Conquista de Sidi Barrani

 

Sidi Barrani, territorio en Egipto, fue parte de un sueño que nunca pudo ser. Italia, que si hubiese querido podría haber tenido el Reino de los Faraones y el Delta del Río Nilo, tuvo que conformarse con una pequeña porción del desierto con su única ofensiva lanzada en 1940.

Situación de Italia

Italia desde un principio lo había tenido fácil para conquistar Egipto, el no hacerlo fue el milagro que salvó a Gran Bretaña de perder en la Segunda Guerra Mundial. Las palabras que Mussolini dijo a su Estado Mayor: “En tierra actuaremos a la defensiva”. Por tanto la estratégia italiana se basaba en adoptar posiciones defensivas ante la inminente rendición de Gran Bretaña antes de la Batalla de Inglaterra, descomunal error, pues los ingleses no tenían intención de rendirse hasta las últimas consecuencias. De todas formas ante la perspectiva de una guerra larga, el líder del Estado Mayor Italiano, el mariscal del aire Italo Balbo, había ideado un excelante plan para invadir Egipto el 15 de Julio de 1940, pero antes de que ocurriera eso, un accidente cambió el curso de la guerra, pues unos artilleros de las baterías antiaéreas en Tobruk derribaron el avión donde viajaba al confundirlo con uno británico. Mussolini en lugar de Balbo, puso al mariscal Rodolfo Graziani, pero el plan de este era esperar varios meses, una verdadera locura, ya que durante ese tiempo los británicos se hubieran fortalezido tanto en Egipto como en la Isla de Malta, por aquel entonces totalmente desguarnecidas. Para añadir más polémica, otro mariscal, Pietro Badoglio, presentó otro plan para atacar antes, que causó más confusión y retraso, a la vez que mientras eso pasaba, los británicos actuaban y se hacían más fuertes.

Cuando Italia entró en guerra, la principal ventaja con que contaba en Libia, es que podía deshacer al V Ejército con frontera en Túnez, ya que aquello era ahora territorio de la aliada Francia de Vichy, para reforzar la frontera de Egipto al X Ejército. Por tanto cerca de 250.000 soldados italianos se concentraron en la frontera egipcia, aquello parecía positivo, pero sus condiciones eran penosas, prescindían de equipos modernos y los grandes suministros llegaban a cuentagotas. Los 274 blindados adecuados, ya que pocos eran M11, los únicos que se podían calificar como tanques, el resto eran tanquetas semiacorazadas L3. Tampoco sobresalía la motorización, pues para los 3.200 camiones había tres tipos de combustible diferente, lo que dificultaba su movilidad y reabastecimiento. La Real Aviación Italiana (Regia Aeronautica), era en lo único que los italianos estaban un poco mejor, poseían un total de 228 aviones, repartidos en 144 obsoletos biplanos cazas Fiat CR 32 y 84 bombarderos Caproni, aunque lo cierto es que carecían de tomas de aire antiarena, cubiertas para las palas de hélices y radiadores suplementarios. Antes de morir Italo Balbo había dicho acerca del X Ejército: “No es el número de hombres lo que me preocupa, sino su armamento”.

Motociclista italiano con tanqueta L3 en la invasión de Sidi Barrani, Egipto.

A lo largo de todo Agosto la guerra del desierto se convirtió en una aburrida paz sin que unos ni otros hicieran progresos. La ofensiva italiana prevista para el 15 de Agosto, se vió otra vez retrasada por un miedo del general Graziani sin fundamentos. Mussolini se desesperaba viendo como sus generales discutían sobre el papel sin mover las piezas. Pero al llegar Septiembre al Duce se le acabó la paciencia, entonces dijo a Graziani que si no atacaba el día 9 de ese mes, se podía considerar relevado del mando. A Graziani no le quedó más remedio que acatar la orden de Mussolini. Pero aún así el Duce no deseaba la conquista de Egipto, solo atacar a los británicos en su territorio colonial y hacerse con Sidi Barrani, de esta manera Italia estaría entre las potencias vencedoras una vez finalizara con éxito el plan alemán de la Operación León Marino sobre la invasión de las Islas Británicas. Ese fue otro de los muchos errores, ya que los italianos podían asestar un golpe único a los ingleses y lo iban a dejar pasar por otro golpe mortal que los alemanes iban a dar a Reino Unido, lo que no sabía Mussolini es que Alemania estaba perdiendo la Batalla de Inglaterra.

El plan contra Sidi Barrani era bien sencillo. El X Ejército Italiano al mando del general Mario Berti, se dividiría al Norte para la ofensiva principal con el XIII Cuerpo de Ejército liderado por Annibale Bergonzoli (apodado “Barba Eléctrica”), y al Sur con el Grupo Maletti comandando por el general de mismo nombre Pietro Maletti con el fin de proteger los flancos. Como fuerza colonial nativa estaba la 1ª División Libia dirigida por el general Luigi Sibelle. Definitivamente, Graziani fijó el ataque sobre Egipto para el 9 de Septiembre de 1940.

X Ejército Italiano (General Mario Berti):
·XIII Cuerpo de Ejército Italiano (General Annibale Bergonzoli)
-Grupo Maletti (General Pietro Maletti)
-1ª División Libia “Sibelle” (General Luigi Sibelle)

Situación de Reino Unido

Si los italianos estaban mal, los ingleses estaban peor. En el desierto únicamente 36.000 solados estaban disponibles para hacer frente a más de 250.000 italianos, y sólo en la frontera de Egipto había 10.000, ya que el resto tenía que defender la frontera con el Sudán, el Canal de Suez e Irak en Oriente Medio.

La principal fuerza era la 6ª División de Infantería, comandada por el propio general Richard O’Connor, también jefe de la Fuerza del Desierto Occidental. Pero la novedad era la 7ª División Blindada liderada por el general Michael O’Moore Creagh, la única unidad acorazada, aunque más bien un conglomerado mixto, ya que los tanques no eran de gran calidad y completaban la falta de blindados vehículos semiacorazados, mucho más débiles. Seguían a esta lista militar el 11º Regimiento de Húsares del coronel John Combey y la Coldstream Guard, esta última con tropas reales muy bien entrenadas a las órdenes del coronel Edward Matthew. La Fuerza Aérea Británica contaba con 166 aviones repartidos en 63 cazas Gloster Gladiator, 72 bombarderos Blenheim, 21 apartados de reconocimiento Lysander y 10 hidroaviones Sunderland.

A pesar de dar órdenes de penetrar en territorio italiano con la intención de tantear, la función de toda la Fuerza del Desierto Occidental era estática hasta que llegaran los refuerzos tres meses más tarde procedentes de la India y Australia. Los ingleses lo tenían todo en su contra, incluyendo rebeliones árabes en la retaguardia de Palestina, pero la estupidez de los mandos italianos con la política de no hacer absolutamente nada convertiría a la larga una clara derrota británca en una rotunda victoria.

Fuerza del Desierto Occidental (Richard O’Connor):
-6ª División de infantería (General Richard O’Connor)
-7ª División Blindada (General Michael O’Moore Creagh)
-11º Regimiento de Húsares (Coronel John Combe)
-Coldestream Guard (Coronel Edward Matthew)

Incursiones a Libia y Egipto

Durante los días y semanas previas a la ofensiva italiana, ambos ejércitos se lanzaron incursiones rápidas de ida y vuelta para debilitarse mutuamente cuando empezase la batalla.

Reino Unido empleó unidades de infiltración rápida formadas por coches y vehículos semiblindados, que atravesaban la frontera con Libia y su alambrada electrificada a lo largo de 640 kilómetros entre el Mar Mediterréneo y el mortal Desierto de la Marmarica. Durante estas incursiones innumerables puestos de frontera y avanzadillas italianas fueron destruidas. El mayor éxito fue la destrucción de una columna italiana entera en el verano.

Por el contrario Italia respondió organizando grandes bombardeos masivos sobre Egipto. Las bombas italianas provocaron daños graves a los británicos en Alejandría, Mersa Matruh, Sidi Barrani, Port Said y el mismo Canal de Suez, que fue cerrado temporalmente.

Ofensiva en Sidi Barrani

La Regia Aeronautica encabezó la ofensiva italiana del 9 de Septiembre de 1940, bombardeando tanto la frontera egipcia, como la ciudad de Buqbuq. Como respuesta al bombardeo, la RAF (Royal Air Force), bombardeó Tobruk, donde en más de una ocasión se produjeron duelos aéreos entre los cazas Fiat CR 32 italianos y Gloster Gladiator británicos. Aquellos combates en el aire permitieron a los ingleses divisar la polvareda que soltaban las columnas de avance italianas en el desierto, por lo que informaron a los mandos de la inminente invasión de Egipto.

El Grupo Maletti con 450 camiones fue el primero en cruzar la frontera egipcia a través de Sidi Omar, sin embargo, un fallo en la orientación hizo que los italianos se perdieran por el desierto durante las siguientes 24 horas. En el caso del resto del XIII Cuerpo que avanzaba con 650 camiones en cabeza fueron las minas y las trampas las que retrasaron el avance. Por suerte al llegar el dia siguiente, la movilidad regreasaría a las fuerzas atacantes italianas.

No fue hasta el amancer del segundo dia, ya 10 de Septiembre, cuando el Grupo Maletti se topó con el 11º Regimiento de Húsares. Gracias a una tormenta de arena con viento favorable al Grupo Maletti, los italianos cayeron sobre los ingleses provocándoles algunas bajas y poniendo en retirada a todo el 11º Regimiento de Húsares.

Tanqueta italiana L3 cerca de una ciudad egipcia en ruinas de Sidi Barrani.

Pero los problemas para los británicos no siguieron ahí, pues después del ataque del Grupo Maletti las operaciones italianas se detuvieron hasta el dia 13, cuando el XIII Cuerpo de Ejército en el Norte lanzó una ofensiva contra Sollum, mientras que 50 kilómetros al Sur en Der-el-Bug, avanzadillas de libios e italianos intentaron una maniobra envolvente que no tendría éxito. El principipal choque lo llevó a cabo la 1ª División Libia. En Sollum se encontraba la Coldestream Guard, que se vió obligada a abandonar la zona haciendo una triste escapada a través del desierto mientras era perseguida por aviones italianos y hostigados. Los soldados reales consiguieron ocultarse en el Paso de Halfaya, una cadena montañosa muy bien protegida, no sin antes abandonar muchos vehículos que caerían en manos italianas y sembrar de minas la zona.

La 7ª División Blindada junto con algunas fuerzas francesas libres acudieron a la retaguardia del Paso de Halfaya cuando la Coldstream Guard se vio obligada a abandonar las posiciones de nuevo el 14 de Septiembre, el objetivo era escoltarla a Mersa Matruh, donde ya había llegado el 11º Regimiento de Húsares tras su fracaso contra el Grupo Maletti, aunque el proceso tardaría por lo menos tres días. Mientras tanto el XIII Cuerpo de Ejército Italiano se apresuraba por llegar al Paso de Halfaya, aunque el avance era lento por culpa de las minas que se cobraron muchas vidas de italianos.

El tercer dia de evacuación, 16 de Septiembre, la Coldstream Guard junto con las fuerzas francesas libres estuvieron a punto de quedar cercados al rodearlas 50 tanques italianos en la zona de Alan Dab, por suerte para los anglofranceses la intervención del 11º Regimiento de Húsares rompió el cerco por donde pudieron escapar de manera milagrosa del Paso de Halfaya. Al caer la tarde los italianos superaron el Paso de Halfaya y entraron triunfantes en Sidi Barrani, horas después, esa misma noche, el XIII Cuerpo de Ejército Italiano conquistaba Maktila y Tummar, 120 kilómetros dentro de la frontera egipcia, mientras que el Grupo Maletti se hacía con Sofafi, Rabia, Bir Enda y Nibeiwa en el Sur del desierto. La campaña de Sidi Barrani había finalizado.

Conclusión

Los ocho días que duró la batalla se saldó con pocas bajas en ambos bandos, para ser una gran operación de considerable envergadura dentro de un conflicto tan desarrollado como la Segunda Guerra Mundial.

Gran Bretaña, derrotada en este encuentro tuvo 50 muertos y 270 heridos. Más graves fueron sus pérdidas materiales, pues sumaron 22 tanques destruidos y 12 más dañados, además 11 vehículos blindados y 4 camiones también destruidos.

Italia, aunque victoriosa, cosechó 91 muertos y 410 heridos.

Sidi Barrani puede considerarse una victoria táctica para los italianos, pues los planes eran únicamente conquistar esa zona y no el resto de Egipto, cosa que se hizo. Sin embargo todo este plan era de cara a la invasión alemana de Inglaterra, algo que no se iba a producir, por lo que no puede considerarse victoria ni tampoco derrota estratégica, sólo un éxito táctico, aunque importante para Italia.

 

Bibliografía:

Kenneth Macksey, Beda Fomm, la victoria clásica, San Martin Historia del siglo de la Violencia (1971), p.22-55
Jon Latimer, El-Alamein. “Capítulo 1 Rivales Coloniales”, Inédita Editores (2004), p.52-55
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “La guerra llega a África”, S.A.R.P.E. (1978), p.212-213