Graf Spee

Nombre: Admiral Graf Spee
Nacionalidad: Alemania
Constructora: Deutsche Werke
Tipo: Acorazado de bolsillo
Clase: Panzerschiff
Eslora: 186 metros
Manga: 21′ 6 metros
Peso: 16.200 toneladas
Velocidad: 28′ 5 nudos
Blindaje: 40-100 mm
Planta motriz: Ocho motores diésel MAN de 9 cilindros a 52.771 CV
Tripulación: 1.150 tripulantes
Botadura: 30 de Junio de 1934
Aviones: Dos hidroaviones Arado Ar 196
Armamento:
·9 cañones de 280 mm en torretas triples
·8 cañones de 150 mm en torres simples
·6 cañones L/45 de 88 mm
·8 ametralladoras AA de 37 mm
·10 ametralladoras AA de 20 mm
·8 tubos lanzatorpedos dobles de 530 mm
Historia:

El acorazado Graf Spee fue el corsario más famoso de Alemania a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Autor de la cacería de numerosos mercantes en el Océano Atlántico y el Océano Índico, fue el buque vencedor de la Batalla del Río Plata y también una víctima del espionaje enemigo porque a causa de una serie de mensajes falsos y una mala interpretación de la situación, su propia tripulación liderada por el capitán Hans Langsdorf acabaría hundiéndolo en aguas neutrales de Uruguay.

Construcción:

El 23 de Agosto de 1932 los ingenieros del Programa de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) puesto en marcha por el Tercer Reich, comenzaron la construcción de una serie de acorazados que no superasen las 10.000 toneladas impuestas como límite por el Tratado de Versalles. Así nació una generación de buques conocidos como los “acorazados de bolsillo” que con las dimensiones y el blindaje reducidos, mantuvieron intacta su potencia de fuego e incrementaron su velocidad, tal y como sucedería con el Graf Spee, botado el 30 de Junio de 1934 en el puerto de Wilhelmshaven durante una ceremonia a la que acudió el almirante Erich Raeder y Grafin Hurberta Von Spee, hija del héroe naval de la Primera Guerra Mundial, Maximilian Graf Von Spee, que precisamente llevaba el nombre del navío.

La bandera nacionalsocialista siendo agitada por el viento en la popa del Graf Spee.

El Graf Spee fue un acorazado de 186 metros de longitud, 21’6 metros de manga y 7’4 metros de calado que a pesar de poseer 12.100 toneladas de peso (superó las 10.000 impuestas por el Tratado de Versalles), apenas fue apreciable porque el tamaño era muy reducido para este tipo de buques y su blindaje repartido muy desigualmente: la cintura fue protegida por 100 milímetros de acero entre los cierres de proa y popa, a la cubierta principal sobre mamparos se le añadieron otros 40 milímetros (con 20 milímetros más en la sección central) y el calado se recubrió con 40 milímetros para repeler torpedos. Respecto a la movilidad, el navío se impulsaba con ocho motores diésel MAN de nueve cilindros a 52.771 caballos de vapor que le había suministrado la Compañía Rudolf Diesel y que le otorgaban un velocidad de 28’5 nudos consumiendo menos combustible y con una mayor autonomía; mientras que a nivel operativo, el conjunto disponía de 1.150 tripulantes entre oficiales y marineros, incluyendo los pilotos para los dos hidroaviones Arado Ar 196 impulsados por catapulta y auxiliados por una grúa. Por último, el armamento consistió en nueve cañones de 280 milímetros en tres torretas triples (dos a proa y una a popa blindadas con 150 milímetros de hierro y con una elevación de 45 grados que empleaban proyectiles de 300 kilogramos), ocho piezas de 150 milímetros (cuatro en cada lateral con elevación de 35 grados y proyectiles de 45’3 kilogramos), seis baterías L/45 de 88 milímetros sobre pedestales abiertos, ocho antiaéreos de 37 milímetros, diez ametralladoras de 20 milímetros y ocho tubos lanzatorpedos de 530 milímetros, además de un sistema de transporte C28 que mediante un vagón desplazaba la munición desde los depósitos internos del barco hasta el alimentador de tiro central.

Patrullas en España y Lituania:

Operativamente el Graf Spee entró a servir en la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) el 9 de Abril de 1936 al mando del capitán Conrad Patzig. Al cabo de tres meses, en Agosto, formó parte del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española realizando una navegación en torno a las Islas Canarias y el África Occidental Francesa, antes de llevar a cabo hasta un total de cuatro patrullas alrededor de España que hizo del siguiente modo: la primera entre el 20 de Agosto y el 9 de Octubre de saliendo de Wilhelshaven y regresando a Kiel; la segunda del 13 de Diciembre al 14 de Febrero de 1937 efectuando el mismo recorrido; la tercera del 2 de Marzo al 7 de Mayo de Kiel a Kiel; y finalmente la cuarta del 23 de Junio al 7 de Agosto siguiendo la misma ruta.

Acorazado Admiral Graf Spee.

A partir del otoño de 1937, el Graf Spee fue trasladado a Wisby en Suecia para participar en una serie de maniobras de la Kriegsmarine, antes de desempeñar un cometido similar en los fiordos de Noruega al mando del nuevo capitán Walter Warzecha que recaló el buque en el puerto de Kristiansand. Al año siguiente, del 7 al 18 de Febrero de 1938, el acorazado volvió a España para realizar una última patrulla y de nuevo regresar al Mar del Norte para continuar haciendo maniobras en Noruega, además de tomar parte en el ceremonial de la botadura del crucero Prinz Eugen sobre Kiel el 22 de Agosto de 1938. Acto seguido, el Graf Spee fue enviado al Océano Atlántico con la misión de ejercer de crucero primero en el puerto de Tánger en Marruecos, luego en los muelles de Vigo en España y por último en varios puntos de Portugal.

Cuando entre el 22 y 24 de Marzo de 1939 se produjo la anexión de Alemania a la provincia de Memel en Lituania, el Graf Spee al mando del capitán Hans Langsdorf patrulló las aguas del Mar Báltico cubriendo el desembarco de las tropas alemanas que se llevó a cabo de manera pacífica, además de intimidar con sus cañones al Ejército Lituano que en ningún instante se atrevió a intervenir. Cosechado este éxito, el acorazado regresó al puerto de Hamburgo para recibir con todos los honores a los voluntarios de la Legión Cóndor que acababan de regresar victoriosos de España, antes de atracar en el puerto de Wilhelmshaven a la espera de obtener órdenes de Berlín de cara al inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.

El Corsario de 1939:

El 21 de Septiembre de 1939 el acorazado Graf Spee zarpó del puerto de Wilhelmshaven y se internó en el Mar del Norte para acceder al Océano Atlántico y navegar hasta el sur de Islandia, antes de descender hacia el Ecuador a la altura de Brasil y reunirse con el petrolero Altmark que le suministró combustible desde sus cisternas. Una vez cargado de gasolina, el navío prosiguió su trayecto hasta que el inicio de la Segunda Guerra Mundial le sorprendió en torno a la Línea Dakar-Puerto Rico el 1 de Septiembre de 1939.

Torreta de popa con cañones triples de 280 milímetros del Graf Spee.

A las 13:00 horas del 30 de Septiembre de 1939, el Graf Spee avistó al carguero británico SS Clement al que apresó, capturó a la tripulación y luego hundió con varios disparos de sus cañones. Acto seguido el acorazado izó una falsa bandera de Francia para pasar inadvertido entre las numerosas fuerzas movilizadas por los Aliados, lo que le permitió el 5 de Octubre echar a pique al mercante SS Newton Beach, el 9 al SS Ashlea, el 11 al SS Huntsman y el 23 al SS Trevanion. Poco tiempo después, el buque volvió a repostar carburante con el petrolero alemán Altmark, antes de entrar al Océano Índico el 15 de Noviembre y hundir junto al puerto de Lourenço Marques en el Mozambique Portugués al carguero cisterna SS Africa Shell. Posteriormente y tras medio mes de navegación, regresó al Océano Atlántico para proseguir con su cacería destruyendo al mercante SS Doric Star el 2 de Diciembre, al SS Tairoa el 5 y al SS Treonhalh la jornada del 7.

La Batalla del Río de la Plata:

Inesperadamente el 13 de Diciembre de 1939, el Graf Spee se encontró con una escuadra de la Marina Real Británica (Royal Navy) cerca de las costas de Argentina conformada por tres cruceros, concretamente el pesado HMS Exeter y los ligeros HMS Ajax y HMSNZ Achilles (este último neozelandés). A pesar de su inferioridad numérica, el acorazado centró todas sus baterías en el buque más peligroso, el HMS Exeter al que dejó fuera de combate, para a continuación ocuparse de los más débiles HMS Ajax y HMSNZ Achilles que recibieron graves daños y desperfectos. Sin embargo y pese a que el Graf Spee estaba a punto de obtener la victoria, el capitán Hans Langsdorf sufrió una crisis nerviosa y ordenó suspender la acción para retirarse hacia el puerto neutral de Montevideo en Uruguay. Hasta ese momento el episodio que pasaría a conocerse como la Batalla del Río de Plata, había dejado un total de 72 muertos entre los británicos y 36 entre la tripulación del Graf Spee.

A la caída de la tarde del 13 de Diciembre de 1939, justo unas horas antes de haber concluido la Batalla del Río de Plata, el Graf Spee entró en aguas neutrales de Uruguay y atracó en el puerto de Montevideo ante una gran expectación ciudadana. Aunque el capitán Hans Langsdorf tenía inicialmente pensado permanecer 24 horas (como indicaba la ley de neutralidad internacional), en cuanto las autoridades visitaron el buque, decidió permanecer el mayor tiempo posible sin saber que tal decisión perjudicaba sus intereses. Fue entonces cuando el espionaje británico, que por entonces deseaba acelerar la partida del Graf Spee, cambió de opinión e intentó retrasarla a toda costa mientras movilizaba a una escuadra compuesta por el portaaviones HMS Ark Royal y el acorazado HMS Renown con una decena de destructores. Desgraciadamente para los intereses de Londres, la única fuerza presente en el Estuario de Plata era muy reducida porque sólo estaba conformada por el crucero HMS Cumberland y los dañados HMS Ajax y HMSNZ Achilles (los tres muy inferiores al Graf Spee). No obstante y contra todo lo esperado, la propaganda inglesa de los espías cosechó un éxito sorprendente al hacer creer falsamente al capitán Hans Langsdorf, de que a la salida de Montevideo le esperaba una gigantesca flota de la que jamás podría escapar, por lo que de manera increíble, el jefe del Graf Spee, tomó la determinación de hundir su propio buque

Hundimiento del Graf Spee por la propia tripulación a las afueras del puerto de Montvideo en Uruguay.

A las 17:30 horas de la tarde del 17 de Diciembre de 1939, el acorazado Graf Spee zarpó del puerto de Montevideo con tan sólo 43 marineros a bordo (el resto habían sido evacuados previamente a Argentina) mientras en los muelles se concentraban miles de ciudadanos uruguayos y periodistas esperando ser testigos de una batalla espectacular. Sin embargo, una vez el buque se hubo alejado de la ciudad, los tripulantes destruyeron las máquinas de la nave y rociaron la cubierta de gasolina, antes de montar en botes y navegar hacia la costa. Fue así, como a las 18:15 horas, el Graf Spee fue sacudido por una inmensa explosión interna y lentamente comenzó a hundirse ante el asombro de la prensa y millares de personas que miraban, para terminar por sumergirse en las coordenadas 34º 58′ 15’2” latitud sur, 56º 17′ 57’4” longitud oeste.

El final del Graf Spee fue una sorpresa para los Aliados, para el Eje y para los ciudadanos del neutral Uruguay. La estratagema utilizada por el espionaje británico y el elaborado engaño urdido por la embajada inglesa en Montevideo, dejaron tan psicológicamente humillado al capitán Hans Langsdorf, quién avergonzado al conocer la verdad y sabiendo que había destruido su buque innesariamente cuando se dirigía a una victoria segura, le llevaron a suicidarse pegándose un tiro en la cabeza la noche del 19 al 20 de Diciembre de 1939 en una habitación de un hotel de Buenos Aires.

Históricamente la travesía del Graf Spee fue considerada un hito porque triunfó en la Batalla del Río Plata y hundió nueve mercantes enemigos, además de dejar fuera de combate al crucero HMS Exeter. Estas hazañas que llevaron al buque a la pantalla del cine con la película La Batalla del Río de la Plata estrenada en 1956, sin duda habrían pasado inadvertidas de no ser porque el acorazado fue el único buque hundido por su propia tripulación como consecuencia de un engaño del espionaje que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Antonio Guerrero, Graf Spee y la Batalla del Río de la Plata, Revista Serga Nº37 (2005), p.2-15
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1. El camino hacia el desastre. “XVIII La misión del Almirantazgo”, Planeta Deagostini (1959), p.212-219
-David Solar, La Caída de los Dioses, “Capítulo 8: La última singladura del Graf Spee”, la Esfera de los Libros (2005), p.289-295