Caída de Bulgaria

 

Bulgaria, país miembro del Eje en la Segunda Guerra Mundial, se encontraba en guerra desde 1941 contra Gran Bretaña, Estados Unidos, la Commonwealth, Grecia y los partisanos de la Yugoslavia Popular. Pero curiosamente mantenía nunca declaró hostilidades a su vecina Unión Soviética. Desde el inicio del conflicto la situación militar de Bulgaria era muy cómoda, ya que sus efectivos militares únicamente se desplegaban en un frente secundario y no tan peligroso como los Balcanes, peleando contra los insurgentes comunistas yugoslavos y griegos en las montañas. Tras la caída de Rumanía ante la URSS, el 25 de Agosto de 1944, y la declaración de guerra a Alemania por parte de esta última, Bulgaria se quedó sóla en los Balcanes ante la avalancha soviética que se acercaba dentro de un contexto internacional muy peligroso.

Situación de 1944

El Zar Simeón II, un niño de 7 años, era el monarca que reinaba en Bulgaria, aunque en este caso bajo la regencia política del Partido Campesino del Primer Ministro Ivan Ivanov Bagrianov, proclice a una política de acercamiento a Alemania. Desde siempre Bulgaria había sido un país rusófilo y no germanófilo, por eso ante la aproximación de los rusos era mejor buscar una paz con los Aliados para no tener que sufrir una invasión por parte de la Unión Soviética que tanto temían.

Iósif Stalin en cambio, no estaba dispuesto a perder un país con tantas riquezas para su expansionismo, ya que tenía la intención de invadir Bulgaria con el pretexto de que algunas tropas alemanas estaban circulando por su interior, de esta manera podría anexionársela como una república soviética estratégicamente clave en los Balcanes de cara a la futura Guerra Fría.

Para invadir Bulgaria el Ejército Rojo dispuso el Tercer Frente Ucraniano del mariscal Fedor Tolbukin con más de 300.000 hombres, 500 tanques y 5.000 cañones que se lanzarían a la ofensiva contra Bulgaria atacando desde una amplia línea situada entre el Río Danubio y el Mar Negro.

Adolf Hitler, más inteligente que los búlgaros al ver que Stalin no tenía ninguna intención de respetar la neutralidad de Bulgaria, ordenó la retirada inmediata de todas las tropas alemanas en el país antes de Septiembre para ponerlas a salvo a través de Yugoslavia y Grecia, y luego proceder a su evacuación al interior de Europa. Hungría, aliada de Bulgaria también, tomó esta misma medida y retiró a su país a los soldados húngaros que aún estaban en territorio búlgaro.

En caso de que Bulgaria tuviera que defenderse, contaba con 500.000 hombres en muy malas condiciones y diseminados por todo el país, además de las tierras ocupadas de Tracia en Grecia y Macedonia en Yugoslavia. El V Ejército Búlgaro y el I Cuerpo de Ocupación, eran las únicas fuerzas que podrían estar disponibles en caso de la invasión rusa, ambas en las zonas ocupadas de los Balcanes. Las tropas búlgaras de ocupación en Tracia y Macedonia, las que estaban lejos de la capital, eran las únicas leales al Zar, sin embargo las más cercanas a la frontera con Rumanía y Sofia, que eran los puntos principales para defender el país, se mostraban desleales y desmoralizadas. Por tanto un ataque soviético colapsaría Bulgaria entera en cuestión de días y provocaría una rápida caída de naipes en el interior del país.

Como la victoria contra la URSS sería imposible, el Primer Ministro Bagrianov realizó un último intento de mantenar la paz, haciendo una declaración de neutralidad el 26 de Agosto de 1944. Además comenzó la retirada de las tropas de ocupación en Grecia y Yugoslavia como gesto amistoso. Sin embargo aquello no apaciguó a Stalin, todo lo contrario, pues los soviéticos interpretaron la maniobra política como un respiro de ayuda al Tercer Reich para que pudiese evacuar a sus tropas de Europa Sudoccidental.

Frente Patriótico

Para invadir Bulgaria el Ejército Rojo dispuso el Tercer Frente Ucraniano del mariscal Fedor Tolbukin con más de 300.000 hombres, 500 tanques y 5.000 cañones que se lanzarían a la ofensiva contra Bulgaria atacando desde una amplia línea situada entre el Río Danubio y el Mar Negro.

Por si fuera poco para Bulgaria, tenía una célula de partisanos operando en su país a las órdenes de Moscú, un movimiento comunista llamado Frente Patriótico. Esta fuerza de resistencia estaba constituida por 18.000 partisanos y dirigida por Georgi Dimitrov, repartida en 670 comités secretos, 11 brigadas y 37 unidades. El Frente Patriótico acordó con la URSS contribuir a la invasión rusa una vez Stalin se decidiera a entrar en el país para entorpecer al ejército búlgaro del Zar.

Fuerzas del Komitern:
Tercer Frente Ucraniano (Unión Soviética)
Frente de la Patria (Bulgaria)

Fuerzas de Bulgaria:
V Ejército Búlgaro
I Cuerpo de Ocupación Búlgaro

Antes de producirse la ruptura de relaciones con la Unión Soviética, los días previos el Frente Patriótico llevó a cabo 680 acciones armadas y atentados contra el Ejército Búlgaro y otras fuerzas gubernamentales.

Invasión de Bulgaria

El 2 de Septiembre de 1944, Bulgaria firmó la paz con los Aliados cesando así el combate en los frentes contra Gran Bretaña, Estados Unidos y la guerrilla sobre Yugoslavia en sus territorios ocupados. Las democracias occidentales aceptaron la paz sin ningún problema, pero a Stalin se le atragantó el tratado cuando vió que debía respetar tal neutralidad, así que rápidamente se las ingenió para invadir el país cuanto antes acusándole falsamente de poseer todavía en su interior tropas alemanas que entorpecían las operaciones del Ejército Rojo.

Al amanecer del 6 de Septiembre de 1944, la Unión Soviética con el Tercer Frente Ucraniano traspasó la frontera rumano-búlgara, declarando así la guerra a Bulgaria. Habían pasado sólo cuatro días desde que Bulgaria salió de una guerra para meterse en otra, así que el Ejército Búlgaro en la frontera, cansado de tres años de conflicto en su país, depuso las armas a lo largo de todo el Río Danubio sin disparar un sólo tiro. Columnas de tanques soviéticos avanzaron por el noroeste dejando atrás a millares de prisioneros que se rendían en masa aterrorizados sin oponer resistencia alguna. Los puertos clave en el Mar Negro de Varnas y Burgas fueron rápidamente tomados por el Ejército Rojo dejando de esta manera inutilazada la Flota Real Búlgara. Al finalizar la jornada fue conquistada la ciudad de Silistra.

Soldado búlgaro armado con un subfusil MP-40 alemán resiste a los invasores comunistas en algún lugar de Macedonia.

El texto de la declaración de guerra soviética a Bulgaria fue el siguiente: Durante más de tres años, Bulgaria ha ayudado a Alemania en la guerra contra la Unión Soviética. El Gobierno soviético tuvo en cuenta que la pequeña Bulgaria nada podía hacer frente a las poderosas Fuerzas Armadas de Alemania en la época en que Alemania tenían en sus manos a casi toda Europa. El Gobierno soviético soportó el hecho de que los círculos dirigentes búlgaros ayudaron a los alemanes en la evacuación de Crimea y a salvar a los residuos del Ejército Alemán derrotado en el sur de la Unión Soviética. Sin embargo en el transcurso de este verano se produjo una profunda crisis en el seno de las Fuerzas Armadas Alemanas. Atrapada por el este por las tropas soviéticos y por el oeste por los Aliados que desembarcaron en Francia, Alemania se encuentra en una catastrófica situación, y sus Fuerzas Armadas, que están sufriendo una derrota tras otra, se ven obligadas a retirarse en todos los frentes. Alemania ha perdido definitivamente Italia. Alemania ha perdido Francia y a continuación también Rumanía. Otro pequeño país, Finlandia, se retira porque ha comprendido que mantener unas relaciones amistosas con Alemania significa ir al desastre. La suerte de Alemania está echada. Ha perdido la guerra definitivamente. Dado el curso de los acontecimientos podría esperarse que Bulgaria aprovechase la ocasión, y según el precedente de Finlandia y Rumanía, rechazase la política germanófila, rompiendo con Alemania y uniéndose a la coalición antihitleriana de los países democráticos. Sin embargo el Gobierno búlgaro sigue rechazando su ruptura con Alemania y continúa en su llamada política de “neutralidad”, en virtud de la cual sigue prestando ayuda indirecta a Alemania contra la Unión Soviética, poniendo a salvo sus Fuerzas Armadas ante la persecución del Ejército Rojo y permitiéndolas que, sobre territorio búlgaro, formen un nuevo foco de resistencia a las fuerzas de la coalición antialemana, tanto en tierra firme como en el mar. El Gobierno soviético no puede dar a la política de Bulgaria otra valoración distinta de que está luchando junto a Alemania contra la Unión Soviética. Bulgaria sigue con su política germanófila, pese al empeoramiento de la situación bélica de Alemania y a pesar del hecho de que Bulgaria pueda romper ahora con Alemania, sin ningún temor, y con la posibilidad de salvar al país del fin. A causa de esta situación, la Unión Soviética no considera posible seguir manteniendo relaciones con Bulgaria y declara que no sólo Bulgaria está en guerra contra la Unión Soviética, dado que en la práctica, ya lo estaba anteriormente, sino que en adelante también la URSS se encuentra en estado de guerra con Bulgaria.

Coincidiendo con la invasión soviética, el Frente Patriótico comenzó en la retaguardia a provocar confusión. En primer lugar se convocó una huelga de obreros en las factorías y talleres de Sofia, a la vez que piquetes y grupos de trabajadores organizaban manifestaciones y mítines por las calles. Al dia siguiente, el 7, comenzó la huelga por parte de los mineros en Pernik, desestabilizando todavía más la situación.

Mientras la invasión se llevaba con un éxito aplastante para los soviéticos y el Ejército Búlgaro era desmantelado sin luchar, el gobierno regente del Zar pidió la paz con la Unión Soviética el 8 de Septiembre. Pero a pesar de todo no sirvió de nada, pues la noche del 8 al 9 de Septiembre, Frente Patriótico y sus partisanos comunistas, se levantaron por toda la capital de Sofia en las fábricas, minerías e industrias proclamando la revolución bolchevique. Cuando amaneció gran parte de la insurrección controlaba los principales accesos a la capital y los partisanos armados en las montañas descendieron entrando en la ciudad. Todos los presos políticos fueron liberados de las cárceles y grandes manifestaciones de júbilo se celebraron por las calles.

Un día más tarde de la insurrección, el 9 de Septiembre, los comunistas se hicieron rápidamente con el poder al tomar al completo la capital de Sofia. La familía real fue arrestada con la Zarina Juana de Saboya y su hijo Simeón II. El regente Bagrianov también fue hecho prisionero, así como los ministros y regentes y cuarteles. Rápidamente se procedió a disolver el Parlamento y se ocuparon las comisarías de policía. El líder comunista del Frente Patriótico, Georgi Dimitrov fue proclamado nuevo Gobernador de la recién creada República de Bulgaria.

Oficialmente, desde el mismo dia en que se fundó la República de Bulgaria de inspiración comunista, el nuevo país declaró la guerra a Alemania, Hungría y Japón.

Para Stalin la noticia del primer país comunista que iba a combatir a su lado fue una bendición milagrosa, sin embargo, una gran parte del Ejército Búlgaro que se encontraba en Grecia y Yugoslavia y que era leal al Zar, decidió seguir la guerra al lado de Alemania y no de Rusia. Durante la semana siguiente al golpe de Estado, el Ejército Rojo continuó la conquista de Bulgaria limpiando los territorios de cualquier elemento zarista y realizando un espectacular avance de 160 kilómetros.

El 16 de Septiembre de 1944, los soviéticos del Tercer Frente Ucraniano entraron en Sofia, donde fueron acogidos alegramente por los afines al nuevo gobierno comunista que acababa de instaurarse por medio de la insurrección una semana antes. Stalin sin ningún problema reconoció a Dimitrov como nuevo dirigente de la nueva República Búlgara.

Con la caída de Sofia, Bulgaria fue tomada prácticamente al completo por la Unión Soviética. Únicamente el Ejército Rojo encontró oposición al asegurar las zonas sur del país en la Tracia y Macedonia donde se toparon con una ligera resistencia del Ejército Búlgaro leal al Zar que les provocó algunas bajas. Durante un mes hubo tiroteos entre los soldados búlgaros y soviéticos sobre la Tracia y Macedonia a los soviéticos durante un breve período de tiempo. Finalmente aceptaron las condiciones rusas a mediados de Octubre de 1944.

Armisitico

Oficialmente el 28 de Octubre de 1944, Bulgaria firmó el Armisiticio de Paz con la Unión Soviética.

La Unión Soviética puso en su órbita a la República de Bulgaria como un Estado títere al mando de Georgi Dimitrov. Gracias a esa alianza casi 200.000 tropas búlgaras combatieron al lado de los soviéticos hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, muriendo 32.000.

La suerte de los zaristas búlgaros tras la caída de Bulgaria, fue la cárcel o la muerte. El Zar Symeon II perdió su título, pero al menos le permitieron exiliarse en Londres. Otros más patriotas decidieron unirse a los alemanes para luchar contra los rusos en Euorpa hasta el final en el llamado Regimiento SS Búlgaro.

Tener a Bulgaria dentro de la órbita soviética aportó a la Unión Sovietica un punto estratégico clave de amenaza sobre el Estrecho de los Dardanelos de cara a la Guerra Fría contra Estados Unidos. Finalmente, en 1989, el férreo control de la URSS abandonaría Bulgaria y esta recuperaría su independencia.

Acta de Capitulación el 28 de Octubre de 1944 (sólo 5 primeros artículos):
1.a. A continuación del cese de las operaciones militares contra la URSS el 9 de Septiembre de 1944, y de la ruptura de relaciones con Alemania el 6 de Septiembre de 1944, y con Hungría el 26 de Septiembre de 1944, Bulgaria ha cesado toda operación militar incluso contra las demás Naciones Unidas.
1b. El Gobierno de Bulgaria se compromete a desarmar a las tropas alemanas que se encuentren en territorio búlgaro y entregar a sus componentes, en calidad de prisioneros de guerra, a los mandos soviéticos. El Gobiero búlgaro se compromete también a internar a los ciudadanos alemanes y a los ciudadanos de los satélites de Alemania.
1.c. El Gobierno búlgaro se compromete a mantener en condiciones de eficacia y a poner al servicio del Mando Supremo Aliado aquellas fuerzas de tierra, mar y aire que sean necesarias para el logro de los objetivos comunes. Tales fuerzas podrán ser usadas en el territorio de las naciones aliadas, después de una simple autorización del Gobierno aliado interesado.
1.d. Una vez cesadas las operaciones bélicas contra Alemania, las Fuerzas Armadas Búlgaras serán desmovilizadas y puestas en pie de paz, bajo la correspondiente comisión aliada.
2. Según los acuerdos suscritos el 11 de Octubre de 1944 por el Gobierno Búlgaro, las Fuerzas Armadas Búlgaras y los funcionarios búlgaros deberán ser evacuados de Grecia y de Yugoslavia dentro de los plazos que serán indicados. Las autoridades búlgaras deberán emprender inmediatamente las medidas aptas para hacer que los búlgaros que el 1 de Enero de 1941 hubieran renunciado a la ciudadanía búlgara sean evacuados a territorio griego y yugoslavo, y que sean anuladas todas aquellas decisiones de carácter jurídico y administrativo que se refieran a la anexión o incorporación de los territorios griegos o yugoslavos.
3. El Gobierno búlgaro garantizará a las tropas soviéticas y a las demás tropas aliadas la posibilidad de situarse y agruparse en cualquier dirección y localidad del territorio búlgaro cuando sea considerado indispensable por el Mando Supremo Aliado, con destino a la marcha de las operaciones militares, mientras que el Gobierno búlgaro pondrá a su disposición todos los medios de transporte terrestre, aéreo y naval idispensable para los mencionados fines, y esto a sus propias expensas.
4. El Gobierno búlgaro libertará inmediatamente a todos los prisioneros de guerra e internados aliados. Hasta que se dicten nuevas disposiciones, el Gobierno búlgaro proveerá a sus expensas a suministrar medios de subsistencia, prendas de vestido y asistencia médica y sanitaria, así como medios de transporte necesarios para el regreso a la patria de todos los prisioneros de guerra e internados aliados, deportados y evadidos, comprendidos los ciudadanos griegos y búlgaros.
5. El Gobierno búlgaro procederá inmediatamente a libertar a todas las personas, que independientemente de la ciudadanía y nacionalidad, hayan sido encarceladas con motivo de su actividad en favor de las Naciones Unidas, o bien por su simpatía a la causa de las Naciones Unidas, o incluso por su pertenencia racial o convicción religiosa, anulando todas las leyes de carácter discriminatorio o las limitaciones impuestas por ellas.

 

Bibliografía:

David Solar, La Ofensiva Aliada. “La liberación de Bulgaria”, Ediciones Iberoamericanas Quorum (1986), p.90-91
Jacques Pirenne, Historia Universal. “Rumanía y Bulgaria piden el Armisticio”, Exito (1961) p.397-398
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Bulgaria proclama su neutralidad”, S.A.R.P.E. (1978), p.1745-1.755