Batalla del Mar de Filipinas

La Batalla del Mar de Filipinas en 1944 constituyó la derrota naval más grave sufrida por la Marina Imperial Japonesa desde el trágico revés de la Batalla de Midway en 1942. Durante el enfrentamiento que tuvo lugar a medio camino entra las Islas Marianas y las Filipinas, la Flota Estadounidense demostró su superioridad numérica y técnica, hundiendo a tres portaaviones enemigos y derribando cientos de aparatos en lo que se conoció como “el Tiro al Pavo en las Marianas”.

Operazión Z

Bajo el nombre de “Operación Z”, el almirante Mineichi Koga diseño una trampa para la Flota Estadounidense consistente en atraerla hacia las Islas Palau y hundirla aprovechando las bases aéreas diseminadas por todos los archipiélagos adyacentes. A pesar de lo acertado del plan, la muerte de este estratega en un accidente de avión echó al traste con su idea porque su lugarteniente Shigeru Fukudome, quién durante el incidente amerizó con su aparato para recoger los documentos del plan, tuvo que nadar con el material hacia la cercana Isla de Cebú, donde fue capturado por unos guerrilleros de la Resistencia Filipina al mando del oficial norteamericano James Cushing. Lógicamente los partisanos se apropiaron del boceto de la “Operación Z”, aunque al final Shigeru Fukudome fue liberado porque después de que una patrulla japonesa rodease al contingente filipino para rescatarle, el lugarteniente hizo creer a James Cuching de que él era almirante Mineichi Koga y que negociaría con sus compatriotas a cambio de dejar marchar a sus hombres. Así fue como ambos pactaron un alto el fuego con el que Shigeru Fukudome pudo regresar a Japón.

El vicealmirante Jisaburô Ozawa de la I Flota Móvil iba a ser el encargado de poner en práctica la “Operación Z” en las Islas Palau cuando inesperadamente se presentó el oficial Shigeru Fukudome en su cuartel general de Tawitawi para informarle de que los norteamericanos poseían una copia original del plan elaborado por el almirante Mineichi Koga. Ante este imprevisto que nadie había imaginado, hubo que improvisar una nueva operación toda prisa y escoger un otro lugar para el emboscada, siendo en este caso elegidas las Islas Marianas a sabiendas de que los norteamericanos estaban a punto de iniciar la invasión de la Isla de Saipán (la cual se materializaría el 16 de Junio de 1944).

La Marina Imperial Japonesa reunió a 55 navíos entre los que estuvieron los 9 portaaviones Shôkaku, Zuikaku, Taihô, Junyô, Ryûhô, Hiyô, Zuihô, Chiyoda y Chitose; los cinco acorazados Yamato, Musashi, Kongo, Haruna y Nagato; los 11 cruceros Atago, Takao, Chokai, Maya, Kumano, Suzuya, Tone, Chikuma, Haguro, Myoko y Mogami, los 27 destructores Asashimo, Kishinami, Okinami, Tamanami, Hamakaze, Fujinami, Shimakaze, Yahagi, Urakaze, Isokaze, Watatsuki, Hatsuyuki, Akizuki, Shimotsuki, Michishio, Nowaki, Yamagumo, Shigure, Samidare, Hayashimo, Akishimo, Hibiki, Hatsushimo, Yunagi, Tsuga, Yukikaze y Uzuki; y los 3 petroleros Hayasui, Genyo Maru y Senyo Maru. Respecto a la Fuerza Aérea Imperial Japonesa fueron desplegados 750 aviones entre 550 aparatos embarcados y 300 bombarderos basados en la Isla de Guam.

Plan de Estados Unidos

Coincidiendo con la invasión de Estados Unidos a las Islas Marianas y el inicio de la Batalla de Saipán, se volvió urgente reunir a una poderosa escuadra en caso de que la Marina Imperial Japonesa se presentara en el lugar aprovechando que los norteamericanos se hallaban entretenidos en el archipiélago. Así fue como la Flota Estadounidense (US Navy) liderada por el almirante Chester Nimitz en el Océano Pacífico, desplegó a la 58ª Fuerza Operativa al mando del almirante Raymond Spruance y el vicealmirante Marc Mitscher que sin saberlo pronto haría frente a la I Flota Móvil del vicealmirante Jisaburô Ozawa.

La 58ª Fuerza Operativa poseía a un total de 103 navíos entre los estaban los 12 portaaviones USS Enterprise, USS Lexington, USS Princeton, USS San Jacinto, USS Hornet, USS Yorktown, USS Belleau Wood, USS Bataan, USS Bunker Hill, USS Cabot, USS Monterey, USS Essex, USS Langley y USS Cowpens; los 7 acorazados, USS Washington, USS North Carolina, USS Indiana, USS Iowa, USS New Jersey, USS South Dakota y USS Alabama; los 21 cruceros USS Baltimore, USS Boston, USS Canberra, USS Oakland, USS Santa Fe, USS Mobile, USS Biloxi, USS San Juan, USS Indianapolis, USS Reno, USS Montpelier, USS Cleveland, USS Birmingham, USS San Diego, USS Vincennes, USS Houston, USS Miami, USS Wichita, USS Minneapolis, USS New Orleans y USS San Francisco; los 44 Destructores: USS Izard, USS Charrette, SS Conner, USS Bell, USS Burns, USS Boyd, USS Bradford, USS Brown, USS Cowell, USS Owen, USS Miller, USS The Sullivans, USS Tingery, USS Hickox, USS Hunt, USS Lewis Hancock, USS Marshall, USS Clarence Bronson, USS Cotten, USS Dortch, USS Gatling, USS Healy, USS Cogswell, USS Caperton, USS Ingersoll, USS Knapp, USS Anthony, USS Wadsworth, USS Terry, USS Braine, USS Mugford, USS Conyngham, USS Patterson, USS Bagley, USS Selfride, USS Halford, USS Guest, USS Bennet, USS Fullam, USS Hudson, USS Twining, USS Monssen, USS Yarnall y USS Stockham; y los 19 submarinos USS Plunger, USS Gar, USS Archerfish, USS Plaice, USS Swordfish, USS Pintado, USS Pilotfish, USS Tunny, USS Albacore, USS Seawolf, USS Bang, USS Finback, USS Stingray, USS Flying Fish, USS Muskallunge, USS Seahorse, USS Pipefish, USS Cavalla y USS Growler; así como 956 aviones embarcados.

“Tiro al Pavo en las Marianas”

Antes de la propia Batalla del Mar de Filipinas, los aviones de reconocimiento de la Fuerza Operativa Nº18 avistaron a la I Flota Móvil a 200 millas náuticas al oeste de la Isla de Saipán, una información que el 19 de Junio de 1944 contrastaron cuando un submarino norteamericano señaló el punto exacto de la escuadra enemiga después de haber cruzado el Estrecho de San Bernardino en Filipinas (situado entre la Isla de Luzón y la Isla de Samar). Sin embargo y contra todo lo imaginado, también los aviones japoneses de rastreo que patrullaban el Pacífico Central descubrieron a la Flota Estadounidense al oeste de las Islas Marianas, por lo que inmediatamente el vicealmirante Jisaburô Ozawa se adelantó a sus oponentes y a las 7:30 horas ordenó el despegue de 199 aparatos embarcados (la primera oleada con 128 y la segunda con 71), así como de unos pocos bombarderos medios basados en la Isla de Guam con la intención de atrapar al enemigo en dos fuegos. Curiosamente sus últimas palabras antes de la misión, calcadas de las del almirante Heihachirô Tôgô en vísperas de la Batalla de Tsushima durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, fueron: “El triunfo o la caída de Japón dependen de esta batalla”.

Justo después del despegue de los 199 aviones de la I Flota Móvil, a las 8:00 horas de la mañana el periscopio del submarino estadounidense USS Albacore se encontró con la escuadra enemiga, a no mucha distancia del portaaviones Taihô de 33.000 toneladas de peso y 240 metros de longitud. Sin dudarlo un instante el sumergible esquivó a los destructores de escolta y a 8.000 metros de su objetivo disparó en abanico varios torpedos hacia la nave. Curiosamente el piloto Akio Komatsu que en aquellos instantes se encontraba despegando desde la cubierta a bordo de un bombardero en picado Aichi Val, vio la estela del torpedo en el agua y dirigió su aparato hacia el artefacto para explosionar contra el torpedo, perdiendo la vida y salvando a muchos de sus compañeros. Desgraciadamente su sacrificio fue en vano porque un segundo torpedo que nadie pudo distinguir impactó bajo la línea de flotación del buque, provocando daños en el Taihô (aunque por el momento siguió navegando).

Pintura de cazas Hellcat derribando a aviones japoneses Kawanishi Shiden-Kai durante el llamado “Tiro al Pavo en las Marianas”.

A las 10:00 horas del 19 de Junio de 1944, un total los 71 aviones japoneses de la primera oleada se toparon con la 58ª Fuerza Operativa que se defendió haciendo despegar de sus portaaviones a 200 cazas embarcados Hellcat. Aquel impresionante enjambre de aparatos norteamericanos, la mayoría con pilotos veteranos a diferencia de sus oponentes bisoños, defendieron muy bien a sus buques porque sin sufrir una sola baja derribaron a 41 aviones nipones con relativa facilidad. De hecho solamente un torpedero Nakajima B5N atravesó la pantalla antiaérea e impactó con una bomba de 250 kilogramos en el acorazado USS South Dakota, provocando a los estadounidenses 51 bajas entre 27 muertos y 24 heridos.

La segunda oleada de 128 aviones japoneses atacó con idéntico resultado a la 58ª Fuerza Operativa porque los cazas Hellcat del portaaviones USS Essex derribaron a 97 aparatos; mientras que los de la tercera oleada perdieron a tan solo 7 aeroplanos. Respecto a la cuarta oleada de 82 aviones la misión terminó en tragedia porque primero un escuadrón embarcado abatió a 12 aparatos y posteriormente en el viaje de regreso una escuadrilla de 27 interceptores Hellcat eliminaron a otros 30 nipones muy cerca de la Isla de Guam. Ni siquiera los siguientes ataques que se produjeron de forma descoordinada durante las horas siguientes cosecharon éxito alguno porque los cazas y las baterías de los buques derribaron a 53 aviones japoneses, logrando éstos solamente dañar levemente con una bomba al portaaviones USS Bunker Hill. Aquel desastre que costó a los nipones la destrucción de 240 aparatos por tan solo 14 cazas estadounidenses, sería bautizado como “el Tiro al Pavo en las Marianas”.

Hundimientos del Shôkaku y Taihô

A las 12:30 horas del mediodía del 19 de Junio de 1944, el submarino estadounidense USS Cavalla al mando del capitán Herman Kossler que navegaba sumergido muy cerca de la I Flota Móvil localizó a medio kilómetro de distancia al portaaviones Shôkaku (uno de los que había participado en el ataque a Pearl Harbor), contra el que disparó seis torpedos, de los cuales tres impactaron mortalmente bajo la línea de flotación provocando unos daños devastadores e irreversibles. A pesar de que el destructor Urazake se aproximó para apagar sus incendios con mangueras y aparentemente extinguió la mayor parte de los fuegos, repentinamente a las 15:00 horas de la tarde se produjeron una serie de explosiones internas que partieron al portaaviones en dos secciones que se sumergieron bajo el agua, perdiendo la vida 1.272 marineros y siendo rescatados 570 por el crucero Yahagi y el destructor Wakatsuki.

Pintura sobre el portaaviones japonés Shôkaku hundiéndose en llamas tras ser alcanzado por torpedos del submarino americano USS Cavalla que le provocó un total de 1.272 muertos a bordo.

Al cabo de media hora del hundimiento del Shôkaku, a las 15:32 horas, el portaaviones Taihô que al inicio de la Batalla del Mar de Filipinas había sido levemente dañado por el submarino USS Albacore, fue víctima de una terrible negligencia humana que supondría su perdición. Todo sucedió cuando un oficial de seguridad abrió los ventiladores sin tener en cuenta los vapores que ya habían sido contenidos en unos de los recintos acordonados del barco, por lo que acto seguido se extendieron por los diferentes niveles de la nave una serie de gases inflamables que de manera inesperada entraron en contacto con una chispa, la cual provocó una intensa reacción en cadena de explosiones hasta envolver por completo al portaaviones. Aunque 500 marineros fueron evacuados a bordo del destructor Wakutsuki, incluyendo el vicealmirante Jisaburô Ozawa, finalmente el Taihô se hundió con 2.650 tripulantes muertos.

Contraataque

El 20 Junio de 1944, el almirante Raymond Spruance que tenía su puesto de mando en el portaaviones USS Enterprise, supo a raíz de un mensaje del reconocimiento aéreo acerca de la posición exacta de la I Flota Móvil del vicealmirante Jisaburô Ozawa a 280 millas náuticas de la 58ª Fuerza Operativa. A pesar de que a esa distancia los aviones no tendrían gasolina suficiente para efectuar el viaje de regreso, los pilotos aceptaron el resto de aquella misión suicida, por lo que acto seguido despegaron a un total de 216 aparatos embarcados entre cazas Hellcat y torpederos Avenger y Helldriver.

A las 18:30 horas de la tarde del 20 de Junio, los 216 aviones de la 58ª Fuerza Operativa sobrevolaron la I Flota Móvil para ser inmediatamente atacados por 75 interceptores Zero, contra los que se entabló un combate que dejó 65 aparatos nipones abatidos por tan solo 20 norteamericanos. Una vez dispersada la caza enemiga, dos bombas arrojadas por bombarderos Helldriver impactaron en la cubierta del portaaviones Hiyô, matando a todos los operarios del primer nivel, además de encajar la nave torpedo lanzado por un torpedero Avenger que le abrió una brecha de agua bajo el casco. Incapaz de seguir navegando por culpa de su escoramiento, al final el Hiyô se hundió con 247 marineros atrapados en su interior (aunque por suerte más de 1.000 salvaron la vida al ser recogidos por los destructores de escolta). De aquella tragedia tampoco se salvaron los dos petroleros Genyo Maru y Senyo Maru que también resultaron bombardeados y hundidos por la aviación estadounidense, sin contar con que sufrieron daños los tres portaaviones Zuikaku, Junyô y Chiyoda, el acorazado Haruna y los dos cruceros Mogami y Maya.

Noche del 20 al 21 de Junio

Después del hundimiento del portaaviones Hiyô, los 196 aviones estadounidenses de la 58ª Fuerza Operativa emprendieron el viaje de regreso en plena oscuridad de la noche y lo peor de todo sin el combustible necesario para alcanzar a su escuadra. Así fue como a medida que transcurrieron las horas y se agotó la gasolina de los depósitos, todos los aparatos fueron cayendo a uno a uno, amerizando en el agua o capotando hasta hacerse pedazos contra las oleas, por lo muchos pilotos perdieron la vida. Solo unos pocos aeroplanos que habían consumido poco carburante pudieron alcanzar los portaaviones gracias a que el vicealmirante Marc Mitscher ordenó encender las luces de las cubiertas (pese a que estaba prohibido).

Pintura de un piloto de torpedero Helldriver siendo rescatado en el mar por un destructor durante la noche del 21 de Junio de 1944.

Los pilotos supervivientes de la 58ª Fuerza Operativa vivieron una terrible experiencia porque permanecieron a flote durante toda la noche, pasando frío, hambre y miedo, lo que costó las vidas a 49 aviadores que perecieron de hipotermia, desangrados por las heridas o en el peor de los casos devorados por tiburones. Afortunadamente en cuanto amaneció la jornada del 21 de Junio de 1944, la mayoría de náufragos fueron descubiertos por el reconocimiento aéreo y rescatados tanto por destructores como por hidroaviones PBY Catalina.

Resultado

La victoria decisiva en la Batalla del Mar de Filipinas supuso para Estados Unidos la obtención definitiva de la superioridad naval sobre Japón en la Guerra del Pacífico. A pesar de que el plan original de la Marina Imperial Japonesa no era desacertado, factores como la improvisación a la hora de modificar la “Operación Z”, la bisoñez de los pilotos para la aviación embarcada y a que encima los golpes de suerte jugaron en contra los nipones como el caso del accidente que hundió al portaaviones Taihô, contribuyeron a convertir la campaña en uno de los mayores desastres marítimos del Imperio del Sol Naciente.

Japón sufrió el hundimiento de 5 navíos entre 3 portaaviones (Taihô, el Hiyô y el Shôkaku) y 2 petroleros (Genyo Maru y Senyo Maru), así como daños en otros 6 buques entre 3 portaaviones (Zuikaku, Junyô y Chiyoda), 1 acorazado (Haruna) y 2 cruceros (Mogami y Maya). A estas pérdidas hubo que sumar 4.000 muertos y 480 aviones abatidos.

Estados Unidos sufrió el derribo de 123 aviones y 109 muertos, así como daños en 2 navíos contando 1 portaaviones (USS Bunker Hill) y 1 acorazado (USS South Dakota).

A nivel estratégico, la Batalla del Mar de Filipinas dejó a la Flota Estadounidense como la escuadra hegemónica en todo el Océano Pacífico. A este importante hecho, hubo que añadir que Japón no pudo socorrer a las Islas Marianas, propiciando posteriormente la caída de las Islas de Saipán, Tinian y Guam con las que se establecieron aeródromos desde los que bombardear el territorio metropolitano de Japón con las “superfortalezas volantes” B-29 y bases navales desde las que a continuación lanzarse a la invasión de Filipinas y el resto de dominios del Imperio Japonés.

 

Bibliografía:

-Derrick Wright, Pacific Victory. “The Great Marianas Turkey Shoot – The Battle of Philippine Sea”, Sutton (2005), p.84-87
-Juan Antonio Guerrero, La II Guerra Mundial 60 años después. “El tiro al pavo en las Marianas”, Revista Muy Especial Nº68 (2005), p.91
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los americanos en Saipán: Caen las Marianas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.571-1.584
-http://www.navweaps.com/index_oob/OOB_WWII_Pacific/OOB_WWII_Phillipine_Sea.htm