Batalla del Mar de Filipinas

 

Cuando comenzó la campaña de las Islas Marianas el 16 de Junio de 1944 con la invasión de la Isla de Saipán, la flota norteamericana había anclado alrededor de todo el archipiélago en una posición desprotegida muy desfavorable. Japón no podía desaprovechar esa ventaja tan evidente, por eso la Marina Imperial Japonesa debía aventurarse a destruir su enemigo y salvar dentro de lo posible a Saipán. Esta etapa de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra del Pacífico sería conocida como “el tiro al pavo en las Marianas”.

Flota Japonesa

Mucho antes de que Japón organizara el equema táctico sobre las Islas Marianas, ya existía un plan previo. El almirante Mineichi Koga diseñó la “Operación Z”, consistente en un plan que debía prepararse con muchos meses de antelación con el fin de atraer a la flota estadounidense a una trampa en las Islas Palau y destruirla de un sólo golpe, tal y como había hecho el almirante Togo Heihachuro al hundir a la Marina de Rusia en 1805 durante la Batalla de Tsushima en la Guerra Ruso-Japonesa. Sin embargo el almirante Koga murió en un accidente de avión sobre el mar, desapareciendo su cuerpo para siempre. Su lugarteniente a bordo de otro avión que también amerizó, Shigeru Fukudome, nadó con los documentos de la Operación Z hasta la Isla de Cebú, siendo capturado por guerrilleros filipinos dirigidos por el coronel estadounidense James Cushing. Increíblemente Cushing confundió a Fukudome con el almirante Kogo al encontrar sus documentos, haciéndose el prisionero pasar por él, teatro que funcionó. Finalmente, tras varias negociaciones, Fukudome fue puesto en libertad a cambio de que una patrulla japonesa de ocupación en Cebú les perdonera la vida y les dejase escapar. Una vez Fukudome regresó a Japón informó que los documentos de la Operación Z estaban en manos estadounidenses y que era preciso modificar el plan. El problema de ese cambio es que según las nuevas directrices, la batalla decisiva surgiría espontáneamente, con lo cual se perdería el importante factor sorpresa como en Tsushima o Pearl Harbor.

Unos días antes de la invasión americana de Saipán, el vicealmirante japonés Jisaburo Ozawa, vicealmirante de la 1ª Flota Móvil, ubicada concretamente en Tawitawi, cerca de las Filipinas, zarpó y se echó a la mar lista para poner en práctica la “Operación Z”. Pero a diferencia del plan del fallecido almirante Koga, la nueva idea era partir desde Filipinas y caer sobre la flota estadounidense en las Marinas por sorpresa. El inconveniente en este caso es que Koga estipuló que debía prepararse a conciencia este encuentro tal y como sucedió en 1905 durante la Batalla de Tsushima, sin embargo Ozawa escogió el sitio y el lugar espontáneamente y con demasiada improvisación.

La Marina Imperial Japonesa de 55 navíos contaba con 9 portaaviones, entre ellos los veteranos Shokaku, Zuikaku, más los nuevos Taiho, Junyo, Ryuho, Hiyo, Zuiho, Chiyoda y Chitose. Les seguían los 5 enormes acorazados, de los cuales dos eran los superacorazados Yamato y Musashi, el veterano Nagato y los más modestos Kongo y Haruna. Otros 11 cruceros, 27 destructores y 2 petroleros serían el complemento de escolta. Como apoyo del aire protegería a la flota la Fuerza Aérea Imperial Japonesa de 750 aviones divididos en 550 aparatos embarcados y otros 300 aparcados en las bases aéreas de la Isla de Guam, sin embargo el mayor problema es que casi todos los pilotos eran novatos y no tenían experiencia.

1ª Flota Móvil (Vicealmirante Jisaburo Ozawa):
9 Portaaviones: Chitose, Chiyoda, Zuiho, Taiho, Shokaku, Zuikaku, Junyo, Hiyo y Ryuho.
5 Acorazados: Yamato, Musashi, Kongo, Haruna y Nagato
11 Cruceros: Atago, Takao, Chokai, Maya, Kumano, Suzuya, Tone, Chikuma, Haguro, Myoko y Mogami.
27 Destructores: Asashimo, Kishinami, Okinami, Tamanami, Hamakaze, Fujinami, Shimakaze, Yahagi, Urakaze, Isokaze, Watatsuki, Hatsuyuki, Akizuki, Shimotsuki, Michishio, Nowaki, Yamagumo, Shigure, Samidare, Hayashimo, Akishimo, Hibiki, Hatsushimo, Yunagi, Tsuga, Yukikaze y Uzuki.
3 Petroleros: Hayasui, Genyo Maru y Senyo Maru.
TOTAL = 55 Navíos.

Plan de Estados Unidos

Raymond Spruance, vicealmirante de la Fuerza de Tareas 58 (Task Force 58) perteneciente a la Flota de Estados Unidos (US Navy), fue por obra del destino el encargado de protagonizar la batalla que los japoneses estaban a punto de poner en marcha.

Ubicada en las Islas Marianas tras zarpar de las Islas Marshall, la Task Force 58 de 103 navíos se constituía principalmente de los 12 portaaviones USS Enterprise, USS Lexington, USS Princeton, USS San Jacinto, USS Hornet, USS Yorktown, USS Belleau Wood, USS Bataan, USS Bunker Hill, USS Cabot, USS Monterey, USS Essex, USS Langley y USS Cowpens. Los 7 acorazados disponibles eran el USS Washington, USS North Karolina, USS South Dakota, USS Iowa, USS Indiana, USS Alabama, USS Princeton, USS San Jacinto y USS New Jersey. Las otras escoltas complementarias sumaban 21 cruceros (8 pesados y 13 ligeros), 44 destructores y 19 submarinos. Los aviones de apoyo disponibles ascendían a 956, siendo la mayoría los nuevos cazas Hellcat y todos sus pilotos veteranos desde la Batalla del Mar del Coral (1942) a diferencia de los japoneses.

Task Force 58 (Vicealmirante Marc Mitscher):
12 Portaaviones: USS Enterprise, USS Lexington, USS Princeton, USS San Jacinto, USS Hornet, USS Yorktown, USS Belleau Wood, USS Bataan, USS Bunker Hill, USS Cabot, USS Monterey, USS Essex, USS Langley y USS Cowpens.
7 Acorazados: USS Washington, USS North Carolina, USS Indiana, USS Iowa, USS New Jersey, USS South Dakota y USS Alabama.
21 Cruceros: USS Baltimore, USS Boston, USS Canberra, USS Oakland, USS Santa Fe, USS Mobile, USS Biloxi, USS San Juan, USS Indianapolis, USS Reno, USS Montpelier, USS Cleveland, USS Birmingham, USS San Diego, USS Vincennes, USS Houston, USS Miami, USS Wichita, USS Minneapolis, USS New Orleans y USS San Francisco.
44 Destructores: USS Izard, USS Charrette, SS Conner, USS Bell, USS Burns, USS Boyd, USS Bradford, USS Brown, USS Cowell, USS Owen, USS Miller, USS The Sullivans, USS Tingery, USS Hickox, USS Hunt, USS Lewis Hancock, USS Marshall, USS Clarence Bronson, USS Cotten, USS Dortch, USS Gatling, USS Healy, USS Cogswell, USS Caperton, USS Ingersoll, USS Knapp, USS Anthony, USS Wadsworth, USS Terry, USS Braine, USS Mugford, USS Conyngham, USS Patterson, USS Bagley, USS Selfride, USS Halford, USS Guest, USS Bennet, USS Fullam, USS Hudson, USS Twining, USS Monssen, USS Yarnall y USS Stockham.
19 Submarinos: USS Plunger, USS Gar, USS Archerfish, USS Plaice, USS Swordfish, USS Pintado, USS Pilotfish, USS Tunny, USS Albacore, USS Seawolf, USS Bang, USS Finback, USS Stingray, USS Flying Fish, USS Muskallunge, USS Seahorse, USS Pipefish, USS Cavalla y USS Growler.
TOTAL = 103 Navíos.

Tiro al Pavo en las Marianas

Previamente en los días anteriores a la batalla, el reconocimiento norteamericano localizó a 200 millas naúticas del oeste de Saipán a la Marina Imperial Japonesa el 17 de Junio de 1944. Al día siguiente, 18 de Junio, la Task Force 58 fue avistada por aviones de reconocimiento japoneses navegando en ruta desde las Islas Marshall hacia las Islas Marianas. Por fin la noche del 18 al 19 de Junio, ambas flotas convergieron muy alejadas una de la otra sobre el Mar de las Filipinas.

Con el Sol sobre el cielo en el comienzo de la mañana del 19 de Junio de 1944, Spruance tuvo certeza del punto exacto de la escuadra enemiga gracias al reconocimiento submarino que acechaba en el Estrecho de San Bernardino. Sin embargo los japoneses tuvieron un conocimiento más detallado de información sobre la flota enemiga, sabiendo con una cifra muy aproximada el número de barcos contrarios. Gracias a la buena recopilación de datos japonesa y al confuso reconocimiento americano, Ozawa se adelantó dando la orden de partir a sus aeroplanos.

Justo antes de despegar los aviones, Ozawa en su buque insignia el portaaviones Taiho, pronunció las mismas palabras que el almirante Togo en visperas de la gesta de Tsushima: “El triunfo o la caída de Japón dependen de esta batalla”. Bajo esta frase de ánimo, 199 aviones emprendieron el vuelo a las 7:30 de la mañana en dos oleadas, la primera con 71 aparatos y la segunda con otros 128. También despegaron bombarderos medios y pesados de la Isla de Guam en la ruta contraria, con la intención de atrapar al enemigo entre dos fuegos.

Hellcats norteamericanos persiguen a aviones japoneses Kawanishi Shiden Kai en el llamado “Tiro al Pavo en las Marianas”.

Todavía no había sucedido el encontronazo cuando ya las cosas salieron muy mal para los japoneses. Justo en la zona por donde navegaba la Marina Imperial, el submarino americano USS Albacore localizó sobre las 8:00 a toda la escuadra enemiga a través de su periscopio. Sumergido, el submarino sumergido se infiltró entre algunos destructores sin ser descubierto y levantó periscopio a 8.000 metros del portaaviones Taiho de 33.000 toneladas y una cubierta de vuelo de 240 metros de larga. Sin dudarlo el USS Albacore lanzó un abanico de torpedos justo antes de desaparecer bajo las aguas. En ese instante un piloto de bombardero en picado Aichi-Val llamado Akio Komatsu, divisó la estela de un torpedo en el agua dirigiéndose al navío del que había despegado. Asombrosamente en un acto heroico por salvar las vidas de sus compañeros, dirigió su avión contra el agua en la ruta del torpedo, consiguiendo chocar con este y detonarlo, aunque sacrificando él su vida y también su aparato que quedó destruido. Pero lo cierto es que había un segundo torpedo que todo el mundo ignoró, el cual explosionó en el portaaviones, aunque por suerte causando daños leves. Muchos marineros ni siquiera notaron el impacto y el navío siguió navegando normalmente.

Sobre las 10:00 horas del 19 de Junio un total los 71 aviones japoneses de la primera oleada se toparon con la Task Force 58. Rápidamente los americanos respondieron con 200 cazas Hellcat que los interceptaron en vuelo. Increíblemente los estadounidenses derribaron a 41 aparatos enemigos como si fuese un sencillo juego. Sólamente un avión japonés soltó una bomba sobre el acorazado USS South Dakota que explotó provocando 27 muertos y 24 heridos. Ningún aparato norteamericano fue derribado debido a la experiencia de sus pilotos en vuelo, mientras que la mayoría de japoneses eran novatos que volaban por primera vez y no tenían ni idea de pelear en el aire.

Poco después los aviones japoneses de la segunda oleada volvieron a atacar con 128 aparatos más. Una vez más la inexperiencia de los pilotos nipones permitió a los Hellcat del portaaviones USS Essex abatir a 97 aviones nipones más. Una tercera oleada de 47 aeroplanos japoneses atacó también, pero fue inútil porque los americanos derribaron a 7 aparatos y se retiraron. Hubo una a última oleada japonesa que realizaron 82 aviones, siendo 12 de ellos abatidos y marchándose el resto en retirada, aunque durante la huída hacia Guam una escuadrilla de 27 Hellcats interceptó al enemigo y derribó otros 30 aeroplanos japoneses más. El resto de ataques existentes fueron de unidades aisladas en lugar de oleadas, pero tampoco resultó útil porque perdieron a manos de los cazas y de la artillería antiaérea de los barcos otros 53 aparatos. El único logro japonés fue dañar levemente con una bomba al portaaviones USS Bunker Hill.

Para el mediodía del 19 de Junio, los japoneses habían perdido 240 aparatos y los estadounidenses sólo 14 aviones. Tal fue la facilidad con que los norteamericanos derribaron a los aeroplanos enemigos que llamaron a la jornada “el Tiro al Pavo en las Marianas”.

Hundimientos del Shokaku y Taiho

A mediodía, sobre las 12:30 horas, la flota japonesa navegó por la ruta en la que se encontraba casualmente el submarino americano USS Cavalla. Sin vacilar, el sumergible a sólo medio kilómetro de distancia lanzó seis torpedos contra el portaaviones Shokaku. Tres de los torpedos lo alcanzaron provocando una destrucción devastadora y unos daños irreparables. Con rapidez el destructor Urazake se acercó para intentar apagar los incendidos desde mangueras. Los auxiliares trabajaron duramente en el interior del navío y en un principio todo pareció controlado porque continuó navegando. Sin embargo cerca de las 15:00 horas de la tarde, los incendios internos del Shokaku terminaron por afectar a sus partes vitales. Inesperadamente unas explosiones encadenadas unas de otras, partieron el portaaviones Shokaku en dos trozos que se hundieron. Murieron 1.272 marineros, siendo 570 rescatados por el crucero Yahagi y los destructores Urakaze Wakatsuki.

Portaaviones japonés Shokaku hundiéndose en llamas tras ser alcanzado por torpedos del submarino americano USS Cavalla. Un total de 1.272 personas murieron a bordo.

Media hora después de la tragedia del Taiho, a las 15:32, Ozawa se sentía abrumado por la derrota de su fuerza aérea y naval, pero todavía una negligencia agravaría el desastre. Ocurrió esta vez por culpa de un fallo humano cuando un oficial de seguridad en el interior del portaaviones Taiho abrió totalmente los ventiladores sin contar con los vapores que estaban controlados en el recinto acordonado del barco donde había explotado el torpedo del submarino USS Albacore la mañana anterior. De no haberse abierto la válvula no hubiese sucedido nada y una vez en puerto la avería podía haber sido reparada, sin embargo nadie cayó en la cuenta del error y poco a poco el navío se llenó de un gas inflamable. Una chispa inesperada hizo que todo el gas prendiese y en cuestión de segundos una reacción en cada inflamatoria se extendió por el barco calcinando instantáneamente al personal. De repente, una gigantesca explosión sacudió el portaaviones entero que poco a poco comenzó a escorarse. Unos 500 marineros fueron evacuados, incluyendo Ozawa que subió primero a bordo del destructor Wakutsuki y después estableció el puesto de mando en el crucero Haguro. Irremediablemente el portaaviones Taiho se hundió con 2.650 hombres que perecieron.

Contraataque de la US Navy

Por la tarde de aquel 20 de Junio, el almirante Spruance supo gracias al reconocimiento aéreo del portaaviones USS Enterprisela la posición exacta de la flota japonesa a 280 millas naúticas de su escuadra. Entonces se presentó un gran problema, ya que si los aviones despegaban en ese momento para atacar a los japoneses, a la vuelta sería de noche y no podrían aterrizar en los portaaviones por culpa de la oscuridad. Pero había un inconveniente mayor, pues no habría suficiente combustible para retornar y los aparatos caerían al mar. Sin embargo por otro lado no podía permitir que Ozawa escapase. La solución, a sabiendas de que la misión era suicida, fue la de consultar a los aviadores. Sorprendentemente aquellos valientes pilotos estadounidenses aceptaron el reto a pesar de que aquello les costase pasar la noche flotando en el mar. Sin miedo alguno, un total de 216 aviones embarcados del modelo Hellcat, Avenger y Helldrivers, despegaron de los portaaviones con un futuro incierto.

Sobre las 18:30 horas de la tarde los aviones americanos sobrevolaron la flota japonesa que fue localizada. Al darse cuenta estos pusieron en el aire a 75 cazas Zero. El combate aéreo fue un poco más complicado que los anteriores, pero finalmente los estadounidenses vencieron derribando a 65 aparatos japoneses y perdiendo ellos 20 aviones.

Desprotegidos los navíos japoneses, los aviones estadounidenses se lanzaron a por el más apetecible, el portaaviones Hiyo. Dos bombas explosionaron en la cubierta matando a todo el personal del primer nivel. Bajo el casco el torpedo de un Avenger impactó abriendo una brecha de agua. Al cabo de un rato, sin poder controla la situación, el portaaviones Hiyo se hundió, muriendo 247 personas a bordo, aunque más de 1.000 afortunadamente se salvaron al saltar y ser recogidos por los destructores de escolta.

Otros dos barcos hundidos fueron los petroleros Genyo Maru y Senyo Maru. También resultaron dañados los portaaviones Zuikaku, Junyo y Chiyoda, más el acorazado Haruna y los cruceros Mogami y Maya.

Noche del 20 al 21 de Junio

Cuando la Batalla del Mar de Filipinas terminó para los japoneses con una tremenda derrota, para los pilotos norteamericanos continuaba la lucha, esta vez contra la noche y la gasolina en los depósitos de sus aeroplanos.

Todos los aviones se encontraban en pleno Océano Pacífico, a oscuras, sin visibilidad y lo peor de todo sin combustible.

A medida que transcurrió la noche los aparatos norteamericanos fueron cayendo uno a uno al mar. La mayoría de aviones amerizaron en el agua, menos un piloto que tuvo muy mala suerte y lo hizo en una solitaria isla estrellándose y perdiendo la vida.

Un piloto de torpedero Helldriver es rescatado en el mar la noche del 21 de Junio de 1944 tras quedarse sin combustible.

Durante toda la noche los pilotos estuvieron flotando en las oscuras aguas, muertos de frío, hambre y miedo. Bajo aquella aterradora experiencia un total de 49 pilotos perecieron helados de hipotermia, a causa de las heridas o por ataques de tiburones.

Únicamente algunos aviones que apenas habían gastado combustible durante la batalla llegaron a su flota. Para que aterrizasen el almirante Mitscher ordenó que encendieran las luces sobre la cubierta de vuelo, algo que iba contra las normas, pero que esos pilotos merecían.

Por fin, cuando amaneció el 21 de Junio, los pilotos supervivientes fueron localizados. Aquella mañana todos los que seguían con vida fueron rescatados del agua a bordo de hidroaviones PYB Catalina y destructores.

Resultado

Con la victoria decisiva en la Batalla del Mar de Filipinas, los Estados Unidos decantaron finalmente la Guerra del Pacífico a favor de las fuerzas navales de los Aliados. Para Japón el resultado catastrófico del encuentro significó el desperdicio de la última oportunidad para dar un “golpe mortal” a la flota enemiga. La cuenta atrás para la derrota japonesa final era ya inevitable.

Japón perdió un total un total de 3 portaaviones, el Taiho, el Hiyo y el Shokaku, este último simbólico al ser veterano del ataque a Pearl Harbor en 1941. También fueron hundidos 2 petroleros y dañados otros 3 portaaviones, 1 acorazado y 2 cruceros. Hubo 480 aviones derribados. Los muertos totales sumaron unos 4.000.

Estados Unidos perdió 123 aviones y apróximadamente 100 hombres perecieron. No hubo pérdidas navales, a excepción de daños ligeros en 1 portaaviones y 1 acorazado.

Sin duda alguna, la Batalla del Mar de Filipinas, convirtió a la US Navy en la flota absolutamente hegemónica del Océano Pacífico, título que ostentaría durante el resto de la Segunda Guerra Mundial y durante todo el siglo XX en adelante.

 

Bibliografía:

Derrick Wright, Pacific Victory. “The Great Marianas Turkey Shoot – The Battle of Philippine Sea”, Sutton (2005), p.84-87

Juan Antonio Guerrero, La II Guerra Mundial 60 años después. “El tiro al pavo en las Marianas”, Revista Muy Especial Nº68 (2005), p.91

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los americanos en Saipán: Caen las Marianas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.571-1.584
http://www.navweaps.com/index_oob/OOB_WWII_Pacific/OOB_WWII_Phillipine_Sea.htm