T-34

Nombre: T-34
Nacionalidad: Unión Soviética
Compañía: Komitern de Kharkov
Motor: V-2 de 12 cilindros a 500 CV
Longitud: 7′ 08 m
Anchura: 2′ 09 m
Altura: 2′ 45 m
Blindaje: 14-45 mm
Autonomía: 450 km
Velocidad: 50 km/h
Peso: 30′ 9 toneladas
Tripulación: 4
Armamento: Un cañón L/30′ 5 de 76’2 mm y dos ametralladoras Degtyareva de 7’62 mm
Historia:

El T-34 fue el tanque por excelencia de la Segunda Guerra Mundial. Esta joya armamentística fabricada por la Unión Soviética y temida por todos los carristas del Tercer Reich en el Frente Oriental de Rusia, se caracterizó por la simplicidad y calidad en su diseño, coraza, tracción, cañón y económica producción, lo que convirtió a este carro en uno de los mejores blindados del siglo XX.

Desarrollo:

Tanque T-34/76 en Rusia.

A raíz de la experiencia de la Guerra Civil Española (1936-1939) durante la cual la Unión Soviética envió tanques en ayuda de la España Republicana, los asesores rusos descubrieron que sus blindados eran muy superiores a los de la España Nacional, bastante por encima de los que Alemania e Italia suministraron a los sublevados. A partir de este ensayo, Moscú priorizó el arma blindada por encima de otras ramas y por ello los trabajadores de la Fábrica Komitern de Kharkov, liderados por los ingenieros Mikhail Koshkin, Aleksandr Morozoz y Nikolai Kucherenko; iniciaron un proyecto consistente en reconvertir a viejos carros BT en nuevos modelos a los que se añadieron ruedas y cadenas del vehículo Christie M 1928, se les inclinó el blindaje sobre el casco y la torreta, se les incorporó un motor diésel de 450 caballos de vapor con los que alcanzar los 65 kilómetros por hora y se les acopló un cañón L/46 de 45 milímetros. Estos prototipos bautizados como A-20 generaron muy buenas expectativas, sobretodo tras la mejora de su armamento en 1939 mediante una pieza L/26′ 6 de 76’2 milímetros. Desde entonces, fueron prosperando otros ejemplares como el A-30 o el T-32, este último con cinco nuevas ruedas adaptadas a cadenas más manchas y sin rodillos de tracción, hasta que una vez resueltos los fallos técnicos, el ingeniero Mikhail Koshkin sentó las bases para el surgimiento del T-34 (un invento que jamás llegaría a ver porque antes de su producción falleció de una repentina pulmonía).

El T-34 fue el tanque definitivo del Ejército Rojo a comienzos de la Segunda Guerra Mundial porque se hallaba fuertemente blindado por 45 milímetros de acero y se movía con agilidad mediante un motor diésel V-2 de 12 cilindros a 500 caballos de vapor que le permitía alcanzar 50 kilómetros por hora y rodar sobre unas cadenas de 48 centímetros con doble tren espaciado suspendidas en muelles helicoidales. Respecto al combustible, disponía de una capacidad de 615 litros de carburante, cuya cuarte parte se alojaba en depósitos exteriores desechables que le aportaban una autonomía de 450 kilómetros, aunque esto le hacía más vulnerable a los proyectiles, lo cual no era el único defecto porque también era un carro propenso a fallar técnicamente, tenía poco espacio dentro de la torreta y la escotilla se abría hacia el interior. Sin embargo todos estos inconvenientes se suplieron con un poderoso armamento compuesto por un cañón L/30′ 5 de 76’2 milímetros que disparaba proyectiles perforantes de 6’25 kilogramos capaces de atravesar un blindaje de 55 milímetros gracias a una velocidad de boca de fuego de 610 metros por segundo; además de un arsenal secundario consistente en dos ametralladoras Degtyareva de 7’62 milímetros (una situada sobre la plancha frontal del glacis y otra en montaje coaxial). Incluso otro de los aspectos positivos del carro, fue una estructura pensada para transportar soldados soviéticos tras la torreta gracias a una serie de guardamanos en la parte de atrás que le hicieron menos vulnerable a la infantería.

Versión T-34 / 85.

Inicialmente los primeros T-34 salieron de la Fábrica Komitern de Kharkov, aunque poco después la producción se amplió a las industrias de Leningrado y Stalingrado. Incluso cuando se produjo la invasión de Alemania a la Unión Soviética en 1941, las factorías de montaje fueron desmanteladas y trasladadas a los Montes Urales. Una vez fuera del peligro de los bombardeos de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), la Fábrica de Chelyabinsk, apodada irónicamente como “Tankogrado”, siguió con el diseño de los T-34 hasta alcanzar las 84.070 unidades, lo que convirtió a este tanque en el más construido de la Segunda Guerra Mundial.

Segunda Guerra Mundial:

Oficialmente el primer bautismo de fuego de los T-34 tuvo lugar en la Guerra de Invierno de 1939 a 1940 entre la Unión Soviética y Finlandia, donde el escenario de “guerra de guerrillas” entre bosques y pantanos de Carelia y Laponia, impidió a los carristas explotar las cualidades de sus máquinas debido a que nunca tuvieron la ocasión de enfrentarse a blindados enemigos y a que muchos resultaron pulverizados por los cócteles molotov arrojados por los esquiadores del Ejército Finlandés. Menos suerte tuvieron los T-34 en la “Operación Barbarroja” desencadenada por el Tercer Reich contra la URSS en el verano de 1941, porque a pesar de ser superiores en el combate directo contra los carros alemanes Panzer III y IV, las anticuadas tácticas del Ejército Rojo consistentes en formaciones compactas de tanques a la carga, así como la escasa experiencia de sus tripulaciones y a que los blindados carecían de radios para coordinarse, terminaron con la destrucción de la mayoría. Solamente en la Batalla de Moscú a finales de Diciembre de 1941, durante la cual el general Georgi Zhukov modernizó la organización de los T-34 en escuadrones autónomos mucho más profesionales, el tanque comenzó a causar terror entre los Panzer porque muchos de estos resultaron aniquilados a manos del excelente blindado soviético.

Pintura de un tanque T-34 / 85 soviético dando escolta a un soldado soviético en la Batalla de Berlín.

A partir de 1942 la situación fue mejorando para el tanque T-34 porque pese a las enormes pérdidas sufridas en las retiradas de Ucrania, Crimea, el Río Don o el Cáucaso; las bajas infligidas a los tanques Panzer fueron cuantiosas, especialmente en la Batalla de Stalingrado tras pulverizar en los flancos de la ciudad a viejas tanquetas del Eje como las italianas M13/40 o las rumanas TACAM R2. Todo cambió sin embargo a mediados de 1943 con la Batalla de Kursk, donde los nuevos Tiger y Panther del Ejército Alemán y las Waffen-SS superaron ampliamente a los T-34, obligando a estos a atacar en grandes oleadas que normalmente acababan en una matanza en forma de chatarra y acero para los rusos. Solamente la introducción del T-34/85 con un cañón más largo, subsanó en algunas características su inferioridad técnica, siendo necesario sacrificar miles de estos carros para obtener victorias como las del Río Dniéper en 1943 o la reconquista de Bielorrúsia en la “Operación Bragation” de 1944. Tampoco el estreno del supertanque alemán King Tiger y las armas anticarro Panzerfaust ayudaron a los millares de T-34 destruidos en las ofensivas sobre Polonia, Hungría, Austria, Prusia Oriental y el Río Oder en Alemania, durante las cuales estos blindados siempre salieron victoriosos a costa de unas pérdidas enormes, incluyendo la Batalla de Berlín entre Abril y Mayo de 1945. Incluso durante la invasión del Ejército Rojo sobre Manchuria en Agosto de 1945, los T-34 se distinguieron contra Japón forzando a los defensores nipones a inmolarse con explosivos adosados al cuerpo ante el auténtico pavor causado por estos tanques que finalmente entraron victoriosos en Harbin, Mongolia Interior, Port Arthur y Corea.

Otros usuarios del T-34 a lo largo de la Segunda Guerra Mundial fueron la Mongolia Exterior que adquirió varios de estos ejemplares con los que se enfrentó a la Mongolia Interior en la “Operación Tormenta de Agosto” de 1945, la Yugoslavia del Mariscal Josip Tito que los encuadró en sus formaciones partisanas y la China Comunista de Mao Tse-Tung que dispuso de unos pocos en su lucha contra el Ejército Imperial Japonés dentro del contexto de la Segunda Guerra Sino-Japonesa. Respecto al bando del Eje, países como Alemania, Finlandia, Italia, Croacia e incluso la Rusia Blanca en el exilio del general Andrei Vlasov, utilizaron T-34 capturados al enemigo contra la propia URSS.

Guerra Fría y Siglo XXI:

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 e iniciada la Guerra Fría en 1947, el T-34 se convirtió en el carro simbólico del comunismo porque fue la columna vertebral de las fuerzas acorazadas de los países miembros del Pacto de Varsovia como Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Yugoslavia y Albania (por ejemplo fueron decisivos en el aplastamiento de las Revoluciones de Praga y Busapest gracias a la adhesión en el frontal de una serie de hojas a modo de “bulldozer” para dispersar a los manifestantes). Al mismo tiempo en Asia, los T-34 nutrieron las filas de la República Popular de China contra los tanques del Kuomintang durante la Guerra Guerra Civil China que concluyó en 1949; así como las formaciones blindadas de Corea del Norte durante la Guerra de Corea de 1950 a 1953, donde se mostraron muy superiores a los carros norteamericanos Sherman y Chaffe M-24. También durante la Guerra de Vietnam de 1965 a 1973, los T-34 lucharon del lado de Vietnam del Norte, Laos y Camboya contra los poderosos blindados estadounidenses Sheridan y Patton, a los cuales hubieron de hacer frente mediante el acoplamiento en la torreta de dos cañones antiaéreos de 37 milímetros. De hecho, durante todas las Guerras Árabes-Israelís del siglo XX, la Liga Árabe compuesta por Egipto, Siria, Irak, Líbano y Palestina, dispusieron de unos pocos T-34 para combatir a Israel.

Blindados norvietnamitas T-34 utilizados por los comunistas en la Guerra de Vietnam (1965-1973).

Durante las Guerras Yugoslavas de 1990 a 1995, las fuerzas armadas de Serbia, Croacia, Eslovenia y Bosnia-Herzegovina emplearon antiguos T-34 en la contienda civil que asoló los Balcanes. También en otros países fueron utilizados como carros de entrenamiento y seguridad como por ejemplo Gracia, Austria, Indonesia, Irán, Pakistán, Afganistán, Yemen, Congo, Somalia, Sudán, Togo, Namibia o Zimbawe. Incluso en el siglo XXI, naciones del Tercer Mundo como Angola, Mozambique, Etiopía, Argelia, Guinea o Mali siguieron contando entre sus filas con los blindados T-34, siendo Libia la última nación en operar con este carro durante la Primavera Árabe de 2014.

Versiones

T-34 / 76A

El T-34/76A fue pensado para ostentar un cañón más potente en la torreta del modelo L/11 de 76’2 milímetros capaz de enfrentarse a los Panzer III y IV al inicio de la “Operación Barbarroja”. Solamente cuando la situación bélica mejoró para el Ejército Rojo a finales del año 1942, fue cancelada su producción en las fábricas de los Montes Urales.

T-34 / 76B

La nueva versión del T-34/76B incorporó numerosas mejoras como un blindaje más pesado, una torreta de acero fundido y un cañón M 1940 F34 de tubo aumentado hasta el calibre 41’2 con proyectiles perforantes a una potencia de 680 metros por segundo.

T-34 / 76C

De todas las versiones, el T-34/76C fue el carro más producido de toda la serie, llegando en el año 1942 a salir de fábrica un total de 10.000 unidades. Entre las novedades de este excelente tanque estuvo un incremento del blindaje y una escotilla de apertura más fácil, además de mantener el anterior cañón M 1940 F34 de su antecesor T-34/76B.

T-34 / 76D

La variante T-34/76D se caracterizó por una torreta hexagonal soldada y un aumento del espacio interior gracias a la supresión del saliente trasero que tan vulnerable hacía al carro.

T-34 / 76E

A diferencia de sus antecesores, el T-34/76E gozó de las mismas cualidades que el resto de la serie con la excepción de que la torreta estaba bañada en acero fundido.

T-34 / 76F

El T-34/76F se construyó mediante un diseño de cúpula elevada en la torreta y una superficie de planchas soldadas.

T-34 / M

Con la intención de incrementar el poder de penetración del T-34, los ingenieros inventaron el T-34/M con un poderoso cañón ZIS-4 de 57 milímetros capaz de traspasar blancos de 140 milímetros a 500 metros de distancia (aunque el nuevo diseño de sus líneas le hicieron altamente vulnerable a los ataques de la infantería).

OT-34

El modelo más llamativo fue el OT-34 porque se le suprimió la ametralladora por un lanzallamas del modelo ATO-41, cuyo equipo de fuego estuvo pensado para la eliminación de blancos fijos como búnkers o posiciones defensivas situadas en bosques.

T-34 / 85

El T-34/58 fue la versión más famosa y también la más construida con un total de 21.300 unidades (300 en 1943, 11.000 en 1944 y 10.000 en 1945), además de continuarse su producción en la Fábrica “Tankogrado” de los Urales hasta 1964. Entre las novedosas características de este tanque estuvo una torreta más espaciosa que permitía albergar a un quinto tripulante en el puesto de la pieza (liberando de este modo al jefe de carro para poder ocuparse de las operaciones tácticas); así como un poderoso cañón D-5T85 de 85 milímetros con calibre 51’5 que disparaba proyectiles de 9’36 kilogramos a 792 metros por segundo, o bien un ZIS-S53 de calibre 3’1 que disparaba proyectiles a 800 metros por segundo capaces de penetrar blindajes de hasta 100 milímetros a 1.000 metros de distancia.

Tanques T-34 expuestos como reliquia histórica en algún museo de la antigua Unión Soviética a principios del siglo XXI.

 

 

Bibliografía:

-Roger Ford, Grandes Tanques del Mundo, “El T-34”, Libsa (2003), p.59-62
-Francisco Javier Ormeño Chicano, Carros soviéticos 1941-1943, producción, distribución y pérdidas, Revista Serga Nº61 (2009), p.14-24
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “T-34/46 D”, S.A.R.P.E. (1978), p.639
-Juan Antonio Guerrero, T-34, un hueso duro de roer, Revista Muy Historia Nº76 (2016), p.27