Ataque a Mers-el-Kebir

 

Perdida era como podía darse la batalla por Francia a principios de Junio de 1940. El Tercer Reich e Italia estaban a sólo unos días de hacerse con el control de Europa Occidental y Gran Bretaña había sido derrotada en el escenario bélico tras retirarse humillantemente en la evacuación de Dunkerque. La última esperanza de Londres era que la Flota Francesa no fuese entregada al Eje una vez Francia se hubiese rendido. Aquel miedo llevó a Inglaterra a cometer uno de los más polémicos crímenes de guerra a traición: atacar a sus propios aliados franceses en Mers-el-Kebir.

Preludio

Verdadero pánico sentía el Primer Ministro británico, Winston Churchill, con la posibilidad de que la Flota Francesa se rindiese a los alemanes. Sabía que si eso sucedía la Marina Real Británica (Royal Navy), no tendría ocasión de vencer al Eje en el mar, único escenario en donde los ingleses eran superiores. La Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) y la Marina Real Italiana (Regia Marina) no eran rivales frente a la Royal Navy; por lo menos si no se les sumaba la Flota Francesa, algo que en caso de ocurrir las cosas cambiarían y el propio Canal de la Mancha estaría en peligro ante una inminente invasión del enemigo.

Como la rendición de Francia ya era segura, Churchill presionó al Primer Ministro galo, Paul Reynaud, para que llevase la Flota Francesa a los diferentes puertos de Inglaterra y del Imperio Británico o bien se desarmase en algún archipiélago del Mar Caribe. Cuando Reynaud comunicó a los ingleses que iba a firmar la paz por separado con los alemanes, Churchill aprovechó la ocasión para transmitirle un mensaje el 16 de Junio que decía: “A condición y solamente a condición de que la Flota Francesa zarpe inmediatamente hacia los puertos británicos durante las negociaciones, el Gobierno de Su Majestad da pleno consentimiento al Gobierno Francés para que proceda a la solicitud de las condiciones de Armisticio para Francia”.

Todo pareció salir según las indicaciones británicas, pues en cuanto el nuevo Jefe del Estado, Philippe Pétain tomó el poder, un buen número de barcos zarparon hacia los puertos del Imperio Británico a partir del 17 de Junio. En los muelles de Plymouth y Portsmouth anclaron dos acorazados, ocho destructores y tres submarinos; mientras que en la base de Alejandría en Egipto atracaron un acorazado, cuatro cruceros y tres destructores. No obstante una gran parte de la Flota Francesa se dirigió a las colonias del Imperio Francés, por ejemplo en la base de Mers-el-Kebir en Argelia había dos acorazados, dos cruceros, seis destructores y un portahidroaviones; en Argel seis cruceros; y en la base de Bizerta en Túnez cuantiosos submarinos. Esta situación hizo saltar los alarmas en Londres, aunque el asunto fue todavía más grave cuando se supo que en el Artículo Nº8 del Armisticio entre Francia y el Eje se especificaba que la Flota Francesa debía ser desarmada bajo control ítalo-alemán exceptuando los navíos necesarios para la protección de las colonias francesas.

Sorprendentemente y a pesar de la opinión contraria de muchos de sus almirantes, Churchill decidió apuñalar por la espalda a Francia y atacar a la Flota Francesa en Mers-el-Kebir, acto que constituía una clara violación del Derecho Internacional y un crimen de guerra.

Operación Catapulta

Bajo el nombre de “Operación Catapulta” los británicos prepararon su traición contra Francia, sin importar siquiera que unos días antes ingleses y franceses hubiesen luchado en la misma trinchera. Para ello organizaron la Fuerza H al mando del vicealmirante James Somerville con un total de 19 navíos entre los que estaban el portaaviones HMS Ark Royal con 24 cazas y 30 torpederos a bordo, así como los tres acorazados HMS Hood, HMS Resolution y HMS Valiant, los dos cruceros HMS Enterprise y HMS Emerald, once destructores y dos submarinos.

Fuerza H:
1 Portaaviones: HMS ARk Royal.
3 Acorazados: HMS Hood, HMS Resolution y HMS Valiant.
2 Cruceros: HMS Enterprise y HMS Emerald.
11 Destructores: HMS Faulknor, HMS Foxhound, HMS Fearless, HMS Forester, HMS Foresight, HMS Escort, HMS Keppel, HMS Active, HMS Wrestler, HMS Vidette y HMS Vortigern.
2 Submarinos = HMS Pandora y HMS Proteus.
Total = 19 Navíos.

Situación de Francia

De ninguna manera Francia podía esperarse una traición de Gran Bretaña cuando estaba viviendo uno de los peores momentos de su Historia. El país acababa de reconstituirse bajo la Francia de Vichy con capital en esa misma ciudad que dirigía el Mariscal Philippe Pétain. A pesar de que se había convertido en títere de los alemanes, el país había decidido permaner neutral respecto al Imperio Británico e incluso mantener relaciones diplomáticas y comerciales con Londres. Ante tal situación, Francia jamás se hubiera imaginado un ataque por parte de Inglaterra contra su flota en Mers-el-Kebir.

Mers-el-Kebir era uno de los mayores puertos de la Flota Francesa en África ubicado en la colonia de Argelia. Su estratégico puerto conocido como “Portus Magnus” curiosamente databa del siglo II a.C. cuando se asentaron los primeros pobladores del Imperio Romano hasta que fue bautizado con el nombre de Mers-el-Kebir (El Gran Puerto) con la llegada del Imperio Almohade en el siglo XII, invasores a los que siguieron corsarios de todas partes del Mar Mediterráneo en la Edad Media, el Imperio Español en el año 1505 y finalmente el Imperio Francés en 1792.

Justo en el instante en que se proclamó la Francia de Vichy, la Flota Francesa contaba en Mers-el-Kebir con un total de 11 navíos al mando del almirante Bruno Gensoul entre los que estaban los cuatro acorazados Dunkerque, Strasbourg, Bretagne y Provence, más seis destructores y un portahidroaviones.

Flota Francesa:
4 Acorazados: Dunkerque, Strasbourg, Bretagne y Provence.
6 Destructores: Mogador, Volta, Terrible, Kersaint, Lynx y Tigre.
1 Portahidroaviones: Commandant Teste.
Total = 11 Navíos.

Ataque a Mers-el-Kebir

La mañana del 3 de Julio de 1940, los 17 barcos británicos de la Fuerza H hicieron su aparición frente a la costa de Argelia y ante Mers-el-Kebir. A pesar de la presencia de la Royal Navy, la Flota Francesa no decretó zafarrancho de combate y decidió esperar a saber cuales eran las intenciones de los visitantes.

Para evitar un baño de sangre innecesario, el vicealmirante Sommerville decidió enviar como negociador al capitán del HMS Ark Royal, Cedric Holland, a parlamentar con los franceses. Tras partir en una lancha motora del destructor HMS Foxhound a las 8:00 horas, Holland no pudo entrevistarse con el almirante Gensoul debido a que se encontraba indispuesto. Mientras tanto un delegado francés recibió el mensaje escrito a lápiz sobre un cuaderno de señales y hasta las 10:00 horas de la mañana no se lo entregó a Gensoul. Las condiciones que proponían los ingleses eran claras: que la Flota Francesa en dicho puerto zarpase inmediatamente hacia las bases militares de las Islas Británicas, Egipto, las Antillas o puertos neutrales de Estados Unidos; o de lo contrario sería hundida. Indignado el almirante francés contestó a los ingleses que rechazaba la propuesta y que si querían atacarlos no serían ellos los que abrirían primero fuergo, ya que de ningún modo pasarían a la Historia por un acto tan traicionero.

Sommervile, a sabiendas de la reacción de Gensoul, decidió proporcionarle más tiempo y dejó avanzar la tarde al mismo tiempo que los destructores británicos plantaban cinco minas a la salida del puerto. Por suerte Gensoul recapacitó en el último instante presionado por el almirante François Darlan, almirante supremo de la Flota Francesa que en aquellos momentos se encontraba ubicado en Vichy, por lo que a las 16:00 invitó a Holland a bordo del acorazado Dunkerque como última alternativa a la negociación. Al debate entre los dos marinos pronto se sumó almirante galo Le Luc, aunque ninguno de los tres logró ponerse de acuerdo porque los británicos no querían renunciar a sus presas ni los franceses entregar sus buques. Agotadas todas las esperanzas, sobre las 17:30 horas, Holland abandonó el Dunkerque y regresó al HMS Ark Royal. La batalla era inevitable.

A las 17:54 horas del 3 de Julio de 1940, la Royal Navy abrió fuego contra la Flota Francesa en Mers-el-Kebir, disparando los cañones de 381 milímetros desde una distancia de 12.800 metros. El primer impacto hizo explosión en el agua, el segundo acertó al rompeolas de hormigón que fracturó en un segmento enviando trozos de metralla por todas partes y el tercero finalmente alcanzó a la Flota Francesa.

Acorazado francés Bretagne explosionando durante el ataque a Mers-el-Kebir.

La primera víctima fue el acorazado francés Bretagne. Un proyectil destruyó la sala de máquinas y otro estalló en la torre de popa provocando un incendio que se extendió por todo el buque. Mientras el barco se chamuscaba a causa de las llamas, dos proyectiles más explosionaron para terminar de rematar al navío. Inevitablemente el Bretagne se hundió llevándose la vida 977 marineros franceses.

No hubo más hundimientos, aunque sí daños muy graves a la Flota Francesa. El acorazado galo Provence poco después de fallar tres disparos contra el acorazado británico HMS Hood, encajó un proyectil que le hizo salirse del rumbo a causa de un incendio en la torre de municiones de popa y la tripulación hubo de encallarlo junto a la playa de Saint-André para evitar su hundimiento. También el acorazado Dunkerque quedó inmóvil cuando una salva bloqueó la central de tiro. Por último el destructor Mogador sufrió daños serios en su popa tras la explosión de un proyectil que mató a 37 marineros.

Destructor galo Mogador incendiándose junto a Mers-el-Kebir.

Gracias al humo del incendio del Bretagne, el acorazado Strasbourg pudo escapar del puerto haciéndose a la mar rumbo al este. Hasta mucho tiempo después los británicos no se percataron de la evasión del Strasbourg, por lo que hicieron despegar a los aviones torpederos Swordfish del portaaviones HMS Ark Royal para ir en su busca. El ataque aéreo contra el navío galo fue un fracaso, pues el Strasbourg salió ileso y conjuntamente con cazas franceses que acudieron en su ayuda consiguió derribar 6 aviones ingleses, cuatro Swordfish y dos Skua.

También escaparon de Mers-el-Kebir el portahidroaviones Commandant Teste y el resto de destructores. A las 8:20 la Royal Navy cesó la persecución. Todos los barcos evadidos tras bordear la costa de Cerdeña anclarían en el puerto de Toulon el 4 de Julio, poniéndose a salvo del enemigo.

Al día siguiente, 5 de Julio, aviones británicos regresaron a Mers-el-Kebir para rematar a los barcos que aún estuviesen en el puerto. Como el acorazado Dunkerque permanecía en la rada tras ser dejado inmóvil dos días antes, los Swordfish le lanzaron un torpedo aprovechando su debilidad. Sorprendentemente una lancha se cruzó en la trayectoria del torpedo que impactó en ésta, hundiéndola instantáneamente. No obstante el estallido se produjo tan cerca que la metralla alcanzó al Dunkerque matando a 150 marineros, aunque por suerte para ellos el barco siguió a flote.

Asalto a otros puertos

Simultáneamente a lo de Mers-el-Kebir, los británicos intentaron tomar el control o destruir a todos los barcos franceses en sus colonias, o bien que estuviesen previamente anclados en puertos del Imperio Británico. Un ejemplo de ello ocurrió cuando el submarino británico HMS Pandora hundió al dragaminas francés Rigault de Genouilly.

Grupos de marineros británicos armados abordaron los navíos franceses en los puertos ingleses de Plymouth y Portsmouth. No hubo resistencia excepto en el submarino Surcouf anclado en Plymouth, donde murió un oficial francés y dos marineros británicos resultaron heridos. Los miles de marineros y oficiales capturados de la Flota Francesa fueron a continuación internados en los campos de prisioneros de Liverpool y la Isla de Man.

Acorazado francés Strasbourg bajo fuego inglés en Mers-el-Kebir.

Andrew Cunningham, almirante de la Flota Británica del Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet), basada en Alejandría, recibió la orden de abordar a la fuerza los barcos franceses anclados allí. En este caso no hubo que lamentar incidentes, pues los franceses deseosos de no tener que combatir se rindieron, desarmando previamente los barcos y descargando el combustible.

Muy diferente ocurrió en Dakar el 7 de Julio, ya que el portaaviones británico HMS Hermes intentó persuadir a los franceses de entregar sus buques sin éxito. Como se negaron, el día 8 aviones británicos bombardearon la base dañando levemente al acorazado francés Reichelieu, el cual siguió operativo.

Resultado

Finalizadas las acciones británicas contra la Flota Francesa en todas las colonias y especialmente en Mers-el-Kebir, no se pudo decir que el resultado fuese satisfactorio. Por culpa de aquella puñalada por la espalda, la Francia de Vichy rompió relaciones diplomáticas con Inglaterra y bombardeó con aviones la colonia británica de Gibraltar. Ante ese panorama Gran Bretaña se quedó más solitaria que nunca y ganó un nuevo enemigo en un instante en que los amigos escaseaban. De hecho, la Francia Libre del general Charles De Gaulle en el exilio de Londres, protestó enérgicamente por lo sucedido, lo que provocó la deserción en masa de la oficialidad gala en las Fuerzas Navales Libres que se redujo de los 10.000 efectivos a tan sólo 22. A partir de entonces la Francia de Vichy pasó a ser casi un miembro del Eje más que haría la guerra al Imperio Británico durante su existencia en la Segunda Guerra Mundial.

La Francia de Vichy sufrió la pérdida de 2 buques hundidos (1 acorazado y 1 dragaminas), además de resultar dañados otros 3 navíos dañados (2 acorazados y 1 destructor); y causando baja 1.648 marineros (1.297 muertos y 351 heridos).

Gran Bretaña sufrió el derribo de 6 aviones (4 torpederos y 2 bombarderos en picado) y tuvo 2 bajas (2 muertos y 2 heridos).

Sin duda alguna más que una batalla, el ataque a Mers-el Kebir fue una matanza contra militares indefensos. Este asalto a traición fue un claro ataque por sorpresa a una nación en tiempos de paz y que además era aliada de Inglaterra, lo que con gran evidencia constituyó uno de los crímenes de guerra más polémicos de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

Basil Liddle Hart, Operación “Catapult”. Gran Bretaña ataca la Flota de Vichy, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 12 (1972), p.273-274
Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “Mers-el-Kebir”, Editorial Juventud (2005), p.57-57
Redacción de Serga, Operación Catapult. La Flota Francesa destrozada en Mazalquivir, Revista Serga Nº94 (2015), p.2-13
David Rodríguez Luján, Operación Catapult, Revista WW2GP Magazine Nº6 (2015), p.13
R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Mers-el-Kebir”, Grijalbo, (2012), p.811