Batalla del Estrecho de Dinamarca y “Caza del Bismarck”

Hasta 1941 no se produjeron grandes encuentros entre las dos grandes flotas de superficie de Gran Bretaña y Alemania desde que había comenzado la Segunda Guerra Mundial. Sería durante la “Operación Rhenübung” lanzada por los alemanes cuando por fin ambas escuadras medirían el poder de sus respectivos acorazados en una batalla a muerte que terminaría con el hundimiento de los majestuosos Bismarck por parte alemana y HMS Hood por parte británica.

Operación Rheinübung

Orgullosa podía sentirse la Marina de Guerra (Kriegsmarine) con los resultados obtenidos desde que había empezado la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia en 1939. Con unos efectivos muy inferiores en número y sin dominar los océanos, la escuadra alemana había conseguido poner en duros aprietos a las fuerzas británicas que no podían impedir de ninguna de las maneras los estragos causados contra las rutas comerciales de abastecimiento hacia Gran Bretaña. Solamente en el mes de Abril de 1941 los submarinos y corsarios alemanes hundieron 700.000 toneladas brutas a los ingleses y las cifras iban aumentando. Ante tan unas perspectivas tan favorables, Berlín ordenó en Mayo de 1941 hacer entrar en batalla también a las grandes unidades navales de superficie con la intención de dar uno de los mayores golpes en el tráfico mercante británico.

Bajo el nombre de “Operación Rheinübung (Maniobras del Rin)” el almirante Erich Raeder proyectó un plan coordinado de ataque sobre las rutas comerciales aliadas consistentes en dos alas ofensivas: los acorazados Scharnhorst y Gneisanau zarparían del puerto francés de Brest bordeando el sur de las Islas Británicas hasta el centro del Océano Atlántico; mientras que el Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen saldrían del puerto alemán de Gotenhafen navegando por el Mar del Norte y convergiendo entre Groenlandia e Islandia. Tal cosa obligaría a la escuadra británica a dividir sus fuerzas y por tanto a descuidar más la vigilancia en los convoyes que atravesaban el Atlántico Central, donde los cuatro acorazados unirían sus fuerzas y mermarían a incontables de mercantes.

Acorazado alemán Bismarck.

Infalible parecía ser la “Operación Rheinübung” hasta que justo antes de empezar comenzaron los problemas cuando en Brest el acorazado Scharnhorst tuvo que ser trasladado a dique seco por una avería y el Gneisenau sufrió daños leves en su hélice a causa de ataque aéreo británico. Como consecuencia de este imprevisto la misión estuvo a punto de suspenderse, de no ser porque el 5 de Mayo el mismo Führer Adolf Hitler visitó el puerto de Gotenhafen, donde cautivado por el poderío de los buques presentes, ordenó continuar adelante con la “Operación Rheinübung” utilizando exclusivamente a los navíos Bismarck y Prinz Eugen.

Al frente de la “Operación Rheinübung” fue puesto el almirante Günther Lütjens que izó la bandera de mando en el acorazado Bismarck y siguió con el plan previsto de bordear el Mar del Norte y atacar el Estrecho de Dinamarca a la altura de Groenlandia. Para ello emplearía al buque más poderoso de la Kriegsmarine, el acorazado Bismarck al mando de capitán Ernst Lindemann de 50.000 toneladas, 340 milímetros de blindaje, 32 nudos de velocidad y ocho cañones de 280 milímetros repartidos en cuatro torretas dúplex. A éste le escoltaba el crucero pesado Prinz Eugen al mando del capitán Helmuth Brinkmann con 18.000 toneladas, 105 milímetros de blindaje y ocho cañones de 203 milímetros.

Travesía

Sin levantar sospechas, la noche del 18 de Mayo de 1941 el acorazado Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen abandonaron el puerto de Gotenhafen pintados de franjas negras y ondas blancas en proa y popa para camuflarse mejor con el paisaje costero. Tras dividirse en el Mar Báltico, ambos dejaron atrás el Mar Báltico atravesando el Estrecho del Kategat entre Suecia y Dinamarca antes de volver a unirse a la altura de Arkona el 20 de Mayo. Lamentablemente tuvieron la mala suerte de ser identificados por el crucero neutral sueco Gotland que informó a Estocolmo, donde dos oficiales de sentimientos pro-británicos transmitieron los datos a Londres. Enterados en el Reino Unido de la travesía de los dos buques, un observador de la Resistencia Noruega llamado Vigo Axelssen confirmó sus sospechas cuando verificó que los buques enemigos estaban navegando paralelos a Escandinavia cerca de Bergen. Así fue como el 21 de Mayo el Bismarck entró en Noruega para repostar en el Fiordo de Grimstadt y el Prinz Eugen en la Bahía de Kalvanes, dos fondeaderos en los que aprovecharon para pintar sus respectivos cascos de gris oscuro, más acorde con el color de las olas del Mar del Norte.

Mientras los dos buques alemanes permanecían en Noruega, desde Gran Bretaña la Marina Real Británica (Royal Navy) ordenó movilizar a las grandes unidades de superficie. De este modo fue como la Gran Flota (Home Fleet) al mando del almirante John Tovey zarpó de la base de Scapa Flow en las Islas Orcadas con el portaaviones HMS Victorious y los tres acorazados HMS King George V, HMS Hood y HMS Prince of Wales escoltados por una escuadra de varios cruceros y numerosos destructores.

Al despuntar la tarde del 21 de Mayo, el acorazado Bismarck y el crucero Prinz Eugen abandonaron la costa de Noruega no sin antes ser avistados por un avión de reconocimiento británico Spitfire a 7.600 metros de altitud que inmediatamente informó a Londres. Sin embargo los alemanes pronto obtuvieron ventaja en el Mar del Norte porque una tormenta que descargó fuertes lluvias y levantó una espesa niebla con una visibilidad reducida de 350 metros, permitió al Bismarck y al Prinz Eugen escabullirse algún tiempo. Por suerte para los británicos la mañana del 22 de Mayo los aviones de reconocimiento volvieron a localizar a los buques germanos entre Islandia y la Isla de Jan Mayen en el Océano Glacial Ártico. Tal amenaza supuso un nuevo despliegue de fuerzas de la siguiente manera: los cruceros pesados HMS Norfolk y HMS Suffolk cerrando el paso en el Estrecho de Dinamarca más al norte, los acorazados HMS Hood y HMS Prince of Wales en la misma posición más al sur, el acorazado HMS Repulse cubriendo la ruta de las Islas Hébridas y el grupo del portaaviones HMS Victorious con el acorazado HMS King George V avanzando hacia el Atlántico Central.

Vista del acorazado Bismarck desde el crucero pesado Prinz Eugen.

Un día después de la persecución iniciada por la Royal Navy, la tarde del 22 de Mayo, los cruceros británicos HMS Norfolk y HMS Suffolk al mando del contraalmirante Frederick Wake-Walker se toparon de casualidad al noroeste de Islandia con el Bismarck y el Prinz Eugen a 22 kilómetros de distancia. Confundidos ambos bandos al principio debido a la fina capa de hielo que cubría el agua y a la nieve que caía del cielo, los primeros en reaccionar fueron los alemanes cuando el Bismarck disparó una andana de proyectiles que impactaron a escasa distancia del HMS Norfolk sin efecto alguno. No obstante los dos cruceros británicos no respondieron porque a sabiendas de que no eran rivales para los alemanes, aprovecharon la niebla existente para darse a la fuga y escapar sin ser molestados.

Gracias a la evasión de los cruceros británicos la medianoche del 22 al 23 de Mayo, el HMS Suffolk avisó por radio a los mucho más poderosos acorazados HMS Hood y HMS Prince of Wales, los cuales iniciaron la interceptación de los alemanes que por aquel entonces se hallaban a 480 kilómetros de su posición. El acorazado HMS Hood era uno de los más formidables acorazados de la Royal Navy con 46.000 toneladas de desplazamiento, 305 milímetros de blindaje y ocho cañones de 380 milímetros superiores a los de ambos buques alemanes; mientras que el HMS Prince of Wales era un acorazado de última generación con 35.000 toneladas, blindaje de 391 milímetros y diez cañones de 356 milímetros.

Orden de la Batalla del Estrecho de Dinamarca:
·Royal Navy:
-Acorazado HMS Hood
-Acorazados HMS Prince of Wales
·Kriegsmaeine:
-Acorazado Bismarck
-Crucero Pesado Prinz Eugen

Batalla del Estrecho de Dinamarca

A las 5:02 horas del 24 de Mayo de 1941, mientras el acorazado Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen navegaban a 30 nudos entre el Estrecho Dinamarca que separaba Islandia de la barrera de icebergs de Groenlandia, los hidrófonos alemanes interceptaron el sonido de hélices procedentes de dos grandes buques enemigos en la proa de babor. Aunque al principio dudaron de su veracidad, a las 5:45 los observadores descubrieron dos columnas de humo y dos torres en el horizonte, siendo rápidamente identificado uno de los navíos como el temible acorazado HMS Hood gracias al experto en siluetas de barcos, el comandante Paul Schmalenbach. Ante aquella terrible amenaza que se cernía sobre los alemanes, inmediatamente los dos navíos germanos activaron las alarmas y anunciaron “Zafarrancho de Combate”.

Exactamente a las 5:55 de la madrugada el acorazado británicos HMS Hood fue el primer buque en romper fuego a 20 kilómetros de distancia disparando una andanada de sus torretas contra sus oponentes, exactamente unos segundos después de que también lo hiciese el Bismarck con dos salvas y poco más tarde el HMS Prince of Wales. Los tres barcos fallaron porque los proyectiles del HMS Hood cayeron a corto espacio del crucero Prinz Eugen, los de Bismark a poca distancia del acorazado británico y los del HMS Prince of Wales a 900 metros del acorazado alemán.

Fue la segunda salva disparada por el crucero pesado Prinz Eugen y más en concreto uno de los proyectiles de 203 milímetros el primero en acertar al acorazado británico HMS Hood causando daños leves al incendiar los botes de salvamento de madera sobre la cubierta. Sin embargo mucho más mortíferas fueron las terceras y cuartas salvas efectuadas por el acorazado Bismarck después de que un proyectil penetrase en el blindaje del acorazado y detonase dentro de la santabárbara, prendiendo los cartuchos de munición de 100 milímetros y luego los depósitos de reserva, lo que generó una reacción en cadena sobre 100 toneladas de cordita que provocó una gigantesca explosión con una enorme columna de humo al mismo tiempo que la proa del buque se partía en dos mitades. Acto seguido los restos del acorazado británico HMS Hood se hundieron bajo el agua muriendo un total de 1.419 marineros. Únicamente hubo tres supervivientes a flote que fueron posteriormente rescatados por el destructor HMS Electra.

Izquierda: Acorazado británico HMS Hood. Derecha: Hundimiento del mismo.

Hundido el HMS Hood, los marineros del Bismarck estallaron en júbilo abrazándose y cantando por la victoria hasta que los oficiales pusieron orden al indicarles que todavía el HMS Prince of Wales seguía operativo. Fue entonces cuando el acorazado británico lanzó su sexta y séptima andanadas impactando en el Bismarck con varios proyectiles que abrieron dos brechas a babor por las que entraron 2.000 toneladas de agua dentro de una caldera auxiliar y dañaron la catapulta del hidroavión y un depósito de combustible que hundió la proa dos grados y redujo su velocidad de 30 a 28 nudos. Por su parte el Bismarck respondió acertando con varios proyectiles al HMS Prince of Wales que mataron a 14 marineros y destruyeron su puente de mando, estación de radar y el giróscopo.

Viéndose incapaz de hacer frente a los navíos alemanes, finalmente el HMS Prince of Wales emitió una cortina de humo para ocultarse hasta conseguir escaparse de sus enemigos navegando hacia el sureste. Por su parte los alemanes optaron por no perseguirle a pesar de que podrían haberlo hundido con facilidad.

Finalizado el encuentro a las 6:09 de la madrugada, la Batalla del Estrecho de Dinamarca terminó en una clara victoria alemana que se saldó con el hundimiento del acorazado británico HMS Hood y sin ninguna pérdida alemana significativa. De hecho en cuanto se supo que se había hundido a uno de los buques más famosos de la Royal Navy, el triunfo se celebró por todo lo alto en Alemania y por supuesto entre la tripulación del Bismarck que recibió un regalo extra de chocolate y cigarrillos.

Caza del Bismarck

Todo la “Operación Rheinübung” parecía estar marchando a la perfección para los alemanes hasta que los técnicos del acorazado Bismarck evaluaron que los daños sufridos, aunque fuesen leves, necesitaban ser reparados en dique seco porque la caldera dañada iba soltando una ligera estela de petróleo. Tal inconveniente obligó a los dos buques a separarse a las 18:14 horas del 24 de Mayo con la intención de alcanzar los puertos en Europa de la siguiente manera: el crucero pesado Prinz Eugen lo haría navegando hacia las Islas Azores en el Atlántico Central y el Bismarck descendiendo hacia el sur para luego virar hacia el oeste y alcanzar los puertos de Saint-Nazare o Brest en Francia.

Sabiendo los británicos acerca del trágico destino del HMS Hood, la Gran Flota (Home Fleet) decidió vengar a su acorazado y dar caza exclusiva al Bismarck. Para ello las unidades navales que ya estaban en persecución del navío alemán desde que había comenzado la “Operación Rheinübung”, pusieron rumbo hacia su objetivo tal y como hicieron el portaaviones HMS Victorious, los acorazados HMS King George V, HMS Rodney, HMS Revenge y HMS Ramillies, y los cruceros pesados HMS Norfolk y HMS Suffolk a 650 kilómetros de distancia. A esta cacería también se sumó la Fuerza H del almirante James Somerville procedente de Gibraltar que tras dejar atrás las costas de España y Portugal navegó hacia donde sospechaba podía encontrarse el Bismarck con el portaaviones HMS Ark Royal y el acorazado HMS Renown.

Oficialmente los primeros británicos en avistar al Bismarck fueron los pilotos de los 15 aviones (9 cazas Fulmar y 6 torpederos Swordfish) procedentes del portaaviones HMS Victorious a las 22:00 del 24 de Mayo. Inmediatamente más de 50 cañones antiaéreos y ametralladoras dispararon contra los aviones sin éxito, ya que uno de los Swordfish encajó un torpedo de 800 milímetros en el cinturón del casco, causando daños menores, matando a un marineros que se desnucó del impacto contra una pared e hiriendo a otros cinco. Por suerte el Bismarck continuó navegando intacto y con la velocidad algo reducida hasta que transcurridos otros minutos el navío alemán volvió a encontrarse con el acorazado HMS Prince of Wales con el que se intercambió varios disparos. Una vez más como había ocurrido anteriormente en la Batalla del Estrecho de Dinamarca el HMS Prince of Wales salió huyendo, momento que el Bismarck aprovechó para modificar su rumbo hacia el este y desaparecer del campo visual de los radares británicos a las 3:00 de la noche del 25 de Mayo. Gracias a aquella artimaña, el Bismarck consiguió zafarse de sus perseguidores durante unas horas que hasta al día siguiente, justo después de que el almirante Günther Lütjens escuchase una emisión británica en su radar que le hizo creer equivocadamente que todavía estaba siendo perseguido, los operadores cometieron el error de romper el silencio de radio y transmitir mensajes al Grupo Naval Oeste con base en París, lo que permitió a los británicos y a la Resistencia Francesa decodificar el contenido e identificar la nueva posición del Bismarck. Así lo confirmó un hidroavión inglés PBY Catalina cuando a las 10:30 horas del 26 de Mayo localizó al navío alemán navegando hacia el sur de Irlanda en la ubicación 49’33 grados norte y 21’47 grados oeste.

A las 20:47 horas del 26 de Mayo un total de 15 aviones torpederos Swordfish procedentes del portaaviones HMS Ark Royal que en aquellos momentos se hallaba a 160 kilómetros de distancia, atacaron al Bismarck en medio de la oscuridad. Rápidamente el acorazado alemán respondió con todas sus piezas de artillería antiaérea y los cañones de gran calibre para levantar paredes de agua contra la superficie que dificultaran el vuelo rasante de los Swordfish. Desgraciadamente para los alemanes no consiguieron derribar ninguno de los biplanos, los cuales lanzaron quince torpedos, de los que dos impactaron en el Bismarck. El primero lo hizo en el cinturón de blindaje reforzado sin ninguna consecuencia grave; mientras que el segundo detonó en la popa bloqueando 12 grados a babor los dos timones gemelos del barco.

Inicialmente parecía que el acorazado Bismarck había salido con secuelas poco importantes tras el ataque de los Swordfish hasta que un equipo de buzos se sumergió en el compartimento inundado de popa y descubrió que toda la maquinaria del timón de estribor estaba obstruida. Ante la imposibilidad de desatascar el timón en alta mar porque la reparación únicamente podía efectuarse en dique seco, el Bismarck estaba condenado a navegar en círculos cerrados de la banda de babor. Nada más elaborarse el informe, el almirante Günther Lütjens convocó en una reunión de urgencia al capitán Ernst Lindemann y al resto de los oficiales para evaluar la situación. Absolutamente todos llegaron a la conclusión de que navegando en círculos era imposible llegar a Francia y que de forma irremediable estaban condenados a ser cazados por la Royal Navy y hundidos. Fue entonces cuando se ofició una última ceremonia en el barco por la cual se condecoró con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro al teniente Adalbert Schneider (el artillero que había hundido al HMS Hood) y se transmitió un mensaje a Berlín que comunicó la siguiente noticia: “Barco imposible de maniobrar. Lucharemos hasta el final. Larga vida al Führer”.

Navegando el círculos, pronto el Bismarck se convirtió en un fácil objetivo de la Royal Navy. Teniendo conocimiento en Londres acerca de la grave avería del buque alemán, la Fuerza H del almirante James Somerville fue la elegida para dar caza al acorazado germano con un total de 13 navíos entre los que se encontraban el portaaviones HMS Ark Royal; los acorazados HMS King Geoege V, HMS Rodney y HMS Renown; los cruceros HMS Doretshire, HMS Norfolk y HMS Sheffield; y los destructores HMS Cossack, HMS Sikh, HMS Maori, HMS Mashona, HMS Zulu y el polaco Piorun.

Orden de la Caza del Bismarck:
·Royal Navy:
-1 Portavviones = HMS Ark Royal
-3 Acorazados = HMS King Geoege V, HMS Rodney y HMS Renown
-3 Cruceros =  HMS Doretshire, HMS Norfolk y HMS Sheffield
-6 Destructores = HMS Cossack, HMS Sikh, HMS Maori, HMS Mashona, HMS Zulu y Piorun
·Kriegsmarine:
-1 Acorazado = Bismarck

Hundimiento del Bismarck

Durante la noche del 26 al 27 de Mayo, el Bismarck entró en contacto con las primeras unidades de la Fuerza H que se habían adelantado al grueso de la escuadra principal. Precisamente los primeros disparos de la batalla fueron efectuados por el Bismarck contra un solitario crucero ligero HMS Sheffield que terminó huyendo de la zona de combate por no ser rival. Lo mismo le sucedió al destructor polaco Piorun que tras recibir un proyectil de gran calibre a pocos metros de su casco acabó por escapar. Básicamente en estas circunstancias transcurrió toda la noche con los destructores británicos aproximándose y alejándose sin encajar ningún impacto. Mientras tanto en el Bismarck el miedo comenzaba a cundir con la llegada del amanecer, lo cual significaría entrar en combate con las grandes unidades de superficie del enemigo, por lo que la propia tripulación optó por arrojar el hidroavión Arado Ar 196 de la catapulta por la borda para evitar que un proyectil incendiase el aparato y por tanto al resto del buque.

Bombardeo contra el acorazado alemán Bismarck hasta su completa destrucción.

A las 8:47 horas de la mañana del 27 de Mayo de 1941, toda la Fuerza H de la Royal Navy apareció en el cuadrante marítimo del Bismarck. Fue entonces cuando a 20 kilómetros de distancia las baterías de 406 milímetros del HMS Rodney y las de 306 milímetros del HMS King George V abrieron fuego contra el Bismarck; haciendo éste lo propio contra sus oponentes a las 8:50; y poco después los cruceros HMS Norfolk y HMS Doretshire. Hasta las 9:00 no se produjo el primer impacto en el Bismarck después que un proyectil del HMS Rodney destruyera dos de las torretas delanteras del corsario alemán matando a más de cien tripulantes y al propio almirante Günther Lütjens. Acto seguido el crucero HMS Norfolk eliminó el control de tiro de popa del Bismarck y el acorazado HMS King George V castigó duramente la superficie abriendo boquetes en cubierta por los que caían los marineros que intentaban escapar por la borda o las escotillas. A pesar de todo el Bismarck continuó respondiendo con los cañones de popa logrando dañar levemente al acorazado HMS Rodney y matar a 3 marineros ingleses. Sin embargo el buque alemán estaba condenado porque a sólo 6 kilómetros de distancia los grandes calibres del HMS Rodney martillearon al Bismarck consiguiendo entre tres y cuatro impactos por andanada que agujerearon el casco, destruyeron la estación de control de tiro, aniquilaron las torretas de popa, destrozaron la sala de máquinas e incendieron la mitad delantera de la nave. Durante casi una hora hasta las 10:16 el Bismarck recibió más de 300 proyectiles de los acorazados HMS Rodney y HMS King Geoerge y de los cruceros HMS Norfolk y HMS Doretshire, a veces a una distancia de 2.700 metros. Los británicos solamente dejaron de disparar tras comprobar que el Bismarck era un montón de chatarra consumido por las llamas que milagrosamente se mantenía a flote. Fue entonces cuando el capitán Ernst Lindemann ordenó al oficial Gerhard Junack dirigir un equipo de supervivientes a los compartimentos con la finalidad que abriesen las válvulas de agua y dejasen que el barco se hundiera para evitar que cayese en manos británicos. De este modo, una vez abandonado el buque por poco más de dos centenares de marineros, el Bismarck volcó y explosionó antes de hundirse definitivamente bajo el mar causando la muerte a 2.092 marineros.

Desaparecido el Bismarck, rápidamente los británicos se aprestaron a recoger a los supervivientes de las frías aguas del Atlántico, haciendo un total de 110 prisioneros, de los cuales 85 fueron rescatados por el crucero HMS Doretshire y 25 por el destructor HMS Maori. Desgraciadamente la llegada del submarino alemán U-74 interrumpió las labores de salvamento, por lo que la Royal Navy abandonó a numerosos supervivientes en el agua. Por suerte el mismo U-74 rescató a tres náufragos más y el crucero español Canarias que patrullaba la zona a otros pocos.

Hundimiento del destructor británico HMS Mashona.

Triunfal se sintió la Royal Navy por la victoria cosechada contra el Bismarck. No obstante su odisea no terminó con el hundimiento del acorazado alemán, porque un día después de la batalla, el 28 de Mayo, cuando se producía el viaje de vuelta a Gibraltar, la Fuerza H fue interceptada y atacada por un escuadrón de bombarderos alemanes Junkers Ju 88. Durante el ataque uno de los aviones impactó con una bomba en el destructor HMS Mashona, al cual hundió matando a 48 marineros británicos.

Resultado

La Batalla del Estrecho de Dinamarca y la “Caza del Bismarck” fue una de las epopeyas navales más increíbles de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que el resultado de la acción fue una victoria táctica británica y un fracaso de la “Operación Rheinübung”, ambos bandos cosecharon grandes pérdidas en vidas y tonelaje.

Alemania sufrió el hundimiento de 1 acorazado (Bismarck) y la muerte de 2.092 marineros.

Gran Bretaña sufrió el hundimiento de 2 navíos, entre estos 1 acorazado (HMS Rodney) y 1 destructor (HMS Mashona), además de daños en otros 2 acorazados (HMS Prince of Wales y HMS Rodney); y la muerte de 1.484 marineros.

Mientras que para Gran Bretaña la campaña del Bismarck tuvo un factor propagandístico muy negativo al haber perdido al acorazado HMS Rodney, símbolo de la Royal Navy desde su botadura al final de la Primera Guerra Mundial; para Alemania el hundimiento de su buque supuso un gran cambio estratégico dentro de las operaciones navales, ya que Hitler ordenó resguardarse durante el resto del conflicto a los navíos de gran tonelaje dentro de los puertos con la intención de retener al máximo número de unidades enemigas en el Reino Unido, dando por el contrario absoluta prioridad a la guerra submarina y corsaria. Así fue como la epopeya del Bismarck se convirtió en una de las últimas grandes hazañas de la flota de superficie del Tercer Reich.

 

Bibliografía:

-Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler, guerra en alta mar. “El Mortal Juego del Escondite”, Time-Folio-Books (2009), p.95-114
-Eric Rust, El Hundimiento del Bismarck, Revista Desperta Ferro Contemporánea Nº11 (2015), p.60-65
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Hundimiento del Bismarck”, Grijalbo, (2012), p.819