Caída de Hong Kong

 

De manera repentina, el 7 de Diciembre de 1941, justo cuando las bombas caían sobre Pearl Harbor, Japón declaró la guerra a Gran Bretaña invadiendo sus dominios del Sudeste Asiático. La colonia inglesa de Hong Kong se convirtió en un campo de batalla, en donde se libró uno de los asedios más famosos de la Guerra del Pacífico que terminó con una humillante derrota moral y militar del Imperio Británico.

Plan de los Aliados

Hong Kong era por excelencia la colonia de Gran Bretaña en 1941. Arrebatada a China cien años antes, exactamente en 1841 con motivo de las Guerras del Opio, Londres tomó el control de esa porción de terreno al que convirtió en una fuente de riquezas. La colonia de Hong Kong se caracterizó por ser una isla al sureste del Imperio Chino separada por un canal del Mar de China Meridional. Los ingleses a un ritmo espeluznante construyeron grandes ciudades al estilo europeo como Victoria, su capital, en donde levantaron un impresionante puerto que se convirtió en uno de los almacenes navales de carga más grandes del mundo. A escasos metros de la isla, en 1898, los ingleses compraron a China por un período de 100 años una franja continental a la que bautizaron como Nuevos Territorios, zona doce veces más grande en la que fundaron importantes urbes como Kowloon. Con aquellos dominios en el gigante asiático, el Imperio Británico presumió durante generaciones ante el resto de potencias navales y coloniales de poseer el mejor punto comercial de Asia.

Durante los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong no jugó un papel estratégicamente importante, pues Alemania e Italia se encontraban muy lejos de allí y era imposible que el conflicto se trasladase hasta aquel lugar. Por eso pocas medidas se tomaron en seguridad salvo los protocolos contra el posible ataque de submarinos alemanes. Sin embargo en 1941 la tensión entre los británicos creció con la expansión de Japón en China y su firma del Pacto Tripartito con el Eje Berlín-Roma. Aquella nueva situación geopolítica supuso un peligro que muy bien comprendió el nuevo general destinado a la colonia, Chirstopher Maltby. Sabía que si los japoneses atacaban Hong Kong tendría que presentar una batalla con escasas posibilidades de ganar ante la superioridad terrestre, aérea y naval del enemigo.

El Hong Kong británico de China antes de la Segunda Guerra Mundial.

Sir Mark Young, el nuevo gobernador de Hong Kong en 1941, preparó a la ciudad para resistir ante un eventual asedio enemigo durante 19 días. Las medidas que se tomaron fue la racionalización de alimentos con una serie de depósitos escondidos por la colonia con carne de res, arroz, alubias, soja y aceite de cacahuete. Junto a la densa red de refugios antiaéreos y túneles con tamaño para ocultar 250.000 personas se camuflaron centros de salud médica, alcantarillados, cocinas y comedores capaces de servir 100.000 comidas gratuitas diarias. Para facilitar las cosas, algunas familias de los soldados que vivían en la colonia fueron evacuadas hacia Australia, iniciativa que sólo se aplicó a los “británicos blancos”, algo que provocó quejas entre los habitantes portugueses representados por Leo d’Almada e Castro, por lo que al final se incluyó en los pasaportes la denominación de “europeos blancos”, aunque rechazando a las esposas chinas de los residentes o a los hijos mestizos. El plan consistía en aguantar 19 días en Hong Kong, fecha en la que supuestamente la Flota Estadounidense (US Navy) vendría desde Pearl Harbor a socorrer la colonia para evacuar a los residentes. A pesar de todo, la situación militar de Hong Kong no era fiable a simple vista, de hecho únicamente había emplazados 28 cañones. Tan pésima aparentaba ser la protección de Hong Kong que el escritor Ernest Hemingway en una visita turística a la colonia la calificó de “trampa para ratas”.

Antes de la declaración de guerra japonesa a Gran Bretaña, los Aliados en Hong Kong disponían para la defensa a corto plazo de 14.000 tropas, la mayoría procedentes de Escocia, Canadá y la India. El Ejército Británico desplegó a los 8º y 12º Regimientos de Artillería Costera, al 5º Regimiento de Artillería Antiaéreo, el 956th Batallón de Artillería, una diminuta escuadrilla de 5 aviones de la Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) y una escuadra naval de la Real Marina Británica (Royal Navy) formada por 1 destructor, 1 dragaminas, 4 cañoneros, 8 lanchas torpederas y 7 patrulleras. Canadá estacionó en Hong Kong a los Reales Fusileros y a los Granaderos “Winnipeg”, aunque la mayoría procedían de Quebec, por lo que hablaban francés en lugar de inglés, algo que produjo problemas de entendimiento. Las fuerzas de la Commonwealth que llevó el Ejército Británico vineron básicamente de la India como la Brigada “Rajput”, el 2nd Batallón “Punjab” o el 5th Batallón “Rajput”, además del Regimiento Chino-Hongkonés o la Artillería Real Singapuresa. Por último estuvo el Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés, una fuerza policial integrada por chinos a los que se pagaban 50 dólares mensuales, acompañados también por un buen puñado de inmigrantes portugueses, mestizos eurosasiáticos o sikhs indios armados con revólveres.

China tendría que convertirse en el máximo proveedor de ayuda a los británicos si Japón atacaba Hong Kong. El Kuomintang de Chiang Kai-Shek, en guerra contra Japón desde 1937, prometió enviar como fuerza de socorro al VII Ejército Chino del general Yu Hanmou, situado en las cercanías del dominio inglés e integrado por 200.000 hombres, aunque la mayoría desarmados y prácticamente inútiles ante el combate. Debido a esta escasa preparación, las fuerzas reales del Kuomintang que se desplazaron a Hong Kong a través de Nuevos Territorios fueron un contingente de 2.000 vigilantes chinos que encabezaba el almirante Chan Chak. También Liao Chengzhi, jefe del Partido Comunista Chino (PCCh) en Nuevos Territorios que poseía cerca de 3.000 efectivos de los Guerrilla del Río Oriental, ofreció sus hombres a los ingleses, los cuales les aprovisionaron con ametralladoras y municiones para causar desórdenes en retaguardia, siendo ellos curiosamente los que informaron a Londres de los movimientos nipones en la demarcación.

Ejército Aliado:
·Ejército Británico
-8º Regimiento de Artillería Costera
-12º Regimiento de Artillería Costera
-5º Regimiento de Artillería Antiaérea
-956th Batallón de Artillería
-2nd Batallón “Royal Scots”
-1st Batallón de Ametralladoras
·Ejército Canadiense:
-Reales Fusileros del Canadá
-Granaderos “Winnipeg”
·Ejército Colonial de la Commonwealth
-Brigada India “Rapjut”
-2nd Batallón “Punjab”
-5th Batallón “Rapjut”
-Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés
-Regimiento Chino-Hongkonés
-Artillería Real Singapuresa
·Ejército Chino
-Contingente de Chan Chak
-Guerrilla del Río Oriental

Un día antes de la declaración de guerra de Japón a Gran Bretaña, el 6 de Diciembre de 1941, nadie era capaz de imaginar un ataque japonés tan inmediato a lo colonia. La vida transcurría con tranquilidad: en el Hipódromo Happy Valley tenía lugar una carrera con apuestas; al mismo tiempo, no muy lejos de allí, se desarrollaba un partido de fútbol entre el Regimiento Middlesex y el South China Athletic; en el Hotel Península se recaudaba dinero para la guerra en Europa contra Alemania; y la orquesta de la ciudad tocaba la melodía The Best Things in Life are Free. Mientras tanto, los japoneses se concentraban frente a Nuevos Territorios.

Plan de Japón

El interés japonés por Hong Kong puede remontarse al 4 de Febrero de 1862, sólo nueve años después de que la nación, tras haber permanecido hermética durante la Era Tokugawa, se abriese al mundo tras la llegada de los buques norteamericanos de Matthew Perry. Ése día, un velero japonés cargado con 70 guerreros samuráis, echó el ancla en Hong Kong para inspeccionar la base británica, anotar el número de barcos y descubrir las defensas costeras con la intención de imitar esa misma estructura en el Japón Imperial. No se volvió a hablar de Hong Kong durante más de medio siglo, por lo menos hasta que el Príncipe Kanin Kotohito presentó en 1936 un plan defensivo ante una eventual guerra con Gran Bretaña que incluía de manera preventiva la conquista de la colonia británica. En un principio el Estado Mayor no otorgó mucha importancia a una incursión sobre Hong Kong, pero a partir del estallido de la Segunda Guerra Sino-Japonesa en 1937, el puerto británico se convirtió en una molesta base logística que proveía a la China del Kuomintang de casi 6.000 toneladas de municiones al día y otros suministros. Japón no pasó por alto este detalle y por eso en 1941, justo en el instante en que Tokyo aprobó su plan de sumarse a la guerra junto a Alemania para acabar con los Aliados y conquistar el Sudeste Asiático, Hong Kong se convirtió en un objetivo prioritario.

Durante los meses previos a Pearl Harbor, centeneras de agentes seleccionados por el general Arisue Yadoru fueron infiltrándose en Hong Kong camuflados de comerciantes, diplomáticos, médicos, periodistas , turistas o incluso utilizando a niños en la organización juvenil Boy Scouts. Con facilidad estos espías y también muchos simpatizantes de los 1.500 ciudadanos nipones residentes, fueron apuntando el tipo de buques en los diques, los emplazamientos de artillería, el número de carreteras, etcétera, además de tomar fotografías desde pesqueros. Hasta un barbero japonés que afeitaba a los oficiales británicos se enteró preguntando de los horarios de entrada y partida de los barcos en el puerto. Ni siquiera faltó la ayuda de dos espías alemanes infiltrados en la colonia, un civil y un oficial, que recabaron importantes datos. Tan exactos fueron los detalles, que el Estado Mayor en Japón distribuyó a las tropas japonesas destinadas a invadir la colonia unos mapas exactos de Hong Kong a escala 1:25.000.

Tokyo eligió como comandante en jefe para la invasión de Hong Kong al general Takashi Sakai. Los japoneses únicamente desplegaron junto a Nuevos Territorios una división del Ejército Imperial, la 38ª División de Infantería, estructurada en los 228º, 229º y 230º Regimientos. Los hombres sumaban en total unos 15.000 efectivos, sin contar las pequeñas fuerzas navales y de transporte que apoyarían la conquista de Hong Kong junto a seis escuadrillas de aviones.

Dentro del mismo Hong Kong se organizó una “quinta columna” formada por todos aquellos chinos simpatizantes del Eje que deseaban liberarse de las cadenas británicas. La mayoría procedían del Estado títere de la China Nacional Reorganizada del Presidente Wang Jingwei, muchos de ellos soldados del satélite Ejército de Nankíng que cooperaba con Tokyo. El reclutamiento lo inició una rama del servicio secreto nipón llamada Agencia Koa (Koa-Kikan) dirigida por el general Okada Yoshimasa que captó a más de 2.000 chinos a los que convirtió en partisanos tras un duro entrenamiento en lucha nocturna, buceo y minado. También se sumó a la causa la Tríada, una de las mafias más poderosas de China, cuyos miembros en Hong Kong ascendían a los 60.000 gángsters armados con revólveres y granadas, siendo 10.000 de estos elegidos para el hostigamiento contra los británicos en dos fuerzas de asalto bautizadas Grupo del Cielo y Grupo de Ayuda.

Ejército del Eje:
·38ª División de Infantería Japonesa:
-228º Regimiento de Infantería
-229º Regimiento de Infantería
-230º Regimiento de Infantería
·Ejército de Nankíng
-Koa-Kikan
-Tríada

Invasión de Nuevos Territorios / 7 – 14 de Diciembre de 1941

A las 7:30 de la mañana, hora de China, del 7 de Diciembre de 1941, justo cuatro horas más tarde de producirse el ataque sobre Pearl Harbor, más de 10.000 soldados japoneses y 300 partisanos chinos de Wang Jingwei empezaron a cruzar la frontera con Nuevos Territorios desde el Río Shenzhen. En aquellos instantes el general británico Christopher Maltby se encontraba escuchando misa en la Catedral de St. John. Nadie se dio cuenta de lo que sucedía hasta que una hora después, a las 8:20, los aviones japoneses aparecieron sobre Hong Kong lanzando las primeras bombas. En cuestión de cinco minutos los aeroplanos nipones destruyeron en el aeródromo de Kai Tak a los únicos cinco aviones que poseían los británicos en la colonia. Simúltaneamente atacaron los aeropuertos del Kuomintang en Guilin y Nanxiong próximos a Hong Kong, por si acaso los chinos se atrevían a aprovisionar a los británicos. La invasión de Hong Kong había comenzado.

Sin encontrar apenas oposición, más que algunos guardias fronterizos en los primeros instantes, los japoneses, alcanzaron el Río Sham Chum sin problemas gracias al camuflaje de ramajes y hojas sobre sus uniformes. Pero una vez allí los británicos volaron con dinamita los puentes. Durante unas horas los ingenieros tuvieron que construir pontones improvisados, justo en el momento en que un feroz fuego de artillería procedente de la Brigada India “Rapjut” cayó sobre ellos. Con algunas bajas los japoneses consiguieron abrirse paso a través del río e internarse por Nuevos Territorios. Al mismo tiempo fuerzas de infiltración navales japonesas lanzaron una incursión contra la marina mercante inglesa en Hong Kong, siendo 16 pequeñas embarcaciones británicas capturadas por los japoneses y otro más hundida por la aviación. Por miedo a que los japoneses se quedaran con más buques, los ingleses barrenaron a los 33 barcos restantes en la colonia, tanto militares como civiles, incluyendo un dragaminas y cuatro cañoneros.

Soldados británicos defendiendo Nuevos Territorios de los japoneses a finales de 1941.

La noche del 8 de Diciembre de 1941, los japoneses llegaron al fortín de Shing-Mun que tomaron tras duros enfrentamientos en sus galerías y búnkers. Tras la pérdida de Shing-Mun, el general Maltby comprendió que la batalla en Nuevos Territorios estaba perdida, así que ordenó levantar una línea defensiva que aguantase las embestidas niponas el tiempo suficiente para evacuar a sus tropas por mar a la isla de Hong Kong, donde supuestamente la lucha sería más fácil. Desafortunadamente, mientras se efectuaba la evacuación prevista, los japoneses lanzaron una ofensiva que causó bastantes pérdidas a los británicos y canadienses. Por si fuera poco entre los ingleses se extendió la malaria que empeoró la situación. Afortunadamente antes del amanecer se consiguió con éxito evacuar a las tropas anglo-canadienses y sus reservas de artillería hacia Hong Kong, justo unas horas antes de que el 228º Regimiento del coronel Doi Teihichi abriese brecha por la Cota Needle.

Inesperadamente el 9 de Diciembre, más de 2.000 partisanos de Wang Jingwei y grupos armados de la Tríada iniciaron el boicot contra los británicos. En primer lugar muchos médicos chinos abandonaron los hospitales y conductores de camiones militares los estropearon adredemente y manipularon sus bujías. Acto seguido, miles de ciudadanos chinos alentados por la Koa-Kikan se echaron a la carretera entre Kowloon y Nuevos Territorios para provocar colapsos en el tráfico y de paso saquear algunos pueblos como Kam Tim en donde robaron un depósito de arroz. A veces en la carretera se produjeron emboscadas, como sucedió contra una columna de ambulancias y coches en un tramo junto a la Escuela de Entrenamiento de Policía. Uno de los éxitos más famosos fue el que realizó un destacamento de la Tríada llamado Wing On Lok, que izó una bandera japonesa a las afueras de Kowloon, haciendo creer erróneamente a una compañía de canadienes que la ciudad había caído, por lo que innecesariamente acabaron retirándose.

Durante cuatro días los japoneses fueron eliminando toda resistencia en selvas, riscos y montañas, conquistando para el 11 la capital de Kowloon. Al día siguiente, el 12, los británicos evacuaron por mar a centenares de tropas en las playas con apoyo del destructor HMS Tharician, aunque muchas embarcaciones fueron hundidas por los japoneses. Hubo un incidente grave que ocurrió en la operación marítima, se trató de una barcaza atestada de evacuados que se dirigía al buque de transporte SS Victoria, la cual debido a una confusión no fue reconocida y los ingleses terminaron abriendo fuego contra esta matando a toda la tripulación. Mientras tanto en los puertos, miles de personas se agolpaban y pisoteaban intentando subir a los barcos, siendo tal la tensión acumulada que algunos guardias tuvieron que disparar al aire para que reinase el orden.

Tras una dura resistencia británica, el 15 de Diciembre, los japoneses conquistaron Nuevos Territorios. Ese mismo día el destructor británico HMS Tharician fue hundido por los japoneses cuando embarrancó en la playa. Finalizada la batalla en Nuevos Territorios, el siguiente objetivo japonés era Hong Kong.

Asedio de Hong Kong / 15 – 17 de Diciembre de 1941

Después de haber abandonado Nuevos Territorios, los británicos reunieron grandes reservas de tropas y municiones en Hong Kong con el fin plantear la batalla final en la isla. Previamente el general Sakai ofreció una rendición pacífica a las tropas británicas de la isla, oferta que fue rechazada por el comandante Maltby. Tampoco consiguieron amedrentar a los defensores los mensajes procedentes desde altavoces que los japoneses utilizaron para obligar a los ingleses a rendirse emitiendo canciones como Down Upon the Swanee River y Home Sweet Home.

Para aguantar el asedio de Hong Kong, la isla fue dividida en varias secciones defensivas. Al norte se fijaron trincheras y cañones en todas las cadenas montañosas que iban desde la ciudad de Victoria, pasando por Shau-ki-Wan, hasta el Monte Parker, este último compuesto por una cadena de colinas entre 200 y 600 metros de altura, barrera natural muy propicia para la protección. Sobre el canal de agua que separa Hong Kong con Nuevos Territorios se hundieron sampanes en los juncos para impedir la llegada de barcazas niponas. Por último se reclutó al máximo personal civil disponible, entre ellos muchos voluntarios, incluyendo mujeres, como Gwen Priestwood que se arriesgó en infinidad de ocasiones llevando a su camión de municiones a la primera línea del frente.
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También se produjeron muchos inconvenientes inesperados para los británicos. Las fuerzas para pelear contra los japoneses se habían reducido bastante tras la caída de Nuevos Territorios. Solamente en términos materiales, los cañones disponibles eran de 26 piezas con 56 ametralladoras adicionales. Para complicar más las cosas muchos ciudadanos chinos de Hong Kong en contra de los británicos practicaron algunas acciones de sabotaje en la isla que dificultaron su defensa, como por ejemplo el ataque a soldados en reducidos números o el asalto a reflectores de luz, así como efectuar señales luminosas a los japoneses para proporcionarles información y dirigir el tiro de su artillería. A estas misiones también se sumaron los dos agentes alemanes en la colonia que marcaron objetivos a los artilleros nipones, colocándose ambos una esvástica en su ropa para no ser confundidos con ingleses.

Aviones Aichi Val japoneses bombardeando la ciudad de Hong Kong y su puerto.

El 16 de Diciembre los británicos recibieron un bombardeo japonés sobre el puerto de Aberdeen, aunque también tuvieron un punto que anotarse a su favor cuando reflectores detectaron pequeñas embarcaciones de desembarco japonesas con sampanes y lanchas de goma en el Estrecho de Lei-u-Mun. Acto seguido, una de las baterías costeras junto con artilleros de ametralladoras abrieron fuego y hundieron todas las barcas, logrando enterrar en el agua a dos compañías de infantería japonesa al completo. También ese día los partisanos comunistas chinos de la Guerrilla del Río Oriental causaron estragos en la retaguardia nipona incendiando el Monte Saddle próximo a Kowloon, además de realizar incursiones armadas en las aldeas de Shenzhen y Shataukok que distrajeron la atención japonesa de otros sectores.

Durante varios días Hong Kong se mantuvo bajo un bombardeo despiadado de la aviación japonesa. El día 17 Sakai volvió a formular otra oferta de rendición a los británicos, pero estos se negaron de nuevo. Para esa misma noche, los vigilantes ingleses detectaron movimientos japoneses en la Península Devil’s Peak de Nuevos Territorios, concentrando 7.500 tropas y embarcaciones en gran número. La invasión de la Isla Hong Kong estaba a punto de comenzar.

Invasión de Hong Kong / 18 – 24 de Diciembre

Bajo la oscuridad de la noche del 18 de Diciembre, un equipo de tres expertos nadadores, entre ellos Masujima Zenpei, campeón de natación con la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de 1932 en Los Ángeles, atravesaron el canal entre Nuevos Territorios y la Isla de Hong Kong, desembarcando en esta última cerca de Shaukeiwan, en donde boicotearon unos focos reflectores y desactivaron las minas sobre la arena. Actos seguido, pequeñas embarcaciones amarraron en tierra sobre Hong Kong, descendiendo los soldados japoneses sin ser vistos cerca del Fuerte Sai Wan situado en una alta colina. En ese momento bombarderos en picado Aichi D3A1 Val bombardearon sin piedad dicha fortaleza. El desembarco se realizó en seis puntos sin que apenas se percataran los defensores. Para cuando los británicos se enteraron de lo que sucedía ya era demasiado tarde, pues el fuerte de Sai Wan había caído y los soldados de las playas habían sido hechos prisioneros, muchos de los cuales serían inmediatamente fusilados. Inútilmente los ingleses efectuaron contraincursiones en la oscuridad contra Sai Wan y otros puntos que acabaron en un desastre para ellos. Por la mañana los japoneses se hicieron con el astillero Taikoo y con el Paso de Wong-nei-Chong. El general Maltby entonces ordenó la reconquista de Wong-nei Chong con la máxima rapidez, por lo que efectuó un contraataque en los sectores meridional y occidental de la isla. El resultado en la parte occidental terminó en fracaso porque los japoneses resistieron, pero en la meridional expulsaron a los nipones. Esto último permitió un respiro, aunque el descanso duró poco, ya que inesperadamente los japoneses llegaron a las colinas que se elevaban junto a Victoria la noche del 18 al 19 de Diciembre.

Para el día 19 la crisis se acentuó en el lado anglo-canadiense porque los japoneses realizaron con sus fuerzas un movimiento de cuña que envolvió gran parte de la isla, de hecho casi más del 50% de Hong Kong estaba en manos niponas. Huyendo a largos pasos los británicos fueron a refugiarse a las Penínsulas de Victoria y Stanley. La desesperación de los anglo-canadiense se hizo alarmante porque estaban totalmente desmoralizados, apenas quedaba agua y escaseaba la munición. Tal era la necesidad de tropas que se puso a campesinos, ganaderos, pilotos y marineros a combatir en primera línea como infantería. También el Kuomintang desde la China continental ayudó a los ingleses el día 20 bombardeando con sus aviones el puesto de mando japonés en Kowloon. Los Aliados luchaban a la desesperada.

De nuevo se intentó reconquistar Wong-nei Chong el 21 de Diciembre en dos asaltos por los flancos, pero sendos ataques fracasaron y los Royal Scouts de Canadá sufrieron pérdidas irreparables. Desesperado Maltby habló con un emisario de Chiang Kai-Shek para preguntar cuando el VII Ejérctio Chino vendría a ayudarles tal y como había prometido, pero la contestación fue que los chinos no estarían disponibles hasta el 30 de Diciembre como muy pronto, quizá más, tiempo insuficiente para resistir.

Tropas japonesas dan comienzo la invasión de Hong Kong.

Sin poder esperar ayuda de nadie, los británicos desafiaron al destino. La ciudad de Victoria era la que más sufría por los bombardeos. Hasta 1.750.000 habitantes de la urbe se quedaron sin agua, sin luz eléctrica ni gas. En el ámbito del abastecimiento se acabó la verdura, el pan, la carne y las medicinas. Pronto se desató la anarquía y los saqueos. Tiendas y comercios fueron asaltados por los aprovechados intentando robar artículos de última hora. Algunos soldados asiáticos en el Ejército Británico como los indios de la Brigada “Rajput” se negaron a combatir o abandonaron sus puestos alentados por la propaganda japonesa lanzada desde aviones en forma de miles de pasquines, exactamente lo mismo que hicieron algunos hongkoneses empleados en el puerto. Otros simplemente como los canadienses, decidieron dejar de combatir para disfrutar de sus últimos instantes de libertad y algunos se marcharon a los burdeles del distrito de Wanchai. La situación era crítica.

Para el 22 de Diciembre, los británicos resistían en una delgada línea alrededor de Victoria. El almirante Chan Chak del Kuomintang envió a 1.000 de sus tropas chinas armadas con 75 ametralladoras y 20 cajas de granadas para reforzar las defensas, una acción casi inútil.

Iniciada la Navidad de 1941, el 24 de Diciembre, las fuerzas británicas fueron divididas en dos partes: una en la Península de Stanley con un frente de sólo 600 metros de largo y la otra más al norte en la garganta de Wang-Chai. Los dos frentes de la isla fueron atacados sin descanso durante el día. Por la noche los japoneses hicieron dos prisioneros británicos que enviaron a parlamentar con Maltby, aunque éste se negó a aceptar cualquier tipo de capitulación.

A las 9:00 horas de la mañana del 25 de Diciembre, día de Navidad, los japoneses concedieron una tregua de tres horas a los británicos. El gobernador Mark Young y Maltby evaluaron la situación, llegando a la conclusión que todos los planes de salvamento habían fallado, tanto el socorro previsto desde Pearl Harbor, algo imposible tras la destrucción de la flota americana, como los refuerzos del Kuomintang que no vendrían a tiempo. Su opción fue seguir combatiendo improvisadamente a la espera de un milagro. Mientras tanto, como no hubo respuesta por parte de los defensores mucho después de superarse la hora establecida, a las 15:15 de la tarde los japoneses reanudaron el bombardeo. Maltby comprendió entonces que era imposible resistir por más tiempo porque se habían interrumpido las comunicaciones y quedaban muy pocos cañones y tropas. Abrumado por la idea, el general finalmente decidió aceptar la oferta de rendición a pesar del mal trato que recibirían de los japoneses y las represalias contra la población civil.

Rendición de Hong Kong / 25 de Diciembre de 1941

Por la tarde del 25 Diciembre de 1941, el gobernador de Hong Kong, Sir Mark Young, junto con el general Maltby, utilizaron una lancha motora para cruzar las aguas desde la Isla de Hong Kong a Nuevos Territorios. Se presentaron ante el general Takashi Sakai en el Hotel Península de Kowloon, en donde firmaron los documentos de entrega de la plaza. Acto seguido, los británicos se rindieron ante el Ejército Imperial sin claúsulas ni condiciones. Triunfales, las tropas japonesas entraron en Hong Kong.

Rápidamente las guarniciones británicas fueron deponiendo las armas y se fueron entregando a los soldados japoneses. Durante ese vacío de poder, en las áreas de la isla todavía no controladas por Japón, se desató el caos, el saqueo y el pillaje por parte de la población china, instigada en parte por la Tríada, contra las propiedades británicas. Tampoco en la zonas bajo dominio japonés las cosas fueron mejor porque casi 10.000 mujeres chinas fueron violadas por las tropas del Ejército Imperial y decenas de soldados aliados ejecutados. A causa de esta violencia espontánea, muchos fueron los británicos y chinos leales al Kuomintang que buscaron la manera de escapar, algunos lográndolo, otros sucumbiendo.

La última gesta de la campaña de Hong Kong fue la huida protagonizada por un contingente aliado dirigido por el almirante chino Chan Chak formado por 62 oficiales británicos y algunos soldados del Kuomintang. De Victoria partieron con las únicas lanchas torpederas operativas a las 5:00 de la tarde del 25 de Diciembre. El trayecto transcurrió sin incidentes hasta que a última horas de la tarde las lanchas pasaron junto al puerto de Aberdeen, desde donde los japoneses les descubrieron y dispararon sus ametralladoras hundiendo a todas las embarcaciones. Sobre el agua quedaron decenas de naúfragos, incluyendo Chan Chak que herido en una pierda y un brazo se mantuvo a flote agarrado a una madera. Afortunadamente los japoneses tardaron en reaccionar y los náufragos nadaron hacia la cercana Isla de Ap Lei Chau. Allí estuvieron esperando hasta que a las 10:00 horas de la noche apareció una barca motora desconocida que les hizo ocultarse, aunque por suerte descubrieron que se trataba de milicianos comunistas chinos de la Guerrilla del Río Oriental, por lo que rápidamente les hicieron señales y fueron rescatados. El contingente aliado de Chan Chak fue llevado hasta la Isla de Ping Chao en la cercana Bahía de Mirs y sus integrantes alojados en la aldea de Nam O. A pesar de la enemistad entre los comunistas y los soldados del Kuomintang, los guerrilleros los trataron correctamente, curaron las heridas de Chan Chak y confraternizaron con los ingleses, llegando incluso a trabar amistad con el líder bolchevique Leung Wing-Yen. Pocos días después, Chan Chak y sus seguidores fueron escoltados por un guía hasta territorio controlado por el Kuomintang en Huizhou, provincia de Guangdong, consiguiendo finalmente ponerse a salvo en territorio amigo.

Oficiales de caballería japoneses entran triunfantes en Hong Kong.

Por fin el 28 de Diciembre de 1941 se puso fin a la violencia civil y retornó el orden a Hong Kong con la llegada del Ejército Imperial a Victoria. Para celebrarlo se decretaron tres días de vacaciones y se organizó un desfile con más de 2.000 soldados, marchando la caballería en cabeza. Ante el público hongkonés emocionado también circularon los miles de prisioneros aliados como botín bajo la sombra de miles de banderas japonesas y colaboracionistas chinas agitándose, siendo objetos de la burla y los insultos de los residentes chinos, indios y de los dos agentes alemanes que sacaron la insignia de la cruz gamada entre la multitud en señal de victoria. Hong Kong pasaba a formar parte de la Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental.

Conclusión

Terminada la campaña de Hong Kong, Gran Bretaña perdió una de sus colonias más valiosas en ultramar. Aquella derrota supuso un golpe moral y militar terrible para Londres, además de un triunfo glorioso para el Imperio Japonés.

Los Aliados encajaron más de 14.400 bajas, incluyendo 2.113 muertos, 2.300 heridos y unos 10.000 prisioneros. Materialmente en tierra perdieron 28 piezas de artillería y 5 aviones que resultaron destruidos; mientras que en el mar fueron hundidas o capturadas 49 embarcaciones de diversos tipos entre las que había 1 destructor, 1 dragaminas, 4 cañoneros, 8 lanchas torpederas, 7 patrulleras y otros 28 barcos pequeños.

Japón perdió en la conquista unos 2.240 hombres, entre los que había 706 muertos y 1.534 heridos.

Paralelamente a la lucha entre los dos contendientes, hubo 4.000 civiles muertos y 3.000 heridos, dato que acrecentó la magnitud de la tragedia.

Durante aproximadamente cuatro años, Hong Kong permaneció ocupada por Japón, exactamente entre 1941 y 1945. A lo largo de ese tiempo la colonia pasó a formar parte de la títere China Nacional Reorganizada de Wang Jingwei, volviendo por un breve período histórico al dominio chino. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, tanto Hong Kong como Nuevos Territorios fueron devueltos al Imperio Británico a pesar de las quejas del Kuomintang. La presencia inglesa en la colonia duraría más de medio siglo, hasta que en 1997, Hong Kong fuese definitivamente cedido a la República Popular de China.

 

Bibliografía:

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Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia. “V Un viaje en plena guerra mundial”, Planeta Deagostini (1959), p.53

Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica, (2009) p.87-103
http://www.panzertruppen.org/ww2p/1941p/hongkong.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Hong_Kong