Caída de Hong Kong

Coincidiendo con el ataque a Estados Unidos en Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941, el Imperio Japonés declaró la guerra al Imperio Británico y a las naciones de la Commonwealth. Lo que sucedió en las horas siguiente fue una invasión en toda regla sobre las colonias que Inglaterra mantenía en Asia Oriental, incluyendo el preciado enclave de Hong Kong y Nuevos Territorios al sur de China, donde tendría lugar uno de los asedios más épicos en los comienzos de la Guerra del Pacífico.

Plan de los Aliados

Hong Kong era un dominio colonial de Gran Bretaña que arrebató a China tras la derrota del Imperio Qing en la Primera Guerra del Opio y la firma del Tratado de Nankíng en 1842. A partir de ese momento, la colonia en forma de islote junto a la desembocadura del Río de la Perla en la provincia de Cantón, se desarrolló a un ritmo vertiginoso porque se construyeron grandes ciudades de estilo europeo, como la capital de Victoria o urbes como Aberdeen y Stanley, así como uno de los puertos de cargo y almacenaje más grandes del mundo. A este crecimiento, se añadió en 1898 que el Gobierno de Londres compró una franja continental en Nuevos Territorios por un período de cien años, lo que convirtió a aquel enclave en uno de los puntos más estratégicos de Asia.

En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong no jugó un papel muy importante debido a que la contienda se decidía en Europa, lo que no impidió que se tomaran una serie de medidas de seguridad cuando en 1940 el Imperio Japonés se adhirió al Pacto Tripartito con Alemania e Italia, conformado el Eje. Así fue como se desenpolvó un viejo plan de defensa datado de 1936, el Hong Kong Defence Scheme, que preveía la protección de la colonia en dos fases: la primera en Nuevos Territorios y la segunda en la Isla de Hong Kong. En el caso de la defensa de Nuevos Territorios, la zona continental estaría defendida por un cinturón de fortificaciones situado a 18 kilómetros al sur de la frontera china de Cantón, la “Línea Gin Drinkers”, la cual contaba con una longitud de 17 kilómetros que atravesaba de este a oeste la Península de Kowloon. En el caso de la defensa de la Isla de Hong Kong, el territorio insular estaría conformado de cinco obstáculos catalogados del siguiente modo: el primero una hilera de minas acuáticas en el Mar de China, el segundo los emplazamientos de costa con baterías de artillería, el tercero las eventuales playas de desembarco precedidas de trampas explosivas y alambradas, el cuarto los atrincheramientos sobre las colinas del interior, y el quinto los valles y zonas llanas que favorecían los contraataques.

El Hong Kong Británico en China antes de la Segunda Guerra Mundial.

Solamente semanas antes del inicio de la Guerra del Pacífico, en Noviembre de 1941, el gobernador de Hong Kong, Sir Mark Young, advertido de un más que probable conflicto con Japón, organizó a la colonia para supuestamente resistir al enemigo durante un período de diecinueve días. Así fue como se construyó una eficaz red de túneles y refugios antiaéreos capaces de albergar a 250.000 personas que gozaron en su interior de centros de salud médica, alcantarillados, cocinas y comedores que podían servir 100.000 comidas diarias gratuitas. Al mismo tiempo se ocultaron una serie de depósitos con latas de comida de carne de res, arroz, alubias, soja y aceite de cacahuete, así como medicamentos y otros enseres de supervivencia. De igual forma se procedió a la evacuación hacia Australia de numerosas familias de los militares encargados de la defensa, una polémica iniciativa que solamente se aplicó a los “británicos blancos”, lo que provocó quejas entre los habitantes portugueses representados por el abogado luso Leo d’Almada e Castro, forzando a la modificación del término por el de “europeos blancos” (algo que supuso el rechazo de las esposas chinas o los hijos mestizos que tuvieron que quedarse a asumir un incierto destino).

Curiosamente y pese a que Hong Kong parecía una fortaleza inexpugnable en Asia, la realidad era bien distinta, pues incluso el famoso escritor norteamericano Ernest Hemingway que poco antes había visitado las defensas de la colonia, calificó al lugar de ser “una trampa para ratas”. El tiempo acabaría dándole la razón porque el supuesto poderío de aquel enclave no era más que propaganda barata por los siguientes motivos: en primer lugar el dominio estaba aislado del resto del Imperio Británico y rodeado por la provincia de Cantón y la Indochina Francesa que estaban bajo la ocupación del Imperio Japonés; segundo, las piezas de artillería costera que eran la clave de la defensa, apenas disponían de municiones debido a una falta de previsión (solo en el caso de los grandes calibres había veinticinco proyectiles por tubo), tercero, un buen porcentaje de las tropas eran bisoñas y un elevado número mayor de los oficiales que las dirigían eran jóvenes recién salidos de las academias (los veteranos se hallaban en frentes como África); cuarto, existían problemas de idioma con las fuerzas coloniales debido a la ausencia de traductores de urdu para los indios o de francés para los canadienses francófonos de Quebec; y último, una epidemia de malaria se había extendido en los cuarteles, mermando los efectivos antes del inicio de las operaciones.

Otro de los grandes errores de Gran Bretaña fue no contar con la ayuda ofrecida por China, ya que el gobernador Sir Mark Young temía que los nacionalistas del Kuomintang del Presidente Chiang Kai-Shek, se aprovechasen de la contienda contra Japón para recuperar Hong Kong. Aquella decisión, secundada también por el Primer Ministro Winston Churchill, constituyó un error de fatales consecuencias por la VII Zona de Guerra del Ejército Chino que lideraba el general Yu Hanmou, ya que sus 200.000 soldados no podrían intervenir en la campaña cuando su participación hubiese sido decisiva (posteriormente los ingleses cambiarían de opinión, pero ya sería demasiado tarde). Afortunadamente las autoridades coloniales hicieron algunas excepciones respecto a trabajar conjuntamente con los chinos, ya que se adminitió a una fuerza de 2.000 combatientes nacionalistas y marineros al mando del almirante Chan Chak, además de la Guerrilla del Río Oriental en Nuevos Territorios, esta última integrada por 3.000 partisanos del Partido Comunista Chino al frente del comisario Liao Chengzhi.

La Commonwealth poseía en Hong Kong a 14.428 soldados procedentes del Reino Unido, Canadá, India, Singapur y de la propia colonia, incluyendo Nuevos Territorios. El Ejército Británico al mando del general Chirstopher Maltby desplegó a los 8º y 12º Regimientos de Artillería Costera, al 5º Regimiento de Artillería Antiaéreo, el 956th Batallón de Artillería, el 2nd Batallón de Infantería “Royal Scouts” y el 1st Batallón de Ametralladoras “Middlesex”; el Ejército Canadiense dirigido por el general John Lawson al Batallón de Fusileros Reales y al Batallón de Granaderos “Winnipeg; y el Ejército Anglo-Indio del general Cedric Wallis a la Brigada de Infantería “Rajput”, más el 2nd Batallón de Infantería “Punjab” y el 5th Batallón de Infantería “Rajput”. A nivel autónomo estuvieron el Regimiento de Infantería Chino-Hongkonés, la Batería Artillería Real Singapuresa y el Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés, en concreto una unidad policial formada mayoritariamente por chinos a los que pagaban 50 dólares mensuales y que en menor medidas iban acompañados por un buen puñado de inmigrantes portugueses, mestizos eurosasiáticos “sikhs” indios armados con revólveres y el Pelotón Francés Libre con voluntarios gaullistas dirigidos por el capitán Jacques Egal.

Aproximadamente los Aliados reunieron en Hong Kong a un total de 20.000 efectivos entre los que hubo 6.170 soldados nativos hongkoneses, 5.000 combatientes chinos (3.000 maoístas y 2.000 nacionalistas), 3.652 británicos, 2.254 indios, 1.982 canadienses, 350 singapureses y 20 franceses libres. En lo referente al material terrestre se dispusieron de 57 piezas de artillería de grande o mediano calibre, 6 tanquetas del modelo Bren-Carrier y un convoy de 96 camiones. Respecto a la aviación hubo 8 aparatos entre 2 bombarderos Vildebeest, 1 hidroavión Walrus y 5 cazas de entrenamiento (2 Hornet Moths, 2 Avro 643 y 1 Avro 621); mientras que en el caso de las unidades navales había estacionados 31 navíos entre 1 destructor, 4 cañoneros, 3 dragaminas, 8 lanchas torpederas, 1 transporte militar, 1 petrolero, 1 remolcador y 12 cargueros.

·Ejército Británico:
-8º Regimiento de Artillería Costera.
-12º Regimiento de Artillería Costera.
-5º Regimiento de Artillería Antiaérea.
-956th Batallón de Artillería.
-2nd Batallón de Infantería “Royal Scots”.
-1st Batallón de Ametralladoras.
·Ejército Canadiense:
-Batallón de Fusileros Reales del Canadá.
-Batallón de Granaderos “Winnipeg”.
·Ejército Anglo-Indio:
-Brigada de Infantería “Rapjut”.
-2nd Batallón de Infantería “Punjab”.
-5th Batallón de Infantería “Rapjut”.
·Guarnición de Hong Kong:
-Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés.
-Regimiento de Infantería Chino-Hongkonés.
-Batería de Artillería Real Singapuresa.
·Ejército Chino:
-Contingente “Chan Chak”.
-Guerrilla del Río Oriental.
·Marina Real Británica:
-1 Destructor: HMS Thracian.
-4 Cañoneros: HMS Cicala, HMS Moth, HMS Robin y HMS Tern.
-3 Dragaminas: HMS Barlaight, HMS Cornflower II y HMS Redstart.
-8 Lanchas Torpederas: HMS MTB-7, HMS MTB-8, HMS MTB-9, HMS MTB-10, HMS MTB-11, HMS MTB-12, HMS MTB-26 y HMS MTB-27.
-1 Transporte Militar: HMS Tamar.
-1 Petrolero: SS Ebonol.
-1 Remolcador: HMS Gatling.
-12 Cargueros: SS Algate, SS Frosty, SS Han, SS Indira, SS Margaret, SS Minnie, SS Perla, SS Poseidon, SS Shun Wo, SS Aubin, SS Sampson y SS Watergate.

Plan de Japón

Originariamente el interés de Japón por Hong Kong nació el 4 de Febrero de 1862, casi ochenta años antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando un velero cargado con setenta guerreros samuráis navegó hasta la colonia inglesa e inspeccionó la base militar, anotando el número de barcos y los cañones en las fortalezas con la finalidad de construir defensas militares en los puertos del archipiélago. Curiosamente hasta el año 1936, el Estado Mayor Imperial de Tokyo no volvió a fijarse en Hong Kong, por lo menos hasta que la tensión con el Reino Unido se incrementó y entonces los mandos nipones diseñaron un plan preventivo orientado a una conquista preventiva de aquel dominio colonial en caso de desatarse un conflicto. De hecho al año siguiente en 1937, con motivo del estallido de la Segunda Guerra Sino-Japonesa que convirtió a Nuevos Territorios en un punto de venta de armas y suministros al Kuomintang, los japoneses observaron con preocupación aquella relación de amistad entre chinos e ingleses, sobretodo desde que en 1939 conquistaron Cantón y establecieron una frontera con la demarcación británica. Tan solo dos años después de este suceso, en el otoño de 1941, finalmente el Ejército Imperial Japonés recibió la orden de prepararse para invadir Hong Kong ante el inminente comienzo de la Guerra del Pacífico.

Bajo el nombre de “Operación C”, la planificación de invasión a Hong Kong se llevó a cabo con una gran meticulosidad. Durante esta fase previa, el espionaje al mando del general Arisue Yadoru jugó un papel esencial porque infiltró en la colonia a centenares de agentes reclutados entre los 1.500 nipones residentes y también a simpatizantes chinos que se camuflaron de comerciantes, diplomáticos, médicos, periodistas o turistas, habiendo incluso un falso sastre y barbero, además de algunos niños adscritos a la organización juvenil de los “Boy Scouts”, así como dos ciudadanos alemanes (un oficial y un civil) de tendencias nacionalsocialistas que trabajaban para el Tercer Reich. Gracias a la información aportada por todos estos cooperantes, los mandos militares pusieron saber el número de buques en los diques, los emplazamientos de artillería, las rutas de los nudos carreteras, etcétera, por lo que pudieron elaborar un mapa exacta a escala 1:25.000 que sería de gran ayuda durante la campaña.

El XXIII Ejército Japonés con 20.000 efectivos al mando del general Takashi Sakai y su subalterno Tadamichi Kuribayashi que tenía su base en la ciudad de Cantón, fue la fuerza escogida para invadir Hong Kong después de prestar para la operación a la 38ª División de Infantería del general Tadayoshi Sano. Dicha división desplegó al 230º Regimiento de Infantería del general Toshishige Shoji al oeste de Nuevos Territorios en el pueblo de Buji, al 228º Regimiento de Infantería del general Teihichi Doi al centro justo dentro de la ciudad de Shenzhen, al 229º Regimiento de Infantería del general Ryosaburo Tanaka al este en la localidad de Shajing, y a la División de Artillería Imperial del general Takeyoshi Kanki en la retaguardia junto al Río de la Perla. A estas unidades hubo que sumar la II Flota Imperial del vicealmirante Masaichi Nîmi con veintiséis naves entre las que estaba el crucero Isuzu, cinco destructores y una veintena de embarcaciones menores; más el Iº Grupo Aéreo del coronel Hideharu Habu con 62 aviones entre los que había 13 cazas Nakajima Ki-27, 34 bombarderos en picado Kawasaki Ki-32, 3 bombarderos ligeros Mitsubishi Ki-15 y 12 aparatos de reconocimiento Tachikawa Ki-36.

La China Nacional Reorganizada que era el “estado satélite” del Imperio Japonés al frente del Presidente Wang Jingwei, también participaría en la invasión a Hong Kong porque las potencias del Eje habían prometido entregar el control de la colonia a la administración títere del Gobierno de Nankíng. Así fue como más de 14.000 colaboracionistas chinos se sumaron a la causa, aglutinándose en el Grupo Nacional de Ejércitos de la Autodeterminación Popular China. Se trató de 2.000 soldados chinos de infantería y comandos de la Agencia Koa (Koa-Kikan) que lideraba el general Okada Yoshimasa, casi todos adiestrados en lucha nocturna, buceo y minado; así como la Tríada, por aquel entonces la mafia más poderosa de China, la cual aportó 12.000 gángsters armados con revólveres y granadas que se articularon en el Grupo del Cielo y el Grupo de Ayuda.

Aproximadamente el Eje reunió a un total de 34.000 efectivos entre 20.000 soldados japoneses y 14.000 colaboracionistas chinos que contaron con un material de 16 tanquetas, 700 caballos, 62 aviones y 26 buques entre 1 crucero, 5 destructores, 3 dragaminas, 3 cañoneros, 4 lanchas torpederas, 1 portahidroaviones, 2 petroleros y 7 transportes militares.

Tan solo veinticuatro horas antes del inicio de la Guerra del Pacífico, el sábado 6 de Diciembre de 1941, la vida transcurría con absoluta tranquilidad y normalidad en Hong Kong porque los ciudadanos hacían sus apuestas en el Hipódromo Happy Valley, tenía lugar un partido de fútbol entre los equipos Middlesex y South China Athletic, se llevaba a cabo una colecta de dinero para la guerra contra Alemania en el Hotel Península y la Orquesta Municipal tocaba la melodía The Best Things in Life are Free. Lo que nadie podía imaginar aquella jornada, era que a últimas horas de la tarde, miles de tropas japonesas se habían concentrado en las inmediaciones de la ciudad de Shenzen, situada a unos 12 kilómetros de la frontera, para abalanzarse al día siguiente contra la colonia de Nuevos Territorios.

Ejército del Eje:
XXIII Ejército Japonés:
·38ª División de Infantería.
-228º Regimiento de Infantería.
-229º Regimiento de Infantería.
-230º Regimiento de Infantería.
-División de Artillería Imperial.
-Iº Grupo Aéreo.
·Grupo Nacional de Ejércitos de la Autodeterminación Popular China:
-Agencia Koa “Koa-Kikan”.
-Tríada con Grupos “Cielo” y “Ayuda”.
·II Flota Japonesa:
-1 Crucero: Isuzu.
-5 Destructores: Ikazuchi, Inazuma, Tsuga, Wakaba y Yugure.
-3 Dragaminas: Choun Maru, Shinko Maru y Sozan Maru.
-3 Cañoneros: Hashidate, Saga y Uiji.
-4 Lanchas Torpederas: Hiyodori, Kari, Kasasagi y Kiji.
-1 Portahidroaviones: Kamikawa Maru.
-2 Petroleros: San Luis Maru y Toen Maru.
-7 Transportes Militares: Arashiyama Maru, Asashi Maru, Momo Maru, Ryujin Maru, Shinsei Maru, Tosho Maru y Tsukushi Maru.

Invasión de Nuevos Territorios

A las 6:00 horas de la madrugada del 8 de Diciembre de 1941, justo unas horas más tarde de producirse el ataque sobre Pearl Harbor el día 7 (hora local de las Islas Hawaii), más de 10.000 soldados japoneses y 300 colaboracionistas chinos empezaron a cruzar la frontera de Cantón con Nuevos Territorios atravesando el Río Shenzhen después de recibir las palabras clave “Flor, Flor”. Como en las inmediaciones de la demarcación no había nadie debido a que los defensores de la colonia se hallaban algunos kilómetros más al sur, muy pocos se percataron de lo que ocurría, incluyendo el general Christopher Maltby que en aquellos la noticia del ataque le cogió de sorpresa mientras se encontraba escuchando misa en la Catedral de Saint John.

Dos horas después de producirse la invasión a Hong Kong, a las 8:00 de la mañana, la aviación japonesa con 21 aparatos entre 12 bombarderos Tachikawa Ki-36 que iban escoltados por 9 cazas Nakajima Ki-27, bombardearon el Aeródromo de Kai Tak, destruyendo sobre la pista a los únicos 5 cazas de entrenamiento británicos y un puñado de aeroplanos civiles, salvo por la excepción de tres aviones, en concreto un CNAC T32 “Cóndor” y dos Junkers Ju 52 de la Aerolínea Eurasia que despegaron en dirección al centro de China tras evacuar a Soon Ching-Ling (esposa del difunto Presidente de China, Sun Yat-Sen), a Kung Hsianghsi (Ministro de Finanzas del Kuomintang), Song Chingling y Song Ailing (hermanas de la Primera Dama Song Meiling) y al teniente coronel Owen Hunghes (en misión secreta a Chongqing). Al mismo tiempo, otras formaciones de bombarderos dañaron los barracones del Ejército Canadiense en el Campo de Shamshuipo, matando a algunos soldados; además de pulverizar a un hidroavión Sikorsky S-42 aparcado en un hidropuerto junto al algua y generar desperfectos en los muelles de Kowloon y la localidad de Taikoo. De hecho y para evitar la intervención de la Fuerza Aérea China, los aviones japoneses llevaron a cabo dos raids contras las provincias de Cantón y Guilin, arrojando bombas sobre los Aeródromos de Nanxiong y Guilin.

A media mañana de aquel 8 de Diciembre, los Aliados desplazaron al Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés, al 2nd Batallón de Infantería Británico “Royal Scots”, a la Batería Artillería Real Singapuresa y a los 2nd y 5th Batallones de Infantería Indios hacia el norte de Nuevos Territorios. Lamentablemente el movimiento se realizó demasiado tarde porque para el mediodía los japoneses ya habían tomado cruzado el Río Sham Chum, coronado el Monte Tai Mo de 957 metros de altura, escalado la Cota Ma On, aislado la Colina del Castillo y sin pegar un solo tiro tomado las localidades de Lo Wu, San Tin, Lok Ma Chau, Man Kam To, Sha Tau Kok, Shueng Shui, Fanling, Luk Keng, Sha Lo Tong y Lam Tsuen. Hasta las 13:00 horas no se produjo el primer contacto con el enemigo después de que tras un breve tiroteo los nipones pusieran en retirada a las tropas indias y les arrebatasen el pueblo mercantil de Taipo. Al poco tiempo, los elementos del 229º Regimiento de Infantería Japonés con colaboracionistas chinos de la “Koa-Kikan” se enfrentaron el 2nd Batallón de Infantería Británico “Royal Scots”, logrando desbaratar un asalto de sus tanquetas Bren-Carrier y conquistar posteriormente la ciudad de Yuen Long (entre el material abandonado los invasores encontraron mapas con todo el despliegue inglés de la colonia).

Soldados británicos defendiendo Nuevos Territorios a finales de 1941.

Las jornadas del 8 y el 9 de Diciembre se caracterizaron por las incursiones de la Fuerza Aérea Imperial Japonesa que no dejó de acosar la Bahía de Kowloon y la Bahía de Gin Drinkers, hundiendo a 16 pequeñas embarcaciones y juncos que transportaban tropas y suministros desde la Isla de Hong Kong a Nuevos Territorios. Los ingenieros británicos, viendo que la franja continental iba a ser muy difícil de defender, comenzaron a volar puentes sobre los ríos para retrasar el avance enemigo y a barrenar en los fondeaderos a 33 viejos barcos inservibles (incluyendo varios de los cañoneros y dragaminas) para impedir el tránsito de las fuerzas navales niponas. Lamentablemente nada de eso sirvió porque los elementos del 228º Regimiento de Infantería hicieron cumbre con pasmosa velocidad en el Monte Grassy, ocuparon el nudo de comunicaciones de Shatin y despejaron de defensores los 532 metros de altura del Monte Needle; mientras que las vanguardias del 229º Regimiento de Infantería atravesaron en botes el Pasillo de Tide Code y desembarcaron sin encontrar oposición en la Península de Sai Kung, apropiándose de la localidad pesquera de Tai Shui Hang.

Repentinamente el 9 de Diciembre, un total de 2.000 voluntarios chinos de la “Koa-Kikan” y mafiosos de la Tríada al servicio de Japón se sublevaron contra los Aliados en Nuevos Territorios. Todo empezó cuando los empleados chinos de la colonia dejaron las oficinas, los doctores se marcharon de los hospitales y los conductores de camiones abandonaron sus puestos (llegando incluso a desarmar las piezas y romper las bujías de los vehículos). De manera simultánea, centenares de milicianos hongkoneses agrupados en pelotones armados, algunos muy peculiares como uno compuesto por mestizos euroasiáticos al mando del oficial George Won u otra liderado por dos militares alemanes (luciendo un brazalete con la esvástica en el brazo para evitar confusiones), lanzaron incursiones contra los puestos desguarnecidos del Ejército Británico, repartieron propaganda anticolonial entre las tropas nativas y contribuyeron a provocar emboscadas a las columnas anglo-canadineses, en ocasiones con la colaboración de la Tríada que sobornó a miles de ciudadanos para echarse a las carreteras con la intención de generar atascos de tráfico. Entre las acciones más famosas de estos chinos pro-nipones estuvo el asalto a la Escuela de Entrenamiento de Policía que terminó con la toma del edificio, la muerte de un puñado de soldados ingleses y la captura de un parque de coches y ambulancias; aunque también cometieron algunos excesos como el pillaje del pueblo de Kam Tim.

El “Reducto Shing Mun” era uno de los puntos más sensibles de “Línea Gin Drinkers” porque en caso de materializarse su caída el Imperio Japonés podría descender sin problemas hacia Kowloon y ocupar enteramente Nuevos Territorios. Defendido el enclave por 42 militares anglo-indios (3 oficiales y 39 soldados), la fortificación se hallaba protegida por seis estructuras de hormigón catalogadas como “Búnker PB-400”, “Búnker PB-401a”, “Búnker PB401b”, “Búnker PB-402”, “Búnker PB-403” y “Búnker OP” que se interconectaban mediante túneles y pasillos subterráneos a los que bautizaron con nombres como “Picadilly”, “Avenida Shaftesbury”, “Calle Oxford”, “Haymarket”, “Regent Palace Hotel”, “Strand Palace Hotel”, etcétera. Inesperadamente, la noche del 9 al 10 de Diciembre, a las 21.30 horas, dos compañías del 228º Regimiento de Infantería Japonés que sumaban 150 soldados al mando del teniente Yoshitaro Kasugai, afianzaron posiciones al norte del Pantano de Shing Mun y a las 22:00 emprendieron la marcha sigilosa hacia el “Reducto Shing Mun” cortando las dos primeras líneas de alambradas entre el “Búnker PB-401a” y el “Búnker PB401b”. Una vez consumada la maniobra, los británicos apenas tuvieron tiempo de disparar con sus ametralladoras porque los japoneses arrojaron granadas por las puertas y conductos de ventilación del “Búnker PB-401a” y el “Búnker PB-401b” después de un ascenso sobre la colina boscosa adyacente de 255 metros; a la vez en que una unidad dirigida por el teniente Touiti Wakabayashi que patrullaba sobre la Cima de los Contrabandistas conseguía acceder y abrirse paso a uno de los túneles denominados “Avenida Shaftesbury”. Al cabo de unas horas, avanzada la madrugada, los nipones presionaron contra el “Búnker PB-402” y el “Búnker PB-403”, antes de que una sección matara a los centinelas indios del “Búnker OP” situado sobre una elevación de 341 metros y pusiera en fuga a los demás hindús que huyeron en dirección al Valle de Shing Mun. Finalmente a las 4:00 de la jornada del 10, todo el “Reducto Shing Mun” y la vecina Cota 225 habían sido tomados por los japoneses a un coste de solo dos muertos por 26 bajas anglo-indias entre 11 fallecidos y 15 prisioneros.

Desarticulado el “Reducto Shing Mun”, el 11 de Diciembre, el 228º Regimiento de Infantería Japonés cargó contra la Colina Dorada defendida por restos del 2nd Batallón de Infantería Británico “Royal Scots” y 5th Batallón de Infantería Indio “Rajput”, cuyos soldados anglo-indios que contaban con el apoyo del cañón sobre la proa del cañonero HMS Cicala, eliminaron algunos japoneses hasta que al mediodía se vieron desbordados por la superioridad enemiga y hubieron de emprender la retirada tras sufrir varios muertos, entre ellos dos capitanes. Algo más hacia el este, el 229º Regimiento de Infantería que tenía una cabeza de puente en la Península de Sai Kung, aseguró todo aquel territorio y coronó tanto el Monte Buffalo como el Monte Tate’s Caim; mientras que el 230º Regimiento de Infantería al este forzó la huida del Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” y en un ataque conjunto con 350 colaboracionistas chinos de la “Koa-Kikan” aseguró la Colina del Castillo. El único revés de los nipones aquel día fue un intento de desembarco por parte de 300 infantes navales sobre la Isla de Lantau, de donde volvieron a tener que reembarcar tras ser respondidos con contundencia por parte de un conglomerado de tropas canadiensas y hongkonesas.

La “Línea Gin Drinkers” fue definitivamente rota el 12 de Diciembre cuando a la izquierda del dispositivo el 230º Regimiento de Infantería superó la Colina de Beacon y en el centro el 228º Regimiento de Infantería dejó atrás la Roca del León. Simultáneamente a la derecha de dichas unidades, el 229º Regimiento de Infantería se apropió del pueblo de Tseng Lan Shue, aseguró el Aeródromo de Kai Tak, arrolló las fortificaciones defendidas por los indios sobre la “Línea Ma Lau Tong” y la “Línea Hai Wan”, y finalmente neutralizó los emplazamientos enemigos del Pico del Demonio. A raíz de tales sucesos y de que a la caída de la noche una columna de 350 soldados japoneses del 230º Regimiento de Infantería acamparon al norte de la ciudad de Kowloon, el general Chirstopher Maltby ordenó la evacuación definitiva de Nuevos Territorios hacia la Isla de Hong Kong.

El proceso de huida de Nuevos Territorios fue complejo porque mientras un grupo de tropas británicas e indias resistían en los Montes Kowloon que rodeaban la ciudad, cientos de buques de reducido tamaño y juncos que iban y venían sacaron de Kowloon a miles de soldados y civiles europeos que se agolpaban en los diques de la ciudad, en los muelles militares del Campo Shamshuipo o en la Terminal de Ferrys de Tsim Sha Tsui, a veces empujándose y pisoteándose los refugiados entre ellos con tal de tener la oportunidad de subir a una embarcación. A pesar del caos y de las incursiones de la aviación japonesa y de incidentes de fuego amigo como el de la nave SS Victoria que se hundió con algunas personas en sus bodegas tras ser disparada por error, casi todos los soldados ingleses, indios, canadienses y hongkoneses pudieron ser evacuados de Hong Kong, además de tener tiempo suficiente los ingenieros para destruir con dinamita algunas infraestructuras que no pudiese utilizar el enemigo, incluyendo la estación de la Compañía China de Luz Eléctrica “CLP”, la Fábrica de Cemento del Islote de Tsing Yi, la batería de la Isla de los Picapedreros y los depósitos de combustible de Kowloon.

El 13 de Diciembre de 1942, tuvo lugar el asalto final del 228º Regimiento de Infantería Japonés sobre Kowloon, expulsando con facilidad a tropas rezagadas canadienses y británicas de los barracones del Campo Shamshuipo y entrando por el norte de la urbe a través de la Carretera Jordan Pier. Simultáneamente un grupo de la Tríada dirigido por el mafioso Wing On Lok, llevó a cabo una operación de engaño magistral porque sus gángsters izaron una bandera del Sol Naciente en uno de los edificios del centro urbano, haciendo creer a una compañía de canadienses que la metrópoli había caído en manos del Eje, por lo que después de ser evacuados en las últimas embarcaciones, las autoridades la declararon “ciudad abierta” y por tanto permitieron a los japoneses entrar sin pegar un solo tiro en Kowloon.

Asedio

A la caída de Nuevos Territorios, el mismo 13 de Diciembre, el general Takashi Sakai envió una delegación encabezada por el representante Dak Othsu, un teniente nipón y dos mujeres británicas para negociar la capitulación de Hong Kong, algo a lo que el general Christopher Maltby se negó con rotundidad. Como la solución pactada no fue factible, los japoneses comenzaron un intenso bombardeo de sus piezas de artillería contra la costa norte de la Isla de Hong Kong, castigando la jornada del 14 el Monte Davis y echando abajo las paredes del Fuerte Belcher que se derrumbaron con la consiguiente muerte de bastantes artilleros hongkoneses. De igual forma los aviones lanzaron continuos raids sobre Victoria, Aberdeen y otras ciudades portuarias, hundiendo el día 15 al destructor británico HMS Thracian y al remolcador HMS Gatling.

Junto a los bombardeos de artillería y aviación sobre Hong Kong, la 38ª División de Infantería Japonesa empeló la “guerra psicológica” porque desde altavoces intentó provocar entre los defensores la melancolía y la nostalgia hacia el hogar por Navidad, emitiendo canciones a todo volumen como Down Upon the Swanee River y Home Sweet Home. También numerosos colaboracionistas chinos de la “Koa-Kikan” eliminaron algunos soldados anglo-indios actuando como francotiradores ocultos, neutralizaron el reflector de Shaukeiwan y tres puestos de observación, e hicieron de señalizadores a los artilleros nipones marcando objetivos con espejos reflectantes (logrando eliminar algunos cañones con este método). De hecho los problemas causados por culpa de estos saboteadores chinos fueron tan graves, que soldados británicos y policías de la colonia se organizaron en patrullas de rastreamiento para darles caza hasya conseguir capturar a 260 de ellos entre las montañas y las playas. Sin embargo, el mayor éxito se lo anotó un grupo de pistoleros y marineros chinos del Kuomintang al mando del oficial Shiu-Kee Yee, quienes una noche sorprendieron en un cine a varios centenares de colaboracionistas, para acto seguido bloquear las salidas y apostarse en las ventanas, desde donde dispararon sus metralletas Thomspon y arrojaron granadas al interior que derivó en una auténtica carnicería porque 400 fascistas chinos fueron masacrados.

La mayor parte de los búnkers al norte de la Isla de Hong Kong fueron destruidos el 16 de Diciembre por las piezas de artillería de la 38ª División de Infantería Japonesa emplazadas en Nuevos Territorios. Como el camino parecía despejado, se efectuó una operación de tanteo sobre el Estrecho de Lyemun que separaba la Isla de Hong Kong del continente a través de un canal de 410 metros de ancho, la cual acabó en un completo fiasco porque una batería costera con cañones de 152 milímetros y nidos de ametralladoras cerca de las playas hundieron a todos los sampanes y botes de goma, matando durante el proceso a muchos soldados enemigos. Aquella misma jornada, en la retaguardia de Nuevos Territorios, los partisanos chinos de la Guerrilla del Río Oriental también obligaron a los japoneses a distraer efectivos porque los comunistas prendieron fuego al Monte Saddle y lanzaron dos incursiones contra la ciudad de Shenzhen y la aldea de Shataukok, para que una vez producidos suficientes daños, a continuación replegarse hacia la seguridad de sus bases ocultas en Cantón.

Bombarderos del Iº Grupo Aéreo Japonés bombardeando Hong Kong.

Como el general Takashi Sakai deseaba evitar un baño de sangre en Hong Kong, el 17 de Diciembre presentó una segunda oferta de rendición con una delegación de seis miembros entre los que estaban el anterior representante Dak Othsu, un teniente japonés, tres mujeres británicas y una chica rusa embarazada, para obtener idéntica respuesta negativa del general Christopher Maltby. Ante esta contestación, los mandos de la 38ª División de Infantería Japonesa sabían que la invasión era inminente porque un buen puñado de embarcaciones y más de 7.500 soldados ya se habían concentrado en la Península “Devil’s Peak” dispuestos a dar el salto hacia la Isla de Hong Kong.

La defensa de la Isla de Hong Kong fue rediseñada por el general Chirstopher Maltby en dos mandos autónomos catalogados como Brigada Occidental al frente del general John Lawson y la Brigada Oriental liderada del general Cedric Wallis que tendrían bajo su responsabilidad el oeste y este de la isla respectivamente, ambas separadas por el “Reducto Wongneichong”. Al norte del territorio insular, justo en el área que dominaba el puerto de Victoria, se estacionaron de izquierda a derecha el 2nd Batallón de Infantería India “Punjab” en Punta Oeste, el 2nd Batallón de Infantería “Royal Scouts” en Wanchai, el 1st Batallón de Ametralladoras “Middlesex” en la Bahía de Causeway, el Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés en Punta Norte, el 5th Batallón de Infantería “Rajput” en la Bahía de Aldrich y el Batallón de Fusileros Reales del Canadá en el Estrecho de Lyemun, así como el Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” y el Regimiento de Infantería Chino-Hongkonés como reserva a la retaguardia, sin contar con las unidades policía, las escuadras del Kuomintang y las unidades de auxiliares, incluyendo algunas con mujeres que llevaban municiones al frente como la que dirigía Gwen Priestwood. Todo aquel despliegue precedido de alambradas, trincheras y búnkers que solo disponían de 26 piezas de artillería y 56 ametralladoras, algunas de cuyas fortificaciones se situaban a entre 200 y 600 metros de altura como el Monte Parker, era el último obstáculo que se interponía sobre el Lejano Oriente entre el Imperio Japonés y el Imperio Británico.

Invasión de Hong Kong

A las 20:00 horas de la noche del 18 de Diciembre de 1941, tres expertos nadadores de la 38ª División de Infantería Japonesa, entre ellos Masujima Zenpei que había obtenido la Medalla de Plata en la competición de natación durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932, atravesaron sigilosamente el tramo de agua entre Nuevos Territorios y la Isla de Hong Kong, alcanzando la costa cerca de Shaukeiwan, en donde boicotearon unos focos reflectores y desactivaron minas. Hecho el trabajo, la primera oleada del 228º Regimiento de Infantería cruzó el canal y desembarcó discretamente a su vanguardia de 80 hombres en torno a Taikoo, estableciendo una cabeza de puente en un fábrica de azúcar. Acto seguido, el 230º Regimiento de Infantería que estaba a su derecha inició el desembarco de las tropas entre la Bahía de Causeway y Punta Norte, al mismo tiempo en que el 229º Regimiento de Infantería a su izquierda hacía lo propio entre la Bahía de Aldrich y el Estrecho de Lyemun. Gracias al silencio y al factor sorpresa, para cuando los defensores se entraron de que estaban siendo invadidos ya era demasiado tarde porque el enemigo dominaba en más de seis puntos la orilla y por tanto los anglo-indios fueron expulsados tras una serie de tiroteos, perdiendo durante la medianoche los Astilleros de Taikoo y el Fuerte Sai Wan que fueron ocupados por el 228º Regimiento de Infantería.

Al amanecer del 19 de Diciembre de 1941, el Imperio Japonés ya controlaba 5 kilómetros del litoral septentrional de Hong Kong, salvo por la Estación de Punta Norte debido a que 39 soldados entre los que había 31 anglo-hongkoneses y 8 franceses libres al mando del capitán galo Jaques Eagal, resistieron durante horas los disparos de tres ametralladoras y varias cargas a la bayoneta de las tropas al 230º Regimiento de Infantería Japonés hasta que a mediodía los 21 supervivientes se rindieron (exceptuando un individuo que se apropió de un arma y escapó matando a cinco nipones, entre ellos un oficial). Similar destino sufrió el Fuerte Lyemun que tras ser tomado por sorpresa a manos del 229º Regimiento de Infantería y puesta en retirada su guarnición adscrita al 5th Batallón de Infantería “Rajput”, los indios volvieron al contraataque para ser acribillados por los invasores mientras escalaban los muros de seis metros y verse forzados a escapar con nueve muertos en dirección al Cabo Collinson. De hecho el único éxito en la costa de la jornada fue el raid organizado por las lanchas británicas HMS MTB-7 y HMS MTB-9 que disparando a bocajarro hundieron dos pequeñas embarcaciones cargadas de tropas que se disponían a desembarcar sus hombres en Victoria.

Simultáneamente aquel 19 de Diciembre, se inició el asalto al “Reducto Wongneichong”, una cordillera boscosa y cargada de fortificaciones que de este a oeste comprendía el Monte Parker de 532 metros, el Monte Butler de 436 metros, los Jardines Lookout de 433 metros, el Monte Nicholson de 430 metros, el Monte Cameron de 410 metros, el Monte Gough de 384 metros y el Pico Victoria de 552 metros. La operación la protagonizarían los 228º y 230º Regimientos de Infantería arremetiendo desde el norte y el 229º Regimiento de Infantería flanqueando desde el este contra una guarnición compuesta por un conglomerado del Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés, el Batallón de Fusileros Reales del Canadá, el 2nd Batallón de Infantería Británico “Royal Scots”, el 2nd Batallón de Infantería Indio “Punjab”, el Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” y el Pelotón de Infantería Francés Libre. El primer ataque lo protagonizaron 100 soldados japoneses que contra todo pronóstico coronaron las alturas del Monte Parker y ahuyentaron a sus defensores canadienses. Acto seguido, el 230º Regimiento de Infantería Japonés se adentró en la meseta de arboledas de los Jardines Lookout que aseguró después de arrollar a los hombres del Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés, el cual a causa de los sangrientos combates quedó reducido a un 80% de sus efectivos; además de hacerse con el Monte Nicholson tras eliminar a las tropas anglo-indias que lo protegían (solo sobrevivirían 15), desbaratar un contraataque de seis tanquetas Bren-Carrier y varios vehículos que resultaron emboscados y destruidos por tiradores y dotaciones de mortero, e incluso matar al general John Lawson al mando de la Brigada Occidental. Tampoco en el flanco oriental las cosas iban mejor porque el 228º Regimiento de Infantería Japonés superó los atrincheramientos de la “Línea Quarry” y conquistó el Monte Butler; mientras que el 229º Regimiento de Infantería que subía desde el Pantano de Taitam pasó por encima del Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” y capturó varios de sus cañones. Así fue como la caída de la tarde, a las 15:00, el duelo se trasladó al “Búnker PB-1” y al “Búnker PB-2” que únicamente se rindieron a las 18:00 horas debido a que los 400 atacantes los despejaron meticulosamente ambas instalaciones a base de arrojar grandes cantidades de granadas por sus aperturas y respiraderos (solo 12 ingleses escaparían con vida).

A las veinticuatro horas del inicio de la lucha por el “Reducto Wongneichong”, el 20 de Diciembre, la Fuerza Aérea China intentó aliviar la presión sobre Hong Kong bombardeando las posiciones japonesas de embarque en el puerto de Kowloon. Simultáneamente, los últimos aviones de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF), en concreto dos biplanos de bombardeo Vildebeest, abandonaron Hong Kong en dirección a la provincia de Guangxi, aunque poco antes de alcanzar el Aeródromo de Guilin fueron interceptados por cazas japoneses y derribados sobre el continente. Gracias a este dominio total del cielo, el Iº Grupo Aéreo Japonés pudo volar a sus anchas sobre la colonia, hundiendo con facilidad a los cañonero ingles HMS Cicala y HMS Tern, y a la lancha torpedera HMS MTB-8 que acabaron en el fondo de la Bahía de Deep Water. Similar destino sufrieron las lanchas HMS MTB-12 y HMS MTB-26, ambas calcinadas y destruidas por los disparos de la artillería emplazada en Punta Norte.

Los combates por el “Reducto Wongneichong” prosiguieron toda la jornada del 20 sobre la carretera que atravesaba el perímetro fortificado, donde milagrosamente el Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” resistió a costa de perder a todos sus oficiales y a 29 de sus soldados (por lo que su plantilla se redujo al medio centenar). No muy lejos de allí, elementos de los 228º y 229º Regimientos de Infantería Japoneses sostuvieron un cruento enfrentamiento con el Cuerpo de Defensa Voluntario Hongkonés y el Batallón de Fusileros Reales del Canadá por el control del Monte Violeta que quedó parcialmente en manos niponas, así como el cercano Hotel Repulse Bay y su garaje que continuaron aguantando las embestidas enemigas. A escasa distancia, también los japoneses tomaron los 150 metros de altura de la Colina Shouson, lo que les permitió cortar la isla en dos tras alcanzar la Bahía de Deep Water y hacer cumbre en el Monte Brick. Ante este último acontecimiento que supuso la separación de las fuerzas defensores entre la Brigada Occidental y la Brigada Oriental, los Aliados intentaron abrir un pasillo lanzando un contraataque contra el Monte Nicholson que a causa de la lluvia y el barro que anegó la zona terminó en desastre porque el Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” fue rechazado con 37 bajas.

A las 10:30 horas de la mañana del 21 de Diciembre, el 230º Regimiento de Infantería Japonés que había torcido su ala de avance hacia el oeste de la Isla de Hong Kong desde el litoral de la Bahía de Causeway, penetró en los suburbios de la ciudad de Victoria, destruyó una batería de artillería antiaérea en el sector y se hizo con los edificios de la Fábrica Watson. Al mismo tiempo en el sur de la colonia, los japoneses acabaron por conquistar el Monte Violeta, antes de seguir empujando a los defensores hacia la Colina Roja que coronaron después de someterla a un duro bombardeo con morteros, a la Colona del Puente que arrebataron a los canadienses tras un asalto a la bayoneta y por último al Monte Notting que aseguraron sin grandes dificultades.

Tropas de la 38ª División de Infantería Japonesa invadiendo Hong Kong.

Definitivamente el 22 de Diciembre de 1941, el “Reducto Wongneichong” fue superado por la 38ª División de Infantería Japonesa cuando cayó su última fortificación situada en la Mansión Postbridge, habiéndose registrado hasta la fecha un total de 800 bajas entre los invasores contando nada menos que 200 muertos y 600 heridos. A pesar de las pérdidas, la neutralización de este objetivo fue decisivo para desarticular todo el sistema defensivo de Hong Kong porque en el perímetro se abrió un hueco imposible de cerrar, por donde se colaron las unidades niponas del siguiente modo: el 228º Regimiento de Infantería se dirigió hacia Aberdeen y el 229º Regimiento de Infantería hacia Stanley, rindiendo durante el trayecto el Hotel Repulse Bay, aplastando a los escasos defensores del “Reducto Sugarloaf” y haciéndose con el control del Monte Stanley de 386 metros justo después de expulsar de la montaña a los escasos efectivos del Batallón de Fusileros Reales del Canadá. Respecto al área occidental del 230º Regimiento de Infantería en Victoria, los japoneses libraron primero una batalla contra 40 tropas anglo-indias a las que echaron de la zona después de ocupar el Monte Leighton y el Hipódromo Happy Valley; además de una segunda batalla tras encumbrar el Monte Cameron, ya que 130 hombres entre 100 soldados y 30 ingenieros del Batallón de Granaderos Canadiense “Winnipeg” protagonizaron un contraataque que acabó fatal porque a las 22:00 de la noche fueron rechazados con elevadas bajas.

La jornada del 23 de Diciembre la situación era desesperada en Hong Kong porque los más de 1.750.000 habitantes de la colonia carecían de luz eléctrica, gas y servicios de agua a causa de los bombarderos, sin contar con que escaseaban los medicamentos para los heridos y enfermos o alimentos básicos como la verdura, el pan y la carne. A raíz de esta crisis, pronto se desató la anarquía porque se saquearon tiendas y comercios para robar artículos de primera necesidad, se asaltaron propiedades de las familias ricas británicas y se produjeron infinidad de incidentes con las fuerzas de policía que fueron incapaces de poner el orden en las calles. El descontrol y la desmoralización fueron tales, que pronto las deserciones se multiplicaron porque los auxiliares hongkoneses del puerto de Victoria desaparecieron de su lugar de trabajo, algunos soldados indios se amotinaron contra sus mandos blancos (alentados por la propaganda japonesa lanzada en pasquines desde aviones) e incluso muchos canadienses se negaron a combatir para disfrutar de sus últimos instantes de libertad en los burdeles del Barrio de Wanchai. De hecho como la mayor parte de las comunicaciones estaban cortadas, se cometieron graves negligencias como cuando los artilleros del Cabo Collinson y el Cabo Aguilar destruyeron ellos mismos por una mala interpretación de las órdenes sus propias baterías de artillería con las que podían haber hecho frente al enemigo.

El general Christopher Maltby al mando de las Fuerzas Aliadas en Hong Kong tenía depositadas sus esperanzas en recibir el socorro de la VII Zona de Guerra del Kuomintang en Cantón, por lo menos hasta que el general nacionalista Yu Hanmou le envió un comunicado en el que se anunciaba que no podría alcanzar Nuevos Territorios hasta el 30 de Diciembre (algo más de una semana). Como esperar tanto tiempo era muy arriesgado, los británicos movilizaron masivamente a campesinos, ganaderos, pilotos, marineros y cocineros para combatir a modo de infantes en la primera línea, algo insuficiente porque las deserciones eran cada más incontrolables. Solamente un grupo de 1.000 pistoleros y marineros chinos al frente del almirante Chan Chak que se equipaban con 75 ametralladoras ligeras y 20 cajas con granadas, pudieron aliviar la presión en torno al puerto de Victoria resistiendo tanto a los soldados japoneses como los colaboracionistas de la Tríada con los que mantuvieron infinidad de choques con elevadas bajas en los dos bandos.

El 24 de Diciembre de 1941, los Aliados únicamente controlaban cuatro sectores aislados en Hong Kong que fueron la Península de Stanley, el Cabo Chung Homkok, una porción de tierra en la Bahía de Repulse y la ciudad de Victoria. En el caso de la Península de Stanley se concentró la lucha aquella jornada cuando el 229º Regimiento de Infantería Japonés asaltó los 600 metros del perímetro defendido por el 1st Batallón de Ametralladoras Británico “Middlesex”, el Batallón de Fusileros Reales del Canadá y policías anglo-indios que se situaban por detrás de las siguientes tres líneas: la primera entre el Monasterio de Maryknoll y la Estación de Policía, la segunda entre el Bungaló Nº1 y el Colegio Médico de Saint Stephen, y la tercera entre la Escuela de Instrucción, el Cementerio Municipal y la Prisión de Stanley (de esta última se sacaron a 40 presos de la cárcel a los que se repartió armas, puestos al mando del capitán Crum Chattey que había sido condenado por homosexualidad). El ataque japonés se inició a través de la Carretera Taitam contra la Estación de Policía, siendo rechazado el primer ataque por las ametralladoras Lewis, aunque destruyendo durante la embestida cuatro baterías a los británicos. El segundo ataque tuvo más éxito porque los 148 soldados japoneses que lo protagonizaron estuvieron apoyados por tres tanques que rebasaron todas las líneas de defensa hasta cercar la Escuela de Instrucción, aunque a un coste muy elevado porque dos de sus blindados fueron destruidos y 404 nipones perdieron la vida durante los fieros combates entre los edificios.

Durante la Batalla de Hong Kong, los crímenes fueron cuantiosos tanto por parte de los Aliados como del Eje. En el caso de la 38ª División de Infantería Japonesa, un total de 283 soldados y civiles de la Commonwealth fueron asesinados de diversas maneras y en diferentes puntos de la colonia como las ejecuciones que se perpetraron en el Monte Brick, la Colina el Fuerte Sai Wan, la Misión Salesiana, la Bahía de Causeway, los Jardines Lookout, la Calle Blue Pool o el Valle de Wongneichong, etcétera, siendo algunos de los episodios más terribles el ametrallamiento de 50 prisioneros sobre las playas y “nullahs” de Nuevos Territorios, o la Matanza del Colegio Médico de Saint Stephen que terminó con la muerte de 99 cautivos, entre ellos los heridos rematados a golpes de bayoneta, los doctores a los que dispararon sin más y las enfermeras a las que violaron. Sin embargo también el bando contrario cometió atrocidades porque los nacionalistas chinos del escuadrón del almirante Chan Chak fusilaron a 400 colaboracionistas de la “Koa-Kikan” y los británicos hicieron lo mismo con otros 200 fascistas chinos a los que eliminaron sobre el pavimento de la avenida que conectaba el Departamento Crawford con el Hotel Gloucester, pasando desde entonces a conocerse el lugar con el nombre de “Callejón Sangriento”.

Al norte de Hong Kong, la batalla por el puerto de Victoria alcanzó su clímax porque el 230º Regimiento de Infantería Japonés se abrió paso entre las calles sufriendo bajas muy altas por culpa de las minas enterradas en los parques y de las piezas de artillería ocultas entre los edificios. A mitad de la jornada, los japoneses consiguieron dominar el Barrio de Wanchai y eliminar a una batería entera de cañones, mientras que por la tarde expulsaron a las tropas indias del cercano Monte Parish y entraron en los muelles hasta que finalmente conquistaron los Astilleros de la Marina Real Británica. A la caída de la noche, los nipones controlaban un alto porcentaje de Victoria y gran parte de la colonia, lo que suponía un golpe mortal para los Aliados en Hong Kong.

El Día de Navidad, a las 9:00 de la mañana, el general Takashi Sakai otorgó una tregua de tres horas a los defensores de Hong Kong. El gobernador Sir Mark Young y el general Christopher Maltby, aprovechando el respiro concedido, evaluaron la situación y comprendieron que resistir en la colonia por más días era imposible, por lo menos hasta la hipotética llegada del Ejército Chino prevista para el día 30. Aunque por el momento su reacción fue la de tantear la respuesta de los japoneses intentando ganar tiempo, a las 15:15 horas de la tarde (mucho después de haber expirado la tregua), los japoneses reanudaron el bombardero con intensidad contra las posiciones de la Commonwealth. Fue entonces cuando a sabiendas de que aguantar en el dominio significaba un suicidio y un sufrimiento innecesario para la población civil y también para sus soldados, una lancha motora con negociadores a bordo y bandera blanca se presentó en el Hotel Península de Kowloon para anunciar la rendición. Así fue como tan solo un cuarto de hora después, a las 15:30 horas, el Hong Kong Británico capituló ante el Imperio Japonés.

Inmediatamente después de la capitulación de Hong Kong, un grupo de 77 miembros al mando del almirante chino Chan Chak (entre los que había 63 ingleses, 8 chinos, 3 canadienses, 2 daneses y 1 neozelandés, más un 1 perro de raza espaniel) organizaron una huida en embarcaciones pequeñas con las que probaron saltarse el alto el fuego y escapar de Hong Kong, aunque durante la huida inicial el dragaminas HMS Cornflower II fue hundido a cañonazos desde piezas emplazadas en el Monte Brick y el cañonero HMS Robin echado a pique por la aviación. Afortunadamente la partida de fugados consiguió encontrar cinco lanchas torpederas vacías, las HMS MTB-10, HMS MTB-11 y HMS MTB-27 en el Islote de Aplichau y las HMS MTB-7 y HMS MTB-9 en la Bahía de los Telégrafos. A bordo de estas unidades con las que rescataron a una dotación de artilleros de la Escuela Industrial de Abedeen (recientemente ocupada por el enemigo), bordearon la colonia navegando a través del Canal de Lamma Oriental y giraron hacia el oeste entre el Faro de Waglan y el Islote de Potoi, antes de torcer al norte para esquivar los disparos de un destructor japonés al anochecer y ocultarse frente a las playas del Islote de Ping Chau, donde en medio de la Bahía de Mirs hundieron las cinco lanchas para evitar que cayeran en manos del enemigo. Una vez en este lugar, la expedición recibió la ayuda de partisanos de la etnia “hakka” en la aldea de Nam O, quienes les trasladaron a la Península de Dapeng en la zona continental de Cantón y desde ahí hacia el corazón de la China Nacionalista hasta alcanzar la India y Birmania bajo control de los Aliados. Aquella aventura que fue la última gesta de la Batalla de Hong Kong permitió salvar la vida a 73 personas del bando aliado (murieron solo cuatro, entre estos tres ingleses y un danés) y elevar al almirante Chan Chak a la categoría de héroe nacional de la Marina Republicana China.

Conclusión

Al anunciarse la capitulación de Hong Kong, algunas unidades que no se enteraron de la derrota de las fuerzas de la Commonwealth todavía resistieron como la guarnición de la Península de Stanley que no depuso las armas hasta el 26 de Diciembre. Mientras tanto en las zonas que no habían sido ocupadas por el enemigo, la población china se dedicó al pillaje y al desorden, en ocasiones instigadas por los grupos mafiosos de las Tríadas, hasta que gracias a la Policía Británica que colaboró con las autoridades de la 38ª División de Infantería Japonesa para restaurar la paz, en la jornada del 27 toda la Isla de Hong Kong estuvo en manos del Imperio Japonés.

El general Tadayoshi Sano y otros oficiales de caballería de la 38ª División de Infantería Japonesa entrando triunfales en Victoria.

Oficialmente el 28 de Diciembre de 1941 se celebró la victoria de Japón con una parada militar de 2.000 soldados japoneses en el puerto de Victoria con el general Tadayoshi Sano pasando revista a caballo, al mismo tiempo en que los prisioneros británicos eran paseados y abucheados por los civiles hongkoneses que agitaban banderas del Imperio del Sol y del régimen títere del Gobierno de Nankíng, así como por indios que se habían cambiado de bando y dos ciudadanos alemanes que mostraron insignias con cruces gamadas. Mientras que para los vencedores aquella feliz jornada fue catalogada como el “Desfile de la Victoria”, para los vencidos supuso toda una gran humillación al orgullo patrio del Imperio Británico.

Los Aliados sufrieron alrededor de 14.400 bajas, incluyendo 2.117 muertos entre 928 hongkoneses nativos, 869 británicos, 393 indios, 269 canadienses, 189 singapureses, 6 franceses libres y 1 danés, más unos 2.300 heridos y algo más de 10.000 prisioneros. A nivel material se perdieron 28 piezas de artillería, 6 tanquetas y 8 aviones que resultaron destruidos; mientras fueron hundidas o capturadas 31 embarcaciones entre 1 destructor, 4 cañoneros, 3 dragaminas, 8 lanchas torpederas, 1 transporte militar, 1 petrolero, 1 remolcador y 12 cargueros. A estas pérdidas hubo que sumar la muerte de 4.000 civiles hongkoneses y 3.000 heridos.

El Imperio Japonés sufrió las bajas de 2.240 hombres, entre los que se contabilizaron 706 muertos y 1.534 heridos.

Con Hong Kong en manos del Imperio Japonés, la colonia fue devuelta a sus viejos propietarios porque se incluyó como territorio dentro de la China Nacional Reorganizada del Presidente Wang Jingwei. Aquello cambió con la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial, ya que en 1945 volvió a manos del Imperio Británico durante más de medio siglo hasta que finalmente en 1997 la colonia le fue entregada de forma pacífica y definitiva a la República Popular de China.

 

Bibliografía:

-Benjamin Lai, Hong Kong 1941-45, First Strike in the Pacific War, Osprey Publishing (2014), p.15-80
-Philip Snow, The Fall of Hong Kong, Britain, China and the Japanese Occupation, “The Debacle”, Yale (2003), p.53-77
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial,  “Navidad de sangre en Hong-Kong”, S.A.R.P.E. (1978), p.691-694
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia, “V Un viaje en plena guerra mundial”, Planeta Deagostini (1959), p.53
-Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica, (2009) p.87-103