Batalla del Convoy Maritza

Cuando a finales de 1941 los Aliados lanzaron desde Egipto la “Operación Crusader” contra el Afrika Korps del general Erwin Rommel que en aquellos momentos sitiaba la plaza de Tobruk, fue urgente enviar refuerzos y suministros a las fuerzas ítalo-germanas desplegadas en Libia. Así fue como a toda prisa se organizó en Italia el “Convoy Maritza” que contra todo previsto sería interceptado y emboscado con graves pérdidas por las unidades de la Marina Real Británica, aunque a costa de sufrir los ingleses la dolorosa tragedia que supuso el hundimiento del acorazado HMS Barham.

Preludio

La jornada del 23 de Noviembre de 1941 zarpó del puerto de Nápoles el “Convoy Maritza” con rumbo al puerto de Trípoli en Libia. Se trataba de una escuadra de 4 navíos conformada por los dos cargueros alemanes Maritza y Procida que en sus bodegas transportaban gasolina y bombas para el Afrika Korps, así como una escolta compuesta por los dos torpederos Lupo y Cassiopea. Curiosamente y sin saberlo, los ítalo-germanos también contarían con una ayuda inesperada y desconocida pues en una de las rutas que seguirían los británicos por casualidad se encontraba el submarino germano U-311 al mando del capitán Hans Dietrich Von Tiesenhausen.

Gracias al Centro Operativo de Inteligencia (Operational Intelligence Center) del Reino Unido, los Aliados supieron acerca de la existencia del “Convoy Maritza”, por lo que inmediatamente el almirante Andrew Cunningham movilizó a un total de la 10 grandes navíos adscritos a la Fuerza K. Lamentablemente de todas aquellas unidades, solo el crucero HMS Penelope y el destructor HMS Lively se hallaban próximo al “Convoy Maritza”, los cuales tendrían que enfrentarse en solitario a toda la escuadra de escolta del Eje a la altura de la Isla de Malta, por lo menos hasta que apareciesen unas horas más tarde el resto de buques entre los que estaban los tres acorazados HMS Barham, HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth, más los cinco cruceros HMS Ajax, HMS Neptune, HMS Naiad, HMS Euryalius y HMS Galatea.

Destrucción del “Convoy Maritza” y del HMS Barham

Repentinamente a las 15:47 horas de la tarde del 24 de Noviembre de 1941, el crucero HMS Penelope cayó sobre el “Convoy Maritza” abriendo fuego con todos sus cañones a 19.000 metros de distancia , cuyos artilleros centraron el tiro contra los torpederos italianos Lupo y Cassiopea. Aunque los latinos consiguieron esquivar los proyectiles levantando con sus chimeneas una cortina de humo, dejaron desprotegidos a los dos cargueros alemanes, los cuales recibieron varias andanadas mortales de 152 milímetros que provocaron el inmediato hundimiento del Maritza y el incendio con la posterior echada a pique del Procida.

Torpedero italiano Lupo.

Después de la pérdida de los cargueros Maritza y Procida, los torpederos italianos Cassiopea y Lupo interrumpieron la huida y volvieron a dirigir la proa contra los dos buques británicos para vengar a sus compañeros del “Convoy Maritza”. Aproximadamente a unos 8.000 metros de distancia dispararon varios torpedos que pasaron de largo muy cerca del casco del crucero HMS Penelope y del destructor HMS Lively. A raíz de aquel valiente atrevimiento por parte de los latinos, los ingleses decidieron no arriesgar más de lo necesario y por tanto emprendieron la retirada a Egipto siguiendo una ruta de escape a 160 kilómetros al suroeste de la Isla de Creta.

Cuando el almirante Andrew Cunningham que acudía con la Fuerza K en apoyo del crucero HMS Penelope y del destructor HMS Lively se enteró de que estas dos naves en solitario habían hundido a los cargueros del “Convoy Maritza”, ordenó dar media vuelta y regresar al puerto de Alejandría al haber acabado la batalla y ya no ser necesaria su presencia. Sin embargo justo en el viaje de vuelta, la jornada del 25 de Noviembre, la escuadra inglesa fue casualmente interceptada por el periscopio del submarino alemán U-311, cuya tripulación no dudó en disparar cuatro torpedos a quemarropa contra el enorme acorazado HMS Barham.

Hundimiento del HMS Barham. Izquierda: Escorándose. Derecha: Desintegrándose segundos después en una gran explosión que provocó 862 muertos.

A las 16:30 horas del 25 de Noviembre de 1941, tres torpedos del submarino germano U-311 impactaron bajo la línea de flotación del acorazado HMS Barham. Aparentemente la nave no pareció sufrir daños hasta que a los pocos segundos las máquinas se detuvieron a 0 nudos y el conjunto comenzó a escorarse unos 90º a babor, tal y como el almirante Andrew Cunningham pudo comprobar algo más atrás desde el puente del otro acorazado HMS Queen Elisabeth. Acto seguido y de manera inesperada, una gigantesca explosión envolvió al buque mientras una columna de fuego y chispas ascendieron más de un kilómetro de altura haciendo salir despedidos a secciones del casco, trozos de mamparos, tramos de chimeneas, tubos de cañones e incluso marineros vivos. Una vez se disipó la humareda en medio de las tranquilas aguas del Mar Mediterráneo, el acorazado HMS Barham dejó de existir al haberse desintegrado completamente, llevándose consigo la vida de 862 tripulantes.

Conclusiones

El hundimiento del acorazado HMS Barham fue un golpe terrible para la Fuerza K que tan solo un día antes acababa de anotarse la victoria contra el “Convoy Maritza” y evitado el envío de refuerzos a las tropas del Eje en el Norte de África. A pesar del riesgo de permanecer en el lugar de incidente, el almirante Andrew Cunningham ordenó poner en marcha labores de rescate en la zona, logrando sacar del agua a 450 supervivientes, incluyendo al vicealmirante de la Henry Pridham-Wipell, antes de dispersar a sus unidades en dirección a la seguridad de sus bases en la Isla de Malta y Egipto.

El Reino Unido sufrió la pérdida del acorazado HMS Barham y 862 muertos.

Alemania sufrió el hundimiento de los 2 cargueros Maritza y Procida.

La Batalla de Convoy Maritza fue uno de los enfrentamientos más peculiares de la campaña del Mar Mediterráneo, pues aunque el Imperio Británico se erigió victorioso con la destrucción del “Convoy Maritza” y tras haber interrumpido la llegada de los suministros al Afrika Korps, la posterior pérdida del valioso acorazado HMS Barham echó al traste el triunfo obtenido con la echada a pique de los dos cargueros alemanes. Como consecuencia de este desastre naval, la Flota Real Británica del Mediterráneo se fue recluyendo poco a poco en sus bases de Egipto y Gibraltar para ceder en la última fase de 1941 el control del corazón del “Marenostrum” a las potencias del Eje.

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “El <<Barham>> hundido”, Editorial Juventud (2005), p.326-330
-http://es.wikipedia.org/wiki/HMS_Barham_(04)