Invasión de Eslovaquia

Eslovaquia había sido el socio militar de Alemania desde el mismo comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la invasión a Polonia el 1 de Septiembre de 1939. A partir de entonces y durante los siguientes cinco años de conflicto combatió al lado del Tercer Reich sobre el Frente Oriental en campañas como las del sur de Rusia, Ucrania, Cáucaso y Crimea, y en menor medida contra los Aliados Occidentales en la campaña Italia, hasta que finalmente en 1945 el maltrecho Ejército Eslovaco se recluyó dentro de su propia patria a la espera de recibir la agresión de la Unión Soviética cuando se presentaron justo delante de su frontera las divisiones del Ejército Rojo.

La República Eslovaca era el único país dentro de Europa que en 1945 se mantenía totalmente fiel a Alemania junto a Hungría, Croacia y la República Social Italiana. Al frente del Monseñor Jozef Tiso que lideraba el movimiento del Partido del Progreso Eslovaco y el la milicia fascista de la Guardia Hlinka, la coalición con el Tercer Reich había permanecido intacta gracias a que en el verano de 1944 se había aplastado con ayuda del Ejército Alemán el conocido como “Levantamiento Nacional Eslovaco” que pretendió sin éxito cambiar la nación al bando de los Aliados. Lamentablemente una vez consolidada la continuidad del Gobierno de Bratislava en el Eje, el Ejército Eslovaco había quedado reducido a la nada por culpa de los enfrentamientos fatricidas, los miles de exiliados y las purgas, con tan sólo 30.000 soldados para frenar el avance del imparable Ejército Rojo.

La Unión Soviética se dispuso a invadir Eslovaquia a mediados de Enero de 1945, sabiendo que el Ejército Eslovaco no suponía una amenaza, pero sí su población compuesta mayoritariamente por campesinos y ciudadanos de tendencias conservadoras, anticomunistas y católicas, además de ser contrarios inmensamente a la reunificación con Chequia tras la disolución de Checoslovaquia en 1939, tal y como precisamente los Aliados habían pactado con el Gobierno Checo exiliado en Inglaterra. No obstante y pese a las dificultades que los nativos pudiesen plantear, el Kremlin quiso evitar retrasos innecesarios y por tal motivo desplegó un total de 100.000 soldados del IV Frente Ucraniano al mando del mariscal Iván Konev, aproximadamente un ratio de 3’5 a 1 en favor del Ejército Rojo.

Soldados del Ejército Eslovaco a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Oficialmente el 15 de Enero de 1945 comenzó la invasión de Eslovaquia cuando el IV Frente Ucraniano cruzó las fronteras del país a través de sus posiciones en Polonia y Hungría. Como era de esperarse, rápidamente las escasas guarniciones defensivas fueron aniquiladas y las pocas unidades del Ejército Eslovaco que se situaban en vanguardia emprendieron la retirada y cedieron terreno, facilitando a las tropas del Ejército Rojo progresar con increíble velocidad, ya que el día 20 ocuparon con éxito la importante ciudad de Kosice y una semana después, el 28, conquistaron Presov. Sin embargo a partir de Febrero las cosas se complicaron porque los soldados rusos accedieron a un entorno natural de regiones montañosas, bosques y granjas, en donde los eslovacos se aferraron al suelo rechazando infinidad de asaltos y tendiendo emboscadas a los invasores, a los que no sólo provocaron cuantiosas bajas, sino que además interrumpieron su avance durante casi un mes para desesperación de Iósif Stalin.

Hasta el 2 de Marzo de 1945 no se reanudó la ofensiva del Ejército Rojo que aquella misma jornada ocupó la estratégica ciudad de San Nicolás de Liptov. No obstante durante los días siguientes los soldados rusos se dedicaron a cometer crímenes y pillajes dentro de la urbe, asesinando a numerosos civiles y violando mujeres, por lo que al enterarse las tropas del Ejército Eslovaco, de repente se envalentonaron y por tanto el 11 de Marzo lanzaron una inesperada contraofensiva que sorprendió a los invasores. Contra todo lo imaginado, los soldados eslovacos que atacaron la metrópoli desbordaron a sus ocupantes y les obligaron a retirarse con pérdidas considerables entre sus filas, por lo que finalmente el 12 de Marzo reconquistaron San Nicolás de Liptov. Aquella increíble hazaña fue la última victoria militar del Ejército Eslovaco en la Segunda Guerra Mundial causó a los rusos un total de 410 bajas entre 300 muertos y 110 prisioneros, entre estos últimos 40 colaboracionistas del Partido Comunista Eslovaco.

Después de la recuperación de San Nicolás de Liptov, el Ejército Eslovaco lanzó un segundo contraataque con el que retomó el control de Kaliste la jornada del 18 de Marzo. Lamentablemente al cabo de cinco días, el 23, el IV Frente Ucraniano volvió a desencadenar una de sus ofensivas con cientos de miles de tropas que perforaron las líneas de los defensores y reocuparon Kaliste, antes de cruzar por varios puntos el cauce del Río Hron el 25. A la jornada siguiente, el 26, los aviones de la Fuerza Aérea Soviética arrasaron la ciudad de Nitra que fue conquistada a la caída de la tarde, mientras que los días 29 y 31 de Marzo la aviación mató a numerosos civiles durante las violentas incursiones al casco urbano de Hlohovec.

La proximidad de las divisiones del Ejército Rojo a Bratislava propició que el 2 de Abril el Monseñor Jozef Tiso y todo el Gobierno del Partido del Progreso Eslovaco abandonaran la ciudad, junto a un buen puñado de soldados en retirada y miles de refugiados civiles, en dirección hacia el oeste para alcanzar la frontera con Austria. Aunque en la metrópoli permaneció una pequeña guarnición del Ejército Eslovaco, sus componentes desertaron en su mayoría la jornada del 3, por lo que al cabo de veinticuatro horas, el 4 de Abril, las tropas soviéticas entraron triunfales en la capital de Bratislava que desde ese instante fue puesta bajo la administración provisional del IV Frente Ucraniano.

Tropas del IV Frente Ucraniano durante la ofensiva hacia Bratislava.

Ocupada Bratislava por el Ejército Rojo, las unidades supervivientes del Ejército Eslovaco y los milicianos de la Guardia Hlinka se retiraron al oeste de Eslovaquia, muy próximos a la frontera con Chequia. Solamente la División Rápida Eslovaca, integrada por elementos motorizados y algunos tanquetas LT vz 38, se abrió paso combatiendo contra los rusos hasta que no tuvo más remedio que disolverse y entregarse al Ejército Rojo en Hungría. De manera muy diferente en la ciudad de Zlina y sus alrededores, los últimos destacamentos del Ejército Eslovaco organizaron una fanática resistencia que se prolongó por espacio de un mes y que causó a los soviéticos cuantiosas bajas, hasta que finalmente todos los defensores fueron exterminados o se rindieron con la capitulación de la plaza el 30 de Abril de 1945, completándose de ese modo la conquista definitiva de Eslovaquia.

Terminada la Segunda Guerra Mundial sobre Europa en Mayo de 1945, se procedió al desmantelamiento del Ejército Eslovaco y a la depuración tanto política como militar de toda la extinta República Eslovaca. Así le ocurrió al Monseñor Jozef Tiso que fue juzgado y ahorcado el 18 de Abril de 1947, así como a otros 11.800 políticos nacionalistas o miembros del cuerpo de oficiales que fueron encarcelados o castigados a trabajos forzados, eso sin contar a los 50.000 combatientes de las Fuerzas Armadas Eslovacas deportados a los gulags de Siberia, la mayoría al campo de concentración de Novorossijsk sobre el Cáucaso, donde perecieron 22.000 de ellos y regresaron con vida tan sólo 28.000 tras su liberación en 1953.

Como jamás la República Eslovaca fue reconocida por el bando de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, según lo pactado con el Gobierno Checo exiliado en Inglaterra, nuevamente el país fue reunificado forzosamente en Checoslovaquia. Así como desde entonces los eslovacos quedaron sometidos a los checos y también al régimen comunista manejado desde el Kremlin durante casi cuatro décadas de Guerra Fría, hasta que finalmente con la disolución de la Unión Soviética y la caída del bloque socialista, el 1 de Enero de 1993 volvió a separarse de Chequia para independizarse de manera definitiva como Eslovaquia.

 

Bibliografía:

-Santiago Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial, “La Guerra en Eslovaquia. Hasta el final de la guerra”, Revista Serga Nº18 (2002), p.54-55