Roma

Nombre: Roma
Nacionalidad: Italia
Constructora: Astilleros San Marco de Trieste
Tipo: Acorazado
Clase: Littorio
Eslora: 237′ 7 metros
Manga: 32′ 9 metros
Peso: 45.473 toneladas
Velocidad: 30 nudos
Blindaje: 380-70 mm
Planta motriz: Ocho Yarrow de 130.000 CV
Tripulación: 1.866
Botadura: 9 de Junio de 1940
Aviones: Tres hidroaviones
Armamento:
·9 cañones de 381 mm
·12 cañones de 152 mm
·4 cañones nocturnos de 120 mm
·12 cañones de 90 mm
·32 cañones AA de 37 mm
Historia:

El Roma fue el último acorazado construido por Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Originalmente pensado para servir en la Marina Real Italiana (Regia Marina) para enfrentarse a la Marina Real Británica (Royal Navy), su tardía puesta en servicio solo sirvió para permanecer anclado en puerto hasta que con la traición de los italianos a las potencias del Eje, tendría que salir huyendo del suelo patrio para convertirse en el primer buque hundido de la Historia a manos de una bomba teleguiada, en concreto del modelo Fritz-X fabricada por la Alemania Nacionalsocialista.

Las labores de construcción del Roma se iniciaron el 18 de Septiembre de 1938 ante la escalada de producción de armamento que las principales potencias de Europa comenzaron a aplicar ese mismo año desde la anexión de Alemania a Austria, la Crisis de los Sudestes en Checoslovaquia y la Guerra Civil Española. Botado en los Astilleros de San Marco de Trieste el 9 de Septiembre de 1940, justo un día antes de la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial que tendría lugar el 10, este acorazado de “Clase Littorio” que se diferenciaba de sus gemelos Littorio y Vittorio Veneto por su roda elevada y proa de gran rebufo poseía 45.753 toneladas de peso y unas medidas de 237 metros de eslora, 32 metros de manga y 10 metros de calado con capacidad para 1.866 tripulantes que se movía mediante cuatro grupos de turbinas Yarrow distribuidas en ocho salas con generadores diésel y cuatro ejes unidos a dos timones (uno de reserva por si el primero se averiaba como posteriormente copiaron los superacorazados japoneses de “Clase Yamato”). Respecto a la coraza la cintura de 15º de inclinación se cubría con un blindaje de 70 a 280 milímetros, las torres con 380 milímetros, la sección superior de la línea de flotación con 350 milímetros, la maquinaria con 150 milímetros, las barbetas con un mamparo transversal de 30º, la cubierta con una lámina antiesquirlas de 12 centímetros y los costados con dos capas de relleno de espuma de cemento que contribuían a deformar la presión de la onda expansiva en caso de impacto y limitar la entrada de agua; mientras que las torres albergaban todos los sistemas operativos de la nave como la dirección de tiro, los telémetros, el radar, el puesto de mando, las plataformas de defensa, etcétera. Por último en el caso del armamento, el arsenal estaba comprendido en tres torretas triples (dos delante y una retrasada tras las dos chimeneas) con tres cañones de 381 milímetros que disparaban proyectiles pesados a 42.000 metros de distancia en intervalos de 45 segundos, además de cuatro triples con doce baterías de 152 milímetros, cuatro piezas nocturnas de 120 milímetros, doce bocas tri-estilizadas de 90 milímetros, 32 antiaéreos de 20 milímetros y una catapulta para tres hidroaviones del modelo Iman Ro-43.

Acorazado italiano Roma en 1942.

Oficialmente el Roma entró en servicio el 14 de Junio de 1942, ya cuando Italia sufría una grave crisis de petróleo que impedía al buque desplazarse a grandes distancias, por lo que no pudo participar en ninguna campaña debido a que fue trasladado primero de Trieste a Nápoles y posteriormente a la base de La Spezia en Génova como parte de la Fuerza Naval de Batalla (Forze Navali di Battaglia) de la 9ª División de Acorazados. Lamentablemente en el puerto no estuvo a salvo de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) debido a que bombarderos cuatrimotores B-27 le impactaron con dos bombas el 5 de Junio de 1943, así como con un tercer artefacto el 24 de Junio, viéndose obligada la nave a llevar a cabo reparaciones que aquel mismo verano subsanaron los ingenieros de la Marina Real Italiana.

Cuando Italia firmó el Armisticio de Cassibile y se pasó al bando de los Aliados el 9 de Septiembre de 1943, el Roma que había estado aguardando en La Spezia con la tripulación muy motivada ante la posibilidad de protagonizar una última carga épica y suicida contra la escuadra anglo-estadounidenses, se llevó un fiasco ante la noticia de la capitulación. Lo peor de todo fue que el almirante Carlo Bergamini, en ese momento a bordo del buque que ostentaba el estatus de insignia de la flota, no recibió ningún tipo de aviso por parte del Gobierno Italiano que en aquellos instantes se encontraba huyendo hacia el sur del país en medio de una absoluta anarquía mientras el Ejército Alemán ocupaba la Península Italiana. Fue entonces cuando optó por echarse con el Roma a mar abierto a las 3:49 horas, hasta que a las 14:24 horas contactó con los Aliados para ser informado de que debía izar las banderas y círculos negros sobre el mástil y a continuación dirigir al acorazado al puerto de Bona en Argelia.

Inesperadamente a las 16:35 horas del 9 de Septiembre, a la altura de las Bocas de Bonifacio entre Cerdeña y Córcega, un grupo del 100º Escuadrón de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) al mando del general Wolfram Freiherr Von Richthofen conformado por veintiocho bombarderos Dornier Do 217 procedentes del Aérodromo de Istres en Francia, avistaron al acorazado Roma navegando a 27 nudos en zigzag, el cual disparó sus baterías antiaéreas derribando a uno de los aviones germanos. Sin embargo aquello no amedrentó a la formación porque a las 16:46 horas, el aparato pilotado por el oficial Bernard Jope que había descendido a los 5.000 metros, arrojó una bomba teleguiada Fritz-X que impactó en el centro de estribor atravesando el casco y explosionando bajo la quilla, donde averió dos hélices, cortó la electricidad e inundó la salda de calderas reduciendo la velocidad a 16 nudos. Acto seguido, un segundo bombardero Dornier Do 217 al mando del oficial Kurt Steinborn liberó otra Fritz X-1 teledirigida por el técnico Eugen Degan que cercenó la torreta de 381 milímetros y detonó en la santabárbara, prendiendo los pañoles de munición que estallaron en mil pedazos y elevaron una gigantesca nube de humo de 800 metros mientras cientos de marineros perecían abrasados, incluyendo el almirante Carlo Bergamini.

Hundimiento del acorazado Roma en las Bocas de Bonifacio.

A las 16:15 horas del triste 9 de Septiembre de 1943, el acorazado Roma zozobró y se partió en dos trozos que se hundieron a las 17:11 horas, perdiendo la vida 1.445 tripulantes. Solo se salvaron 596 marineros rescatados por los buques de escolta de la 8ª División de Cruceros al mando del almirante Luigi Banchier, quienes fueron conducidos a la neutral España y puestos a salvos en Menorca, siendo los heridos atendidos en el Hospital de Mahón. Desaparecido el Roma bajo las aguas del Mar Mediterráneo, el suceso constituyó la mayor tragedia naval de la Historia de Italia.

 

Bibliografía:

-Manuel González López, Acorazados de la Segunda Guerra Mundial. Un Estudio Técnico 1921-1945, “Clase Littorio”, HRM Ediciones (2019), p.153-176
-Alfonso Marina, Objetivo: Hundir el Roma, Revista Serga Nº98 (2015), p.2-15
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 4, “La escuadra italiana se refugia en Malta”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.199-1.211