16 de Enero las fuerzas helenas de la 15ª División de Infantería desbarataron el perímetro escalando el Monte Mali Tabajan y el Monte Çuka Fecit, generando la huida de dos regimientos latinos que huyeron despavoridos (solo 160 soldados resistieron hasta el final), algo que valió a la división ser bautizada por los demás como “Lepri di Toscana” o “liebres de la Toscana” en lugar de “Lupi di Toscana” o “Lobos de Toscana”.

Repentinamente el 25 de Enero, el Ejército Italiano emprendió una contraofensiva de carácter local con la pretensión de recuperar la ciudad de Këlcyrë. A pesar de que durante las 48 horas iniciales los italianos retomaron el Monte Groppa y profundizaron algún kilómetros dentro del dispositivo griego, el 27 el impulso se enfrenó ante su incapacidad para tomar las alturas del Monte Brezhanit. La peor parte se la llevó un grupo acorazado de la 131ª División Blindada “Centauro” compuesto por 16 tanques M13/40 porque seis de los carros fueron puestos fuera de combate, entre estos cuatro destruidos por la artillería, uno que cayó dentro de un hoyo y otro se precipitó y hundió en las aguas del Río Deshniçës, perdiendo la vida 18 de sus tripulantes. Pero lo más grave de todo no solo fue que la operación falló estrepitosamente, sino que encima los helenos aprovecharon el caos de los latinos para arrebatarles el día 29 la Cota 1293.

El 29 de Enero de 1941 tuvo lugar un suceso inesperado cuando el Primer Ministro Ioannis Metaxas que estaba conduciendo a su patria a la victoria contra Italia, tuvo la mala suerte de fallecer a causa de una infección de garganta que derivó en septicemia y le provocó la muerte. Inmediatamente después de correr la noticia que afectó a la moral de los soldados griegos en Albania, el Rey Georgios II nombró Primer Ministro a Alexandros Korizis, el director del Banco de Atenas, quién a diferencia de su antecesor no entendía de cuestiones militares, pero sí mantenía muy buenas relaciones con el Reino Unido del que Grecia precisaba ayuda para una eventual intervención en la Guerra Greco-Italiana (algo por el momento complicado porque Alemania era neutral y los helenos no deseaban que los germanos se sumaran a la campaña si los ingleses se inmiscuían demasiado en los asuntos Balcanes).

Las operaciones en Albania se paralizaron hasta que el 13 de Febrero de 1941 los soldados griegos de la 5ª División de Infantería del Cuerpo C arremetieron contra los defensores de la 2ª División de Infantería “Sforzesca” a los que expulsaron y arrebataron el Monte Arza di Mezzo, el Monte Arza di Sopra, la Cota 710 y la Cota 1178. Al día siguiente, el 14, los italianos contraatacaron y recuperaron tanto el Monte Arza di Sopra como la Cota 1178, aunque esta última fue reocupada por los helenos el 15 y perdida hasta que quedó en manos griegas de manera definitiva el 16, precisamente la misma jornada en que ocuparon Punta Nord después de haber causado 700 bajas a los latinos. Al cabo de 48 horas, el 18, los atacantes cruzaron el Río Zagoria para hacer 400 prisioneros italianos y los guerreros de élite “Ezvones” se hicieron con la Cota 1723 y el Monte Hormova, donde su pequeña guarnición compuesta por 88 soldados transalpinos se rindió sin combatir. Simultáneamente los veteranos de la 2ª División de Infantería del Cuerpo A escalaron la Cresta del Golico, coronaron la Cota 1192 y el 19 de Febrero entraron en la ciudad de Peshtan apresando a 300 italianos que entregaron las armas.

Nuevamente a últimos de Febrero la ofensiva del Ejército Griego se detuvo en Albania, por lo menos hasta que la noche la 2 al 3 de Marzo la 17ª División de Infantería la reanudó mediante un contingente de soldados y zapadores que atravesaron las líneas enemigas y se hicieron fuertes en la Cota 370 protegida por una pequeña trinchera de 7 metros de largo y 2’80 metros de ancho, desde cuya cima batieron las posiciones italianas e incluso les destruyeron una tanqueta L3/35. A los cuatro días de esta distracción a espaldas del frente, el 7 de Marzo, el grueso restante de la 17ª División de Infantería cargó contra una legión fascista de Camisas Negras que rodearon por la retaguardia y la rindieron con 1.000 prisioneros que entregaron intacto el Monte Mezhgoran y la Cota 1437. De forma paralela la 2ª División de Infantería se abalanzó sobre las tropas de montaña de la 3ª División Alpina “Julia” que retrocedieron, cediendo el control de la Cota 739 y la Cota 1615 que capitularon con otros 200 italianos cautivos, aunque por suerte el 8 los alpinos contraatacaron y recuperaron el dominio de ambas colinas.

Ofensiva de Primavera

La situación en el Frente Albanés durante la Guerra Greco-Italiana fue un infierno para los dos bandos, ya no solo por el enemigo, sino por las condiciones de operar en un entorno de alta montaña. Por ejemplo las temperaturas descendían a los -20ºC con más de un metro de nieve sobre el suelo; mientras los combatientes se protegían en trincheras insalubres llenas de barro o anegadas de agua, además de en tiendas de campaña que encima solían volar cuando los fuertes vientos desprendían las piquetas (en ocasiones algunos soldados se despeñaron por barrancos). A estas incomodidades había que añadir el peligro de las avalanchas de hielo en los picos, la ropa que siempre estaba húmeda con las consiguientes enfermedades respiratorias y reúmas, los múltiples casos de congelamiento de miembros, la inutilización constante de las armas que tenían que ser lubricadas con grasa anticongelante y la deficiente dieta de la tropa, ya que en el caso de los italianos la comida se traía a cuentagotas por las complicadas carreteras en herradura sobre la sierra y en el caso de los griegos en animales de carga o a veces mediante paracaídas lanzados por la aviación que dejaron caer hasta 250 toneladas de “kouramanes” (sacos con hogazas de pan de harina de trigo).

Submarino griego Y-2 en el Mar Egeo.

A punto de finalizar el invierno de 1941, la Fuerza Aérea Real Italiana redobló sus esfuerzos por minar la moral de los griegos aumentado sus bombarderos sobre Salónica, Larisa, Florina, Patras, etcétera, pero también contra la propia capital de Atenas con aparatos que despegaban desde las Islas del Dodecaneso. También se atacaron objetivos tácticos en la porción de Albania ocupada por el Ejército Griego, como por ejemplo el Valle del Devoll; además de bases militares como el Aeródromo de Paramithia que fue ametrallado por 42 cazas Macchi MC.202 Folgore con la consiguiente destrucción de cuatro aviones helenos y un buen puñado de instalaciones. Curiosamente uno de los sucesos más trágicos ocurrió en la Isla de Corfú porque justo después de que una escuadrilla de aviones británicos arrojara regalos en paracaídas sobre la población civil, al poco de marcharse aparecieron bombarderos italianos que las baterías antiaéreas confundieron con ingleses y no les dispararon, por lo que uno de los trimotores tuvo vía libre para soltar cómodamente una bomba que entró por la ventana del Banco Nacional de Grecia y explosionó en un sótano matando a 18 personas y dejando a 25 heridas (contando el total de víctimas en el resto de la ciudad serían 21 muertos y 30 heridos).

Al mismo tiempo en el Mar Adriático los seis submarinos Y-1, Y-2, Y-3, Y-4, Y-5 e Y-6 de la Marina Griega, más los dos sumergibles ingleses HMS Triton y HMS Regulus, acecharon la costa de Albania, hundiendo con torpedos a cinco buques italianos, concretamente dos transportes y a los tres cargueros Sardegna, Firenze y Antonietta. Sin embargo las acciones no les salieron rentables porque el destructor latino Anteras embistió y hundió al submarino heleno Y-3, mientras que las minas marinas en el Estrecho de Otranto echaron a pique a los dos submarinos británicos HMS Triton y HMS Regulus. Más suerte tuvo la aviación anglo-griega bombardeando el puerto de Vlorë porque los torpederos Swordfish hundieron al destructor italiano Andromeda, al buque hospital Po y a tres mercantes; aunque pronto los latinos se vengaron porque el submarino Ambra torpedeó y echó a pique al crucero británico HMS Bonaventure que desapareció bajo el agua con 139 marineros muertos. También se efectuaron cañoneos a los litorales como los destructores helenos Psara y Spetsai que arrojaron 250 proyectiles contra posiciones albanesas; o los destructores italianos que destrozaron algunas instalaciones en Amorgos y las Islas Cícladas.

Con la llegada de la primavera de 1941, el deshielo y el aumento de las temperaturas en los Balcanes mejoraron las condiciones de los dos bandos implicados, especialmente en el caso del Ejército Italiano cuando Benito Mussolini comunicó ante una multitud en el Teatro Adriano de Roma que muy pronto pasaría a la contraofensiva. De hecho el propio Duce voló hasta Albania pilotando él mismo un Savoia SM.79 para visitar a los soldados y entrevistarse con los mandos. Así nació el concepto de “Ofensiva de Primavera” que se desencadenaría sobre el Frente Albanés con 400.000 tropas italianas y albanesas acompañadas de 65 tanques, 650 cañones y 900 camiones contra un Ejército Griego que por aquel entonces desplegaba a 300.000 efectivos en el país musulmán (aunque la cifra real era de 550.000, ya que 60.000 hombres se concentraban en la frontera norte por miedo a una guerra inminente con Bulgaria y 40.000 en las costas y las Islas Jónicas por si se producía un desembarco enemigo).

Entre las 7:00 y 7:30 horas de la mañana del 7 de Marzo de 1941, el Ejército Italiano emprendió la ofensiva en Albania bajo un fuego preliminar de 350 piezas de artillería y 18 morteros pesados, así como de la aviación, que más bien se convirtió en un espectáculo pirotécnico para Benito Mussolini que desde su puesto de mando avanzado contemplaba el ataque, ya que la mayoría de los 43.000 proyectiles disparados y bombas arrojadas erraron sus blancos por culpa de lo escarpado del terreno y los riscos montañosos. Ante este derroche inútil de munición no fue extraño que salvo por la excepción de la 38ª División de Infantería “Puglie” que se apoderó de la Cota 717 en la comarca de Monasterio, el resto de unidades fracasaron como la 24ª División de Infantería “Pinerolo” frente a la Cota 1.060 o la 59ª División de Infantería “Cagliari” bajo las faldas del Monte Bregu i Rapit. Incluso la caballería griega se permitió algún contraataque de carácter local como efectuaron los jinetes contra la 3ª División Alpina “Julia” cerca del curso fluvial del Río Vijosë.

Batería de mortero del Ejército Griego.

Durante los días siguientes de la “Ofensiva de Primavera”, la 3ª División Alpina “Julia” coronó el Monte Spadarit al mediodía del 10, pero la perdieron poco después por un contraataque de los griegos; exactamente igual que le sucedió a la 24ª División de Infantería “Pinerolo” en la Cota 731 la jornada del 11. Tampoco de nada sirvió un bombardeo aéreo masivo de tres horas entre las 14:15 y 17:30 el 13 de Marzo sobre la Cota 731 porque a las 21:30 la 1ª División de Infantería Griega contuvo las arremetidas de los latinos. Precisamente como medida desesperada, el 17 de Marzo los italianos volvieron a cargar contra la Cota 731 apoyados por tropas de élite “Arditi” y dos tanquetas M13/40 que nuevamente fueron frenados con numerosas bajas.

La “Ofensiva de Primavera” en la que tantas esperanzas había depositado Benito Mussolini acabó en un fracaso estrepitoso y en otra humillación para el Ejército Italiano. A lo largo de la operación los italianos perdieron 12.000 soldados y no ganaron ni un solo palmo de terreno; mientras que los griegos defendieron formidablemente sus posiciones encajando 5.301 bajas entre 1.243 muertos, 4.016 heridos y 42 desaparecidos, siendo protagonista la 1ª División de Infantería de la mayor parte de los combates y por ende del triunfo, lo que le valió ser apodada la “División de Hierro”.

Conclusión

Después del fiasco de la “Ofensiva de Primavera” a finales de Marzo de 1941, tanto el Ejército Italiano como el Ejército Griego pasaron a una actitud completamente defensiva en Albania. Ni los italianos tenían capacidad para desalojar a los griegos de sus posiciones, ni los helenos para avanzar hasta el puerto de Vlorë. Aunque el ridículo de Benito Mussolini fue manifiesto, lo cierto era que las fuerzas armadas griegas consumirían la mayor parte sus recursos y el cien por cien de las municiones de toda la nación antes del verano, por lo que el tiempo claramente favorecía a las fuerzas italianas. Sin embargo Adolf Hitler no estaba dispuesto a esperar tanto, pues necesitaba pacificar los Balcanes como paso previo al lanzamiento de la “Operación Barbarroja” contra la Unión Soviética, motivo por el cual tanto las otras dos naciones del Eje con intereses en la región, Alemania y Bulgaria, pondrían en marcha un plan para una “Guerra Relámpago” o “Blitzkrieg” sobre el país que en Abril de 1941 se materializaría en la conquista germana de toda Grecia.

Los Aliados sufrieron 83.578 bajas entre 13.325 muertos, 42.485 heridos, 1.237 desaparecidos, 1.531 prisioneros y 25.000 congelados; más un material perdido de 87 aviones (52 griegos y 35 británicos) y 5 navíos hundidos entre 2 cruceros (1 griego y 1 británico) y 3 submarinos (2 británicos y 1 griego).

El Eje sufrió 102.034 bajas entre 13.755 muertos, 50.874 heridos, 3.914 desaparecidos, 21.153 prisioneros y 12.368 congelados; más un material perdido de 79 aviones derribados y el hundimiento de 10 buques entre 1 destructor, 1 buque hospital y 8 cargueros o transportes.

Las razones de la catastrófica campaña prortagonizada por el Ejército Italiano fueron múltiples: en primer lugar no se contó con la pésima climatología de lluvias que anegó los caminos e inmovilizó a la poderosa aviación, en segundo lugar no se planificó una gestión inteligente de los recursos a la hora de almacenarlos en los puertos de Albania y después desviarlos a los distintos frentes sobre intransitables carreteras de alta montaña; y por último y más importante, se subestimó la capacidad del Ejército Griego, desde su espíritu combativo a su rápida movilización, ya que nunca Benito Mussolini imaginó tener que enfrentarse a sus fuerzas armadas creyendo que el Gobierno de Atenas negociaría con el Gobierno de Roma. A raíz de toda aquella cadena de nefastos acontecimientos que terminaron en un completo desastre, el temor de fondo del Duce de apoderarse de Grecia para no depender tanto de Alemania, terminó por hacerse realidad porque el Ejército Alemán tuvo que intervenir en ayuda de los italianos mediante una ofensiva con la que se conquistó el país helénico en poco menos de un mes, por lo que desde ese instante Italia se convirtió en un mero “actor secundario” de las potencias del Eje dentro de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Rodrigo García-Múñoz Vaquero, Grecia. La Última Victoria de la Blitzkrieg, HRM Ediciones (2017), p.31-260
-Luis Reyes, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4, “Atenas, el sueño nazi”, la Aventura de la Historia (2009) p.30-33
-David Solar, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4, “Fracaso militar fascista”, la Aventura de la Historia (2009) p.46-47
Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1, El camino hacia el desastre, “XVIII Yugoslavia y Grecia”, Planeta Deagostini (1959) p. 464-472