Nombre: Akagi
Nacionalidad: Japón
Constructora: Arsenal Naval de Kure
Tipo: Portaaviones pesado
Clase: Amagi
Eslora: 260′ 68 metros
Manga: 31′ 32 metros
Peso: 37.100 toneladas
Velocidad: 31 nudos
Tripulación: 2.000 hombres
Botadura: 22 de Abril de 1925
Capacidad aérea: 91 aviones
·Cazas Zero
·Bombarderos Aichi Val
·Torpederos Nakajima B5N
Armamento:
· 6 cañones de 200 milímetros
· 6 cañones dobles de 127 milímetros
· 20 ametralladoras antiaéreas de 25 milímetros
Historia:
El portaaviones Akagi fue el más emblemático de la Marina Imperial Japonesa en la Guerra del Pacífico tras protagonista de grandes campañas como el ataque a Pearl Harbor o el mortífero raid en el Océano Índico contra la Isla de Ceilán. A pesar de que el buque encontró su triste final en la fatídica jornada de la Batalla de Midway, la nave se convertiría en la más letal de la fuerza aeronaval nipona, la «Kido Butai», ostentando el récord de haber hundido al mayor número de barcos de grandes dimensiones durante la Segunda Guerra Mundial.
Originalmente el Akagi fue proyectado el 6 de Diciembre de 1920 como un crucero de línea de Clase Amagi registrado con el Número 5 según el Plan 8-8 (Hachi Hachi Kantai Kansei Keikaku) y bautizado con ese nombre en honor al volcán inactivo del Monte Akagi a las afueras de Tokyo. El coste del buque fue de 90.000 millones de yenes, aunque sufrió una serie de retrasos primero por culpa del Tratado Naval de Washington firmado con Estados Unidos en 1922 y luego por culpa del Gran Terremoto de Kanto el 1 de Septiembre de 1923 que dañó las instalaciones del Arsenal Naval de Kure. A partir de estos imprevistos el 19 de Noviembre de ese año se decidió reconvertir al Akagi en un portaaviones de batalla, al que se dotó de tres cubiertas para aeroplanos, la superior de 190 metros de longitud que diseño el ingeniero Kikuo Fujimoto.
La botadura del Akagi se celebró en Kure el 22 de Abril de 1925 y su puesta en servicio el 25 de Marzo de 1917, aunque los problemas derivados de su estructura y la retirada de Japón del Tratado Naval de Washington llevaron a una segunda remodelación del buque que comenzó el 24 de Octubre de 1935 en el Arsenal Naval de Sasebo. El resultado fue una nueva eslora de 260 metros y una manga de 31 metros, cuya cintura estaba recubierta por un poderoso blindaje de los 254 milímetros a los 76 milímetros de acero cementado dependiendo de la sección, lo que que le confería un peso de 37.100 toneladas movidas a 31 nudos por cuatro conjuntos de turbinas Kampon accionadas por hélices tripalas que expulsaban el humo mezclado con vapor a través de unas chimeneas en babor orientadas hacia abajo en un ángulo inclinado de 120º.
A nivel estructural el interior del Akagi estaba distribuido en una serie de compartimentos estancos antitorpedos, almacenes, cocinas y camarotes para una tripulación de más de 2.000 marineros y tres hangares (dos principales y uno auxiliar) que se conectaban con la superficie mediante tres ascensores situados a proa, centro y popa. De hecho la cubierta de vuelo disponía de una de las pistas de madera más largas del mundo con 270’7 metros de longitud dividida en siete segmentos (80’5 metros más del diseño original) por 31’50 metros de anchura, así como una isla en el centro con el puesto de mando protegido por sacos terreros. Incluso bajo la cubierta de proa existía un compartimento abierto en cada banda para albergar lanchas motoras, botes salvavidas y a veces transportes de tropas para los desembarcos y operaciones anfibias, sin obviar el taller de reparación, el arsenal de bombas y los depósitos de combustible, uno con 5.770 toneladas para el consumo del barco y otro con de 850.000 litros para la aviación. Respecto al armamento, el buque contaba con seis cañones de 200 milímetros (tres a cada lado), seis piezas secundarias dobles de 127 milímetros (tres a cada lado) y 28 ametralladoras antiaéreas de 25 milímetros (14 a cada lado) municionadas con proyectiles que tenían un poder de ascenso a 6.800 metros; además de una capacidad aérea de 91 aviones (66 operativos y 25 en reserva) entre los que había cazas Zero, bombarderos en picado Aichi Val y torpederos Nakajima B5N.
Oficialmente el Akagi entró a formar parte de la 1ª División de Portaaviones, demostrando sus cualidades durante una serie de ejercicios de entrenamiento y maniobras militares, antes de ser encuadrado en la 2ª División de Portaaviones al mando del almirante Nobutake Kondo. El bautismo de fuego no se produjo hasta Enero de 1939, dentro del contexto de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, cuando el buque apoyó con sus aeroplanos el desembarco de tropas en la Isla de Hainan y posteriormente al sur de China sobre la provincia de Guangxi. De hecho en el caso de esta última región su aviación embarcada jugó un papel fundamental a la hora de abrir el paso a sus tropas hacia la capital provincial de Nanning y la ciudad de Pakhoi, además de bombardear objetivos más lejanos del Ejército Chino como Guilin y Liuzhou.
El 7 de Diciembre de 1941, el Akagi fue uno de los seis portaaviones junto al Hiryu, Soryu, Kaga, Shôkaku y Zuikaku que protagonizaron el ataque a Pearl Harbor y propiciaron la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. La incursión sobre las Islas Hawaii que los aviones de la nave llevaron a cabo con increíble éxito sobre la rada enemiga provocaron el hundimiento de los tres acorazados USS Oklahoma, USS California y USS West Virginia, así como también del destructor USS Shaw; más daños graves en los dos acorazados USS Pennsylvania y USS Maryland, en el crucero ligero USS Raleigh y en el petrolero USS Neosho.
A comienzos de 1942, el portaaviones Akagi formó parte de la vanguardia de la Marina Imperial Japonesa que al mando del almirante Isoroku Yamamoto llevó a cabo toda la ofensiva contra el Sudeste Asiático y el Océano Pacífico. Entre las acciones más destacadas estuvo la de apoyar las operaciones anfibias en Rabaul y las Islas Bismarck, además de protagonizar una serie de incursiones sobre el Timor Oriental Portugués, Java, las Islas Célebes e incluso en Port Darwin en la costa norte de Australia, donde echó a pique a los destructores norteamericanos USS Peary y USS Edsall sin sufrir ni una sola baja entre sus aparatos embarcados, sin obviar con que posteriormente eliminó al petrolero USS Pecos. No obstante su mayor éxito tuvo lugar entre los días 5 y 9 de 1942 cuando los aviones del Akagi hundieron sobre el Océano Índico, muy cerca de la Isla de Ceilán, al portaaviones británico HMS Hermes, a los dos cruceros HMS Cornwall y HMS Doretshire, al destructor HMS Vampire, a la corbeta HMS Hollyhook y al petrolero SS Athlestone, así como abatir a 20 aparatos enemigos, lo que convirtió a este navío en el más mortífero de toda la Segunda Guerra Mundial.
La Batalla de Midway librada el 4 de Junio de 1942 constituyó la prueba final para el portaaviones Akagi al mando del vicealmirante Chuichi Nagumo, aunque lamentablemente el encuentro se desarrolló desfavorable desde el principio cuando tras despegar la primera oleada que causó destrozos en las instalaciones militares del Atolón de Midway, los aviones que permanecían en cubierta cambiaron los torpedos por bombas y colapsaron las pistas. Así fue como justo después de dar la contraorden para cargar otra vez las bombas por torpedos (a sabiendas de que habían localizado al portaaviones estadounidense USS Yorktown), de repente un centinela gritó: «bombarderos en picado». Acto seguido aviones norteamericanos Dauntless SBD Douglas picaron sobre el buque y le acertaron con dos bombas que explosionaron sobre la cubierta repleta de aviones armados con torpedos y con los depósitos llenos de gasolina, por lo que tras chocar unos sobre otros y desparramar el carburante sobre la pista, la nave fue envuelta por las llamas y prácticamente se desintegró, antes de que el portaaviones Akagi se hundiese bajo las aguas dejando un trágico saldo de 263 marineros muertos.
Históricamente el Akagi ostentó el récord de haber hundido hasta un total de trece buques militares, entre los que se incluyeron seis pesados de línea, los cuales se enumeraron del siguiente modo: un portaaviones, tres acorazados, dos cruceros, cuatro destructores, una corbeta y un petrolero. Esta increíble cifra que jamás fue superada por ningún otro barco, convirtió indiscutiblemente a este portaaviones en la nave más letal de la Segunda Guerra Mundial y por ende de todo el siglo XX.
Bibliografía:
-Marcel Socías, Akagi, Revista Historia y Vida Nº525 (2011), p.16-17
-Pablo Guerrero, Ascenso y Ocaso de la Kido Butai, «Akagi», HRM Ediciones (2024), p.56-65
-http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_aircraft_carrier_Akagi


