Batalla del Paso de Kunlun

A finales de 1939 el Imperio Japonés trató de profundizar en el frente sur de China que recientemente habían abierto contra los nacionalistas del Kuomintang tras un desembarco de tropas niponas en la provincia meridional de Guangxi. No obstante y contra todo lo esperado, el Ejército Chino tuvo una reacción mucho más rápida de la imaginada y se aprovechó del terreno montañoso para tender una letal emboscada contra sus oponentes que se haría popularmente famosa como la Batalla del Paso de Kunlun.

Plan de Japón

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial sobre Europa en 1939, el Imperio Japonés sabía que la atención de la opinión pública internacional estaba concentrada en la contienda contra el Tercer Reich, por lo que el Estado Mayor Imperial de Tokyo decidió abrir un nuevo frente al sur de China con la finalidad de cortar el suministro de armas y vituallas que recibía el Ejército Chino desde la Indochina Francesa. Así fue como el 15 de Noviembre la Marina Imperial Japonesa desembarcó en la provincia meridional de Guangxi a las tropas XXI Ejército Japonés que en cuestión de pocos días avanzaron hacia el interior hasta ocupar el 24 la capital regional de Nanning, abarcando un área de algo más de 130 kilómetros.

Como para el XXI Ejército Japonés al mando del general Kinichi Imamura era impensable que el Kuomintang tuviese capacidad para llevar a cabo una contraofensiva en Guangxi, descuidaron mucho sus flancos y concentraron al 45% de sus efectivos sobre un vulnerable saliente montañoso conocido como el Paso de Kunlun. Allí fueron estacionados la Brigada Mixta Taiwanesa “Formosa” compuesta por voluntarios taiwaneses al mando del general Sadaichi Shioda y también la 21ª Brigada de Infantería del general Masao Nakamura adscrita a la 5ª División de Infantería del general Hitoshi Imamura, que a su vez distribuía al resto de sus hombres de manera desigual y bastante dispersos sobre los alrededores de Nanning y un segundo saliente en Wuming. Respecto a las otras unidades, encima se hallaban demasiado alejadas para intervenir en caso de necesidad porque la 18ª División de Infantería del general Seîchi Kuni y la Brigada Mixta de Guardias del general Takeshi Sakurada estaban desplegadas sobre el litoral de la Bahía de Chinchow. Solamente si las cosas se torcían podían prestar un apoyo cercano los aviones del XXI Cuerpo Aéreo Independiente del capitán Magoji Hara y los buques de la V Flota Imperial del almirante Nobutake Kondô que incluía al portaaviones Akagi, a los tres cruceros Nagara, Myôkô y Natori, los dos destructores Hatsuyuki y Shirayuki, los dos portahidroaviones Chiyoda y Kamikawa Maru, y otras embarcaciones como transportes, cañoneros o patrulleras.

Aproximadamente el Imperio Japonés reunió a 100.000 soldados entre 95.000 japoneses y 5.000 taiwaneses, más un material 100 aviones y 70 navíos entre 1 portaaviones, 3 cruceros, 2 destructores, 2 portahidroaviones y 62 embarcaciones menores.

Plan de China

Recuperar el control de la provincia de Guangxi se convirtió en una cuestión inaplazable para el Kuomintang porque de tal empresa dependía que se pudiese restaurar el goteo de armamento para el Ejército Chino y sobretodo que la posición diplomática de China no quedase aislada de Francia, por aquel entonces una potencia muy importante para hacer frente a los cada vez mayores acercamientos de Alemania con Japón. De este modo fue como a las dos semanas de tener lugar el desembarco japonés al sur del país, el general Bai Chongxi, un antiguo “Señor de la Guerra” que formaba parte del Consejo Supremo de Defensa, decidió lanzar una contraofensiva con el doble de fuerzas procedentes de las provincias de Sichuán, Hunan y Cantón con las que envolver a sus oponentes aprovechando lo débiles que eran los salientes del Paso de Kunlun y Wuming.

El plan del Kuomintang preveía que los 65.000 soldados de la Fuerza de Ruta Occidental con la 19ª División Nueva y las 131ª, 135ª, 170ª, 175ª y 188ª Divisiones de Infantería atacaran el saliente de Wuming; mientras que los 125.000 de la Fuerza de Ruta Septentrional del general Yeh Chao con la 1ª División de Élite “Honor”, la 200ª División Motorizada, la 2ª División de Reserva, la 22ª División Nueva y las 5ª, 49ª, 92ª, 93ª 96ª, 98ª y 118ª Divisiones de Infantería hicieran lo propio contra el Paso de Kunlun. A los pocos días de la ofensiva inicial, también se sumaría a la batalla la Fuerza de Ruta Oriental del general Cai Tingkai compuesta por los 1º, 2º, 3º y 4º Regimientos de Infantería Independientes que arremeterían contra el área del Río Yung en una maniobra de flanqueo para aislar a los japoneses entre Nanning y el Golfo de Tonkín; contando en la reserva con el XXXVº Grupo de Ejércitos del general Teng Lungkuang que disponía las 155ª y 156ª Divisiones de Infantería, el XXXVIIº Grupo de Ejércitos del general Yeh Chao que aglutinaba a las 159ª y 160ª Divisiones de Infantería, y otras unidades independientes como la 33ª División Nueva, la 43ª División de Infantería y el Cuerpo de Pacificación de Cantón; así como la Fuerza Aérea China que agrupaba al II Cuerpo Aéreo de Ruta del coronel Chang Tingmeng y al Grupo Aéreo Voluntario Soviético del coronel Vladimir Kokkinaki.

Aproximadamente la China Nacionalista reunió a 190.000 soldados, 390 tanques, 100 vehículos blindados, 400 camiones, 40 motocicletas y 115 aviones.

Batalla del Paso de Kunlun

El 18 de Diciembre de 1939 amaneció con un fuerte bombardeo de veinticuatro piezas de artillería pesada de 150 milímetros y aviones de la Fuerza Aérea China que arrojaron sus bombas sobre los campamentos del XXI Ejército Japonés. Acto seguido la Fuerza de Ruta Septentrional con un regimiento chino al mando del general Wu Xiaoya que estaba adscrito a la 1ª División de Élite “Honor” eliminó a las pocas patrullas japonesas el Monte Xiniu, la Colina Laomao, el pueblo de Wanfu y la Cota 441, al tiempo en que un segundo regimiento liderado por el general Wang Bo se apropiaba de las alturas del Monte Luotong. Efectuado el ataque inicial, los soldados a bordo de los vehículos acorazados de la 200ª División Motorizada liderada por el general Gao Jien se hicieron rápidamente con las Cotas 600 y 652, liberaron el pueblo de Chiutang y conquistaron apenas sin encontrar resistencia el estratégico Paso de Kunlun. Simultáneamente la Fuerza de Ruta Occidental emprendió su propia ofensiva contra el saliente de Wuming, aunque en este caso las tropas chinas progresaron lentamente porque sólo ocuparon la localidad de Kaofengyi.

Al principio reinó la confusión en el Estado Mayor del XXI Ejército Japonés hasta que rápidamente el general Kinichi Imamura supo interpretar lo que pasaba para llegar a la conclusión de que no todo estaba perdido. La razón de su pensamiento era que pese a que los chinos habían ocupado una serie de objetivos muy importantes por hallarse escasamente defendidos, el resto de las fuerzas japonesas se hallaban repartidas en bases móviles y campamentos de las montañas adyacentes, la mayoría intactas y preparadas para organizar un contraataque aprovechando que los chinos todavía no habían tenido tiempo de consolidar sus posiciones en el Paso de Kunlun.

Soldados chinos de la 200ª División Motorizada cargando a la bayoneta sobre los riscos del Paso de Kunlun.

La contraofensiva del XXI Ejército Japonés comenzó el 20 de Diciembre con elementos de la 5ª División de Infantería y la plantilla completa de la Brigada de Infantería Taiwanesa “Formosa”. Como aún los chinos de la Fuerza de Ruta Septentrional estaban cavando trincheras a medio terminar, las oleadas de tropas japonesas y taiwanesas pasaron por encima de sus oponentes, matando a muchos de ellos y forzándoles a emprender la retirada. Bastaron tan sólo unas horas que para los nipones y los taiwaneses recuperasen primero las localidades de Kaofengyi y Chiutang, luego el mismo Paso de Kunlun y por último algunas montañas de los alrededores como el Monte Luotang y la Cota 600.

Nuevamente a la jornada siguiente, el 21, fueron las tropas chinas de la Fuerza de Ruta Septentrional las que contraatacaron en esta ocasión, chocando de frente con el avance de la 21ª Brigada de Infantería al mando del general Masao Nakamura. Durante el encuentro que se prolongó una semana sobre diferentes riscos y colinas de la zona se saldó en una serie de cargas y contracargas en las que peleó entre trincheras, alambradas y pozos de tirador, a veces combatiéndose cuerpo a cuerpo o a la bayoneta calada, e incluso con gases venenosos que de manera ilegal arrojaron los aviones del XXI Cuerpo Aéreo. Las bajas fueron enormes para los dos bandos, aunque los chinos al menos pudieron recuperar algunos enclaves como la Cota 441 y la Cota 600, el Fuerte Tongxin que fue desalojado de enemigos, el Monte Luotang tras ser escalado por las tropas de la 1ª División de Élite “Honor” o el Monte Jieshoy después de ser asaltado por los carros de la 200ª División Motorizada.

La persistencia del Ejército Chino por intentar apoderarse del Paso de Kunkun llevaron al general Kinichi Imamura a intuir acertadamente que los continuos ataques sólo podían ser la antesala de una ofensiva mucho mayor orientada bien a embolsar a sus fuerzas en torno a Nanning, bien a empujarlas hacia el Golfo de Tonkín, e incluso ambas posibilidades. Ante estas sospechas que cada día tomaban mayor forma desgajó a un contingente de la 5ª División de Infantería y lo mandó hacia la frontera con Vietnam para ocupar la ciudad de Lungchow. El motivo de tal maniobra consistía en disponer de una ruta para escapar en caso de torcerse gravemente la situación, pero también evitar que los chinos pudiesen reabrir su ruta de avituallamiento logístico con la Indochina Francesa.

Según lo previsto por el XXI Ejército Japonés, la fuerza expedicionaria de la 5ª División de Infantería protagonizó un espectacular avance hacia la frontera sino-vietnamita tomando antes del 20 de Diciembre las localidades de Laotukou, Suilu, Panli y Peichianghsu, así como la ciudad de Lungchow el 21. Sin embargo y contra todo lo imaginado el Ejército Chino disponía de grandes reservas a la retaguardia que el 24 de Diciembre se abalanzaron desde el norte contra la nueva amenaza, haciéndolo las unidades de la Fuerza de Ruta Occidental que obligaron al contingente nipón a salir huyendo de Lungchow, siendo ésta última recuperada esa misma jornada, como también hicieron los chinos a la hora de retomar Peichianghsu, Panli y Suilu tras provocar a los japoneses 1.000 muertos en plena persecución.

Tropas del Kuomintang celebrando la victoria por haber arrebatado el Paso de Kunlun al XXI Ejército Japonés.

Mientras la lucha se desarrollaba cerca de la frontera con Vietnam la Fuerza Aérea China y la Fuerza Aérea Japonesa intentaron debilitarse mutuamente sobre la provincia de Guangxi. Por ejemplo el XXI Cuerpo Aéreo Japonés bombardeó con bimotores Mitsubishi G5M la ruta hacia la demarcación con Indochina y el Aeródromo de Liuzhou en el que destruyeron o dañaron doce aparatos sobre la pista o en el aire, entre estos un caza soviético I-16 Mosca, siendo su piloto el último voluntario ruso fallecido de la Segunda Guerra Sino-Japonesa. De igual manera los aviones del II Cuerpo Aéreo de Ruta Chino lanzaron incursiones sobre el Aeródromo de Nanning con bombarderos soviéticos Tupolev SB que destrozaron a ocho interceptores nipones Mitsubishi A5M, además de ametrallar a ras de suelo el Paso de Kunlun con cazas P-36 Hawk, Gladiator y Polikarpov I-15. Una vez concluida la lucha sobre el cielo el 31 de Diciembre de 1939, el resultado fue de once aviones japoneses abatidos (un bombardero Mitsubishi G3M y diez cazas Mitsubishi A5M) por diecisiete aparatos chinos (trece cazas I-16 Mosca, dos Gladiator, un Polikarpov I-15 y un P-36 Hawk).

Los defensores de la 21ª Brigada de Infantería Japonesa sobre el Paso de Kunlun entraron a finales del mes de Diciembre en una situación desesperada porque poco a poco los soldados chinos que se desplazaban sobre las montañas de alrededor en números mucho mayores les fueron aislando en los montes y cortando sus rutas de suministros. A raíz de esta táctica guerrillera los japoneses se fueron quedando sin raciones, municiones y medicamentos, a la vez que se reducían sus efectivos, sobretodo después de rechazar a duras penas un violento ataque frontal de la 159ª División de Infantería y de sufrir los continuos bombardeos de las baterías de morteros emplazadas en los riscos circundantes.

El ataque final contra el Paso de Kunlun tuvo lugar el 31 de Diciembre de 1939 cuando la Fuerza de Ruta Septentrional reunió a tropas frescas de la 22ª División Nueva y una punta de lanza compuesta por 390 tanques de la 200ª División Motorizada entre los que había 240 carros soviéticos T-26, 120 tanquetas italianas Carro Veloce L3/35 y 30 vehículos blindados rusos BT-5. La ofensiva aplastó las vulnerables defensas enemigas porque los soldados nipones fueron aniquilados por los chinos, mientras que sus posiciones estáticas de cañones y ametralladoras situadas sobre la carretera silenciadas una a una por los tanques. Curiosamente el general Masao Nakamura que lideraba la 21ª Brigada de Infantería, cayó en combate junto a todos los oficiales y hombres que le rodeaban después de recibir una bala en su estómago, justo unos minutos antes de que las tropas chinas recuperasen el Paso de Kunlun.

El exterminio completo de la 21ª Brigada de Infantería propició la ruptura de todo el frente sur de China porque con la brecha abierta sobre la provincia de Guangxi el XXI Ejército Japonés se encontró con que no tenía reservas suficientes para taponar todos los huecos. Así fue como el 4 de Enero de 1940 la Fuerza de Ruta Septentrional que se filtraba por el Paso de Kunlun con miles de tropas recorrió 8 kilómetros hacia el sur y tomó el pueblo de Chiutang, mientras que algo más al oeste, la Fuerza de Ruta Occidental provocó el derrumbe del saliente de Wuming y ocupó esta última ciudad. No obstante y pese a que la situación era favorable para los chinos, el general Bai Chongxi ordenó detener la ofensiva por miedo a caer una trampa y estropear todas la gran victoria obtenida, una decisión que fue ratificada por el Presidente Chiang Kai-Shek.

Desde entonces el frente de Guangxi entró en una fase estática típica de una “guerra de trincheras”, por lo menos hasta que el 25 de Enero la 5ª División de Infantería y la 18ª División de Infantería que acababa de abandonar sus posiciones en el Golfo de Tonkín se movieron contra los atrincheramientos de las Fuerzas de Ruta Septentrional y Occidental. Gracias a que por aquel entonces los japoneses se habían reforzado, pudieron desbaratar las defensas chinas y ocupar las localidades Kantang, Pinyang, Shanglin, Tsouhsu y Yungchun, además de recuperar nuevamente el saliente de Wuming ja jornada del 8 de Febrero.

Bandera japonesa capturada en el Paso de Kunlun por soldados del Ejército Chino.

La alegría del XXI Ejército Japonés sólo duro veinticuatro horas porque el 9 de Febrero, justo en el instante en que el general Kinichi Imamura era sustituido por el general Seîchi Kuno, el Kuomintang de nuevo pasó a la contraofensiva desarticulando a las vanguardias japonesas de primera línea y perforando el frente con una brecha de 32 kilómetros de profundidad mediante la cual los soldados chinos pudieron reconquistar Pinyang ese mismo día, el saliente de Wuming el 11 y la localidad de Kaofengyi el 18. El progreso fue casi milagroso porque las tropas chinas avanzaron bajo el constante acoso de una aviación japonesa con el control absoluto del aire, cuyos aviones estuvieron a punto de matar al Presidente Chiang Kai-Shek cuando se acercó a la zona de operaciones para inspeccionar el curso de la lucha desde la ciudad de Liuzhou, donde una bomba impactó encima del techo de hormigón de su búnker, haciendo que los desprendimientos y la metralla mataran a doce de sus propios guardaespaldas (saliendo él milagrosamente ileso).

Irremediablemente el frente de Guangxi se fue convirtiendo desde Marzo de 1940 en un área de ofensivas y contraofensivas tanto por parte del Ejército Chino como del XXI Ejército Japonés, recientemente rebautizado como XXII Ejército Japonés, sin un claro vencedor porque los chinos recuperaron mucho territorio, pero a la vez los japoneses se extendían a otras comarcas vecinas para compensar el terreno perdido. De hecho fueron las 5.000 tropas niponas de la 5ª División de Infantería las últimas en lanzar una operación de entidad porque retomaron la ciudad de Yungshun y también la Linghsan, aunque en esta última fueron víctimas de un contraataque por la espalda cuando las fuerzas chinas de la 93ª División de Infantería cruzaron las aguas sel Río Yun y la obligaron a retroceder y abandonar el enclave el 25 de Marzo.

Conclusión

La campaña de Guangxi concluyó en Abril de 1940 con una “guerra de posiciones” porque el Ejército Chino y el XXII Ejército Japonés que para entonces ya estaban muy desgastados después de tres meses intensos de combates, no tuvieron más remedio que cavar trincheras a la espera de acontecimientos. El resultado de este acontecimiento que recibió el nombre de la Batalla del Paso de Kunlun terminó en una clara victoria de la China Nacionalista, ya que aunque no expulsó a los invasores de la provincia, al menos evitó el derrumbe del frente sur, interrumpió el avance enemigo en esa zona del país y forzó a los japoneses a pasar a la defensivas, además de haberles humillado con el embolsamiento y destrucción de la 21ª Brigada de Infantería, incluyendo la muerte del 85% de su oficialidad y el general Masao Nakamura.

China sufrió 23.816 bajas entre 5.600 muertos, 17.416 heridos y 800 desaparecidos, además de ser derribados 17 de sus aviones (14 chinos y 1 soviético).

Japón sufrió 8.100 bajas entre 4.000 muertos, 4.000 heridos y 102 prisioneros, además de ser abatidos 23 de sus aviones.

La Batalla del Paso de Kunlun a medio plazo tuvo un impacto muy decisivo en el desarrollo general de la Segunda Guerra Mundial. La razón de su importancia radicó en que tras el grave revés del XXI Ejército Japonés y la posterior “guerra de trincheras” que supuso la inmovilidad de todas sus divisiones sobre una cabeza de puente al sur de Guangxi, los nipones no tuvieron otra alternativa que desatascar la situación con la invasión de la vecina Indochina Francesa aprovechando que Alemania acababa de ocupar Francia en el verano de 1940, algo que sin duda facilitó el nacimiento del Eje junto al Tercer Reich, las sanciones económicas por parte de los Estados Unidos y finalmente el ataque a Pearl Harbor que desembocó en la Guerra del Pacífico.

 

Bibliografía:

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-Mao Min, The Revival of China, Volume 1, “The Kunlun Pass Battle”, The Revival of China Editions (2017), p.461-462
-Frank Dorn, The Sino-Japanese War 1937-41. From Marco Polo Bridge to Pearl Harbor, “Campaign of Southern Kwangsi”, MacMillan Publishing (1974), p.290-293
-Håkan Gustavsson, Sino-Japanese Air War 1937-1945. The Longest Struggle, “1939: The Nomonhan Incident”, Fonthill (2016),p.74-75