Asedio de Königsberg

La Batalla de Königsberg fue uno de los enfrentamientos más a la desesperada librados por el Ejército Alemán durante las últimas fases de la Segunda Guerra Mundial. Originalmente planteada la campaña para evacuar al mayor número de tropas y civiles prusianos a través del Mar Báltico con la intención de evitar su captura por parte del Ejército Rojo, la confrontación pronto se convirtió en un sangriento sitio que marcaría el final histórico de la presencia germana en Prusia Oriental.

Plan de Alemania

Apenas la ciudad de Königsberg percibió la Segunda Guerra Mundial hasta que el Ejército Rojo penetró en Prusia Oriental, ya que el único contacto con la realidad durante la contienda había sido un bombardeo de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) que con más de 600 aviones dejó un rastro de 2.400 muertos el 30 de Agosto de 1944. Al año siguiente, en 1945, empezaron a filtrarse las primeras noticias acerca de las atrocidades contra los civiles prusianos que habían cometido las tropas soviéticas (pese a los vanos intentos de ocultarlos a la opinión de públicas por parte de las autoridades y del gobernador regional “gauleiter” Erich Koch), por lo que con efecto inmediato el general Georg-Hans Reinhardt que lideraba al Grupo de Ejércitos Norte, designó plantar cara a los invasores y designar a la plaza como “Festung” o “Fortaleza”.

Antes del cerrarse el asedio a Königsberg, la ciudad de 350.000 habitantes se encontraba protegida por una barrera natural de bosques y pantanos, además de por los cauces de los Ríos Inster, Pregel y Angerapp. Respecto a los defensas artificiales, se erigían 12 fuertes construidos en 1870 y numerosas trincheras excavadas a toda prisa en los alrededores, sin obviar las baterías navales de cara al Mar Báltico, con las cuales el jefe de la guarnición, el general Otto Lasch pretendía sacar con vida al máximo número de civiles posibles y también militares dentro del marco de la “Operación Hannibal”.

Aproximadamente el Ejército Alemán poseía 30.000 soldados y 80 tanques (recién salidos de las fábrica locales) que se distribuyeron en las 1ª, 69ª y 367ª Divisiones de Infantería, la 5ª División Panzer, las 548ª y 561ª División Volksgrenadier, la División Especial “Mikoch” y el 505th Batallón Blindado Pesado, así como en la 4ª División Aérea adscrita a la Fuerza Aérea Alemana y diversas unidades paramilitares como los niños y ancianos (de 12 a 65 años) de la Milicia Popular “Volkstrumm” o de las Juventudes Hitlerianas.

Fortaleza de Königsberg:
-1ª División de Infantería
-69ª División de Infantería
-367ª División de Infantería
-5ª División Panzer
-548ª División Volksgrenadier
-561ª División Volksgrenadier
División Mikoch
-505th Batallón Blindado Pesado
-Milicia Popular “Volkstrumm de Prusia”
-Juventudes Hitlerianas de Königsberg
-4ª División Aérea de la Luftwaffe

Plan de la URSS

Königsberg era capital de Prusia Oriental y bastión de la cultura alemana desde tiempos tan remotos como la Orden de los Caballeros Teutónicos en la Edad Media. Simplemente por ostentar tal simbolismo a ojos del paneslavismo, Iósif Stalin ordenó que dicha metrópoli debía ser ocupada y arrasada, movilizando para ello III Frente Bielorruso bajo el mando del general Danilovich Cherniakovski, apoyado por elementos menores del II Frente Bielorruso del mariscal Konstantin Rokossovsky.

Aproximadamente el Ejército Rojo reunió 1.700.000 soldados, 3.860 tanques y 2.400 aviones para invadir Königsberg. Básicamente se trató de los II, V y XI Ejércitos de Guardias, así como de los XXVIII y XXXIX Ejércitos, que partiendo desde Bielorrusia avanzarían en arco desde la comarca prusiana de Gumbinnen hasta el Río Niemen en la frontera con Lituania.

II Frente Bielorruso:
-XXVIII Ejército
-XXXIX Ejército
-II Ejército de Guardias
-V Ejército de Guardias
-XI Ejército de Guardias

Entrada en Prusia Oriental

El 12 de Enero de 1945 se inició la ofensiva contra Prusia Oriental mediante un potente bombardeo preliminar de piezas de artillería en el que se dispararon 3.500.000 proyectiles en veinticuatro horas. Bastó solamente una jornada para que el 13 se provocase el colapso de las fortificaciones alemanas de vanguardia y para que las tropas del Ejército Rojo se apoderasen de Kattenau, antes de ser rodeada y capturada la Fortaleza de Scholossberg a mediados de mes, ocupada la ciudad de Gumbinnen el 20, Osterode e Insterburg el 21, y Eylau y Wehlau el 22. A raíz de este espectacular avance que situó a las tropas soviéticas a tan solo 20 kilómetros de Königsberg, el gobernador Erich Koch no tuvo más remedio que trasladar su Cuartel General a 40 kilómetros, en concreto al puerto de Pillau.

Defensores de Königsber enterrados en la nieve con anticarros Panzerfaust.

A finales de Enero de 1945, los soldados soviéticos cortaron la carretera entre Cranz y Königsberg, aunque fueron rechazados frente a las defensas del Castillo de Quednau perdiendo 30 tanques pesados del modelo Stalin IS-2. Como la nueva base de operaciones del Grupo de Ejércitos Centro todavía quedaba muy lejos en Pillau, el II Frente Bielorruso concentró sus esfuerzos en estrechar el anillo en torno a Königsberg e incluso en acosar a los más de 120.000 refugiados civiles, como sucedió el día 30 cuando un tren fue emboscado en Megethen y todos sus pasajeros asesinados, incluyendo las mujeres a las que previamente violaron. La violencia y el terror que desató el Ejército Rojo todavía complicó más las cosas para los defensores porque los prusianos entraron en pánico y colapsaron caminos y carreteras, algo que facilitó a las tropas soviéticas aislar la provincia de Prusia Oriental en tres segmentos: uno en los Lagos Masurianos, otro en la Península de Semland junto al Mar Báltico y último ubicado en la propia ciudad de Königsberg.

Ruptura por Pillau

A inicios de Febrero de 1945, la ciudad de Königsberg fue bombardeada por las piezas de artillería del Ejército Rojo y víctima de varios asaltos de las tropas soviéticas que en la mayoría de los casos terminaron en fiasco porque las ametralladoras germanas situadas en fortines estratégicos atraparon a los rusos en fuego cruzado, provocándoles elevadas bajas con infinidad de muertos y heridos. Así transcurrieron las dos semanas siguientes porque el único avance significativo fue la conquista del Fuerte Dohna y el Fuerte Kanitz, mientras que las pérdidas resultaron ser enormes, incluyéndose entre las víctimas el general Danilovich Cherniakovski, líder del II Frente Bielorruso, quién murió tras recibir el fragmento de un proyectil enemigo (sería sustituido por el mariscal Alexander Mihailovich Vasilievski).

A las 4:00 horas del 19 de Febrero de 1945, una columna del Ejército Alemán con 80 tanques intentó abrir un corredor hacia Samland para sacar a los civiles sitiados que todavía se agolpaban en Königsberg. Como a la cabeza iba un tanque T-34 de origen soviético (previamente capturado por los carristas alemanes que se disfrazaron con uniformes del Ejército Rojo), los intrusos confundieron a los centinelas rusos al asegurarles que una contraofensiva enemiga acababa de producirse, por lo que inmediatamente los guardias salieron huyendo, dejando abierto un boquete en la línea del frente que las fuerzas germanas aprovecharon para escapar. Gracias a esta sorprendente táctica, la jornada del 20 más de 100.000 ciudadanos y la totalidad de la 1ª División de Infantería, la 5ª División Panzer y la 561ª División Volksgrenadier abandonaron el cerco a través del hueco entre Seerapen y Metgehen, así como de una segundo fisura en Samland, para emprender la marcha hacia el corazón de Alemania mientras desde el Mar Báltico los evadidos disfrutaban de la cobertura de los cañones del crucero Admiral Scheer que mantuvo a raya a las formaciones acorazadas del II Frente Bielorruso (volando algunos de sus tanques).

Durante el mes de Marzo de 1945, el asedio en torno a Königsberg se mantuvo prácticamente inmóvil porque el Ejército Rojo tuvo que reponerse de las pérdidas sufridas durante la ofensiva del Río Vístula sobre Polonia. Lógicamente esta pausa benefició a muchos de los 130.000 civiles sitiados que fueron evacuados por buques civiles y destructores de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine), pese a que muchos optaron por permanecer en la ciudad para combatir hasta el final. De hecho la paz solo se prolongó hasta la jornada del 21 de Marzo cuando el II Frente Bielorruso reanudó la ofensiva con un devastador fuego de artillería y formaciones acorazadas que pasaron por encima del Ejército Alemán, ocupando con facilidad la localidad de Heiligenbeil el 24 y el enclave fortificado de Frisches Haff el 28, lo que supuso la aniquilación completa de 93.000 soldados alemanes y la captura de nada menos que 46.448 prisioneros justo antes de iniciarse el asalto contra la misma ciudad de Königsberg.

Asedio de Königsberg

La ofensiva final contra Königsberg comenzó el 2 de Abril de 1945 mediante un intenso bombardeo preliminar de 2.300 aviones, 5.000 cañones y 300 lanzacohetes Katyusha que se prolongó por espacio de tres días hasta el 5. Una vez interrumpido el fuego, a las 9:00 horas del 6 de Abril, más de 200.000 soldados soviéticos se abalanzaron contra la ciudad para ser repelidos justo en el extrarradio por unos maltrechos germanos que se defendieron con ametralladoras y tiros de fusil. Se tendría que esperar hasta el día siguiente, el 7, para que después de un raid de la Fuerza Aérea Soviética que redujo el aeropuerto a escombros y destruyó numerosos aviones alemanes (solo 30 quedaron operativos), las tropas rusas por fin accedieron a los suburbios de la metrópoli, abriéndose paso a tiros hasta apoderarse de 85 manzanas y el edificio de la Emisora de Radio Local.

A partir del 8 de Abril el Ejército Rojo comenzó a progresar sobre Köningsberg porque conquistó el Fuerte Friedrich Wilhelm III y el Fuerte Lehndorf, además de cortar la carretera exterior con Pillau que por aquel entonces constituía el último espacio abierto con el resto de Prusia Oriental. A pesar de que en el sector de Modditten un grupo de 17 soldados alemanes al mando del oficial Oskar-Hubert Dennhardt lanzaron un contraataque local con el que expulsaron a los rusos del terreno obtenido, en el resto del perímetro los invasores avanzaron imparables porque arrollaron las débiles defensas germanas y el XI Ejército de Guardias estableció una cabeza de puente en la orilla opuesta del Río Preguel. Curiosamente durante esa jornada, se presentaron en las líneas del Eje un grupo de representantes del Comité de la Alemania Libre formado por ex-veteranos del VI Ejército Alemán que habían sido capturados durante la Batalla de Stalingrado, quienes al mando del general Walter Von Seydlitz-Kurzbach, intentaron que sus compatriotas se pasaran al bando ruso, aunque para su incredulidad fueron recibidos a tiros al grito de “¡traidores!” y tuvieron que salir huyendo.

Tanque SU-122 soviético entrando en Königsberg.

Nuevamente el 9 de Abril de 1945, el destacamento de 17 soldados alemanes dirigidos por el oficial Oskar-Hubert Dennhardt volvió a ser el protagonista de la jornada porque a las afueras de Moditten lanzaron un segundo contraataque sorpresa con el que mataron a 200 tropas soviéticas. No obstante su hazaña resultó ser en vano porque aprovechando la distracción el resto de la guarnición de Königsberg intentó efectuar una ruptura con la que escapar hacia Alemania, por desgracia sin éxito porque centenares de militares y civiles fueron bombardeados y ametrallados en medio de la carretera en dirección a Pillau.

Después de que el grupo del oficial Oskar-Hubert Dennhardt hubiese ampliado sus efectivos a 40 tropas, el 10 de Abril desencadenó su tercer contraataque sobre Moditten, coronando un triunfo aún mayor porque sus hombres mataron a 50 soldados soviéticos y les destruyeron 16 ametralladoras y 6 morteros (por su hazaña el comandante sería condecorado con la Cruz de Caballero). Lamentablemente en otros sectores del sitio, concretamente en el enclave del Castillo de Königsberg custodiado por 150 combatientes, la artillería del Ejército Rojo bombardeó con intensidad la fortificación dañando su estructura de piedra, por lo que finalmente los defensores mostraron banderas blancas y el general Otto Lasch formalizó la capitulación con el mariscal Alexander Vasilievski.

Resultado

El resultado de la Batalla de Königsberg supuso una derrota para el Ejército Alemán, pero un éxito en otros sentidos porque gracias a su heroica resistencia con la que se frenó dos meses la progresión del Ejército Rojo, pudieron ser evacuadas hacia Alemania un total de 640.000 personas, entre estas 140.000 soldados y 450.000 refugiados civiles. Respecto al futuro de Köningsberg, como del resto de Prusia Oriental, sería anexionada a la Unión Soviética y la ciudad rebautizada con el nombre de Kaliningrado.

La Unión Soviética sufrió un total de 584.778 bajas entre 126.464 soldados muertos y otros 458.314 heridos.

Alemania sufrió 270.000 bajas entre 50.000 muertos o heridos y 220.000 prisioneros (27.000 capturados en Königsberg y 193.000 en el resto de Prusia Oriental), sin contar los 25.000 civiles prusianos muertos a manos del Ejército Rojo.

La defensa y el sacrificio de la guarnición de Königsberg fue una de las más heroicas gestas del Ejército Alemán a principios de 1945. Así lo reflejó el general Otto Lasch antes de la batalla cuando arengó: La Patria necesita de todos vuestros esfuerzos. Solo si nos mantenemos unidos en esa resolución tendremos un futuro. Ofreced asistencia como leales camaradas; proteged a los débiles. Pelearemos como exige la Patria, si no lo hacemos por nuestras vidas, ¡que sea por la gloria! Os lo pido a cada uno de vosotros: ¡Mantened la tradición militar alemana!

 

Bibliografía:

-Patrick McTaggart, ¡Asedio!. “Königsberg: La Venganza del Oso”, Historia Inédita (2010), p.225-271
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “El Ejército Rojo apunta hacia Berlín”, S.A.R.P.E. (1978), p.2.039-2.040
-http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Konigsberg