Batalla de Saipán

 

Uno de los mayores errores cometidos por Estados Unidos fue no aceptar la propuesta ofrecida por España de comprar Saipán en 1899. Aquel dinero que entonces no quiso pagar por la isla, tuvo que canjearlo en 1944 al precio de más de 3.000 vidas humanas de sus propios compatriotas en una de las batallas más sangrientas de la Guerra del Pacífico.

Plan de Estados Unidos

Las Islas Marianas eran el siguiente objetivo de Estados Unidos tras la conquista de las Islas Gilbert y las Islas Marshall en la aventura militar emprendida por el almirante Chester Nimitz a lo largo del Océano Pacífico. Básicamente las Islas Marianas estaban formadas por tres islas: en el norte Saipán, en el centro Tinian y en el sur Guam. De estas tres, Saipán fue elegida por la Marina Estadounidense (US Navy) primera isla en conquistar, básicamente por sus tres aeropuertos que los japoneses habían construido.

Raymond Spruance era el almirante al mando de las operaciones respecto a la campaña de conquista de las Islas Marianas. La Fuerza de Tareas 52 (Task Force 52), bajo el vicealmirante Kelly Turner llevaría por el norte a la 2ª División de Marines del general Thomas Watson. La Fuerza de Tareas 53 (Task Force 53) del almirante Richard Connolly estaba encargada de transportar por el sur a la 4ª División de Marines del general Harry Schmidt. Por si las cosas se ponían mal en Saipán la 27ª División de Infantería del Ejército Estadounidense (US Army) bajo liderazgo del general Ralph Smith se quedaría en la flota a la espera.

Un total de 71.000 tropas norteamericanas estaban destinadas a desembarcar en Saipán, aunque contando con el personal de marinería ascendían a 127.000 repartidos en 535 barcos. Entre su material había tanques Sherman, aviones Hellcat y Corsair, e incontables lanzallamas entre el equipo personal para destruir los escondites nipones. Una de las curiosidades fue la alta presencia de operadores de radio indios navajos, los cuales hablaban en su idioma entre ellos para que los japoneses no pudieran desencriptar sus mensajes.

Por lo general la moral era alta después de la Campaña de las Islas Marshall, ya que esta última operación militar apenas había costado muchas pérdidas a los americanos en comparación a las japonesas, algo muy diferente a las batallas más alejadas en el tiempo de Tarawa (1943) o Guadalcanal (1942). Otro hecho significativo que animó a los soldados, ya embarcados en la flota de invasión a Saipán, ocurrió el 6 de Junio de 1944 cuando en otro punto del Planeta Tierra, sus compatriotas desembarcaron en Normandía y vencieron a una Alemania por primera vez en retirada en el Frente Occidental. Desde todos los barcos se conectó la radio a los altavoces anunciando: “La invasión de Francia ha comenzado. Eso es todo”. Aplausos y vitoreos cubrieron la flota. Muchos pensaron que si sus compañeros habían triunfado en Normandía, Saipán diez días más tarde sería pan comido.

Fuerzas Estadounidenses:
Task Force 52
·2ª División de Marines
-2º Regimiento de Marines
-4º Regimiento de Marines
-8º Regimiento de Marines
-10º Regimiento de Marines
Task Force 53
·4ª División de Marines
-14º Regimiento de Marines
-23º Regimiento de Marines
-24º Regimiento de Marines
-25º Regimiento de Marines
Reserva
27ª División de Infantería
-105º Regimiento de Infantería
-106º Regimiento de Infantería
-165º Regimiento de Infantería

Plan de Japón

Saipán era una isla que tenía 15 millas de ancho y otras 7 millas de largo. La población, además de los chamorro, era mayoritariamente de origen japonesa y vivía en pueblos como Charan Kanoa, Garapan o Tanapag, todas situadas en la costa. La isla estaba compuesta en su mayor parte por frondosas selvas, montañas, cuevas y cumbres recortadas. El pico más alto era el Monte Tapotchau con 474 metros de altura, además de otras montañas igualmente peligrosas para quién quisiera adentrarse.

Históricamente Saipán fue habitada por la etnia chamorro en el 2.000 a.C. A lo largo de siglos y milenios pasó inadvertida hasta que Portugal la descubrió en 1521 y España se la anexionó a continuación. Durante tres siglos, hasta la derrota española en la Guerra de Independencia de Cuba y Filipinas contra Estados Unidos, Saipán fue cedida a este último en 1899. Sin embargo el preció económico a Washington le pareció muy caro, con lo cual decidió vendérsela a Alemania, craso error de cara al siglo XX, pues cuando el II Reich fue derrotado en la Primera Guerra Mundial, Japón en el Tratado de Versalles de 1919 obtuvo Saipán, pasando a formar parte del Mikado.

Japón contaba en la isla de Saipán con la 4th Flota bajo el liderazgo del almirante Chuichi Nagumo, veterano del Ataque a Pearl Harbor y la Batalla de Midway, junto con el XXXI Ejército del general Yoshitsugo Saito. Poco antes de la invasión se les unió también una fuerza de aviones encuadrada en la 14ª Flota Aérea.

Apróximadamente unos 31.000 japoneses (25.000 soldados y 6.000 marineros) guarnecían la isla. Eso sin contar a los civiles colaboracionistas. Entre las armas disponibles había numerosos tanques del modelo Ha-Go, además de contar en aviación con los tradicionales cazas Zero y bombarderos en picado Aichi-Val.

Fuerzas de Japón:
4ª Flota Naval
XXXI Ejército
4ª Flota Aérea

Desembarco de Saipán

Cerca de la madrugada del 15 de Junio de 1944 la flota sestadounidense con las Task Force 52 y 53 se posicionaron frente a la Isla de Saipán. Cuando amaneció, los barcos comenzaron a bombardear todas las posiciones defensivas japonesas en la isla desde los acorazados, cruceros y caza-bombarderos Corsair y Hellcat despegados desde los portaaviones. Durante 24 horas los barcos americanos martillearon Saipán mientras unos nerviosos marines esperaban a embarcar para al día siguiente.

Justo el día antes de la invasión, Rosa de Tokyo (nombre real Iva Tuguri d’ Acquino), locutora que trabajaba para el Eje con la exclusiva misión de desmoralizar a los combatientes norteamericanos en el Pacífico, transmitió a las tripulaciones frente a Saipán el siguiente comunicado: “Tengo aquí para vosotros, muchachos, algunos fantásticos discos recién llegados de los Estados Unidos. Vuestra amiga os aconseja escucharlos y disfrutarlos mientras os sea posible. Sé que mañana a las 6 en punto debéis desembarcar en Saipán. Bien, pues sabed que estamos esperándoos. Por eso, mientras estéis vivos, escuchad…”. Ante este mensaje muchos reaccionaron haciendo broma, pero la inmensa mayoría al saber que los japoneses conocían la hora del ataque entraron en el peor fatalismo y se desmoralizaron, no siendo posible por parte de los oficiales restablecer la moral a todos antes de la batalla. Por ejemplo aquella noche fue la que más cartas de despedida se escribieron a casa debido al miedo de morir. El truco japonés surgió el efecto esperado.

Una vez los marines estadounidenses superaron las playas en Saipán, la resistencia japonesa fue brutal y no hubo en donde esconderse por los disparos de artillería. Imagen del film Windtalkers.

Tal y como había predicho Rosa de Tokyo, a las 6:00 horas del amanecer del 16 de Junio de 1944, la 2ª División de Marines navegó en sus barcazas LVT para desembarcar en la parte más septentrional de Saipán, enfilándose rumbo a Tanapag. Los japoneses en cuanto vieron las barcazas acercándose, se colocaron frente a las playas de Tanapag. Sin embargo fue todo un engaño, pues las embarcaciones al estar cerca de la costa dieron media vuelta y se retiraron de nuevo por donde habían venido. Los japoneses habían sido víctimas de una maniobra de distracción.

El verdadero punto de desembarco de la 2ª División de Marines era la playa del centro de la isla, concretamente entre los pueblos de Garapan y Charan Kanoa. Mientras tanto la 4ª División de Marines se dirigía hacia el sur para desembarcar entre Charan Kanoa y Aginan Point. Aquella maniobra surtió efecto porque los primeros marines llegaron a la playa a las 8:44 de la mañana sin ser molestados. En sólamente 20 minutos consiguieron desembarcar en la isla a 8.000 hombres sin incidentes.

Pero al llevar media hora en la playa las cosas empezaron a torcerse. Confiada, la 2ª División de Marines se adelantó a 450 metros hacia el interior, maniobra que fue una locura porque dejó a la 4ª División desprotegida en la costa. Justo en ese instante los japoneses atacaron y abrieron una brecha entre las dos divisiones aislándolas una de la otra.

Con la separación entre ambas fuerzas, la situación se volvió muy complicada. Se hubo de recurrir a la flota para efectuar bombardeos contra las posiciones japonesas e impedir que siguieran cerrando el cerco. El código de los indios navajos fue crucial en estas acciones mediante las transmisiones de radio. Pero a pesar de todo nada impidió que la situación se volviera desesperante. El almirante Spruance pensó incluso en enviar barcazas para evacuar a los hombres, pero al final se decantó por todo lo contrario: enviar más hombres y material a las playas para que los marines pudiesen contraatacar.

Al comienzo de la noche llegó un contingente de marines con soporte de artillería. En pocos minutos las playas se fueron llenando con las tropas del 125º Regimiento de Infantería sin que los japoneses lo supieran hasta alcanzar los 20.000 hombres. Una vez establecida la fuerza de reserva, los americanos contraatacaron contra los japoneses y cerraron la brecha abierta la mañana anterior. De ese modo liberaron del cerco a las dos divisiones americanas. Pero los japoneses no se rindieron porque volvieron a atacar esa misma noche la línea de frente de la 4ª División de Marines al sur de Charan Kanoa, al mismo tiempo que otros 2.000 japoneses hacían lo mismo contra el flanco norte en Garapán. De nuevo querían partir a las dos divisiones, sin embargo en las dos alas de ataque los japoneses fueron detenidos por los americanos que los persiguieron y los barrieron con apoyo de tanques Sherman. Al final de la joranda los nipones se retiraron en desbanda dejando atrás 700 muertos.

Aeródromo de Aislito

Al día siguiente del desembarco, el 17 de Junio, los marines ya habían cerrado del todo su brecha y podían avanzar por la isla. Su nuevo objetivo era el aeródromo de Aislito. El recorrido lo inició la 4ª División de Marines partiendo de Garapán desde donde aseguró la orilla oriental del Lago Susupe. En ese instante se produjo gran contraataque japonés con 44 tanques Ha-go que cargaron de repente contra el 6º Regimiento de Marines de la 4ª División. Tras sufrir muchas bajas los estadounidenses, los obuses de la artillería norteamericana y los lanzacohetes llovieron sobre los blindados nipones obligándoles a retirarse. En poco tiempo fueron destruidos 24 tanques nipones.

Para el 18 de Junio el 25º Regimiento de Marines avanzó por el centro contra Aslito, el 24º Regimiento de Marines por el flanco izquierdo y más tarde se les unió el 165º Regimiento por el flanco derecho. Los japoneses al ver que iban a quedar rodeados abandonaron el aeródromo y poco tiempo después los marines tomaron Aislito. Nada más controlar el aeropuerto aviones de caza P-47 Thunderbolt aterrizaron en este para cooperar con las fuerzas de tierra.

Como la situación en Saipán era muy complicada, el almirante Spruance decidió posponer la invasión a Tinian y Guam, entonces ordenó al resto 27ª División de Infantería en reserva desembarcar en Saipán. Nada más tomar tierra los nuevos refuerzos, la flota norteamericana dió media vuelta y se dirigió mar adentro abandonando Saipán. Como iba a tener lugar la Batalla del Mar de Filipinas con una brillante victoria para Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses en la isla quedarían sin apoyo naval en ausencia de sus barcos.

Ofensivas y contraofensivas

Entre el 19 y el 21 de Junio de 1944 en que se produjo cerca de Saipán la Batalla del Mar de Filipinas, las tropas atrincheradas en la isla de ambos bandos apenas realizaron movimientos. Durante aquellos días de reposo cada contendiente cavó posiciones defensivas para esperar al contrario. Los japoneses lo hicieron en la punta sureste de la isla, exactamente en Nafutan Point, con vistas al Aeródromo de Aislito. Los americanos por su parte entre Garapán y Charan Kanoa.

Ni tan siquiera el apoyo de tanques Sherman ni aviones embarcados consiguieron flaquear la resistencia fanática nipona en Saipán. Imagen del film Windtalkers.

Concluida la Batalla del Mar de Filipinas, la Task Force 52 y Task Force 53 pudieron regresar a las aguas de Saipán el 22 de Junio para continuar ayudando a sus tropas. Lo hicieron en el momento más propicio porque comenzó el asalto estadounidense contra el Monte Tapotchau. La subida fue difícil y costosa, pues era el pico más alto en la isla con 474 metros de altura y bordeado de recortadas crestas. En la carga los atacantes consiguieron romper la primera línea defensiva y ascender velozmente por la empinada ladera hacia la cumbre. Gracias a la ayuda de aviones P-47 Thunderbolt y a sus cohetes lograron tocar la cima, aniquilando a los defensores en las alturas. Al finalizar la jornada, el Monte Tapotchau estaba en manos estadounidenses, aunque a costa de sufrir muchas bajas.

Tres nuevos objetivos a conquistar en el centro de la isla clasificaron los marines el 23 de Junio: “Hell’s Pocket”, “Purple Heart Ridge” y “Death Valley”. El asalto comenzó primero sobre “Death Valley”, pero los obstáculos y la resistencia japonesa no les hicieron avanzar más de 90 metros durante el día, aunque por la noche tuvieron más suerte y con el reinicio de la marcha consiguieron penetrar 600 metros hacia el interior.

Al día siguiente, el 24 de Junio, la 2ª División de Marines descendió del Monte Tapotchau y se dirigió hacia este hasta llegar a la Península de Kagman, tal maniobra fue un grave error del general Ralf Smith, ya que dejó una brecha abierta entre la 27ª División de Infantería y el resto de la isla. Los japoneses aprovecharon el descuido y se lanzaron contra las líneas estadounidensas que ellos habían calificado como seguras. Las bajas norteamericanas a manos de los asaltantes nipones fueron cuantiosas, al igual que las de muchos civiles. Este acontecimiento fue presentado ante el mismísimo Pentágono en Washington como un caso de imperdonable negligencia. La sentencia fue el relevo de Ralf Smith por el general Sanderford Jarman.

Durante los días siguientes, los japoneses iniciaron rápidamente una contraofensiva mientras la brecha entre las divisiones seguía abierta. Los marines intentaron detener con todo lo que pudieron a los japoneses, pero ni los lanzallamas ni los cohetes lo lograron. Los nipones se acercaron al Aeródromo Aislito de nuevo, penetrando hábilmente desde las selvas y cuevas repartidas por los alrededores. Incluso consiguieron romper las líneas del 105º Regimiento de Infantería. Al llegar al aeródromo lo asaltaron con una carga, consiguiendo destruir un avión P-47 Thunderbolt en tierra y dañar otros dos. Si embargo los japoneses fueron frenados en las mismas pistas y hangares del aeródromo por la resistencia americana y se vieron obligados a dar media vuelta.

Al haber sido detenida la ofensiva japonesa, los 105º y 106º Regimientos de Marines comenzaron el ataque sobre el eje de la depresión del “Death Valley”. Pasados un par de días la 27ª Divisón de Infantería se unió a la aventura atacando “Hell’s Pocket” y más tarde “Purple Heart Ridge”. Los tres objetivos fueron tomados el 30 de junio y erradicada toda su resistencia. Esta victoria permitió a las 2ª y 4ª Divisiones de Marines cerrar la brecha que días antes los japoneses habían abierto. Apróximadamente unos 600 nipones huyeron para esconderse en Punta Nafutan, de donde también serían desalojados. Con estos sucesos, para comienzos de Julio la batalla se decantaba claramente a favor de los Estados Unidos.

Resistencia suicida

Con el inicio de Julio de 1944 se efectuó un rápido avance por la costa protagonizado por la 2ª División de Marines que pudo tomar el pueblo de Garapán. Desde esa misma localidad, más de 3.000 soldados japoneses escaparon hacia el norte para preparar una resistencia suicida final.

El 4 de Julio de 1944, los americanos en toda la isla celebraron el Día de la Independencia. La fiesta se disfrutó en los momentos libres, ya que se combatió la mayor parte del tiempo. Tanto la 4ª División de Marines como la 27ª División de Infantería avanzaron como rayos hacia el norte acabando con todos los puntos fuertes nipones, ya fuesen cuevas o agujeros en las montañas donde tenían que lanzar granadas o bien rociarlos con lanzallamas. Para el atardecer los norteamericanos se hicieron con el importante pueblo septentrional de Tanapag.

Dos días más tarde, el 6 de Julio, fue una jornada muy triste para el Imperio Japonés. El almirante Chuichi Nagumo, héroe de Pearl Harbor, se suicidó mediante sepukku en su escondite de Saipán por no haber podido frenar a los estadounidenses en su ocupación de la isla. Sin Nagumo, Japón perdió a uno de sus mejores almirantes.

Para el 7 de Julio, los japoneses iniciaron su última ofensiva, fue una carga “Banzai” contra el 105º Regimiento de Infantería y el 10º Regimiento de Marines mientras cantaban el himno samurái Umi Yukaba. Cuando la artillería norteamericana vió a los japoneses acercarse abrió fuego contra ellos, pero la respuesto llegó demasiado tarde porque estos chocaron contra los soldados. La lucha fue sangrienta, teniendo lugar combates cuerpo a cuerpo, a bayoneta y katanas, pero al final los nipones fueron derrotados. En la carga un total de 4.311 japoneses fueron aniquilados. Por otro lado 1.045 estadounidenses sufrieron baja, entre ellos 668 muertos y 377 heridos, cifra altísima. Aquella fue la carga “Banzai” con más muertos de la Segunda Guerra Mundial en los dos lados.

Sobre Saipán los avances finales se realizaron el 8 de Julio sobre Marpi Point. Ese mismo día, las 2ª, 4ª y 27ª Divisiones se extendieron por más del 90% del territorio la isla.

Japoneses respondiendo al avance norteamericano con todo tipo de ametralladoras. Imagen del film Windtalkers.

El último día de la Batalla en Saipán, el 9 de Julio, lo que pudieron ver los americanos en los pueblos y aldeas en torno a Marpi Point fue horrible. Familias enteras de japoneses se habían suicidado en sus casas, ya fuera estrangulando los padres a los pequeños, rajándose el viente con sepukku o los soldados pegándose un tiro en la cabeza. Montones de madres con sus niños y bebés se arrojaron desde acantilados de las costas a más de 70 metros de altura. Preferían morir antes que entregarse al enemigo norteamericano. Muchas mujeres japonesas y sus niños que no habían querido suicidarse, fueron asesinadas a manos de los soldados japoneses tras encerrarles en sus casa o sótanos y tirarles una granada dentro. A continuación sus asesinos también se suicidaron. Lo peor quizá fue cuando los marines en los acantilados tuvieron a su pesar y con lágrimas en los ojos tener que disparar contra niños o mujeres agonizantes que no habían muerto al saltar y que sufrían un dolor insoportable. De ese modo tan terrible dejaron de vivir los últimos defensores de Saipán.

Oficialmente el 9 de Julio de 1944, tras asegurar Marpi Point, Estados Unidos ganó la Batalla de Saipán.

Resultado

La Batalla de Saipán fue hasta ese momento el enfrentamiento más sangriento de la campaña del Pacífico Central, más incluso que la Batalla de Tarawa.

Estados Unidos sufrió 16.286 bajas, de las cuales 3.225 fueron muertos y 13.061 heridos.

Japón tuvo 23.811 muertos, entre ellos miles de civiles.

Si la Batalla de Saipán se cobró tantísimas vidas, fue debido a una serie de grandes negligencias norteamericanas que la alargaron mucho más de lo que se debía. Tal error llevó a un elevado nivel de locura y pérdida del control tanto a los defensores de la isla como a los atacantes, algo que nunca debía haber ocurrido.

Uno de los aspectos estratégicos decisivos que aportó el control de la Isla de Saipán, fue una base desde la cual los aviones “superfortalezas volantes” B-29, podían por primera vez bombardear Japón. Con Saipán, el terror aéreo para las gentes y ciudades del Imperio del Sol, comenzaba irremediablemente, así como la cuenta atrás para la inevitable derrota del Mikado.

 

Bibliografía:

Derrick Wright, Pacific Victory. “The Marianas: Saipán”, Sutton (2005), p.78-91
Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), 146-148
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los americanos en Saipán: Caen las Marianas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.571-1.584