Campaña del Mar Báltico

La campaña del Mar Báltico durante la Segunda Guerra Mundial fue un teatro de operaciones naval secundario en comparación con el Frente del Pacífico o la Batalla del Atlántico. No obstante y a pesar de ese papel menor jugado durante la conflagración, el desarrollo de la contienda marítima sobre este escenario que enfrentó a las armadas de la Unión Soviética, Alemania y Finlandia fue espectacular en lo respecto a gestas y hazañas bélicas.

Plan del Eje

El Mar Báltico era un escenario estratégico de cara a la “Operación Barbarroja” mediante la cual Adolf Hitler tenía previsto invadir la Unión Soviética. La campaña que inicialmente se había proyectado de ámbito exclusivamente terrestre, otorgó al Mar Báltico una importancia secundaria que relegó a este escenario a un mero medio natural desde el que apoyar al Ejército Alemán (Wehrmacht) en su avance sobre el litoral. De hecho, como la Flota Roja del Báltico era una fuerza mucho más reducida en comparación a la del Eje, el único cometido de los efectivos navales alemanes sería aislar a los buques soviéticos entre Leningrado y la Base Naval de Kronstadt para impedirles efectuar salidas que entorpeciesen el tráfico hacia el Océano Atlántico, que al fin y al cabo era donde Alemania llevaba a cabo el mayor peso de la guerra marítima contra la Marina Real Británica (Royal Navy).

La Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) solamente trasladó al Mar Báltico las unidades de entrenamiento o aquellas destinadas a realizar maniobras militares debido a que la mayor parte de la escuadra estaba anclada en Noruega, Francia o los Países Bajos librando la mucho más intensa Batalla del Atlántico. Básicamente se trató de 376 buques de línea entre los que se encontraban cuatro acorazados, concretamente dos modernos de clase “bolsillo”, el Lützow (anteriormente Deutschland) y el Admiral Scheer, y dos antiguos de la Primera Guerra Mundial que eran el Schlesien y el Schleswig-Holstein; los tres cruceros Prinz Eugen, Admiral Hipper y Leipzig; así como catorce destructores de tipo Z, 155 dragaminas, 200 submarinos de clase U-Boote y un número considerable de lanchas torpederas, patrulleras, remolcadores, etcétera.

Finlandia que tras la Guerra de Invierno de 1939 a 1940 buscaba resarcirse de la agresión perpetrada por la URSS, se unió a las potencias del Eje para reactivar nuevamente el conflicto bajo el nombre de Guerra de Continuación. Durante esta contienda en la que por supuesto colaboraría con la Kriegsmarine, la Marina de Guerra Finesa (Merivoimat) destacó en el Mar Báltico a un total de 48 unidades entre los que se encontraban los dos destructores Illmarinen y Väinämöinen, diez dragaminas, cinco submarinos, cuatro cañoneros, siete lanchas torpederas, dieciocho patrulleras y un velero armado.

El Eje desplegó un total de 412 navíos (364 alemanes y 48 finlandeses) entre 4 acorazados, 3 cruceros, 16 destructores (14 alemanes y 2 finlandeses), 165 dragaminas (155 alemanes y 11 finlandesas) y 205 submarinos (200 alemanes y 5 finlandeses), entre otras unidades menores.

Marina Alemana:
-4 Acorazados = Lützow, Admiral Scheer, Schlesien y Schleswig-Holstein.
-3 Cruceros = Prinz Eugen, Admiral Hipper y Leipzig.
-14 Destructores = Z-10, Z-14, Z-20, Z-23, Z-25, Z-26, Z-28, Z-33, Z-35, Z-36, Z-37, Z-38, Z-39 y Z-45.
-155 Dragaminas = R,1, R-3, R-4, R-5, R-6, R-7, R-8, R-9, R-10, R-11, R-12, R-13, R-14, R-15, R-16, R-17, R-18, R-19, R-20, R-21, R-22, R-23, R-24, R-25, R-26, R-27, R-28, R-29, R-30, R-31, R-32, R-33, R-34, R-35, R-36, R-37, R-38, R-39, R-40, R-41, R-42, R-43, R-44, R-45, R-46, R-47, R-48, R-49, R-50, R-51, R-52, R-53, R-54, R-55, R-56, R-57, R-58, R-59, R-60, R-61, R-62, R-63, R-64, R-65, R-66, R-67, R-68, R-69, R-70, R-71, R-72, R-73, R-74, R-75, R-76, R-77, R-78, R-79, R-80, R-81, R-82, R-83, R-84, R-86, R-89, R-90, R-106, R-113, R-114, R-115, R-116, R-119, R-120, R-121, R-122, R-124, R-125, R-126, R-127, R-128, R-129, R-143, R-145, R-150, R-151, R-152, R-153, R-154, R-155, R-156, R-157, R-158, R-159, R-160, R-161, R-163, R-164, R-165, R-166, R-169, R-173, R-187, R-197, R-202, R-203, R-204, R-205, R-206, R-207, R-208, R-209, R-216, R-218, R-223, R-238, R-240, R-243, R-244, R-245, R-248, R-249, R-250, R-255, R-259, R-260, R-262, R-265, R-268, R-269, R-273, R-274, R-275, R-277, R-290 y R-291.
-200 Submarinos.

Marina Finlandesa:
-2 Destructores = Illmarinen y Väinämöinen.
-11 Dragaminas = Louhi, Ahven, Kiiski, Muikku, Särki, Kuore, Lahna, Rautu, Vilppula, Ruotsinsalmi y Riilahti.
-5 Submarinos = Vetehinen, Vessiko, Vesihiisi, Iku-Turso y Saukko.
-4 Cañoneros = Turunmaa, Karjala, Uusimaa y Hämeenmaa.
-7 Lanchas Torpederas = Sisu, Nuoli, Syöksy, Vinha, Vihuri, Raju e Isku.
-18 Patrulleras = VMV-1, VMV-2, VMV-5, VMV-6, VMV-8, VMV-9, VMV-10, VMV-11, VMV-12, VMV-13, VMV-14, VMV-15, VMV-16, VMV-17, VMV-18, VMV-19, VMV-20.
-1 Velero Armado = Suomen Joutsen.

Plan de la URSS

Navalmente el siglo XX había sido nefasto para Rusia y posteriormente para la Unión Soviética. En primer lugar durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 contra Japón, la mayor parte de la Flota Imperial Rusa había sido hundida en la Batalla de Tsushima. Inmediatamente después, durante la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1917, los buques que los rusos habían podido recuperar o construir volvieron a sufrir bajas muy elevadas frente a los Imperios Centrales. Por último la Revolución Bolchevique y la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1921 terminó por liquidar a los escasos navíos que todavía tenía en servicio la recién creada Flota Roja.

La Segunda Guerra Mundial encontró a la Flota Roja del Báltico en una situación muy delicada porque sus unidades navales no eran competitivas ni numérica ni cualitativamente para enfrentarse al Eje en el Mar Báltico. A lo único que podía optar la escuadra soviética dirigida por el almirante Vladimir Filipovich Tributs era a refugiarse en la Base Naval de Kronstadt o Leningrado con las grandes fuerzas de superficie que incluían los dos acorazados Marat y Oktyabrskaya Revolutsiya, y los dos cruceros Kirov y Maxim Gorky; mientras los buques de pequeño tamaño como los submarinos, destructores o dragaminas se dedicaban a hostigar el tráfico marítimo enemigo en la retaguardia.

La Unión Soviética desplegó a un total de 188 navíos entre 2 acorazados, 2 cruceros, 27 destructores, 7 dragaminas, 74 submarinos, 6 cañoneros y 70 lanchas torpederas.

Flota Roja del Báltico:
-2 Acorazados = Marat y Oktyabrskaya Revolutsiya.
-2 Cruceros = Kirov y Maxim Gorky.
-27 = Destructores = Leningrado, Minsk, Gnevnij, Grozjascij, Gordyj, Smetlivyj, Stereguscij, Stojkij, Silnyi, Serdityj, Surovyj, Smelyj, Storozevoy, Statnyj, Strasnyj, Slavnyj, Skoryj, Strogyj, Svirepyj, Opytnyj, Jacob Sverdlov, Artem, Engels, Lenin, Volodarskyj, Kalinin y Karl Marx.
-7 Dragaminas = TSZCZ-201, TSZCZ-202, TSZCZ-205, TSZCZ-207, TSZCZ-211, TSZCZ-217 y Marti.
-74 Submarinos = S-1, S-3, S-4, S-5, S-6, S-7, S-8, S-9, S-10, S-11, S-12, S-92, S-101, S-102, Scch-303, Shch-304, Shch-307 Shch-309, Shch-310, Shch-311, Shch-317, Shch-318, Shch-319, Shch-320, Shch-322, Shch-323, Shch-324, Shch-405, Shch-406, Shch-408, M-71, M-72, M-73, M-74, M-75, M-76, M-77, M-78, M-79, M-80, M-81, M-83, M-90, M-94, M-95, M-96, M-97, M-98, M-99, M-102, M-103, M-401, K-3, K-21, K-22, K-23, K-51, K-52, K-53, K-54, K-55, K-56, L-1, L-2, L-3, L-55, P-1, P-2, B-2, D-2, Kalev, Lembit, Ronis y Spidola.
-6 Cañoneros = Burya, Tsiklon, Sneg, Tucha, Volga y Zeva.
-70 Lanchas Torpederas.

Año 1941

A las 3:45 horas de la madrugada del 22 de Junio de 1941, justo al comienzo de la “Operación Barbarroja” contra la Unión Soviética, las lanchas torpederas S-56 y S-60 de la Kriegsmarine hundieron al primer vapor soviético que se encontraba navegando por el Mar Báltico. Simultáneamente el 23 de Junio, los dragaminas alemanes colocaron sus artefactos en los cuadrantres marítimos de Memel, Kralskrona y la Isla de Gottland, cuyos explosivos de 250 kilgramos dañaron gravemente al crucero soviético Maxim Gorky arrancándole la sección de proa cerca de Apolda y hundieron al destructor Gnevnij en las inmediaciones de la Isla de Hiiuna.

Liepajâ, un puerto en la Letonia ocupada por la URSS que acababa de ser rebautizado como Libau, se había convertido en una base avanzada de la Flota Roja del Báltico y por ello muy pronto fue un objetivo esencial para la Kriegsmarine. Por ejemplo el 24 de Junio, el destructor Lenin resultó hundido a causa de las minas, lo que extendió el pánico entre las tripulaciones de los sumergibles presentes en los muelles. A partir de este incidente, diez submarinos abandonaron Liepajâ para ponerse a salvo en alta mar, aunque como las fuerzas de tierra del Ejército Alemán (Wehrmacht) estaban tan próximas al puerto, los mismos rusos hundieron a seis de sus propios submarinos con explosivo ante la imposibilidad de evacuarlos. Básicamente se trató del S-1, M-71, M-80, M-83, Ronis y Spidola, lo que constituyó el 10% de la flota submarina báltica.

Dragaminas finlandés Riilahti en la costa del Mar Báltico.

Hacia el interior del Báltico, la 22ª Flotilla Submarina al mando del almirante Franz Claasen, envió a los sumergibles U-140, U-142, U-144, U-145 y U-149 para sembrar el terror a retaguardia del enemigo entre las costas de Finlandia y Estonia. Durante estos raids el U-140 hundió al submarino soviético M-94, el U-144 al M-78 en Windau y el U-149 a los sumergibles M-99 y M-101 en la Isla de Dago. La Flota Roja del Báltico que infructuosamente intentó imitar la táctica alemana, fracasó a la hora de atacar la costa finesa porque las minas acuáticas hundieron a los submarinos rusos M-81 y M-99; además de acabar las lanchas torpederas germanas S-35 y S-60 con los S-3 y S-10 entre Steinort y la Bahía de Danzig (lo que elevó las pérdidas del arma submarina al 17% del total).

Raras fueron las victorias soviéticas durante las fases iniciales de la campaña del Mar Báltico. Solamente las minas marítimas plantadas por los destructores en determinados puntos claves de las vías marítimas consiguieron hundir a los dragaminas alemanes R-206 y R-205, y también a las lanchas torpederas S-43 y S-106. Sin embargo el único navío que destacó durante las operaciones navales fue el dragaminas TSZCZ que hundió un total de cinco buques enemigos entre los que se contabilizaron el cazasubmarinos UJ-113, el patrullero V-309 y tres dragaminas.

Poco a poco la campaña del Mar Báltico se fue trasladando a la vertiente septentrional de las costas de la URSS a medida que el Ejército Alemán iba ocupando Lituania y Letonia. La Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), que hasta ese momento había permanecida ajena a las operaciones navales, se sumaría a la aventura el 22 de Julio hundiendo al destructor soviético Serdityj en el Canal de Luna. Pocos días después, el 27 de Junio, en el mismo sitio la lancha torpedera germana S-54 echó a pique al destructor Smely. A la jornada siguiente, el 28, sería por fin la Flota Roja del Báltico la que logró su primera victoria cuando el submarino Shch-307 hundió a las afueras de la Isla de Dago al sumergible alemán U-144. Sin embargo diez días después, el 8 de Agosto, la Kriegsmarine se vengaría hundiendo al destructor Karl Marx.

Destructor finés Ilmarinen abriendo fuego en el Mar Báltico.

Cuando comenzó la evacuación de Tallin en Estonia el 28 de Agosto de 1941, el convoy de la Flota Roja del Báltico contaba con el crucero Kirov; los once destructores Leningrado, Gordyi, Yakov Sverdlov, Smetlivyi, Minsk, Skoriy, Slavniy, Artem, Volodarskiy, Engels y Kalinin; los cinco submarinos S-5, S-6, M-95, Shch-301, Shch-322; los tres cañoneros Burya, Sneg y Tsyklón; y cien embarcaciones de transporte. Esta enorme fuerza naval tuvo que maniobrar por 20 campos minados con más de 3.000 artefactos acuáticos a través de un estrecho canal de 200 metros sobre Juminda, en donde fue víctima de ataques con lanchas torpederas alemanas y finesas. Bastaron solamente 48 horas para que la cacería del Eje dejase un trágico saldo de 14.000 muertos por ahogamiento tras ser hundidos 44 navíos entre los que hubo seis destructores (Yakov Sverdlov, Skoriy, Artem, Volodarskiy, Engels y Kalinin), tres submarinos (S-5, S-6 y Shch-301), 2 dragaminas, 2 patrulleros, 1 petrolero, 2 remolcadores y 28 transportes.

A mediados de Agosto de 1941 el Ejército Alemán había ocupado Estonia y por tanto a la Flota Roja del Báltico no le quedó más remedio que operar en un pequeño triángulo marítimo comprendido entre la Base Naval de Kronstadt, Leningrado y Lomonosov. No obstante y a pesar de que Alemania había conseguido su triunfo estratégico, no dejó de acosar a los soviéticos plantando amplios campos de minas que en Agosto hundieron a los submarinos M-11 y M-103; y en Septiembre a los sumergibles Shch-319, Shch-322 y P-1. Desgraciadamente estas minas también afectaron negativamente al Eje, como por ejemplo ocurrió el 13 de Septiembre cuando el destructor finlandés Ilmarinen chocó con un artefacto y se hundió en 7 minutos, falleciendo durante el incidente 271 tripulantes (que supuso la mayor tragedia naval de la Historia de Finlandia).

El 21 de Septiembre de 1941, tuvo lugar la acción más decisiva de la campaña del Mar Báltico después de que un avión de bombardeo en picado Stuka Junkers Ju-87 al mando del oficial Hans Ulrich Rudel (posteriormente el mejor aviador de la Historia), localizó al acorazado Marat en el fondeadero de la Base Naval de Kronstadt. Sin dudarlo un instante, el avión inició su picado y soltó la bomba a 300 metros de distancia que impactó justo entre la torre y la chimenea. Inmediatamente el buque se partió en dos trozos y se hundió llevándose la vida de 326 marineros. La pérdida del acorazado Marat fue sin duda el punto de inflexión que imposibilitó a la Flota Roja del Báltico salir airosa del conflicto independientemente del resultado en tierra.

Al mes siguiente del hundimiento del acorazado Marat y del destructor Minsk por Stukas, en Octubre de 1941, la Flota Roja del Báltico consiguió infiltrar algunos buques en la retaguardia enemiga con los que hostigar el tráfico naval. Por ejemplo el día 16 el submarino soviético Shch-323 hundió al carguero alemán Baltenland; mientras que por la misma época el dragaminas ruso Marti echó a pique al cazasubmarinos UJ-117 y al remolcador Fohn. Lamentablemente para los soviéticos, también estos cosecharon bajas al perder por culpa de las minas los dos submarinos L-2 y Shch-324.

Acorazado soviético Marat hundido en la Base Naval de Kronstadt.

La evacuación de la Base Naval de Hanko en Finlandia por el Ejército Rojo, fue el último episodio de la Flota Roja del Báltico el 1 de Noviembre de 1941. Durante la huida en la que 28.000 soldados embarcaron en los transportes de socorro, fueron hundidos a manos de alemanes y finlandeses los tres destructores Smetlivyj, Surovyj y Gordyj, así como el carguero Andrei Zhdanov. También fue torpedeado el mercante Iósif Stalin de 7.500 toneladas y con 6.000 soldados a bordo, de los cuales 4.000 fallecerían por hundirse en los compartimientos inferiores, aunque milagrosamente el buque fue apresado y remolcado por los alemanes hasta la costa de Estonia, donde hicieron prisioneros a los 2.000 restantes.

El resultado del primer año 1941 durante la campaña del Mar Báltico fue desastroso para la Unión Soviética. La Flota Roja del Báltico perdió 215 navíos entre los que hubo 1 acorazado, 15 destructores, 18 submarinos, 89 patrulleros o lanchas torpederas, 2 remolcadores, 1 petrolero y 89 cargueros; mientras que el Eje sufrió la pérdida de 53 buques entre 1 destructor, 1 submarino, 2 cazasubmarinos, 3 dragaminas, 29 patrulleras o lanchas torpederas y 17 cargueros.

Año 1942

A comienzos de 1942 los hielos paralizaron las operaciones navales al norte del Mar Báltico porque los icebergs y el agua congelada hicieron imposible a la Flota Roja del Báltico abandonar sus puertos. Aquella inmovilidad en los diques, fue aprovechada por la Luftwaffe que con aviones Stukas y bombarderos Heinkel He 111 atacó la Base Naval de Kronstadt en Abril en una misión conocida como “Operación Golpe de Hielo”, mediante la cual fueron dañados de seriedad el acorazado Oktyabrskaya Revolutsiya y el crucero Kirov tras un saldo de 100 muertos, además de resultar un hundido el carguero Svir.

Con la llegada de la primavera de 1942, el deshielo comenzó a dejar libre las aguas al norte del Mar Báltico y por ello rápidamente se movilizaron todos los dragaminas alemanes y fineses para mantener intacto el bloqueo e impedir que los grandes buques de la escuadra soviética pudieran abandonar sus bases. Fue así como se plantaron un total de 12.000 minas marinas en el Golfo de Finlandia de la siguiente manera: 4.569 en los 8 campos situados en Seeigel, Asposkaren y Kap Kurgalsky; 4.400 en los 20 campos de Juminda; 1.825 en los 5 campos de Nashorn, Porkkala y las Islas Nargen; y otras 2.000 repartidas desigualmente, de las que 700 se instalaron entre Leningrado y la Base Naval de Kronstadt.

Inicialmente las minas marinas dieron cuenta de los submarinos soviéticos que en Junio de 1942 intentaron salir hacia el centro del Mar Báltico como les sucedió al Shch-405 y M-35 que fueron inmediatamente hundidos. No obstante y a pesar de los artefactos, numerosas embarcaciones de pequeño tonelaje consiguieron sortear los campos minados y acechar la retaguardia del Eje. Por ejemplo el sumergible Shch-311 hundió al mercante finés Argo y al sueco Ada Gorthon con 4.000 toneladas de metal a bordo; o el dragaminas Marti al carguero alemán MRS-11 cuando abandonaba el puerto de Tallin.

Submarino soviético dañado en las costas de Finlandia.

A partir de Julio de 1942 la situación mejoró para la Flota Roja del Báltico porque tras perder únicamente al submarino Shch-317 a manos del dragaminas finés Ruotsinsalmi, los sumergibles soviéticos se anotaron los siguientes éxitos: el Shch-311 hundió al mercante alemán Otto Cords y a la gabarra sueca Hannah; el Shch-320 al carguero germano Anna Katrin Fritzen; y el S-7 a los tres transportes suecos Margareta y Luleâ, y al alemán Käthe. Incluso en Agosto la tendencia continuó cuando el S-7 echó a pique al mercante de patatas alemán Pojanlahti (haciendo 2 prisioneros); y L-3 hizo lo mismo con el mercante holandés Lilijevalch y la gabarra alemana Walter. De hecho Septiembre volvió a ser un mes triunfal para los rusos porque el Shch-310 hundió al carguero alemán Franz Rudolf, el Shch-306 al Elbing-9, el Shch-309 al finés Boden y el S-12 a los cargueros finlandeses Hera, Jussi y al holandés Anna.

Octubre de 1942 fue un período negro para la Flota Roja del Báltico por el gran número de bajas cosechadas en el arma submarina. A pesar de que el Shch-306 hundió al carguero finés Betty H cargado de pirita, el Shch-406 al mercante sueco Agenes (haciendo 7 prisioneros) y el D-2 al transporte alemán Jacobus Fritzen y al ferry Deutschland (en este último fallecieron 24 milicianos noruegos del movimiento fascista “Nasjonal Samling”); la cacería no compensó nada porque las pérdidas materiales fueron mayores. Por ejemplo el submarino soviético Shch-302 fue hundido por un avión finés, el Shch-308 por cargas de profundidad, los Shch-311 y Shch-322 por minas, el S-7 torpedeado por el sumergible finés Vesihiisi (se hicieron 4 prisioneros, incluyendo el capitán Sergei Lisin) y el M-97 por un ataque conjunto de las lanchas torpederas finesas VMV-1 y VMV-2.

Gradualmente la campaña submarina iniciada por la Flota Roja del Báltica comenzó a perder fuerza desde Noviembre. Entre los éxitos cosechados durante este mes estuvo el mercante finés Agnes echado a pique por el Shch-406, así como los mercantes alemanes Dirschau y Hindenburg (este último hundido con 36 vehículos y 1.000 prisioneros soviéticos, de los que milagrosamente serían rescatados todos menos seis) a manos del sumergible L-3. Lamentablemente para los rusos, nuevamente las pérdidas superaron los victorias como los submarinos Shch-304 y Shch-306 que acabaron en el fondo del agua por las minas; o el Shch-305 hundido por un cañonazo del sumergible finés Vetehinen; o el Shch-320 también hundido por un torpedo del submarino finlandés Iku-Turso.

Con las heladas de Diciembre de 1942, la Flota Roja del Báltico tuvo que regresar a la Base Naval de Kronstadt, aunque durante el trayecto el submarino L-3 tendría tiempo de hundir al mercante alemán Edith Bosselmann. Hasta ese momento el Eje había perdido un total de 20 mercantes con 41.000 toneladas, lo que suponía un fracaso total para los soviéticos por ser una cifra insignificante en comparación con las 5.600.000 toneladas y 400.000 soldados que Alemania y Finlandia trasladaron sobre el Mar Báltico; todo ello sin contar los 14 submarinos rusos hundidos durante el vano intento.

Año 1943

Como el deshielo en el año 1943 empezó en una fecha tan tardía como Abril, las armadas alemana y finesa tuvieron tiempo suficiente para ampliar el bloqueo contra la URSS. Así lo hicieron tendiendo una gigantesca red de cadenas antisubmarinas llamada “Walrus” que se extendía a lo largo de 60 millas desde Pokkala en Finlandia hasta las Islas Naissar de Estonia, con una anchura de 100 metros y una profundidad de entre 60 y 90 metros, además de disponer de cuatro aberturas de salida señalizadas por boyas. Aproximadamente 140 embarcaciones fino-germanas participaron en las labores y en el minado de 9.258 artefactos acuáticos, de los que 7.293 se colocaron en Nashorn y 1.965 en Seeigel, perdiéndose por colisiones accidentales durante estos trabajos los cargueros alemanes Tristan y Grundzee.

Patrullera finesa VMV-9 cerca de la Isla Someri.

Las minas y la cadena “Walrus” fueron un éxito total porque la Flota Roja del Báltico quedó completamente encerrada en el Golfo de Finlandia durante todo el año 1943. Intentando superar el bloqueo de forma infructuosa resultarían hundidos entre Mayo y Junio los submarinos soviéticos Shch-323, Shch-406 y Shch-408; mientras que en Agosto el S-12 y en Septiembre el S-9.

Sin duda alguna el año 1943 fue el mejor de la campaña para el Eje sobre el Mar Báltico. Apenas sin pérdidas propias, los fino-alemanes hundieron cinco submarinos enemigos y obtuvieron una victoria estratégica absoluta al conseguir que el 100% de los efectivos navales de la Flota Roja del Báltico no abandonasen sus bases.

Año 1944

El 27 de Enero de 1944 el Ejército Rojo inició la ofensiva contra el Grupo de Ejércitos Norte del Eje mediante la cual se puso fin al asedio de Leningrado, se expulsó al Ejército Alemán del noroeste de Rusia y se inició la invasión de Estonia. A la Kriegsmarine estos sucesos le vinieron totalmente por sorpresa, por lo que inmediatamente tuvo que tomar una serie de medidas como tender un campo de 1.900 minas entre Seeigel y Narva, o reforzar considerablemente las defensas antiaéreas del litoral del Mar Báltico ante la cada vez mayor superioridad de la aviación soviética en el cielo.

Irremediablemente el cambio de tornas de la Segunda Guerra Mundial dio un giró a la campaña naval del Mar Báltico porque de manera repentina la Unión Soviética ganó la iniciativa. Los primeros enfrentamientos dejaron un empate técnico porque el 14 de Mayo la lancha torpedera soviética MO-122 resultó hundida con 9 muertos; mientras que en Junio la lancha torpedera alemana T-31 igualmente fue destruida con 76 fallecidos y 8 tripulantes capturados, así como posteriormente la M-37. Sin embargo todo cambió a partir de Julio porque el día 16 un total de 120 aviones soviéticos interceptaron al cañonero alemán Niobe y lo bombardearon desde el aire hasta enviarle al fondo marino. Solamente cuatro días después, el 20 de Julio, la lancha torpedera rusa MO-103 hundió al submarino germano U-250, al que hizo 5 prisioneros y le capturó su máquina de códigos “Enigma”. Ni siquiera Agosto fue un mes tranquilo porque a causa de las minas los alemanes perderían las lanchas torpederas T-22, T-23 y y T-30.

Al producirse la rendición de Finlandia en Septiembre de 1944 y la irrupción del Ejército Rojo en Letonia y Lituania, la Kriegsmarine pasó de ser una flota de bloqueo a una escuadra dedicada al apoyo de las fuerzas de tierra y a la evacuación táctica de las tropas del Ejército Alemán en retirada. Solamente durante aquellas primeras jornadas de lo que se conoció como “Operación Tanne-Ost” según bautizó a la misión el vicealmirante Theodor Buchardi, 50.000 civiles de la minoría alemana en los Países Bálticos, fueron sacados a través de los puertos de Riga y Memel bajo la protección de los grandes calibres del acorazado Lütwow, el crucero Prinz Eugen y cuatro destructores que causaron estragos entre las tropas soviéticas.

Crucero alemán Prinz Eugen en el Mar Báltico.

Desde Octubre de 1944 las pérdidas se fueron multiplicando para el Eje en el Mar Báltico con los hundimientos de los mercantes Nordstern, Taunus y Hilma Lau, del transporte RO-24 en el que murieron 260 soldados, del petrolero Terra con 1.533 toneladas de gasolina que ardieron sobre el agua y del carguero Bremerhaven que a las 9:30 horas del 30 de Octubre fue echado a pique cerca de Hela por varias incursiones de la aviación soviética (de los 3.171 refugiados que llevaba a bordo, fallecieron 410). Tampoco Noviembre fue un mes positivo porque a pesar de rescatarse a 4.500 soldados del Eje atrapados en la Península de Sworbe, se produjeron otras muchas bajas en el mar que acabaron con la desaparición bajo las aguas de los remolcadores germanos Solling y Spreeufer; de la lancha torpedera T-34 a manos del sumergible soviético L-3; y de los cargueros Carl Cords alemán, Elie danés y Hansa sueco, este último torpedeado por los rusos con 83 tripulantes fallecidos de una nación neutral que lógicamente generó protestas por parte de Suecia hacia la URSS.

Nuevamente Diciembre de 1944 fue otro mes negro para la Kriegsmarine porque los submarinos soviéticos hundieron a los mercantes alemanes Nordenham, Seeburg y Baltenland, al sueco Vanesborg, y al remolcador germano Saar. También otros cuatro barcos de carga serían echados a pique por la aviación soviética en los muelles de Liepajâ, aunque durante la incursión 100 aviones soviéticos resultarían derribados por el fuego de las excelentes defensas antiaéreas. No obstante tales pérdidas infligidas por los rusos a lo largo de este mes y también en los anteriores, fueron mínimas en comparación con la capacidad logística de la Kriegsmarine porque representaron tan sólo 153.275 toneladas de los 84 buques hundidos en el año 1944, frente a las mucho mayores 2.700.000 toneladas disponibles de los 1.297 buques militares y civiles presentes en el Mar Báltico.

Conclusión

Al comenzar el año 1945, el gran almirante Karl Doenitz al mando total de la Kriegsmarine, decretó que la armada dejase de ser una fuerza de choque destinada a las operaciones bélicas, para convertirse en una escuadra de evacuación y transporte ante la urgencia de salvar al mayor número de vidas de una Segunda Guerra Mundial que ya estaba perdida. A partir de entonces daría comienzo la “Operación Hannibal” mediante la cual 2 millones de personas serías rescatas del Ejército Rojo, justo al mismo tiempo en que se renunciaba a la campaña del Mar Báltico para siempre.

La Unión Soviética sufrió la pérdida de 236 buques entre 1 acorazado, 15 destructores, 37 submarinos, 3 dragaminas, 90 patrulleros o lanchas torpederas, 1 petrolero, 2 remolcadores y 87 cargueros; además de resultar dañados 2 grandes navíos entre 1 acorazado y 1 crucero.

El Eje sufrió el hundimiento de 159 buques entre 1 destructor, 2 submarinos, 3 dragaminas, 35 lanchas torpederas o patrulleras, 2 cazasubmarinos, 4 remolcadores y 112 cargueros.

La campaña del Mar Báltico que se prolongó desde Junio de 1941 a Diciembre de 1944, fue uno de los teatros bélicos acuáticos más complejos de la contienda. El enfrentamiento que libraron la URSS, Alemania y Finlandia a lo largo de más de tres años en los cuales prácticamente encerraron a todas las unidades de superficie de la Flota Roja del Báltico a un reducido espacio situado entre la Base Naval de Kronstadt y Leningrado, fue de manera incuestionable una de las mayores victorias estratégicas de la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Alejandro Vilchés Alarcón, Operación Hannibal. El Canto del Cisne de la Kriegsmarine, “Operaciones Navales en el Báltico 1939-1944”, HRM Ediciones (2017), p.63-90
-https://en.wikipedia.org/wiki/Baltic_Sea_campaigns_(1939-1945)