Scharnhorst

Nombre: Scharnhorst
Nacionalidad: Alemania
Constructora: Astilleros Kriegsmarinewerft de Wilhelmshaven
Tipo: Acorazado
Clase: Scharnhorst
Eslora: 229′ 8 metros
Manga: 30 metros
Peso: 39.017 toneladas
Velocidad: 32 nudos
Blindaje: 340 mm – 50 mm
Planta motriz: Tres turbinas Brown Boveri con ocho calderas Wagner a 160.000 CV
Tripulación: 1.968 hombres
Botadura: 3 de Octubre de 1936
Aviones: Tres hidroaviones
Armamento:
·9 cañones de 280 mm
·16 cañones de 150 mm
·14 cañones de 105 mm
·18 cañones AA de 20 mm
·6 tubos lanzatorpedos de 533 mm
Historia:

El Scharnhorst fue sin duda el acorazado que más récords batió dentro de la Marina de Guerra Alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Como veterano de la invasión de Noruega, la Batalla del Atlántico o la “Operación Cerberus”, hundió numerosos cargueros enemigos y echó a pique importantes buques de línea como el portaaviones HMS Glorious, al crucero auxiliar HMS Rawalpindi y al destructor HMS Acasta, antes de ser destruido de forma épica en la Batalla del Cabo Norte.

Desarrollo:

La idea de construir al Scharnhorst tuvo lugar en 1934 cuando Alemania emprendió la carrera de rearme después de denunciar el Tratado de Versalles que desde la derrota en la Primera Guerra Mundial prohibía al país disponer de acorazados. Así fue como nació el proyecto de la “Clase Scharnhorst” con los que posteriormente surgiría el buque del mismo nombre y también su gemelo Gneisenau, los cuales a causa de distintos retrasos por culpa de la tensión internacional con el Reino Unido, Francia e Italia debido a que se superó por mucho el tonelaje permitido al alcanzar las 39.017 toneladas, no se empezaría a diseñar su quilla hasta el 15 de Junio de 1935 para ser finalmente botado en los Astilleros Kriegsmarinewerft de Wilhelmshaven el 3 de Octubre de 1936.

Acorazado alemán Scharnhorst.

El acorazado Scharnhorst tenía unas líneas únicas por su proa atlántica “Tipo Clíper” de roda muy vertical con bastante arrufo (que hacía que con mal tiempo clavase la punta en el oleaje) y unas medidas de 229 metros de eslora, 22 metros de manga y 9 metros de calado, más una superficie de tres torreones, uno tubular intermedio junto al palo mayor y la chimenea con sombrerete, que se encontraban sobrecargados con las direcciones de tiro, los tres telémetros (dos de 10’5 metros y uno de siete metros), los directores tierra-aire SL-6 de forma esférica, el radar y los puentes de mando y del almirante. A esta estructura en la que cabían 1.968 marineros se le adhirió un excelente blindaje externo antiesquirlas de 320 milímetros en la cintura, 360 milímetros en las torres, 340 milímetros en las torretas, 105 milímetros en la maquinaria, 95 milímetros en los pañoles y 50 milímetros en las cubiertas; así como una planta motriz para mover el conjunto a 32 nudos que incluía ocho calderas de alta presión Wagner con temperaturas de 450ºC que calentaban tres turbinas con engranaje de reducción simple unidas a tres ejes y a dos timones que se alimentaban de electricidad mediante ocho turbogeneradores de 3.220 kilowatios y cuatro generadores diésel de 900 kilowatios. Respecto al arsenal del buque, el armamento principal estaba comprendido en tres torretas triples (dos delante y una atrás) con tres cañones de 283 milímetros que disparaban proyectiles de 330 kilogramos a 40.930 metros de distancia, dieciséis piezas de 150 milímetros, catorce montajes tri-estabilizados de 105 milímetros, dieciocho antiaéreos en montajes simples y cuádruples del modelo “Vierling” de 20 milímetros, seis tubos lanzatorpedos (en parejas de tres) de 533 milímetros seis tubos lanzatorpedos (en parejas de tres) de 533 milímetros y una catapulta dotada de grúa y hangar para tres hidroaviones Arado Ar 196.

Campaña de Noruega:

Desde que el Scharnhorst entró en servicio el 7 de Enero de 1939 como parte de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) y al mando del capitán Kurt-Caesar Hoffmann, su área de operaciones fue el Mar del Norte, incluso también al estallar la Segunda Guerra Mundial en Septiembre de 1939. De hecho en compañía de su buque gemelo Gneisenau, el 21 de Noviembre el acorazado interceptó entre las Islas Feroe e Islandia al crucero auxiliar HMS Rawalpindi, contra el cual disparó tres salvas de 280 milímetros que hundieron al corsario enemigo y mataron a 238 marineros, incluyendo a su capitán Edward Kennedy.

Al iniciarse la invasión de Alemania a Noruega el 9 Abril de 1940, el Scharnhorst participó en la “Operación Weserübung” escoltando a la flota de desembarco hacia Lofoten y más tarde intercambiando brevemente una serie fogonazos con el acorazado HMS Renown (ninguno de estos buques impactaría en el otro). Al cabo de dos meses, a las 16:46 horas del 8 de Junio, casualmente el Scharnhorst y Gneisenau se encontraron cerca de Trondheim con el portaaviones HMS Glorious que iba navegando con solo una escolta de dos destructores, en concreto los HMS Ardent y HMS Acasta. Sin dudarlo un instante, los acorazados abrieron fuego a 26.000 metros de distancia, acertando el Scharnhorst en la cubierta de vuelo del portaaviones con la consiguiente destrucción de numerosos aparatos que no pudieron despegar (aquel fue el mayor blanco de la Historia Naval logrado desde tan lejos contra un objetivo en movimiento). Acto seguido, nuevas andanadas de artillería arrasaron los costados del HMS Glorious que abrieron varios boquetes por lo que se filtró el agua y hundieron la nave con 1.207 marineros fallecidos a bordo. Mientras tanto, el Gneisenau había mantenido entretenido al destructor HMS Ardent que echó a pique a cañonazos, aunque no al destructor HMS Acasta que encajó un torpedo y un proyectil de 120 milímetros en el Scharnhorst, provocando al buque alemán la apertura de un boquete 6’14 metros, la entrada de 2.400 toneladas de agua y la muerte de 48 tripulantes. Afortunadamente el Scharnhorst se defendió con eficacia porque a las 19:20 horas incrustó una salva en el casco del destructor HMS Acasta que finalmente se hundió con 161 marineros muertos en su interior.

Operaciones “Berlín” y “Cerberus”

Los dañados sufridos por el Scharnhorst durante su victoria sobre el portaaviones HMS Glorious y el destructor HMS Acasta, le obligaron a ser sometido a medio año de reparaciones en Alemania hasta que el 20 de Enero de 1941 puso en marcha junto a su gemelo Gneisenau la “Operación Berlín” consistente en mermar el tráfico naval de convoyes hacia el Reino Unido. El lugar escogido fue la ruta entre Islandia y Groenlandia, así como las costas de Terranova en Canadá, donde esquivando a unidades de escolta de la Marina Real Británica (Royal Navy) como los acorazados HMS Malaya y HMS Ramillies, consiguió en ocasiones sacar a los barcos de las formaciones de protección y atacarlos por separado como por ejemplo sucedió con el petrolero SS Lustros al que incendió sus 6.000 toneladas de crudo, al carguero griego Marathon que mandó a pique o al mercante danés Chilean Reefer que inútilmente se defendió con un pequeño cañón instalado en proa hasta que fue destrozado por los proyectiles del acorazado. Así pues, una vez concluida la “Operación Berlín” después de haber agotado el buque las municiones y haber atracado en el puerto de Brest sobre Francia el 22 de Marzo, el Scharnhorst había hundido un total de 12 barcos enemigos entre dos petroleros y diez cargueros.

Acorazado alemán Scharnhorst navegando en el Océano Atlántico

El 25 de Julio de 1941, durante unos ejercicios cerca de La Pallice, el Scharnhorst tuvo la mala suerte de ser avistado por aviones de la Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) e impactado con cinco bombas de 227 a 454 kilogramos que le causaron dos muertos y un embarque de 3.000 toneladas de agua. Ante este incidente regresó a Brest para ser reparado cuando a principios de 1942 Adolf Hitler ordenó que fuese trasladado hacia Alemania cruzando el Canal de la Mancha junto al Gneisenau y al crucero Prinz Eugen. La peligrosa misión bautizada como “Operación Cerberus” comenzó la noche del 11 de Febrero bajo la escolta constante de dieciséis cazas de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) y la cobertura natural de nubes cerradas, transcurriendo la travesía sin incidentes hasta la altura de El Havre cuando los Aliados enviaron un total de 640 aviones entre 242 bombarderos y 398 cazas que milagrosamente no lograron ningún impacto contra el Scharnhorst y encima algunos aparatos fueron derribados a manos de sus baterías antiaéreas. A pesar de que el acorazado colisionó con dos minas acuáticas que le deformaron unos 90 metros del casco y embarcó 1.000 toneladas de agua que también dañaron sus calderas, continuó navegando sin problemas e incluso ahuyentó a tiros al destructor inglés HMS Worcester que sufrió daños muy graves con 26 muertos a bordo.

La “Operación Cerberus” fue un éxito porque el Scharnhorst alcanzó el puerto de Kiel en Alemania, donde fue reparado en Julio de 1942. Al año siguiente viajó al Fiordo Alta en Noruega para unirse al Tirpitz, aunque un fallo interno del buque provocó una explosión en el material inflamable de los pañoles que costaron la muerte a 18 marineros (los agentes policiales de la Gestapo investigaron el caso creyendo que infiltrados comunistas a bordo habían saboteado el barco y generado la detonación). Fortuitamente el acorazado siguió operativo, por lo que entre el 6 y 9 de Septiembre de 1943 participó en la “Operación Sizilien” en el Ártico, bombardeando las instalaciones militares que los Aliados poseían en las Islas Spitzberg.

Batalla del Cabo Norte:

Bajo el nombre de “Operación Ostfront”, a las 13:00 horas del Día de Navidad de 1943, 25 de Diciembre, el Scharnhorst zarpó del Fiordo de Alta en Noruega para interceptar al Convoy JW-55B que procedente de Escocia transportaba 19 mercantes cargados de material bélico en dirección al puerto de Múrmansk en la Unión Soviética. Aunque la misión aparentaba ser fácil porque según el reconocimiento aéreo la formación solo contaba con escoltas menores, el almirante Erich Bey que iba en el puente de mando del acorazado, desconocía que en sentido contrario hacía un viaje de vuelta hacia el Reino Unido el Convoy RA-55A que iba fuertemente protegido por grandes navíos de línea, sumando una fuerza total de 28 buques entre el acorazado HMS Duke of York, los cuatro cruceros HMS Belfast, HMS Norfolf, HMS Sheffield y HMS Jamaica, dieciocho destructores, dos corbetas y un dragaminas que confluirían a 96 kilómetros del Cabo Norte sobre las gélidas aguas del Ártico.

A las 8:30 horas del 26 de Diciembre de 1943, el crucero británico HMS Belfast interceptó con su radar al Scharnhorst navegando a 30 kilómetros del Cabo Norte, por lo que inmediatamente lanzó bengalas que iluminaron el cielo oscurecido del Polo Norte, haciendo bien visible a su objetivo contra el cual el crucero HMS Norfolfk efectuó seis salvas de 203 milímetros de las que dos dañaron el puente y cortaron su antena del radar. Afortunadamente el buque germano que era más veloz emprendió la huida invirtiendo el rumbo 225º al suroeste, aunque eso no le impidió volverse a dar de bruces con los cruceros ingleses que sin saberlo le perseguían, viéndose obligado a disparar sus proyectiles de 283 milímetros con los que averió levemente al HMS Sheffield y algo más seriamente al HMS Norfolfk porque le destruyó la torre de popa y le cercenó su sistema de radar. No obstante y pese a que de este segundo encuentro salió ileso, el tiempo perdido en el enfrentamiento sirvió para que el resto de la Marina Real Británica que le superaba en número le fuese bloqueando todas las rutas de escape hacia Noruega. Así fue como a las 16:47 horas de la tarde, cayeron por sorpresa sobre la nave alemana el acorazado HMS Duke of York, el crucero HMS Jamaica y varios destructores que le volaron la Torre A matando a toda su dotación, estropearon la Torre B, incendiaron el hangar, detonaron una batería de 150 milímetros a estribor, perforaron el puente de mando y averiaron su sala de máquinas con la consiguiente reducción de la velocidad de 31 nudos a solo 20 nudos, algo a todas luces insuficiente para escapar, lo que llevó al almirante Erich Bey a decir las siguientes palabras: “Lucharemos hasta el último cartucho”.

Pintura sobre el hundimiento del Scharnhorst en la Batalla del Cabo Norte.

La Batalla del Cabo Norte, tal y como se bautizó a la épica acción final del Scharnhorst, fue más bien una masacre porque el acorazado rodeado desde todos los costados por la Marina Real Británica recibió infinidad de salvas que le trituraron el puente, el mástil, la chimenea, los sistemas de tiro y la cubierta que fue reducida a un amasijo de hierros, sin obviar los tres torpedos disparados por los destructores que le impactaron bajo la línea de flotación (en el caso de uno de dichos destructores, el HMS Saumarez, resultó dañado por el fuego de contrabatería de la Torreta C del buque germano). Agotada la munición y con la nave a la deriva mientras se consumía envuelta por los llamas y el humo, el almirante Bruce Frase que lideraba a los británicos ordenó cesar el fuego a las 19:30 horas para facilitar las tareas de evacuación y rescate de heridos a los alemanes. Lamentablemente no hubo tiempo para más porque la munición estalló y el acorazado volcó de repente para hundirse en cuestión de segundos bajo las frías aguas del Océano Glacial Ártico, pereciendo 1.932 marineros (incluyendo el almirante Erich Bey).

El hundimiento del acorazado Scharnhorst solo se produjo después de haber sido castigado con nada menos que el impacto de 446 andanadas de artillería y 5 torpedos, registrándose tan solo 36 supervivientes que fueron rescatados por los destructores de la Marina Real Británica. Los ingleses quedaron tan sorprendidos por la espartana resistencia ofrecida por su adversario, que a modo de respeto montaron una guardia de honor con los fusiles en alto y lanzaron una corona de flores al mar, antes de que el almirante Bruce Fraser expresara lo siguiente: “Caballeros, espero que si alguno de ustedes recibe el encargo de capitanear un barco contra un oponente tantas veces superior, pueda hacerlo con la valentía que lo hizo el comandante del Scharnhorst”.

 

Bibliografía:

-Manuel González López, Acorazados de la Segunda Guerra Mundial. Un Estudio Técnico 1921-1945, “Clase Scharnhorst”, HRM Ediciones (2019), p.177-201
-Jorge Guridi, La Batalla del Cabo Norte (I Parte), Revista Ares Nº35 (2013), p.52-58
-Jorge Guridi, La Batalla del Cabo Norte (II Parte), Revista Ares Nº35 (2014), p.42-51
-Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler. Guerra en alta mar, “Intercamio de disparos en un mar gélido”, Time-Folio-Books (2009), p.152-156