Batalla de Saipán

La Batalla de Saipán constituyó el primer combate sobre un suelo poblado por ciudadanos japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Como no fue difícil de imaginar por los invasores de Estados Unidos, el enfrentamiento se desarrolló de modo muy sangriento, un preludio de lo que sería toda la campaña sobre las Islas Marianas y posteriormente de otros archipiélagos hasta el largo camino hasta Japón.

Plan de Estados Unidos

Curiosamente medio siglo antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1899, posiblemente Estados Unidos cometió uno de sus mayores errores diplomáticos cuando rechazó no aceptar la oferta de venta que le propuso España, dueña legítima de la Isla de Saipán, para ser en su lugar adquirido aquel dominio colonial por Alemania. Sin embargo y contra todo lo imaginado por el Gobierno de Washington, tras la derrota del Segundo Reich Alemán en la Primera Guerra Mundial, el Imperio Japonés obtuvo Saipán en el Tratado de Versalles, por lo que al estallar la Guerra del Pacífico, los norteamericanos no tuvieron más remedio que invadirla dentro del contexto de la campaña de las Islas Marianas.

Las Islas Marianas se convirtieron en el siguiente objetivo de los Estados Unidos después de que las fuerzas que avanzaban por el Pacífico Central bajo mando del almirante Chester Nimitz hubiesen conquistado las Islas Gilbert y las Islas Marshall en la Micronesia. Completada esta primera fase de expansión, los norteamericanos pusieron los ojos en el nuevo archipiélago que de norte a sur estaba conformado por la Isla de Saipán, la Isla de Tinian y la Isla de Guam.

A principios de Junio de 1944, una escuadra de la Flota Estadounidense (US Navy) al mando del almirante Raymond Spruance se echó a la mar sobre la inmensa vastedad del Océano Pacífico rumbo a las Islas Marianas. Se trataba de la 52ª Fuerza Operativa (Task Force 52) del vicealmirante Kelly Turner que desde el norte desembarcaría en la Isla de Saipán a la 2ª División de Marines del general Thomas Watson y de la 53ª Fuerza Operativa 53 (Task Force 53) del almirante Richard Connolly que desde el sur pondría en tierra a la 4ª División de Marines del general Harry Schmidt, además de mantenerse en reserva a la 27ª División de Infantería del Ejército Estadounidense (US Army) liderada por el general Ralph Smith. Sorprendentemente la moral de todos estos efectivos era muy elevada, pues justo diez días antes de la batalla, el 6 de Junio de 1944 cuando se encontraban en plena travesía, sus mandos les anunciaron el siguiente mensaje: “La invasión de Francia ha comenzado. Eso es todo”, algo que insufló de ánimos a la tropa con aplausos y vítores (pensando que Saipán iba a ser igual de sencillo que el desembarco de Normandía).

Aproximadamente el Ejército Estadounidense reunió a 127.000 soldados y 535 navíos.

Fuerzas Estadounidenses:
52ª Fuerza Operativa
·2ª División de Marines
-2º Regimiento de Marines
-4º Regimiento de Marines
-8º Regimiento de Marines
-10º Regimiento de Marines
53ª Fuerza Operativa
·4ª División de Marines
-14º Regimiento de Marines
-23º Regimiento de Marines
-24º Regimiento de Marines
-25º Regimiento de Marines
Reserva
27ª División de Infantería
-105º Regimiento de Infantería
-106º Regimiento de Infantería
-165º Regimiento de Infantería

Plan de Japón

La Isla de Saipán poseía 24 kilómetros de ancho y 11 kilómetros de largo con una orografía compuesta fundamentalmente por frondosas selvas, riscos montañosos y cuevas subterráneas, siendo el pico más alto el Monte Tapotchau con 474 metros de altura. La población de aquel territorio insular estaba compuesta mayoritariamente por miles de colonos japoneses que se habían desplazado a vivir en la década de 1920, así como de los indígenas de etnia chamorro que hasta entonces habían tenido una actitud de indiferencia a la Segunda Guerra Mundial.

El Imperio Japonés contaba en la Isla de Saipán con una guarnición adscrita a la 4ª Flota Naval al mando del vicealmirante Chuichi Nagumo, él mismo que había protagonizado el ataque a Pearl Harbor de 141, quién ostentaba la responsabilidad de defender el archipiélago como una especie de destierro fuera de la Marina Imperial Japonesa como castigo tras su derrota colosal en la Batalla de Midway. Así fue como estos marineros armados se unieron a los soldados de infantería del XXXI Ejército al frente del general Yoshitsugo Saito, así como a los pilotos y aviones de la 14ª Flota Aérea.

Apróximadamente el Ejército Imperial Japonés y la Marina Imperial Japonesa reunieron a un total de 31.000 efectivos entre 25.000 soldados y 6.000 marineros.

Fuerzas de Japón:
4ª Flota Naval
XXXI Ejército
4ª Flota Aérea

Desembarco de Saipán

Justo un día antes del comienzo de la campaña de las Islas Marianas, el 15 de Junio de 1944, diez navíos de las 52ª y 53ª Fuerzas Operativas entre los que estaban los dos acorazados USS California y USS Tennessee, los dos cruceros USS Birmingham y USS Indianapolis, y los seis destructores USS Norman Scott, USS Monssen, USS Coghland, USS Halsey Powell, USS Robinson y USS Albert Grant, así como la aviación embarcada de aparatos Hellcat y Corsair a bordo de los portaaviones de la Flota Estadounidense, iniciaron el bombardeo previo de fuego y acero contra las posiciones del XXXI Ejército Japonés en la Isla de Saipán. Aquella misma noche, la locutora de radio Iva Tuguri d’Acquino, más conocida como “Rosa de Tokyo” (era norteamericana de origen japonés en Radio Tokyo), emitió el siguiente comunicado: “Tengo aquí para vosotros, muchachos, algunos fantásticos discos recién llegados de los Estados Unidos. Vuestra amiga os aconseja escucharlos y disfrutarlos mientras os sea posible. Sé que mañana a las 6 en punto debéis desembarcar en Saipán. Bien, pues sabed que estamos esperándoos. Por eso, mientras estéis vivos, escuchad…”. Aunque inicialmente los combatientes se tomaron el mensaje en broma, en cuanto sonó la melodía la desmoralización y el fatalismo cundió entre la tropa, impidiendo a muchos dormir e inundándoles de miedo justo antes del Día-D.

Desembarco del Cuerpo de Marines en Saipán.

A las 6:00 horas del amanecer del 16 de Junio de 1944, 300 lanchas LVT cargadas con las fuerzas de la 2ª División de Marines, se aproximaron al norte de la Isla de Saipán muy cerca del sector de Tanapag. Los defensores japoneses, creyendo que aquel sería el punto elegido para la invasión, desviaron numerosas tropas del centro insular hacia la zona amenazada para comprobar incrédulos como las embarcaciones daban media vuelta y descendían unos kilómetros más abajo, en donde desembarcaron a los infantes de marina en una playa vacía situada entre los pueblos de Garapán y Charan Kanoa. Simultáneamente la 4ª División de Marines en el sur, depositó a sus unidades a las 8:44 horas entre Punta Aginan y Charan Kanoa, también sin encontrar oposición, logrando los norteamericanos trasladar en menos veinte minutos a nada menos que 8.000 hombres.

Las cosas en la Isla de Saipán no se torcieron hasta avanzada la mañana porque después de adelantarse la 2ª División de Marines unos 450 metros hacia el interior, las tropas japonesas que ya se habían desplazado a las inmediaciones camuflándose entre la vegetación, salieron de sus escondites y acribillaron a los estadounidenses. Lo mismo le sucedió a la 4ª División de Marines que se encontraba separada de la 2ª División de Marines por un tramo de jungla mientras la artillería enemiga no dejaba de bombardear y despedazar a muchos de sus hombres. De poco sirvió el tiro de los acorazados y cruceros que desde tierra eran guiados por indios navajos operando con sus radios (utilizaban su lengua nativa como código) porque salvo algunos búnkers que fueron volaron por los grandes calibres, los nipones se aferraron a sus posiciones y trincheras. Tal fue la desesperación que el almirante Raymond Spruance se planteó embarcar a la fuerza invasora y cancelar la operación de Saipán, por lo menos hasta que tras analizar la difícil situación, tomó la decisión de enviar más refuerzos y preparar un contraataque.

Al caer la noche del 16 de Junio de 1944, fueron desembarcadas en la Isla de Saipán una buena parte de las reservas como un contingente de marines, algunas baterías de artillería y el 125º Regimiento de Infantería hasta sumar los 20.000 efectivos. Gracias a esta impresionante fuerza, la simple superioridad numérica permitió a los norteamericanos pasar por encima de las frágiles líneas niponas y unir las cabezas de playa de las 2ª y 4ª Divisiones de Marines. Lógicamente los japoneses no se podían permitir algo así, por lo que antes del amanecer, más de 2.000 soldados japoneses lanzaron dos contraataques suicidas a la desesperada, uno al norte contra Garapán y otro al sur contra Charan Kanoa, que terminaron en una matanza porque los marines que contaban con el apoyo de tanques Sherman les masacraron con una descarga de balas y proyectiles descomunal, matando sobre el terreno a 700 combatientes nipones.

Asalto al Aeródromo de Aislito

Veinticuatro horas después del desembarco en la Isla de Saipán, el 17 de Junio, la 4ª División de Marines emprendió la marcha hacia el interior asegurando primero la orilla oriental del Lago Susupe y rechazando una inesperada contraofensiva enemiga con 44 tanques Ha-Go que provocó numerosas bajas a los estadounidenses, aunque sus piezas de artillería y lanzacohetes destruyeron a 24 blindados nipones. Al día siguiente, el 18, tuvo lugar el asalto contra el Aeródromo de Aislito mediante un ataque a tres bandas con el 25º Regimiento de Marines cargando por el centro, el 24º Regimiento de Marines por el flanco izquierdo y el 165º Regimiento por el flanco derecho, viéndose los japoneses forzados a emprender la retirada para evitar quedar embolsados y de paso preservar sus fuerzas para la defensa del centro montañoso de Saipán.

Soldados del Cuerpo de Marines en la Batalla de Saipán.

Con el Aeródromo de Aislito en manos de la 4ª División de Marines, pronto la instalación fue habilitada para la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) que el 19 de Junio envió a un escuadrón de cazabombarderos P-47 Thunderbolt. Al poco tiempo y aprovechando que las 52ª y 53ª Fuerzas Operativas tuvieron que desviarse para librar la Batalla del Mar de Filipinas que se saldaría con el hundimiento de tres portaaviones para la Marina Imperial Japonesa, los transportes y embarcaciones que todavía mantenían a soldados de reserva a bordo tuvieron que desembarcar al completo a la 27ª División de Infantería los días 20 y 21.

Finalizada la Batalla del Mar de Filipinas con una victoria decisiva de la Flota Estadounidense, las 52ª y 53ª Fuerzas Operativas regresaron a la Isla de Saipán el 22 de Junio para apoyar con fuego naval el ataque de los marines contra el Monte Tapotchau. Lamentablemente la subida de 474 metros cargada de crestas y obstáculos fue difícil y costosa, ya que los norteamericanos encajaron una gran cantidad de bajas ascendiendo su empinada ladera. De hecho y de no haber sido por los cazabombarderos P-47 Thunderbolt procedentes del Aeródromo de Aislito, que volando a baja cota con sus bombas arrasaron la cumbre y atrincheramientos del enemigo, los atacantes nunca se habrían podido hacer con el Monte Tapotchau.

Ofensivas y Contraofensivas

Con el Monte Tapotchau en manos del Cuerpo de Marines, el siguiente objetivo fijado para el 23 de Junio de 1944 fueron los reductos denominados como “Hell’s Pocket”, “Purple Heart Ridge” y “Death Valley”, considerados uno de los mejores perímetros fortificados de la Isla de Saipán. La ofensiva comenzó primeramente sobre “Death Valley”, pero los soldados japoneses estaban tan bien atrincherados entre la vegetación y los riscos que los invasores solo pudieron penetrar 90 metros durante el día antes de retirarse, aunque durante la noche protagonizaron un segundo asalto que en esta ocasión les permitió profundizar otros 600 metros.

Al día siguiente, el 24 de Junio, la 2ª División de Marines liderada por el general Ralf Smith cometió la temeridad de descender por la cara opuesta del Monte Tapotchau (con la pretensión de acortar camino) y dirigirse hacia la Península de Kagman, dejando para ello abierta una brecha entre su formación y el despliegue de la 27ª División de Infantería. Aprovechándose de aquel descuido, los japoneses se lanzaron al asalto contra el boquete, entrando en las trincheras de los estadounidenses y matando a decenas de ellos, además de destruirles numeroso material bélico. A raíz de este descuido que acabó en tragedia, el Estado Mayor del Pentágono en Washington cesó por negligencia al general Ralf Smith como jefe de la 2ª División de Marines y le sustituyó por el general Sanderford Jarman.

Soldados del Cuerpo de Marines observan desde un risco el avance de un tanque Sherman sobre Saipán.

Durante las jornadas próximas de la Batalla de Saipán, las tropas japonesas protagonizaron contraataques locales que en muchos casos tuvieron que ser desarticulados con fuego naval, raids de la aviación, fuego de lanzallamas e incluso hasta con cohetes de alto explosivo. De hecho en una ocasión los soldados nipones que se desplazaron moviéndose bajo tierra y por cuevas, rompieron las líneas del 105º Regimiento de Infantería y pusieron a sus soldados en fuga, antes de acceder por sorpresa a la pista del Aeródromo de Aislito, donde destruyeron un cazabombadero P-47 Thunderbolt aparcado, dañaron a otros dos y mataron a varios guardias estadounidenses (aunque al final los intrusos serían masacrados).

Después de haber sido frenada la contraofensiva sobre el Aeródromo de Aislito, los 105º y 106º Regimientos de Marines volvieron a reanudar sus esfuerzos contra el centro montañoso de Saipán, despejando de enemigos “Death Valley”. También la 27ª Divisón de Infantería que se sumó a la campaña limpió de japoneses las fortificaciones de “Hell’s Pocket” y algo más tarde las de “Purple Heart Ridge” que fueron tomadas el 30 de Junio. A partir de esta victoria, las 2ª y 4ª Divisiones de Marines cerraron la brecha que las separaba, al mismo tiempo en que los últimos 600 soldados nipones de la zona huyeron a esconderse en los sistemas de cuevas de Punta Nafutan.

Carga “Banzai”

A inicios de Julio de 1944, las fuerzas de Estados Unidos avanzaron mucho más rápido sobre la Isla de Saipán porque la 2ª División de Marines ocupó el pueblo de Garapán y forzó a retirarse a más de 3.000 soldados japoneses. A los pocos días, el 4 de Julio, la 4ª División de Marines y la 27ª División de Infantería progresaron coordinadamente despejando cuevas y agujeros en las montañas a base de lanzar granadas al interior o rociar las bocas con lanzallamas, lo que facilitó aquella misma jornada la conquista de la aldea de Tanapag. A raíz de estos éxitos y del cerco que se iba estrechando sobre Saipán, el vicealmirante Chuichi Nagumo, protagonista del ataque a Pearl Harbor y responsable del revés en la Batalla de Midway, se suicidó rajándose el vientre mediante el ritual del “sepukku”.

Repentinamente el 7 de Julio de 1944, miles de soldados japoneses emprendieron una carga “Banzai” contra el 10º Regimiento de Marines y el 105º Regimiento de Infantería mientras entonaban a voces el himno samurái Umi Yukaba. El asalto no dio tiempo a intervenir a la artillería norteamericana porque los nipones alcanzaron las trincheras de sus oponentes más rápido de lo previsto, chocando todos en un brutal combate cuerpo a cuerpo, a la bayoneta y con katanas. El resultado de aquel sangriento episodio que acabó en una derrota japonesa dejó un rastro de 4.311 asaltantes muertos y unas bajas de 1.042 estadounidenses entre 667 muertos y 377 heridos (convirtiéndose en la carga “Banzai” con más fallecidos de toda la Segunda Guerra Mundial).

Avance del Cuerpo de Marines mientras los proyectiles de la artillería enemiga caen sobre un palmeral de Saipán.

Disuelta la carga “Banzai”, el 9 de Julio de 1944, las 2ª y 4ª Divisiones de Marines, más la 27ª División de Infantería, ya dominaban un 90% de la Isla de Saipán cuando emprendieron el avance hacia Punta Marpi. Lo que encontraron en aquel último reducto nipón les espantó porque a medida que ocupaban las aldeas venciendo a la escasa resistencia de unos pocos fanáticos, se encontraron con numerosos civiles japoneses, a veces familias enteras, en que todos sus miembros se habían suicidado rajándose el vientre o de un tiro en la cabeza, así como otras que directamente habían sido asesinadas por los militares lanzando granadas al interior de los sótanos de sus casas (ante la negativa de no cometer suicido). Sin embargo la peor visión ocurrió en los acantiladas porque madres con niños pequeños e incluso hasta bebés se arrojaron al vacío desde una altura de 70 metros, pese a sus vanos intentos de hacerles señales para que no se lanzasen (de hecho para no escuchar los gritos de las personas moribundas estampadas contra las rocas los marines tuvieron que rematarlas para aliviar su sufrimiento).

Conclusión

A mitad de la jornada del 9 de Julio de 1944, los soldados del Cuerpo de Marines ocuparon en su totalidad la Punta Marpi, dando por concluida la Batalla de Saipán. A pesar de que Estados Unidos se erigió como el vencedor, las negligencias cometidas por sus mandos y la mala preparación de la campaña prolongaron la lucha demasiado tiempo y encima costó un elevado número de bajas, constituyendo la mayor sangría sufrida hasta entonces por los norteamericanos en el Pacífico Central.

Estados Unidos sufrió 16.487 bajas entre 3.426 muertos y 13.061 heridos.

Japón sufrió 30.811 muertos entre 23.811 militares y 7.000 civiles.

Con la Isla de Saipán en poder de Estados Unidos, también el resto del archipiélago fue ocupado porque durante las semanas próximas caerían la Isla de Tinian y la Isla de Guam. Una vez los Estados Unidos fijaron su base en las Islas Marianas, su papel sería decisivo porque desde sus aeródromos los grandes bombarderos cuatrimotores B-29, las conocidos como “superfortalezas volantes”, bombardearían el territorio metropolitano de Japón, propiciando el final del conflicto en 1945.

 

Bibliografía:

-Derrick Wright, Pacific Victory. “The Marianas: Saipán”, Sutton (2005), p.78-91
Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), 146-148
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Los americanos en Saipán: Caen las Marianas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.571-1.584