Batalla del Cabo Matapán

La Batalla del Cabo Matapán fue el mayor desastre de la Historia Naval del Reino de Italia en el siglo XX. Este enfrentamiento entre la Marina Real Italiana y la Marina Real Británica que tuvo lugar en aguas próximas a Grecia a principios de 1941, no solo constituyó una gran victoria para los Aliados Occidentales, sino que modificó todo el panorama marítimo de la Segunda Guerra Mundial en el Mar Mediterráneo.

Plan de Italia

Desde el ataque del Reino Unido sobre el puerto de Tarento que a finales de 1940 significó un duro golpe para la Marina Real Italiana (Regia Marina), el almirante Angelo Iachino se reunió el 24 de Marzo de 1941 con el vicealmirante Carlo Cattaneo en Nápoles con la intención de poner en marcha plan consistente en acosar el tráfico mercante anglo-griego entre el Pireo y la Isla de Creta. Como el almirante Angelo Ichino prometió al vicealmirante Carlo Cattaneo contar con el apoyo constante de la Fuerza Aérea Real Italiana (Regia Aeronautica) durante la travesía, los dos veteranos marinos que confiaban plenamente en la empresa se despidieron por última vez al grito de <<In bocca a lupo! (¡En boca del lobo!)>>.

El plan de la Marina Real Italiana consistía en un rápido raid al sur de Creta con la llamada “Escuadra Iachino” al mando del propio Angelo Iachino compuesta por el acorazado Vittorio Veneto de 41.300 toneladas y los ocho destructores Grecale, Libeccio, Maestrale, Scirocco, Alpino, Bersagliere, Fuciliere y Granatiere, así como por la 3ª División de Cruceros Pesados del vicealmirante Luigi Sansonetti con los tres cruceros Trento, Trieste y Bolzano y los tres destructores Ascari, Carabiniere y Corazziere. Simultáneamente a esta operación se efectuaría un segundo raid en el Mar Egeo cerca de las costas de Grecia con la 1ª División de Cruceros Pesados integrada por los modernos cruceros el Fiume, Pola y Zara y los cuatro destructores Vittorio Alfieri, Giosué Carducci, Vicenzo Gioberti y Alfredo Oriani, más la 8ª División de Cruceros Ligeros con los cruceros Abruzzi y el Garibaldi y los dos destructores Pessagno y Nicoloso da Recco.

Aparentemente la misión de la Marina Real Italiana en los alrededores de Grecia y Creta no era complicada de no ser porque los propios mandos del Estado Mayor (Supermarina) irían incumpliendo las normas de seguridad que ellos mismos se habían autoimpuesto. Por ejemplo desde el mismo instante en que el acorazado Vittorio Veneto zarpó de Nápoles el 26 de Marzo la cobertura de la aviación italiana estuvo ausente, exactamente igual que les sucedió a la 8ª División de Cruceros Ligeros que navegaba por el Mar Adriático desde Brindisi, o a las 1ª y 3ª Divisiones de Cruceros Pesados que partieron del Golfo de Tarento. Tampoco la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que a 30 millas náuticas al oeste de Egipto avistó a una formación de tres acorazados británicos en dirección al Mar Egeo, contra todo lo imaginado no avisó a sus socios latinos en Roma. De hecho otra equivocación grave de los transalpinos fue considerar que no había portaaviones ingleses en el Mar Mediterráneo tras haber sido dejado fuera de combate el HMS Ilustrious, ya que no muchas jornadas atrás se acababa de presentar en la zona su gemelo, el HMS Formidable.

La Marina Real Italiana reunió a 27 navíos entre 1 acorazado, 9 cruceros y 17 destructores.

Marina Real Italiana:
-1 Acorazado: Vittorio Veneto.
-9 Cruceros = Fiume, Pola, Zara, Bolzano, Trento, Trieste, Abruzzi y Giuseppe Garibaldi.
-17 Destructores: Grecale, Libeccio, Maestrale, Scirocco, Alpino, Bersagliere, Fuciliere, Granatiere, Vittorio Alfieri, Giosué Carducci, Vicenzo Gioberti, Alfredo Oriani, Ascari, Carabiniere, Corazziere, Pessagno y Nicoloso da Recco.

Plan de los Aliados

Casualmente antes de que se presentase la Marina Real Italiana en aguas de Grecia, un hidroavión de reconocimiento inglés Sunderland localizó a la escuadra enemiga saliendo del sector central del Mar Mediterráneo. Aunque al principio los mandos del Almirantazgo en Egipto hicieron caso omiso de la información, un equipo de descodificación del Departamento “Ultra” interceptó un mensaje de la Fuerza Aérea Alemana que reveló el rumbo y destino de los flota italiana, por lo que inmediatamente el almirante Andrew Cunningham, convocó una reunión de urgencia para dar caza a sus oponentes y movilizar a la Marina Británica del Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet).

Como en Alejandría había una gran cantidad de espías que trabajaban para el Eje, la escuadra fue partiendo en diferentes momentos para no levantar sospechas la jornada del 27 de Marzo de 1941, haciéndolo primero el portaaviones HMS Formidable y por la noche los tres acorazados HMS Barham, HMS Valiant y HMS Warpsite escoltados por los nueve destructores HMS Greyhound, HMS Griffin, HMS Jervis, HMS Javus, HMS Mohawk, HMS Nubian, HMS Hotspur, HMS Havock y el australiano HMAS Stuart. De hecho aquel día el almirante Andrew Cunningham, aparentado estar de permiso ante los ojos de los informantes italianos y del consulado de Japón (que pasaba información a Roma) acudió a jugar Club de Golf, mientras que por la noche organizó una cena de gala inexistente repartiendo cartas de invitación y tendiendo los toldos en la mayor parte de los barcos. Simultáneamente en el puerto del Pireo en Grecia, una segunda escuadra al mando del vicealmirante Henry Pridham-Wipell se dirigió hacia la Isla de Antikithera para cerrar el paso a los italianos desde el norte, estando entre sus filas los cuatro cruceros ingleses HMS Ajax, HMS Gloucester y HMS Orion, más el HMAS Perth venido de Australia, junto a los tres destructores HMS Hasty, HMS Hereward y HMS Ilex. Hubo incluso dos grupos de convoyes que casualmente navegaban por la zona, los llamado “AG-8” y “AG-9”, que se verían involucrados en la batalla, concretamente con los tres cruceros HMS Calcuta, HMS Carlisle y HMS Bonaventure, los cinco destructores HMS Defender, HMS Jaguar, HMS Decoy, HMS Juno y el australiano HMAS Vampire, y el carguero noruego SS Termopylae.

La Marina Real Británica reunió 29 navíos entre 1 portaaviones, 3 acorazados, 7 cruceros (6 británicos y 1 australiano), 17 destructores (15 británicos y 2 australianos), 1 carguero (noruego) y 27 aviones (13 cazas Fulmay y 14 torpederos Swordfish-Albacore).

Marina Real Británica:
-1 Portaaviones: HMS Formidable.
-3 Acorazados: HMS Barham, HMS Valiant y HMS Warpsite.
-7 Cruceros: HMS Ajax, HMS Gloucester, HMS Orion, HMAS Perth, HMS Calcuta, HMS Carlisle y HMS Bonaventure.
-17 Destructores: HMS Greyhound, HMS Griffin, HMS Jervis, HMS Javus, HMS Mohawk, HMS Nubian, HMS Hotspur, HMS Havock, HMAS Stuart, HMS Hasty, HMS Hereward, HMS Ilex, HMS Defender, HMS Jaguar, HMAS Vampire, HMS Decoy y HMS Juno.
-1 Carguero: SS Thermopylae.

Batalla de Gaudo

A las 6:43 de la madrugada del 28 de Marzo de 1941, el acorazado italiano Vittorio Veneto avistó a la escuadra británica del vicealmirante Henry Pridham-Wippell a 30 millas náuticas del Cabo Gaudo. Inmediatamente al descubrimiento, todos los buques italianos de la “Escuadra Iachino” y de la 3ª División de Cruceros Pesados viraron hacia el objetivo tras comprobar que gozaban de la superioridad numérica. Al mismo tiempo en el bando contrario, las naves inglesas pudieron advertir a tiempo la amenaza que se les cernía, por lo que con hábil destreza dieron la vuelta y torcieron hacia el sureste con la esperanza de unirse a la fuerza del almirante Andrew Cunningham que subía desde Egipto.

La “Escuadra Iachino” y la 3ª División de Cruceros Pesados emprendieron la persecución de la escuadra del vicealmirante Henry Pridham-Wippell a las 7:55 horas de la mañana, justo cuando de repente un avión de reconocimiento italiano procedente de la Isla se Rodas que en aquellos instantes sobrevolaba la cuadrícula marítima 3836/0, informó haber localizado a una segunda escuadra enemiga, en concreto la del almirante Andrew Cunningham. Soprendentemente y contra todo lo esperado, el almirante Angelo Iachino cometió un gravísimo error al descartar tal información, alegando que aquellas unidades debían estar en el puerto de Alejandría y que todo debía tratarse de una equivación (una decisión fatal que condenaría a su flota).

El acorazado italiano Vittorio Veneto abriendo fuego con sus piezas de 381 milímetros durante la campaña del Mar Mediterráneo.

A las 8:12 horas, los cruceros italianos Bolzano, Trento y Trieste fueron los primeros en abrir fuego a 23.000 metros de distancia sobre los cruceros ingleses HMS Ajax, HMS Gloucester, HMS Orion y HMAS Perth, antes de que también se les unieran los cañones de 381 milímetros del acorazado Vittorio Veneto que disparó salvas de 882 kilogramos. Sin embargo y pese a aquella descarga de artillería, ningún proyectil alcanzó a los buques británicos que rápidamente tendieron cortinas de humo para ocultar su silueta y solicitaron apoyo aéreo al portaaviones HMS Formidable.

En torno a las 11:15 de la mañana se produjo el ataque de 6 hidroaviones Albacore procedentes del HMS Formidable que erraron todos sus torpedos contra el acorazado Vittorio Veneto, en parte debido a que los cruceros británicos dispararon por error contra sus propios aparatos, exactamente igual que les sucedió a un escuadrón de cazas italianos Fiat CR 42 Falco que fueron dispersados debido a las baterías antiaéreas de la “Escuadra Iachino”. A raíz de aquel ataque desde el aire, el almirante Angelo Iachino interpretó erróneamente que los aviones procedían de alguna base en la Isla de Creta y no del portaaviones HMS Formidable, por lo que a las 11:38 horas optó por cancelar la operación y emprender el regreso a Italia.

Concluida la Batalla de Gaudo, prosiguieron los ataques de la aviación que fueron fácilmente repelidos por la “Escuadra Iachino”. Sin embargo cuando dos torpederos italianos lanzaron sus artefactos sin éxito contra el portaaviones HMS Formidable e informaron acerca de su presencia al oeste de Creta, por segunda vez el almirante Angelo Iachino no se creyó la información y por tanto puso irresponsablemente a su formación naval en una situación de extrema vulnerabilidad para el choque que iba a tener lugar en la Batalla del Cabo Matapán.

Batalla de Cabo Matapán

A las 15:19 horas de la tarde del 28 de Marzo de 1941 tres aviones ingleses procedentes del portaaviones HMS Formidable entre los que había dos Swordfish y un Albacore, atacaron al acarozado Vittorio Venetto. Aunque los dos Swordfish erraron el blanco, el Albacore impactó con su torpedo bajo la línea de flotación del buque, antes de que el hidroavión fuese derribado por el fuego antiaéreo y sus tres pilotos resultasen muertos. Afortunadamente para los aviadores su sacrificio no fue en vano porque 4.000 toneladas de agua ingresaron en los mamparos del acorazado y pararon las máquinas durante unos 6 minutos, por lo menos hasta que los técnicos repararon la avería y la nave pudo seguir navegando a una lenta velocidad de tan sólo 16 nudos (demasiado poco para la distancia a recorrer de 420 millas náuticas hasta Italia).

Durante la tarde del 28 de Marzo un total de 15 aviones británicos despegados desde el portaaviones HMS Formidable volvieron a bombardear al acorazado Vittorio Veneto. A pesar de que todas las bombas y torpedos fallaron, se optó por adoptar una “formación de erizo” consistente en levantar cortinas de humo en torno al buque que deseaban proteger, para acto seguido la 1ª División de Cruceros Pesados con los tres cruceros Zara, Fiume y Pola situarse en sus extremos a 10.000 metros de distancia, al mismo tiempo en que éstos últimos quedaban flanqueados en cinco columnas por los cuatro destructores Alpino, Bersagliere, Grannattiere y Fulmine.

Aproximadamente a 125 millas náuticas del Cabo Matapán en Grecia, a las 19:30 horas un total de 10 torpederos Albacore y Swordfish del portaaviones HMS Formidable volvieron a efectuar un raid contra el acorazado Vittorio Veneto. Aunque los artefactos fallaron porque pasaron de largo junto a la quilla de la nave, uno de los torpedos impactó de casualidad en la sala de máquinas del crucero pesado Pola, matando a todos matando a todos los fogoneros y mecánicos, además de inundar las calderas Nº4, Nº5, Nº6 y Nº7 con 4.000 toneladas de agua, lo que dejó inmovilizado al buque en medio del Mar Mediterráneo.

A raíz del inesperado giro de los acontecimientos con los daños sufridos en el crucero Pola, el almirante Angelo Iachino ordenó al resto de buques y en especial al valioso acorazado Vittorio Veneto continuar con la navegación hacia el puerto más próximo en Italia. Atrás solo permanecerían las unidades de la 1ª División de Cruceros Pesados, ya que el crucero Fiume remolcaría con un cable a su gemelo Pola, mientras el crucero Zara ejercería de escolta junto a los otros cuatro destructores Vittorio Alfieri, Giosué Carducci, Vicenzo Gioberti y Alfredo Oriani.

Daños en el acorazado italiano Vittorio Veneto.

Caída la noche del 28 de Marzo, a las 20:15 horas, el crucero Pola que era remolcado por el Fuime, tuvo que para máquinas a causa de los daños, por lo que el resto de la 1ª División de Cruceros Pesados hubo de reducir la marcha prácticamente al mínimo de nudos. Mientras eso sucedía, la escuadra británica del almirante Andrew Cunningham que les perseguía, detectó a los italianos en sus radares, en primer lugar al último buque de la fila que era el herido Pola, al cual confundieron con una de sus naves porque a 550 metros de distancia los marineros latinos les hicieron señales de luz creyendo que los ingleses eran de su propio bando (lo que no les hizo sospechar). Así pues, una vez dejado atrás el Pola, los acorazados HMS Barham, HMS Valiant y HMS Warpsite fueron rodeando de manera sigilosa y en medio de la oscuridad a sus gemelos Fiume y Zara para encerrarles en una trampa de la que no escaparían.

Repentinamente a las 22:30 de la noche, los proyectores de luz de los destructores británicos se encendieron ante unos incrédulos marineros italianos que se vieron rodeados desde todas direcciones por decenas de buques enemigos y a una distancia de tan solo 3.000 metros. Apenas sin tiempo a reaccionar porque todas las naves estaban paradas, ningún miembro del personal se encontraba en sus puestos y encima se hallaban cercados, en cuanto los acorazados ingleses HMS Barham, HMS Valiant y HMS Warpsite dispararon los primeros proyectiles de 872 kilogramos, seguidos por el resto de baterías de los cruceros y destructores, la masacre que tuvo lugar a continuación fue indescriptible porque los castillos de los barcos, las torres proeles y las secciones de cascos saltaron por los aires, al mismo tiempo en que la metralla y las astillas descuartizaban a las sorprendidas tripulaciones, sin obviar las potentes explosiones y los incendios que se extendieron sobre todas las unidades de la 1ª División de Cruceros Pesados, salvo por la excepción de los destructores italianos Vicenco Gioberti y Alfredo Orani que por estar más adelantados navegaron ilesos en dirección a Italia.

Bastaron unos minutos para que los proyectiles de los acorazados HMS Barham, HMS Valiant y HMS Warpsite destruyeran la torre artillera de popa del crucero Fiume y le abrieran una brecha de agua en tres de sus calderas, provocando el rápido hundimiento de la nave con 812 muertos. Acto seguido los proyectiles desencajaron la torre de proel y volaron la caldera Nº5 del crucero Zara, el cual sería rematado por un torpedo del destructor HMS Jervis que lo hundió a las 2:40 horas del 29 de Marzo con 783 marineros fallecidos. Respecto a los destructores italianos, el Giousé Carducci volteó sobre sí mismo y se fue a pique, mientras que el Vittorio Alfieri resultó tan dañado que tuvo que ser abandonado por su tripulación antes de desaparecer bajo el agua al amanecer, ya habiendo terminado la Batalla del Cabo Matapán.

El crucero Pola, cuyos tripulantes habían sido testigos desde la distancia de la aniquilación total de sus gemelos Fiume y Zara, optaron por permanecer en silencio y no hacer movimiento alguno en la oscuridad, teniendo una actitud bastante irracional porque los marineros organizaron una fiesta para emborracharse o bien para dedicarse a recoger del agua a los compañeros que se habían arrojado por la borda antes del comienzo de la batalla (estaban seguros de que por la mañana alguien vendría a socorrerles). Lamentablemente no ocurrió así porque una inesperada explosión interna del crucero Zara al hundirse, iluminó al Pola y rápidamente los acorazados británicos se dirigieron hacia la nueva amenaza. Así fue como viéndose en inferioridad numérica y después de un breve combate que dejó 328 muertos, el crucero efectuó señales de rendición que los buques ingleses no tardaron en aceptar, por lo que rápidamente el destructor HMS Jervis echó una rampa de abordaje por la que descendieron 258 prisioneros. Una vez evacuada la nave, el destructor Nubian disparó un torpedo con el que hundió al Pola a las 4:03 horas de la noche.

Conclusión

El 29 de Noviembre de 1941, el acorazado Vittorio Veneto que había sido gravemente dañado durante la Batalla del Cabo Matapán, pudo alcanzar la seguridad de los puertos de Italia con el resto de naves de la 3ª División de Cruceros Pesados y la 8ª División de Cruceros Ligeros. Lamentablemente la odisea de los marineros que permanecieron a flote en el agua se prolongó durante toda aquella aciaga jornada, siendo rescatados 905 supervivientes por los buques británicos del almirante Andrew Cunningham y seis destructores griegos que acudieron a la zona de la tragedia para recoger a un buen puñado de náufragos que fueron llevados como prisioneros a Grecia (posteriormente serían liberados tras la invasión del Ejército Alemán) en Abril de 1941. Incluso se presentó en el lugar el barco hospital italiano Gradisca, cuyos oficiales pactaron un alto el fuego con las naves ingleses, pudiendo llevarse a 150 de sus compatriotas de vuelta a Italia. De hecho y a pesar de estar en guerra, el Estado Mayor de la Marina Real Italiana envió un telegrama al Almirantazgo de Londres para agradecerle su ayuda en las labores de salvamento (por desgracia cientos de cuerpos sin vida flotando sobre salvavidas rojos quedaron abandonados sobre una extensión de varias millas náuticas).

Italia sufrió el hundimiento de 5 navíos entre 3 cruceros pesados (Zara, Fiume y Pola) y 2 destructores (Giosué Carducci y Vittorio Alfieri), además de resultar dañado 1 acorazado (Vittorio Veneto). A estas pérdidas hubo que sumar 3.315 bajas del personal de marinería entre 2.300 muertos (incluyendo el vicealmirante Carlo Cattaneo) y 1.015 prisioneros.

El Reino Unido sufrió 3 muertos y el derribo de un hidroavión (modelo Albacore).

Las consecuencias de la Batalla del Cabo Matapán fueron muy importantes para el desarrollo de la campaña del Mar Mediterráneo porque tras la catastrófica derrota de la Marina Real Italiana, fruto de los errores cometidos a la hora de interpretar tan mal la valiosa información proporcionada por el reconocimiento aéreo, el resto de grandes unidades de superficie permanecerían resguardadas en los puertos por miedo a hacer frente a la Marina Real Británica. De este modo, solo las pérdidas mucho mayores encajadas por el Reino Unido dos meses más tarde durante la Batalla de Creta en Mayo de 1941, volvieron a equilibrar las fuerzas de las dos principales potencias marítimas del “Marenostrum” dentro del contexto más decisivo de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “La batalla aeronaval de Gaudo”, Editorial Juventud (2005), p.194-257
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Los “torpedos humanos” atacan Suda”, S.A.R.P.E. (1978), p.381-386
-David Woodward, La Batalla del Cabo Matapán, Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 17, Noguer (1972), p.21-25
-http://www.regiamarina.net/detail_text_with_list.asp?nid=38&lid=1