Bombardeos de Wilhelmshaven

El puerto de Wilhelmshaven tuvo la particularidad de ser el primer objetivo de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) bombardeado en la Segunda Guerra Mundial, precisamente desde la jornada en que se iniciaron las hostilidades bélicas entre Gran Bretaña y Alemania. A partir de entonces y durante los años posteriores de la contienda el puerto germano recibió un gran número de incursiones por albergar una de las bases avanzadas de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine), tanto de la aviación inglesa como de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) hasta el cese de la lucha en 1945.

Primera Misión de la RAF y Batalla de Heligoland (1939)

Repentinamente el 3 de Septiembre de 1939, coincidiendo en el tiempo con la declaración de guerra de Gran Bretaña al Tercer Reich, el 139º Escuadrón de Bombarderos “Jamaica” estacionado en el Aeródromo de Wyton en Inglaterra, recibió a las 12:00 horas del mediodía el código “XD”. La señal indicaba efectuar un vuelo de reconocimiento sobre la costa del norte de Alemania y el puerto de Wilhelmshaven que protagonizaría un bombardero del modelo Bristol Blenheim con matrícula N6215 a los mandos del oficial de vuelo Andrew Mcpherson.

A las 14:00 horas del 3 de Septiembre el bombardero Blenheim del oficial Andrew Mcpherson cruzó la Bahía de Jade y alcanzó el litoral de la Baja Sajonia, convirtiéndose en el primer avión de los Aliados que sobrevoló Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Después de divisar Wilhelmshaven a unos 24.000 pies de altura y con un cielo completamente despejado, el aparato voló por encima del puerto y sacó varias fotografías sin ser molestado ni por la artillería antiaérea ni por los cazas, logrando el piloto avistar en mar abierto a un grupo de barcos de la Kriegsmarine entre los que creyó reconocer al acorazado de bolsillo Admiral Scheer y al crucero Emden.

Bombardero de reconocimiento Blenheim del 139º Escuadrón “Jamaica” en 1939.

Como la radio del Blenheim del oficial Andrew Mcpherson se averió mientras sobrevolaba Wilhelmshaven, rápidamente el avión regresó a Gran Bretaña para aterrizar a las 16:50 horas de la tarde en el Aeródromo de Wyton. Una vez en Inglaterra reveló a sus superiores todos los detalles de la inspección visual y el material fotográfico obtenido, pero sobretodo les indicó que un acorazado y un crucero acababan de salir a patrullar el Mar del Norte. A raíz de la valiosa información proporcionada, los mandos de la RAF terminaron por premiar y condecorar al piloto Andrew Mcpherson con la Cruz Distinguida al Vuelo (Distinguished Flying Cross).

Inmediatamente a la información proporcionada por el oficial Andrew Mcpherson, un escuadrón de 27 bombarderos entre 9 Wellington y 18 Handley Page Hampden despegaron de Inglaterra hasta alcanzar Wilhelmshaven al anochecer, aunque como al llegar a la Bahía de Jade todos los barcos alemanes se habían marchado de la zona, los ingleses no tuvieron más remedio que abortar la misión y regresar a Gran Bretaña. Al día siguiente, el 4 de Septiembre, los incursores volvieron a probar suerte con 10 bombarderos medios Blenheim que soltaron por primera vez soltaron sus bombas sobre Wilhelmshaven, pero errando todas en hacer blanco sobre objetivos militares y encima siendo derribados 5 de los aviones a manos de las baterías antiaéreas del Ejército Alemán.

El puerto de Wilhelmshaven permaneció tranquilo hasta finales de 1939 cuando al mediodía del 18 de Diciembre de 1939 un escuadrón de 18 bombarderos británicos Wellington al mando del comodoro del aire Richard Kellett fueron detectados por los radares germanos del modelo Freya. A las 13:10 los bimotores ingleses alcanzaron la rada y soltaron sus bombas sobre una concentración de barcos de la Marina de Guerra Alemana, aunque todas cayeron en el agua porque los aparatos fueron dispersados por las baterías antiaéreas de los acorazados Scharnhorst y Gneisenau. Acto seguido, sobre las 13:30, aparecieron 44 cazas alemanes del modelo Messerschmitt Bf 109 y Messerschmitt Bf 110 al frente del general Carl-August Schumacher, los cuales se abalanzaron sobre los intrusos entre la costa y la Isla de Heligoland, abatiendo a una docena de enemigos con varias pasadas y ráfagas de ametralladora. El resultado de aquella acción conocida como la Batalla de la Bahía de Heligoland dejó 12 bombarderos británicos Wellington derribados y 3 dañados con un total de 57 aviadores muertos; así como 3 cazas alemanes Messerschmitt Bf 109 derribados y 4 interceptores dañados (2 monoplazas Messerschmitt Bf 109 y 2 biplazas Messerschmitt Bf 110).

Raids sobre Wilhelmshaven (1943-1945)

Hasta 1943 el puerto de Wilhelmshaven no volvió a ser molestado por los Aliados debido a que a lo largo de 1940, 1941 y 1942 los aviones británicos respetaron el puerto, salvo por alguna acción aislada de baja intensidad que terminó sin incidentes. No obstante y después de haber transcurrido tres años desde la Batalla de la Bahía de Heligoland, las cosas cambiaron con la llegada de la Fuerza Aérea Estadounidense a las Islas Británicas porque el 23 de Enero de 1943 un escuadrón de 55 bombarderos B-17 al mando del general Frank Amstrong arrojaron 137 toneladas de bombas sobre el extrarradio de la ciudad, dañando algunas plantas industriales y almacenes a costa de perderse 3 cuatrimotores norteamericanos.

Vista aérea de Wilhelmshaven mientras es sobrevolado por cuatrimotores estadounidenses B-17.

El mayor bombardeo recibido por Wilhelmshaven ocurrió la noche del 11 al 12 de Febrero de 1943 cuando 177 aviones de la Fuerza Aérea Real Británica entre 129 bombarderos Lancaster, 40 Halifax y 8 Stirling soltaron sus bombas sobre el Arsenal Naval de Mariensel, resultando completamente arrasado un depósito de municiones, uno de torpedos y otro de minas marinas, a cambio de ser derribados tres de los aparatos ingleses. Al cabo de dos semanas, el 26 de ese mes, el puerto recibió una nueva incursión de bombarderos estadounidenses B-17 que no causaron ningún efecto; lo mismo que un ataque infructuoso por parte de los cuatrimotores B-24 Liberator contra los muelles la jornada del 22 de Marzo. Sin embargo el mayor fracaso lo cosecharon 77 aviones estadounidenses B-17 el día 21 de Mayo porque no generaron daños en las instalaciones y encima 7 de los bombarderos fueron derribados a manos de los cazas de la Fuerza Aérea Alemana. Algo parecido ocurrió el 11 de Junio porque de los 252 cuatrimotores B-17 que se emplearon para arrojar su carga sobre los amarraderos de sus submarinos, se perdieron 8 de los aviones norteamericanos sin obtener los demás resultado alguno.

La jornada del 3 de Noviembre de 1943 la VIII Fuerza Aérea Estadounidense empleó a 539 aviones sobre Wilhelmshaven, aunque la cifra de aparatos se superó con el raid del 3 de Febrero de 1944 porque en esta ocasión se utilizaron a 609 bombarderos B-17. A pesar del elevado número de cuatrimotores los daños ocasionados en las instalaciones militares y navales fueron escasas porque siguieron funcionando a pleno rendimiento, sin obviar con que las que quedaron inoperativas fueron reparadas en tiempo récord gracias a que las SS levantaron a toda prisa la 2ª Brigada de Trabajo (Baubrigade II) con prisioneros de guerra soviéticos y judíos del campo de concentración de Neuengamme.

Bombarderos norteamericanos B-24 hacia Wilhelmshaven.

A lo largo de 1944, ya fue fuese en el raid de 91 bombarderos B-17 el 3 de Marzo como en la incursión de otros 34 cuatrimotores B-17 el 27 de Agosto, el objetivo no era atacar Wilhelmshaven sino atraer a la caza enemiga hacia el puerto mientras otras formaciones de aviones bombardeaban la capital de Berlín. Al año siguiente, la noche del 27 al 28 de Febrero de 1945, la Fuerza Aérea Real Británica cosechó su mayor éxito sobre los muelles porque con 26 aparatos B-24 “Liberator” dejó ardiendo uno de los grandes depósitos de combustible, por aquel entonces un elemento esencial para mover a la Marina de Guerra Alemana. Al cabo de dos días, el 30 de Marzo, la VIII Fuerza Aérea Estadounidense protagonizó el último bombardeo con 358 bombarderos B-24 Liberator de la 2ª División Aérea que causaron daños en la ciudad, antes de ser conquistada definitivamente por las tropas británicas de la Fuerza Expedicionaria Aliada.

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad portuaria de Wilhelmshaven fue bombardeada un total de doce veces en las que se arrojaron 5.327 toneladas de bombas, perdiendo los anglo-estadounidenses la cifra de 46 bombarderos. A pesar de la magnitud de los ataques y las bajas sufridas en el aire por los Aliados prácticamente desde el inicio de la contienda con la Batalla de la Bahía de Heligoland en 1939, el resultado de las incursiones fue un fracaso porque el puerto se defendió muy bien y mantuvo su rendimiento operativo hasta el mismo final de la contienda en 1945.

 

Bibliografía:

-Karl Doenitz, Diez años y veinte días, “Capítulo VI La primera parte de la guerra submarina”, Altaya (2008), p.87-88
-Noticiario Histórico Militar de Editorial Almena, Reconocimiento de Wilhelmshaven, Revista Serga Nº44 (2006), p.27-28
-https://en.wikipedia.org/wiki/Bombing_of_Wilhelmshaven_in_World_War_II
-https://wikipedia.org/wiki/Batalla_de_la_Badia_de_Helgoland