Desembarco en Salerno, Tarento y Calabria

 

Salerno marcó el inicio de la invasión de Italia. Los Aliados erróneamente muy optimistas al pensar que la conquista de la bota italiana sería el muelle de salto hacia Austria y el Tercer Reich, significó el comienzo de un eterno estancamiento de sangre en el corazón del viejo Imperio Romano del que no lograrían escapar hasta casi acabada la Segunda Guerra Mundial.

Plan Aliado

Durante la Conferéncia de Casablanca de 1943 y mientras se llevaba a cabo la invasión de Sicilia, el Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, propuso al Primer Ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill, abandonar la campaña de Italia y preparar un desembarco en Francia. Churchill por el contrario no estaba de acuerdo porque prefería seguir en Italia. Los motivos del líder inglés eran varios: el primero es que a los italianos era más fácil vencerlos por su poco espíritu de sacrificio e inferior tecnología armamentística, lo que hacía de su país el sitio más fácil para desembarcar en Europa; segundo es que cerca estaban los Balcanes desde donde los Aliados podían coordinarse con la Yugoslavia Popular de Josip Tito, la cual contaba con el mayor número de partisanos de Europa, incluyendo formaciones del tamaño división; y tercero se calmaría a Iósif Stalin que desde hacía tiempo reclamaba la apertura del segundo frente para aliviar la presión del Eje sobre la Unión Soviética.

Tras la caída de Sicilia, gracias en parte a la escasa combatividad de los italianos, Churchill y el general Sir Alan Brooke se reunieron en Argelia para discutir la futura marcha de la guerra en el Mar Mediterráneo. A la mesa de reunión se unieron el comandante en jefe americano Dwith David Eisenhower, el general inglés Harold Alexander, el general de la Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) Arthur Tedder y el almirante de la Real Marina Británica (Royal Navy) Andrew Cunningham. El principal motivo de la charla consistía en saber qué hacer con la campaña mediterránea, si abandonarla o continuar. Tras horas de discusión la representación inglesa llegó a la conclusión de que una invasión de Italia era el mejor lugar para iniciar la conquista de Europa. Pero la representación americana seguía estando en contra, tanto Roosevelt como Eisenhower se oponían rotundamente. Lo que no sabían es que un hecho ajeno le haría cambiar de parecer.

Benito Mussolini junto con el fascismo fueron derrocados en Julio de 1943. El Rey Víctor Manuel III de Italia y el general Pietro Badoglio se hicieron en su lugar con el poder. La nueva administración italiana, mediante el general Giuseppe Castellano, se puso en contacto con los Aliados para firmar la paz. Aquellas negociaciones convencieron a los estadounidenses y a Roosevelt de que Italia se había convertido en una oportunidad única de los Aliados para avanzar desde la bota itálica hacia el corazón de Europa. Finalmente se aprobó por unanimidad la invasión de Italia.

Hasta un total de tres operaciones con sus respectivos desembarcos serían llevadas a cabo para la invasión de Italia del Sur. Eran las siguientes:

1) Operación Baytown: Consistía en un desembarco de diversión sobre Calabria, días antes de la invasión principal, concretamente el 3 de Septiembre. El motivo era asegurar las rutas marítimas a través del Estrecho de Messina. Protagonizaría la acción el XIII Cuerpo Británico con la 1ª División de Canadá y la 5ª División Británica.

2) Operación Avalanche: Localizado en Salerno, era la zona principal del desembarco aliado fijado para el 9 de Septiembre. La fuerza era el V Ejército Estadounidense del general Mark Clark repartido en el X Cuerpo Británico con las 46ª y 56ª Divisiones de Infantería; y el VI Cuerpo Estadounidense con las 3ª, 34ª, 36ª y 45ª Divisiones de Infantería, la 7ª División Blindada, más la 82ª División Aerotransportada en reserva que saltaría desde aviones con los paracaidistas si las cosas se ponían feas.

3)Operación Slaptisk: Consistía en un desembraco en el Golfo de Tarento desde el 12º Escuadrón de Cruceros Británicos con la 1ª División Aerotransportada embarcada en navíos. El objetivo era controlar únicamente el estratégico puerto de Tarento y esperar allí hasta que el XIII Cuerpo Británico de la Operación Baytown en Calabria les reemplazase.

Ejército Aliado (General Dwith Eisenhower):
VIII Ejército Británico (General Bernard Montgomery)
·XIII Cuerpo Británico (General Miles Dempsey)
-1ª División Canadiense (General Guy Simonds)
-5ª División de Infantería General (Gerard Bucknall)
V Ejército Estadonidense (General Mark Clark)
·X Cuerpo Británico (General Richard McCreery)
-46ª División de Infantería (General John Hawkesworth)
-56ª División de Infantería (General Douglas Graham)
·VI Cuerpo Estadounidense (General Ernest Dawley)
-3ª División de Infantería (General Lucien Truscott)
-34ª División de Infantería (General Charles Ryder)
-36ª División de Infantería (General Fred Walker)
-45ª División de Infantería (General Troy Houston Middleton)
-82ª División Aerotransportada (General Matthew Bunker Ridway)
-7ª División Blindada (General George Erskine)
12º Escuadrón de Cruceros Británico (Vicealmirante Arthur Power)
-1ª División Aerotransportada (General George Hopkinson)

Había un total de 309 navíos de todos los tipos pertenecietes a la Flota Aliada del Mediterráneo (Mediterranean Allied Fleet) al mando del almirante Andrew Cunningham. Dividían aquella flota tres grupos operativos consistente en la Task Force Oriental y Meridional de Estados Unidos y en la Fuerza Septentrional de Reino Unido. Los barcos incluían 7 portaaviones, 4 acorazados, 3 cruceros, 65 destructores, 20 cargueros y 210 transportes (120 del tipo LST y 90 del tipo LCT).

Flota Aliada del Mediterráneo (Almirante Andrew Cunningham):
Task Force Occidental Estadounidense (Vicealmirante Henry Kent Hewitt)
Fuerza Septentrional Británica (Contraalmirante Sir Oliver Geoffrey)
Task Force Meridional Estadounidense (Contraalmirante John Hall)

Barcos:
7 Portaaviones (5 estadounidenses / 2 británicos)
4 Acorazados británicos
3 Cruceros estadounidenses
65 Destructores (45 norteamericanos / 20 británicos)
20 Cargueros
210 Transportes
Total = 309 Navíos

Plan del Eje

Desde hacía tiempo las sospechas de Adolf Hitler ante una supuesta traición de Italia se iban confirmando. Como contramedida se ideó el Plan Eje consistente en desarticular al Ejército Italiano para a continuación lanzarse contra la fuerza de desembarco de los anglo-americanos.

Para hacer frente a la amenaza de invasión, estaba el Grupo de Ejércitos C al mando del mariscal Albrecht Kesselring. Concretamente entre Salerno y Calabria se acantonaba el X Ejército Alemán del general Heinrich Vietinghoff. Las dos principales fuerzas eran el LXXXVI Cuerpo Panzer con la 1ª División Paracaidista (Fallschirmjäger), la 26ª División Panzer y la 29ª División Panzergrenadier; y el XIV Cuero Panzer con la División Hermann Goering de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), la 15ª División Panzergrenadier y la 16ª División Panzer.

Los alemanes lo habían dispuesto todo llevando una enorme cantidad de fuerzas terrestres y aéreas a la Italia del Sur. A lo largo de las costa los italianos desde 1940 habían construido defensas en las playas con nidos de ametralladoras, emplazamientos de artillería sobre colinas, búnkers, blocaos, trincheras y una importante red de comunicaciones con Roma. Toda esa fortificación levantada en tiempos del fascismo italiano la usarían los alemanes contra la invasión enemiga. Sus hombres sumaban un total de 75.000 soldados, entre los cuales 45.000 se atrincheraban en Salerno y 30.000 lo mismo entre Tarento y Calabria.

Sobre Calabria la mayor parte del dispositivo defesivo era responsabilidad del todavía leal Ejército Real Italiano, al mando en ese momento del general Vittorio Ambrosio. Guarnecían el puerto la 31ª División de Infantería “Calabria” y la 184ª División Paracaidista “Nembo”.

Grupo de Ejércitos C (Mariscal Albrecht Kesselring):
X Ejército Alemán (General Heinrich Vietinghoff)
·LXXVI Cuerpo Panzer Alemán (General Traugott Herr)
-1ª División Paracaidista (General Richard Heidrich)
-26ª División Panzer (General Smilo Freiherr Von Lüttwitz)
-29ª División Panzergrenadier (General Walter Fries)
·XIV Cuerpo Panzer Alemán (General Hermann Balck)
-División Hermann Goering (General Paul Conrath)
-15ª División Panzergrenadier (General Eberhard Rodt)
-16ª División Panzer (General Rudolf Sieckenius)
Ejército Real Italiano (General Vittorio Ambrosio)
-31ª División de Infantería “Calabria” (General Riccardo Pentimalli)
-184ª División Paracaidista (General Enrico Frattini)

Desembarco en Calabria (Operación Baytown)

Coincidiendo con la fecha en la que Gran Bretaña cumplía tres años de su entrada en la Segunda Guerra Mundial, el 3 de Septiembre de 1944, a las 4:30 horas de la madrugada, la flota británica abría fuego contra toda la punta sudoccidental de la bota italiana en Calabria. Cuatro acorazados con varios destructores y aviones martillearon la costa. Al mismo tiempo 300 barcazas británicas y canadienses se echaron a la mar en dirección a las playas a través del Estrecho de Messina mientras los cañones ingleses abrían fuego desde la costa de Sicilia a la costa contraria. El bombardeo artillero sobre Calabria fue desmoralizador, ya que la población civil quedó acobardada y los soldados italianos en seguida corrieron a buscar refugio. Los alemanes fueron los únicos que no se amedentraron y aguardaron las posiciones.

Cuando terminó el bombardeo sobre Calabria las tropas alemanas de la 26ª División Panzer y la 29ª División Panzergrenadier que se hallaban en la punta de la bota occidental empezaron a retirarse hacia el interior de Italia y las cadenas montañosas, aprovechando que el terreno en las costas no dejaba muchas oportunidades para defenderse. Antes de irse los alemanes destruyeron todas las instalaciones posibles, nudos ferroviarios y puentes con explosivos, colocando además cientos de obstáculos y minas para retrasar el avance del enemigo.

Acorazados británicos HMS Valiant y HMS Warpsite abriendo fuego contra la costa de Calabria.

Por la mañana las tropas británicas pisaron Europa por primera vez desde la retirada de Dunkerque en 1940. Únicamente se perdió una barcaza por embarrancar con el fondo accidentalmente. Apenas hubo resistencia en la costa, salvo unos leves tiroteos contra soldados italianos. Muy rápidamentelos británicos se hicieron con las localidades de Catona, San Giovanni, Bagnera y Melito, estas dos últimas aseguradas por comandos. Únicamente se contabilizaron algunos muertos ingleses en Aspromonte ante la enconada resistencia italiana de la 31ª División de Infantería “Calabria”.

Cuando los británicos y canadienses entraron en Calabria fueron recibidos con alegría por la población civil italiana que los acogió con felicidad y humildemente. A pesar de la cálida bienvenida y de que los anglo-canadienses no se toparon con ningún enemigo en la zona, tampoco encontraron caminos en condiciones por los que circular porque los soldados alemanes e italianos los habían destruido. Como el avance al interior iba a ser imposible, se suspendieron las futuras conquistas del VIII Ejército hasta que los ingenieros, enviados por Eisenhower a Calabria, concluyeran las labores de desescombro y destrucción de obstáculos.

Mientras se desarrollaba el desembarco en Calabria, el mismo 3 de Septiembre, partió de Trípoli, Libia, la primera escuadra naval que transportaba al X Cuerpo Británico. Al mismo tiempo la Flota Estadounidense (US Navy) zarpó con el VI Cuerpo Estadounidense desde Orán, Argelia. También desde el puerto de Alejandría en Egipto y de La Valetta en Malta se echó al mar el 12º Escuadrón de Cruceros Británico rumbo al Golfo de Tarento.

Dos días después del desembarco en Calabria, el 5 de Septiembre, la 1ª División Canadiense y la 5ª División Británica recibieron a la 160º Compañía de Construcción Ferroviaria, que rápidamente comenzaron los trabajos de limpieza de obstáculos en los pasos portuarios de Palmi y Reggio. El problema es que el tiempo corría en su contra, pues tenía que despejarse el camino antes de que comenzase la Operación Slapstick en el Golfo de Tarento.

Armisticio de Italia

Faltaban 24 horas para que los Aliados comunicaran el Armisticio que en secreto habían firmado con Italia. Era 7 de Septiembre de 1943. Los ánimos estaban muy optimistas y nada presagiaba un mal desenlace. Sin embargo por la mañana ya se produjo el primer incidente cuando una formación de 180 aviones de la Luftwaffe atacaron el puerto de Bizerta en Túnez, donde se concentraban algunas unidades navales secundarias. Aunque los daños no fueron graves, los Aliados pudieron comprobar que la Luftwaffe tenían todavía una gran presencia en lo cielos sobre el Mar Mediterráneo.

Durante la transición del 7 al 8 de Septiembre, la flota de invasión anglo-americana comenzó a vadear los campos de minas marinas al noroeste de Sicilia. Aquello supuso un gran problema al amencer y a lo largo del dia siguiente porque muchos cargueros se unieron a las fuerzas de ataque en esa zona, congestionando el tráfico naval que tardó horas en volverse a poner en circulación. Aprovechando esa debilidad un avión alemán atacó a unos barcos solitarios, hundiendo con una bomba al torpedero británico HMS MTB No.77 cerca de Vibo Valencia. Sin ser molestada más, por la noche las primeras vanguardias de la flota se posicionarion ordenadamente frente al Golfo de Nápoles.

Crucero pesado norteamericano USS Philadelfia escoltado por un destructor se moviliza en el Mar Mediterráneo para atacar la Península Itálica.

Al final del día 8 de Septiembre de 1943, un piloto alemán desde su aparato avistó a la flota enemiga en aguas de Salerno. Hitler fue inmediatamente informado. Su iniciativa fue la de enviar un ultimátum a Italia para que declarase su postura. La respuesta evidentamente no llegó. Los alemanes tuvieron contestación cuando Eisenhower anunció por radio a las 18:30 horas el Armisticio con Italia. Una hora después, a las 19:45, el general italiano Pietro Badoglio ratificó las palabras de Eisenohower desde la radio local italiana.

Gritos de alegría y vitoreos se alzaron entre las tropas embarcadas de la flota de invasión. Aquello supuso un error psicológico para los soldados, ya que súbitamente perdieron la agresivadad tras meses de entrenamiento por un ambiente festivo y de felicidad. Todos creyeron que la guerra había terminado y no tardaron en abrir las cantinploras para celebrarlo y beber whisky. Los oficiales intentaron poner orden hablando desde micrófonos, explicando que la situación empeoraba porque ahora les esperarían los más peligrosos alemanes y no los italianos, pero los soldados no hicieron caso. Cuando regresó la calma al cabo de largos minutos, incluso en algún caso más de una hora, una profunda tristeza invadió a los soldados antes de la batalla. El error del factor psicológico antes de la Operación Avalanche resultó fatal.

Desembarco en Salerno (Operación Avalanche)

Poco después de caer la noche del 8 de Septiembre de 1943, un mensaje de un submaino aliado situado en el Golfo de Salerno hizo una señal a la flota anglo-americana para que entrara sin problemas en sus aguas. Los dragaminas fueron los primeros en desplegarse silenciosamente ante la oscridad, siguiéndolas de cerca a las 22:00 horas el resto de navíos mientras hacían señales luminosas cada uno para ocupar la posición en su lugar correspondiente. Ya sólo faltaba esperar el largo amanecer para poder desembarcar a las tropas.

Mientras la flota hacía tiempo oculta es la oscuridad, un grupo de marinos ingleses experimentados en el manejo de las armas fueron llevados cerca de la costa desde lanchas torpederas donde efectuaron una incursión de distracción. Aquel grupo armado consiguió entrar en el Golfo de Gaeta y desembarcar en la Isla de Ventonete junto al delta del Río Volturno. Se registraron algunos tiroteos con los alemanes, saliendo los británicos victoriosos. Gracias a esa incursión lograron tomar una estación de radar alemana vital para el ataque sorpresa de la flota.

Noche tensa en la ciudad de Salerno tras la inminente invasión aliada, los alemanes buscan con reflectores y centinelas cualquier enemigo infiltrado. Arte digital.

A medianoche del 8 al 9 de Septiembre la flota emitió un comunicado a las tripulaciones ordenando que comenzasen a subir en las embarcaciones. Muy rápidamente estadounidenses y británicos embarcaron en las lanchas de desembarco y transportes anfibios DUKW, que se echaron a la mar. En cuestión de minutos todo el Golfo de Salerno estaba lleno de diminutas barcazas repletas de tropas a unas 5 millas de la costa italiana.

Cerca de las 2:00 horas del 9 de Septiembre, un avión de reconocimiento de la Luftwaffe avistó para fortuna de los alemanes a las barcazas aliadas. En cuanto el mensaje fue transmitido, todas las baterías costeras alemanas localizaron a la escuadra de invasión enemiga y abrieron fuego. Proyectiles, granadas y obuses cayeron sobre las lanchas de desembarco. Todo el mar quedó iluminado por bengalas lanzadas en pequeños miniparacaidas que hizo imposible a los Aliados ocultar su posición. Los navíos sin ninguna otra opción, tuvieron que contestar con fuego naval de contrabatería hacia la costa. De ese modo la noche iluminada por los destellos y las bengalas pareció convertirse en día.

A medida que se producía el enfrentamiento entre buques y baterías, dos grupos de comandos, uno por tres batallones de Ranger americanos bajo el mando de William Darby, y un segundo compuesto por británicos a las órdenes de Robert Laycock, tomaron tierra en Italia. A las 3:10 lo hicieron los americanos en la playa de Mariori y a las 3:30 los británicos en Viteri Sul Mare. Los comandos americanos no encontraron alemanes en Mariori, por lo que sin problemas se dividieron en dos grupos, cortando el primero la carretera que iba a Salerno y el segundo tomando el Paso de Chiunzi. Los británicos no tuvieron tanta suerte, media hora después de tomar tierra en la playa fueron bombardeados por morteros y atacados por soldados alemanes con lo que mantuvieron un duelo hasta que se retiraron, algo que les permitió abrir una pequeña cabeza en de playa, aunque la acción les costó muchas bajas.

Desembarco de los americanos en Salerno bajo un intenso fuego alemán que les provocó gran cantidad de bajas. 9 de Septiembre de 1943.

Finalmente a las 4:00 de la madrugada llegaron las grandes fuerzas de desembarco a la playas. La 46ª División Británica fue la primera en tomar tierra, avanzando contra el cercano aeropuerto de Montecorvino, al cual cercaron, aunque poco después fueron rechazados por cañones alemanes. Siguiendo a la 46ª División, desembarcó el resto del X Cuerpo Británico, que bajo el apoyo de las baterías navales se lanzó al asalto contra Montecorvino con la 56ª División, siendo los ingleses de nuevo expulsados por los alemanes.

Al sur del Río Sele desembarcaron las tropas del VI Cuerpo Estadounidense. La 36ª División de Infantería fue la primera fuerza americana en pisar Italia. Al desembarcar lo único que vieron los soldados fueron lo resplandores de los combates que se realizaban más al norte entre alemanes y británicos. Durante unos minutos permanecieron confiados en la playa hasta que inesperadamente esta quedó iluminada por bengalas, cayendo una lluvia de cientos de cohetes con proyectiles de artillería. Justo en ese instante todo el grueso de lanchas de desemabrco estaba en la orilla. Decenas de barcazas ardieron con hombres en su interior y otras se hundieron en el agua, mientras tanto las tropas en la orilla buscaban refugios en la arena o en los salientes de las playas. Muchos soldados se abrieron camino por una línea férrea paralela a la playa, logrando escapar provisionalmente de aquel infierno y ocultarse para ponerse a salvo, pero a pesar de todo la mayoría quedó estancado en la playa sin poder avanzar y sufriendo una gran masacre.

Por la mañana con el Sol en alto, el X Cuerpo Británico había asegurado las cabezas de playa al norte y sur de Salerno. Pero el combate todavía seguía en torno al aeródromo de Montecorvino sin un claro resultado futuro.

Contingente de tropas estadounidenses con sus fusiles al hombro desembarca en Salerno en la primera mañana de la “Operacón Avalancha”.

Aprovechando la presencia de la flota aliada, la Luftwaffe atacó desde el aire las barcazas de desembarco americanas, ya fuese ametrallándolas o hundiendo algunas de ellas con las tropas a bordo que se ahogaron. El caza-bombardero alemán Messerschmitt Bf 110 tuvo excelentes cacerías en las aguas de Salerno aquel día, lo mismo que los Stukas. Los portaaviones de los Aliados respondieron con cazas embarcados a los ataques de la Luftwaffe, consiguiendo proteger con relativos resultados a las barcazas de desemabrco en su camino hacia las playas. Sin embargo no pudieron impedir que la Luftwaffe hundiese al remolcador americano USS Nauset y al transporte británico LCT-579.

Sobre la cabeza de playa del Río Sele se produjeron los combates más sangrientos. Los americanos estaban sometidos a un tremendo fuego de pólvora que les provocó muchas bajas. Pero aquel día Estados Unidos tenía un arma sorpresa, se trataba de los nuevos caza-bombarderos Mustang P-51, veloces y efectivos ya fuera disparando o bombardeando, que una vez entrados en batalla fueron destruyendo poco a poco y con pericia muchos de los puntos defensivos alemanes. Este nuevo modelo de avión fue decisivo a la hora de que las tropas atrapadas en la orilla pudiesen ladear la línea férrea del Río Sele, consiguiendo abrir brecha a los alemanes en la playa y avanzar hacia el interior.

Desembarco en Tarento (Operación Slapstick)

Al amanecer del 9 de Septiembre de 1944 los navíos de la Royal Navy penetraron en el Golfo de Tarento. Desde barcazas la 1ª División Aerotransportada cambió los paracaídas por embarcaciones. Sin encontrar resistencia los paracaidistas desembarcaron haciéndose con la ciudad. La única unidad enemiga, la 1ª División Paracaidista Alemana, se retiró antes del desembarco sigilosamente y sin ser vista hacia el interior de Italia.

Tarento estaba vacía, no había nadie, ni alemanes ni italianos esperando. El puerto se encontraba en excelentes condiciones. Avanzando unos metros hacia el interior los paracaidistas se toparon con soldados italianos parapetados en las defensas y las baterías, pero asombrosamente emergieron de sus esconditos y recibieron a los británicos como si fuesen hérores.

Hundimiento del crucero minador británico HMS Abdiel al chocar con una mina marina italiana en aguas de Tarento durante la “Operación Slapstick”. Un total de 106 marineos murieron a bordo.

Fácil fue la toma de Tarento, pero lo cierto es que hubo un incidente que saldaría la jornada como trágica. El 10 de Septiembre, un día después de tomar Tarento, el crucero minador británico HMS Abdiel chocó con una mina marina italiana en el puerto que provocó terrible explosión con el consiguiente hundimiento del barco que se hundió en breve. El resultado fue de 106 muertos y más de 154 heridos. Debido al fácil tránsito del puerto y al no haber alemanes que molestasen, el hundimiento del HMS Abdiel fue un desastre que nunca debía haber ocurrido.

Otro incidente en Tarento sucedió durante el avance hacia el interior, cuando un paracaidistas alemán rezagado en Castellaneta disparó y mató al general inglés George Hopkinson.

Conquista de Salerno

Heinrich Vietinghoff, fue el nuevo general alemán que asumió el mando de las fuerzas alemanas en Salerno e Italia del Sur. Vietinghoff tenía dos opciones, una era retirarse hacia Roma y la otra permanecer en Salerno. La ventajosa posición frente al enemigo y la debilidad americana, hizo que finalmente optara por la segunda, concentrando a todo el XIV Cuerpo Panzer a escasos kilómetros junto a las playas de Salerno.

La 16ª División Panzer fue la primera en chocar en solitario contra todo el VI Cuerpo Estadounidense el 10 de Septiembre. El asalto fue desastroso para los alemanes porque los americanos concentraron en ella fuego de barcos, de artillería y de tanques coordinados por contraataques de la infantería. La 16ª División Panzer tuvo que retirarse con unas pérdidas de 65 tanques, por suerte los estadounidenses no la persiguieron. Una vez puesta a salvo, Vietinghoff por radio ordenó a la 16ª División Panzer que la retirada no significase un descanso y que se preparase para atacar al X Cuerpo Británico al día siguiente.

Dentro del sector del X Cuerpo Británico aquel día, la 46ª División de Infantería junto con los comandos del comandante Robert Laycock consiguieron hacerse con la ciudad de Salerno tras muchos combates y grandes dificultades. Los ingleses también se hicieron con el Paso de Vietri y algunos comandos enlazaron su sector con el de los americanos en el Paso de Chiunzi. A pesar de tantos esfuerzos con éxitos en otros sitios, los británicos no consiguieron ganar ni un sólo metro al fuertemente defendido aeropuerto de Montecorvino, lugar en el que llevaban estancados más de 48 horas.

Al finalizar aquel segundo día de invasión, el IV Cuerpo Estadounidense sufrió una enorme escasez combustible debido a la voladura accidental de una cisterna costera y un depósito de gasolina. Aquel incidente dejó inmóvil a todos los norteamericanos, ventaja que aprovecharon los alemanes para fortificarse todavía más frente a ellos.

Contraataque del XIV Cuerpo Panzer

Muchos quebraderos de cabeza seguía dando el aeropuerto de Montecorvino todavía en manos alemanas. Al amanecer del 11 de Septiembre los británicos efectuaron un gran cañoneo naval desde el mar sobre el aeródromo de Montecorvino. Tras bombardear el aeropuerto la infantería del X Cuerpo Británico se lanzó al ataque. Durante la acción tomaron colina defensiva tras colina y después de sangrientos combates llegaron a la pista de los aviones. Allí se combatió en las instalaciones e incluso en los hangares, distinguiéndose notablemente los soldados canadienses. Finalmente los británicos, tras muchos esfuerzos, consiguieron asegurar todo el aeropuerto de Montecorvino.

Apenas duró la alegría por la conquista de Montecorvino, ya qe el XIV Cuerpo Panzer de Vietinghoff lanzó un contraataque general. Instantáneamente la artillería barrió las posiciones anglo-americanas y machacó a cientos de soldados. Tras el potencial artillero los alemanes avanzaron con ligeras escaramuzas, penetrando en el terreno enemigo y capturando la elevada cifra de 1.500 prisioneros aliados.

Si aquel día la lucha en tierra fue dura, igual lo fue en el mar y en el aire porque un total de 120 aviones de la Luftwaffe atacaron a la flota aliada. Contaban además con una nueva arma, la bomba teledirigida Fritz-X1 que causaría graves daños a los navíos y hundiría 7 lanchas de desembarco. Hubo además otras víctimas como el destructor americano USS Rowan que con el impacto de una bomba se hundió en 2 minutos muriendo 202 marineros a bordo.

Otro gran éxito cosecharon los alemanes el 12 de Septiembre. La 29ª División Panzer atacó con fuerza al VI Cuerpo Estadounidense, obligándole a retirarse a Altavilla Silentina. La 56ª División Británica también fue expulsada de Battiplagia y la 16ª División Panzer frenó el ataque de la 45ª División Estadounidense en el pueblo de Eboli. Por si fuera poco el aeropuerto de Montecorvino, ahora en manos británicas, no podía ser utilizado debido a que estaba sometido a un intenso bombardeo de artillería alemana, teniendo en su lugar que emplear un aeródromo muy desventajoso en Paestum, muy cercano a las playas de desembarco.

Aviones Stukas Junkers Ju 87 de la Luftwaffe atacan con sus ametralladoras a barcazas LST con tropas británicas a bordo el 11 de Septiembre de 1943. Arte digital.

Al amanecer del 13 de Septiembre el XIV Cuerpo Panzer de Vietinghoff, empleando la 16ª División Panzer y la 29ª División Panzergrenadier, atacaron alrededor de todo el sector de Salerno con una potente preparación artillera y aérea. La primera ciudad en caer en manos alemanas fue Battiplagia tras machacar duramente a la 56ª División Británica. A continuación tomaron Altavilla Silentina donde destruyeron un batallón americano al completo y después se hicieron con Eboli. Desde el aire también la Luftwaffe ofreció un apoyo decisivo con las bombas teleguiadas Fritz-X1 porque dañaron seriamente a los cruceros HMS Uganda británico y USS Philadelphia norteamericano. Caída la tarde los alemanes habían avanzado hasta las cabezas de puente entre los el Río Sele y el Río Calore. El objetivo de Vietinghoff era hacer que los ejércitos británicos y americanos, ambos separados, quedaran atrapados en cabezas de playa y fueran expulsados hacia el mar. Lo curioso es que el plan estaba saliendo estupendamente bien porque el general americano Mark Clark trasladó su centro de mando a la zona del X Cuerpo Británico y empezó a pensar en una posible evacuación para el VI Cuerpo Estadounidense, de hecho le preguntó al almirante Andrew Cunningham si él estaría dispuesto con su flota a rescatarle desde el mar. Tan mala era la situación que el VI Cuerpo Estadounidense había empezado a construir unas última línea de defensa y trincheras para detener el ataque enemigo, en la cual todo el personal militar trabajó, incluidos los chóferes y cocineros. Con esta situación la Wehrmacht estaba a punto de repetir contra sus enemigos otra evacuación como la Dunkerque en 1940.

Pero los aliados aún no habían jugado su última carta, las tropas británicas que avanzaban desde Tarento y Calabria todavía estaban lejos de Salerno, pero ya habían borrado la mayoría de obstáculos en el terreno y controlaban las ciudades de Foggia y Brindis. Cuando a Montgomery le contaron lo que sucedía en Salerno con Clark, se le ocurrió una idea de enviar allí a la 82ª División Aerotransportada de los americanos antes de que terminara el día. De esta forma los paracaidistas actuando como fuerza de reserva, retrasarían el avance alemán lo suficiente hasta que llegara el VIII Ejército a socorrerlos.

La 82ª División Aerotransportada en aquellos momentos se hallaba en Sicilia. Cuando su general Matthew Ridway recibió la orden de saltar antes de medianoche, aquello le pareció una completa locura, aunque aceptó el reto junto al resto de sus hombres. Con rapidez despegó una oleada de aviones de transporte C-47 que albergaban a toda la 82ª División Aerotransportada compuesta por 1.300 tropas. Mientras aquella gran fuerza aérea sobrevolaba el Mediterráneo, el almirante Cunningham ordenó a la flota aliada que no abriera fuego contra nada esa noche para no confundir ni derribar a sus propios aviones.

Salto de la 82ª División Aerotransportada

Sobre la medianoche del 13 al 14 de Septiembre los paracaidistas americanos de la 82ª División Aerotransportada saltaron cerca de Paestum. Una vez en tierra, el castigado VI Cuerpo Estadounidense ofreció a los paracaidistas camiones para llevarlos al frente. A primeras horas del amanecer sorprendentemente toda la 82ª División Aerotransportada ya estaba en primera línea de combate.

La misma mañana en que los paracaidistas se acomodaban en Salerno, los alemanes lanzaron un feroz ataque contra la ciudad, siendo protagonista del golpe la 26ª División Panzer. A los pocos minutos el asalto fue detenido gracias a la tenaz resistencia de la 46ª División Británica. A punto estuvieron de caer en una trampa los alemanes y quedar rodeados, pues coincidiendo con el asalto de ellos a Salerno, la 56ª División Británica contraatacó por los flancos en Battiplagia. Éxitosamente los germanos aguantaron, sin embargo todo su ataque sobre Salerno se vió frustrado. Tampoco progresaron contra el sector de la 82ª División Aerotransportada, zona en la cual los paracaidistas destruyeron hasta 30 tanques alemanes. Para conmemorar la situación el general Richard McCreery pronunció una de las frases más míticas de las guerras: ” Sin novedad en el frente”.

Durante todo el 15 de Septiembre la fuerza aérea norteamericana se limitó a bombardear con todo su poder a los alemanes en el área de Salerno. Un total de 523 aviones americanos B-17, B-24 Liberator y B-25 Mitchell descargaron toneladas de bombas contra las tropas de Vietinghoff, coordinándose con un potente cañoneo naval que causó grandes estragos a los germanos e impidieron cualquier intento de contraofensiva. Afectados por el pánico del bombardeo, a los alemanes no les quedó más remedio que ocultarse tras cortinas de humo a lo largo del resto del dia. No obstante la Luftwaffe también respondió atacando a la flota y hundiendo a tres transportes estadounidenses, los LCT-19, LCT-215 y LCT-241. Gracias al miedo causado en las filas alemanas que amedentró a las tropas, los americanos pudieron desembarcar en secreto por la noche a la 7ª División Blindada y a 2.100 paracaidistas más que saltaron sin ser molestados.

Lanzamiento nocturno de paracaidistas norteamericanos de la 82ª División Aerotransportada desde aviones de transporte C-47 sobre Salerno. Arte digital.

Al día siguiente, el 16, se repitió la misma operación de bombardeo mientras se traían a los últimos 600 paracaidistas que saltaron tras las cabezas de puente del Río Sele. Ante esta nueva situación el general Mark Clark decidió que no era necesario llevar a cabo una evacuación porque de nuevo la balanza se declinaba a su favor.

Vietinghoff viendo lo imposible que era mantener el frente por más tiempo pidió a Kesselring en Roma que retirase al XIV Cuerpo Panzer de Salerno. Sabía que las tropas británicas que venían de Tarento y Calabria llegarían en pocos días, con lo que el Grupo de Ejércitos B correría peligro de quedar cercado y destruido. Como eso podía derivar en una catástrofe, Kesselring aceptó la propesta y ordenó el repliegue.

Para alivio de los Aliados el 17 de Septiembre el fuego alemán cesó contra el VI Cuerpo Estadounidense. En el sector del X Cuerpo Británico los alemanes disminuyeron sus ataques, aunque no iniciaron la retirada hasta el 19 de Septiembre, no sin antes lograr los ingleses desalojar cuerpo a cuerpo a la artillería alemana que bombardeaba el aeródromo de Montecorvino. La última acción de la batalla fue el hundimiento del dragaminas inglés HMS No. 2019 en Cotrone.

El 20 de Septiembre de 1943 la Batalla de Salerno había finalizado. Todo el Ejército Alemán se había retirado del sector Salerno y tomaba posiciones tras el Río Volturno. La batalla estuvo siempre a favor de los alemanes, pero la existencia del VIII Ejército Británico de Montgomery que avanzaba por Italia del Sur asustó a los alemanes y les hizo retirarse antes de tiempo. Los alemanes pudieron ganar la batalla perfectamente, pero la retirada precipitada de Vietinghoff se lo impidió. No obstante todo el X Ejército Alemán escapó intacto y preparado para llevar a cabo la defensa de Italia.

Conclusión

Salerno, la batalla que supuestamente debía abrir el camino hacia Roma y al interior de Europa, concluyó a costa de muchas vidas en una cabeza de puente reducida. Un mal presagio de lo que iba a ser la campaña italiana.

Los Aliados tuvieron 12.560 bajas entre las que había 2.009 muertos, 7.050 heridos, 1.500 prisioneros y 2001 desaparecidos. Las pérdidas navales fueron también de importancia, ya que resultaron hundidos 9 barcos entre los que había 1 crucero minador, 1 destructor, 1 dragaminas, 1 torpedero, 4 transportes, 1 remolcador y varias decenas de lanchas de desembarco.

También la marina aliada contabilizó la pérdida de importante material, pues un crucero pesado, un dragaminas, siete cargueros militares, un dragaminas y un barco hospital fueron hundidos, además de varias decenas de lanchas de desembarco y quedar dañados seriamente otros dos cruceros. Salerno se convirtió para los angloamericanos en una gran masacre.

El Eje sufrió 3.500 bajas entre muertos y heridos, la mayoría alemanes y algunos italianos antes del Armisticio.

Los Estados Unidos y Gran Bretaña habían previsto que la invasión de Italia sería fácil y sencilla, casi como dar un paseo por un parque infantil. Pero lo cierto es que la Batalla de Salerno sería sólo el principio de un largo y lento derramamiento de sangre que los Aliados vivirían durante los dos años siguientes, pesadilla que nunca hubieran imaginado. La “panza blanda del cocodrilo” tal y como había calificado Churchill a Italia, iba a ser más dura y compacta de lo esperado.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los Aliados desembarcan en Salerno”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.115-1.168

Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia. “III La invasión de Italia”, Planeta Deagostini (1959), p.272-279
http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/salerno.html
http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/bota.html