Batalla de las Ardenas

La Batalla del Bosque de las Ardenas constituyó la última gran ofensiva de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y la campaña más sangrienta librada hasta la fecha en el Frente Occidental. Aquel choque de titanes entre el Tercer Reich y los Estados Unidos sobre los parajes helados de Bélgica y Luxemburgo, no sólo afectó al desarrollo de la fase final de la contienda sobre Europa, sino que retrasó notablemente el avance de las fuerzas norteamericanas en favor de la Unión Soviética, algo que terminaría por afectar de un modo decisivo al posterior devenir siglo XX.

Plan de Alemania

A mediados del otoño de 1944 la racha de derrotas que el Tercer Reich llevaba acumuladas en el Frente Occidental desde el comienzo del desembarco de Normandía finalmente terminaron por acabarse cuando los Aliados alcanzaron los bordes fronterizos con Alemania en la «Línea Sigfrido». Así ocurrió con el grave revés militar infligido al Ejército Británico en Holanda durante la «Operación Market-Garden» y posteriormente con la paralización del Ejército Estadounidense en Bélgica durante la Batalla del Bosque de Hürtgen, ya que las potencias anglo-sajonas no tuvieron más remedio que imitar a los germanos y pasar a la defensiva en una «guerra de trincheras» similar a la Primera Guerra Mundial que se extendía desde el sur de los Países Bajos hasta Alsacia y Lorena junto a la neutral Suiza.

Como las bajas de los Aliados habían sido enormes y encima adolecían de graves problemas logísticos derivados de falta de combustible para mover tanta maquinaria aquel otoño de 1944, Adolf Hitler decidió probar algo inesperado cuando en una reunión celebrada en la Guardia del Lobo, el cuartel de Prusia Oriental, de repente interrumpió al general Alfred Jodl tras escuchar la palabra «Ardenas» y entonces se dirigió a un mapa de Bélgica para señalarlo y expresar lo siguiente: Aquí, en las Ardenas, ¡y el objetivo será Amberes! ¡Un sólo avance en el Frente Occidental! ¡Ya lo verán! Provocaremos el colapso y el pánico entre los estadounidenses. Los atravesaremos por completo y tomaremos Amberes. Así perderán su puerto de abastecimiento y una gran bolsa rodeará a todas las fuerzas británicas. ¡Cientos de miles de prisioneros, como solíamos hacer en Rusia!

La idea de Hitler por derrumbar el Frente del Oeste se resumía en un ambicioso plan consistente en apostar a 45 divisiones tras la «Línea Sigfrido» con la intención de lanzarse sobre el I Ejército Estadounidense en las Ardenas, desde donde a continuación sus hombres alcanzarían el Río Mosa y retomarían el estratégico puerto de Amberes. Este movimiento facilitaría aislar y de paso embolsar al I Ejército Canadiense, al II Ejército Británico y al IX Ejército Estadounidense desplegados junto a los bordes con Holanda, aproximadamente entre 20 y 30 divisiones, por lo que las fuerzas atrapadas en su interior no tendrían más remedio que escoger entre las dos siguientes opciones: ser aniquiladas o reembarcar como había sucedido durante la evacuación de Dunkerque en 1940. De hecho si todo salía como había previsto el Führer, el Tercer Reich obtendría un tiempo precioso para fabricar las supuestas «armas secretas» que le llevarían a la victoria final; pero especialmente obligaría a los anglo-norteamericanos a replantearse su estrategia respecto de la Unión Soviética, pues una derrota de estos últimos en Bélgica, acercaría la posibilidad de que el Ejército Rojo llegase a Europa Occidental antes que ellos (algo inaceptable para los Gobiernos de Washington y Londres).

Soldados alemanes en las Ardenas.

La gestación de la ofensiva en las Ardenas se efectuó en una reunión celebrada bajo la más absoluta desconfianza por parte de Hitler la noche del 11 de Diciembre de 1944, cuando los principales generales implicados fueron reunidos en una localidad próxima a Frankfurt, en donde nada más llegar a la cita fueron cacheados y desprovistos de sus pistolas por guardias de las SS, antes de ser subidos a un autobús con las ventanas cerradas que los condujo al Castillo de Ziegenberg. Una vez en el lugar bajaron hasta el sótano y tomaron asiento en unas sillas estratégicamente dispuestas, en cuyo respaldos traseros había guardias con las armas cargadas, por lo que una vez hecha esa demostración de puesta en escena, el Führer entró sonriente en la estancia para explicar su plan y adularse él mismo acerca de la genialidad de su estrategia. Los altos mandos aterrorizados no tuvieron más remedio que asentir y otorgarle la razón, e incluso se vieron forzados a firmar por escrito la viabilidad de aquella operación que sería la última gran ofensiva de Alemania en el Frente Occidental durante la Segunda Guerra Mundial.

Bajo el nombre de «Operación Wacht am Rhein» o «Guardia en el Rin», la ofensiva quedó fijada para el 16 de Diciembre, a sabiendas que para ese entonces el mal tiempo impediría despegar a la Fuerza Aérea Aliada. Así fue como en el más absoluto secreto y guardando el silencio por radio (se sospechaba que los británicos habían descifrado sus claves de «Ultra»), los alemanes fueron trasladando hombres y pertrechos desde el Frente Oriental hasta el Frente Occidental mediante 10.000 vagones y desplazando tanques durante la noche para evitar a la aviación de reconocimiento enemiga, cuyos pilotos en ningún momento sospecharon acerca de lo que estaba preparando por detrás de la «Línea Sigfrido». También los mapas se distribuyeron en el último momento por si algunos caía en manos enemigas, además de establecerse falsos cuarteles cerca de Aquisgrán, restringirse el tráfico de las carreteras en un sólo sentido y volar con avionetas para disimular el ruido de vehículos a motor. Aquellas tácticas de enmascaramiento permitieron situado junto a la frontera germano-belga a cientos de miles de efectivos con todo tipo de armamento, incluyendo el más puntero con los tanques pesados King Tiger «Königstiger», aviones a reacción Messerschmitt Me 262, tropas de asalto equipadas con gafas de visión nocturna y rifles de asalto Stg 44, o rampas para el lanzamiento de misiles V-1 y V-2.

A diferencia del Führer el generalato del Ejército Alemán (Wehrmacht) nunca tuvo la más mínima esperanza en la «Operación Wacht am Rhein», entre ellos el mariscal Walther Model que tan sólo otorgó un 10% de posibilidades de éxito, así como el general Gerd Von Rundest que estaba al cargo del Grupo de Ejércitos Oeste. La mayor parte de los altos mandos eran conscientes de que los tanques no tendrían gasolina suficiente para alcanzar Amberes, pues tan sólo se recibió un 1’5 parte de las 5 necesarias, algo que obligaría a los carristas a depender del carburante que capturasen durante la marcha al Ejército Estadounidense. Este problema en parte se subsanaría con la «Operación Greif» o «Grifo» llevada a cabo por el coronel Otto Skorzeny de las SS, el mismo que había rescatado a Benito Mussolini en el Gran Sasso, cuando reunió a la 150ª Brigada Panzer Especial compuesta por 2.000 comandos vestidos con uniformes norteamericanos y 40 jeeps del modelo Willy, quienes se infiltrarían por tierra o saltarían desde aviones tras la retaguardia enemiga para detectar los depósitos, pero al mismo tiempo generar confusión y sabotear el esfuerzo de los Aliados; tal y como también harían los 1.200 efectivos del Destacamento Paracaidista «Der Heyte» del teniente coronel Friedrich August Von Der Heyte que tomarían el cruce de carreteras de Baraque Michel dentro del marco de la «Operación Stösser».

La «Operación Wacht am Rhein» se efectuaría mediante tres columnas motorizadas en una rápida y tradicional «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg» como la que ya había tenido lugar en Mayo de 1940 a través del Bosque de las Ardenas. La columna central compuesta por el V Ejército Panzer al mando del general Hasso Von Manteuffel se dirigiría hacia el Río Mosa sobre Dinant y Amur para rodear Bruselas y conquistar Amberes, agrupando al XLVII Cuerpo del general Heinrich Von Lüttwitz con las 2ª y 9ª División Panzer, la 26ª División Volksgrenadier y la Brigada «Führer»; al LVIII Cuerpo del general Walter Kruger con las 18ª y 62ª Divisiones Volksgrenadier; y al XXXIX Cuerpo Panzer del general Karl Decker con la 176ª Division Volksgrenadier. La columna septentrional constituida por el VI Ejército SS Panzer al frente del general Josep Sepp Dietrich arremetería hacia Le Gleize, empleando al I Cuerpo SS Panzer del general Hermann Priess con la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler», la 12ª División SS Panzer «Hitlerjugend», la 3ª División Paracaidista, las 12ª y 227ª Divisiones Volksgrenadier, el 501º Batallón SS Panzer Pesado y el 506º Batallón de Cazacarros; al II Cuerpo SS Panzer del general Willi Bittrich con la 2ª División SS Panzer «Das Reich» y la 9ª División SS Panzer «Hohenstaufen»; y al LXVII Cuerpo del general Otto itzfeld con las 246ª, 272ª y 326ª Divisiones Volksgrenadier. La columna meridional conformada por el VII Ejército bajo el liderazgo del general Erich Brandenberg giraría hacia Bastogne y Lieja en paralelo al Canal de Aberto, utilizando al LIII Cuerpo del general Edwin Von Rothkirch con las 9ª y 15ª Divisiones Volksgrenadier, y la Brigada de Granaderos Führer; al LXXX Cuerpo del general Franz Beyer con las 212ª, 276ª y 340ª Divisiones Volksgrenadier; y al LXXXV Cuerpo del generla Baptist Kneiss con la 5ª División Paracaidista y las 79ª y 352ª Divisiones Volskgrenadier.

Aproximadamente el Tercer Reich reunió a un total de 200.000 soldados, 2.000 tanques, 1.900 cañones y 3.000 aviones.

Grupo de Ejércitos Oeste:
V Ejército Panzer
·XLVII Cuerpo
-2ª División Panzer
-9ª División Panzer
-26ª División Volksgrenadier
-Brigada Führer
·LVIII Cuerpo
-116ª División Panzer
-560ª División Volksgrenadier
·LXVIII Cuerpo
-18ª División Volksgrenadier
-62ª División Volksgrenadier
·XXXIX Cuerpo Panzer
-176ª División Volksgrenadier
VI Ejército Panzer
·I Cuerpo SS Panzer
-1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler»
-3ª División Paracaidista «Fallschirmjäger»
-12ª División SS Panzer «Hitlerjugend»
-12ª División Volksgrenadier
-227ª División Volksgrenadier
-150ª Brigada Panzer Especial
·II Cuerpo SS Panzer
-2ª División SS Panzer «Das Reich»
-9ª División SS Panzer «Hohenstaufen»
·LXVII Cuerpo
-3ª División Panzergrenadier
-246ª División Volksgrenadier
-272ª División Volksgrenadier
-326ª División Volksgrenadier
VII Ejército
·LIII Cuerpo
-9ª División Volksgrenadier
-15ª División Panzergrenadier
-Brigada de Granaderos Führer
·LXXX Cuerpo
-212ª División Volksgrenadier
-276ª División Volksgrenadier
-340ª División Volksgrenadier
·LXXXV Cuerpo
-5ª División Paracaidista
-79ª División Volksgrenadier
-352ª División Volksgrenadier

Plan de los Aliados

Después de la complicada situación del Ejército Estadounidense tras la derrota en la Batalla del Bosque de Hürtgen, las tropas norteamericanas quedaron muy dispersas y por ende expuestas ante las formidables fortificaciones de la «Línea Sigfrido». Curiosamente el sector más tranquilo eran las Ardenas, un terreno boscoso sobre la confluencia entre Bélgica, Alemania y Luxemburgo que se caracterizaba por estar repleto de colinas cubiertas de árboles, profundas gargantas, intrincados arroyos y gruesas capas de nieve que acababan de cubrir el entorno con la pronta llegada del invierno. De manera sorprendente nadie prestó atención a este tramo del Frente Occidental cuando a principios de Diciembre se celebró una reunión en Maastrich a la que asistieron el mariscal Bernard Montgomery del II Ejército Británico, el mariscal del aire inglés Sir Arthur Tedder y el general norteamericano Omar Nelson Bradley, quienes tras conferenciar con el general Dwith David Esisenhower, comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Aliada, todos llegaron a la conclusión de que los alemanes no tenían capacidad para pasar al contraataque y que precisamente serían ellos los que atacarían a los germanos en una fecha que fijaron para Enero de 1945.

La actitud optimista de los Aliados contrastó con algunos informes que estaban recibiendo como un mensaje descodificado a la 2ª División SS Panzer «Das Reich» que afirmaba llevar 36 horas de retraso respecto a una misteriosa misión, además de otras dos transmisiones en que los alemanes preguntaban por expertos en idioma inglés. De hecho se interceptó un nota a la embajada de Japón situada en Berlín, en la cual el embajador Hiroshi Oshima relataba al Emperador Hiro-Hito que el Ministro de Asuntos Experiores Joachim Von Ribbentropp acababa de prometerle una ofensiva contra Aliados Occidentales que aliviaría la presión de los japoneses en el Frente del Pacífico. A pesar de todas aquellas evidencias en la última reunión celebrada entre el mariscal Bernard Montgomery el general Omar Bradley el 16 de Diciembre de 1944 (veinticuatro horas antes de la ofensiva), ambos llegaron a la conclusión de que todo se trataba de un despliegue lógico para defender la cuenca industrial del Ruhr.

Coches acorazados C-8 en la Batalla de las Ardenas.

El sector de las Ardenas estaba defendido por el I Ejército Estadounidense del general Courtney Hodges, aunque su distribución era pésima porque las tropas se encontraban dispersas sobre puestos fortificados o trincheras adelantadas, unas muy cerca de los alemanes y otras demasiado alejadas, lo que en caso de crisis el riesgo de embolsamiento era elevado, como también el rápido agotamiento de las municiones, los víveres y la gasolina. A estos problemas había encima que añadir la escasa preparación de cara al invierno, pues debido a la falta de tiempo las botas y la ropa de abrigo eran de muy mala calidad entre los norteamericanos, por lo que hasta la fecha las extremas temperaturas de -28ºC grados ya habían provocado 822 bajas por congelación antes del mismo comienzo de la «Operación Wacht am Rhein».

La única ventaja de los Aliados era su superioridad estratégica en el Frente Occidental al poder sacar reservas del XXI Grupo de Ejércitos, salvo por la excepción de la aviación que en los días iniciales de la campaña estaría en tierra debido a la climatología adversa. El despliegue en las Ardenas estaría al cargo del V Cuerpo del general Leonard Gerow entre Lammersdorf y Monschau con las 1ª, 2ª, 9ª y 78ª y 99ª Divisiones de Infantería; del VII Cuerpo del general Joseph Lawton Collins situado por detrás con las 2ª y 3ª Divisiones Blindadas, y las 83ª y 84ª Divisiones de Infantería; y por el último del XVIII Cuerpo Aerotransportado del general Matthew Rigway en el sur con la 7ª División Blindada, las 30ª, 75ª y 106ª Divisiones de Infantería, las 82ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas, y el 14º Grupo de Caballería. Como fuerza de socorro en caso de desatarse una crisis se desplazaría desde Alsacia el III Ejército Estadounidense al mando del general George Patton que poseía al III Cuerpo del general John Millikin con las 4ª y 6ª Divisiones Blindadas, y las 26ª, 35ª y 90ª Divisiones de Infantería; al VIII Cuerpo del general Troy Middleton con las 9ª y 11ª Divisiones Blindadas, las 28 y 87ª Divisiones de Infantería, y la 17ª División Aerotransportada; al XII Cuerpo del general Manton Eddy con las 4ª, 5ª,10ª y 80ª Divisiones de Infantería; y al XXX Cuerpo Británico del general Bryan Horrocks con la 6ª División Aerotransportada, la 51ª División de Infantería Escocesa «Highland», la 53ª División de Infantería «Welsh», el 3º Regimiento de Cazadores Paracaidista Francés y el Comando SAS Belga.

Aproximadamente los Aliados desplegaron a un total de 83.000 soldados, 242 tanques, 394 cañones y 1.000 aviones.

XXI Grupo de Ejércitos:
I Ejército Estadounidense:
·V Cuerpo
-1ª División de Infantería «Big Red One»
-2ª División de Infantería
-9ª División de Infantería
-78ª División de Infantería
-99ª División de Infantería
·VII Cuerpo
-2ª División Blindada
-3ª División Blindada
-83ª División de Infantería
-84ª División de Infantería
·XVIII Cuerpo Aerotransportado
-7ª División Blindada
-30ª División de Infantería
-75ª División de Infantería
-82ª División Aerotransportada
-101ª División Aerotransportada
-106ª División de Infantería
-4º Grupo de Caballería
III Ejército Blindado Estadounidense
·III Cuerpo
-4ª División Blindada
-6ª División Blindada
-26ª División de Infantería
-35ª División de Infantería
-90ª División de Infantería
·VIII Cuerpo
-9ª División Blindada
-11ª División Blindada
-17ª División Aerotransportada
-28ª División de Infantería
-87ª División de Infantería
·XII Cuerpo
-4ª División de Infantería
-5ª División de Infantería
-10ª División de Infantería
-80ª División de Infantería
XXX Cuerpo Británico
-6ª División Aerotransportada
-51ª División de Infantería Escocesa «Highland»
-53ª División de Infantería «Welsh»
-3º Regimiento de Cazadores Paracaidista Francés
-Comando SAS Belga

Ofensiva en las Ardenas (16 de Diciembre de 1944 )

A las 5:30 horas de la madrugada del 16 de Diciembre de1944, más de 1.500 piezas de artillería descargaron un demoledor fuego preparatorio sobre un frente de 141 kilómetros que abarcó las fronteras de Bélgica, Alemania y Luxemburgo. El bombardeo se prolongó por espacio de 90 minutos hasta las 7.00 horas de la mañana, pereciendo docenas de soldados del Ejército Estadounidense, especialmente del V Cuerpo situado sobre la primera línea de las Ardenas, ya que ni tan siquiera los hoyos excavados en la nieve fueron suficientes para proteger a los combatientes, pues la metralla liberada al estallar los proyectiles en las copas de los árboles hicieron saltar astillas en todas direcciones que causaron infinidad de bajas y heridas muy dolorosas.

Simultáneamente al bombardeo de artillería sobre las Ardenas, las rampas de lanzamiento balístico que estaban situadas por detrás de la «Línea Sigfrido» o en la base de Hellendoorn sobre los Países Bajos, de repente lanzaron numerosos cohetes V-1 y misiles V-2 y Rheinbote sobre la ciudad de Lieja y el puerto de Amberes. De hecho en el caso de este último las armas indetectables dañaron algunas instalaciones y zonas urbanas, aunque lo peor sucedió en el Cine Rex cuando una V-2 impactó en el techo y provocó un derrumbe en el que murieron 567 personas, entre estas 296 soldados norteamericanos y 271 civiles.

Tropas del «Kampggruppe Hansen» en las Ardenas.

Mientras el bombardeo de la artillería machacaba el Bosque de las Ardenas, un total de 120 aviones de transporte alemanes Junkers Ju 52 cargados con 1.200 paracaidistas se dirigieron hacia sus objetivos situados 15 kilómetros por detrás de la frontera con Bélgica para poner en marcha la «Operación Stösser». La unidad en saltar fue el Destacamento Paracaidista «Der Heyte» que efectuó un salto desastroso debido a que la mayor parte de los hombres cayeron dispersos sobre la masa boscosa, e incluso algunos aparatos que sufrieron errores de navegación soltaron a los soldados sobre Holanda y en algún caso a las afueras de la ciudad de Aquisgrán. Solamente el teniente coronel Friedrich August Von Der Heyte logró reunir 300 efectivos entre las faldas del Monte Rigi y el nudo de carreteras de Eupen a Málmedy, en donde fueron protagonistas de provocar numerosas distracciones a la retaguardia del I Ejército Estadounidense.

Bastante más éxito tuvo la segunda oleada de paracaidistas liderada por el coronel Otto Skorzeny, descendiendo en determinados puntos donde les esperaban los comandos de la 150ª Brigada Panzer Especial, la mayoría vestidos con uniformes estadounidenses y provistos de material capturado a los Aliados como algún tanque, un puñado de camiones y jeeps Willy. De hecho cincuenta miembros de estas fuerzas especiales simularon campos de minas falsos con cintas rojas y giraron carteles indicativos para generar confusión, hasta el punto de que una columna norteamericana se desvió de un túnel junto al Río Escalada y un segundo destacamento tomó la dirección incorrecta entre Lieja y Huy, sin obviar con que otros grupos eliminaron a varias patrullas enemigas, aseguraron un par de puentes y neutralizaron un cruce de carreteras a las afueras de Malmédy. La policía militar pudo apresar a ocho de los cuarenta jeeps usados por los comandos, fusilando sobre el terreno a ocho de ellos por usar vestimenta del bando contrario según indicaba la Convención de Ginebra, pero la mayoría camparon a sus anchas ocasionando el colapso a la retaguardia y provocando interminables atascos que resultaron fatales para el Ejército Estadounidense.

A nivel psicológico la presencia de la 150ª Brigada Panzer Especial en las Ardenas propició que los policías militares arrestaran a cientos de inocentes entre sus propias tropas y que en cada puesto avanzado del camino un grupo de examinadores realizara a los soldados un test sobre actualidad e historia de los Estados Unidos. La situación llegó a ser tan confusa que en el Cuartel General Aliado situado en Francia, los altos mandos creyeron que existía un plan para matar al general Dwith Eisenhower, por lo que tuvo que ser recluido en una estancia de máxima seguridad en Versalles, la cual fue reforzada y militarizada en extremo por el Ejército Estadounidense (el aislamiento del comandante en jefe de los Aliados se prolongaría 10 días en que las comunicaciones se redujeron al mínimo, lo que supuso una gran ventaja para los alemanes).

Infantería del Ejército Estadounidense sometida al fuego de artillería en la Batalla de las Ardenas.

Con las primeras horas de aquel 16 de Diciembre desde el otro lado de la «Línea Sigfrido» los germanos encendieron unos reflectores que proyectaron varios haces de miles de vatios de luz, los cuales clarearon el cielo y abrillantaron la niebla, deslumbrando con ello a los soldados norteamericanos de la línea de vanguardia y al mismo tiempo dando la señal de avance al V Ejército Alemán. Acto seguido miles de tropas alemanas salieron de los bosques y se movieron hacia delante sobre un frente de un centenar de kilómetros, haciendo docenas de prisioneros durante el proceso mientras cruzaban el Río Our y se apoderaban sin apenas pegar un sólo tiro de las poblaciones de Marnach, Hosingen y Holtzhum.

Al norte de las Ardenas el VI Ejército Panzer del general Sepp Dietrich desencadenó su propia parte de la ofensiva mediante un asalto de carros contra la 99ª División de Infantería Estadounidense cerca de Höfen. Las tropas de la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler» fueron las primeras en golpear a los norteamericanos, quienes escondidos dentro de hoyos entre la densidad del bosque y las colinas arboladas, tuvieron tiempo suficiente para resistir y replegarse poco a poco, algo que obligó a las SS a utilizar a los jóvenes y ancianos de la Milicia Popular «Volksturmm» para darles caza con armas cortas y lanzadores anticarro Panzerfaust, lo que permitió a la 12ª División Volksgrenadier ocupar la localidad de Losheim.

Misil alemán V-2.

El «Kampfgruppe Peiper» o Grupo de Combate «Peiper» con 4.800 efectivos, 117 tanques, 24 piezas de artillería (6 obuses de 150 milímetros y 18 cañones de 105 milímetros), 30 armas antiaéreas, 149 ametralladoras y 800 camiones bajo el mando del general Joachim Peiper, fue la unidad que más avanzó pese a los atascos de tráfico y a que tres carros Panther se perdieron en un campo de minas nada más emprender la ofensiva. Gracias a que el mismo Peiper embistió con sus blindados a los vehículos que colapsaban la carretera para apartarlos de su camino, la marcha se reanudó con la aniquilación del 394º Regimiento de Infantería Estadounidense en la Ruta D, al que infligieron 959 bajas entre 34 muertos y 925 desaparecidos o prisioneros hechos por las Waffen-SS.

Caída la tarde el I Cuerpo SS Panzer rompió las líneas de la 99ª División de Infantería Estadounidense, cuyos restos escaparon por una pequeña brecha cerca de Heinerscheid, partiendo con dicha maniobra en dos secciones al V Cuerpo Estadounidense, al que destruyeron la mayor parte de sus tanques Sherman y dejaron incomunicado con la Fuerza Expedicionaria Aliada en Europa. Algo parecido sucedió en otros sectores del frente cuando los germanos dejaron virtualmente fuera de combate al 14º Grupo de Caballería Estadounidense, exactamente igual que les sucedió a las unidades norteamericanas destacadas en Schnee Eifel. También las vanguardias alemanas cosecharon otro triunfo al apoderarse de Clervaux, así como su castillo medieval al que sitiaron y accedieron tras derribar la puerta de entrada con la embestida de un tanque Panzer, por lo que una vez en el interior eliminaron a los defensores y capturaron un cuartel general a los Aliados.

La contundente ofensiva lanzada por la Wehrmacht en las Ardenas dejó en una situación crítica a los Aliados que para medianoche seguían sorprendidos y sin saber que sucedía cuando por aquel entonces las bajas equivalían a tres divisiones parciales en una sola jornada, tal y como si estuviese repitiendo la «Blitzkrieg» de Mayo de 1940. Como el V Ejército Estadounidense se hallaba incomunicado entre las alas del VI Ejército SS Panzer y el V Ejército Panzer, desde los acuartelamientos de París se aprobó la tímida orden de movilizar a la 1ª División de Infantería «Big Red One» para internarse en la zona boscosa, a la 106ª División de Infantería para cubrir la carretera hacia Saint Vith y a la 2ª División de Infantería para reforzar el flanco de la maltrecha 99ª División de Infantería, una serie de maniobras insuficientes si se quería detener la última ofensiva de Hitler en el Frente Occidental.

Blitzkrieg en las Ardenas (17 de Diciembre de 1944)

Veinticuatro horas después del inicio de la ofensiva en las Ardenas, el 17 de Diciembre de 1944, las fuerzas del Ejército Alemán siguieron adentrándose en Bélgica y Luxemburgo, especialmente en el norte cuando el VI Ejército Panzer se apropió de Elsenborn y Buchholz, o la 3ª División Paracaidista de la población de Lanzerath. Las trágicas noticias que poco a poco afluían hacia el Estado Mayor en París condujo a que el general Dwith Eisenhower ordenase otra nueva movilización, en este caso prácticamente total que incluyó a las 82ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas, así como al III Ejército Blindado del general George Patton desplegado en Alsacia, cuyas tropas debían acudir lo antes posible en socorro del I Ejército Estadounidense en Bélgica.

La unidad que más progresó en las Ardenas fue «Kampfgruppe Peiper», acompañado por elementos de la 3ª División Paracaidista, cuando a primera hora de la mañana sorprendió durmiendo a los miembros de la guarnición del pueblo de Honsfeld y por tanto capturó con relativa facilidad a 300 soldados norteamericanos, incluyendo un botín de 50 vehículos, 17 tanques cazacarros y abundantes depósitos de gasolina. Acto seguido los germanos se dirigieron a Büllingen, en donde a costa de tan sólo perder un tanque Panzer IV, mataron a 87 ingenieros estadounidenses y se apoderaron del aeródromo, apresando a 50 prisioneros, 200.000 litros de combustible y cinco avionetas de reconocimiento Stinson L-5. Después de un breve descanso la agrupación del general Joachim Peiper descendió por la Carretera N-23 y conquistó sin apenas dificultades los pueblos de Möderscheid, Schoppen, Ondenval y Baugnez.

Mortero estadounidense en la Batalla de Saint Vith.

A la altura de Baugnez el «Kampfgruppe Peiper» se desprendió de una columna menor compuesta por dos tanques Panzer IV y dos semiorugas Hanomag para reconocer a su costado la carretera hacia Málmedy, donde a las 14:00 horas se toparon con una columna de 30 camiones y jeeps Willy del 285º Batallón de Observación de Artillería Estadounidense. Gracias al factor sorpresa los alemanes emboscaron a sus enemigos y dejaron ardiendo a todos los vehículos, capturando a 126 soldados norteamericanos, de los cuales 84 fueron fusilados inmediatamente en un triste episodio conocido como la Masacre de Málmedy (tan sólo 42 escaparon a través de los bosques). Este suceso animó al Ejército Estadounidense a aplicar también la «guerra sucia» en la Batalla de las Ardenas, pues algunas jornadas después las tropas norteamericanas ejecutaron a 80 prisioneros germanos de la 3ª División Panzergrenadier en la Masacre de Chenogne.

Inmediatamente después de ocurrir la Masacre de Málmedy, el «Kampfgruppe Peiper» recorrió 6 kilómetros esa misma tarde hacia Liegneuville, a cuyas afueras un tanque Sherman camuflado disparó y destruyó al tanque Panther situado a la vanguardia de la columna, por lo que el propio general Joachim Peiper que pudo verlo todo a través de sus prismáticos, se equipó con un Panzerfaust y corrió hasta el carro norteamericano para dejarle ardiendo de un certero impacto. A continuación los alemanes entraron en la población y tras un tiroteo se apoderaron de Liegneuville, siendo hasta entonces las pérdidas germanas de dos Panther, aunque a costa de haber provocado a los estadounidense la destrucción de dos tanques Sherman y doce vehículos, además de capturarles 22 prisioneros (ocho serían ejecutados en un intento de fuga).

Batalla de Saint Vith y «Kampfgruppe Peiper» (18-23 de Diciembre de 1944)

La Batalla por Saint Vith comenzó la madrugada del 18 de Diciembre de 1944 cuando la 62ª División Volksgrenadier atacó el pueblo junto a las orillas del Río Our, en cuyo margen se apostaban miles de tropas estadounidenses sobre un perímetro más o menos fortificado que se extendía de Monschau a Elsenberg. Como por aquel entonces los alemanes habían conseguido aproximarse hasta 500 metros de las líneas enemigas y dominar las alturas del Molino Wallerode, aprovecharon esta posición ventajosa para destruir cuatro tanques Sherman y continuación quebrar las defensas de sus rivales, lo que obligó a los norteamericanos a replegarse y atrincherarse en la seguridad del pueblo de Saint-Vith. A no mucha distancia en el sector de Poteau, un destacamento conocido como «Kampfgruppe Hansen» que se encontraba al mando del oficial Max Hansen, emboscó con cazacarros Jagdpanzer a una columna del 14º Grupo de Caballería, a la que pulverizó 35 vehículos blindados ligeros, entre estos M-8 Greyhound.

Algo más al norte el «Kampfgruppe Peiper» comenzó la marcha atacando Stavelot, por ese entonces defendido por 250 soldados estadounidenses y cuatro cazacarros M-10, dos situados sobre una colina a 300 metros, desde donde destruyeron dos tanques germanos, entre estos un Panther. A pesar de las dificultades los alemanes se aprovecharon del fuego de artillería y morteros para ocupar el puente, por lo que entraron en la ciudad y la conquistaron, haciendo 200 prisioneros y volando a los cuatro blindados M-10, aunque no pudieron evitar que unos pocos supervivientes escaparan y prendiesen fuego a los 3.500.000 litros de gasolina presentes en el depósito de Francorchamps que se ubicaba a tan sólo 500 metros. La marcha posterior tampoco fue sencilla porque tras pulverizar un cañón norteamericano en el Río Ambleve, los zapadores volaron el puente y por tanto la columna probó suerte en Habiémont, en cuyo valle los veteranos de las SS sufrieron la incursión de 36 cazabombarderos que les ocasionaron 40 bajas y dejaron fuera de combate a tres Panther y cinco semiorugas Hanomag, a costa de tan sólo resultar derribado un avión P-47 Thunderbolt a manos de carro antiaéreo Flakpanzer, algo que obligó a la fuerza acorazada a cambiar el rumbo y torcer por el Río Lienne para terminar conquistando esa misma tarde la población de La Gleize.

Columna del «Kampfgruppe Peiper» haciendo prisioneros estadounidenses en las Ardenas.

Al anochecer del 18 de Diciembre se produjo una ruptura en el teatro sur de las Ardenas cuando la 2ª División Panzer dejó ardiendo a cuantiosos carros de la 9ª División Blindada Estadounidense, lo que dejó completamente despejado el camino hacia la ciudad de Bastogne, la cual fue rápidamente ocupada por los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada, quienes por el momento no estaban dispuestos a ceder su control al V Ejército Panzer. A la mañana siguiente, el 19, los alemanes que se movían en el sector norte intentaron sin éxito desalojar a los norteamericanos de Saint Vith, aunque mucha más suerte tuvieron a la hora de conquistar la vecina localidad de Schnee Eiffel.

Bastante más arriba el «Kampfgruppe Peiper» arremetió con tres compañías de la 30ª División de Infantería Estadounidense y 20 carros Sherman en Stoumont, empleando para ello a 24 blindados entre siete King Tiger, doce Panther y cinco Panzer IV. Como la resistencia fue mayor de la esperada a la altura de la iglesia del pueblo y encima los alemanes perdieron al Panther del cabo Franz Prham, el resto entraron en pánico y retrocedieron hasta que el oficial Werner Poetschke descendió de su vehículo y amenazó a sus compañeros con un Panzerfaust, asegurándoles de que si no daban media vuelta acabaría con todos ellos. De manera sorprendente los tanques volvieron y conquistaron la totalidad de Stoumont, incluyendo la estación ferroviaria que tras una heroica defensa por parte de los norteamericanos no cayó en sus manos hasta el atardecer. El resultado fue de 315 bajas estadounidenses entre 31 muertos y 284 prisioneros, más la destrucción de ocho tanques Sherman y un cañón antiaéreo de 90 milímetros, a costa unas pocas decenas de bajas germanas y la destrucción de tres blindados Panther. Curiosamente aquella fue la última victoria ofensiva del «Kampfgruppe Peiper» en la Batalla de las Ardenas, ya que tras recorrer algo más de 100 kilómetros, la falta de gasolina obligó a sus componentes a pasar a la defensa ante el cada vez más reforzado I Ejército Estadounidense.

Justo por encima del «Kampfgruppe Peiper» se hallaba la 12ª División SS Panzer «Hitlerjugend» que trató de cubrir la marcha de la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler» atacando a la 1ª División de Infantería Estadounidense «Big Red One» en Domäne Bütgenbach. A pesar de recibir el apoyo de la 272ª División Volksgrenadier, la poderosa artillería norteamericana arrojó la friolera cifra de 10.000 proyectiles con los que interrumpió la arremetida y provocó su retirada, habiendo infligido a los alemanes varios cientos de bajas y la destrucción de 23 tanques (incluyendo dos cazacarros Jagdpanzer) a costa de tan sólo 250 bajas propias. Lo mismo les ocurrió a los comandos del coronel Otto Skorzeny en un intento por apoderarse de Málmedy, ya que sus hombres fueron rechazados con 200 bajas, la mayoría a manos de los proyectiles de artillería con espoletas de detonación automática POZIT.

Tanques Sherman en la Batalla de Saint Vith.

En la mañana del 20 de Diciembre el «Kampfgruppe Peiper» se encontraba completamente inmovilizado en Stoumont, por lo que el Ejército Estadounidense lanzó un contraataque para tratar de recuperar el pueblo con tres batallones acorazados de la 3ª División Blindada. Los alemanes no sólo resistieron, sino que incluso se defendieron en un sanatorio repleto de enfermos, niños, sacerdotes y monjas, cuyo edificio cambió dos veces de manos hasta permanecer bajo control de las Waffen-SS, siendo el coste de la lucha de 50 bajas norteamericanas y la destrucción de cinco tanques Sherman a cambio de perderse un carro Panther. Algunos ataques similares se repitieron a la retaguardia de la línea logística de la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler», pero todos fracasados porque los estadounidense encajaron 225 bajas en Cheneux y les fueron destruidos seis blindados Sherman en Stavelot, todos a manos de unos pocos cañones anticarro de 75 milímetros y un tanque pesado King Tiger. De hecho esa misma jornada la arteria de suministros de los Aliados se vio duramente golpeada por las rampas de los misiles V-1 y V-2, los cuales provocaron el caos y acabaron con la vida de numerosos civiles belgas en Lieja y Amberes, además de generar cuantiosos daños en el Aeródromo de Deurne.

Al comenzar el día 21 la 116ª Panzer y la 62ª División Volksgrenadier que sitiaban desde el exterior la ciudad de Saint-Vith, organizaron pequeñas columnas de ataque contra la localidad con las que primero neutralizaron la posición fortificada de Breitfeld, acabando durante el asalto con tres cazacarros M-10, antes de lanzarse contra los parapetos de las ruinas del pueblo, en cuyos bordes los granaderos equipados con Panzerfaust destruyeron cinco tanques Sherman. Algo más al sur la 18ª División Volksgrenadier que contorneaba Saint-Vith perforó la línea del frente y acabó con los últimos restos de la 106ª División de Infantería Estadounidense en los alrededores del Monte Schnee Eiffel, en donde cayeron prisioneros millares de soldados norteamericanos que a centenares fueron saliendo de los bosques con las manos en alto, quienes junto a los cautivos hechos anteriormente en el sector sumaron una cifra de 10.000 hombres, un acontecimiento que sin duda implicó una de las mayores derrotas tácticas cosechadas en la Historia Militar de Estados Unidos.

Simultáneamente en la zona del «Kampfgruppe Peiper» la 3ª División Blindada Estadounidense trató de abrirse paso en Stoumont, pero ante el sanatorio fue rechazada con la destrucción de tres tanques Sherman y la captura de un puñado de norteamericanos, incluyendo el comandante Hal McCown, a costa de resultar pulverizado un Panther. A pesar de este triunfo defensivo el general Joachim Peiper decidió abandonar Stoumont por miedo a quedar embolsado y replegó a toda su columna hacia Chenaux, donde tras repeler a la 82ª División Aerotransportada y acabar con otros dos Sherman, finalmente se refugió en La Gleize con un contingente que se había reducido a 1.500 efectivos, 50 semiorugas y 29 tanques (seis King Tiger, seis Panzer IV, trece Panther y cuatro Flakpanzer).

Patrulla estadounidense en las ruinas de Saint Vith.

Los días 22 y 23 de Diciembre el «Kampfgruppe Peiper» permaneció sitiado en Le Gleize con 200 prisioneros estadounidenses y 50 civiles belgas que sufrieron el bombardeo despiadado de más de un centenar de piezas de artillería que derrumbaron la torre de la iglesia y la mitad de las viviendas. También los alemanes recibieron dos asaltos enemigos que fueron desarticulados a 150 metros del pueblo con la destrucción de siete carros Sherman, además de recibir el soporte de tres aviones de transporte Junkers Ju 52 que les arrojaron contenedores en paracaídas con 1.500 toneladas suministros (aunque sólo pudieron ser recogidas el 90% de las vituallas).

Bastante mejor le fue al Ejército Alemán en la Batalla de Saint Vith la jornada del 23 cuando los tanques King Tiger y Panther arremetieron frontalmente contra la población y acabaron con los últimos blindados Sherman, entre estos cinco que efectuaron una carga suicida para acabar siendo pulverizados a manos de un pelotón de seis cazacarros Stug III. A raíz de este demoledor ataque que acabó con la entrada de las tropas germanas en la ciudad, algunos supervivientes escaparon a través del Río Salm y otros se refugiaron en el oeste de la localidad, donde poco a poco fueron siendo reducidos hasta que finalmente los alemanes conquistaron la totalidad de Saint Vith, infligiendo a los Aliados una derrota colosal porque las 7ª y 9ª Divisones Blindadas Estadounidenses quedaron virtualmente fuera de combate con unas bajas que sumaron la cifra de 12.500 hombres (3.397 muertos o heridos y 9.103 desaparecidos o cautivos), 140 tanques y 25 vehículos acorazados. Las bajas alemanas alcanzaron las 2.800 entre muertos y heridos, pero la victoria fue importante e incluso la población civil de origen germánico recibió a los soldados con aplausos y banderas con la esvástica en un acontecimiento que sin duda fue la última gran victoria de cerco del Tercer Reich sobre el Frente Occidental en la Segunda Guerra Mundial.

Batalla de Bastogne (23 – 31 de Diciembre de 1944)

El 23 de Diciembre de 1944, exactamente el mismo día en que concluyó la Batalla de Saint Vith, comenzó la Batalla de Bastogne al sur de las Ardenas cuando 12.000 efectivos del XLVII Cuerpo Alemán dejaron sitiada en esta ciudad a la totalidad de la 101ª División Aerotransportada, una de las unidades paracaidistas más laureadas de la campaña de Normandía y la «Operación Market-Garden». La razón de tomar Bastogne era que constituía un nudo de comunicaciones esencial para avanzar en cualquier dirección sobre Bélgica, hasta el punto de que durante la invasión alemana en 1940 se había registrado la primera víctima mortal del Ejército Belga en dicha localidad, exactamente el soldado Emile Cady del 2º Regimiento de Cazadores de las Ardenas.

Aproximadamente unos 18.000 efectivos (11.800 paracaidistas entre 800 oficiales y 11.000 infantes de la 101ª División Aerotransportada, más 6.200 soldados de la 106ª División de Infantería) quedaron sitiados en Bastogne bajo el mando del general Antonhy McAuliffe, mientras que la administración civil quedó bajo responsabilidad del alcalde local, en este caso el profesor belga León Jacqmin. La gran cantidad de sitiados sumando a militares y aldeanos fue un problema generó problemas de suministros debido a que las reservas no eran interminables, ya que se reducían a 200 gramos de pan diario por persona y a dos toneladas de galletas proporcionadas por la Organización Socorro de Invierno, así como algunos animales de ganado que trajeron los campesinos de la zona y las «Raciones K» que portaba cada combatiente del Ejército Estadounidense.

Paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada en la Batalla de Bastogne.

Al amanecer del 23 de Diciembre de 1944 las piezas de artillería del XLVII Cuerpo Alemán batieron Bastogne y causaron los primeros daños en la ciudad con proyectiles de mediano y pesado calibre, exactamente igual que hicieron numerosos bombarderos Junkers Ju 88 de la Fuerza Aérea Alemana que arrojaron sus bombas sobre los atrincheramientos de la 101ª División Aerotransportada. Acto seguido las tropas germanas salieron de los bosques por las caras occidental y meridional de la población, la mayoría pertenecientes a la veterana División Panzer «Lehr» y a la más bisoña 26ª División Volkesgrenadier. Como los paracaidistas estaban muy bien agazapados en posiciones preparadas y pozos de tirador ocultos por ramajes, los alemanes fueron rechazados a campo abierto por las armas cortas de los estadounidenses, quienes avanzada la mañana repelieron un segundo asalto por la pendiente principal, en cuya cuesta dejaron ardiendo algunos tanques Panzer.

La respuesta del XLVII Cuerpo Alemán fue redoblar la apuesta con un bombardeo de artillería pesada contra Bastogne que destruyó edificios y sepultó a numerosas personas, lo que a largo plazo ocasionaría muchas penalidades entre los sitiados como hambre, frío, falta de sueño y enfermedades. Sin embargo aquello no sería suficiente para doblegar a los paracaidistas, pues en cuanto los últimos seis proyectiles disparados por una batería emplazada en el Túnel de Kautenbach cayeron sobre la urbe a las 11:30 horas, de repente un grupo de cuatro parlamentarios izaron bandera blanca y fueron invitados a negociar con el general Antonhy McAuliffe. La sorprendente reacción de éste último nada más leer la nota, en la cual el general Hasso Von Manteuffel le ofrecía una capitulación honrosa según los términos de la Convención de Ginerbra, fue la de mostrarse indignado y despedir a los negociadores al grito de «¡Y un cuerno!».

Infantes del Ejército Estadounidense camuflados en el Bosque de las Ardenas.

El 24 de Diciembre la jornada amaneció tan soleada que aviones de transporte C-47 Dakota realizaron más de 3.000 salidas con las que arrojaron suministros y municiones en paracaídas a los soldados de la 101ª División Aerotransportada sitiados en Bastogne, quienes pudieron disfrutar de abundantes raciones y regalos navideños esa misma Nochebuena. Al día siguiente, el 25 de Navidad, el XLVII Cuerpo Alemán volvió a desencadenar un asalto masivo contra la ciudad que de nuevo se estrelló en todos los sectores, pues la infantería fue barrida por las ametralladoras y algunos tanques resultaron destruidos a manos de la artillería contracarro y los bazookas. A pesar de que unos pocos soldados lograron infiltrarse en algunas calles de la población, en seguida fueron interceptados y reducidos, por lo que el que el general Hasso Von Manteuffel canceló el ataque a sabiendas que de cada día sería más complicado alcanzar el Río Mosa si antes no eliminaba Bastgone.

Mientras tanto fuera del sector de Bastogne, al norte de las Ardenas, el «Kampfgruppe Peiper» no tuvo más remedio que abandonar sus posiciones en La Gleize debido a la falta de carburante y ante el riesgo de quedar embolsado, por lo que emprendió una penosa retirada dejando atrás un valioso material consistente en 36 tanques (15 Panther, 8 Stug, 7 King Tiger y 6 Panzer IV), 70 semiorugas Hanomag, 12 vehículos blindados SdKfz, cinco piezas antiaéreas de 20 milímetros, un cañón Flak 88 de 88 milímetros y seis morteros de 120 milímetros, así como 127 prisioneros estadounidenses bajo el cargo del oficial Willibald Dittmann que acabarían siendo liberados por los Aliados. El repliegue de los 800 supervivientes se llevó a cabo en orden y bajo la máxima disciplina, pasando por la Granja de Werimont y un puente intacto sobre el Río Ambleve junto a La Venne, antes de continuar con un ascenso al Monte Saint Victor de 520 metros y proseguir hasta Bergeval, en donde sufrieron 30 bajas a causa de un combate contra un regimiento de la 82ª División Aerotransportada. Afortunadamente ya no se registraron más incidentes porque después de cruzar los 35 metros de cauce del Río Salm efectuando una cadena humana con el agua helada hasta el pecho, al atardecer de aquella Navidad los 770 hombres restantes alcanzaron la seguridad de las líneas de la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler» en Wanne.

Embotellamiento de tráfico de de la 101ª División Aerotransportada y el III Ejército Blindado Estadounidense en Bastogne.

El 26 de Diciembre de 1944 la ofensiva de las Ardenas ya se había estancado en todos los sectores porque la enorme afluencia de refuerzos que recibió el I Ejército Estadounidense paralizó la «Operación Wacht am Rhein» en un perímetro comprendido sobre las localidades de Fraiture, Manhay, Hotton, Marche, Granmenil, Houffalize y Beauring, ante cuyas fortificaciones los alemanes perdieron la elevada cifra de 86 tanques , 83 cañones y 280 camiones. La única formación perteneciente al V Ejército Alemán que continuó progresando fue la 2ª División Panzer, pues tras salir de Le Roche consiguió ocupar Rochefort y Celles, además de alcanzar las tan ansiadas orillas del Río Mosa. Lamentablemente al poco de conquistar la población de Foy-Notre-Dame los carros agotaron el combustible y tuvieron que detenerse a muy escasa distancia de Dinant, habiendo superado por aquel entonces los más de 100 kilómetros de penetración, lo que convirtió a esta unidad en la punta germana de máximo avance dentro de Bélgica.

Al mismo tiempo en el sector sur de las Ardenas, el III Ejército Blindado Estadounidense del general George Patton prosiguió con su ofensiva a contrarreloj hacia Bastogne, aunque a paso lento porque el VII Ejército Alemán que apantallaba al V Ejército Alemán consiguió retrasar a sus oponentes estableciendo barricadas en el terreno, bloqueando las carreteras mediante la voladura de árboles o tendiendo emboscadas, como hicieron un grupo de paracaidistas germanos en el Caserío de Chaumont a la hora de matar a 65 soldados norteamericanos y destruirles 11 tanques Sherman. Aquello sin embargo no fue suficiente para detener a la fuerza de socorro cuando después de avanzar algo más d e180 kilómetros desde Alsacia sobre la ruta de de Vaux-les-Rosières, a las 16:50 horas de la tarde del 26 de Diciembre, las primeras vanguardias alcanzaron Bastogne y levantaron el cerco a la 101ª División Aerotransportada.

Curiosamente la Batalla de Bastogne no acabó con la llegada de las vanguardias del III Ejército Blindado, pues como la columna todavía se encontraba diseminada en una larga cola por la carretera, el general Hasso Von Manteuffel decidió seccionarla en dos mediante un ataque en dos pinzas. La operación comenzó el 27 de Diciembre con cierto éxito porque tras un monumental choque blindado entre 50 carros germanos y 350 tanques estadounidenses, estos últimos perdieron una treintena de Sherman y no impidieron que los alemanes avanzaran más de 3 kilómetros. La unidad que más progresó fue la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler», la cual acababa de ser trasladada al sector de Bastogne, pues a costa de perder 20 carros ocupó con las poblaciones de Lutrebois, Villers-la-Bonne y Châteu-Losagne, e incluso dejó fuera de combate a la 35ª División de Infantería Estadounidense, antes de que sus vanguardias no tuviesen más remedio que detenerse a las afueras de Assenois.

La jornada del 31 de Diciembre los Aliados restablecieron la situación en Bastogne, especialmente cuando el general George Patton entró en las ruinas de la ciudad con el grueso de sus fuerzas, en donde fue ovacionado por los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada. También ese día más de 3.500 aviones anglo-estadounidenses surcaron los cielos de las Ardenas para reventar a las columnas del Ejército Alemán, mientras en las zonas ocupadas algunas patrullas eran víctimas de sabotajes y pequeños tiroteos por parte de la Resistencia Belga y la Resistencia Luxemburguesa. El mismo Adolf Hitler se sintió tan frustrado por lo ocurrido que esa misma Nochevieja, contra todo lo imaginado por sus subalternos, decidió dejar fuera de juego en un sólo golpe a la aviación aliada mediante una serie de raids masivos que recibieron el nombre de «Operación Bondenplatte».

Operación Bondenplatte (1 de Enero de 1945)

La «Operación Bondenplatte» u «Operación Plataforma» era un plan alternativo previsto por Adolf Hitler en caso de un inesperado estancamiento durante la fase terrestre de la «Operación Wacht am Rhein». Como está circunstancia se acabó dando tras los sucesos del «Kampfgruppe Peiper» o la Batalla de Bastogne, entonces el Führer activó la misión consistente en destruir a la aviación anglo-estadounidenses no sólo en las Ardenas, sino también en sus bases de retaguardia del Frente Occidental, algo que se efectuaría lanzando raids contra un total de 16 aeródromos que fueron los siguientes: Volkel, Gilze En Rijen y Eindhoven (Holanda); Anvers-Deume, Maldeghem, Ursel, Saint Denis-Westrem, Grimbergen, Melsbroek, Asch, Evre, Saint Truiden, Saint Trond y Ophoven (Bélgica); y Étain y Metz-Frescaty (norte de Francia).

Justo en la Noche Vieja del 31 de Diciembre de 1944, en Alemania se prohibió a los pilotos de la Luftwaffe beber alcohol ni celebrar ningún tipo de fiesta para recibir el Nuevo Año de 1945, ya tras obligarles sus mandos a ir a la cama temprano, de repente se les despertó en la madrugada del 1 de Enero para que corriesen a sus aparatos y pusieran en marcha los motores dentro del marco de la «Orden Hermann» (el nombre fue escogido en honor a la victoria de los pueblos germanos contra Roma durante la Batalla del Bosque de Teoteburgo en el 9 d.C.). Así fue como más de 900 aviones desplegaron de las 33 bases aéreas de Bissel, Delmenhorst, Vechta, Quakenbrück, Dope, Fürstenau, Nordhorn, Twente, Plantlünne, Hopsten, Vörden, Hesepe, Achmer, Rheine, Güterssloh, Lippspringe, Paderborn, Dortmund, Bonninghardt, Düsseldorf-Lohausen, Colonia-Wahn, Ettinghausen, Merzheuasen, Nidda, Altenstadt, Rhein-Main, Zellhausen, Barbanhaussen, Gross-Ostheim, Darmstadt-Griesheim, Kirriach, Malmsheim y Sttutgart-Echterdingen, los cuales cubrieron los cielos de Europa Occidental rumbo a Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Batería antiaérea del Ejército Estadounidense en la «Operación Bonderplatte».

Según el aeródromo atacado por la Luftwaffe en el Frente Occidental, la «Operación Plataforma» se desarrolló de la siguiente manera:
-Helmond: A las 9:15 horas fue el primer aeródromo atacado por 99 cazas de la Luftwaffe que debían haber incursionado sobre Volkel, pero que se equivocaron por culpa de una confusión en la navegación aérea, por lo que tras encontrar sus pistas vacías fueron emboscados por la aviación enemiga. El resultado del combate fue desolador porque 27 interceptores acabaron siendo derribados (15 Focke Wulf Fw 190 y 12 Messerschmitt Bf 109) con 23 pilotos que causaron baja (16 muertos y 7 prisioneros); a costa de solamente la destrucción de 4 aviones canadienses (3 Spitfire y 1 Typhoon).
-Eindhoven: La incursión se desarrolló a las 9:20 horas con docenas de Messerschmitt Bf 109 y Focke Wulf Fw 190 contra 300 aviones británicos que en aquellos momentos se encontraban repostando en el aeródromo, por lo que tras ser sorprendidos en tierra, los alemanes destruyeron 53 interceptores y 11 bombarderos mediante bombas, cohetes subalares y ametrallamientos a ras de suelo, además de abatir en el aire a otros siete aparatos (cuatro Typhoon y tres Spitfire), eliminar a todas las piezas de artillería antiaérea presentes del campo, dejar ardiendo los depósitos de combustible y pulverizar algunos vehículos militares. También hubo un segundo raid igual de demoledor con otros 39 aeroplanos reducidos a cenizas, por lo que el número total ascendió a 110 aviones ingleses destruidos (93 cazas y 17 bombarderos) a costa de la pérdida de 15 aparatos germanos y 15 pilotos, entre estos nueve muertos, un desaparecido y cinco prisioneros (uno de los fallecidos fue el «as» Hans Ulrich Jung que murió electrocutado tras enrollarse su depósito auxiliar con un cable de alta tensión).
-Gilze-en-Rijen: El raid estuvo protagonizado por reactores alemanes Arado Ar 234 y Messerschmitt 262, pero con pobres resultados tan sólo dañaron a dos cazas Spitfire.
-Maldegem: A las 9:20 comenzó el bombardeo a entre 50 y 100 metros de altura del aeródromo con interceptores Focke Wulf Fw 190 guiados por bombarderos Junkers Ju 88. Como los aviones sobrevolaron las copas de los árboles y aparecieron por sorpresa, el personal se defendió con pistolas y armas de mano hasta que activaron los cañones antiaéreos e hicieron frente a sus enemigos, siendo el resultado de la incursión de 32 cazas destruidos, todos Spitfire pertenecientes a la Fuerza Aérea Real Canadiense y la Fuerza Aérea Real Belga, pero también siendo abatidos otro trece Focke Wulf Fw 190.
-Ursel: El asalto cerca de Brujas estuvo dirigido por un puñado de Focke Wulf Fw 190 al mando del teniente alemán Hans-Gottfried Meinhof que destruyeron siete aviones, entre estos un bombardero estadounidense B-17, dos cuatrimotores ingleses Lancaster, dos cazabombarderos Mosquito y dos cazas Spitfire.
-Saint Denis-Westrem: La misión próxima a Gante la encabezaron 36 interceptores Focke Wulf Fw 190 procedentes de Bonninghart que en tierra y en el aire pulverizaron a 17 cazas Spitfire de las Fuerzas Aéreas Polacas Libres.
-Anvers-Deume: El ataque estuvo protagonizado por 41 cazas Messerschmitt Bf 109 que despegaron de Düsseldorf y Dortmund, los cuales destruyeron a 14 aviones anglo-estadounidenses y dañaron a otros nueve. Lamentablemente en el viaje de vuelta a Alemania fueron víctimas de «fuego amigo» por parte de las baterías de artillería antiaérea del Ejército Alemán, pues como las dotaciones no fueron advertidas, de repente dispararon contra la formación y derribaron a 11 interceptores de su propio bando, incluyendo el de un «as» con 56 victorias llamado Heinrich Hackler.
-Grimbergen: Antes de alcanzar el objetivo los aviones de la Luftwaffe fueron acribillados por el fuego de los cañones navales de los barcos de la Marina Real Británica anclados en el puerto de Rotterdam, pero también emboscados por 60 cazas canadienses Spitfire que derribaron 21 interceptores Focke Wulf Fw 190 y dañaron otros diez con diecisiete pilotos dados de baja, entre estos nueve muertos y ocho prisioneros. A causa de este revés tan sólo unos pocos aparatos consiguieron bombardear Grimbergen con un resultado de ocho aviones estadounidenses y canadienses destruidos, entre estos cuatro bombarderos B-17, dos Spitfire, un P-51 Mustang y un bimotor no identificado.
-Evere: Entre los mayores triunfos de la «Operación Plataforma» estuvo la incursión a este aeródromo debido a que la base quedó completamente fuera de cuando los alemanes pulverizaron a un total de 79 aviones enemigos contando a 44 cazas anglo-canadienses Spitfire, 22 bimotores británicos C-47 Dakota y 13 bombarderos norteamericanos B-17 y B-24 Liberator, además de resultar dañados otros 16 aparatos y ser destruidos doce camiones, varios depósitos de combustible y algunos hangares; todo ello a costa de 13 interceptores germanos abatidos sumando a 13 Focke Wulf Fw 190 y seis Messerschmitt Bf 109.
-Melsbroek: El escuadrón protagonista de esta acción sobre Bélgica estuvo al mando del comodoro Wolfang Späte, aunque a mitad del trayecto los alemanes fueron sorprendidos por un campo de artillería antiaérea próximo al aeródromo y cazas norteamericanos P-51 Mustang que acabaron con 20 aparatos, entre estos 17 Messerschmitt Bf 109 y tres Focke Wulf Fw 190. A pesar de este revés inicial los germanos fueron capaces de alcanzar la base y provocar una gran destrucción, acabando con un total de 35 aviones anglo-estadounidenses, entre estos 11 bombarderos Wellington y un número algo mayor de B-25 Mitchell, C-47 Dakota, Mosquito y Anson.
-Asch: La Luftwaffe llevó a cabo una primera incursión desfavorable porque se perdieron 24 cazas Focke Wulf Fw 190 y Messerschmitt Bf 109, entre estos el del «as» Günther Sprecht; a cambio de tan sólo reducir a cenizas a 16 aparatos enemigos, entre estos 13 cazas P-47 Thunderbolt, dos bimotores y un bombardero pesado cuatrimotor. Algo más de suerte tuvieron los alemanes en la segunda incursión porque no solamente no cosecharon ninguna pérdida, sino que además destruyeron un interceptor P-47 Thunderbolt, una avioneta Stinson L-1, dos trenes y dos camiones; sin obviar con que algunos aviones británicos fueron derribados sobre la instalación por sus propias armas antiaéreas dentro de un confuso caso de «fuego amigo».
-Saint Truiden: Este raid constituyó el mayor revés de la Luftwaffe durante la «Operación Bondenplatte» debido a que antes de llegar al objetivo los alemanes fueron emboscados por enjambres de aparatos anglo-estadounidenses a la altura de Málmedy, siendo las pérdidas astronómicas porque 42 cazas alemanes acabaron siendo derribados, entre estos 37 Focke Wulf Fw 190 y cinco Messerschmitt Bf 109 (el 80% de los aviones participantes), además de registrarse 24 pilotos muertos, cuatro heridos y diez prisioneros tras saltar en paracaídas.
-Saint Trond: Gracias a la rapidez con que la Luftwaffe se presentó en el aeródromo no dejó margen de reacción a los norteamericanos, cuyos pilotos antes de despegar saltaron de sus cabinas y corrieron por la pista, mientras un grupo de interceptores Messerschmitt Bf 109 se encargaba de dejar ardiendo en el suelo a diez cazas P-47 Thunderbolt.
-Ophoven: La incursión se resolvió fatalmente para la Luftwaffe debido a que los alemanes perdieron un total de 27 aparatos (25 cazas Focke Wulf Fw 190 o Messerschmitt Bf 109 y dos bombarderos Junkers Ju 88), aunque sobre la base provocaron la destrucción de 18 aviones anglo-estadounidenses entre los que hubo 15 cazas Spitfire, dos cazas P-47 Thunderbolt y un bombardero B-17.
-Étain: El objetivo jamás fue alcanzado por la Luftwaffe porque los veintiséis aviones participantes fueron dispersados por cazas norteamericanos P-47 Thunderbolt, siendo derribados dos Messerschmitt Bf 109 y resultando dañados otros seis.
-Metz-Frescaty: La última misión de la «Operación Plataforma» acabó en un relativo éxito para la Luftwaffe cuando los alemanes sorprendieron a la guarnición del aeródromo, en donde fueron capaces de destruir 31 cazas norteamericanos P-47 Thunderbolt, aunque a cambio los incursores perdieron 26 cazas Messerschmitt Bf 109.

Cuadro sobre la «Operación Plataforma».

El balance de la «Operación Bondenplatte» implicó para los Aliados la destrucción de 465 aviones y otros 190 averiados, además de quedar inoperativos cuatro aeropuertos, ser dañados otros diez y resultar destruidos 48 tanques de diversos modelos. Los alemanes por el contrario perdieron 275 aviones y 69 encajaron daños, algo que sin duda fue un éxito táctico del Tercer Reich a corto plazo en el Frente Occidental, pero un gran fracaso estratégico porque las elevadas pérdidas en aparatos y tripulaciones eran más difíciles de reponer, sin obviar con que encima el poder industrial del enemigo favoreció que a los pocos días los anglo-estadounidenses volviesen a gozar de una absoluta superioridad aérea y operativa en los cielos de las Ardenas.

Batalla del Bulge (2 – 27 de Enero de 1945)

A partir del 2 de Enero de 1945 al Ejército Alemán le quedó bien claro que se había perdido la Batalla de las Ardenas, aunque eso no evitó que aquella misma jornada que el mariscal Walther Model, comandente del Grupo de Ejércitos B en el Frente Occidental, ordenase un nuevo asalto frontal contra Bastogne que desempeñó la 12ª División SS Panzer «Hitlerjugen·, logrando acercarse a la ciudad, pero perdiendo nada menos que unos cuarenta carros ante las muy superiores fuerzas del III Ejército Blindado Estadounidense. Bastante más suerte tuvieron los germanos en el sector situado sobre los pueblos de Arloncourt y Mageret, pues dos solitarios King Tiger emboscaron y dejaron ardiendo sobre la nieve a un total de 22 tanques Sherman.

Veinticuatro horas más tarde de la ofensiva alemana hacia Bastogne, el 3 de Enero, la 12ª División SS Panzer «Hitlerjugend» volvió a insistir con mucho más éxito que en la jornada anterior, pues aunque fue incapaz de quebrar las defensas enemigas, las fuerzas acorazadas consiguieron destruir a campo abierto a nada menos que 48 tanques del III Ejército Blindado Estadounidense. Al día siguiente, el 4, se produjo una nueva intentona contra Bastogne por parte de 20 carros alemanes que obtuvieron una hazaña sorprendente porque sin apenas sufrir pérdidas propias provocaron a los norteamericanos un total de 475 bajas entre 275 muertos y 200 prisioneros, además de dejarles ardiendo 16 tanques Sherman.

Las líneas sobre las Ardenas se mantuvieron intactas los días 5 y 6 de Enero, e incluso los alemanes tuvieron la suficiente iniciativa como para continuar disparando desde el otro lado de la «Línea Sigfrido» algunos misiles V-1 y V-2 que cayeron contra Lieja y Amberes, pero incluso contra Londres en Gran Bretaña. Aquella fase en que cada bando aguantó la presión sobre el otro en medio de bosques y parajes nevados, especialmente en los alrededores de los salientes de Bastogne, sería recordada tanto por los germanos como por los norteamericanos como la Batalla del Bulge o «Batalla del Bulto».

Tropas del Ejército Estadounidense en Houffalize.

A partir del 7 de Enero la presión del III Ejército Blindado Estadounidense en las Ardenas terminó por desbordar a los alemanes que se atrincheraban al norte y este de Bastogne, pues muchas de sus unidades retrocedieron como fue el caso de la 1ª División SS Panzer «Leibstandarte Adolf Hitler» en dirección a Houffalize. También en el perímetro más occidental del V Ejército Panzer, las tropas del XXX Cuerpo Británico, entre las que había un batallón de paracaidistas canadienses, empujaron a costa de muchas bajas a la 2ª División Panzer más allá del Río Mosa, hasta que finalmente todas las unidades germanas de las inmediaciones se lanzaron a la huida la jornada del 8 de Enero.

Curiosamente las 26ª y 340ª Divisiones Volksgrenadier todavía fueron capaces de protagonizar un contraataque local sobre el sector del VII Ejército Alemán y arañar a los norteamericanos algo más de 2 kilómetros de terreno, ocupando durante el asalto la localidad de Bizory. Lamentablemente para los germanos el triunfo sería efímero porque los estadounidenses retomaron la urbe y desde entonces comenzaron a recuperar parte de los enclaves perdidos desde el inicio de la ofensiva, como por ejemplo Baraque de Fraiture y Samrée. A estos éxitos de los Aliados siguió la reconquista de Bras y la ruptura a través del Desfiladero de Ondenval el 15, la caía de Houffalize el 17, el cruce del Río Sûre el 18, la ocupación de Born y Hunningen el 20, la recaptura de Saint Vith y Trois Verges el 23, la irrupción en Heinrescheid el 24, la entrada en Wallerode y Weiswampach el 25, y la conquista de Prümeberg el 27.

Conclusión

La retirada de la Wermacht y las Waffen-SS a través de las Ardenas en el invierno de 1945, ya no sólo correspondió a la presión ejercida por la superioridad abrumadora de los Aliados, sino también porque la Unión Soviética lanzó la ofensiva del Vístula-Oder en el Frente Oriental, por lo que Adolf Hitler ordenó sacar del Frente Occidental al VI Ejército SS Panzer del general Sepp Dietrich para reforzar las líneas del Eje en Hungría. Así fue como desde el inicio de la «Operación Wacht am Rhein» el 16 de Diciembre de 1944, las tropas alemanas se replegaron de Bélgica y Luxemburgo para volver a las posiciones de partida el 28 de Enero de 1945, cuando finalmente ambos bandos dieron por concluida la Batalla de las Ardenas.

Tanque Panther capturado por el Ejército Estadounidense en Le Gleize.

Los Aliados sufrieron un total de 99.579 bajas (98.637 estadounidenses y 1.408 británicos) sumando a 28.576 muertos (28.137 estadounidenses y 439 británicos), 48.000 heridos (47.500 estadounidenses y 239 británicos) y 23.000 prisioneros estadounidenses, además de perder un material cuantificado en 1.200 tanques y 1.000 aviones.

Alemania sufrió 83.000 bajas entre 12.652 muertos y 70.000 heridos, además de perder un material cuantificado en 600 tanques, 6.000 camiones y 800 aviones.

Al terminar la Batalla de las Ardenas, el choque tuvo la particularidad de ser el más grande y al mismo tiempo el más sangriento de todos los librados en el Frente Occidental durante la Segunda Guerra Mundial. Las lecturas extraídas del enfrentamiento por parte de los estadounidenses fue que se confiaron en exceso e infravaloraron a sus oponentes, a quienes veían incapaces de lanzar una ofensiva y mucho menos en dirección a Amberes. Aquel optimismo los condenó a recibir un duro zarpazo en Bélgica, el cual si bien terminaron desarticulando con éxito a costa de muchos sacrificios, las bajas sufridas y el reordenamiento de sus fuerzas tras el golpe, permitieron a Alemania ganar al menos dos meses de tiempo en el oeste europeo con los que alargar la contienda hasta la primavera de 1945, cuando finalmente el que debía haber sido «el Reich de los Mil Años» colapsó ante los Aliados.

 

Bibliografía:

-Sergio Martínez Soriano, Kampfgruppe Peiper, la Élire de las Waffen-SS a la Ofensiva, Salamina (2025), p.21-220
-Paco Martínez Canales, Operación «Wacht am Rhein», Revista Serga Nº42 (2006), p.35-47
-Dionisio García, La Batalla de las Ardenas: Un punto de vista aliado, Revista Serga Nº42 (2006), p.49-65
-Redacción Serga, 1945 Operación Bondenplatte. La última gran ofensiva de la Luftwaffe, -Revista Serga Nº87 (2014), p.2-8
-Redacción Serga, 1945 Operación Bondenplatte. La última gran ofensiva de la Luftwaffe (2ª Parte), Revista Serga Nº88 (2014), p.10-15
-Redacción Serga, 1945 Operación Bondenplatte. La última gran ofensiva de la Luftwaffe (3ª Parte), Revista Serga Nº88 (2014), p.2-12
-Paco Martínez Canales, Fallschirmjäger: Desesperada lucha en las Ardenas, Revista Serga Nº41 (2006), p.41-42
-Tony Wood, El Tercer Reich, Luftwaffe, «1944 El anillo se cierra», Optima, p. 114-115
-David Solar, La Caída de los Dioses, «Capítulo 9. ¡Váyase al cuerno!», la Esfera de los Libros (2005), p.352-355
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia, «XX París y Las Ardenas», Planeta Deagostini (1959), p.450-453
-Editores de Desperta Ferro, La Batalla de las Ardenas (I), Desperta Ferro Contemporánea Nº15 (2016), p.3-55
-Editores de Desperta Ferro, La Batalla de las Ardenas (II), Desperta Ferro Contemporánea Nº19 (2017), p.3-55
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. «Ofensiva alemana de las Ardenas», S.A.R.P.E. (1978), p.1.980-2.004
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, «San Vito», Grijalbo, (2012), p.828