Cañoneo de Génova y Savona

 

Francia se encontraba ante una terrible catástrofe en Junio de 1940. Alemania había invadido Bélgica, Holanda y Luxemburgo, acercándose los germanos peligrosamente a París tras derrotar en tierra al Ejército Francés y a la Fuerza Expedicionaria Británica en Dunkerque. Aprovechándose de la situación, Italia declaró la guerra a Reino Unido y Francia el 10 de Junio, atacando a los anglo-franceses en los Alpes. Este nuevo contexto abría un nuevo frente bélico en el escenario del Mar Mediterráneo.

Venganza francesa

Los franceses se tomaron la declaración de guerra de Italia como una puñalada por la espalda cuando ya estaban moribundos y derrotados ante los ejércitos alemanes. Así que, a pesar de que el país estuviera en las últimas, los galos decidieron vengarse contra Italia con un fogueo en las costas septrionales de la Península Itálica. Aunque tuvieron serias dudas sobre si realizar la incursión o no, un bombardeo de la aviación italiana sobre el puerto de Tolouse, consensó cualquier duda sobre atacar inmediatamente.

Caída la tarde del 13 de Junio de 1940, la Flota Francesa comandada por el almirante François Darlan, se echó a la mar con 19 navíos compuestos por los cuatro cruceros de batalla Algerie, Foch, Dupleix y Colbert, más 11 destructores y 4 submarinos.

La flota se dividió en los dos cruceros Algerie y Foch con 6 destructores rumbo hacia Savona, más los cruceros Dupleix y Colbert con dos destructores rumbo hacia Génova; mientras que los cuatro submarinos cubrirían la base naval de La Spezia.

Bombardeo de la costa italiana

Al amanecer del 14 de Junio de 1940 el grupo de los cruceros Algerie y Foch aparecieron sobre la costa de Savona. En seguida los cañones de los barcos bombardearon la ciudad desde el Mar Liguria provocando desperfectos. Sobre las fábricas de acero de Vado cayeron 32 proyectiles de 203 milímetros que causaron destrucción y muertos. Terminado el cañoneo se retiraron sin más.

Casi al mismo tiempo la escuadra con los cruceros Dupleix y Colbert hicieron su aparición frente a la ciudad industrial de Génova. En esta ocasión la incursión no fue tan cómoda, ya que los italianos resistieron con todo lo que pudieron. En primer lugar las baterías de costa italianas efectuaron contrabatería y alcanzaron al destructor francés Albatros con un proyectil de 152 milímetros que explosionó justo en la cámaras de calderas popel, lo que causó un incendio en el que murieron 12 fogoneros y otros dos quedaron heridos. A continuación salió el destructor italiano Calatafimi que lanzó cuatro torpedos, obligando a los franceses a navegar de este a oeste sin poder apuntar a la costa. También salieron a la mar cuatro lanchas torpederas de la 13ª Escuadrilla MAS, las cuales se acercaron a 1.800 metros de los buques franceses lanzando seis torpedos que no impactaron, pero que los hicieron virar y cambiar de rumbo. La Lancha 535 fue rociada por metralla de un proyectil que estalló cerca del agua hiriendo a tres hombres, aunque todas pudieron regresar a la costa con el éxito de haber puesto en retirada a la flota francesa.

Como represalia al bombardeo francés, los italianos cañoneraron la colonia británica de Sollum la noche de ese mismo 14 de Junio con los destructores Turbine, Nembo y Aquilone. Los proyectiles que cayeron fueron de entre 120 y 220 milímetros durante casi 60 minutos, aunque los desperfectos resultaron mínimos.

Resultado

Apenas se logró nada en el bombardeo costero del Norte de Italia. La flota francesa demostró su incapacidad y su improvisación, ya que ni si quiera con la anticuada armada italiana ausente, habían sido capaces de hacer algo a sus enemigos, además de huír corriendo ante el riesgo de hundimiento de alguno de los buques.

Italia en el bombardeo del que fue víctima tuvo 9 muertos y 39 heridos, de estos últimos 3 fueron marineros y 36 civiles. Hubo destrozos considerables en las acerías de Vado y una lancha MAS resultó dañada.

Francia en la incursión que realizó perdió la vida de 12 marineros y 2 más quedaron heridos. También un destructor salió mal parado con graves daños.

Habría más tarde otros intentos de cañoneos costeros contra ciudades, pero no fueron comunes durante la Segunda Guerra Mundial siempre que no se tuviera una completa superioridad naval, pues como demostró el caso francés en Génova y Savona, era imposible efectuar un bombardeo contra la costa sin estar preparado.

 

Bibliografía:

Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo. “Bombardeo de Génova”, Editorial Juventud (2005), p.49-51