Jeep “Willy”

Nombre: Jeep “Willy”
Nacionalidad: Estados Unidos
Compañía: Bantan Car Company
Motor: Motor de 4 cilindros en línea con 2.199 cc
Longitud: 3′ 36 m
Anchura: 1′ 58 m
Altura: 1′ 77 m
Autonomía: 480 km
Velocidad: 483 km/h
Peso: 1.377 kilogramos
Tripulación: 4
Armamento: Una ametralladora de 30 milímetros
Historia:

Los “jeeps” y más en concreto el “Willy” fueron uno de los grandes inventos de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Estos coches de reducido tamaño que podían abarcar grandes distancias y ser producidos en enormes cantidades por su escaso coste industrial, se convertirían no solamente en uno de los mejores ingenios surgidos de la conflagración bélica, sino también dentro del mundo del motor en el siglo XX.

Con la finalización de la Primera Guerra Mundial en 1918, todas las potencias implicadas llegaron a la conclusión de que el caballo, que hasta la fecha había sido el medio de transporte por excelencia de los ejércitos, debía ser sustituido en favor de la motorización que al fin y al cabo se estaba erigiendo como la tecnología del futuro. Fue entonces cuando Estados Unidos se convirtió en el primer país que otorgó prioridad a ir progresivamente suprimiendo las unidades hipomóviles y otros animales de carga para dar paso al transporte mecánico sobre ruedas, de donde surgirían los jeeps todoterreno y muy especial el “Willy”.

Entrenamiento de unos soldados con un jeep “Willy” en las arenas de un desierto de Estados Unidos.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en Europa, el Gobierno de Washington lanzó a concurso en Marzo de 1940 la propuesta de diseño de un coche con unas características de 540 kilogramos, una altura de 91 centímetros, una velocidad de 85 kilómetros por hora y una capacidad para tres personas y una ametralladora. Inmediatamente la Compañía Willys-Overland Motors de Toledo en Ohio, junto a la Compañía Bantan Car de Butler en Pennsylvania, se presentaron a esta competición que se prolongó durante un total cuatro meses. Transcurrido ese tiempo y después de haber efectuado numerosas pruebas, fue la Compañía Bantan Car y su equipo de dieciséis ingenieros al frente de Karl Pobst la que finalmente se adelantó ofreciendo un vehículo que cumplió con todas las especificaciones exigidas, del cual se fabricaron unas 70 unidades. De hecho y justo un día antes de concluir el plazo, tanto Karl Probst como el jefe de taller Harold Crist, condujeron uno de los prototipos bautizado como G503 a lo largo de 391 kilómetros hasta el mismo campo de pruebas situado en la Base de Hollabird, donde el modelo iba a ser evaluado (llegarían a las 16:30 de la tarde de la jornada siguiente, aproximadamente media hora antes de cumplirse el plazo). Así pues y una vez el ejemplar fue sometido a varios exámenes en los que se hallaron 20 deficiencias leves, el resultado fue satisfactorio porque el evaluador expresó: “El vehículo demuestra poseer amplia potencia y todas las especificaciones para el servicio”. De este modo y para asombro de los trabajadores de la Compañía Bantan Car, su coche fue el ganador del concurso porque el Ejército Estadounidense compró las 70 unidades por 175.000 dólares (aproximadamente 2.500 dólares por vehículo).

Todo parecía estar marchando muy bien para la Compañía Bantan Car cuando se le adjudicó la construcción de 1.500 unidades, aprovechando además que sus trabajadores habían ascendido a los 450 empleados. No obstante, pronto se descubrió que la empresa era demasiado pequeña para hacerse cargo de la construcción en masa del “Willy” y mucho menos de la producción nacional consistente en 12.000 vehículos después de que Estados Unidos entrase en la Segunda Guerra Mundial. A raíz de este inconveniente, a la Compañía Ford con capacidad para 100.000 empleados, junto a la antigua perdedora del concurso, la Compañía Willys-Overland Motors, les fue otorgada la licencia del coche para que comenzasen su producción en cadena, esperándose en un primer lote disponer de 18.000 unidades. Mientras tanto y para tampoco perjudicar a la Compañía Bantan Car, que al fin y al cabo había inventado el ingenio y acababa de contratar a 2.000 nuevos empleados, se la compensó con el permiso de un lote de construcción de 2.675 vehículos destinados a Gran Bretaña y la Unión Soviética según el Pacto de Préstamos y Arriendos, así como con la patente para fabricar los remolques, motores de torpedos y equipos hidráulicos del conjunto.

A nivel técnico, el “Willy” era un coche de aspecto cuadrado de poco más de una tonelada de peso que se sustentaba con tracción a cuatro ruedas todo terreno 4X4 y que tenía una forma descapotable con capacidad para cuatro tripulantes y una ametralladora defensiva de 30 milímetros. El vehículo se movía mediante un motor de cuatro cilindros en línea con 2.199 centímetros cúbicos de gasolina y disponía de cinco marchas (cuatro más la marcha atrás), además de poseer la cualidad de poder subir por laderas de montaña, circular por senderos pedregosos, rodar por la arena del desierto e incluso escapar de un pantano o ciénaga. De igual manera, el conjunto también contaba con ciertas dolencias como unos incómodos asientos que a veces terminaban siendo sustituidos por sillas que los mismos soldados se traían de casa; o ausencia de una cubierta para protegerse de la lluvia (más tarde se le añadiría un toldo y un parabrisas), lo que llevó a muchos de sus tripulantes a apodarle como “coche de la neumonía” o “pneomonia wagon”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el jeep “Willy” fue el coche por excelencia del conflicto en casi todos los escenarios bélicos y como parte de todos los bandos enfrentados. Por ejemplo Estados Unidos desplegó el “Willy” tanto en función de transporte de efectivos, enlace, reconocimiento y ambulancia para evacuar heridos en Europa Occidental, África, Italia, el Océano Pacífico y el Sudeste Asiático, ganando una especial relevancia en la Batalla de Guadalcanal, el desembarco de Normandía y en la Batalla de las Ardenas. Curiosamente una de sus gestas más increíbles tuvo lugar en el Frente del Pacífico en 1943, cuando una columna de quince “Willys” fue atacada por francotiradores japoneses, lo que llevó al cabo Bob Marette a colocar a todos sus coches en círculo como si fuesen una formación en cuadro de las Guerras Napoleónicas. Gracias a esta acertada decisión, los soldados nipones chocaron contra el acero de los vehículos y fueron masacrados por las ráfagas de ametralladoras desde los asientos, lo que precipitó su derrota y por tanto forzó su retirada.

Fuera de Estados Unidos, el jeep “Willy” amplió las unidades motorizadas de otras fuerzas armadas dentro del bando de los Aliados. Gran Bretaña por ejemplo contó con “Willys” en casi todas sus divisiones, en los comandos de las SAS y en las tropas de infiltración africanas llamadas “Ratas del Desierto”. Simultáneamente el Ejército Rojo en el Frente Oriental de la Unión Soviética fabricó su propia versión del “Willy” con el nombre de GAZ 67; mientras que la China del Kuomintang utilizó varios de estos jeeps para el reconocimiento dentro del contexto de la Segunda Guerra Sino-Japonesa; así como la Francia Libre como complemento de sus unidades acorazadas y de la Legión Extranjera. También el “Willy” fue el jeep de grandes personalidades como el general norteamericano George Patton, el mariscal inglés Bernard Montgomery o el general francés Charles De Gaulle.

Jeeps “Willy” con soldados de la Commonwealth atravesando un río de una jungla durante la Guerra del Pacífico.

Sorprendentemente también el Eje dispuso de jeeps “Willy” en numerosa cantidad, la mayoría capturados a los Aliados. Por ejemplo los oficiales de la Italia Fascista recompensaban con suculentas sumas de dinero a todo aquel soldado que arrebatase a los anglo-americanos un “Willy”. Igualmente Alemania y Japón contaron con un buen puñado de jeeps entre sus filas que usaron para el reconocimiento y el transporte en casi todos los teatros bélicos. Uno de los casos más famosos ocurrió durante la Batalla de las Ardenas cuando comandos alemanes vestidos de soldados norteamericanos al mando del oficial Otto Skorzeny, utilizaron “Willys” para infiltrarse sin ser reconocidos en la retaguardia del Ejército Estadounidense.

Hubo muchas versiones y tipos de jeeps “Willy” porque las empresas no sólo fabricaron múltiples variantes y subvariantes, sino que además cada propietario personalizaba el coche a su manera, llegándose a diseñar híbridos rocambolescos como si los vehículos fuesen verdaderas mascotas mecánicas. Algunos casos curiosos de entre los “Willys” salidos de las factorías de Estados Unidos fueron el T-14 equipado con un cañón antitanque de 37 milímetros, el T-24 con una ametralladora de 30 milímetros, el T-25 con planchas blindadas, los T-28 y T-29 con cadenas semiorugas, el MT-Tug como transporte de mercancías y un peculiar coche del que sólo se creó una unidad a la que se dotó de 12 tubos lanzacohetes (y que entró en combate durante la Batalla de las Ardenas). Otra versión ampliamente usada del “Willy” fue el todoterreno soviético Ford GPA con que el Ejército Rojo cruzó las aguas del Río Oder durante la Batalla de Berlín; o un modelo con ruedas sobre raíles para las vías de tren que los anglo-indios emplearon en la campaña de Birmania. Otros modelos fueron “Willys”con función de ambulancias, quitanieves, anfibios para el Cuerpo de Marines (US Marine Corps) y algunos con el tamaño reducido para ser lanzados en paracaídas, como por ejemplo los que utilizaron los británicos en Holanda durante la “Operación Market-Garden” de Arnhem. No obstante, uno de los inventos más llamativos fue el de la empresa Aviation Company (ML) de Inglaterra, cuando el ingeniero Rota Buggy acopló sobre un “Willy” unas aspas giratorias y lo convirtió en un helicóptero volador para el reconocimiento aéreo.

Aproximadamente un total de 660.000 jeeps “Willy” se fabricaron durante la Segunda Guerra Mundial. Según la empresa automovilística, 361.349 coches fueron producidos por la Compañía Willys-Overland Motors, 277.896 unidades por la Compañía Ford y 20.675 ejemplares por la Compañía Bantan Car.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, la producción del “Willy” se multiplicó todavía más en los Estados Unidos porque con el inicio de la Guerra Fría, la Compañía Willys-Overland produjo nuevas versiones militares como el CJ2, CJ2A, CJ3A y CJ5, además de otros jeeps en el ámbito civil como tractores agrícolas (por lo menos hasta que la Compañía Ford se hizo con la propiedad legal del vehículo). Desde entonces, el “Willy” estaría presente en todos los conflictos bélicos de Norteamérica como la Guerra de Corea de 1950 a 1953 que vio el nacimiento del modelo Station Wagon con carrocería de madera; o la Guerra de Vietnam de 1965 a 1972 en donde surgió la variante del M38A1 con lanzamisiles que se enfrentó al Ejército Norvietnamita.

Un jeep “Willy” expuesto en el Imperial War Museum de Duxford en Gran Bretaña. Fotografía realizada el miércoles 27 de Julio del año 2005.

Muchos otros países disfrutaron de los servicios del jeep “Willy” durante la Guerra Fría como por ejemplo Francia que tras comenzar con 465 ejemplares bautizados como Willys-Hotchkiss M201VLTT (Véhicle Légere Toute Terrain), que a diferencia de sus antecesores habían aumentado 12 voltios su antiparasitaje, en 1969 la nación ya contaba con 27.628 unidades fabricadas por la Compañía Ornano de Saint-Dennis que servían en el Ejército Francés, la Gendarmería y la Seguridad Civil (Sécurité Civile), e incluso como automóviles oficiales de la organización del Tour Ciclista. También en España se recibieron “Willys” a partir de la década de 1950 que tuvieron la particularidad de ir armados con lanzamisiles, aunque poco después la Compañía VIASA compró la patente con las que creó la variante militar C6J y las dos subvariantes civiles Jeep Bravo y Jeep Viasa. Simultáneamente la India produjo la versión CJ3B a través de la Compañía Mahindrá; mientras que Filipinas curiosamente rebautizó a los coches”como “jeepneys” para destinarles a funciones de uso civil en forma de taxis y microbuses. También en Latinoamérica los “Willys” sirvieron con el nombre de IKA en Argentina y con el nombre de Wagonner en Brasil; así como otras versiones más clásicas en Holanda, Bélgica, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Israel y Colombia.

Artísticamente el jeep “Willy” llegó al cine, a la literatura y a los cómics. Grandes maestros como Ernest Hemingway, Lee Miller, Fred Astaire, Stan Laurel u Oliver Hardy utilizaron este vehículo, incluso la artista Cecilia Noriega se paseó por las calles de Lima a bordo de un jeep pintado de rosa para protestar contra la guerra en Perú. Incluso dibujantes de cómic como el belga Georges Remi con Tintín, los norteamericanos Bill Maudin con Up Front y George Baker con The Sad Sack, o el japonés Yatsuo Ohtsuka con Arsenio Lupin, plasmaron al “Willy” en muchas obras. Así fue como a raíz de este increíble historial tanto en la guerra como en el arte, el “Willy” se convirtió de manera indiscutible en todo un icono del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Roberto Flores Yoldi, El jeep, Revista Historia 16 (2004), p.114-124
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Jeep Willis” S.A.R.P.E. (1978), p.977
-Ismael López Domínguez, Jeep Willys: El Todoterreno Multiusos, Revista WW2GP Magazine Nº6 (2015), p.37
-http://en.wikipedia.org/wiki/Willys_MB