Batalla de Iwo Jima

Muchos fueron los choques que se libraron a lo largo del Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, siendo uno de los más simbólicos la Batalla de Iwo Jima a principios de 1945. La violencia de este enfrentamiento entre Estados Unidos y Japón no tuvo parangón hasta la fecha, pues los soldados japoneses, muy bien agazapados entre volcanes y galerías subterráneas, masacrarían a miles de las tropas norteamericanas desembarcadas sobre las negras playas de ceniza y en su avance sobre las escarpaduras rocosas, algo por la cual la campaña sería tristemente recordada como la “picadora de carne”.

“Operación Detachament”

Desde la ocupación de las Islas Marianas por parte de Estados Unidos en el verano de 1944, el archipiélago que tenía en su radio de acción al propio territorio metropolitano nipón, fue empleado por los grandes aviones B-29 “Superfortress” para bombardear las ciudades de Japón. Lamentablemente como el recorrido era de 5.560 kilómetros, los cuatrimotores no podían contar con la escolta de cazas y encima tenían que reducir su peso limitando su capacidad de 10 toneladas de bombas a tan sólo 3 toneladas. Ante este dilema que costó la pérdida de decenas de aparatos a manos de los interceptores japoneses y a que los daños causados a la industria enemiga no fueron los esperados, la Fuerza Aérea Estadounidense se vio en la necesidad de establecer una base más cercana para operar con cazas, por lo que el Estado Mayor de Washington otorgó luz verde con la pretensión invadir la Isla de Iwo Jima en las Islas Vulcano.

Bajo el bombre de “Operación Detachament”, el almirante Chester Nimitz que era el jefe de la Comandancia de la Flota del Pacífico (CINCPAC), planificó junto al almirante Raymond Spruance la invasión de las Islas Vulcano mediante una escuadra conformada por la 56ª Fuerza Operativa (Task Force 56) al mando del vicealmirante Richmond Turner y el general Holland Smith del Cuerpo de Marines (US Marine Corps). Una vez en la Isla de Iwo Jima, el V Cuerpo Anfibio del general Harry Schmidt procedería al desembarco de la 3ª División de Marines del general Graves Erskine con el 3º Regimiento de Marines del coronel Howard Stuart, el 9º Regimiento de Marines del coronel Howard Kenyon y el 21º Regimiento de Marines del coronel Harnoll Withers, la 4ª División de Marines del general Flifton Cates con el 23º Regimiento de Marines del coronel Walter Wensinger, el 24º Regimiento de Marines del coronel Walter Jordan y el 25º Regimiento de Marines del coronel John Lannigan y la 5ª División de Marines del general Keller Rockey con el 26º Regimiento de Marines del coronel Chester Graham, el 27º Regimiento de Marines del coronel Thomas Wornham y 28º Regimiento de Marines del coronel Harry Liversedge sobre la “Playa Green” 1 y la “Playa Red 1” bajo las faldas del Monte Suribachi, la “Playa Red 2”, “Playa Yellow 1”, “Playa Yellow 2” y “Playa Blue 1” en el centro-sur insular, y la “Playa Blue 2” en el extremo junto a una posición fortificada denominada la “Cantera”.

Aproximadamente Estados Unidos reunió a 110.000 efectivos, así como a 170 navíos entre los que había 12 portaaviones, 16 acorazados, 19 cruceros, 76 destructores, 9 cañoneros, 1 corbeta, 2 portahidroaviones, 10 petroleros, 24 cargueros y 1 buque de reparaciones.

56ª Fuerza Operativa:
V Cuerpo Anfibio
·3ª División de Marines
-3º Regimiento de Marines
-9º Regimiento de Marines
-21º Regimiento de Marines
·4ª División de Marines
-23º Regimiento de Marines
-24º Regimiento de Marines
-25º Regimiento de Marines
·5ª División de Marines
-26º Regimiento de Marines
-27º Regimiento de Marines
-28º Regimiento de Marines

Flota Estadounidense:
-12 Portaaviones: USS Saratoga, USS Anzio, USS Tulagi, USS Bougainville, USS Admiratly Islands, USS Attu, USS Windman Bay, USS Sitkoh Bay, USS Makassar Strait, USS Shamrock Bay, USS Punta Lunga y USS Bismark Sea
-16 Acorazados: USS Tennessee, USS Idaho, USS Nevada, USS Texas, USS New York, USS Arkansas, USS West Virginia, USS Winsconsis, USS Missouri, USS South Dakota, USS New Jersey, USS Washington, USS North Carolina, USS Massachusetts, USS Indiana y USS Alaska
-19 Cruceros: USS Tuscaloosa, USS Chester, USS Pensacola, USS Salt Lake City, USS Vicksburg, USS San Francisco, USS Boston, USS Astoria II, USS Wilkes-Barre, USS Pasadena, USS Detroit, USS Pittsburg, USS Indianapolis, USS Vincennes II, USS Miami, USS San Juan, USS Biloxi, USS Santa Fe y USS San Diego
-76 Destructores: USS Cummings, USS Leutze, USS Terry, USS Mullany, USS Newcomb, SS Howorth, USS Heywood Edwards, USS Richard Leary, USS Bryant, USS Clarence Bronson, USS Cotten, USS Dortch, USS Gatling, USS Healy, USS Hall, USS Halligan, USS Paul Hamilton, USS Twiggs, USS Henry Willey, USS Waters, USS Gilmer, USS Yarnall, USS Twining, USS Stockham, USS Wedderburn, USS Ringgold, USS Schroeder, USS Sigsbee, USS Cushing, USS Stockham, USS Wedderburn, USS Finnegan, USS Gregory, USS Little, USS Rooks, USS Stevenson, USS Thorn, USS Gillespie, USS Oliver Mitchell, USS Lawrence Taylor, USS Robert Keller, USS Melvin Nawman, USS William Sieverling, USS Kendall Campbell, USS Ulvert Moore, USS Goss, USS Farragut, USS Dale, USS Aylwin, USS Kalk, USS Kyne, USS Crowley, USS Weaver, USS Lyman, USS Reynolds, USS Donaldson, USS Howard Clark, USS Bangust, USS Watermna, USS Weaver, USS Lamons, USS Hilbert, USS Humphreys, USS Overton, USS Waldron, USS Maddox, USS Mannert Abele, USS Samuel Miles, USS O’Neill, USS Halloran, USS Sederstrom, USS Wadsworth, USS Boyd, USS Anthony, USS McClelland y USS William Miller
-9 Cañoneros: USS LCI-423, USS LCI-438, USS LCI-441, USS LCI-474, USS LCI-628, USS LCI-994, USS LCI-995, USS LCI-998 y USS LCI-1029
-2 Portahidroaviones: USS El Dorado y USS Biscayne
-1 Corbeta: USS Ute
-10 Petroleros: USS Patuxent, USS Suamico, USS Merrimack, USS Monongahela, USS Talluah, USS Cahaba, USS Taluga, USS Cimarron, USS Saugatock y USS Millisonra
-24 Cargueros: USS Shasta, USS Wrangell, USS Napa, USS President Jackson, USS Bayfield, USS Berrien, USS Hendry, USS Sibley, USS Artemis, USS Shoshone, USS Hinsdale, USS Bladen, USS Pickens, USS Sanborn, USS Southampton, USS Starr, USS Logan, USS Barrow, USS Lowndes, USS Newberry, USS Mifflin, USS Leo, USS Muliphen y USS Talladega
-1 Buque de Reparaciones: USS Oceanus

Plan de Japón

A medio camino entre Japón y las Filipinas, se hallaba la Isla de Iwo Jima, también conocida como la “Isla de Ceniza” debido a su carácter geológico volcánico con lava seca, fino polvo gris y capas de azufre mezcladas con arena que contrastaban con las azules aguas cristalinas del Océano Pacífico. Catalogada como parte administrativa de la prefactura o “ken” de Tokyo, el lugar poseía 20 kilómetros cuadrados repartidos en 3 kilómetros de ancho por 4 kilómetros de largo, los cuales delimitaban al sur en Punta Tobîshi, al este en Punta Tachîwa y al norte en Punta Kitano, siendo su volcán más elevado el Monte Suribachi al sureste con 170 metros de altitud, seguido por el Altiplano de Motoyama que en la región central que alcanzaba los 90 metros.

El general Tadamichi Kuribayashi, un miembro de la Guardia Imperial y veterano de la invasión a Hong Kong en 1941, fue designado jefe de la guarnición de la Isla de Iwo Jima al frente de la 109ª División de Infantería. A diferencia de otros mandos, éste comandante que había estudiado en Estados Unidos y conocía muy bien a sus rivales, rechazaba de forma tajante las actitudes suicidas y las clásicas “cargas Banzai” que solo malgastaban recursos humanos a cambio de no causar pérdidas significativas al enemigo. A raíz este pensamiento innovador, optó por aplicar una acertada estrategia de “guerra de guerrillas” con la pretensión de mermar poco a poco a sus adversarios corriendo el mínimo riesgo mediante la construcción de infinidad de fortificaciones, búnkers, casamatas y todo tipo de obstáculos. De hecho todas las grietas y recodos del Monte Suribachi fueron dotados de piezas de artillería y emplazamientos de ametralladora apuntando hacia las playas, al tiempo en que se fijaron trampas en los barrancos y gargantas, se minaron los caminos para obstaculizar el tránsito de los tanques y bajo el subsuelo se erigió una auténtica ciudad debajo de la superficie consistente en un extenso complejo de galerías, túneles, almacenes y pozos de agua dulce que se alimentaban con la lluvia filtrada entre las rocas.

Fotografía de la Isla de Iwo Jima en el siglo XX, Monte Suribachi.

Como el principal objetivo de Estados Unidos iban a ser los tres aeropuertos de la Isla de Iwo Jima, en concreto el Aeródromo Nº1 junto al Monte Suribachi, el Aeródromo Nº2 en el centro y el Aeródromo Nº3 en la vertiente centro-norte, se optó por ignorar a dichas infraestructuras para utilizarlas a modo de cebo y de ese modo concentrarse en fortificar el resto del territorio insular. Así fue como cuando los 1.100 civiles terminaron sus labores como obreros en el levantamiento de las defensas, fueron evacuados a Japón para acto seguido pasar el resto de la guarnición a ocupar sus puestos. Se trataba de 14.500 soldados y 7.000 marineros repartidos en unidades muy diversas como la 2ª Brigada Mixta del oficial Sadasue Senda con 5.200 hombres venidos de Manchuria, el 145º Regimiento Mixto Independiente del coronel Masuo Ikeda con otros 2.400 y los cuarenta tanques Ha-Go del 26º Batallón Blindado del coronel Takeichi Nishi, así como otras unidades menores procedentes de Japón e incluso de las Islas Bonin entre las que estaban el 17º Regimiento de Infantería Mixta del oficial Tamachi Fijiwara, la Brigada de Artillería del coronel Chosaku Kaido, la Batería de Cohetes del capitán Yoshio Yokohama, el Destacamento Naval del contraalmirante Toshinosuke Ichimaru, la Fuerza de Guardia Naval del capitán Samaji Inouye, la Fuerza Operativa del capitán Takeji Mase, la Compañía de Ingenieros del teniente Narimasa Okada, la Compañía de Transmisiones del teniente Shigeru Arioka y la Comandancia del Monte Suribachi del capitán Kanahiko Atsuchi.

Aproximadamente Japón reunió a 21.060 efectivos, 40 tanques y 800 cañones.

109ª División de Infantería:
-145º Regimiento Mixto Independiente
-17º Regimiento de Infantería Mixta
-2ª Brigada Mixta
-26º Batallón Blindado
-Brigada de Artillería
-Batería de Cohetes
-Destacamento Naval
-Fuerza de Guardia Naval
-Comandancia del Monte Suribachi
-Fuerza Operativa
-Compañía de Ingenieros
-Compañía de Transmisiones

Desembarco de Iwo Jima / Día-D

Oficialmente el 16 de Febrero de 1945 comenzó la Batalla de Iwo Jima cuando se presentó en las Islas Vulcano la 56ª Fuerza Operativa de la Flota Estadounidense. Con efecto inmediato, los cinco acorazados USS Arkansas, USS Texas, USS Nevada, USS Idaho y USS Tennessee iniciaron un intenso bombardeo con sus grandes calibres sobre la superficie de la Isla de Iwo Jima, antes de que sobre los aeródromos y los volcanes cayeran toneladas de bombas arrojadas por una formación de cuatrimotores B-29 “Superfortress” procedentes de las Islas Marianas.

A las veinticuatro horas del bombardero aéro-naval sobre la Isla de Iwo-Jima, el 17 de Febrero, el crucero USS Pensacola cometió la temeridad de aproximarse demasiado al litoral meridional, por lo que tras ser localizado por la artillería japonesa emplazada en las cuevas del Monte Suribachi, recibió seis cañonazos que dañaron a la nave y provocaron entre el personal de marinería un total de 137 bajas entre 17 muertos y 120 heridos. Al poco tiempo, un grupo de seis cañoneros también se acercaron peligrosamente para ser víctimas de nuevos proyectiles, uno de los cuales impactó y hundió al cañonero USS LCI-474 que se fue a pique con 76 tripulantes fallecidos.

Lanchas con tropas estadounidenses y un destructor frente a la Isla de Iwo Jima.

Desde que la Flota Estadounidense sitió la Isla de Iwo Jima, los dragaminas se dedicaron a barrer de artefactos submarinos y trampas explosivas todo el litoral, a la vez en que los buzos aseguraban las rutas marítimas hacia las playas desconectando detonadores sumergidos y retirando otros obstáculos. Mientras tanto, la aviación embarcada de los portaaviones castigó desde el aire las pocas posiciones japonesas que pudieron ser descubiertas, además de disparar los acorazados, cruceros y destructores un total de 22.000 proyectiles de alto y mediano calibre, así como infinidad de granadas de 500 kilogramos que convirtieron la superficie en un paisaje lunar de cráteres cuando el bombardeo finalizó el 18 de Febrero.

A las 6:30 horas del 19 de Febrero de 1945, los soldados del Cuerpo de Marines comenzaron a descender por las redes de sus buques para subir a bordo de las barcazas y las lanchas de desembarco. Aprovechando que hacía un sol radiante, la brisa era ligera y la mar estaba en calma, la primera oleada constituida por 68 embarcaciones del modelo LVT se aproximaron a la Isla de Iwo Jima bajo la cobertura de un fuego preliminar de la aviación embarcada que con cazabombarderos Hellcat y Corsair arrojaron bombas, cohetes y napalm, antes de que siete acorazados, dos cruceros, varios destructores y seis cañoneros bombardeasen a 225 metros de distancia las faldas del Monte Suribachi.

En torno a las 9:00 horas de la mañana, las 68 barcazas LVT alcanzaron la “Playa Green”, la “Playa Red” y la “Playa Yellow”, desembarcando a la primera oleada del Cuerpo de Marines. Con rapidez los soldados norteamericanos se apoderaron de la orilla y escalaron las bancos de la fina arena gris que se elevaban a entre 4 y 5 metros de altura. Sorprendentemente nadie salió a recibirles ni recibieron disparos por parte de unos japoneses que no aparecían, por lo que con relativa facilidad, durante los minutos siguientes fueron viniendo nuevas oleadas y material bélico que saturaron el litoral, así como 12 tanques anfibios LSM que fueron depositados a las 9:44 horas.

Tropas estadounidenses hacinadas en las playas de la Isla de Iwo Jima

Creyendo que la Isla de Iwo Jima había sido abandonado por el Ejército Japonés, los mandos del Cuerpo de Marines se confiaron y ordenaron a sus tropas avanzar hacia el interior. Desgraciadamente en cuanto hubieron recorrido 150 metros desde la cabeza de playa, fueron víctimas de un repentino fuego de ametralladoras y morteros que masacraron a muchos soldados norteamericanos, antes de que el resto corriesen nuevamente a la orilla o comenzasen a cavar hoyos en la arena para protegerse. Acto seguido, las piezas de artillería emplazadas en el Monte Suribachi asomaron sus bocas y descargaron una lluvia de proyectiles que impactaron sobre las playas saturadas de hombres y material, despedazando a cientos de marines y destruyendo a un buen puñado de barcazas, vehículos y tanques. A este problema se sumó que justo en el instante en que empezó el bombardeo desembarcó la segunda oleada, lo que generó un colapso en la costa al quedar los 6.000 soldados depositados prácticamente inmovilizados y sometidos a un descomunal infierno.

Hasta las 10:35 horas de la mañana, los soldados del Cuerpo de Marines no pudieron comenzar a salir de las playas después de liquidar a los tiradores apostados en el litoral y emprender la marcha hacia el Aeródromo Nº1. Este movimiento solo pudo efectuarse gracias a la labor de los ingenieros navales “seabees” que retiraron los obstáculos, así como a los conductores de los bulldozers que con sus máquinas despejaron algunos tramos del camino para el tránsito de los tanques Sherman. A pesar de todo el progreso fue muy lento porque los estadounidenses constantemente sufrieron emboscadas a manos del enemigo, sin contar con que el 28º Regimiento de Marines resultó completamente frenado en una encrucijada de trincheras y búnkers justo al llegar a la cara occidental del Monte Suribachi.

A las 11:30 horas de la mañana, un contingente del Cuerpo de Marines que había partido de la “Playa Blue 1” y la “Playa Blue 2” con varios centenares de efectivos se situaron a menos de medio kilómetro del Aeródromo Nº1, aunque en seguida fueron detenidos ante el sector fortificado de la “Cantera”. Después de una cruenta lucha sobre aquel sector que costó 150 bajas a los estadounidenses contando muertos y heridos, finalmente la llegada como refuerzo de tanques Sherman permitió a los marines eliminar a todos los defensores nipones y declarar conquistada la “Cantera” a las 14:00 horas del mediodía.

Tanque anfibio y soldado del Cuerpo de Marines en la Batalla de Iwo Jima.

Las playas de la Isla de Iwo Jima continuaron estando sometidas a los tiros de morteros y piezas de gran calibre emplazadas en el Monte Suribachi. Curiosamente entre las cuantiosas bajas aquel día, estuvo la sorprendente historia del teniente Benjamin Roselle, quién mientras permanecía oculto en un agujero sobre la arena, un proyectil le arrancó la pierna de cuajo, antes de que un segundo disparo le amputase la otra pierna y un tercero la seccionase el brazo dejándole manco. Milagrosamente y pese a quedar mutilado de por vida, el teniente Benjamin Roselle sobrevivió a diferencia de muchos otros de sus compañeros, los cuales cayeron despedazados por el fuego de los japoneses, exactamente igual que el 25% de todo el contingente desembarcado, algo que le valió ser denominado al enfrentamiento con el nombre de la “picadora de carne”.

A última hora de la tarde de aquel 19 de Febrero de 1945, los soldados de la 4ª División de Marines fueron los primeros en acceder al Altiplano de Motoyama que poseía una forma de cuadrilátero de 4 kilómetros. A la caída de la noche, los soldados norteamericanos pasaron de estar padeciendo un calor insoportable, a sentir un terrible frío con el descenso brusco de las temperaturas. A estas molestias se añadieron los bombardeos nocturnos de cañones, morteros y cohetes procedentes del Monte Suribachi que continuaron machacando y castigando las posiciones del Cuerpo de Marines, los cuales en menos de veinticuatro horas habían encajado 3.100 bajas entre 600 muertos y otros 2.500 heridos.

Kamikazes y Monte Suribachi / D+1 – D+5

El segundo día de la Batalla de Iwo Jima, el 20 de Febrero, el tiempo empeoró notablemente con unos nubarrones negros, intensas lluvias y fuertes vientos que generaron ciertos retrasos a los soldados estadounidenses, como por ejemplo a los hombres de la “Playa Yellow” que fueron repelidos justo a las afueras del Aeródromo Nº1. Simultáneamente los soldados del 28º Regimiento de Marines fueron rechazados de las faldas del Monte Suribachi desde las 8:30 horas en adelante, por lo menos hasta que a las 11:00 recibieron el apoyo tanques Sherman que les permitieron avanzar unos metros, aunque en seguida otra vez fueron detenidos porque la lluvia imposibilitó el ascenso al dejar toda la escarpada mojada de agua y hacerla resbaladiza. Hasta esos instantes, el 28º Regimiento de Marines encajó un 75% de bajas, sin contar con que resto de unidades en otros sectores contabilizaron 1.000 muertos y heridos, a cambio de únicamente controlar 1/4 de la Isla de Iwo Jima.

La gran ofensiva hacia el Monte Suribachi se inició a las 7:40 horas del martes 21 de Febrero con el 28º Regimiento de Marines atacando la base del volcán, los 26º y 27º Regimientos de Marines la cara occidental, el 23º Regimiento de Marines el centro insular y el 24º Regimiento de Marines el extremo oeste. El asalto se desarrolló bajo el apoyo naval de los cruceros y destructores, así como de 108 aviones embarcados Corsair, de los cuales 40 lanzaron el napalm y 68 arrojaron bombas y cohetes convencionales sobre la montaña. Después de aquel bombardeo preliminar, a las 8:25 horas, los soldados de los 26º y 27º Regimientos de Marines que iban acompañados por tanques Sherman, consiguieron ganar unos 900 metros de terreno y apoderarse en la costa de Punta Tobîshi, al tiempo en que por el norte el volcán fue rodeado y sitiado por el 28º Regimiento de Marines.

Cubierta del portaaviones USS Saratoga tras ser alcanzado por un avión kamikaze durante la Batalla de Iwo Jima.

Al atardecer de aquel 21 de Febrero, aviones de la Fuerza Aérea Imperial Japonesa procedentes de la Isla de Hachijo Jima aparecieron sobre la Isla de Iwo Jima y se abalanzaron contra la Flota Estadounidenses. Aunque los cazas embarcados Hellcat y Corsair derribaron algunos aeroplanos enemigos, tres cazas Zero atravesaron la pantalla de defensa antiaérea y en un ataque suicida “kamikaze” impactaron sobre el portaaviones USS Saratoga, uno destruyendo el hangar, otro rajando la banda de estribor y el último explosionando sobre la pista, donde pulverizó varios aviones embarcados, lo que obligó a la nave a retirarse en dirección Estados Unidos tras haber quedado completamente fuera de combate y haber encajado 123 tripulantes muertos.

Inmediatamente otros “kamikazes” de la Fuerza Aérea Imperial Japonesa atacaron a la Flota Estadounidense anclada en la Isla de Iwo Jima, como el torpedero Nakajima B6N que impactó y averió seriamente al dragaminas USS Keokuk matando a 17 marineros y destruyendo sus cañones de 20 milímetros, así como los dos aparatos que causaron daños en el portaaviones USS Lunga Point y en la lancha de desembarco LST 477. Sin embargo la peor parte se la llevó el portaaviones USS Bismark Sea cuando un bimotor Mitsubishi G4M Betty atravesó su casco de parte a parte y estalló en el interior del hangar, provocando su zozobramiento y a continuación su rápido hundimiento con la consiguiente muerte de 218 tripulantes.

El miércoles 22 de Febrero amaneció frío y lluvioso, por lo que la escalada al Monte Suribachi tuvo que hacerse sin el apoyo de buques y aviones, algo que obligó a los soldados del Cuerpo de Marines a detenerse en cada agujero y recodo peleando con fusiles , granadas y lanzallamas para eliminar a los defensores u obligarlos a salir de las cuevas con la finalidad de tirotearlos posteriormente desde la distancia. Mientras tanto frente a la costa de la Isla de Iwo Jima, la Flota Estadounidense recibió un ataque de tres minisubmarinos suicidas Kaiten pilotados por marineros voluntarios apodados con la denominación de “torpedos humanos”, quienes contra lo esperado fracasaron en su cometido porque uno de los artefactos sufrió una avería y regresó a Japón, otro se extravió hasta desaparecer en el mar y el último fue hundido por los aparatos Avenger del portaaviones USS Anzio.

La jornada del jueves 23 de Febrero de 1945 se continuaba combatiendo sobre el Monte Suribachi cuando a las 8:00 horas de la mañana un grupo de 40 marines al mando del teniente Chandler Johnson que desde el amanecer se habían arrastrado con el vientre sobre la áspera roca para evitar las balas, al fin alcanzaron la cima del volcán, desde donde comenzaron una nueva refriega con las tropas japonesas que les disparaban desde el interior del cráter. Curiosamente en medio de la batalla, el teniente Chandler Johnson junto a otros cinco hombres entre los que estaban el subteniente Harols Schier y el indio Louis Charlo, izaron sobre la cumbre una bandera estadounidense de 1’30 metros de largo por 60 centímetros de ancho que incrustaron en una vieja tubería. Lamentablemente como era muy pequeña, ordenaron quitarla debido a que no podía verse desde ninguna parte de la isla, algo que hicieron justo antes de que dos soldados japoneses les atacasen por sorpresa, uno equipado con una bomba de mano y el otro blandiendo una katana, aunque afortunadamente sin tener lamentar víctimas porque unos compañeros acribillaron y mataron a ambos nipones desde una posición más retrasada.

Izada de la bandera de Estados Unidos sobre el Monte Suribachi durante la Batalla de Iwo Jima. Toma obtenida por el fotógrafo Joe Rosental de la Associated Press. Primera fila de izquierda a derecha: Ira Hayes, Frankliin Sously, John Bradley y Harlon Block. Segunda fila de izquierda a derecha: Mike Stank y Rene Gagnon.

Como izar una bandera visible en el Monte Suribachi se convirtió en algo prioritario para el Cuerpo de Marines, un segundo grupo de tropas norteamericanas que recientemente había subido a la cima del volcán se hicieron con una tela mucho más grande que en seguida clavaron en la misma tubería y enarbolaron ante toda la Isla de Iwo Jima. Los protagonistas fueron los seis marines John Bradley, Ira Hayes, Franklin Sousley, Harlon Block, Michael Strank y Rene Gagnon, siendo el instante recogido por el fotógrafo Joe Rosental de la Associated Press, quién sin saberlo en aquellos momentos fue el autor de la imagen más famosa de la Segunda Guerra Mundial y de lo que sería un icono para la Historia de Estados Unidos.

La “Picadora de Carne” / D+6 – D+36

A partir del 24 de Febrero el Aeródromo Nº2 se convirtió en el principal objetivo cuando el 21º Regimiento de Marines que previamente contó con un bombardeo naval de los acorazados USS Idaho y USS Pensacola, intentó cortar la ruta de dicha instalación con el Aeródromo Nº1. Así fue como en cuanto los invasores se aproximaron a ambas bases, un campo de minas anticarro destruyó a dos tanques Sherman, por lo que desde entonces los marines se internaron casi 350 metros a pie entre los artefactos enterrados en el suelo, sobreviviendo milagrosamente a las balas procedentes de búnkers y casamatas, hasta llegar al cuerpo a cuerpo contra los soldados japoneses, a los que se enfrentaron a golpe de fusil y granadas de mano, aniquilando a unos cincuenta a costa de unas bajas similares entre sus filas. A las 17:00 horas de la tarde, también se sumó a la refriega el 24º Regimiento de Marines, lo que facilitó al 21º Regimiento de Marines avanzar bajo las mortíferas descargas de los morteros para finalmente lanzarse al asalto y ocupar el Aeródromo Nº1.

Nada más ser asegurado el Aeródromo Nº1 y comenzar los trabajos de reparación por parte de los ingenieros navales “seabees”, a las 9:30 horas del 25 de Febrero las 3ª y 5ª Divisiones de Marines emprendieron la ofensiva contra el sector occidental de valles, colinas, cuevas y riscos que unía el Aeródromo Nº2 con el Aeródromo Nº3. Al principio los norteamericanos se hicieron con la aldea vacía de Motoyama y superaron una primer sistema fortificado enemigo, por lo menos hasta que se dieron de bruces con la Cota 382 y los 23º y 24º Regimientos de Marines fueron repelidos de la Colina Meatgrinder. De hecho en su ala derecha fueron víctimas de un contraataque con carros Ha-Go del 26º Batallón Blindado que obligó a los marines a enterrarse en el suelo hasta que los nipones pasaron por encima de ellos al caer la noche, provocando a los estadounidenses más de 500 bajas y destruyéndoles 9 tanques Sherman.

Al amanecer del día 26, los 24º y 25º Regimientos de Marines lanzaron un nuevo ataque fallido contra la Cota 382, lo mismo que sucedió contra la Colina Meatgrinder. Mientras tanto en otros sectores de la Isla de Iwo Jima, el 23º Regimiento de Marines atacó el “Anfiteatro”, una zona denominada así debido a que sus formaciones naturales recordaban al clásico edificio de la Antigua Roma, donde los estadounidenses primero fueron víctimas de un preciso fuego de ametralladoras y un campo de minas, antes de sufrir un contraataque japonés que costó a los marines 43 bajas entre17 muertos y 26 heridos. A pesar de esos fiascos, al menos la única buena noticia para los norteamericanos aquel día fue la proeza realizada por el marine Douglas Jacobson de 19 años, quién armado con un bazooka, en solitario derrumbó 16 búnkers y mató a 65 soldados japoneses, siendo condecorado con la Medalla de Honor.

Combates durante la Batalla de Iwo Jima.

Nuevamente el 27 de Febrero se reanudó la ofensiva contra la Colina Meatgrinder precedida por un bombardeo de 400 cohetes lanzados por los destructores de la Flota Estadounidense, así como contra la vecina Cota 382 y el “Reducto Turkey Knob” por parte de la 4ª División de Marines. Las dificultades fueron muchas desde el principio, aunque la 3ª División de Marines que se unió a la lucha con el apoyo de tanques Sherman ocupó al mediodía la Cota Peter y el 9º Regimiento de Marines la Cota Oboe, facilitando al resto de sus compañeros conquistar de una vez por todas el Aeródromo Nº2. Solamente el “Reducto Turkey Knob” y la Cota 382 continuaron resistiendo en el sector, gracias a que por la noche aviones japoneses lanzaron a sus compatriotas una considerable cantidad de víveres y municiones en paracaídas, siendo derribados durante la acción tres aparatos nipones a manos de los cazas nocturnos de la Fuerza Aérea Estadounidense.

En la mañana del 28 de Febrero los tanques Ha-Go del 26º Batallón Blindado se abalanzaron contra el 21º Regimiento de Marines, causándoles grandes bajas hasta que los norteamericanos se recuperaron del choque inicial y rechazaron a los asaltantes destruyendo numerosos carros con bazookas (solo tres tanquetas salieron indemnes). Respecto a otros lugares de la Isla de Iwo Jima, los estadounidenses ganaron otros 540 metros de terreno y alcanzaron las faldas de la Cota 362A, aunque en seguida tuvieron que ponerse a cubierto porque la artillería japonesa bombardeó intensamente a los invasores e incluso a las 14:00 horas generó graves daños a las instalaciones recién reparadas del Aeródromo Nº1, acertando en un depósito de municiones que estalló en una gigantesca explosión que destruyó numerosas piezas de artillería y morteros a los norteamericanos.

El 1 de Marzo el 21º Regimiento de Marines emprendió el avance hacia el Aeródromo Nº3 para verse inmediatamente frenado por los defensores de la Cota 362B y 362C, lo mismo que les sucedió a los asaltantes contra la Cota 362A tras ser repelidos por los defensores pese a contar con un bombardeo preliminar de 45 minutos efectuado por los cruceros USS Pensacola y USS Indianapolis. En el caso de los 23º y 24º Regimientos de Marines, ambos volvieron a fracasar contra la Cota 382, la Colina Meatgrinder y el “Reducto Turkey Knob” con cuantiosas bajas entre sus filas, sobretodo por culpa de las galerías subterráneas en donde se escondían los soldados japoneses, quienes por sorpresa aparecían de hoyo y agujeros para dispararles, e incluso en ocasiones por la noche secuestraban a algún norteamericano para torturar y asesinar.

Pieza de artillería de 37 milímetros del Cuerpo de Marines disparando cerca del Monte Suribachi.

Otra vez el 2 de Marzo los asaltos del Cuerpo de Marines fracasaron contra la Cota 382, el “Reducto Turkey Knob” y la Colina Meatgrinder, aunque durante los momentos de silencio en aquella jornada los estadounidenses pudieron escuchar las voces de los soldados japoneses bajo los túneles en el suelo y sentir como se desplazaban de posición en posición, ya que muchos de ellos abandonaron sus puestos para retirarse a emplazamientos más seguros, como por ejemplo a la aldea de Nishi. Gracias a este repliegue táctico, el 28º Regimiento de Marines consiguió ocupar la Cota 362A y la 3ª División de Marines dejar atrapados a decenas de nipones sellando las salidas y agujeros sobre la roca para dejarlos morir de sed y hambre. Al día siguiente, el 3 de Marzo, se produjo una feroz batalla sobre la Cota 362B que costó a los norteamericanos 500 bajas sin ganancia alguna, pero al menos el 24º Regimiento de Marines pudo conquistar la Cota 382 y un destacamento apoderarse del pueblo de Nishi. De hecho al anochecer las cosas mejoraron para los invasores porque las obras de reparación concluyeron en el Aeródromo Nº1, lo que permitió aterrizar a varios aviones de transportes cargados de medicamentos y sangre donada por voluntarios de la Cruz Roja desde Estados Unidos.

Como de costumbre el 4 de Marzo, los dos ataques contra la Colina Meatgrinder que llevaron a cabo desde ambos flancos elementos de las 3ª y 5ª Divisiones de Marines acabaron en fracaso pese al castigo que recibió la posición japonesa por parte de las torretas de los tanques Sherman y de varios camiones artillados con cohetes de 4’5 pulgadas. La única buena noticia aquel día fue que en el Aeródromo Nº1 aterrizó por primera vez uno de los bombarderos B-29 “Superfortress” que había resultado dañado sobre Japón, en concreto el bautizado como “Dinah Might”, al que le seguirían un total 48 cazas entre los que hubo 28 interceptores P-51 Mustang y 20 cazas nocturnos P-61 Black Widow.

El martes 6 de Marzo, una serie de baterías compuestas por 163 piezas de artillería del Cuerpo de Marines dispararon 22.500 proyectiles contra el sector Aeródromo Nº3, al mismo tiempo en que un crucero y tres destructores escupieron otras 450 salvas y varios aparatos embarcados Corsair y Dauntless SBD Douglas arrojaron la mortífera sustancia inflamable del napalm. Después de aquel bombardeo de saturación, a las 9:00 horas la 4ª División de Marines arremetió contra Aeródromo Nº3 que finalmente fue conquistado, a la vez en que los soldados norteamericanos de la 5ª División de Marines en el flanco limpiaron con éxito de enemigos tanto el “Reducto Kangoku” como las Rocas Kama.

A las 5:00 de la madrugada del 7 de Marzo, dos batallones del Cuerpo de Marines escalaron la Cota 362C, muriendo al principio del ascenso un estadounidense a manos de una ametralladora japonesa, por lo que sus compañeros se adelantaron con lanzallamas y abrasaron tanto el emplazamiento como a su dotación. Ocupada a media mañana la Cota 362C, los norteamericanos cargaron contra el “Reducto Cushman’s Pocket” para ganar únicamente un metro de terreno debido a que los nipones resistieron fieramente entre las cavidades y las fortificaciones. A pesar de todo, a los defensores cada día les era más difícil sobrevivir al sitio, por lo que no tuvieron más remedio que abandonar y volar con explosivos su propio Cuartel General, provocando la detonación una violenta onda expansiva que mató a 43 soldados estadounidenses.

Tanque Sherman disparando su lanzallamas en la Isla de Iwo Jima.

En la noche del 7 al 8 de Marzo, más de 800 soldados japoneses protagonizaron una “carga Banzai” saliendo a campo descubierto y vociferando mientras se abalanzaban sobre las posiciones de los invasores con fusiles a bayoneta calada, granadas y katanas. Aunque el general Tadamichi Kuribayashi había prohibido expresamente este tipo de tácticas, al encontrarse incomunicado por culpa de la batalla no pudo percatarse de las órdenes dadas por sus oficiales más fanáticos y por tanto le fue imposible revocar aquella decisión. Así fue como cientos japoneses irrumpieron en los aeródromos, matando a decenas de norteamericanos cogidos por sorpresa o mientras dormían en sus camas, además de destruir sobre la pista a numerosos aviones aparcados. Lamentablemente en cuanto los estadounidenses lanzaron bengalas e iluminaron la zona, las ametralladoras acribillaron a los intrusos y en una auténtica matanza segaron la vida de los 800 incursores.

Desarticulada la “carga Banzai”, por la mañana del 8 de Marzo los japoneses habían quedado tan debilitados que finalmente la 3ª División de Marines pudo culminar la conquista de la Colina Meatgrinder, abriendo una brecha sobre el anillo defensivo enemigo de casi 750 metros por donde comenzaron a colarse patrullas de estadounidenses. Simultáneamente, a las 9:00 horas, también el 27º Regimiento de Marines salió de su estancamiento porque con la ayuda de tanques Sherman equipados con lanzallamas ocupó el “Reducto Turkey Knob”, exactamente igual que hizo otro destacamento a la hora de tomar el sector del “Anfiteatro”.

Al poco tiempo de haber caído el “Reducto Turkey Knob”, el 27º Regimiento de Marines asaltó en la costa la Punta Kitano, donde se desató una intensa batalla en la que destacó el teniente Jack Lummus que después de liquidar él en solitario a dos posiciones japonesas, pisó una mina que le descuajó las piernas y recibió un disparo en el hombre, falleciendo posteriormente en el hospital y recibiendo a título póstumo la Medalla de Honor. Precisamente la Punta Kitano se convirtió en una pesadilla para los norteamericanos debido al elevado número de bajas encajadas, además de generar una segunda Medalla de Honor que recibió el soldado James La Belle tras tirarse encima de una granada y morir al absorber la metralla salvando de ese modo la vida a todos sus compañeros.

El 9 de Marzo una patrulla de la 3ª División de Marines partió en dos a la guarnición japonesa después de que alcanzase la costa noroeste de la Isla de Iwo Jima, siendo uno de los pocos focos de resistencia que todavía aguantaba el “Reducto Cushman’s Pocket”. Como la situación obviamente era desesperada y la aviación actuaba con total impunidad, pues durante aquella jornada 334 bombarderos B-29 “Superfortress” pasaron por encima de sus cabezas para bombardear Tokyo, al día siguiente, el 9 de Marzo, el general Tadamichi Kuribayashi tuvo que reducir su perímetro a un área diminuta de 450 metros cuadrados en Punta Kitano.

Ataque a una posición japonesa en la Batalla de Iwo Jima.

Desde el 11 de Marzo de 1945, el Aeródromo Nº1 y el Aeródromo Nº2 pasaron a quedar operativos para decenas de cazas P-51 Mustang que escoltaban a los bombarderos B-29 “Superfortress” en sus viajes de ida hacia Japón. De hecho durante aquellos días corrió el falso rumor de que la contienda había acabado en Europa, por lo que los buques dispararon salvas y anunciaron por los altavoces “¡victoria!” hasta que se supo que todo se trataba de un error porque al otro lado del mundo la lucha continuaba contra Alemania. Mientras tanto, entre el 12 y el 15, los soldados del Cuerpo de Marines tuvieron que ir despejando los laberínticos pasillos rocosos y cuevas del “Reducto Cushman’s Pocket”, hasta que finalmente a las 18:00 horas del 16 de Marzo la posición fue conquistada, exactamente igual que hicieron los hombres de la 5ª División de Marines a la hora de despejar los atrincheramientos de la Punta Kitano.

Con la caída del “Reducto Cushman’s Pocket” y el Cabo Kitano, la guarnición japonesa del general Tadamichi Kuribayashi quedó reducida a un cañón rocoso de 630 metros de largo por 450 metros de ancho denominado “Reducto Gorge”. Aquel lugar fue atacado el 20 de Marzo desde el este por la 5ª División de Marines y desde el oeste por el 28º Regimiento de Marines, sufriendo los norteamericanos infinidad de bajas por culpa de los fortines adosados a las escarpadas y quebradas de la zona. No obstante y pese a las dificultades, los invasores eliminaron el fortín principal matando a 200 defensores nipones y haciendo 13 prisioneros, además de reducir el complejo a tan sólo 55 metros cuadrados el 24 de Marzo, perdiendo durante las combates la vida el propio general Tamadachi Kuribayashi.

Repentinamente, aprovechando la oscuridad de la noche del 26 de Marzo de 1945, un total de 280 soldados japoneses salieron de sus escondites a las 5:15 horas de la madrugada y se abalanzaron sobre el Aeródromo Nº2 mediante una “carga Banzai”. Armados con bayonetas caladas, cuchillos, granadas y fusiles, los nipones entraron en los dormitorios y apuñalaron a muchos pilotos, antes de arrojar artefactos explosivos a las tiendas de campaña y eliminar a tiros a los guardias. Una vez los norteamericanos se repusieron del susto inicial, respondieron primero disparando sus pistolas contra los intrusos y finalmente avisando a refuerzos que se presentaron con ametralladoras y fusiles hasta reducir a todos los japoneses. Finalizada la lucha, el enfrentamiento costó 262 bajas a los nipones sumando 262 fallecidos y 18 prisioneros, así como 53 estadounidenses muertos contando 44 pilotos y 9 marines. Con esta última “carga Banzai” que acabó con las reservas japonesas en las isla, los norteamericanos consideraron concluida la Batalla de Iwo Jima.

Conclusión

Después de 37 días de intensa lucha sobre las Islas Vulcano, el 26 de Marzo de 1945 concluyó la Batalla de Iwo Jima con la victoria de Estados Unidos. Hasta la fecha el precio a pagar por el Cuerpo de Marines fue altísimo, tanto que incluso las bajas norteamericanas superaron a las bajas japonesas, algo poco habitual en la Guerra del Pacífico que solo se dio entre 1941 y 1942 duranta la expansión del Imperio Japonés sobre el Lejano Oriente, en la Batalla de las Islas Aleutianas en 1943 y posteriormente en la Batalla de Okinawa aquel 1945. A pesar de todas aquellas penalidades, el triunfo sirvió para que cazas P-51 Mustang aterrizasen en la Isla de Iwo Jima para escoltar a los bombarderos en sus ataques contra las ciudades e industrias de Japón, además de poder recuperar y rescatar a decenas de cuatrimotores B-29 “Superfortress” y a sus tripulaciones.

Estados Unidos sufrió 25.955 bajas entre 6.766 muertos (5.885 marines y 881 marineros) y 19.189 heridos (12.272 marines y 1.917 marineros), así como el hundimiento de 2 navíos entre 1 portaaviones (USS Bismark Sea) y 1 cañonero (USS LCI-474), más daños en otros 4 navíos contando 2 portaaviones (USS Saratoga y USS Lunga Point), 1 crucero (USS Pensacola) y 1 dragaminas (USS Keokuk).

Japón sufrió 21.060 bajas entre 19.977 muertos y 1.083 prisioneros.

La Batalla de Iwo Jima fue sin duda uno de los más enfrentamientos más simbólicos de toda la Guerra de la Pacífico, no solo por la fotografía de la bandera de Estados Unidos hecha por el fotógrafo Joe Rosental y difundida como un icono de la propaganda de los Aliados, sino por la ferocidad y la violencia desatada durante la campaña. El enfrentamiento sobre esta diminuto territorio insular cubierto de ceniza dejó un saldo de 26.743 seres humanos fallecidos contando a japoneses y estadounidenses, algo que sin duda convirtió a la “picadora de carne” en uno de los choques más sangrientos y terribles de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Derrick Wright, Pacific Victory, “Iwo Jima”, Sutton (2005), p.149-196
-Derrick Wright, La Batalla de Iwo Jima, Inédita Editores (2005), p.43-249
-James Bradley, Iwo Jima, Seis Hombres y una Bandera, Planeta Deagostini (2006), p.169-214
-Ismael García, Iwo Jima, la batalla convertida en icono, Revista Serga Nº47 (2007), p.44-66
-Diego Carcedo, Iwo Jima la imagen de la guerra, Revista Historia y Vida Nº467 (2007), p.90-97
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “La epopeya de Iwo Jima”, S.A.R.P.E. (1978), p.2.090-2.106