HMS King George V

Nombre: HMS King George V
Nacionalidad: Gran Bretaña
Constructora: Vickers-Armstrong
Tipo: Acorazado
Clase: King George V
Eslora: 227’8 metros
Manga: 31’46 metros
Peso: 42.236 toneladas
Velocidad: 28 nudos
Blindaje: 374 mm – 37 mm
Planta motriz: Cuatro turbinas Parsons con ocho calderas Admiralty a 100.000 CV
Tripulación: 1.582 hombres
Botadura: 21 de Febrero de 1939
Aviones: Dos hidroaviones
Armamento:
·10 cañones de 356 mm
·16 cañones de 133 milímetros
·32 cañones AA de 40 mm
·4 lanzacohetes
Historia:

El aumento de la tensión entre el Reino Unido y Alemania a finales de la década de 1930, indujo a la Marina Real Británica (Royal Navy) a construir acorazados modernos de tecnología puntera para hacer frente al conflicto que se avecinaba en Europa. Así nació el King George V que se destacaría durante la Segunda Guerra Mundial, ya fuese en dar caza al acorazado alemán Bismark, en proporcionar apoyo naval durante la campaña del Mar Mediterráneo o en hasta bombardear con sus baterías las costas del mismo Japón.

Vista frontal del acorazado HMS King George V.

Ordenado el 1 de Enero de 1937 siguiendo los patrones de la “Clase King George V” en los que surgirían diversos acorazados como el HMS Prince of Wales o el HMS Duke of York, el HMS King George V de 42.236 toneladas fue botado el 21 de Febrero de 1939 en Newcastle por los Astilleros Walker-on Tyne de la Compañía Vickers-Armstrong. Se trataba de un buque de 227 metros de eslora, 31 metros de manga y 10 metros de calado, cuya forma era distinguible por un casco de poco arrufo, roda de escaso lanzamiento y bajo francobordo, así como una cintura vertical inclinada en los extremos que proporcionaba al conjunto una excelente protección en blindaje, el cual estaba comprendido por 374 milímetros de acero en las baterías, entre 348 y 174 milímetros en los costados, 249 milímetros en los mamparos transversales, 124 milímetros en las máquinas, 112 milímetros en el timón, 74 milímetros en las torres y 37 milímetros en los pañoles. El armamento de la nave se constituía de diez cañones de 356 milímetros repartidos en tres torretas (una cuádruple a popa y otras dos a proa, entre estas una cuádruple y una doble atrás más elevada), así como dieciséis piezas secundarias de 133 milímetros, cuarenta antiaéreos de 40 milímetros, cuatro lanzacohetes del modelo UP que lanzaban minas aéreas en paracaídas y una catapulta multidireccional para dos hidroaviones Walrus. Sin embargo y pese a estas características, el barco contaba con algunas desventajas, como por ejemplo la vieja propulsión de cuatro turbinas Parsons con ocho calderas Admiralty que unidas a cuatro ejes y un timón solo le conferían una torpe velocidad de 28 nudos; así como unos torreones carentes de coraza y por tanto muy vulnerables que albergaban elementos clave como la dirección de tiro DCT, el sistema tierra-aire HACS Mk IV, el telémetro de 4’57 metros de altura, las contramedidas antimagnéticas, el puente de mando, radar, mástil de proel, etcétera.

Con la Segunda Guerra Mundial ya comenzada en Diciembre de 1940, el HMS King George V entró en servicio para desempeñar su primera misión llevando a bordo a Edward Wood “Lord Halifax” en calidad de nuevo embajador a Estados Unidos. A su viaje de regreso hacia el Reino Unido, el acorazado escoltó a un convoy sin registrarse ningún incidente con los submarinos alemanes que surcaban el Océano Atlántico; además de tomar parte el 4 de Marzo de 1941 en la “Operación Claymore”, proporcionando apoyo desde el mar a los comandos británicos que desembarcaron y destruyeron durante un raid fugaz las instalaciones militares germanas de las Islas Lofoten cerca de Noruega.

Al iniciarse la “Caza del Bismarck” con la movilización de las grandes unidades de la Marina Real Británica, el HMS King George V que se había convertido en el buque insignia por estar a bordo el almirante John Tovey, fue uno de los muchos navíos que se enfrentó al acorazado alemán en la mañana del 27 de Mayo de 1941. De hecho las andanadas del HMS King George V dejaron inoperativa una de las torretas del Bismarck y abrieron varios boquetes en la cubierta por donde cayeron numerosos marineros que salían de las escotillas, aunque la nave germana se defendió con heroicidad porque encajó con sus piezas de popa al acorazado británico, al cual le provocó daños leves y mató a tres de los miembros de su tripulación. Antes de terminar el encuentro con el hundimiento del Bismarck, el King George V que tenía sus reservas de combustible al mínimo, se retiró a repostar en dirección al Reino Unido.

Después de su enfrentamiento con el Bismarck, el HMS King George V marchó a las aguas de Noruega para cañonear objetivos en el Fiodo de Glom, además de protagonizar algunas patrullas por las aguas de Islandia y escoltar cargueros que se dirigían al puerto de Múrmansk en la Unión Soviética, estando a punto de encontrarse con el acorazado alemán Tirpitz durante las labores de vigilancia al Convoy PQ-12 la jornada del 9 de Marzo de 1942. Precisamente en una de estas misiones, la del 1 de Mayo, el HMS King George V colisionó su proa contra el destructor británico HMS Punjabi al que no vio por culpa de la niebla, partiendo su casco en dos y hundiendo a dicha embarcación en la que perdieron la vida 49 marineros, además de resultar dañado el propio acorazado (debido a que las cargas de profundidad del otro barco estallaron) porque le fueron rasgados 12 metros de su estructura y se le averiaron las máquinas, lo que obligó al buque a ser sometido a reparaciones en el puerto de Liverpool hasta el 1 de Julio.

Acorazado británico HMS King George V con los daños apreciables en la proa después de haber embestido accidentalmente y hundido al destructor británico HMS Punjab.

El Mar Mediterráneo fue el nuevo escenario bélico del HMS King George V cuando el 10 de Julio de 1943 participó en la “Operación Husky” proporcionando apoyo naval al Ejército Británico que desembarcó en Sicilia y el día 12 bombardeando con sus piezas la ciudad italiana de Trapani. Posteriormente rastreó las costas desde Tarento a Salerno y el 9 de Septiembre, coincidiendo con la capitulación de Italia, ofreció escolta a los buques de la Marina Real Italiana (Regia Marina) que fueron internados en la Isla de Malta según lo acordado en el Armisticio de Cassibile. Completada la misión, volvió al Reino Unido para ser sometido a nuevas mejoras técnicas en los Astilleros de Liverpool que incluyeron nuevos sistemas de ventilación, la retirada de la catapulta para hidroaviones y la incorporación de una formidable plataforma antiaérea con 64 piezas Bófors de 40 milímetros y 20 cañones ligeros Oerlikon de 20 milímetros. Una vez concluido el proceso de rearme con vistas a ser enviado a la Guerra del Pacífico, el 28 de Octubre de 1944 regresó al Mar Mediterráneo para bombardear las posiciones del Ejército Alemán en la de Isla de Milos al sur de Grecia, antes de cruzar el Canal de Suez por Egipto el 1 de Diciembre e internarse en el Océano Índico hasta recalar en el puerto de Trincomalee en la Isla de Ceilán.

Como parte de la Flota Británica del Pacífico (Pacific British Fleet), el HMS King George V se dirigió a la Isla de Sumatra, donde el 5 de Febrero de 1945 bombardeó las refinerías petrolíferas que alimentaban a los buques de la Marina Imperial Japonesa, obteniendo muy buenos resultados durante aquella incursión a Indonesia que fue bautizada como “Operación Meridian”. Acto seguido se dirigió a Australia con la finalidad de reponer la munición consumida en el puerto de Sidney, para a continuación ser agregado a la 57ª Fuerza Operativa (Task Force 57) de la Flota Estadounidense que se desplazó a las Islas Ryûkyû, en cuyas aguas el HMS King George V bombardeó los atrincheramientos del Ejército Imperial Japonés durante la Batalla de Okinawa e incluso derribó a varios aviones kamikaze entre Mayo y Junio de 1945. Al mes siguiente, en Julio, el acorazado británico navegó hasta las costas del propio Japón para efectuar hasta un total de 267 disparos con sus proyectiles de 356 milímetros contra el litoral de Hitachi al noreste de la capital de Tokyo, así como también de Hamamatsu al sur de la Isla de Honshû.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945, el HMS King George V tuvo el honor de ser uno de los buques escogidos para representar al Imperio Británico en la ceremonia de capitulación del Eje sobre la Bahía de Tokyo. Al cabo de un año, en Marzo de 1946, la nave abandonó el Océano Pacífico y regresó al Reino Unido para atracar en el puerto de Porstmouth, donde continuó realizando ejercicios en el Mar del Norte y el Canal de la Mancha hasta su pase a la reserva en 1950. Como buque escuela, el acorazado sirvió para entrenar a las nuevas generaciones de oficiales, por lo menos hasta su dada de baja en 1957 y su definitivo desguace en 1958.

 

Bibliografía:

-Manuel González López, Acorazados de la Segunda Guerra Mundial. Un Estudio Técnico 1921-1945, “Clase King George V”, HRM Ediciones (2019), p.247-259
-https://en.wikipedia.org/wiki/HMS_King_George_V_(41)