Batalla del Río Wadi Akarit

A inicios de la primavera de 1943, las fuerzas del Eje se iban gradualmente retirando de la cabeza de puente de Túnez a medida que los Aliados aumentaban el volumen de sus tropas y material en el Norte de África. Al sur del país, el I Ejército Italiano compuesto por una amalgama de soldados alemanes e italianos, se atrincheró sobre un cauce seco que atravesaba la Cordillera del Atlas con la pretensión de organizar una nueva resistencia a las divisiones de la Commonwealth en lo que se conocería como la Batalla del Río Wadi Akarit.

Plan del Eje

Al completarse la retirada del Eje de la «Línea Mareth» sobre la que se había defendido el sureste de Túnez, el I Ejército Italiano al mando del general Giovanni Messe, considerado el mejor militar latino de toda la Segunda Guerra Mundial, se atrincheró en la cara septentrional del Río Wadi Akarit. A sabiendas de que el VIII Ejército Británico del general Bernard Montgomery todavía tardaría algo más de una semana en atacar y de que el II Cuerpo Estadounidense del general George Patton aún no podía amenazar su flanco por encontrarse a 50 kilómetros de distancia en El Guettar, aprovechó el tiempo concedido para recibir la próxima acometida de los Aliados.

El Río Wadi Akarit era un cauce seco y arenoso de 24 kilómetros de longitud que se extendía desde el Golfo de Gabés hasta las orillas de los lagos salados al oeste de Túnez. Allí el I Ejército Italiano se desplegaba desde su vertiente más oriental hasta su extremo occidental de la siguiente manera: sobre la ruta de la costa en Sfax se situaba la División de Camisas Negras «Giovanni Fascisti» y la 90ª División Ligera; sobre el Monte Djebel Roumana y por detrás de su campo de 4.000 minas la 101ª División Motorizada Italiana «Trieste»; sobre la posición de El Hachana la 80ª División de Infantería Italiana «Spezia» y el 361º Regimiento de Granaderos Panzer; sobre las alturas del Monte Djebel Fatnassa el Regimiento de Infantería Italiano Sahariano; y en el tramo de 2 kilómetros junto al lago de sal de las Marismas de Chott El-Fedjaj la 164ª División Ligera y la 16ª División de Infantería Italiana «Pistoia»; permeneciendo en reserva algunos elementos de la 15ª División Panzer en el Monte Djebel El-Beida.

Aproximadamente el Eje reunió a 24.500 soldados alemanes e italianos con 28 tanques entre 22 germanos Panzer III o IV y 4 latinos M13/40.

Plan de los Aliados

El 29 de Marzo de 1943, las vanguardias del VIII Ejército Británico que venían de la «Línea Mareth» persiguiendo a las últimas tropas rezagadas del I Ejército Italiano, entraron en el recién evacuado puerto de Gabés, la primera ciudad de Túnez con una considerable población europea que desde una fecha muy temprana empezó a recibir cargamentos de la Flota Aliada. Aunque al día siguiente, el 30, algunas patrullas de la 2ª División de Infantería Neozelandesa se aproximaron al cauce del Río Wadi Akarit para comprobar sus defensas, en seguida retrocedieron en cuanto recibieron los primeros disparos de los ítalo-germanos y al descubrir que en frente de ellos tenían a una barrera natural igual de peligrosa que la «Línea Mareth».

La planificación del general Bernard Montgomery para superar el Río Wadi Akarit careció cualquier tipo de originalidad porque en un principio pretendía superar su cauce lanzando simples ataques frontales que poco a poco fuesen desgastando al I Ejército Italiano, a sabiendas de sus problemas logísticos con la gasolina, los refuerzos y los suministros. Sin embargo el general Francis Turker que lideraba a la 4ª División de Infantería India y era un experto en la guerra de alta montaña, propuso atacar con sus tropas especialistas en escalar alturas la cima del Monte Djebel Fatnassa, para abrir una brecha en medio de la serranía por la que colar a sus tanques y limitar de este modo el efecto de la artillería enemiga, algo que contra todo pronóstico fue aceptado por «Monty» bajo el nombre de «Operación Scipio».

La «Operación Scipio» la encabezaría fundamentalmente el XXX Cuerpo Británico del general Oliver Leese, utilizando en el extremo occidental como unidad de escalada contra el Monte Djebel Fatnassa a la 4ª División de Infantería India y al 2º Regimiento de Infantería Nepalí «Gurkha». Cumplida con éxito esta misión que se coordinaría con ataques de diversión efectuados por la 50ª División de Infantería Británica «Northumbria» y la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre contra El Hachana, la 51ª División de Infantería Escocesa «Highland» contra el Monte Djebel Roumana y la 201ª Brigada Británica de Guardias contra la costa del Golfo de Gabés; la brecha acabaría siendo explotada por la 1ª División Blindada Británica, la 2ª División de Infantería Neozelandesa y la Brigada Especial Griega «Banda Sagrada».

Aproximadamente los Aliados reunieron a 100.000 soldados, 462 tanques y 450 piezas de artillería.

Batalla del Río Wadi Akarit

A la 1:00 de la madrugada del 6 de Abril de 1943, los nepalís del 2º Regimiento de Infantería «Gurkha» se aproximaron al Monte Djebel Fatnassa y escalaron sus riscos adyacentes, desalojando durante un combate nocturno a dos batallones italianos de la Cresta 275 que infligieron grandes bajas a los nepalís, siendo su único superviviente el capitán o «subedar» Laibahadur Thapa, quién de manera sorprendente en solitario tomó la cima eliminando a varios nidos de ametralladoras y matando a sus dotaciones latinas, algo que le valió ser condecorado con la Cruz Victoria. Al amanecer de esa jornada, ya con la mañana avanzada a pleno sol, cargó contra el resto de la montaña la totalidad de la 4ª División de Infantería India, destacando especialmente los «rajputs» a la hora de vencer a las últimas tropas italianas que se rindieron con más de 800 hombres y cedieron el control de la Monte Djebel Fatnassa a las fuerzas indo-nepalís de la Commonwealth.

Soldados nepalís Gurkhas en la Cordillera del Atlas sobre Túnez.

Simultáneamente en el sector del Monte Djebel Roumana, la 51ª División de Infantería Escocesa «Highland» contó con el privilegio de disfrutar de un bombardeo de artillería previo que descargó contra las defensas de la 101ª División Motorizada «Trieste más de 300 obuses por cada cañón de campaña y 150 por cada cañón de medio calibre. A pesar de las minas y el foso anticarro que fue rellenado con piedras traídas por prisioneros italianos forzados de los ingleses, los soldados escoceses subieron empleando escalas de madera como en la Edad Media y asaltaron la cercana ladera de la Cresta 112, en cuya cima hicieron numerosos cautivos tras un combate cuerpo a cuerpo con bayonetas y granadas que propició la inmediata caída del Monte Djebel Roumana.

Menos suerte tuvieron la 50ª División de Infantería Británica «Northumbria» y la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre durante su asalto a la posición de El Hachana porque los emplazamientos alemanes de cañones anticarro y morteros barrieron a los ingleses y franceses, los cuales encima fueron rechazados al cuerpo a cuerpo por un regimiento italiano de élite «bersaglieri» adscrito a la 80ª División de Infantería Italiana «Spezia». Aunque un grupo de zapadores consiguió hacerse con parte del foso antitanque, un regimiento británico entero resultó diezmado en el cauce seco sin que los atacantes pudiesen mover a los ítalo-germanos de sus atrincheramientos en El Hachana.

Tanque británico Sherman e infantes navales de la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre en el cauce seco del Río Wadi Akarit.

A las 9:30 horas de la mañana de aquel 6 de Abril, el general Giovanni Messe organizó un contraataque con algunas unidades del I Ejército Italiano con las que pretendía recuperar el control del Monte Djebel Roumana, empleando para ello a elementos de la 90ª División Ligera, la 15ª División Panzer y la 16ª División de Infantería Italiana «Pistoia». La arremetida fue letal porque en cuestión de minutos dos compañías escocesas de la 51ª División de Infantería «Highland» fueron aniquiladas en la cara noreste de la Cota 112. A pesar de que los germanos no pudieron alcanzar la cima debido a la férrea determinación de las tropas escocesas, el contragolpe acorazado organizado por tanques británicos Valentine remolcando cañones de seis libres de nada sirvió, pues los Panzer pulverizaron a los carros ingleses y sus piezas estiradas con cuerdas una a una. Algo parecido le ocurrió a un segundo contragolpe de tanques Sherman, Crusader y Stuart, ya que unos cuantos resultaron destruidos, aunque por lo menos los ítalo-germanos ya no podían más sostener la operación y acabaron por retirarse del Monte Djebel Roumana.

Con el Monte Djebel Fatnassa y el Monte Djebel Roumana en manos de los Aliados, el general Bernard Montgomery tenía a las fuerzas del Eje dónde él quería y gozaba de la posibilidad de provocar la ruptura y embolsar por el flanco occidental de las Marismas de Chott El-Fedjaj a la práctica totalidad del I Ejército Italiano. Lamentablemente las desavenencias típicas de los mandos británicos y del Estado Mayor, en especial las dudas del general Oliver Leese del XXX Cuerpo y también de su amigo el general Brian Horrocks, retrasaron la operación veinticuatro horas, lo que concedió un tiempo precioso a los ítalo-germanos para escapar y atrincherarse por detrás del Río Wadi Akarit. Aquella oportunidad perdida quedó patente el 7 de Abril, pues para cuando la fuerza de perforación compuesta por la 1ª División Blindada Británica, la 2ª División de Infantería Neozelandesa y la Brigada Especial Griega «Banda Sagrada» dejó atrás Monte Djebel Roumana, los soldados anglo-neozelandeses y griegos fueron víctimas del fuego graneado de ametralladoras, sin obviar con que varios cañones Flak de 88 milímetros destrozaron a un buen puñado de tanques Sherman.

Tropas del XXX Cuerpo Británico en la Batalla de Wadi Akarit.

Inesperadamente el I Ejército Italiano todavía tuvo potencia para desencadenar un último contraataque a la desesperada a media mañana del 7 de Abril con el que ganar algo de tiempo empleando a varios tanques alemanes e italianos que cargaron contra la 2ª División de Infantería Neozelandesa, aunque antes de alcanzar su objetivo recibieron un mortífero bombardeo de un centenar de aviones británicos que vinieron en cinco oleadas, incluyendo Hurricane con cañones anticarro conocidos como «Tank Busters». Los daños encajados por los blindados del Eje durante el último contraataque, obligaron al general Giovanni Messe a decretar la retirada definitiva del Río Wadi Akarit que estuvo cubierta por algunas baterías Flak de 88 milímetros, logrando escapar la inmensa mayoría de unidades ítalo-germanos, salvo algunas que fueron rodeadas y reducidas, como por ejemplo los 1.200 prisioneros italianos hechos al Regimiento de Infantería Sahariano.

Conclusión

A las 19:00 horas del 7 de Abril de 1943, el riesgo ser embolsado era tan grande que el general Giovanni Messe no ordenó replegarse a ningún escalón por detrás del Río Wadi Akarit, sino emprender directamente una larguísima retirada de 250 kilómetros, en muchos casos a pie en medio del desierto, para unirse en el frente norte al V Ejército Panzer del general Jürgen Von Armin. Así fue como durante los días próximos los alemanes e italianos protagonizaron un magistral retroceso en el que tan sólo fueron molestados por la aviación enemiga, ya que el VIII Ejército Británico apenas se movió, lo que permitió al I Ejército Italiano sobrevivir en casi su totalidad para seguir combatiendo al noreste de Túnez.

El Eje sufrió 10.000 bajas ítalo-germanas entre 3.000 muertos o heridos y 7.000 prisioneros.

Los Aliados sufrieron 2.110 bajas entre 610 muertos y 1.500 heridos, más la destrucción de 32 tanques.

La jornada del 10 de Abril de 1943, concluyó oficialmente la Batalla del Río Wadi Akarit con la entrada de las tropas del VIII Ejército Británico en la importante ciudad tunecina de Sfax. A pesar de la captura de este enclave, de nuevo volvió a repetirse la tónica de que una vez roto uno de los tramo del frente, las divisiones e la Commonwealth en lugar de profundizar en la brecha, de repente dejaban de moverse por cuestiones burocráticas y el enemigo se les escapaba delante de sus narices, tal y como había sucedido en la «Línea Mareth» o el año anterior de 1942 en la Batalla de El-Alamein. Obviamente «Monty» perdió una oportunidad de oro para cerrar de una vez por todas la Segunda Guerra Mundial en el Norte de África, pues de nuevo los Aliados se verían obligados a luchar otro mes más en la campaña de Túnez.

 

Bibliografía:

-Antonio Muñoz Lorente, Duelo en el Desierto, la Campaña del Norte de África por el control del Mediterráneo, Volumen II, De El-Alamein a Túnez, «La Defensa del Wadi Akarit», Salamina (2021), p.332-340
-https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Wadi_Akarit