Batalla entre “HMAS Sidney” y “Kormoran”

 

Probablemente la Batalla entre los cruceros HMAS Sidney y Kormoran fue uno de los encuentros navales más polémicos de la Segunda Guerra Mundial. Como en cualquier otro duelo de la contienda la lucha transcurrió con normalidad, por lo menos hasta que hubo terminado. Una vez callaron las baterías entre los dos únicos buques protagonistas, repentinamente aparecieron las dudas y el misterio sobre los acontecimientos posteriores que jamás fueron esclarecidos.

Preludio

La Batalla entre el HMAS Sidney y el Kormoran fue uno de esos enfrentamientos que se dieron sin que ninguno de los dos bandos lo tuvieran previsto. Una casualidad que se interpuso entre dos buques cuando se disponían a realizar labores secundarias en lugares muy alejados de los frentes principales de la guerra que aparentemente los apartaba del peligro. Evidentemente no fue así, pues ni el crucero australiano HMAS Sidney ni el buque camuflado alemán Kormoran encontrarían tranquilidad.

Todo empezó el 11 de Noviembre de 1941, casi un mes antes del estallido de la Guerra del Pacífico, día en que el crucero HMAS Sidney al mando del capitán Joseph Burnett abandonó el puerto de Freemantle para ofrecer escolta al carguero SS Zeelandia a través de la ruta entre Australia y Malasia para reforzar dicho territorio ante una posible invasión de Japón. Recorrida una parte del trayecto, el 17 de Noviembre el HMAS Sidney transfirió la escolta al crucero británico HMS Durban, por lo que invirtió el rumbo hacia Australia para tomarse una jornada de descanso. Desgraciadamente esas vacaciones jamás serían disfrutadas por los miembros de la tripulación porque la tarde del 19 de Noviembre se encontraría con un fatal destino.

Mapa de Australia. En un cuadrado rojo el lugar de la batalla entre el Kormoran y el HMAS Sidney.

Aquel miércoles 19 todo parecía transcurrir con una aburrida calma para el crucero alemán Kormoran al mando del capitán de navío Theodor Detmers. Este buque camuflado con apariencia de carguero holandés y bautizado con el falso nombre de Straat Malakka, llevaba 352 días en el mar desde que había abandonado Alemania hacía casi un año. En ese período había hundido a 11 mercantes aliados, cifra muy baja en comparación con otros corsarios alemanes porque el Kormoran había sido obligado a operar en el Océano Índico, unas aguas con un tráfico naval muy minoritario en aquel período de la guerra. Sin embargo la monotonía se rompió a las 16:00 horas de la tarde, después de que un mensajero bajara del puente a la cámara de oficiales donde el capitán Detmers tomaba un café para informarle de que había sido avistado un barco en el horizonte. Se trataba del HMAS Sidney. Inmediatamente el capitán subió al puente y observó con sus prismáticos la silueta del navío y sus mástiles, lo que le hizo creer erróneamente que se trataba de un carguero, motivo por el cual ordenó zafarrancho de combate. La batalla era inevitable.

Batalla del Kormoran contra el HMAS Sidney

Justo en el instante en que el Kormoran giró la proa hacia la estela del HMAS Sidney, ambos barcos se hallaban a 150 millas náuticas de la costa australiana de Carnarvon y no muy lejos de la Isla de Dirk Hartog. Navegando a toda máquina y variando el rumbo 260 grados, el Kormoran, revestido como Straat Malakka, surcó las aguas hacia su objetivo con decisión. Apenas tardó tiempo el HMAS Australia en divisar al supuesto carguero, por lo que en seguida aceleró la velocidad y se situó a popa de los alemanes.

A 7 millas un barco del otro, la tripulación del Kormoran lo pasó muy mal por unos instantes al surgir un problema técnico en el recalentamiento de uno de los cuatro cilindros del motor que obligó al barco a reducir su marcha de los 18 a los 14 nudos. Acto seguido el HMAS Sidney acercándose por estribor señalizó la secuencia “NNJ” para que el falso Straat Malakka se identificase. Como los alemanes no sabían la respuesta, los marineros simularon ser torpes en las contestaciones para ganar tiempo utilizando estratagemas como izar las banderas en orden erróneo, desenrrollar mal las telas o enviar un mensaje con el nombre de las siglas del barco “PKQI”.

Crucero alemán camuflado de carguero Kormoran.

Impaciente el capitán Joseph Burnettd por la actitud del supuesto carguero holandés, ordenó a la dotación de la artillería pesada del HMAS Australia que ocupase sus puestos mientras el hidroavión empezaba a calentar motores. Sin embargo los australianos cometieron el error de permanecer pasivos respecto a la artillería secundaria, incluso los marineros se apoyaban en los candeleros contemplando sin preocupación la situación. Tal llegó a ser la confianza del HMAS Australia que preguntó mediante señales cúal era el destino del Straat Malakka, a lo que éste contestó que Batavia (Indonesia). A continuación el buque australiano izó la señal “IK”, un nuevo código que el Kormoran también desconocía. Como no obtuvieron respuesta, los señaleros australianos preguntaron a través del reflector el código del mercante. Como en esta ocasión los alemanes tampoco sabían la respuesta, el capitán Detmers comprendió que tenía que actuar cuanto antes porque los australianos no tardarían en descubrir la tapadera. Fue entonces cuando observó que el HMAS Sidney se había colocado imprudentemente a 1.500 metros en paralelo del Kormoran. Nadie podía fallar un disparo mortal a tan corta distancia. Sin embargo Demters en un principio dudó, ya que no podía creer que un barco de guerra de las características del HMAS Sidney pudiese cometer una negligencia de ese calibre respecto a la distancia de seguridad. No obstante la oportunidad era irrepetible e igual de negligente hubiese sido desaprovecharla. Así pues, sin dudar un minuto, Demters ordenó fuego a discreción.

Justo a las 17:30 horas de la tarde el Kormoran arrió la bandera holandesa del mástil e izó la cruz gamada de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine), al mismo tiempo que descubrió los camuflajes y abrió las compuertas dejando ver sus cañones escondidos. Sin dar tiempo a reaccionar a los australianos, el Kormoran efectuó los dos primeros disparos con su artillería de 150 milímetros, aunque ambos fallaron, ya que uno cayó corto y otro por detrás del crucero enemigo. Sin embargo los alemanes no flaquearon, pues dos segundos más tarde, tres nuevos fogonazos de 150 milímetros acertaron con dos proyectiles el HMAS Sidney, destrozándole el puente y la dirección de tiro de proa. Simultáneamente el crucero australiano respondió al Kormoran con una andanada de 150 milímetros, errando todos los obuses al explosionar sobre el mar. Acto seguido el Kormoran comenzó a barrer la cubierta del HMAS Sidney con su artillería secundaria, exactamente con las piezas antiaéreas de 20 milímetros y los cañones medios de 37 milímetros, ametrallando y matando a todos los marineros que incrédulos se encontraban casi indefensos. También el avión fue alcanzado, el cual en seguida se desprendió de su plataforma y explosionó contra el blindaje del buque desparramando su combustible. Toda aquella tormenta de fuego efectuada por el Kormoran, fue acompañada por el lanzamiento de dos torpedos, impactando uno de ellos bajo la línea de flotación del HMAS Sidney que lo dejó semihundido de proa.

Gravemente dañado, el HMAS Sidney intentó embestir al Kormoran inútilmente porque en la maniobra pasó de largo tras su popa. En ese momento el crucero alemán aprovechó la cercanía con su enemigo para lanzar una nueva andanada que dejó inutilizada la Torreta A del HMAS Sidney e hizo saltar por los aires a la Torreta B. No obstante las torretas traseras del crucero australiano tuvieron la oportunidad de centrar al Kormoran a una distancia muy próxima y disparar contra sus generadores de energía a los cuales destruyó. También lanzó cuatro torpedos contra el crucero alemán, aunque en este caso todos fallaron.

Crucero de guerra australiano HMAS Sidney.

Dañados tanto el HMAS Sidney como el Kormoran, los dos cruceros a las 18:25 horas iniciaron la retirada en sentido contrario disparándose desde lejos hasta que ninguno estuvo a tiro del otro. Durante el encuentro el HMAS Sidney había encajado 450 proyectiles de su oponente y el Kormoran otros 50 del crucero australiano. Justo a las 20:00 horas de la noche los vigilantes del Kormoran dejaron de ver al HMAS Sidney cuando desde la lejanía el resplandor de las llamas se apagó en el horizonte.

Jamás los tripulantes del Kormoran sabrían lo que sucedió a continuación, pero fuera de su alcance visual, el crucero australiano HMAS Sidney se hundió de manera misteriosa con toda su tripulación sin haber un sólo superviviente de los 645 marineros.

Rescate

Una vez el HMAS Sidney desapareció en sentido opuesto de las miras de observación del Kormoran, el capitán Detmers realizó una evaluación de daños en el buque. Las averías de propulsión estaban rotas de manera irrecuperable, existía un incendio en la sala de máquinas y varios compartimentos habían sido inundados, además de haber 20 miembros de la tripulación muertos y otros 40 heridos. Detmers, a pesar de que el buque hubiese sido perfectamente salvable en la mayoría de posiciones del océano, comprendió que no lo era frente a las costas de Australia, a una distancia que implicaba dar la vuelta al Planeta Tierra para llegar a sus bases de partida. Así pues, tras tomar una dolorosa y rigurosa decisión ordenó abandonar la nave. De manera inmediata, cinco botes y varias balsas de goma fueron echadas al agua, aunque una de ellos volcó provocando la muerte de varias decenas de heridos. Cuando el barco entero fue evacuado de su total de 320 marineros (317 alemanes y 3 colaboracionistas chinos), el Kormoran fue volado a las 24:00 horas de la medianoche por su propia tripulación mediante unas cargas de demolición colocadas en las minas de las bodegas. Exactamente a las 00:20 de la madrugada del 20 de Noviembre el Kormoran desapareció bajo las aguas en solitario.

Supervivientes del Kormoran en balsas.

No muy lejos de la zona del hundimiento del Kormoran, en la costa australiana las autoridades portuarias comenzaron a preocuparse cuando el 20 de Noviembre, al día siguiente de la batalla, no vieron aparecer al crucero HMAS Sidney tal y como estaba prevista su llegada. Día a día la desesperación fue creciendo y el 23 de Noviembre se declaró el estado de alarma en los cuarteles militares e instalaciones navales. Nadie sabía nada y la improvisación era absoluta. Casi hasta el día 24 no empezaron a confirmarse los primeros síntomas de la tragedia cuando el transatlántico RMS Aquitania recogió del agua una balsa de goma con 26 náufragos alemanes que relataron haberse enfrentado a un crucero australiano cinco días atrás. Pero lo peor vino un día más tarde, el 25, después de que el petrolero SS Trocas recogiera del mar a otra balsa con 25 supervivientes alemanes que contaron la misma versión que los otros. Exactamente idéntico testimonio explicaron los tripulantes de las dos balsas con 57 y 46 marineros germanos respectivamente, que desembarcaron en la costa al norte de Carnarvon.

Tal podía ser el escándalo para el país si el caso salía a la luz que el Gobierno de la nación, desbordado y ante la falta de noticias fiables, oficializó la censura en la prensa y en la radio para impedir que se hablara del HMAS Sidney. Al mismo tiempo se montó un operativo de búsqueda y rescate con hidroaviones y una escuadra naval formada por el crucero holandés libre Tromp y seis mercantes recién requisados que pasaban por la zona. Uno de estos barcos, el SS Yandra, rescató un bote con 73 alemanes el 27 de Noviembre. Poco después el buque auxiliar HMS Koolinda salvó a otros 31 náufragos y el mercante SS Centaur a otros 61, entre los que se encontraba el capitán Detmers.

Polémica

Rescatados todos los marineros alemanes del Kormoran, se procedió a los interrogatorios. Completamente todos los alemanes relataron la misma versión consistente en que el día 19 se habían enfrentado a un crucero de bandera australiana, aunque ninguno de los marineros alemanes lo vio hundirse en momento alguno, de hecho, contemplaron durante casi dos horas como su oponente había navegado en sentido opuesto hasta desaparecer del campo visual como consecuencia de la distancia. Según tales testimonios, las autoridades australianas no comprendieron como el buque en esas dos horas jamás efectuó ninguna llamada de socorro por radio y no puso en marcha una operación de evacuación. Tampoco entendían como en las dos horas, en caso de haberse hundido el buque, ni un solo marinero se hubiese lanzado al agua para salvar su vida o hubiesen quedado restos físicos del barco, salvavidas o cadáveres flotando. Fuera lo que fuera lo ocurrido, el Gobierno no pudo callar la tragedia por más tiempo y el 30 de Junio de 1942, el Primer Ministro John Curtin hizo público que el HMAS Sidney, uno de los buques joya de la Real Marina Australiana (Royal Australian Navy), había sido hundido y ningún tripulante había sobrevivido.

Probablemente la noticia del hundimiento del HMAS Australia fue uno de los más duros momentos para Australia desde la carnicería de la Batalla de Gallípoli en la Primera Guerra Mundial. Muchos en el país empezaron a buscar culpables y solicitaron que rodasen cabezas, ya fuese por los retrasos en la búsqueda supervivientes o por el silencio en la prensa. Otros se inventaron extrañas teorías asegurando que los marineros alemanes del Kormoran habían asesinado a toda la tripulación del HMAS Sidney y se habían desecho de los cadáveres, e incluso que un submarino japonés que pasaba por la zona había hecho desaparecer a los náufragos australianos.

Jamás nadie supo lo sucedido respecto al paradero del HMAS Sidney a lo largo de todo el siglo XX, por lo menos hasta el siguiente. Así pues, ya en el siglo XXI, el 17 de Marzo de 2008, fue descubierto por unos robots el pecio del corsario alemán Kormoran, siendo encontrado solo 11 horas más tarde el del HMAS Sidney. Al día siguiente, el 18 de Marzo, el Primer Ministro Kevin Rudd comunicó al mundo la noticia acerca de la tan ansiada aparición del HMAS Sidney. Por fin el crucero había sido encontrado, pudiéndose constatar que las causas de su hundimiento habían sido como consecuencia de los daños provocados durante la batalla contra el Kormoran. A pesar de todo, siguió sin resolverse el misterio del por qué en las dos horas en que el barco fue visible desde el Kormoran entre las 18:25 y 20:00 (más el tiempo extra que aguantase luego flotando), nadie arrió ningún bote de salvamento, ni se encontró ningún cadáver ni resto alguno apareció jamás sobre el agua.

Análisis

Sin duda alguna el encuentro entre los dos cruceros fue una clara victoria por parte de Alemania, al haber hundido un barco de gran tonelaje a costa de perder un pequeño navío corsario. En ausencia debido a su cautiverio, Adolf Hitler condecoró al capitán Demters con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, medalla que recibió en 1947 cuando regresó a Alemania dos años después de terminar la Segunda Guerra Mundial.

Australia perdió al crucero HMAS Sidney y 645 marineros murieron ahogados.

Alemania perdió al crucero Kormoran y 82 marineros perecieron, cayendo prisioneros los 317 restantes.

A continuación se presentan una serie de cuestiones y suposiciones sobre lo sucedido durante la batalla entre el HMAS Sidney el Kormoran:

1. ¿Por qué el capitán Joseph Burnett del HMAS Sidney violó reiteradamente la distancia de seguridad a 1.500 metros en paralelo con el supuesto carguero holandés Straat Malakka?
2. ¿Por qué además de haber sido violada tal distancia, no reaccionó ante las erróneas y repetidas señalizaciones de identificación del supuesto Straat Malakka?
3. ¿Cómo pudo vencer en batalla un barco corsario tan inferior como el Kormoran a un crucero muy superior en calibre y blindaje como el HMAS Sidney?
4. ¿Por qué una vez finalizada la batalla a las 18:25 horas, y manteniéndose a flote hasta más allá de las 20:00, además del tiempo que aguantase navegando después, el HMAS Sidney no envió ninguna llamada de socorro cuando probablemente tuvo casi tres horas para hacerlo?
5. ¿Por qué en el tiempo citado de la pregunta anterior, no se arrió ninguna balsa ni ningún marinero de los 645 a bordo saltó al agua para salvar la vida?
6. ¿Por qué no llegó ningún resto material o humano a las costas o se encontró sobre el agua?
7. ¿Por qué la Real Marina Australiana y el Gobierno tardaron cinco días en comenzar las labores de rescate, exactamente el 25 de Noviembre, cuando tenían que haber empezado el día 20, fecha en que el crucero debía haber llegado a puerto?
8. ¿Por qué la exagerada censura en prensa y radio por parte del Gobierno australiano?
9. ¿Por qué las extrañas teorías surgidas después, que a punto estuvieron de llevar a juicio al capitán alemán Detmers sin fundamento?
10. ¿Por qué una vez descubierto el pecio en 2008, la autopsia del barco tampoco explicó las causas reales de su hundimiento silencioso?

 

Bibliografía:

Eduardo Raboso García-Baquero, La Última Presa del Kormoran, Revista Española de Historia Militar Nº15, (2001), p.112-115
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_between_HMAS_Sydney_and_German_auxiliary_cruiser_Kormoran