Bombardeo de Colonia

El bombardero de los Aliados a Colonia la noche del 30 al 31 de Mayo de 1942 constituyó el primer raid nocturno a gran escala protagonizado por una gigantesca formación de aviones de la Fuerza Aérea Real Británica contra una ciudad de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Durante la incursión en la que participaron más de mil aparatos procedentes del Reino Unido, unas 20.000 personas perderían la vida y la metrópoli quedaría devastada, lo que supuso un golpe moral demoledor para el Tercer Reich.

El Comando de Bombardeo (Bomber Command) que lideraba el mariscal del aire Sir Arthur Harris había entrado en una profunda crisis desde los fracasos del año 1941 y principios de 1942. De todas las incursiones lanzadas contra Alemania ninguna había logrado éxito alguno, ni siquiera las cuatro que tuvieron lugar sobre Colonia, de las cuales sólo una alcanzó la ciudad provocando un pequeño incendio y matando a 62 ciudadanos. Como consecuencia de los sucesivos fracasos y de las derrotas militares del Reino Unido en otros teatros de operaciones como África o el Sudeste Asiático, los altos mandos de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) exigieron sacar a los bombarderos medios y pesados de Gran Bretaña para trasladarlos a los frentes de batalla, donde serían más útiles.

Como el mariscal del aire Robert Saundby que lideraba el Estado Mayor de la RAF exigió al mariscal Arthur Harris trasladar los aparatos del Mando de Bombardeo hacia el Norte de África, Oriente Medio y la India, éste último se reunió con el Primer Ministro Winston Churchill para suplicarle una última oportunidad, alegando que si le otorgaban el mando de un millar de aviones conseguiría reducir a cenizas una de las ciudades de Alemania. Sorprendentemente el 18 de Mayo se le autorizó poner en marcha la operación bautizada como «Plan de los Mil» que en un principio estuvo destinada a arrasar Essen, para luego cambiarse el objetivo a Hamburgo y finalmente a Colonia.

El «Plan de los Mil» reunió a un total de 1.047 aviones entre 606 bombarderos Welllington, 131 Halifax, 88 Stirling, 79 Hampden, 73 Lancaster, 46 Manchester y 28 Whitley. La mayoría pertenecían a los Iº, IIIº, IVº y Vº Grupos Aéreos, pero también a los 91º y 92º Grupos de Entrenamiento que prestaron sus aparatos de las escuelas de adiestramiento, los cuales serían pilotados por los instructores de vuelo y atendidos en sus funciones secundarias por los alumnos.

Repentinamente el 27 de Mayo de 1942, el mariscal Arthur Harris ordenó hacer los preparativos para el bombardeo sobre Colonia después de que el meteorólogo de su equipo, Magnus Spence, le garantizase que dentro tres días el objetivo estaría despejado (precisamente antes de acabar la luna llena que permitía a los pilotos navegar con visibilidad). Así fue como a las 18:00 horas de la tarde del 30 de Mayo, se cursó la orden de atacar Colonia a la totalidad de las 53 bases aéreas del sur de Inglaterra y el centro de Gran Bretaña en las Midlands.

Pintura del bombardeo sobre la Colonia la noche del 30 al 31 de Mayo de 1942.

A las 22:30 horas de la noche del 30 de Mayo de 1942, más de mil aviones del Comando de Bombardeo despegaron desde Inglaterra y cruzaron el Mar del Norte, adelantándose a la formación un grupo de bombarderos Wellington y Stirling cargados con bombas incendiarias de señalización, los cuales dejaron atrás a los restantes Halifax, Manchester, Hampden, Lancaster y Whitley. El vuelo de entre 500 y 640 kilómetros dependiendo de los escuadrones, transcurrió sin incidentes sobre el interior de Holanda gracias a unos nubarrones que les ocultaron, antes de acceder a Alemania y librarse de las nubes a tan sólo 100 kilómetros del objetivo, donde pudieron localizar Colonia siguiendo el reflejo de las aguas del Río Rin.

En la madrugada del 31 de Mayo de 1942, un grupo de bombarderos Wellington y Stirling que volaban a 4.500 metros de altitud soltaron sus primeros artefactos sobre el casco antiguo de Colonia situado entre el Puente Hindenberg y el Puente Hohenzollern. Las bombas inflamables explosionaron sobre un área de 1’5 kilómetros, incendiando la denominada «Ciudad Vieja» e iluminando todos los barrios anexos. La sorpresa del ataque fue total porque miles de ciudadanos todavía se hallaban marchando tranquilamente a los refugios antiaéreos, ya que como hasta ahora la ciudad había recibido 150 falsos avisos de bombardeo a lo largo de la guerra, muchos no se creyeron la alarma hasta que tuvieron sobre sus cabezas a los aviones de la RAF.

La segunda oleada del Comando de Bombardeo se efectuó con centenares de aviones Wellington, Halifax, Manchester, Hampden, Lancaster, Stirling y Whitley que guiados por los incendios en el casco, arrojaron toneladas de bombas desde una altura de entre 3.000 y 5.000 metros sobre un área de 3 kilómetros, causando la devastación más completa porque quebraron edificios de varias plantas que se convirtieron en esqueletos y destrozaron algunas fábricas, hospitales, colegios, universidades, oficinas de correos, bancos, hoteles, cines, monumentos históricos, almacenes, casas particulares e iglesias, además de dañar las estaciones de trenes con la consiguiente destrucción de diecisiete nudos ferroviarios con sus vagones y locomotoras, sin obviar el corte de tuberías, cables de teléfono y conductos del gas. Las víctimas mortales se contaron por miles porque muchos ciudadanos murieron atrapados entre los escombros, achicharrados en sus viviendas o despedazados mientras esperaban la cola para entrar en los refugios antiaéreos.

Durante más de 90 minutos se prolongó el bombardeo sobre Colonia e iluminó el cielo nocturno con destellos que se vieron a 150 kilómetros de distancia al mismo tiempo en que una columna de humo se elevaba a 5.000 metros de altura. Como los cañones antiaéreos actuaron demasiado tarde, los artilleros no pudieron derribar a un gran número de aviones, solamente un aparato cada cada tres minutos, mientras que la caza nocturna también emboscó a algunos de los bombarderos en su viaje de regreso sobre Holanda, sin contar con que cuatro cayeron al colisionar entre sí. Una vez concluido el raid a las 4:00 horas de la madrugada, un cazabombardero de reconocimiento británico Mosquito sobrevoló la ciudad para reportar a Londres que la misión había sido un completo éxito.

El resultado del bombardeo fue terrible para Colonia porque perdieron la vida 20.000 civiles alemanes y otros 45.000 quedaron sin hogar, siendo destruidos 13.000 edificios o viviendas y otros 600 gravemente dañados. Contrariamente los británicos sufrieron el derribo de un total de 43 aviones, alrededor de 4% de los efectivos del Comando de Bombardeo en Gran Bretaña.

Cuando en Inglaterra se supo del éxito del raid de la RAF sobre Colonia, el Primer Ministro Winston Churchill canceló el traslado del Comando de Bombardeo fuera de las Islas Británicas y adoptó la estrategia tan tozudamente defendida por el mariscal Arthur Harris consistente en desangrar a Alemania desde el aire. Sin embargo y contra todo lo previsto por los ingleses, la capacidad industrial de Colonia sólo se interrumpió durante una semana porque la mayoría de fábricas e industrias que se encontraban diseminadas por las afueras de las ciudad no resultaron alcanzadas, volviendo la metrópoli a estar plenamente operativa en tan sólo tres meses.

Restos de Colonia en 1945.

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial la ciudad de Colonia recibiría un total de 262 incursiones de menor entidad que dejaron muy pocas víctimas mortales en comparación con el fatídico raid acaecido la noche del 30 al 31 de Mayo de 1942. De hecho el único bombardeo que se cobró un pequeño precio en vidas fue del 23 de Enero de 1943 con 100 bombarderos que destruyeron 55 casas y mataron a 5 personas, o el del 26 de Febrero que acabó con otros 13 ciudadanos. También en ocasiones la aviación británica dañó algunas instalaciones militares e industrias entre 1944 y 1945, participando en los últimos ataques bombarderos B-17 de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF). Una vez terminaron estas peligrosas misiones, los ingleses perdieron hasta un total de 16 aparatos, entre estos 4 cazabombarderos Mosquito y 12 bombarderos de diversos tipos de la RAF.

El 2 de Marzo de 1945 tuvo lugar el último raid sobre Colonia por parte de 858 bombarderos de la RAF que arrasaron una ciudad prácticamente fantasma porque su población había huido ante el avance de los Aliados Occidentales, siendo la metrópoli ocupada esa misma semana por las tropas de Estados Unidos el día 6. A los pocos meses de acabada la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Colonia que por entonces era la cuarta más grande de Alemania, tuvo que resurgir de sus cenizas hasta ser reconstruida de nuevo como uno de los enclaves más emblemáticos a orillas del Río Rin.

Bibliografía:

-Ralph Barker, Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 34, «La Incursión de los Mil Bombarderos», Noguer (1972), p.9-19
-https://en.wikipedia.org/wiki/Bombing_of_Cologne_in_World_War_II