Batalla de Punta Stilo

 

Desde que había comenzado la Segunda Guerra Mundial y en especial la Campaña del Mar Mediterráneo en Junio de 1940, no se produjo ningún enfrentamiento entre las temidas flotas de Gran Bretaña e Italia. Estas dos marinas de guerra tuvieron por vez primera la oportunidad de probar su poderío en la Batalla de Punta Stilo.

Fuerzas de Italia

Africa necesitaba urgentemente refuerzos ante la ofensiva que Italia tenía planeada sobre Egipto. Para abastecer dicha empresa un convoy partió desde Nápoles rumbo al puerto de Bengasi en Libia cargado de refuerzos. Aunque la misión parecía simple, antes debía cruzar el Mar Mediterráeno por una ruta muy peligrosa.

Los buques principales del convoy italiano eran 5 mercantes que contenían en su interior 2.190 soldados, 72 tanques, 232 vehículos, 10.445 toneladas de material bélico y 5.720 toneladas de combustible. Para aquellos 5 mercantes se asignaron 32 buques de guerra entre los que estaban los dos acorazados Conte di Cavour y Giulio Cesare, 14 cruceros entre los que había 6 pesados y 8 ligeros, y 16 destructores. El total era de 37 navíos.

La estratégia a seguir por los italianos fue dividir toda su flota en dos grupos: La 1ª Escuadra al mando del almirante Inigo Campioni con los dos acorazados Giulio Cesare y Conte di Cavour, con 6 cruceros y 13 destructores, salieron de Augusta, Messina, Palermo y Tarento para navegar paralelamente a los mercantes que venían del Golfo de Nápoles; la 2ª Escuadra de Nápoles liderada por el almirante Riccardo Paladini era la que escoltaba a los mercantes con el resto de cruceros y destructores. También participaría la Fuerza Aérea Italia (Regia Aeronautica) en la protección del convoy, siendo destinada entre los días 6 y 9 a vigilar las aguas del Mar Mediterráneo para bombardear a la flota británica.

Regia Marina:
2 Acorazados: Conte di Cavour y Giulio Cesare.
14 Cruceros: Zara, Fiume, Gorizia, Pola, Bolzano, Trento, Eugenio di Savoia, Duca d’Aosta, Muzio, Attendolo, Raimondo Montecuccoli, Alberico da Barbiano, Alberto di Giussano, Duca degli Abruzzi y Giuseppe garibaldi.
16 Destructores: Vittorio Alfieri, Artiglieri, Lanciere, Leone Pancaldo, Dardo, Sestri Ponente, Freccia, Saetta y Strale.
5 Mercantes: Esperia, Calitea, Pisani, Foscarrini y Barbaro.

Fuerzas Aliadas

Casualmante al tiempo que el convoy italiano salía de Nápoles, zarpó un convoy aliado de La Valetta en Malta con rumbo a Alejandría al mando del almirante Andrew Cunningham. La misión de esta fuerza compuesta por naviós de Gran Bretaña y Australia era bombardear la base de Cagliari en Cerdeña, punto vital estratégico italiano del Mediterráneo.

La Marina Real Británica (Royal Navy) y la Marina Real Australiana (Royal Australian Navy) sumaban 25 buques de guerra de todos los tipos. Estaban los 3 poderosos acorazados HMS Warpsite, HMS Malaya y HMS Royal Sovereign. Los cruceros eran 5, uno de ellos australiano, igual que los destructores eran 16 de los que 13 eran ingleses y 3 australianos. Completaba el cuadro naval el portaaviones HMS Eagle con 20 aviones embarcados, de los que 3 eran cazas y 17 torpederos.

No todos los buques habían zarpado de Malta, de estos sólo el primer grupo compuesto por el acorzado HMS Warpsite, un crucero y 5 destructores; el resto lo hizo en una fuera independiente venida de Alejandría para unirse a sus compañeros con el portaaviones HMS Eagle, los acorazados HMS Malaya y HMS Royal Sovererign, más el resto de navíos.

Royal Navy / Royal Australian Navy:
1 Portaaviones: HMS Eagle.
3 Acorazados: HMS Warpsite, HMS Malaya y HMS Royal Sovererign.
5 Cruceros: HMS Orion, HMS Neptune, HMAS Sidney, HMS Gloucester y HMS Liverpool.
16 Destructores: HMS Nubian, HMS Mohawk, HMS Hero, HMS Hereward, HMS Decoy, HMAS Stuart, HMS Hyperion, HMS Hostile, HMS Hasty, HMS llex, HMS Dainty, HMS Defender, HMS Juno, HMS Janus, HMAS Vampire y HMAS Voyager.

Fase 1: Reconocimiento

Más de 62 barcos de guerra italianos y aliados surcaban el Mar Mediterráneo Central el 8 de Julio de 1940. Fue en ese momento cuando una flota se localizó sobre la otra a más de un día de distancia navegando. La británica descubrió a su oponente mediante un submarino espía y la italiana gracias a dos hidroaviones procedentes de Tobruk . Las reacciones de unos y otros comandantes fueron muy diferentes, pero las dos destinadas a destruir a su oponente.

Campioni, el almirante italiano de la 1ª Escuadra, tomó también el mando de la 2ª Escuadra, mucho más alejada al ir rumbo a Bengansi, para compactar más la flota ante el ataque que se esperaba. No pudo hacerse eso en seguida, pues los 5 mercantes contenían soldados y material importante que debían ser desembarcados en África, por lo que se tuvo que escoltarlos hasta que se pusieran a salvo. Al caer la tarde los mercantes Esperia, Calitea, Pisani, Foscarrini y Barbaro llegaron al puerto de Bengasi, refugiándose y desembarcando todo el material militar y a los soldados. El resto de la 2ª Escuadra arrumbó inmediatamente hacia Sicilia sobre las 15:20 para encontrarse con la 1ª Escuadra.

Los británicos en cuanto supieron la existencia de la flota italiana, modificaron el plan de su misión, abortando el bombardeo de Cagliari y en su lugar se adentraron hacia el Mediterráneo Central, entre Sicilia y Libia, para intentar buscar al convoy italiano con el fin de hundirlo.

Fase 2: Flotas localizadas

Avanzado el día 8, un grupo de aviones bombarderos italianos despegados de Rodas, localizaron a la flota británica que venía de Alejandría completamente desprotegida. Sin dudarlo los pilotos italianos se lanzaron a atacar a los navíos enemigos. Uno de los aparatos acertó con una bomba al crucero HMS Gloucester que explotó dañando la navegación y la dirección de disparo, además de matar a 18 tripulantes en el puente, entre los que estaban el capitán del buque Frederick Rodney Garside, 6 oficiales y 11 marineros. Sin más incidentes los aviones italianos se retiraron.

Cuando Campioni supo que estaba a menos de un día de dos fuerzas británicas viniendo por Este y Oeste, cambió los planes y ordenó a las 1ª y 2ª Escuadras que se reunieran al día siguiente a 65 millas de la Punta Stilo, cerca de Calabria. De este modo los británicos les seguirían y entrarían en el radio de acción de la Regia Aeronautica, lo que les haría caer en una trampa y ser hundidos uno a uno.

Apenas hubo incidentes la noche del 8 al 9 de Julio, únicamente el crucero italiano Zara estuvo a punto de ser hundido por un torpedo amigo que pasó de largo, el cual había sido disparado desde el Pola fruto de una confusión. Pero por el resto apenas sucedió nada más.

Sobre las 7:03 horas de la mañana del 9 de Julio un hidroavión cuatrimotor de reconocimiento británico Sunderland procedente de Malta, localizó a la flota italiana a 45 kilómetros del Cabo Spartivento. Al Sunderland se unieron tres Swordfish del portaaviones HMS Eagle sobre las 9:00 en punto. Los italianos en cuanto vieron que el hidroavión y su escolta les seguían, dieron el aviso a la Regia Aeronautica y en todos los aeródromos de Sicilia, Cerdeña, Apulia y Albania se prepararon con bombas de entre 100 y 200 kilogramos más de 100 bombarderos trimotores Sparviero S-79, a la espera de recibir orden de despegue contra los británicos.

Fase 3: Despliegue táctico

Campioni a media mañana hizo tomar una nueva formación a la flota, dividiendo las 1ª y 2ª Escuadras en cuatro columnas perpendiculares, estando la suya con los acorazados y los cruceros pesados en el sector central. Como las dos escuadras estaban separadas y no podían entrar en contacto hasta la tarde, la 1ª Escuadra debidamente formada tomó posiciones a las 11:25 horas a 20 millas de Punta Stilo para esperar a la 2ª Escuadra, por lo que tendría que luchar en solitario hasta entonces.

Sobre las 12:30 despegaron  del portaaviones HMS Eagle una escuadrilla de 9 torpederos Swordfish equipados con torpedos. A las 13:00 en punto interceptaron a la 1ª Escuadra de Campioni y se lanzaron a por ella. Los buques italianos dispararon con toda su artillería antiaérea, pero para esquivar tiros los Swordfish se situaron entre 20 y 30 metros por encima del agua y dejaron caer sus torpedos contra los cruceros Zara y Pola a 1.200 metros de distancia, alzando luego el vuelo y desapareciendo en el cielo. Todos los torpedos fallaron, incluyendo el único artefacto que había sido disparado con puntería contra el Pola porque milagrosamente fue desviado a causa del efecto de la espuma salpicada por el movimiento de las hélices de popa. Al fracaso del ataque se sumó que tres de los Swordfish resultaron dañados por el fuego antiaéreo.

Un avión de reconocimiento italiano localizó tras el ataque de torpederos a la flota británica cerca de las 13:00 a 80 millas de la 1ª Escuadra. En cuanto Campioni fue informado dirigió a toda la 1ª Escuadra a su encuentro. Media hora más tarde, a las 14:00 horas, el almirante británico Cunningham supo que los italianos se dirigían hacia él, así que la Royal Navy arrumbó hacia ellos. Para las 14:30 los tres hidroaviones italianos despegados de los cruceros Barbiano, Guissano y Abruzzi confirmaron que ambas flotas se hallaban a 30 millas de distancia. El combate era ya inevitable.

Fase 4: Inicio de la batalla

A las 15:20 horas de la tarde del 9 de Julio de 1940, los cruceros Barbiano y Giussano, abrieron fuego contra la Royal Navy a 24.000 metros de distancia. El crucero de batalla inglés HMS Neptune fue el primero en ser alcanzado por los proyectiles italianos, que destruyeron la catapulta y el hidroavión a bordo, al cual hubieron de arrojar por la borda debido a la gasolina vertida en cubierta.

Únicamente la intervención del acorazado británico HMS Warpsite a las 15:26, con sus destructivos cañones de 386 milímetros, impidieron que los dos cruceros italianos siguieran disparando porque tras ver tal mole de acero, se alejaron ante la inferioridad en blindaje y fuego contra ese navío. Gracias al HMS Warpsite, el cañoneo de la primera fase de la batalla terminó.

Justo en ese instante llegaron a la zona de la batalla la 2ª Escuadra de los italianos al mando del almirante Paladini y el otro grupo de buques británicos, lo que convertía a esa zona marítima en un escenario donde se enfrentaban más de 60 navíos de guerra.

Fase 5: Acorazados en acción

La siguiente fase de la batalla la protagonizaron los principales acorazados de ambos bandos en un duelo de titanes a muy larga distancia. Ocurrió a las 15:53 horas cuando los italianos Giulio Cesare y Conte di Cavour se colocaron a distancia de tiro a unos 23.400 metros de los británicos HMS Warpsite y HMS Malaya, acompañados de forma más retrasada el HMS Royal Sovereign.

Cañoneo naval del acorazado italiano Giulio Cesare.

El primer duelo fue entre el Giulio Cesare y el HMS Warpsite que se cañoneron mutuamente. El primer disparo lo efectuó el Giulio Cesare, fallando a 350 metros del HMS Warpsite. Durante unos minutos los obuses pasaron por encima de uno y otro buque, hasta que resultó desafortunado el Giulio Cesare tras alcanzarle el HMS Warpsite con un proyectil 381 milímetros. Por suerte el obús perforó la chimenea sin explosionar y se incrustó en una placa de blindaje sin provocar daños materiales, excepto una pequeña fuga de gases en una casamata que dejó sin electricidad a cuatro calderas durante 30 minutos. Sin embargo los trozos soltados de metralla causaron 20 muertos y heridos, además de una humareda que fue absorbida por los turboventiladores de las calderas 4, 5, 6 y 7, que mataron por asfixia a un fogonero. Aquel certero proyectil efectuado por el HMS Warpsite batió un récord en la Historia Naval al hacer blanco desde 24 kilómetros de distancia, cifra impensable hasta aquella fecha.

Hubo más disparos de otros buques de diversas clases entre los cuales resultaron dañados levemente los destructores HMS Decoy y HMS Hereward a manos del Giulio Cesare. En el lado italiano los cruceros Trento, Fiume, Bolzano, Zara, Pola y Gorizia abrieron fuego al azar contra los británicos sin éxito.

Fase 6: Buques menores

Campioni muy preocupado por la situación de sus acorazados, ordenó a las 16:00 horas en punto retirarse a toda la 1ª Escuadra hacia Sicilia, dejando únicamente a los destructores y cruceros ligeros cubriendo el escape de los navíos mayores.

Los destructores italianos fueron lazados contra los barcos británicos. Esto hizo que a Cunningham también le entrara el pánico, sobretodo al pensar que en cualquier momento podía aparecer la fuerza aérea enemiga, así que ordenó el mismo movimiento de Campioni para retirarse a Malta, no sin antes probar hundir algún buque.

Destructores y cruceros británicos se adelantaron a los acorazados y abrieron fuego contra las fuerzas de Campioni. Un obús inglés impactó en el crucero Bolzano sin causar daños ni muertos. A las 16:09 el portaaviones HMS Eagle soltó a varios torpederos Swordfish contra los cruceros Bolzano, Trento y Fiume, fallando una vez más todos los blancos.

Viendo que ni uno ni otro bando podían centrarse en condiciones, cada uno decidió volver a sus bases.

Fase 7: Ataques aéreos

Terminada la batalla naval, le tocó el turno a la Regia Aeronautica. Un total de 126 bombarderos despegaron de los aeródromos de Sicilia y Calabria, cargados con 514 kilogramos de bombas repartidas en 8 de 500 kilos, 236 de 250 kilos y 270 de 100 kilos.

Unos 70 aviones sobrevolaron la flota británica soltando todas sus bombas. Únicamente impactaron al acorazado HMS Warpsite dañando su artillería antiaérea. Aunque esto no fue grave, equivocadamente los marineros abrieron las compuertas del pantoque del barco para ver si había algo serio, lo que provocó la entrada de agua y la escora del buque. El resto de bombas fallaron.

Lo más curioso fue el error de los otros 50 aviones porque confundieron a la flota italiana de Campioni con la británica. Entonces se entabló un duelo entre barcos italianos y aviones también italianos. La flota hizo todo tipo de señales y lanzó decenas de bengalas para advertir de que estaban bombardeando a camaradas, pero los pilotos no se dieron cuento, por tanto, para defenderse, los navíos italianos dispararon su artillería antiaérea contra sus propios aviones. Un bombardero italiano fue derribado por fuego amigo tras ser envuelto en llamas, por suerte ninguna de las bombas alcanzó a los barcos.

Entre el 10 y 12 de Julio más de 500 aviones italianos atacaron a la flota británica de Cunningham en retirada a Malta y Alejandría, llegando a lanzar hasta 2.000 bombas. El barco más castigado fue el portaaviones HMS Eagle en el que una bomba le dañó la cubierta impidiendo que los aviones pudieran despegar, además de un caza derribar a uno de los torpederos Swordfish en el aire. Otra bomba mató a dos marineros en el crucero HMS Liverpool y el acorazado HMS Malaya sufrió daños ligeros.

Cuando el 13 de Julio los primeros barcos de la Royal Navy amarraron en Alejandría, la Batalla de Punta Stilo se dió por finalizada.

Resultado

La Batalla de Punta Stilo fue el primer gran combate naval entre dos flotas de tamaño considerable en la Campaña del Mar Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial.

Tal fue la igualdad entre las dos fuerzas enfrentadas, que el resultado fue empate exacto, pues ningún barco fue hundido y apenas hubo muertos.

La Royal Navy salió un poco más mal parada que sus enemigos, pero no mucho. Un total de 5 barcos fueron dañados, entre los que había un portaaviones (tardó tres meses en ser reparado), dos acorazados, tres cruceros y dos destructores. Murieron unos 20 tripulantes y dos aviones fueron destruidos, de los cuales uno era un torpedero Swordfish y un hidroavión.

La Regia Marina demostró muchos errores en esta batalla, lo que la impidió valerse de su ventaja estratégica en Punta Stilo. El acorazado Giulio Cesare y el crucero Bolzano, fueron los únicos navíos dañados. Hubo también unos 20 muertos y 4 aviones resultaron derribados, uno de ellos por fuego amigo.

Aunque la Batalla de Punta Stilo acabó en un claro empate técnico sin ningún vencedor, resultó un fracaso para las dos flotas, más que una lección positiva aprendida. En el combate se dejaron conocer los fallos de los italianos como la coordinación mar-aire, y también los errores de los británicos como las arriesgadas misiones de acercarse a costas enemigas sin conocer las condiciones del adversario. De ahora en adelante, lo que se hiciera en el Mediterráneo, decidiría de qué lado se decantaría la contienda.

 

Bibliografía:

Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo. “La batalla aeronaval de Punta Stilo, dos adversarios chasqueados”, Editorial Juventud (2005), p.64-95
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Primera batalla de la flota italiana”, S.A.R.P.E. (1978), p.223-225
Alfonso Mateo, Punta Stilo. La gran batalla naval… que no fue, Revista Serga Nº87, (2014), p.42-47