Ataque a Mers-el-Kebir

Inmediatamente a la caída de Francia durante el verano 1940, el nuevo “estado satélite” de la Francia de Vichy pasó a convertirse en una amenaza muy seria para los Aliados, sobretodo en el teatro de operación del Mar Mediterráneo. Ante el peligro que suponían los buques de la Marina Francesa que habían huido a los distintos puertos coloniales de África, el Imperio Británico protagonizó una de sus traiciones más polémicas atacando a sus antiguos socios franceses en la base marítima de Mers-el-Kebir.

“Operación Catapulta”

Antes de materializarse la capitulación de Francia, el Almirantazgo del Reino Unido propuso al Primer Ministro de Francia, Paul Reynaud, trasladar la Flota Francesa a los diferentes puertos de Inglaterra y del Imperio Británico o bien se desarmase en alguno de los dominios coloniales galos del Mar del Caribe. Aunque por el momento la respuesta del mandatario francés fue negativa, en cuanto la derrota del Imperio Francés era ya inminente, el 16 de Junio el Primer Ministro Winston Churchilli transmitió a su homólogo el siguiente mensaje: “A condición y solamente a condición de que la Flota Francesa zarpe inmediatamente hacia los puertos británicos durante las negociaciones, el Gobierno de Su Majestad da pleno consentimiento al Gobierno Francés para que proceda a la solicitud de las condiciones de Armisticio para Francia”.

Inicialmente la coalición entre Francia y el Reino Unido pemaneció intacta porque después de ostentar la Presidentencia el Mariscal Philippe Pétain, el 17 de Junio un total de trece buques de la Marina Francesa entre los que había dos acorazados, ocho destructores y tres submarinos atracaron en los puertos de Plymouth y Portsmouth sobre Gran Bretaña; así como también otros ocho naves más entre un acorazado, cuatro cruceros y tres destructores al puerto de Alejandría sobre Egipto. Lamentablemente el resto de la escuadra gala se dirigió a las bases del África Occidental Francesa como hicieron dos acorazados, dos cruceros, seis destructores y un portahidroaviones a Mers-el-Kebir en Argelia, seis cruceros a la capital de Argel, o varios submarinos a Bizerta en Túnez. Ante esta situación que hizo saltar las alarmas en el Almirantazgo, sobretodo nada más salir a la luz el Artículo 8 del Armisticio que especificaba el desarme de la Flota Francesa bajo una comisión de control alemana e italiana, el pánico no tardó en desatarse en los Estados Mayores de Inglaterra.

Después de haber capitulado Francia ante las potencias del Eje a finales de Junio de 1940, al Imperio Británico le tranquilizaba al menos saber que la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) y la Marina Real Italiana (Regia Marina) no suponían ninguna amenaza para desequilibrar el poderío de la Marina Real Británica (Royal Navy). No obstante, la proclamación de la Francia de Vichy y su alineamiento discreto con los Gobiernos de Berlín-Roma generó una profunda preocupación en el Primer Ministro Winston Churchill, quién a sabiendas de que en caso de sumarse la Marina Francesa (Marine Nationale) a las de Alemania e Italia, la superioridad naval del Reino Unido quedaría entredicho y por tanto la supervivencia de las propias Islas Británicas.

Bajo el nombre de “Operación Catapulta”, el Gobierno de Londres puso en marcha uno de los episodios más oscuros de su Historia Naval al ordenar dejar fuera de combate a la Marina Francesa en los puertos del Norte de África y más en concreto en el de Mers-el-Kebir. Así fue como se reunió a la Fuerza H del vicealmirante James Somerville con un total de 19 navíos entre los que estaban el portaaviones HMS Ark Royal, los tres acorazados HMS Hood, HMS Resolution y HMS Valiant, los dos cruceros HMS Enterprise y HMS Emerald, los once destructores HMS Faulknor, HMS Foxhound, HMS Fearless, HMS Forester, HMS Foresight, HMS Escort, HMS Keppel, HMS Active, HMS Wrestler, HMS Vidette y HMS Vortigern, y los dos destructores HMS Pandora y HMS Proteus, acompañados por 54 aviones embarcados (24 cazas y 30 torpederos).

Defensas de Mazalquivir

Mers-el-Kebir, también conocido como “Gran Puerto” o “Mazalquivir”, fue uno de los mayores puertos de la Flota Francesa en el África Occidental. Situado en la colonia de Argelia, fue fundado con el nombre de “Portus Magnus” por el Imperio Romano en el siglo II a.C., antes de pasar a los árabes en el siglo VI, al Imperio Almohade en el siglo XII, a diferentes grupos corsarios en la Edad Media, al Imperio Español en 1505 y a Francia en 1792 que le dotó de instalaciones modernas en el siglo XX, sin saber los galos que su principal enemigo en la Segunda Guerra Mundial iba a ser nada menos que el Imperio Británico.

La defensa de Mers-el-Kebir recaía en 11 navíos de la Marina Francesa al mando del almirante Marcel-Bruno Gensoul. Se trataba de los cuatro Dunkerque, Strasbourg, Bretagne y Provence (los dos último más bien cruceros porque databan de la Primera Guerra Mundial), los seis destructores Mogador, Volta, Terrible, Kersaint, Lynx y Tigre, y el portahidroaviones Commandant Teste.

Ataque a Mers-el-Kebir

Al amanecer del 3 de Julio de 1940, la Fuerza H del vicealmirante James Somerville se presentó frente a la costa de la Argelia Francesa justo delante del puerto de Mers-el-Kebir. Inmediatamente a la aparición de la Marina Real Británica, el almirante Marcel-Bruno Gensoul decretó zafarrancho de combate a la espera ver cuales eran las intenciones de los visitantes. Mientras tanto y como los ingleses deseaban evitar un baño de sangre innecesario, el capitán Cedric Holland que comandaba el portaaviones HMS Ark Royal, partió en una lancha motora desde el destructor HMS Foxhound con la que entró a la rada a las 8:00 de la mañana, quién tras ser subir a bordo del acorazado Dunkerque, aguardó durante horas porque Gensoul dijo encontrarse indispuesto (realmente trataba de ganar tiempo). Aunque el vicealmirante James Somerville se impacientó y ordenó a los destructores plantar cinco minas a la salida del puerto, finalmente a las 16:00 horas de la tarde Holland fue invitado a una sala de reuniones por Gensoul y el almirante Le Luc, a quienes entregó una nota escrita a lápiz en la que se ofrecía a los franceses las siguientes cuatro alternativas: que la Flota Francesa se uniera al Imperio Británico, que internase sus barcos en el neutral Estados Unidos, que las naves fueran desarmadas en las Islas Antillas o que todas las embarcaciones fuesen autohundidas por sus tripulantes. Lógicamente los galos se negaron ante lo que consideraron un insulto, por lo que a las 10:30 horas, Gensoul se despidió de Holland que regresó al portaaviones HMS Ark Royal, no sin antes afirmar muy indignado “si quieren atacarnos, no seremos nosotros los primeros en abrir fuego”.

Acorazado francés Bretagne explosionando durante el ataque a Mers-el-Kebir.

Oficialmente a las 17:54 horas del 3 de Julio de 1940, los acorazados británicos de la Fuerza H dispararon sus grandes calibres contra la Flota Francesa en Mers-el-Kebir a una distancia de 12.800 metros. El primer proyectil de 381 milímetros explosionó en el agua, el segundo impactó en un segmento del rompeolas de hormigón que se fracturó enviando trozos de metralla por todas partes y el tercero en el acorazado francés Bretagne que destrozó su sala de máquinas, así como un cuarto que tras estallar en la torre de popa provocó un incendio que se extendió por toda la nave. Incapaz los marineros de controlar el fuego, dos proyectiles más terminaron de rematar al buque porque el chamuscado Bretagne zozobró y se hundió llevándose la vida de 977 marineros.

Inmediatamente al hundimiento del Bretagne, el acorazado Provence que intentó huir disparando tres fogonazos que cayeron muy cerca del acorazado británico HMS Hood, fue acertado con un proyectil que le incendió la torre de municiones de popa, por lo que para evitar que se fuera a pique, la tripulación hubo de encallarlo junto a la Playa de Saint-André (días después sería reparado). Al mismo tiempo, el destructor Mogador que probó salir a mar abierto, recibió un impacto en su popa que le provocó graves daños y la muerte de 37 marineros, aunque en última instancia logró ecapar escoltado por el destructor Volta en dirección hacia los puertos del sur de Francia, exactamente igual que los cuatro destructores y el portahidroaviones Commandant Teste.

Destructor galo Mogador incendiándose junto a Mers-el-Kebir.

Más suerte tuvo el acorazado francés Strasbourg porque sus valientes marineros cortaron amarras en medio del rompeolas mientras los proyectiles de los acorazados HMS Hood, HMS Resolution y HMS Valiant detonaban a su alrededor, lo que permitió zarpar al buque a toda velocidad, esquivando tanto las minas magnéticas de la bocana como los aparatos embarcados ingleses Swordfish y Skua, además de cubrirse con una nube de humo negro (gracias al sacrificio de los maquinistas en las calderas que en una sala estanca fallecieron asfixiados quemando material inflamable con la finalidad de que liberase dióxido de carbono al exterior). A partir de aquella espesa humareda, el Strasbourg finalmente se escabulló al Mar Mediterráneo después de derribar con sus baterías antiaéreas a seis aviones ingleses (cuatro Swordfish y dos Skua), navegando a continuación hacia las Islas Baleares para posteriormente recalar en el puerto metropolitano de Toulon.

El peor castigo con diferencia del ataque a Mers-el-Kebir fue para el acorazado Dunkerque porque desde el inicio del raid recibió cuatro proyectiles de 381 milímetros que le cortaron los cables servomotores del timón de popa, le neutralizaron una batería de 330 milímetros, le destruyeron la sala de calderas y le averiaron la sala de máquinas de proa, viéndose la nave obligada a embarrancar cerca de la costa, en cuyos bajos fondos permaneció varado el resto de la batalla hasta el repliegue de los acorazados británicos a las 8:20 de la tarde. Desgraciadamente tan solo dos semanas más tarde, a las 6:15 horas del 12 de Julio, la Fuerza H regresó a Mers-el-Kebir con el portaaviones HMS Ark Royal que envió a una escuadrilla de doce torpederos Swordfish que con sus bombas alcanzaron a una pequeña embarcación con catorce cargas de profundidad a bordo, las cuales detonaron de manera catastrófica para el maltrecho Dunkerque porque la onda expansiva abrió un boquete de 12 metros en el casco por donde ingresaron 20.000 toneladas de agua que terminaron por hundir al acorazado francés, perdiendo la vida 210 marineros.

Persecución de la Marina Francesa

Acorazado francés Strasbourg bajo fuego inglés en Mers-el-Kebir.

Simultáneamente al ataque de Mers-el-Kebir, la Marina Real Británica atacó otros objetivos de la Marina Francesa, como por ejemplo cuando el submarino inglés HMS Pandora torpedeó y hundió al dragaminas francés Rigault de Genouilly en el Mar Mediterráneo. De la misma forma, todos los buques anclados en los puertos de Plymouth y Portsmouth en Inglaterra, fueron abordados por marineros británicos armados sin registrarse episodios violentos, salvo por la captura del submarino Surcouf en el que se produjeron tres heridos, entre estos dos ingleses y un galo del personal de marinería. Respecto a los miles de cautivos franceses, la mayoría fueron internados en los campos de prisioneros de Liverpool y la Isla de Man junto a otros soldados de las potencias del Eje.

En África la Flota Británica del Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet) basada en Alejandría al mando del almirante Andrew Cunningham, envió patrullas con las que se abordó a todos los barcos de la Marina Francesa anclados en Egipto, por suerte sin tener que lamentar incidentes porque los galos no solo no presentaron oposición, sino que además contribuyeron al desarme de sus piezas de artillería y el vaciamiento de los depósitos de combustible. Muy diferente sin embarco ocurrió en el Senegal Francés, ya que como el acorazado Reichelieu se negó a rendirse, el portaaviones británico HMS Hermes envió aparatos embarcados que provocaron daños leves en los amarraderos de Dakar, aunque al final los ingleses se retiraron hacia Gibraltar (debido a que asaltar la base era imposible).

Resultado

El resultado del ataque Mers-el-Kebir tuvo dos consecuencias inmediatas para el Imperio Británico, una positiva y otra muy negativa. En el caso de la positiva se consiguió provocar daños muy graves a la Flota Francesa y por tanto reducir la amenaza naval del Eje en el Mar Mediterráneo. En el caso de la negativa, el Gobierno de Vichy rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno de Londres (como represalia se efectuó un bombardeo a Gibraltar), mientras que la Francia Libre en el exilio liderada por el general Charles De Gaulle, protestó enérgicamente por lo sucedió, lo que generó la deserción en masa de las Fuerzas Navales Francesas Libres que pasaron de 10.000 efectivos a tan solo 22 marineros que decidieron apoyar la causa de los Aliados.

La Francia de Vichy sufrió la pérdida de 3 buques hundidos (2 acorazados y 1 dragaminas), además de resultar dañados otros 2 navíos dañados (1 acorazados y 1 destructor); y causando baja 1.648 marineros (1.297 muertos y 351 heridos).

Gran Bretaña sufrió el derribo de 6 aviones (4 torpederos y 2 bombarderos en picado) y tuvo 2 bajas (2 muertos y 2 heridos).

El ataque a Mers-el-Kebir, más que una batalla dentro del contexto de la Segunda Guerra Mundial, fue una matanza sin piedad porque el Imperio Británico bombardeó a traición a un país neutral y encima a alguien que hasta ese momento había sido un socio como lo era Francia. Aquella incursión sorpresa en tiempos de paz, fue sin duda alguna un delito de Crimen de Guerra y uno de los episodios bélicos más polémicos de la Historia Naval del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Basil Liddle Hart, Operación “Catapult”. Gran Bretaña ataca la Flota de Vichy, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 12 (1972), p.273-274
-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “Mers-el-Kebir”, Editorial Juventud (2005), p.57-57
-Redacción de Serga, Operación Catapult. La Flota Francesa destrozada en Mazalquivir, Revista Serga Nº94 (2015), p.2-13
-David Rodríguez Luján, Operación Catapult, Revista WW2GP Magazine Nº6 (2015), p.13
-Manuel González López, Acorazados de la Segunda Guerra Mundial. Un Estudio Técnico 1921-1945, “Clase Dunkerque”, HRM Ediciones (2019), p.139-152
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Mers-el-Kebir”, Grijalbo, (2012), p.811