Cuando los Aliados desembarcaron al sur de Italia y ocuparon el puerto de Nápoles en la segunda mitad del año 1943, nunca imaginaron que la campaña que estaban a punto de proyectar se estancaría ese mismo otoño muy lejos de la propia Roma. La razón del parón experimentado por los anglo-americanos no sólo se debió al eficaz planteamiento defensivo elaborado por el Ejército Alemán, sino también por un sistema fortificado conocido como la «Línea Invernal».
La Línea «Invernal»
La «Línea Invernal» que el Eje construyó entre el Mar Tirreno y el Mar Adriático en realidad se articulaba en tres sub-líneas más pequeñas situadas por debajo de la capital de Roma y por encima del Río Volturno que fueron «Bárbara», «Bernhard» y «Gustav». La «Línea Bárbara» se extendía desde Monte Massico hasta la Sierra de Matese; la «Línea Bernhard» desde el Río Garigliano hasta el Monte Sammucro, y la «Línea Gustav» sobre un eje comprendido por el Río Rápido, Montecassino y el Río Sangro.
Originalmente la idea del X Ejército Alemán al mando del general Heinrich Vietinghoff era resistir sobre un primer escalón de vanguardia de la «Línea Invernal» que se extendía a lo largo de un cinturón de 40 a 65 kilómetros sobre los pueblos de Sessa Aurunca, Venafro e Isernia, para poco a poco irse replegando sobre el Río Garigliano y el Río Rápido. De hecho el objetivo que su superior le marcó, en este caso el mariscal Albrecht Kesselring al frente del teatro de operaciones en Italia, fue el de resistir lo máximo posible y de la manera más económica posible en cuanto a hombres y material, e infligir mientras tanto el mayor daño a los Aliados.
El perímetro fortificado de la «Línea Invernal» se hallaba custodiado por 185.000 soldados de los que 141.000 eran tropas de primera línea, 14.000 del arma antiaérea y 30.000 de los escalones de servicios. Al este se hallaba el LXXVI Cuerpo Panzer del general Traugott Herr con la 1ª División Paracaidista, la 16ª División Panzer y la 65ª División de Infantería; mientras que al oeste el XIV Cuerpo Panzer del general Fridolin Von Etterlin con la 26ª División Panzer, las 3ª y 15ª Divisiones Panzergrenadier y las 44ª, 94ª y 305ª Divisiones de Infantería; además de permanecer en reserva inmediata la División Panzer «Hermann Goering»y en Roma la 29ª División Panzergrenadier.
Contrariamente al sur de la Península Itálica los Aliados desplegaban de este a oeste al VIII Ejército Británico bajo el mando del general Bernard Montgomery junto a la costa del Mar Adriático y al V Ejército Estadounidense al frente del general Mark Clark junto al litoral del Mar Tirreno. La agrupación de «Monty» en el extremo más oriental incluía a la 1ª División de Infantería Canadiense, la 2ª División de Infantería Neozelandesa, la 8ª División de Infantería India y las 5ª y 78ª Divisiones de Infantería; mientras que la otra poseía al X Cuerpo Británico del general Richard McCreery con la 7ª División Blindada y las 46ª y 56ª Divisiones de Infantería en el extremo más occidental por encima de Nápoles. El sector central por otro lado estaba ocupado por el VI Cuerpo Estadounidense constituido por las 3ª, 34ª, 36ª y 45ª Divisiones de Infantería, más el Cuerpo Expedicionario Francés del general Alphonse Juin con la 2ª División de Infantería Marroquí, el 1º Grupo Motorizado Cobeligerante Italiano del general Vincenzo Dapino y la 1ª Fuerza de Servicios Especiales Americano-Canadiense del coronel Robert Frederich.
Los Aliados sumaban más de 200.000 efectivos y un número muy superior a los alemanes en tanques, piezas de artillería, aviones y todo tipo de material para el asalto contra la «Línea Invernal». Según el general Dwith Eisenhower antes de Navidad sus fuerzas serían capaces de perforar las fortificaciones del Eje al sur de Italia y entrar en Roma, lo que liberaría a un gran número de divisiones anglo-estadounidenses del teatro italiano para empeñarlas en la futura reapertura del Frente Occidental, algo que se demostraría imposible debido a que su capacidad ya era bastante limitada para quebrar «Bárbara» o «Bernhard».
Asalto a la «Línea Bárbara»
La ofensiva del VI Cuerpo Estadounidense la inició la 3ª División de Infantería el 14 de Octubre de 1943 y más en concreto el 7º Regimiento del coronel de Harry Sherman cuando se adelantó 1’5 kilómetros de sus posiciones originales y atacó la localidad de Cisterna, en donde los norteamericanos fueron frenados por la inesperada resistencia alemana. A las veinticuatro horas de este parón, en la mañana del 15, un intrépido grupo de infiltrados flanqueó a los germanos por el Caserío de Strangolagalli y les forzó a retirarse, por lo que a las 15:00 horas de la tarde los asaltantes ocuparon Cisterna. Aquel mismo día la 45ª División de Infantería también salió de sus atrincheramientos para acabar tomando Faicchio; al mismo tiempo en que la 34ª División de Infantería se movía sobre campos ondulantes de cultivos de cereales, olivares y viñedos hacia la población de Ruviano, la cual aseguró sin demasiadas dificultades, exactamente igual que el pueblo de Liberi la jornada del 17.
Después de recorrer un trayecto de 35 kilómetros y alcanzar la localidad de Dragoni, los soldados de la 34ª División de Infantería Estadounidense encontraron un paso vadeable en el Alto Volturno que comenzaron a cruzar el 18 de Octubre. Como no se quería alertar a los alemanes, los ingenieros improvisaron tiras de papel higiénico atadas a palos de sauce que sirvieron para guiar a los norteamericanos hasta la orilla contraria y evitar que cayeran en pozas profundas, lo que permitió a los asaltantes afianzar una cabeza de puente que los alemanes no habían esperado.
Más complicado fue el progreso de la 45ª División de Infantería Estadounidense a partir del 19 de Octubre, pues pese a tomar Piedimonte d’Alife y recorrer 8 kilómetros hasta las afueras de Sant Angelo d’Alife, los soldados fueron acribillados desde las estribaciones cercanas de la Sierra de Matese con cañones, ametralladoras y lanzacohetes de Nebelwerfer. De nada sirvió trasladar dos batallones de artillería y bombardear las posiciones germanas con 1.870 proyectiles (1.134 contra las piezas enemigas y 736 contra una concentración de tanques), ya que los disparos no causaron ningún tipo de daño en sus oponentes.
El 20 de Octubre la 34ª División de Infantería volvió a entrar en acción a la hora de ocupar la población amurallada de Alife, cuyas viviendas fueron arrasadas en casi su totalidad después de un devastador bombardero preliminar efectuado por aviones medios del modelo B-25 Mitchell. Al cabo de cuatro días, el 24, la 45ª División de Infantería Estadounidense se apoderó de Sant Angelo d’Alife y el vecino pueblo de Raviscanina, aunque los norteamericanos fueron incapaces de progresar más allía debido a que desde el inicio de la operación el VI Cuerpo Estadounidense había encajado 850 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos.
La ofensiva lanzada por el X Cuerpo Británico el 25 de Octubre se concentró sobre un área muy complicada a nivel orográfico porque los soldados ingleses se tuvieron que mover por barrancos, caminos hundidos en valles, arroyos, arboledas, canales de drenaje, marismas y dunas de arena. Al principio elementos de la 46ª División de Infantería Británica cruzaron una masa de agua inundada a bordo de tres trasbordadores que los situó a las faldas del Monte Massico y el Monte Santa Croce, exactamente lo mismo que hizo la 7ª División Blindada a la hora de alcanzar la Autopista Nº7 y progresar 5 kilómetros hasta el pueblo de Sparanise. A la derecha de las fuerzas de la Commonwealth, la 34ª División de Infantería Estadounidense recorrió 3 kilómetros y se apoderó de la aldea de Ailano; mientras que un grupo de paracaidistas aseguraron Gallo la jornada del 27. Al cabo de dos días, el 29, los británicos que discurrían en paralelo a la costa con el apoyo de buques de la Marina Real Británica (Royal Navy) ocuparon Teano y superaron el Paso de Cascano; al mismo tiempo en que los norteamericanos se hacían con Patrella.
El 30 de Octubre las tres divisiones que componían el X Cuerpo Británico arremetieron contra el perímetro defensivo entre Monte Massico y Monte Santa Croce, librando fuertes combates contra los alemanes que culminaron el 1 de Noviembre con la conquista de Roccamonfina y el área de Sessa Aurunca. A las veinticuatro horas, el 2, la 7ª División Blindada Británica se presentó ante la orilla sur del Río Garigliano, lo que obligó a las fuerzas germanas a evacuar las posiciones defensivas de la «Línea Bárbara» sobre el sector hacia la más segura «Línea Bernhard». Simultáneamente los norteamericanos también cosecharon éxitos porque la 3ª División de Infantería limpió de enemigos los bosques del Monte Friello la jornada del 3; mientras que la 45ª División de Infantería se abrió paso sobre un zona cargada de sauces para acabar ocupando el pueblo de Ceppagna y un viejo castillo sobre un picacho que vigilaba la entrada a Rocca Pipirozzi.
A partir del 4 de Noviembre los acontecimientos se precipitaron porque el VI Cuerpo Estadounidense cumplió uno de sus objetivos principales a la hora de conquistar las ciudades de Venafro e Isernia; al mismo tiempo en que el X Cuerpo Británico aseguró Monte Massico y Monte Santa Croce. Aquello no dejó otra alternativa al general Heinrich Vietinghoff que ordenar a todos sus efectivos una retirada inmediata de toda la «Línea Bárbara» hacia la «Línea Bernhard», algo que los germanos hicieron en orden demoliendo puentes, túneles, vías férreas y drenajes, sin obviar con que plantaron 75.000 minas y otras trampas explosivas. Los trabajos de fortificación por suerte ya estaban muy avanzados gracias a la movilización de millares de civiles italianos a los que se pagaba un buen sueldo y bonificaciones en forma de comida o tabaco, además de que la República Social Italiana de Benito Mussilini prestó a los alemanes algunos batallones de zapadores del nuevo Ejército Nacional Republicano.
Asalto a la «Línea Bernhard»
El 5 de Noviembre de 1943 comenzó el asalto contra la «Línea Bernhard» por parte del VI Cuerpo Estadounidense y el X Cuerpo Británico, en el caso de este último resultando un completo desastre porque tras avanzar unos 1.000 metros sobre senderos montañosos plagados de minas junto al Valle del Garigliano, la 56ª División de infantería fue detenida en seco por la 15ª División Panzergrenadier ante las faldas de Monte Camino. Algo más de suerte tuvo la 3ª División de Infantería Estadounidense porque gracias al apoyo de ocho batallones de artillería, el día 8 consiguió desalojar a la 3ª División Panzergrenadier del Monte Rotondo y cerrar la curva de 1’5 kilómetros que conectó su progreso con el pueblo de Mignano.
Simultáneamente en el sector más oriental de la «Línea de Invierno» junto a la costa del Mar Adriático, el VIII Ejército Británico del general Bernard Montgomery apenas efectuó progreso alguno por culpa de la indecisión de su comandante y por las lluvias torrenciales que cubrieron los caminos de lodo. Solamente la 78ª División de Infantería Británica logró consolidar una modesta cabeza de puente en Trigno, sin obviar con que la 8ª División de Infantería India alcanzó las orillas de Río Sangro la jornada del 8.
Las cosas se torcieron para los Aliados el 13 de Noviembre cuando los alemanes contraatacaron de manera inesperada contra el Batallón de Rangers, a los cuales pusieron en fuga hacia una trinchera de retaguardia que a duras penas se sostuvo gracias a que se movilizó a todo el personal disponible, incluyendo cocineros y conductores, lo que permitió a los germanos reconquistar el pueblo de Ceppagna. Al cabo de dos días, el 15, los norteamericanos de la 3ª División de Infantería Estadounidense también fracasaron a la hora de ser repelidos ante los pies del Monte la Difensa; mientras que los ingleses de la 56ª División de Infantería se retiraron de Monte Camino después de que dos de sus compañías de fusileros acabasen siendo rodeadas y diezmadas.
A partir de la mediados de Noviembre de 1943 la línea del frente se estancó por completo en la Línea «Bernhard» a causa de las lluvias torrenciales, el clima frío y el agotamiento al que estaban sometido los Aliados. La única unidad fresca que llegó a Italia fue la 36ª División de Infantería Estadounidense «Texas» que en el sector central de la Península Itálica pudo desplegar su artillería y machacar las posiciones enemigas, arrojando 95.000 proyectiles de cañones de campaña y 58 obuses pesados que sepultaron algunos de los atrincheramientos del Eje.
La paralización de las operaciones en Italia les sirvió a los Aliados para planificar su siguiente ofensiva con las miras puestas en quebrar la «Línea Bernhard», la cual planificó con cuidadoso detalle el general Harold Alexander, comandante en jefe de las operaciones del Mar Mediterráneo. La idea era que el VIII Ejército Británico cruzara el Río Sangro en el sector oriental con la finalidad de tomar Ortona y la ciudad de Pescara; al mismo tiempo en que el V Ejército Estadounidense haría lo propio avanzando hacia Cassino y el Valle del Liri, para acto seguido torcer hacia el nudo de Frosinone y conquistar Roma.
La ofensiva comenzó el 20 de Noviembre de 1943 en la zona del Mar Adriático cuando tropas de la 78ª División de Infantería Británica atravesaron el Río Sangro y establecieron una pequeña cabeza de puente, a través de la cual los ingenieros tendieron puentes artificiales por los que cruzaron algunos contingentes coloniales de la 8ª División de Infantería India. Lamentablemente para los atacantes una inesperada lluvia torrencial hundió todas las pasarelas y resquebrajó los pontones, por lo que las fuerzas anglo-indias quedaron aisladas la orilla opuesta y no tuvieron más remedio que atrincherarse en el terreno, soportando los bombardeos de la artillería enemiga y los molestos contraataques de la 26ª División Panzer. Las dificultades se prolongaron por espacio de una semana hasta que el 27 de Noviembre intervino la 2ª División de Infantería Neozelandesa que ayudó a ampliar la débil cabeza de playa, permitiendo con ello a la 8ª División de Infantería India y la 78ª División de Infantería Británica asegurar de una vez por todas la cara norte del Río Sangro.
A inicios de Diciembre de 1943 la XII Fuerza Aérea de Apoyo desencadenó un devastador bombardeo sobre la «Línea Bernhard» cuando a lo largo de 1.536 salidas un total de 277 aviones entre 99 bombarderos (75 B-25 Mitchell y 24 Havoc A-20) y 178 cazas o cazabombarderos (130 P-51 Mustang y 48 P-40 Warhawk) arrojaron nada menos que 902 toneladas de bombas. A este castigo hubo que añadir el cañoneo costero efectuado por el crucero británico HMS Orion y cuatro destructores entre el litoral de Gaeta y Minturno, así como un raid de 36 P-51 Mustang que hostigaron el Monte Camino y otro de 24 P-40 Warhawk que hicieron lo propio contra el Monte Maggiore.
El mismo 1 de Diciembre comenzó una nueva ofensiva en el sector del X Cuerpo Británico que encabezó la 46ª División de Infantería hacia Monte Camino, pero desde el principio sus tropas fueron acribilladas desde la cima y a 200 metros del pueblo de Calabritto, una aldea precedida por campos de minas, alambradas y casas convertidas en fortines por los alemanes, algunas de las cuales fueron voladas por tanques Sherman, aunque con escaso éxito debido a que las bajas inglesas fueron enormes y finalmente tuvieron que desistir. La única unidad que tuvo algo de suerte aquella jornada fue la 1ª Fuerza de Servicios Especiales Americano-Canadiense, pues sus fuerzas de choque coronaron la escarpada cima de la Cota 960 y a la caída de la noche ocuparon la cresta del Monte La Remetanea.
A las cuarenta y ocho horas, el 2 de Diciembre, se sumó a la ofensiva la 36ª División de Infantería Estadounidense contra el complejo fortificado situado entre el Monte Difensa y el Monte Maggiore mediante un bombardeo preparatorio de 346 piezas de artillería que arrojaron 75.000 proyectiles. El ascenso por la ladera sin embargo fue un fracaso, pues los norteamericanos resbalaban sobre el suelo pedregoso empapado y en incontables ocasiones tenían que gatear arrastrando fardos con cuerdas para no tropezar o despeñarse por los barrancos. Aquel infernal entorno convirtió a los estadounidenses en blancos muy fáciles para los bien protegidos alemanes, por lo que tras encajar incontables bajas no tuvieron más remedio que buscar refugio para protegerse de las balas, el frío, la lluvia y la niebla pegajosa.
El estancamiento de los Aliados también se hizo extensible al sector de Mignano porque la 34ª División de Infantería Estadounidense destacada en la zona había sufrido 800 bajas desde el inicio de la campaña, lo que obligó a relevarla por los franceses y africanos de la 2ª División de Infantería Marroquí que en seguida también resultó frenada por los intrépidos defensores del Eje. Respecto al aérea del Mar Tirreno la 46ª División de Infantería Británica consiguió apoderarse de la Cota 963, pero en seguida fue desalojada de la cima por un contraataque alemán el 4 de Diciembre.
La jornada del 6 de Diciembre de 1943 tuvo lugar el último empuje de los Aliados en toda la «Línea Bernhard» cuando finalmente la 6ª División de Infantería Británica salió de su estancamiento y coronó las cimas tanto de la Cota 963 como del Monte Camino. Al día siguiente, el 7, la 2ª División de Infantería Neozelandesa que avanzaba por encima del Río Sangro conquistó la ciudad de Orsogna; mientras que en el sector central la 1ª Fuerza de Servicios Especiales Americano-Canadiense ocupó las cumbres del Monte Maggiore y Monte Difensa, aunque a un coste altísimo en pérdidas porque los estadounidenses y canadienses encajaron 511 bajas entre 82 muertos y 429 heridos.
Conclusión
En torno al 10 de Diciembre de 1943 finalizaron los combates sobre la «Línea Bernhard» cuando los Aliados terminaron de expulsar a las fuerzas del Eje, aunque las fuerzas del X Ejército Alemán escaparon prácticamente intactas al último escalón de la «Línea Invernal» gracias a que sus oponentes no salieron en persecución como consecuencia del gran número de bajas sufridas y a los rigores climáticos del rudo invierno italiano. Este parón supuso un gran fiasco para los anglo-estadounidenses, ya que no sólo no llegaron a Roma como tenían previsto, sino que ni tan siquiera alcanzaron objetivos intermedios como Cassino o Pescara.
Aproximadamente los Aliados sufrieron unas 3.000 bajas.
Aproximadamente el Eje sufrió un millar de bajas.
El primer asalto sobre los escalones de vanguardia de la «Línea Invernal» tan sólo implicaron un modesto triunfo táctico para los Aliados, pues tan sólo desalojaron al enemigo de la «Línea Bárbara» y la «Línea Bernhard», ambas consideradas tan sólo provisionales por los alemanes mientras se rehacían más al norte en la «Línea Gustav». Como la resistencia de los germanos se prolongó más allá del calendario previsto, éstos mantuvieron la iniciativa estratégica cuando decidieron aferrarse en el siguiente escalón y dejar atascados a los anglo-estadounidenses más de medio años durante las Batallas de Anzio y Montecassino.
Bibliografía:
-Martin Blumenson, De Salerno al Sangro, La Campaña Italiana, Volumen 1, «En la Línea de Invierno», HRM Ediciones (2025), p.391-408
-https://en.wikipedia.org/wiki/Winter_Line


