I-400

Nombre: I-400
Nacionalidad: Japón
Constructora: Arsenal Naval de Kure
Tipo: Submarino
Clase: Sen-Toku Gata Susikan
Eslora: 122 metros
Manga: 12 metros
Peso: 5.223 toneladas
Velocidad: Superfície = 18′ 75 nudos / Inmersión = 6′ 5 nudos
Blindaje: Ninguno
Planta motriz: Seis motores: cuatro diésel de 225 CV y dos eléctricos de 210 CV
Tripulación: 144 tripulantes
Botadura: 24 de Julio de 1945
Aviones: 3 hidroaviones Aichi M6A Seiran
Armamento:
·8 tubos lanzatorpedos de 533 mm
·1 cañón de 150 mm
·4 cañones de 25 mm
Historia:

Numerosos proyectos de armas espectaculares fueron los que inventó Japón con la pretensión de dar un vuelco a la Segunda Guerra Mundial. Uno de estos ingenios, fue la construcción del submarino I-400, que siendo una especie de híbrido entre sumergible y portaaviones, se creó con la intención de atacar las costas de América y el Canal de Panamá.

Submarino japonés I-400 en la Bahía de Tokyo.

Isoroku Yamamoto, almirante de la Marina Imperial Japonesa, fue quién en 1943 tuvo la idea de construir “portaaviones-submarinos” a sabiendas de que se podía aprovechar la potencia de los ataques aéreos de un portaaviones y el sigilo de un submarino para aproximarse y bombardear las costas de Estados Unidos sin ser detectados. Esta ocurrencia sin duda planteaba unas ventajas estratégicas enormes, ya que de tener éxito se podrían lanzar incursiones contra puertos como San Diego, Los Ángeles o San Francisco en el Océano Pacífico, e incluso bordear el Cabo de Hornos y atacar objetivos tan alejados como Nueva York o Florida en el Océano Atlántico. Ante tal posibilidad, el 18 de Junio de 1943 los Arsenales Navales de Kure y Sasebo se pusieron manos a la obra y diseñaron los submarinos de clase I-400, de los cuales a pesar de que se proyectaron construir dieciocho unidades, únicamente se botarían tres el 24 de Julio de 1945 que fueron el I-400, I-401 e I-402.

El I-400 era un submarino gigantesco de 122 metros de longitud y con un diseño completamente revolucionario al disponer en su cubierta de una rampa con catapulta que se acoplaba a un hangar interior en forma de tubo cilíndrico y que albergaba tres hidroaviones Aichi M6A Seiran armados con una bomba de 850 kilogramos. A su enorme tamaño se añadían otras particularidades como una capacidad para 144 tripulantes, seis motores (cuatro diésel y dos eléctricos a 225 y 210 caballos de vapor respectivamente) que le impulsaban a una velocidad de 18 nudos, un alcance operativo de 100 metros de profundidad, una autonomía de 69.500 kilómetros (37.500 millas náuticas), una grúa desplegable de 7 metros para recoger los hidroaviones del agua y un armamento defensivo de ocho tubos lanzatorpedos de 533 milímetros, un cañón de 150 milímetros en proa y cuatro piezas antiaéreas de 25 milímetros.

Hidroavión Aichi M6A “Seiran” despegando de la rampa del I-400. Arte digital.

Oficialmente el 25 de Julio de 1945, el submarino I-400, junto sus hermanos I-401 e I-402, salieron a su primera misión zarpando de Japón con rumbo a las costas de América. Bajo el nombre de “Operación PX”, en un principio se pensó utilizar a los tres sumergibles para lanzar armas biológicas sobre las costas occidentales de Estados Unidos e infectar a la población con peste bubónica, tifus, cólera y dengue; aunque por suerte en el último momento el plan se suspendió por miedo a represalias. Así pues, el I-400 modificó el rumbo hacia el Canal de Panamá con la misión de soltar a sus tres hidroaviones y destruir las esclusas de agua para que el tráfico naval entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico quedase interrumpido. Sin embargo, una vez más la misión fue abortada cuando en Abril de 1945 los estadounidenses atacaron las Islas Ryûkyû e iniciaron la Batalla de Okinawa, lo que obligó al I-400 a regresar a Japón, donde sería mucho más necesario contribuyendo a la defensa nacional. De este modo, una vez el I-400 volvió a su patria, el 17 de Agosto de 1945 se echó a la mar junto al I-401 para atacar la base naval de Ulithi en la Islas Carolinas, llevando ambos en sus hangares hidroaviones pintados con colores norteamericanos para que pudiesen efectuar ataques suicidas “kamikazes” sin ser descubiertos. No obstante la estratagema no les serviría de nada porque el 1 de Septiembre de 1945 la Segunda Guerra Mundial terminó con la derrota de Japón y el I-400 se tuvo que rendir a los Aliados.

Bajo el control de la Flota Estadounidenses (US Navy), los ingenieros norteamericanos quedaron asombrados por la maravilla tecnológica que suponía el I-400, muy superior a cualquier submarino del mundo. Tras someterlo a un estudio minucioso y copiar todo su diseño, el 4 de Junio de 1946 el I-400 fue torpedeado y hundido a manos del submarino estadounidense USS Trumpetfish por miedo a que la Unión Soviética conociese acerca de su existencia. Afortunadamente su pérdida no fue en vano, pues de todos los datos extraídos del I-400, Estados Unidos los utilizó para construir posteriormente los submarinos nucleares y por tanto para ganar el dominio estratégico del mar en la Guerra Fría.

Todavía tendrían que pasar muchas décadas, hasta que en Agosto de 2013, el pecio del I-400 fuera descubierto por el explorador naval Terry Kerby, quién estando al frente del Laboratorio Submarino de Hawaii, consiguió localizarlo a 700 metros de profundidad y 820 metros de distancia de Punta Barbers en la Isla de Oahu. Sus palabras de asombro al ver los restos del impresionante sumergible fueron: “El I-400 es un submarino único e histórico”.

 

Bibliografía:

José Ramón Pla, I-400, El Supersubmarino Japonés, Revista WW2GP Magazine Nº6 (2015), p.26-27
https://en.wikipedia.org/wiki/I-400-class_submarine