Batalla de Aquisgrán

Aquisgrán, antigua capital del Sacro Imperio Romano-Germánico fundada por Carlomagno, volvió a estar en el punto de mira de Occidente en 1944 como ya lo había hecho anteriormente durante la Edad Media entre los años 936 y 1535. La razón en esta ocasión no fue competir por la hegemonía del cristianismo, sino la batalla que librarían por su control Alemania y Estados Unidos en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Plan de Estados Unidos

Incierta y confusa era la situación del Frente Occidental en Septiembre de 1944. A la caída de París y la liberación de Francia, el Tercer Reich además había tenido que retirar grandes reservas del oeste para contener la marea del Ejército Rojo en el este tras la capitulación de Rumanía. No obstante y a pesar de la ventaja que tal cosa suponía para los Aliados, la verdad era que el futuro no se vislumbraba nada fácil por varios motivos. Primeramente las rutas de abastecimiento desde las playas de Normandía hacia el interior de Europa se habían alargado demasiado y por tanto el carburante escaseaba de forma alarmante. En segundo lugar, el nuevo objetivo que se abría ante el horizonte para las tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá era una formidable hilera defensiva de hormigón que se extendía desde los canales de Holanda hasta la neutral Suiza bajo el nombre de “Línea Sigfrido”, la cual constituía el sistema fortificado más complejo del continente. Y por último, las disensiones entre la propia Fuerza Expedicionaria Aliada habían comenzado a florecer, sobretodo entre los mandos norteamericanos y británicos, hasta el punto de repercutir en futuras operaciones.

Dos planes confrontados idearon los Aliados Occidentales para invadir el Tercer Reich dentro de la rivalidad creciente entre Gran Bretaña y Estados Unidos. El primero se trataba de la “Operación Market-Garden” diseñada por el mariscal Bernard Montgomery al mando del XXI Ejército Británico-Canadiense que preveía liberar Holanda mediante un asalto paracaidista y atravesar los canales de los Países Bajos para finalmente acceder a las llanuras del norte de Alemania. Contrariamente el segundo plan elaborado por el general Courteny Hodges al frente del I Ejército Estadounidense se centraba en arremeter directamente la “Línea Sigfrido” sobre el área de Aquisgrán.

Básicamente la campaña de Aquisgrán recayó en el I Ejército Estadounidense desplegado frente al “Corredor de Aquisgrán” situado entre Lieja y la frontera con Alemania de la siguiente manera: el V Cuerpo atacaría la “Línea Sigfrido” a la altura de la “Línea Scharnhorst” para entrar directamente en la ciudad; el VII Cuerpo al sur del anterior cubriría el sector del Bosque de Hürtgen; y el XIX Cuerpo al norte con la 1ª División de Infantería “Big Red One” en vanguardia efectuaría una maniobra envolvente contra las unidades alemanas de la periferia urbana; mientras el 9º Grupo Aéreo Táctico prestaría el debido apoyo de aviación.

Aproximadamente el Ejército Estadounidense reunió un total de 100.000 soldados y 432 aviones entre 72 cazas y 360 bombarderos.

I Ejército (General Courtney Hodges):
·V Cuerpo (General Leonard Gerow)
-4ª División de Infantería (General Raymond Barton)
-28ª División de Infantería (General Norman Cota)
-5ª División Blindada (General Lunsford Oliver)
·VII Cuerpo (General Lawton Collins)
-1ª División de Infantería Big Red One (General Clarence Hubner)
-9ª División de Infantería (General Louis Crag)
-3ª División Blindada (General Maurice Rose)
·XIX Cuerpo (General Charles Corlett)
-30ª División de Infantería (General Leland Hobbs)
-2 ª División Blindada (General Ernest Hamon)
·9º Grupo Aéreo Táctico (General Lewis Brereton)

Plan de Alemania

“Aachen”, tal y como Aquisgrán era conocida en idioma alemán, constituía un incono simbólico al ser la capital del antiguo Imperio Carolingio y por tanto un objetivo prioritario a mantener a toda costa para el Grupo de Ejércitos B, por aquel entonces situado entre Holanda y el distrito de Eiffel al frente del mariscal Gerd Von Rundest. De la defensa se encargaría el LXXXI Cuerpo al mando del general Gerhard Von Schwering (y posteriormente del general Friedrich August Schack) con unas fuerzas desplegadas del siguiente modo: en la ciudad la 116ª División Pazer con 1.600 hombres y 7 tanques (3 Panzer IV, 2 Panther y 2 Stug) movidos por 2.000 litros de gasolina, en el flanco sur la 9ª División Panzer con 14 tanques (8 Panther y 6 Stug) y en el flanco norte la 49ª División de Infantería; las cuales estarían apoyadas desde la retaguardia mediante una reserva compuesta respectivamente por la 183ª División Volksgrenadier, la 12ª División de Infantería y la 275ª División de Infantería.

Bajo el nombre de Sector Fortificado de Düren (Festungsdienststelle Düren), las fuerzas alemanas en el “Corredor de Aquisgrán” se hallaban protegidas en uno de los sectores más fortificados de la frontera germana. Nada más evacuar a los 165.000 habitantes de Aquisgrán y reclutar a 20.000 de ellos para realizar trabajos de ingeniería militar, los defensores levantaron por delante de la “Línea Sigfrido” un segundo cinturón dividido en dos segmentos que fueron bautizados como “Línea Scharnhorst” la delantera y “Línea Schill” la trasera, las cuales incluyeron 60 búnkers cada 10 kilómetros, trincheras, zanjas anticarro, alambradas, pozos de tirador, nidos de ametralladora, emplazamientos camuflados con cañones PaK de 37 milímetros, puestos de observación y una hilera de bloques puntiagudos de hormigón conocidos como los “Dientes de Dragón”.

Aproximadamente el Ejército Alemán reunió 18.000 efectivos entre 13.000 soldados y 5.000 miembros de la milicia civil del “Volkssturm”.

LVXXXI Cuerpo (General Friedrich August Schack):
-12ª División de Infantería (Coronel Gerhard Engel)
-49ª División de Infantería (General Siegfried Macholz)
-116ª División Panzer (General Graf Gerhard Von Schwerin)
-275ª División de Infantería (General Hans Schmidt)
-353ª División de Infantería (General Paul Mahlmann)
-9ª División Panzer (General Gerhar Müller)
-183ª División Volksgrenadier (General Wolfang Lange)

Batalla de Aquisgrán

El 12 de Septiembre de 1944 comenzó la marcha hacia Aquisgrán mediante un discreto avance del VII Cuerpo Estadounidense con la 3ª División Blindada en cabeza, la cual sin levantar sospechas, se apoderó de la aldea de Rötgen que los norteamericanos afortunadamente encontraron vacía. No sería hasta el día siguiente, 13 de Septiembre, la fecha del inicio de la ofensiva a nivel general cuando la “Línea Scharnhorst” fue cortada en tres alas tras un ataque de la 1ª División de Infantería “Big Red One” que limpió la zona de búnkers en sólo una jornada y un asalto de los tanques de la 3ª División Blindada que superaron las defensas a través de los pueblos de Nütheim, Schmidthof y Rott.

Ingenieros norteamericanos tratan de volar los Dientes de Dragón de la “Línea Sigfrido” con explosivos.

Neutralizada la “Línea Scharnhorst” en una sola jornada, el 14 de Septiembre la 3ª División Blindada continuó su progreso mediante la conquista de los pueblos de Korneleimünster y Vicht hasta que el día 15 chocó de frente contra la “Línea Schill”. Fue entonces cuando a la altura de la Cota 238 defendida por unos pocos soldados alemanes, tanques Stug camuflados salieron de sus escondites y emboscaron a las formaciones acorazados estadounidenses que fueron víctimas de un nutrido fuego de procedencia desconocida y de la más completa confusión. Durante la breve escaramuza 42 tanques norteamericanos resultaron destruidos a costa de ninguna baja alemana, lo que forzó a la 3ª División Blindada a paralizar su avance.

Coincidiendo con el lanzamiento de la “Operación Market-Garden” en Holanda el 16 de Septiembre de 1944, la 12ª División de Infantería Alemana situada en Stolberg decidió arriesgarse y desencadenar un contraataque contra la mermada 3ª División Blindada Estadounidense que en aquellos momentos se encontraba atascada en la “Línea Schill”. A pesar de que los norteamericanos estuvieron a punto de ser desbordados, la rápida llegada de la 1ª División de Infantería “Big Red One” impidió el desastre porque detuvo el asalto alemán. No obstante, las tropas germanas no estaban dispuestas a abandonar sus objetivos, por lo que la jornada del 17 enviaron a la 9ª División Panzer. A partir de entonces se libró una intensa batalla que poco a poco se fue inclinando del lado de las mucho más superiores reservas estadounidenses hasta que finalmente los alemanes optaron por retirarse tras un saldo de 2.900 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos (1.900 de la 12ª División de Infantería y 1.000 de la 9ª División Panzer).

A finales de Septiembre de 1944 y al comprobar que la “Operación Market-Garden” en los Países Bajos estaba resultando un completo fracaso, el I Ejército Estadounidense intentó equilibrar la balanza propiciando una rápida victoria en Aquisgrán que obligase a los alemanes a desviar reservas desde Holanda. Fue así como los VII y XIX Cuerpos Estadounidenses con la 30ª División de Infantería en vanguardia y la 2ª División Blindada en su estela, protagonizaron una exitosa contraofensiva que acabó en la conquista del pueblo de Rimburg, en el cruce del Canal de Alberto y en el empuje de las últimas unidades alemanas hacia las fortificaciones de la “Línea Sigfrido”.

A principios de Octubre de 1944, el XIX Cuerpo Estadounidense alcanzó las aguas del Río Roer, donde los alemanes en la orilla opuesta emplazaban una serie de cañones franceses de la Primera Guerra Mundial ocultos en búnkers que provocaron numerosas bajas entre los norteamericanos. Incapaces de progresar, se tuvo que recurrir a 75 autopropulsados M12 de la artillería móvil, con cuyas bocas de 155 milímetros fueron pulverizando las defensas germanas una a una hasta acabar con todas. Despejado el camino, los estadounidenses del 18º Regimiento de Infantería al frente del coronel John Smith, cruzaron el Río Roer para ser otra vez bombardeados por nuevas posiciones artilladas. Fue entonces cuando el 2 de Octubre se tuvo que soliciar apoyo aéreo a un escuadrón de bombarderos medios que descargaron toneladas de bombas sobre la zona. Acto seguido, la infantería y los zapadores fueron eliminando cada búnker y casamata utilizando cargas explosivas, bazookas e incluso lanzallamas. Esta costosa tarea que se saldó con cientos de pérdidas para los norteamericanos, terminó de forma sangrienta el día 3 con la conquista de las ciudades de Palenberg y Marienberg.

Tanque Sherman repleto de tropas norteamericanas cruza la “Línea Scharnhorst”.

Negándose a aceptar la derrota, el 4 de Octubre el LVXXXI Cuerpo Alemán protagonizó un contraataque que acabó en desastre porque fue fácilmente desbaratado y un batallón destruido por la 2ª División Blindada Estadounidense. Sin embargo los alemanes no desistieron porque la noche del 4 al 5 de Octubre el mariscal Gerd Von Rundest visitó personalmente la primera línea de frente, ordenando trasladar a la batalla todos los batallones de instrucción y escuelas de cadetes situados en las cercanas poblaciones de Düren y Jülich para desencadenar una nueva ofensiva a la mañana siguiente. Fue así como al amanecer del día 5, dos trenes artillados Leopold y 119 piezas de artillería (entre las que había 47 cañones de 140 milímetros, 40 de 105 milímetros y 32 de 88 milímetros), iniciaron un potente fuego de artillería que machacó las posiciones norteamericanas durante 24 horas. A la jornada siguiente, el 6, los alemanes comenzaron la contraofensiva para ser rápidamente frenados por la 2ª División Blindada Estadounidense y rodeados desde el flanco por la 30ª División de Infantería que les arrebató la ciudad de Alsdorf. Totalmente superados y ante el riesgo de quedar embolsados, las tropas germanas se retiraron tras perder 27 vehículos y quedar la 49ª División de Infantería Alemana reducida a un sólo regimiento.

Poco a poco el I Ejército Estadounidense se fue aproximando a Aquisgrán conformando un abanico de 20 kilómetros de distancia de la siguiente manera: el XIX Cuerpo abriéndose hacia el norte y el VII Cuerpo hacia el sur en torno a la localidad de Stolbergo. Mientras el cerco se estrechaba tras la caída del pueblo Verlautenheide, los alemanes desplazaron a la 12ª División de Infantería y las 9ª y 116ª Divisiones Panzer dentro de la propia Aquisgrán con 239 piezas de artillería y 23 tanques (12 Stugs, 7 Panthers y 4 King Tiger); al mismo tiempo que las 49ª División de Infantería y la 183ª División Volksgrenadier lo hacían en la vecina Würselen.

“Crucifix Hill” o “Colina del Crucifijo”, una elevación famosa por una enorme cruz sobre la cumbre en recuerdo de las víctimas que libraron batallas durante las Guerras de Religión del siglo XVI y las Guerras Napoleónicas del siglo XIX, fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Batalla de Aquisgrán. Los artífices de asaltar la montaña el 8 de Octubre de 1944 fueron soldados estadounidenses dirigidos por el coronel Henry Leonard Jr. en una misión que acertadamente bautizaron como “Operación Masacre”. Desgraciadamente el nombre otorgado al ataque se asemejó a la realidad porque las tropas norteamericanas fueron aniquiladas al escalar la loma por el fuego de la artillería y las ametralladoras alemanas. El proceso para limpiar de enemigos la colina fue lento y costoso porque los estadounidenses caídos tuvieron que ser inmediatamente sustituidos por otros como si de un combate de la Primera Guerra Mundial se tratase, mientras los ingenieros desalojaban los búnkers, trincheras y casamatas con cargas explosivas y lanzallamas. Especialmente destacó el capitán Robert Evan Brown que ascendió 100 metros destruyendo tres búnkers alemanes, entre ellos uno que albergaba a 45 soldados, 1 cañón de 88 milímetros y 6 ametralladoras, lo que le valió ser condecorado con la Medalla del Congreso (aunque acabaría suicidándose en 1972 por las secuelas psicológicas que le dejó “Crucifix Hill”).

Aquel mismo 8 de Octubre de 1944 que coincidió con la ocupación de “Crucifix Hill” a costa de innumerables bajas, el VII Cuerpo Estadounidense inició la gran ofensiva hacia el sur de Aquisgrán con la 1ª División de Infantería “Big Red One” en cabeza que con absoluta facilidad rompió el último reducto en la “Línea Schill” y eliminó los escasos búnkers que se habían mantenido en pie tras los sucesivos bombardeos de los días previos. Simultáneamente la 30ª División Blindada, cargó hacia el sur antes de encontrarse con un inesperado contraataque de tanques King Tiger y Stugs que provocaron incontables bajas entre sus hombres, aunque por suerte a la caída de la tarde, la pronta llegada de refuerzos favoreció rechazar a los alemanes que se replegaron perdiendo 4 blindados, además de conquistar la vecina ciudad de Alsdorf que cayó en manos norteamericanas. A la jornada siguiente, el 9 de Octubre, la 30ª División Blindada que acababa de asegurar Birk, fue nuevamente frenada al sur de la población de Würselen por un contingente de 300 soldados enemigos apoyados por 5 tanques, los cuales obligarían a los estadounidense a cavar trincheras y pasar a la defensiva ante la imposibilidad de continuar la marcha.

Barrera de hormigón en plena carretera junto a la “Línea Sigfrido” es traspasada por los soldados norteamericanos.

Queriendo evitar un baño de sangre en Aquisgrán, el 10 de Octubre de 1944 los Aliados enviaron un telegrama a las autoridades civiles y militares instándoles a una capitulación honrosa según los términos de la Convención de Ginebra. Evidentemente la contestación fue un tajante “no” que el propio Adolf Hitler aconsejó responder a los responsables tras haber dado órdenes de defender hasta el último centímetro de tierra. Fue entonces como a raíz de esta pronunciamiento, el día 11 la aviación norteamericana bombardeó como represalia el centro de Aquisgrán destruyendo la ciudad casi al completo y matando a cientos de civiles.

Nuevamente el 12 de Octubre, las operaciones se centraron en torno a Würselen donde la 30ª División Blindada llevaba atrincherada desde hacía días y que por aquel entonces se encontraba al límite de sus fuerzas. La jornada comenzó con un duro ataque aéreo por parte de 300 cazabombarderos P-38 Lightning y P-47 Thunderbolt que pulverizaron numerosos objetivos enemigos arrojando 161 toneladas de bombas; mientras que al día siguiente, el 13, la 2ª División Blindada apoyada por un bombardeo de cañones que dispararon 169 toneladas de proyectiles, acudió a la zona para obtener el mismo resultado negativo porque inmediatamente fue detenida y un gran número de tanques Sherman destruidos sobre el terreno. De hecho, solamente la 1ª División de Infantería “Big Red One” consiguió avanzar unos cuantos kilómetros hasta alcanzar los suburbios industriales del Barrio de Haaren dentro de la propia ciudad de Aquisgrán.

La mañana del 14 de Octubre de 1944, los alemanes lanzaron una segunda ofensiva contra el sector de Würselen utilizando una columna de tanques King Tiger que arrollaron las líneas de la 2ª División Blindada y capturaron un gran número de blindados Sherman, cuyas tripulaciones prefirieron rendirse antes que enfrentarse a las indestructibles moles de acero. No obstante y a pesar de esta derrota norteamericana, las columnas germanas malgastaron sus últimas reservas porque al caer la tarde algunos de los King Tiger fueron pulverizados desde el aire por cazabombarderos P-47 Thunderbolt. Gracias a esta intervención de la aviación que dejó sin tanques a los alemanes, el día 15 los estadounidenses recuperaron el terreno perdido mediante un contraataque y entraron en la ciudad de Würselen librando una intensa lucha casa por casa entre las Calles Aachener, Neuhaser y Kloster hasta la completa conquista de la urbe tras un saldo de 540 soldados norteamericanos muertos.

Dos soldados norteamericanos abren fuego con una ametralladora Browning en una calle de Aquisgrán.

La Batalla de Aquisgrán alcanzó su máxima intensidad aquel mismo 15 de Octubre cuando los barrios periféricos e industriales fueron testigos de cruentos combates. Ante la imposibilidad para los tanques de cruzar las calles bloqueadas por los escombros y para los soldados de atravesar las ruinas repletas de francotiradores ocultos que más de una víctima se cobraron, los estadounidenses tuvieron que recurrir a la artillería móvil de autopropulsados M12 y cañones franceses de la Primera Guerra Mundial de 155 milímetros, los cuales fueron echando abajo todos aquellos edificios protegidos por milicianos alemanes y aniquilando los principales reductos fortificados. Una vez aliviada la presión entre las avenidas de la ciudad, la 1ª División de Infantería “Big Red One” avanzó hasta capturar un refugio antiaéreo en el que se rindieron 200 soldados enemigos y 1.000 civiles, además de coronar la cima de la Colina del Observatorio y limpiar de tropas alemanas la Calle Hindenberg tras una lucha de dos horas de duración que dejó numerosos muertos por ambos bandos.

Prisioneros alemanes en una calle de Aquisgrán.

Inesperadamente para el LVXXXI Cuerpo Alemán, el 16 de Octubre de 1944 el cerco sobre Aquisgrán se cerró cuando el VII Cuerpo Estadounidense que avanzaba por el sur, se unió al XIX Cuerpo Estadounidense que progresaba por el norte, dejando embolsados a una gran cantidad de enemigos en la ciudad. A partir de entonces la defensa urbana se vino abajo porque todas las guarniciones comenzaron a rendirse el 17 de Octubre en distritos como Kurhaus y el Parque de Farwick, salvo la excepción de un grupo de 25 voluntarios de las SS que resistieron en el Hotel Quellenhof hasta su más completa aniquilación el día 18.

Ocupada Aquisgrán por la 1ª División de Infantería “Big Red One” y tras un saldo del 80% de los edificios destruidos, todavía se registraron algunas escaramuzas entre las poblaciones de alrededor. Por ejemplo el 19 de Octubre, las tropas estadounidenses conquistaron Salvatorberg, en donde liberaron a 30 soldados norteamericanos que los alemanes habían hecho prisioneros; mientras que el día 20 pusieron bajo asedio la ciudad de Lousberg. Precisamente en esta última, nuevamente se tuvo que recurrir a los autopropulsados M12 para reducir las viviendas a cenizas hasta eliminar a todos los sitiados. Fue así como al día siguiente, a las 12:05 horas de la mañana del 21 de Octubre de 1944, un total de 1.600 alemanes se entregaron prisioneros y rindieron la ciudad Lousberg, poniendo de este modo fin a la Batalla de Aquisgrán.

Consecuencias

La Batalla de Aquisgrán fue una clara victoria para Estados Unidos por el hecho de haber arrebatado la primera ciudad al Tercer Reich; mientras que para Alemania fue un duro golpe moral al haber perdido una urbe tan simbólica para el pueblo. No obstante, el alto precio en bajas pagado por el Ejército Estadounidense durante la operación no dejó en muy buena situación a este último porque si solamente un objetivo de la frontera alemana había sido tan costoso para sus fuerzas, el resto de la “Línea Sigfrido” ya se empezaba a vislumbrar como una de las campañas más sangrientas en el oeste de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos sufrió un total de 5.000 bajas entre 2.000 muertos y 3.000 heridos.

Alemania sufrió 8.500 bajas entre 2.000 muertos, 3.000 heridos y 3.473 prisioneros.

Restos arqueológicos de los Dientes de Dragón de la “Línea Sigfrido”. Fotografía del siglo XXI.

Curiosamente la victoria de Estados Unidos en la Batalla de Aquisgrán, coincidió cronológicamente con la derrota de los Aliados en la “Operación Market-Garden” que se acababa de librar en los Países Bajos. Tal cosa fue sin duda un síntoma de que atravesar la “Línea Sigfrido” no iba a resultar tarea fácil y de que todavía el Ejército Alemán seguía siendo una fuerza formidable capaz de prolongar la contienda en el Frente Occidental por mucho tiempo.

 

Bibliografía:

-Steven Zaloga, The Siegfred Line 1944-45 Battles of the German frontier. “The first battle of Aachen”, Osprey Publishing (2007), p.31-44
-Steven Zaloga, The Siegfred Line 1944-45 Battles of the German frontier. “The second battle of Aachen”, Osprey Publishing (2007), p.44-48
-Félix Gil Feito, En el Infierno Verde. La Batalla del Bosque de Hürtgen, “Entering Germany. La Batalla de Aquisgrán, HRM Ediciones (2014), p.35-60
-Guillermo Pariente, La Batalla de Aquisgrán, defensa suicida de la Ciudad de Carlomagno, WW2 GP Magazine Nº11 (2016), p.18-20
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Aquisgrán”, Grijalbo, (2012), p.878