Bismarck

Nombre: Otto Von Bismarck
Nacionalidad: Alemania
Constructora: Blöhm und Voss
Tipo: Acorazado
Clase: Bismarck
Eslora: 251 m
Manga: 36 m
Peso: 43.283 toneladas
Velocidad: 30′ 8 nudos
Blindaje: 360 – 80 mm
Planta motriz: Tres turbinas Blöhm und Voss y doce calderas Wagener a 138.000 CV
Tripulación: 2.200 hombres
Botadura: 14 de Febrero de 1939
Aviones: Cuatro hidroaviones Arado Ar 196
Armamento:
·8 cañones de 380 mm
·16 cañones de 150 mm
·16 cañones de 105 mm
·16 cañones AA de 37 mm
·18 cañones AA de 20 mm
·2 tubos lanzatorpedos cuádruples de 533 mm
Historia:

El acorazado Bismarck fue el buque más famoso de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que su historial operativo fue breve porque únicamente participó en una misión durante la campaña del Océano Atlántico, se distinguió hundiendo al acorazado británico HMS Hood durante la Batalla del Estrecho de Dinamarca y posteriormente defendiéndose de manera suicida hasta su completa destrucción cuando fue rodeado por una escuadra muy superior de la Marina Real Británica (Royal Navy), lo que convirtió a este navío en el mayor icono de la Historia Naval de Alemania.

Desarrollo:

El Bismarck era un acorazado con una proa atlántica de “Tipo Clíper”, cubierta corrida con arrufo, casco fino y escaso francobordo que tenía unas medidas de 251 metros de eslora, 36 metros de mango y 10 metros de calado, así como un blindaje de 360 milímetros en las baterías, 340 milímetros en las barbetas, 320 milímetros en la cintura, 180 milímetros en los techos, 100 milímetros en los pañoles, 80 milímetros en la maquinaria y 80 milímetros en la superficie con plancha antiesquirlas, lo que le confería un peso de 43.283 toneladas con 2.200 tripulantes a bordo. El desplazamiento de la nave era de 30 nudos gracias a una planta motriz de tres turbinas Blöm & Voss alimentadas por doce calderas Wagner de alta presión y unidas a tres ejes con dos timones; mientras que la gobernabilidad se realizaba desde los torreones con los puentes de mando, las direcciones de tiro, los telémetros rotatorios situados a entre 7 y 10’5 metros de altura, los sistemas tierra-aire SL-8 de forma esférica y tri-estabilizados, los radares, las alzas, etcétera. Respecto al armamento, el principal constaba de ocho cañones de 380 milímetros en torretas dobles (dos a proa y dos a popa), dieciséis piezas secundarias de 150 milímetros y otras dieciséis de 105 milímetros, dieciséis antiaéreos medios de 37 milímetros y dieciocho ligeros de 20 milímetros, dos tubos lanzatorpedos cuádruples de 533 milímetros y dos catapultas con hangar y grúa para cuatro hidroaviones Arado Ar 196.

Acorazado alemán Bismarck.

Desde que se ordenó la construcción de dos acorazados de “Clase Bismarck” mediante la cual surgirían el Tirpitz y Bismarck, en el caso de este último la quilla fue puesta por la Compañía Blöm & Voss el 1 de Julio de 1936 y la botadura llevada a cabo por los Astilleros de Hamburgo el 14 de Febrero de 1939. A pesar de que su entrada oficial en servicio fue el 22 de Agosto de 1940, ya con la Segunda Guerra Mundial en marcha, su único cometido fue escoltar al carguero Arcona por el Mar Báltico hasta Danzig, ya que tras surgir una problemas a la hora de alistar a miembros de la tripulación y a que varios equipos del buque fueron vendidos a la Unión Soviética (y fue necesario reponerlos), su operatividad finalmente se retrasó hasta la primavera de 1941.

Batalla del Estrecho de Dinamarca:

Bajo el nombre de “Operación Rheinübung”, la Kriegsmarine puso en marcha un plan destinado a causar estragos en el tráfico mercante de los Aliados primero sobre el Mar del Norte y luego convergiendo entre Groenlandia e Islandia para finalmente poner rumbo al puerto de Brest en Francia. Los dos buques elegidos para la ocasión fueron el acorazado Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen que zarparon discretamente del puerto de Gotenhafen en el Mar Báltico la noche del 18 de Mayo de 1941.

Al atravesar el Estrecho de Kategat entre Suecia y Dinamarca la jornada del 20, los dos navíos de la Kriegsmarine se cruzaron cerca de Ankona con el crucero neutral sueco Gotland, cuyo capitán cometió la imprudencia de informar a Estocolmo, donde dos oficiales pro-occidentales informaron al Reino Unido del descubrimiento. A la jornada siguiente, el 21, después de fondear brevemente el Bismarck en el Fiordo de Grimstadt en Noruega, uno de los combatientes de la Resistencia Noruega llamado Viggo Axelssen confirmó el hallazgo emitiendo un mensaje cifrado a Londres, exactamente igual que hizo un caza Spitfire que lo sobrevoló mientras aquella misma tarde zarpaba hacia el Mar del Norte. A sabiendas de la amenaza que suponían aquellos dos grandes barcos, el Almirantazgo movilizó de la Base de Scapa Flow en las Islas Orcadas a la Gran Flota (Home Fleet) liderada por el almirante John Tovey al frente del portaaviones HMS Victorious y los tres acorazados HMS King George V, HMS Hood y HMS Prince of Wales, escoltados por una escuadra de varios cruceros y numerosos destructores.

Inicialmente el Bismarck y el Prinz Eugen fueron perdidos de vista en el Mar del Norte por culpa de una tormenta y de bancos niebla que redujeron la visibilidad del reconocimiento a tan solo 350 metros. La cosa cambió a la mañana próxima, el 22 de Mayo, pues la aviación les localizó navegando junto al Océano Glacial Ártico entre Islandia y la Isla de Jan Mayen. Con presteza los británicos enviaron a los cruceros pesados HMS Norfolk y HMS Suffolk para bloquearles el paso en el Estrecho de Dinamarca, a los acorazados HMS Hood y HMS Prince of Wales para cerrarles la misma ruta por el sur, al acorazado HMS Repulse para cubrir una eventual retirada de los germanos hacia las Islas Hébridas y al grupo del portaaviones HMS Victorious con el acorazado HMS King George V rastreando el Atlántico Central. Gracias a este formidable despliegue los cruceros HMS Norfolk y HMS Suffolk al mando del contraalmirante Frederick Wake-Walker se dieron de bruces con los navíos alemanes al noreste de Islandia y a una distancia de 22 kilómetros. Como los ingleses no eran rivales contra aquellos oponentes, emprendieron la huida después de que el Bismarck disparase una salva de advertencia, por lo que no tuvieron más remedio que avisar por radio a los mucho más poderosos acorazados HMS Hood y HMS Prince of Wales que en esos instantes se hallaban a 480 kilómetros de la posición.

Bismarck disparando contra el acorazado británico HMS Hood durante la Batalla del Estrecho de Dinamarca.

A las 5:02 horas del 24 de Mayo de 1941, los hidrófonos del acorazado Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen que navegaban a 30 nudos sobre el Estrecho Dinamarca, en concreto un pasillo marítimo que separaba Islandia de la barrera de icebergs de Groenlandia, captaron el sonido de hélices procedentes de dos grandes buques enemigos en la proa de babor. La amenaza fue avistada por los vigías de las torres a las 5:45, siendo el comandante Paul Schmalenbach, experto en la identificación de navíos enemigos, el primero que reconoció la silueta del acorazado HMS Hood y luego la del HMS Prince of Wales. Tan solo diez minutos más tarde, el HMS Hood se adelantó a sus oponentes disparando una salva que falló porque los proyectiles cayeron demasiado lejos, lo mismo que el Bismarck con dos andanadas que también erraron, seguido del HMS Prince of Wales cuyos fogonazos levantaron géiseres de agua a tan solo 900 metros del acorazado germano.

La tercera y la cuarta salvas disparadas por el Bismarck fueron las letales porque uno de los proyectiles penetró en el blindaje del acorazado HMS Hood y detonó dentro de la santabárbara, incendiando los cartuchos de munición de 100 milímetros y luego los de reserva que generaron una reacción en cadena hasta alcanzar las 100 toneladas de cordita, lo que a continuación provocó una inmensa explosión que partió la proa del buque en dos mitades mientras una columna de humo se elevaba en el horizonte. Bastaron unos segundos para que el HMS Hood se hundiera en las gélidas aguas, pereciendo a bordo 1.419 marineros ingleses (solo tres supervivientes fueron rescatados por el destructor HMS Electra). A pesar del triunfo del Bismarck, el HMS Prince of Wales dañó con sus andanadas la catapulta del hidroavión del buque germano y abrió una pequeña brecha que sumergió la proa dos grados, reduciendo su velocidad de 30 a 28 nudos; aunque aquello no le salió gratis al navío británico porque su adversario también impactó en el acorazado enemigo destruyendo su puente de mando, la estación de radar y el giróscopo, además de matar a 14 de sus tripulantes.

La “Caza del Bismarck”:

A las 6:09 de la madrugada de aquel 24 de Mayo, el acorazado HMS Prince of Wales rompió contacto con el Bismarck y huyó hacia el sureste, mientras que el acorazado alemán que prefería no estropear el triunfo, optó por detenerse a celebrar la victoria con el reparto de regalos en forma de chocolate y cigarrillos para los artilleros y la tripulación. Lamentablemente, los daños sufridos solo podían ser reparados en dique seco, por lo que el almirante Günther Lütjens ordenó poner fin a la “Operación Rheinübung” y separarse a las 18:14 horas del crucero pesado Prinz Eugen, poniendo inmediatamente rumbo al Atlántico Central con la intención de alcanzar las costas de Francia y a ser posible hacer una parada, bien en el puerto Brest, bien en el de Saint-Nazaire.

Pronto las noticias acerca del hundimiento del acorazado HMS Hood a manos del Bismarck llegaron a oídos del Primer Ministro Winston Churchill y a toda la opinión pública en el Reino Unido. Ante la humillación que había supuesto el perder a uno de los buques más emblemáticos para la Marina Real Británica, el Almirantazgo emitió órdenes expresas de localizar al acorazado alemán y hundirlo como represalia sin importar el coste. Así fue como a los ya movilizados portaaviones HMS Victorious, acorazados HMS King George V, HMS Rodney, HMS Revenge y HMS Ramillies, más los cruceros pesados HMS Norfolk y HMS Suffolk que se hallaban a 650 kilómetros de distancia; también se sacó a alta mar a la Fuerza H del almirante James Somerville procedente de Gibraltar que dejó atrás las costas de España y Portugal con el portaaviones HMS Ark Royal y el acorazado HMS Renown.

Vista frontal de proa del acorazado Bismarck.

En torno a las 22:00 horas del 24 de Mayo, 15 aviones embarcados (9 cazas Fulmar y 6 torpederos Swordfish) procedentes del portaaviones HMS Victorious, avistaron de casualidad al Bismarck y los atacaron mientras el acorazado se defendía disparando sus cincuenta piezas antiaéreas entre cañones y ametralladoras. Contra todo lo previsto, los artilleros no acertaron en ninguno de los aparatos, facilitando a uno de los Swordfish impactar con un torpedo de 800 milímetros en el cinturón del casco que no provocó daños serios , pero mató a uno de los marineros que se desnucó del golpe. Al poco tiempo, el acorazado volvió a encontrarse con el crucero HMS Prince Wales, al que nuevamente ahuyentó con varios fogonazos que explosionaron a escasa distancia, desapareciendo de su radar las 3:00 horas de la madrugada del 25 de Mayo. Resuelto el problema de la persecución, todo parecía estar marchando positivamente en la huida hacia Francia hasta que almirante Günther Lütjens cometió el error de romper el silencio de radio para transmitir un mensaje al Grupo Naval Oeste con base en París, cuyo contenido fue descifrado por la Resistencia Francesa y enviado a Londres, indicando la ubicación exacta del Bismarck. Incrédulos los británicos ante la imprudencia de los germanos, corroboraron el hallazgo porque un hidroavión inglés PBY Catalina localizó al buque a las 10:30 horas del 26 de Mayo navegando al sur de Islandia, concretamente en la posición 49’33 grados norte y 21’47 grados oeste.

Al anochecer del 26 de Mayo, sobre las 20:47 horas, un escuadrón de 15 torpederos Swordfish que habían volado 160 kilómetros de distancia tras despegar de la cubierta del portaaviones HMS Ark Royal, atacaron en vuelo rasante al Bismarck que apenas tuvo tiempo de reaccionar disparando algunos de sus cañones contra la superficie del agua. Debido a que la sorpresa fue total, uno de los Swordfish encajó un torpedo en la cintura de blindaje reforzado sin generar ningún daño, aunque otro de los biplanos acertó con un segundo torpedo en la popa que bloqueó los dos timones gemelos unos 12 grados a babor. Aunque las averías después de haber finalizado la incursión eran mínimas, en cuanto los buzos encargados de la reparación se sumergieron en el compartimento inundado y descubrieron que toda la maquinaria del timón de estribor estaba obstruida, en seguida supieron que la nave estaba condenada a navegar en círculos hasta ser encontrada y hundida por el enemigo. Como desatascar el timón fue imposible, el almirante Günther Lütjens convocó una reunión de urgencia a la que asistieron el capitán Ernst Lindemann y al resto de los oficiales, quienes tras mucho debatir, llegaron a la conclusión de que lo único que podían hacer era librar una batalla suicida a muerte contra la Marina Real Británica. Así fue como se ofició una última ceremonia en la que se condecoró con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro al teniente Adalbert Schneider (el artillero que había hundido al HMS Hood), antes de emitirse un mensaje a Berlín que decía: “Barco imposible de maniobrar. Lucharemos hasta el final. Larga vida al Führer”.

Hundimiento del Bismarck:

La madrugada del 26 al 27 de Mayo, las vanguardias menores de la Fuerza H se aproximaron al Bismarck que se defendió disparando sus grandes calibres primero contra el curcero HMS Sheffield que huyó y luego contra el destructor polaco Piorun que también se retiró, lo mismo que otros destructores que no osaron aproximarse más cerca. Ninguno de los dos bandos hizo blanco alguno sobre el otro por culpa de la oscuridad, aunque los marineros alemanes sabían que la cosa cambiaría al amanecer en cuanto estuvieran rodeados por todo el grueso de la Fuerza H, motivo por el cual decidieron decidieron echar por la borda al hidroavión Arado Ar 196 para evitar que algún proyectiles incendiase sus depósitos de gasolina. De hecho y mientras los marineros llevaban a cabo los preparativos para la batalla final, el buque alemán fue siendo acorralado por trece navíos enemigos entre los que estaban el portaaviones HMS Ark Royal, los tres acorazados HMS King Geoege V, HMS Rodney y HMS Renown, los tres cruceros HMS Doretshire, HMS Norfolk y HMS Sheffield, y los seis destructores HMS Cossack, HMS Sikh, HMS Maori, HMS Mashona, HMS Zulú y Piorun.

Justo a las 8:47 horas de la mañana del 27 de Mayo de 1941, las baterías de 406 milímetros del acorazado HMS Rodney y las de 306 milímetros del HMS King George V abrieron fuego contra el Bismarck a 20 kilómetros de distancia, al tiempo que el acorazado alemán hacia lo propio a las 8:50, exactamente igual que a los pocos segundos los cruceros HMS Norfolk y HMS Doretshire. El primer impacto en el Bismarck fue un proyectil del HMS Rodney a las 9:00 que desencajó las torretas delanteras, matando a más de cien tripulantes y al almirante Günther Lütjens. Poco después el crucero HMS Norfolk le pulverizó el control de tiro de popa y el acorazado HMS King George V le abrió varios boquetes en cubierta por lo que cayeron varios marineros que acababan de salir de las escotillas. A pesar del castigo, el Bismarck prosiguió disparando sus cañones de popa con los que dañó al acorazado HMS King George V y eliminó a tres de sus marineros. Desgraciadamente poco podía hacer porque el acorazado HMS Rodney se le acercó a tan solo 6 kilómetros de distancia y le encajó de tres a cuatro fogonazos por andanada que le agujerearon la cintura, le destruyeron la estación de control de tiro, le derrumbaron las torretas de popa, le trituraron la sala de máquinas e incendiaron la mitad delantera de la nave. Aquel martilleo se prolongó una hora durante la cual el Bismarck encajó 300 proyectiles, a veces en una línea de separación de solo 2.700 metros, hasta que a las 10:16 horas los británicos dejaron de disparar al que ver que el barco no era más que un montón de chatarra humeante y candente. En ese instante, el capitán Ernst Lindemann ordenó al oficial Gerhard Junack que dirigiese un equipo de supervivientes a los compartimentos para abrir las válvulas de agua y dejar que el barco se hundiera. Así pues, en cuanto los algo más de cien marineros restantes abandonaron la nave en botes de remo, el Bismarck volcó y se sacudió por una explosión interna, hundiéndose rápidamente con la muerte de 2.092 marineros.

El acorazado Bismarck hundiéndose en mitad del Océano Atlántico.

Hundido el acorazado Bismarck, solo 110 supervivientes fueron rescatados y hechos prisioneros por los buques británicos de la Fuerza H, en concreto 85 por el crucero HMS Doretshire y 25 por el destructor HMS Maori. También el submarino alemán U-47 recogió a otros tres, así como el crucero español Canarias que subió a bordo a unos pocos para conducirlos hasta la neutral España. Respecto al pecio, el buque se depositaría a 4.791 metros de profundidad, aproximadamente a unos 650 kilómetros de la costa de Francia, siendo descubierto por un equipo de oceanógrafos el 8 de Junio de 1989. Con este hallazgo que permaneció oculto bajo el mar algo más de cuatro décadas, se cerró el último episodio de lo que muchos calificaron como la epopeya del acorazado Bismarck.

 

Bibliografía:

-Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler, guerra en alta mar, “El Mortal Juego del Escondite”, Time-Folio-Books (2009), p.95-114
-Manuel González López, Acorazados de la Segunda Guerra Mundial. Un Estudio Técnico 1921-1945, “Clase Yamato”, HRM Ediciones (2019), p.221-241
-Eric Rust, El Hundimiento del Bismarck, Revista Desperta Ferro Contemporánea Nº11 (2015), p.60-65
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Hundimiento del Bismarck”, Grijalbo, (2012), p.819