“Guerra del Tonelaje” en el Frente del Pacífico

La Guerra del Pacífico tuvo su propia versión de la Batalla del Atlántico porque tanto los Aliados como el Eje, especialmente los dos principales contendientes que fueron Estados Unidos y Japón, intentaron asfixiar la economía del adversario para provocar su colapso y por tanto su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente durante esta larga campaña marítima contra los convoyes y los mercantes, la Flota Estadounidenses con sus submarinos y aviones cosecharía tal éxito que acabaría por dislocar casi en su totalidad a la economía del Imperio Japonés entre finales de 1944 y principios de 1945.

Plan de los Aliados

Como Japón era un un archipiélago y al mismo tiempo un “Imperio de Ultramar” con posesiones en Asia y el Océano Pacífico, la metrópoli se veía obligada a abastecerse desde el exterior con materias primas, petróleo y alimentos que transportarían los buques de la Marina Mercante. Obviamente los Aliados sabían que aquel era el “Talón de Aquiles” del Imperio Japonés, por lo que Estados Unidos, Holanda y el Reino Unido apostaron por la utilización del arma submarina como el método más eficaz para dislocar el comercio marítimo del Eje y provocar el colapso de su economía.

Almirante Charles Lockwood, jefe de la Flotilla de Submarinos Estadounidense en la Guerra del Pacífico.

La Flota Estadounidense (US Navy) disponía en el Océano Pacífico a un total de 51 submarinos al mando del almirante Charles Lockwood repartidos de la siguiente manera: 22 en la Flota del Pacífico (Pacific Fleet) con base en Pearl Harbor sobre las Islas Hawaii, así como el Atolón de Midway y la Isla de Wake; y otros 29 en la Flota Asiática (Asiatic Fleet) con base en las Filipinas. A pesar de que en número eran muy pocos, las industrias de Norteamérica botarían a un total de 228 submarinos durante los años de la Segunda Guerra Mundial entre 1942 y 1945. A estas unidades hubo que añadir las aportadas por la Marina Real Holandesa que desplegó a 15 sumergibles en Borneo que posteriormente ascenderían a 16; mientras que la Marina Real Británica (Royal Navy) a 2 en Singapur que luego aumentarían a 7.

Los Aliados desplegaron a un total de 252 submarinos entre 228 estadounidenses, 16 holandeses y 8 británicos.

Plan del Eje

El tráfico mercante de Japón contaba con algo más de 6 millones de toneladas al inicio de la Guerra del Pacífico en Diciembre de 1941, aunque día a día iba en aumento debido a la poderosa industria naval que botaba a un buen puñado de barcos casi semanalmente. También bastante considerable era la flota petrolera con 665.000 toneladas, incluyendo las 20.000 que botaron los astilleros en los días posteriores al comienzo de las hostilidades y las 70.000 toneladas capturadas a los Aliados. La custodia de estas cifras económicas en buques correspondería a las escoltadas proporcionadas por la Marina Imperial Japonesa y también por el daño que los submarinos del Eje infligiesen a las líneas de avituallamiento de los Aliados entre América y el Lejano Oriente.

Los submarinos de la Marina Imperial Japonesa a su ingreso en la Segunda Guerra Mundial sumaban las 62 unidades, aunque a lo largo de la contienda serían botados por las industrias un total de 109, totalizando de este modo los 171 sumergibles. A pesar de que el Arma Submarina de Japón era excelente y sus naves poseían los torpedos más letales del mundo, en concreto los del tipo Tipo 95 con 550 kilogramos de explosivo, largo alcance y la capacidad de no dejar rastro de burbujas en la superficie del agua; el Estado Mayor Imperial Naval cometió la fatal equivocación de utilizar a la inmensa mayoría como unidades de escolta, vigilancia y reconocimiento de la Flota Combinada en busque de la denominada “Batalla Decisiva”, en lugar de atacar las líneas de suministros del enemigo que habría supuesto un golpe demoledor para los Aliados.

Alemania curiosamente combatiría del lado de Japón durante toda la Guerra del Pacífico, pero también en los dos años previos de la Segunda Guerra Mundial entre 1940 y 1941. La razón de ello fue acosar el tráfico mercante enemigo con los cinco buques corsarios Orion, Atlantis, Pinguin, Komet y Michael, los cuales en realidad eran pequeños cruceros artillados con forma de mercantes; aunque más tarde también se sumaría el Grupo Monzón que contó con numerosos submarinos para operar en el Océano Índico, salvo por la excepción de cinco que fueron enviados al Océano Pacífico, en concreto los U-168, U-183, U-537, U-862.

El Eje desplegó a un total de 176 submarinos entre 171 japoneses y 5 alemanes, más 5 buques corsarios germanos.

Años 1940-1941

Oficialmente la primera acción en el Océano Pacífico la protagonizó el corsario alemán Orion al mando del capitán Kurt Weyher que después de dejar atrás el Océano Atlántico bordeando el Cabo de Hornos en América del Sur, accedió a la ruta marítima que cubría el tráfico mercante entre Australia y los Estados Unidos, donde capturó al carguero noruego SS Tropic Sea, requisándole 8.775 toneladas de material bélico y enviando la pieza intacta en un viaje de retorno hacia Alemania. Hecho el trabajo el mismo buque camuflado Orion descendió hasta las aguas de Nueva Zelanda, en cuyas inmediaciones hundió con una mina al primer barco de la Segunda Guerra Mundial en aquellas latitudes, en concreto el transatlántico británico RMS Niagara de 13.415 toneladas que desapareció frente al puerto de Auckland con 590 lingotes del Banco de Inglaterra valorados en 2.500.000 libras esterlinas. Sin embargo los éxitos no acabaron ahí porque durante los meses próximos el Orion despacharía en torno a las aguas neozelandesas y de la cercana Isla de Tasmania a otros cinco mercantes, así como al dragaminas neozelandés HMNSZ Puriri.

Los triunfos del buque corsario Orion condujeron a que el almirante Erich Raeder de la Marina de Guerra Alemana enviase al Océano Pacífico a otros barcos gemelos para el mismo cometido entre los que estuvieron el Atlantis, el Komet y el Pinguin, más el petrolero de acompañamiento Kulmerland. Aunque en el caso de estas naves camufladas el Pinguin solo acabó con un mercante en la Isla de Tasmania porque inmediatamente fue destinado al Océano Índico y a la Antártida, el Orion en cambio volvió a incrementar sus víctimas en las costas de Australia, mientras que el Atlantis y el Komet protagonizaron auténticas cacerías en la Micronesia, las Islas Carolinas, Nueva Guinea, las Islas Salomón y la Polinesia Francesa, echando a pique a decenas de cargueros enemigos y capturando a otros tantos. Entre los éxitos más destacados estuvo el torpedeamiento y hundimiento del transatlántico neozelandés RMS Rangitane de 16.712 toneladas a manos del Komet justo cuando abandonaba las aguas de Nueva Zelanda, el cual se fue al fondo con 16 fallecidos y 296 supervivientes que fueron rescatados por los alemanes y enviados como prisioneros al Tercer Reich.

Carguero australiano dañado por el corsario alemán Komet en la Isla de Nauru.

Otra hazaña de los corsarios alemanes en el Océano Pacífico fue la incursión a la Isla de Nauru a finales de 1940 cuando los buques camuflados Komet y Orion, disfrazándose con una bandera del neutral Japón, irrumpieron en la costa de este enclave y en tiempo récord echaron a pique mediante cañonazos a cinco mercantes cargados con más de 25.000 toneladas de fosfato. Al año siguiente, ya en 1941, el Komet volvería a sobresalir porque alcanzó la latitud más alejada hasta la fecha, exactamente el tramo entre el Canal de Panamá y las Islas Galápagos, hundiendo a tres cargueros, entre estos dos ingleses y uno holandés, este último el Kota Nopan con 2.000 toneladas de estaño y manganeso.

La presencia de los corsarios de la Marina Guerra de Alemana entre los años 1940 y 1941 facilitó las cosas a Japón antes incluso de su entrada en la contienda del bando del Eje, ya que los germanos eliminaron en el que iba a ser su escenario de operaciones aproximadamente un centenar de embarcaciones enemigas, la mayoría cargueros o mercantes. De este modo fue como el 7 de Diciembre de 1941, coincidiendo con el ataque a Pearl Harbor, tanto el Imperio Japonés como Estados Unidos comenzarían sus respectivas “guerras del tonelaje” sobre un teatro en el que ya habían estado combatiendo a una escala inferior tanto Alemania como el Reino Unido.

Diciembre de 1941

La primera acción de un submarino de la Flota Estadounidense tuvo lugar durante el mismo ataque a Pearl Harbor cuando un marinero del sumergible USS Tautog que no fue molestado por la aviación nipona, puso operativa la ametralladora Browning y derribó un avión japonés. A las pocas horas del raid, el almirante Harold Stark, comandante de la Jefatura de Operaciones Navales, ordenó a todos los submarinos abandonar las Islas Hawaii y la Isla de Wake, en concreto los USS Trout, USS Argonaut, USS Tambor y USS Triton, logrando este último impactar con un torpedo a un barco de la Marina Imperial Japonesa, aunque sin apenas causarle daño porque continuó navegando hasta Japón (lo que constituyó el primer torpedeamiento norteamericano de la Segunda Guerra Mundial). De hecho también los nipones efectuaron un ataque con torpedos que triunfó, el cual estuvo protagonizado cerca de San Francisco por el sumergible I-26 del capitán Yokota Minoru que hundió con su cañón de 140 milímetros al mercante estadounidense Cynthia Olson de 2,140 toneladas, la primera víctima de la “Guerra del Tonelaje” en el Pacífico.

Submarino japonés I-26, el primero que inicio la Guerra del Tonelaje el Pacífico con el hundimiento del mercante estadounidense SS Cynthia Olson.

En las Filipinas también el Imperio Japonés atacó el archipiélago y comenzó la invasión a la Isla de Luzón, estando precedida la campaña por un bombardeo de la aviación nipona que el 10 de Diciembre de 1941 hundió al primer submarino estadounidense de la contienda, el USS Sealion que se perdió con 4 marineros en los fondos de la Bahía de Cavite. Al cabo de once días, el 21, al fin un sumergible norteamericano hundió el primer barco japonés, exactamente el carguero Hayo Maru de 5.445 toneladas brutas que se fue a pique en el Golfo de Lingayen. Respecto a los operaciones en el Sudeste Asiático contra el Imperio Británico, en seguida los ingleses tuvieron que retirar de aquel teatro al submarino HMS Rover que tras sufrir daños muy graves y quedar inservible tuvo que refugiarse en el Océano Índico para posteriormente ser desguazado en Sudáfrica.

Curiosamente solo la 1ª División de Submarina Holandesa con base en Indonesia sería el único rival digno de Japón en Diciembre de 1941. La razón de ello fue que durante la invasión de Malasia el sumergible O-16 hundió de una sóla salva a los dos cargueros Tosan Maru y Asosan Maru, al mismo tiempo en que el K-XII hacía lo propio cerca de Kota Bharu con el Toro Maru y el petrolero Awasizan Maru de 9.794 toneladas de crudo. También el submarino K-XIV interceptó un convoy en dirección a Borneo al que atacó y echó a pique a los mercantes Hiyoshi Maru y Katori Maru, muriendo numerosos soldados a bordo de este último. Lamentablemente las pérdidas propias fueron tremendas porque a los holandeses les fueron hundidos cuatro submarinos, entre estos el O-16 y el K-XVII por colisiones en campos de minas, el K-XVI a manos del sumergible nipón I-66 y el O-20 a manos del destructor japonés Uranami.

Año 1942

El año 1942 comenzó con muy buenas expectativas para el Imperio del Sol Naciente porque con el paso de los meses ocuparía las Filipinas, Hong Kong, Malasia, Singapur, Singapur, Birmania, las Indias Orientales Holandesas, Nueva Guinea, las Islas Salomón y otros dominios importantes en el Océano Pacífico, capturando en muchos de los puertos enemigos barcos de carga de gran tonelaje, petroleros y otras embarcaciones que incrementaron notablemente su tonelaje, al tiempo en que proporcionaban a su flota de submarinos nuevas bases avanzadas desde las que acosar las rutas entre Australia y Norteamérica. Sin embargo y pese a esta considerable ventaja, serían los Aliados los que desde el principio explotarían las líneas de suministro niponas con sus silenciosos submarinos que alcanzarían el mismo territorio metropolitano de Japón, una estrategia que desde entonces sería conocida como “Silent Service”.

A comienzos de 1942 la Flota Estadounidense envió a los primeros submarinos a patrullar aguas muy alejadas de sus bases en las Islas Hawaii, como hicieron los USS Gudgeon, USS Plunger, USS Pollack, USS Pompano, USS Dolphin, USS Tautog y USS Drum a la hora de navegar ante el propio Japón y sus dominios en Formosa y las Islas Marshall. Muy pronto el USS Plunger hundió al carguero Eizan Maru frente a las costas japonesas, mientras que el USS Pollack protagonizó una audaz misión porque se situó frente a la boca de salida de la Bahía de Tokyo y lanzó una salva de torpedos con los que echó a pique al mercante Teian Maru y a un transporte de tropas. De hecho sería en esta latitud cuando el 27 de Abril de 1942 el sumergible USS Gudgeon hundió al submarino japonés I-173, el primero de la Guerra del Pacífico; aunque el récord lo ostentó el USS Drum tras enviar al fondo del mar a cuatro mercantes con 20.000 toneladas muy cerca de Osaka.

Mercante Ayatosan Maru hundido cerca de Malasia a manos del submarino holandés O-16.

Las costas del sur China también fueron acosadas por la estrategia del “Silent Service” como el submarino norteamericano USS Triton que hundió al sumergible nipón I-164, o el submarino holandés O-19 que echó a pique a los mercantes Akita Maru y Tarya Maru. Curiosamente fue también un submarino neerlandés, el K-XVIII, el que mandó al fondo del mar al carguero Tsugaru Maru de 7.289 toneladas que se disponía a desembarcar en Borneo; así como a uno estadounidense, el USS S-27, que cerca de allí acabó con el primer escolta enemigo de la contienda, el destructor Natsushio. Lamentablemente y salvo por estos hechos, las aguas de Insulindia fueron un infierno para los Aliados porque perdieron hasta seis submarinos, los tres norteamericanos USS Perch, USS Shark y USS S-36, más los holandeses K-VII, K-X, K-XIII y K-XVIII, sin obviar con que los nipones hundieron al buque nodriza estadounidense USS Canopus.

Australia se convirtió en el siguiente objetivo de los submarinos de la Marina Imperial Japonesa que desde la Base Naval de Truk envió a los I-21, I-22, I-24, I-27, I-28 y I-29, los cuales no sólo patrullaron la costa occidental del territorio austral, sino que también emprendieron viajes a Nueva Caledonia y Nueva Zelanda dando cuenta de dos cargueros durante el trayecto. Al mismo tiempo tuvo lugar un raid con buzos a bordo de minisubmarinos en el puerto de Sidney, donde a pesar de que únicamente destruyeron a la corbeta australiana HMAS Kuttabul, tal acción ahuyentó a otros buques en la rada que durante los días próximos salieron hacia el Mar del Coral, lo que permitió a los nipones interceptar y hundir los tres mercantes cargados de hierro SS Iron Chieftain, SS Iron Crown y SS Guatemala. A lo largo de estas misiones en el Pacífico Sur numerosos barcos de los Aliados fueron echados a pique a costa de únicamente perderse el submarino japonés I-28 tras ser torpedeado por el sumergible estadounidense USS Tautog.

Norteamérica tampoco se salvó de las incursiones de los submarinos de la Marina Imperial Japonesa porque un grupo de diez sumergibles atacaron la Costa Oeste y hundieron un total de doce barcos, entre estos diez cargueros enemigos y los dos petroleros USS Larry Dohney y USS Camden, muy cerca de las ciudades de Los Ángeles, San Diego, Santa Mónica y Santa Bárbara, además de echar a pique por error al submarino soviético L-16 que cubría la ruta entre Oregón y Alaska. Simultáneamente tres sumergibles nipones operaron muy cerca de las Islas Hawaii sin lograr interceptar ningún mercante, aunque en cuyas inmediaciones el I-16 torpedeó y dejó fuera de combate por seis meses al portaaviones USS Saratoga.

Submarino holandés K-XVIII antes de su destrucción en la Guerra del Pacífico.

Desde mediados de 1942 la “Guerra del Tonelaje” se empezó a decantar claramente en favor de los Aliados porque tras organizarse las “Patrullas Imperiales”, consistentes en una serie de agrupaciones submarinas compuestas por los USS Narwhal, USS Guardfish, USS Haddock, USS Growler, USS Nautilus, USS Grouper, USS Kingfish, USS Greenling, USS Trigger y USS Drum, despacharon frente a Japón y Formosa a 203.000 toneladas de buques enemigos. De igual manera en el Pacífico Sur, los siete sumergibles norteamericanos USS Grayback, USS Seadragon, USS Sculpin, USS Sturgeon, USS Gudgeon, USS S-39 y USS S-44, más el holandés O-23, que cubrían el triángulo entre entre Nueva Guinea, Australia y las Islas Salomón, echaron a pique varios mercantes, entre estos al Katsuragi Maru con aviones en su interior, además de hundir a los submarinos nipones I-4 e I-18. Las pérdidas de los estadounidenses fueron en cambio muy escasas al reducirse tan un submarino, exactamente el USS S-39 que se partió al encallar frente a los bajos de Nueva Irlanda.

El balance de la “Guerra del Tonelaje” en el año 1942 fue positivo para Japón porque durante su expansión por el Lejano Oriente destruyó o apresó a más de 1 millón de toneladas a los Aliados, además de hundir 16 submarinos, de los que ocho fueron holandeses, siete estadounidenses y uno británico. De la misma forma el Imperio Japonés comenzó a sentir los rigores de la contienda porque sus oponentes le hundieron seis submarinos y 147 cargueros con 925.000 toneladas (561.000 a manos de los submarinos) de las 6.052.237 toneladas que poseía la nación, al tiempo en que su industria botó otras 260.059, por lo que la cifra disponible fue de 5.387.296 toneladas; una cifra que mejoró su flota de petroleros porque solo se perdieron tres con 17.030 toneladas y se construyeron siete con 20.316 toneladas.

Año 1943

Entre finales de 1942 y principios de 1943, las dos campañas que centraron los esfuerzos de la Guerra del Pacífico fueron la Batalla de las Islas Aleutianas en Alaska y la Batalla de Guadalcanal en las Islas Salomón. A raíz de estos enfrentamientos tanto los Aliados como el Eje redujeron sus patrullas marítimas y cacerías para atender dichos escenarios, ya que por ejemplo en el caso de las Islas Aleutianas, el único territorio de Estados Unidos ocupado por Japón, los choques navales dejaron un saldo desfavorable para los japoneses que perdieron seis submarinos y doce transportes o cargueros, a costa de hundir a los norteamericanos dos submarinos y siete mercantes. Respecto a Guadalcanal las bajas de la Flota Estadounidense fueron mucho mayores en comparación con las de la Marina Imperial Japonesa con un resultado favorable para el Imperio del Sol Naciente de un portaaviones hundido frente a dos del enemigo, de cuatro cruceros frente a nueve, y de seis destructores frente a diez; pero en cambio la flota mercante nipona salió muy mal parada al perderse doce transportes y un submarino, por tan sólo ser echado a pique un carguero norteamericano.

Justo después de la Batalla de Guadalcanal el primer objetivo de la ofensiva del Ejército Estadounidense en el Frente del Pacífico serían las Islas Salomón y los alrededores de las Indias Orientales Holandesas, por lo que a principios de 1943 fueron desplegados los siete sumergibles USS Growler, USS Gudgeon, USS Grampus, USS Amberjack, USS Triton, USS Tautog y USS Albacore. El mayor éxito lo protagonizó el USS Gudgeon a la hora de torpedear y hundir al mayor carguero japonés, el Kamakura Maru de 17.526 toneladas; así como el USS Albacore que acabó con el destructor de escolta Oshio; y el USS Tautog que eliminó al destructor Isonami; y el USS Growler que tras despachar dos mercantes sobrevivió al abordamiento y ametrallamiento de una patrullera enemiga, siendo su comandante, el capitán Howard Gilmore premiado con la Medalla de Honor del Congreso. De igual manera las bajas fueron considerables entre los estadounidenses porque les fueron hundidos los tres submarinos USS Grampus, USS Amberjack y USS Triton, este último a manos de un ataque coordinado de tres destructores japoneses cerca de las Islas Almirantazgo.

Mercante japonés hundiéndose visto por el periscopio de un submarino de la Flota Estadounidense.

Nuevamente el territorio metropolitano de Japón se situó en el punto de mira de las denominadas “Patrullas Imperiales” de la Flota Estadounidense que incluyeron a 12 unidades comprendidas en el USS Tarpon, USS Wahoo, USS Trigger, USS Narwhal, USS Pickerel, USS Plunger, USS Permit, USS Sawfish, USS Harder, USS Lapon, USS Runner y USS Pompano. Entre los logros principales estuvo el del USS Wahoo que en tan sólo diez días hundió a nueve mercantes con 16.500 toneladas frente a la Isla de Honshû y a otros cuatro sobre el Estrecho de La Peróuse entre la Isla de Hokaiddô, las Islas Kuriles y Sajalín Sur; sin obviar la gesta del USS Tarpon que cerca de Tokyo echó a pique a dos enormes cargueros, el Tatsuta Maru de 16.975 toneladas y al Fushimi Maru de 10.935 toneladas. A pesar de que en las costas japonesas se cosechó el 40% del tonelaje perdido aquel año 1943, los norteamericanos sufrieron el hundimiento de cuatro submarinos en el lugar, bien por minas o a manos de destructores, en concreto los USS Wahoo, USS Runner, USS Pickerel, USS Pompano.

Otras latitudes atacadas por la táctica del “Silent Service” fueron los dominios de Japón en el Pacífico Central como por ejemplo la Micronesia donde los submarinos estadounidenses hundieron el equivalente a 51.259 toneladas brutas; o el tramo entre Nueva Guinea y las Islas Bismarck en cuyas inmediaciones echaron a pique a un total de 245.244 toneladas, así como al submarino I-24 que fue destruido por el sumergible norteamericano USS Scamp cerca de la Isla de Nueva Hannover. También destacó en solitario el submarino USS Bowfish que en dos patrullas sobre las aguas de Singapur y Malasia liquidó a 14 buques contando siete cargueros y siete barcos menores con 50.664 toneladas de caucho y mineral; además del trio compuesto por el USS Cero, USS Grayback y USS Shad que en las Islas Marianas hundieron a 14 buques empleando la táctica “manada de lobos”, también conocida como “Wolf Pack”.

Menos suerte cosecharon los submarinos de la Flota Estadounidense en los dominios enemigos de Insulindia y las Islas Carolinas. Precisamente en estas últimas el destructor nipón Yamagumo echó a pique al submarino USS Sculpin, cuyo personal de 42 miembros sobrevivieron y fueron hechos prisioneros; mientras que el sumergible japonés I-176 hundió al submarino norteamericano USS Corvina que se hundió con su entera tripulación de 82 tripulantes (siendo el único sumergible estadounidense hundido por un submarino nipón en la contienda). Sin embargo el peor lugar de todos fue el triángulo marítimo entre las Filipinas, las Islas Célebes y las Islas Molucas porque los norteamericanos perdieron hasta un total de cuatro submarinos que fueron el USS Grenadier, USS Grayling, USS Cisco y USS Capelin, logrando únicamente el USS Trout eliminar durante una de sus patrullas al sumergible nipón I-182.

Submarino estadounidense USS Gudgeon que formaba parte de las “Patrullas Imperiales” acechando frente a las costas de Japón..

Como la Segunda Guerra Mundial se había puesto claramente contra Japón en 1943, el arma submarina de la Marina Imperial Japonesa solamente llevó a cabo una campaña de bloqueo bastante limitada a Australia, empleando para ello a los seis sumergibles I-11, I-25, I-174, I-177, I-178 e I-180, más al crucero camuflado alemán Michael. La campaña surtió efecto porque los sumergibles nipones hundieron a nueve cargueros y el corsario germano a dos mercantes, además de ser dejado fuera de combate por toda la contienda el crucero australiano HMAS Hobart y lograr el submarino I-177 del capitán Hajime Nakawaga echar a pique el buque hospital australiano AHS Centaur que desapareció bajo el agua con 268 personas fallecidos. El resultado de aquella acción en el Pacífico Sur y el Mar del Coral dejó un saldo de trece barcos aliados hundidos y más de 700 muertos, aunque el Eje perdió al submarino japonés I-25 con 101 marineros muertos a manos del destructor estadounidense USS Patterson y al crucero alemán Michael con 290 marineros germanos que se ahogaron a tras un certero torpedo del submarino norteamericano USS Tarpon.

Los datos para Japón no fueron nada buenos en 1943 porque al Imperio del Sol Naciente le fueron hundidos 300 cargueros con 1.793.429 toneladas (un balance negativo porque las botaduras fueron de 769.085 toneladas), 21 petroleros con 180.613 toneladas (balance positivo porque las botaduras fueron de 54 unidades con 254.927 toneladas) y 29 submarinos (con balance positivo porque se botaron 37 unidades), además de perderse varios destructores, patrulleros y un crucero camuflado alemán. En el caso de los Aliados las bajas fueron de 30 cargueros hundidos y 17 submarinos (con balance positivo porque los norteamericanos botaron 22), junto a otros pocos destructores y un crucero.

Año 1944

En el año 1944 se materializaría el desmantelamiento del comercio del Imperio Japonés en la Guerra del Pacífico y el dislocamiento de su economía y capacidad industrial, algo que sucedió desde el mismo principio porque en Enero se hundirían 240.840 toneladas y en Febrero otras 256.797 toneladas con 54 mercantes eliminados, totalizando en dos meses alrededor de medio millón de toneladas, cifra a todas luces insuficientes porque los astilleros solo entregaron 234.000 toneladas con 103 cargueros. La mayoría de estos éxitos fueron cosechados por las “Patrullas Imperiales” que despacharon 70.000 toneladas como hizo el USS Snook frente a Nagasaki al echar a pique cinco barcos de 20.046 tripulantes, aunque también los sumergibles desplegados en Rabaul que hundieron a siete mercantes, el USS Tang que entre las Islas Carolinas y las Islas Marianas aniquiló a ocho cargueros con 38.640 toneladas (empleando tan sólo 16 de sus 24 torpedos), el USS Jack que incendió a cuatro petroleros con 20.441 toneladas de crudo o el USS Pogy que liquidó 21.000 toneladas en la Isla de Formosa. A costa de tal cantidad de pérdidas a los norteamericanos solamente les fueron hundidos tres submarinos, los USS Grayback, USS Scorpion y USS Trout.

A partir de Marzo de 1944 los submarinos de la táctica “Silent Service” redujeron sus expectativas porque despacharon 106.529 toneladas y en Abril tan sólo 95.242 toneladas, siendo la única acción de renombre la del USS Sandlance que en las Islas Kuriles echó a pique a un vapor y al crucero de escolta Tatsuta. De hecho durante esos dos meses las botaduras de los astilleros de Japón superaron a las bajas al construir 89 barcos con 256.000 toneladas, aunque el esfuerzo implicó el consumo del 33% de la producción nacional de acero. A estos malos datos por parte de los Aliados hubo que sumar que los norteamericanos perdieron en combate a los dos submarinos USS Scamp y USS Gudgeon, el primero a manos de cazasubmarinos frente a la Bahía de Tokyo y el segundo en las Islas Maug.

Submarino estadounidense USS Sealion en la Guerra del Pacífico.

Las cosas cambiaron en Mayo de 1944 cuando los dos submarinos estadounidenses USS Jack y USS Gurnard interceptaron al “Convoy Take Ichi” que cubría la ruta entre Shangai y Nueva Guinea con 20.000 soldados de las 32ª y 35ª Divisiones de Infantería, logrando hundir a cuatro transportes con la consiguiente muerte por ahogamiento de un regimiento de soldados entero y el desvío del resto de los barcos hacia las más cercanas Islas Molucas. Posteriormente los demás sumergibles despacharían 265.000 toneladas, de las que el 30% serían destruidas por los siguientes cuatro submarinos: el USS Silversides que eliminó a seis buques con 14.150 toneladas en las Islas Marianas, el USS Sandlance a otros cinco con 18.328 toneladas en las Islas Carolinas, el USS Gurnard a cuatro con 29.795 toneladas en las Islas Célebes y el USS Tautog a cuatro con 16.038 toneladas en las Islas Kuriles. Respecto a las líneas de avituallamiento del petróleo entre las Indias Orientales Holandesas y los puertos del Japón, el submarino USS Crevalle localizó y hundió en Borneo al Nisshin Maru de 16.801 toneladas, por aquel entonces el mayor petrolero de la Flota Petrolífera Japonesa.

El verano de 1944 fue una estación excelente para la “Guerra del Tonelaje” porque en Junio los submarinos norteamericanos solo perdieron una unidad, el USS Herring echado a pique por los cañones costeros de la Isla de Matua en las Islas Kuriles, mientras que por el contrario hundieron a 48 mercantes con 195.000 toneladas sobre todo el Océano Pacífico, diez de éstos a manos del sumergible USS Tang. Simultáneamente los submarinos USS Pilotfish, USS Pintado y USS Shark II que operaban en las Islas Marianas entre Junio y Julio aniquilaron al 96% del “Convoy 3.550” con cinco transportes que contenían 6.920 soldados y 22 tanques. Al poco tiempo, entre Agosto y Septiembre una agrupación que empleaba la táctica “manada de lobos” o “Wolf Pack” con los sumergibles USS Picuda, USS Redfish y USS Spadefish eliminó 14 cargueros con 64.448 toneladas; exactamente al mismo tiempo en que otro “Wolf Pack” integrado por los USS Growler, USS Pampanito y USS Sealion II hacía lo propio con otras 37.634 toneladas.

Desde el otoño de 1944 las cosas se complicaron mucho para Japón cuando las fuerzas de Estados Unidos cortaron en dos la ruta de suministros entre la metrópoli y el Sudeste Asiático tras la conquista de las Islas Marianas, las Islas Palau y las Filipinas, logrando los Aliados hundir un total de 424.149 toneladas de las que 181.000 fueron a manos de los submarinos y las restantes a manos de la aviación (el 20 de Octubre se produjo el récord al ser despachados en veinticuatro horas nada menos que 20 mercantes). Entre medidas que tomaron los japoneses para acortar los trayectos estuvo la de navegar por los estrechos campos de minas del Estrecho de Formosa, aunque eso no evitó que sus oponentes centrasen sus esfuerzos allí y hundiesen prácticamente al 55% del tonelaje que transitaba por el lugar, el cual fue apodado como la “Morgue de los Marus”.

Junto a los submarinos de la Flota Estadounidenses, también destacaron los de otras naciones como los cuatro holandeses O-19, K-XV, K-XIV y Zwaardvisch que hundieron a una docena de barcos japoneses entre mercantes y embarcaciones costeras o pequeros. También los británicos se distinguieron en el Océano Pacífico como el HMS Storm que frente a la Isla de Timor echó a pique a 11 barcos de cabotaje con 300 toneladas de níquel, el HMS Telemachus que hundió al submarino nipón I-166, el HMS Tally Ho que despachó al transporte de municiones Ryuko Maru o el HMS Stratagem que tras acabar con el petrolero Nichinan Maru en el Estrecho de Malaca fue interceptado y hundido por el cazasubmarinos japonés CH-35.

Paralelamente la “Guerra del Tonelaje” llevada a cabo por Japón en 1944 contra los mercantes de los Aliados fue un completo desastre porque el Arma Submarina Japonesa sufrió una debacle sin precedentes debido a las mejoras tecnológicas de la Flota Estadounidense que incluyeron sonares más precisos, aviones de rastreo dotados de radar, cálculos de tiro más eficientes y destructores equipados con lanzadores múltiples de cargas de profundidad denominadas “Hedgehog” o “Erizo”. Gracias a esta superioridad cualitativa los japoneses perdieron frente a sus oponentes nada menos que 58 submarinos cuando sus astilleros sólo botaron 35 unidades, sin obviar con que a los alemanes les fueron echados a pique otros dos, el U-168 y el U-537, siendo la cifra total de 60 sumergibles las bajas del Eje. De hecho surgieron auténticos cazadores de submarinos como por ejemplo el destructor USS England que en el período de dos semanas hundiría entre Bougainville y las Islas Carolinas a seis sumergibles japoneses, en concreto a los I-19, RO-104, RO-105, RO-106, RO-108 y RO-116.

A pesar del fracaso manifiesto del Arma Submarina Japonesa hubo algunas unidades que continuaron acosando las líneas de avituallamiento del enemigo y eliminando a numerosos mercantes, petroleros y escoltas. El sumergible nipón más famoso en aquel período fue el RO-41 que en la misma patrulla junto a las Islas Palau hundió al destructor estadounidense USS Shelton y provocó que por accidente los norteamericanos echasen por error a pique a su propio submarino USS Seawolf. También el submarino alemán U-862 protagonizó otra gesta al aproximarse al puerto de Sidney en Australia y hundir de un torpedo al carguero SS Robert Walker con 7.180 toneladas de hierro.

Submarino japonés I-38 en la Guerra del Pacífico.

Sorprendentemente una de las razones de los reveses del Arma Submarina Japonesa fue a raíz de un incidente en el que se vieron implicados los submarinos I-36 e I-47 cuando soltaron un grupo de “Kaiten”, exactamente torpedos humanos manejados por pilotos suicidas, quienes tras infiltrarse en el fondeadero de la Isla de Ulithi detonaron y hundieron al petrolero estadounidense USS Mississinewa cargado con 25.425 toneladas de petróleo para aviación y 50 marineros que se ahogaron. A raíz de este suceso los japoneses creyeron erróneamente haber hundido tres portaaviones y dos acorazados, por lo que el Estado Imperial Naval ordenó detener todas las cacerías de sus submarinos en el Océano Pacífico y regresar a Japón para ser readaptados con “Kaiten”. Obviamente esta decisión fue una equivocación de orden estratégico y con terribles consecuencias por varios motivos: primero porque el tráfico mercante de los Aliados dejó de ser acosado, segundo porque se desviaron importantes recursos de la industria a modificar los sumergibles (precisamente cuando había escasez de materiales, oxígeno y personal cualificado), tercera se sacrificarían inútilmente las vidas de unas marineros valiosos; y cuatro la efectividad de los “Kaiten” era menor que los torpedos convencionales utilizados hasta ese momento (lo que redujo al mínimo las bajas de sus enemigos y triplicó las de los nipones porque muchos de sus submarinos acabaron siendo interceptados y hundidos en las tareas de aproximación).

Los datos del año 1944 fueron catastróficos para Japón porque de manera definitiva su economía colapsó y el 80% de su comercio marítimo se interrumpió a causa del bloqueo de los Aliados. En el caso de la Marina Mercante Japonesa le fueron hundidas un total de 3.385.377 toneladas (2.451.914 toneladas a manos de submarinos y 933.463 toneladas a manos de la aviación) cuando solamente la industria repuso 1.699.203 toneladas, siendo su tonelaje final reducido a 2.786.407 toneladas; mientras que en el caso de la Flota Petrolífera Japonesa ésta perdió 43 petroleros con 335.000 toneladas y por el contrario se construyeron 46 unidades con 295.000 toneladas.

Año 1945

A inicios del año 1945 el Imperio Japonés había sido derrotado económicamente en la Segunda Guerra Mundial porque se hallaba completamente sitiado y bloqueado por la Flota Aliada. A pesar de su delicada situación, todavía podía recibir suministros y materias primas a través de rutas secundarias como el norte de las Filipinas, el Estrecho de Formosa, el Mar de China Meridional y el Estrecho de Tsushima con Corea, aunque rápidamente estos trayectos quedaron bajo el tiro de los aviones de la Fuerza Aérea Estadounidense.

Como consecuencia del menor tránsito naval los submarinos de la táctica “Silent Service” redujeron sus cacerías por ausencia de objetivos porque entre Febrero, Marzo y Abril de 1945 solamente despacharon 186.000 toneladas brutas a la Marina Mercante Japonesa. No obstante y aunque fuese difícil localizar blancos se registraron victorias contra los sumergibles del Eje como el USS Lagarto que hundió al RO-49 frente a las costas de China, el USS Besugo que echó a pique al submarino alemán U-183 en Indonesia y el USS Batfish que en un período de tres días estableció el récord de hundir tres submarinos nipones, los RO-112, RO-113 y RO-115.

Carguero japonés ardiendo frente a la costa de Vietnam a inicios de 1945.

Contrariamente los submarinos japoneses que en 1945 habían sido readaptados con los pilotos suicidas “Kaiten” no serían desplegados en el Océano Pacífico hasta bien entrado 1945 y encima para no servir de nada porque siempre fallaban los blancos. De hecho el único éxito lo logró el “Kaiten” del sumergible I-53 que impactó y cercenó en una intensa deflagración la quilla del destructor norteamericano USS Underhill que se hundió con 113 marineros a bordo. Lamentablemente y salvo por esta excepción cientos de “Kaiten” se perdieron y 14 submarinos japoneses fueron echados a pique por intentar aproximarse a distancia de disparo de sus rivales. Solo las tácticas tradicionales demostraron ser eficaces como por ejemplo el dragaminas nipón Hatsutaka que con simples cargas de profundidad hundió al submarino estadounidenses USS Lagarto en el Golfo de Siam.

En la primavera y el verano de 1945 la atención de los submarinos de la Flota Estadounidense se centró en embarcaciones menores como pesqueros, juncos, gabarras, etcétera que al ser de reducido tamaño solían burlar el bloqueo para entrar y salir de Japón. Fue entonces cuando cientos de cazabombarderos, la mayoría P-51 Mustang, se dedicaron a echar a pique a estos barcos; pero de igual forma también los submarinos, como el USS Blenny que en una cacería eliminó a 63 naves pequeñas con 5.700 toneladas, o los sumergibles holandeses que despacharon otros 11 (a costa de perderse el O-19 encallado en un arrecife). Sin embargo y como muchas rutas estaban desatendidas, se optó por utilizar a submarinos desocupados para rescatar a pilotos derribados sobre el mar, siendo 504 aviadores norteamericanos recogidos en operaciones de salvamento sobre el Océano Pacífico. Hubo incluso el caso de un sumergible, el USS Barb, cuya tripulación se aburría tanto al no localizar objetivos, que finalmente sus marineros se bajaron en botes y remaron hasta las costas de Sajalín Sur para colocar una trampa explosiva en una vía férrea y volar un tren de mercancías (desde ese instante el USS Barb sería conocido como el “submarino que hundió un tren”).

Bombarderos B-24 acosando cargueros en Indonesia.

Con el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, el acoso a los puertos de Japón continuó a manos de la aviación estadounidense y por supuesto también a manos de los submarinos, como el USS Torsk, que fue el último navío norteamericano en hundir a un mercante japonés el 14 de Agosto de 1945. No obstante como la Unión Soviética también entró en el conflicto, la Flota Roja del Pacífico se sumó al hostigamiento porque frente a Sajalín Sur los submarinos L-12 y L-19 echaron a pique a los dos cargueros Ogasawa Maru y Taito Maru que desaparecieron bajo el agua con más de 1.500 refugiados ahogados entre mujeres y niños; sin contar con que el mismo L-19 la jornada del 23 despachó al último mercante de la contienda, el Tetsugo Maru, junto a las costas del norte de la Isla de Hokkaidô. Sorprendentemente al cabo de dos días, el 25, los japoneses se vengarían porque en el Estrecho de la Peróuse un minador nipón hundió con un artefacto al submarino soviético L-19 sin registrarse supervivientes entre los 53 tripulantes (siendo el último sumergible y buque echado a pique en la Guerra del Pacífico).

Al terminar la Segunda Guerra Mundial el Imperio Japonés había sido derrotado en todos los aspectos, no sólo por las bombas atómicas o por la invasión de la Unión Soviética, sino también por su colapso económico y comercial. A pesar de que aquel año 1945 las pérdidas fueron menores primero por la menor duración del conflicto y segundo porque la mayoría de los mercantes estaban bloqueados en los puertos por culpa del sitio marítimo y la escasez de petróleo para moverlos, aún así a los japoneses les fueron hundidas 1.503.760 toneladas (447.593 a manos de submarinos) a costa de haberse botado tan sólo 503.162 toneladas de barcos (que al menos servirían para comerciar en la posguerra).

Conclusión

Finalizada la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945, el resultado de la “Guerra del Tonelaje” había dejado a Japón completamente contra las cuerdas y a la población en los límites de la subsistencia al estar el país bloqueado, todo el comercio marítimo interrumpido y su economía colapsada. Como aproximadamente cuatro cargueros de cada cinco habían sido hundidos y el resto se hallaban inmovilizados en los puertos, el hambre se extendió entre la ciudadanía y la mayor parte de la industria quedó sin materias primas con las que funcionar, por lo que independientemente de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki o la agresión posterior de la Unión Soviética, el Japón no hubiese tardado mucho en capitular ante los Aliados.

A lo largo de los 1.347 días que duró la Guerra del Pacífico el Imperio Japonés perdió 1.392 buques (casi uno diariamente) entre 1.178 mercantes o cargueros y 214 escoltas, lo que incluyó 8.085.531 toneladas brutas distribuidas del siguiente modo: 4.827.941 echadas a pique por submarinos, 2.700.000 por la aviación y 557.590 toneladas por otras causas como minas, buques de superficie, sabotajes, artillería costera, accidentes, etcétera. Durante este período en el que los sumergibles norteamericanos protagonizaron 4.112 ataques (de los que se hundiría uno de cada tres buques seleccionados como blancos) y gastaron 14.748 torpedos, la flota mercante nipona quedó a reducida a poco más que 1.814.366 toneladas. Solamente en la “Guerra de los Petroleros” el Japón salió más o menos victorioso, pues aunque los estadounidenses hundieron 56 de estos barcos con 433.026 toneladas, los astilleros botaron 107 unidades con 868.000 toneladas (casi el doble).

Las bajas del Eje fueron de 129 submarinos hundidos (126 japoneses y 1 alemán) y un corsario germano (al conflicto sobrevivieron únicamente 45 sumergibles nipones).

Las bajas de los Aliados fueron de 65 submarinos hundidos (52 submarinos estadounidenses, 9 holandeses, 2 británicos y 2 soviéticos), más unos 300 cargueros o mercantes echados a pique con aproximadamente algo más de 1 millón de toneladas.

A diferencia de la Batalla del Atlántico que concluyó en un fracaso de Alemania a la hora de dislocar el comercio marítimo con el Imperio Británico, la “Guerra del Tonelaje” en el Frente del Pacífico sí cumplió los objetivos previstos de los Aliados y especialmente de Estados Unidos. Gracias a los submarinos norteamericanos y a la estrategia del “Silent Service”, el tráfico nipón de cargueros y mercantes quedó completamente mermado en poco menos de tres años y por tanto el tránsito de materias primas interrumpido con la metrópoli, algo que dejó a Japón al borde del colapso como nación y lo condenó de manera irremediable a su catastrófica derrota en la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-AlejandroVilchés Alarcón, La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945, HRM Ediciones (2020), p.17-221
-Editores de Time-Life Folio, Hitler y el III Reich. Guerra en Alta Mar, “Campañas de Cautela y Engaño”, Time-Life Folio (2008), p.69-93
-https://en.wikipedia.org/wiki/Allied_submarines_in_the_Pacific_War