Desembarco de Saaremaa

Las Islas Bálticas constituían cuatro grandes salientes al norte del Mar Báltico que originalmente pertenecieron a Estonia hasta que la Unión Soviética se las anexionó en 1940 tras el Pacto de No-Agresión “Ribbentrop-Molotov” y posteriormente hasta que Alemania se las arrebató a esta última en 1941 durante la “Operación Barbarroja”. Cuando la Segunda Guerra Mundial se volvió en contra del Tercer Reich en 1944, el Ejército Rojo y unidades colaboracionistas de la República Socialista Soviética de Estonia organizaron un desembarco denominado “Operación Moonsund” que culminaría en la Batalla de la Isla de Saaremaa.

Plan del Eje

Con la salida de Finlandia de la Segunda Guerra Mundial y de la coalición con las potencias del Eje, la única posibilidad que tenía la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) de continuar bloqueando a la Flota Roja Soviética en el Mar Báltico era dominando las Islas Estonias que impedían la salida de los grandes buques rusos fuera de los puertos en Leningrado y la Base Naval de Kronstadt. Como los cuatro principales dominios insulares estaban en manos del Grupo de Ejércitos Norte desde su conquista durante la “Operación Beowulf” en 1941, en concreto la Isla de Saaremaa, la Isla de Hiiumaa, la Isla de Muhu y la Isla de Vormsi, los alemanes simplemente reforzaron el lugar con el XVIII Cuerpo del general Kurt Versock que incluyó a la 23ª División de Infantería del general Hans Schirmer y a la 12ª División de Artillería Antiaérea del general Gottfried Weber, esta última adscrita a la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

Aproximadamente el XVIII Cuerpo Alemán desplegó a un total de 18.000 soldados.

Plan de la URSS

Bajo el nombre de “Operación Moonsund”, el Estado Mayor Soviético (STAVKA) proyectó una invasión a gran escala de las Islas Estonias para liberar de una vez por todas a la Flota Roja recluida en las aguas del Golfo de Finlandia. Así fue como el Frente de Leningrado del general Leonid Govorov reunió a una importante fuerza expedicionaria compuesta por el XXX Cuerpo de Guardias, CIX Cuerpo, el VIII Cuerpo Estonio y el Destacamento Auxiliar Finlandés “Arho”, así como una escuadra naval mixta ruso-finesa con 200 navíos de los cuales la mitad serían puestos por la URSS y la otra mitad por Finlandia que por aquel entonces libraba la Guerra de Laponia contra Alemania.

Aproximadamente el Ejército Rojo movilizó a 78.000 efectivos entre 50.000 soviéticos, 25.000 comunistas estonios y 3.000 finlandeses, así como 200 navíos (100 rusos y 100 fineses) entre 100 paquebotes, 50 lanchas motoras y 50 barcazas del modelo DUKW vendidas por Estados Unidos.

“Operación Moonsund”

El 26 de Septiembre de 1944 las vanguardias del XXX Cuerpo de Guardias y del VIII Cuerpo Estonio fueron trasladadas sobre el Mar Báltico a bordo de buques de la Flota Roja Soviética y la Marina Finlandesa para desembarcar y conquistar sin pegar un sólo tiro la vacía Isla de Vormsi. Al cabo de tres días, el 29, se repitió la misma operación contra la Isla de Muhu que ocuparon aquella jornada tras eliminar a un grupo de rezagados alemanes; mientras que el 2 de Octubre pusieron pie en la Isla de Hiiumaa que cayó sin dificultades el 3.

Al amanecer del 5 de Octubre de 1944 el XXX Cuerpo de Guardias y del VIII Cuerpo Estonio desembarcaron al norte de la Isla de Saaremaa, enfrentándose con tropas alemanas entre las playas de Jaani y Keskvere a las que pusieron en fuga tras recibir la ayuda del Destacamento Auxiliar Finlandés “Arho”. Una vez establecida una cabeza en el litoral, las fuerzas germanas de la 23ª División de Infantería se replegaron hacia el sur del dominio insular sin dejar de ser perseguidas por las columnas estonio-soviéticas que entre el 6 y el 9 ocuparon las ciudades de Poide-Orissare y Kuressaare.

Tropas del Ejército Rojo desembarcando en la Isla de Saaremaa.

Desde el 10 de Octubre el XVIII Cuerpo Alemán se atrincheró al sur de la Isla de Saaremaa, concretamente en la inexpugnable Península de Sôrve, donde trazaron una línea de trincheras y fortificaron la ciudad de Salme. Al día siguiente del repliegue, el 11, los comunistas estonios probaron desembarcar a la espalda de sus enemigos depositando a un contingente de soldados y tanques en los muelles de Lôu, aunque los incursores fueron víctimas de un fuego cruzado por parte de los defensores que los masacraron y aniquilaron con ametralladoras y piezas de artillería. Tampoco por tierra las cosas fueron mejor porque en la jornada del 12 fue rechazado el ataque de un regimiento soviético entero, sin obviar con que el 19 los rusos y numerosos de sus carros fueron puestos fuera de combate con simples armas anticarro Panzerfaust.

Entre las acciones más sangrientas durante la campaña de la Isla de Saarema estuvo la conocida como Batalla de Tehumardi cuando una oscura noche dos batallones alemanes de la 23ª División de Infantería que descendían por el Río Nasva con uno de sus tanques del modelo estadounidense Stuart M3 (que unos días antes habían capturado a los rusos y puesto en funcionamiento), guardaron silencio al escuchar a 370 tropas del VIII Cuerpo Estonio cruzarse a tan sólo 200 metros de distancia. Desgraciadamente el contacto en medio del área pantanosa fue inevitable porque ambos bandos se enzarzaron en un tiroteo que se desarrolló con ventaja para los germanos porque algo más atrás contaban con una serie de cañones antiaéreos que abrieron fuego entre la oscuridad, eliminando a bastantes tropas estonias que igualmente se repusieron del golpe inicial y mataron a numerosos alemanes en la retirada. El resultado de la Batalla de Tehumardi concluyó en empate con un total de 200 fallecidos entre los germanos y 200 muertos entre los comunistas estonios, incluyendo a su general Vladimir Miller, además de perder los soviéticos un tanque y numerosas piezas de artillería.

La mañana del 23 de Octubre de 1944 el VIII Cuerpo Estonio del general Lembit Pärn y el XXX Cuerpo de Guardias del general Afanasii Shcheglov volvieron a arremeter contra las fuerzas germanas atrincheradas en la Península de Sôrve. El ataque resultó ser un fiasco desde el principio porque contra todo lo esperado se presentaron en el Mar Báltico una escuadra de 10 navíos de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) al mando del almirante August Thiele, entre los estaban los dos acorazados Schliesen y Schleswig-Holstein (ambos supervivientes de la Primera Guerra Mundial) y ocho cruceros contando a los cuatro pesados Prinz Eugen, Admiral Hipper, Admiral Scheer y Lützow, y a los cuatro ligeros Emden, Köln, Leipzig y Nürnberg. Como no era difícil de imaginar las baterías de estos barcos de gran tamaño trituraron a las tropas soviéticas que después de sufrir infinidad de bajas en el bombardero tuvieron que suspender la operación y ocultarse de los proyectiles al sur de la Isla de Saaremaa.

Hasta el 18 de Noviembre el Ejército Rojo no se recuperó de las pérdidas encajadas en el asalto a la Península de Sôrve, cuando después de recibir refuerzos durante un mes, el XXX Cuerpo de Guardias y el VIII Cuerpo Estonio volvieron a lanzar un ataque acompañados de dos regimientos de tanques, la mayoría autopropulsados SU-76. Sin embargo el resultado fue todavía peor porque primero chocaron contra las sólidas defensas alemanas y emplazamientos de piezas antiaéreas utilizadas a modo de armas anticarro por la 12ª División de Artillería Antiaérea del general Gottfried Webber, además de que al día siguiente, el 19, regresaron al sur de la Isla de Saaremaa los cruceros de la Kriegsmarine que trituraron a las fuerzas rusas, aunque en esta ocasión los aviones rusos dañaron con sus bombas a algunos de sus buques que dieron la vuelta hacia los puertos de Prusia Oriental.

La jornada del 23 de Noviembre de 1944 el el XXX Cuerpo de Guardias, el VIII Cuerpo Estonio y el CIX Cuerpo del Ejército Rojo desencadenaron la ofensiva final contra la Península de Sôrve lanzando a miles de soldados hacia delante con el apoyo de tanques T-34 y SU-76, así como un efectivo soporte desde el aire de la Fuerza Aérea Soviética. En esta ocasión quebraron las defensas del Eje que tuvieron que replegarse hasta la última línea de fortificaciones situada sobre una minúscula porción de terreno en el Estrecho de Irbe.

Conclusión

La tarde del 23 de Noviembre de 1944, el general Ferdinand Schörner que lideraba al Grupo de Ejércitos Norte en Letonia y la Península de Curlandia, ordenó evacuar de inmediato la Isla de Saaremaa para evitar una catástrofe innecesaria y de paso reforzar en el continente a la guarnición del Eje. Lamentablemente durante las siguientes veinticuatro horas sólo se consiguió sacar a un total de 4.500 efectivos (entre estos 700 heridos), así como a 1.000 caballos y un tanque T-34 capturado a los rusos, aproximadamente el 25% del total de los sitiados, cuando finalmente el día 24 las fuerzas del VIII Cuerpo Estonio entraron en la Península de Sôrve y declararon conquistada la Isla de Saaremaa.

Aproximadamente el Ejército Alemán sufrió 7.700 bajas entre 7.000 muertos y 700 heridos, además de perder 1.400 caballos.

El Ejército Rojo sufrió bajas similares al Eje.

La absurda idea de Adolf Hitler por defender las Islas Estonias cuando los Países Bálticos estaban siendo ocupados por el Ejército Rojo y el Grupo de Ejércitos Norte se hallaba sitiado en Curlandia, solamente sirvió para desperdiciar de manera innecesaria un buen puñado de magníficos soldados y acrecentar la tragedia cuando aquellos hombres hubiesen sido más útiles en cualquier otro sector del Frente Oriental. Respecto a las Islas de Saaremaa, Hiiumaa, Muhu y Vormsi serían anexionadas por la URSS en 1944 durante casi cuatro décadas hasta que tras la caída del comunismo en 1991 fueron devueltas a Estonia.

 

Bibliografía:

-Antonio García Palacios, Cruces en la Nieve. La Resistencia Alemana y Letona en Curlandia 1944-45, “Kessel”, HRM Ediciones (2020), p.132
-https://en.wikipedia.org/wiki/Moonsund_Operation
-https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Tehumardi