Zero

Nombre: Zero
Tipo: Caza
Nacionalidad: Japón
Compañía: Mitsubishi
Motor: Uno. Motor radial Nakajima Sakae 21 de 14 cilindros estrella a 1.130 CV
Dimensiones: Envergadura= 11 m. Longitud= 9′ 12 m. Altura= 3′ 57 m.
Peso: Cargado= 2.544 kg. Vacío= 1.807 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 545 km/h. Trepada inicial= 888 m/min
Alcance: 1.920 km
Techo de servicio: 11.050 m
Armamento: 2 cañones de 20 mm, dos ametralladoras de 7’7 mm y dos bombas de 60 kg
Primer vuelo: 1 de Abril de 1939
Historia:

El interceptor Zero de la Compañía Mitsubishi estuvo entre los mejores aviones fabricados por Japón en la Guerra del Pacífico, al mismo tiempo en que se convirtió en uno de los rivales más temidos por los Aliados en los estadios iniciales de la Segunda Guerra Mundial. Al servicio del Imperio del Sol Naciente, este aeroplano dominaría los cielos de China, el Sudeste Asiático y el Océano Pacífico entre los años 1940 y 1942, ganándose el merecido apodo de «Caza Samurái».

La idea del caza Zero surgió a partir de una solicitud propuesta por la Oficina de Aviación (Koku Hombu) cuando el 19 de Mayo de 1937 planteó la necesidad de un caza embarcado que debía tener unas características consistentes en líneas aerodinámicas muy puras, excelente maniobrabilidad, gran autonomía y un poderoso arsenal. Así fue como tras entregarse a las diferentes empresas competidoras un documento titulado Requisitos de Planificación del Prototipo 12-Shi Caza Portaaviones, la mayoría se retiraron al entender que el proyecto iba a ser imposible de realizar, incluyendo la prestigiosa Compañía Nakajima, pero no la Compañía Mitsubishi que el 5 de Octubre de ese año aceptó el reto con un equipo de expertos al frente del ingeniero Jiro Horikoshi.

A6M2 Zeros del portaaviones Akagi en Mayo de 1941.

Bajo el nombre de Mitsubishi A6M, el 27 de Abril de 1938 la Compañía Mitsubishi presentó una maqueta de madera a escala del nuevo aparato, cuyas líneas gustaron mucho a los aviadores y militares que acudieron al evento, exactamente igual que sucedió durante su primer vuelo inaugural de pruebas el 1 de Abril de 1940 a los mandos del piloto Katsuzo Shima en el Aeródromo de Kagamigahara. A pesar de que durante el segundo vuelo de pruebas el aparato explosionó accidentalmente en el aire, muriendo a bordo el piloto Masumi Okuyama, en seguida se subsanó el error sustituyéndose la hélice bípala por una tripala del modelo Hamilton, por lo que una vez cumplidos todos los requisitos por la Oficina de Aviación, el 31 de Julio el avión fue admitido en la Marina Imperial Japonesa.

El Mitsubishi A6M o Zero, fue un monoplaza enteramente metálico de remaches empotrados con alas de gran espesor en forma trapezoidal y extremos redondeados, las cuales estaban unidas a dos largueros de cincuenta costillas y recubiertas de una novedosa aleación de zinc y aluminio que la Compañía Sumitomo fabricó con el nombre de EDS o «Extra Super Duraluminio». El aparato podía alcanzar altas velocidades de 535 kilómetros por hora gracias a su motor Mitsubishi Zuisei 13 refrigerado por dos tomas (una en la parte ventral del carenado para la refrigeración y otra en la sección superior del carburador), así como un alcance de 1.920 kilómetros de distancia a partir de una capacidad de combustible interno de 518 litros repartidos en tres depósitos, uno de 190 litros y dos de 138 litros (848 litros en caso de incorporar uno externo). A estas ventajas hubo que añadir otras como una cabina de visión panorámica en tres piezas de plexiglás, lo que permitía al piloto tener controlado todos sus ángulos desde un asiento más elevado de lo habitual; además de ruedas retráctiles manuales por sistema hidráulico, un gancho de apontaje para portaaviones en forma de aguijón bajo la cola y una antena de radio del modelo Ku. Respecto al armamento, el caza disponía de dos cañones de 20 milímetros bajo la superficie alar, dos ametralladoras de 7’7 milímetros en el morro y carga opcional con dos bombas de 30 a 60 kilogramos.

Primera imagen: Caza A6M2 Zero. Segunda imagen: Caza A6M5 Zero. Arte digital.

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial la Compañía Mitsubishi fabricó hasta un total de 21.876 cazas Zero, de los que en un principio el estándar fue el A6M2 o «Reisen» que operó en China. A esta variante la siguió el A6M3 con un motor Nakajima Sakae 21 de 14 cilindros en estrella a 1.130 caballos de vapor, puntas de alas cuadradas y una munición extra de 100 proyectiles para los cañones de 20 milímetros; así como después el A6M4 con seis ametralladoras de 12’7 milímetros que a las pocas semanas fue retirado del servicio activo por problemas en el turboalimentador. Bastante mejor fueron las millares de unidades construidas del A6M5 por el equipo de profesionales al frente del ingeniero Mijiro Takahashi, quién al incrementar el grosor de la envergadura mejoró su vuelo en picado, además de añadir tubos de escape extra que aumentaron la velocidad del aparato en 565 kilómetros por hora; sin obviar con que sacó una serie de subvariantes como la «Ko» que tuvo revestimiento robustecido, la «Otsu» a la que se añadió un parabrisas blindado de 45 milímetros para proteger al piloto y la «Hei» a la que se acopló un depósito de gasolina ventral. Algo más tarde también se diseñó el A6M6 con tanques autosellantes en la superficie alar, el A6M7 con soportes para bombas de los 250 a 500 kilogramos y el A6M8 con un motor Mitsubishi Kinsei 62 de 1.560 caballos de vapor que por falta de tiempo no entró en la Guerra del Pacífico. Hubo incluso 327 ejemplares de la variante de hidroaviones A6M2-N con un flotador bajo el fuselaje, más 477 de la versión biplaza de entrenamiento A6M2-K que poseía una cabina en tándem para formar a futuros aviadores en el Arsenal de Hitachi y el Arsenal Aeronaval Nº21 de Sasebo.

Oficialmente el bautismo de fuego del Zero tuvo lugar en China dentro del contexto de la Segunda Guerra Sino-Japonesa cuando quince de estos cazas japoneses emboscaron el 15 de Septiembre de 1940 a 4.500 metros de altitud sobre Beishan a 34 aviones chinos entre nueve I-16 «Mosca» y Polikarpov I-15 al mando del capitán Yang Mengin. El resultado de aquel enfrentamiento fue un completo desastre para la Fuerza Aérea China y sus aparatos de origen soviético porque un total de trece fueron derribados y diez oficiales resultaron muertos, sin tan siquiera perderse un sólo Zero.

A partir del Octubre de 1940 los cazas Zero obtuvieron la supremacía del cielo en China, ya fuese derribando aviones enemigos o escoltando a los bombardeos Mitsubishi G3M a soltar sus bombas sobre las ciudades de Chongqing, Chengdu, Lanzhou, Hangzhou, Guanxian o Guangyuan, además de atacar diversos objetivos en tierra, tal y como hicieron unos cuantos interceptores al ametrallar a ras de suelo la pista del Aeródromo de Kunming, en donde dejaron ardiendo a 18 aeroplanos de la Fuerza Aérea China. De hecho a finales de ese año los Zero fueron los dueños absolutos del espació aéreo porque abatieron o destruyeron a nada menos que 160 aviones enemigos, entre estos 59 en el aire y 101 en sus bases, a costa de perderse tan sólo tres interceptores nipones, todos a manos de las baterías antiaéreas del Ejército Chino.

El único obstáculo que encontraron los Zeros en China fue el envío por parte de Estados Unidos de pilotos norteamericanos y cazas del modelo P-40 Warhawk como parte del Escuadrón «Tigres Voladores» o «Flying Tigers», los cuales en ocasiones pudieron escapar de sus perseguidores empleando la táctica «Hit and Run» consistente en golpear y evadirse a toda prisa. A pesar de que en 1941 el coronel Claire Lee Chennault destinado al Estado Mayor del Kuomintang advirtió al Gobierno de Washington acerca de la existencia del Zero, al que calificó como el mejor caza del mundo, todos en Estados Unidos le ignoraron alegando que la raza amarilla era incapaz de fabricar un avión superior a la raza blanca, un perjuicio racista que sin duda muy pronto pagarían caro a manos del «Caza Samurái».

Cazas Zero despegando de la cubierta del portaaviones Akagi el 7 de Diciembre de 1941.

Cuando el 7 de Diciembre de 1941 se produjo el ataque de Japón a Estados Unidos en Pearl Harbor, un total de ochenta Zeros demostraron su superioridad destruyendo o inutilizando docenas de aviones norteamericanos en los Aeródromos de Hickam, Wheeler, Kaneohe, Ewa e Isla Ford, a costa de tan sólo perderse nueve unidades sobre las Islas Hawaii. Así fue como desde inicios de 1942 los Zero se convirtieron en los dueños de Asia Oriental y el Océano Pacífico porque todos sus rivales se mostraron inferiores frente a este «samurái volador», ya fuesen los cazas estadounidenses P-40 Warhawk, Wildcat o Buffalo, o los cazas británicos Spitfire y Hurricane, pues en todas las ocasiones acabaron siendo derribados a centenares sobre las Filipinas, Malasia, Birmania, Nueva Guinea o las Indias Orientales Holandesas, e incluso en los raids sobre el Océano Índico y Ceilán.

A mediados de 1942 se perdieron un centenar de Zero tanto en la Batalla del Mar del Coral como en la Batalla de Midway, aunque la mayoría a bordo de los portaaviones hundidos sin tener ocasión de combatir, ya que sumando ambos enfrentamientos tan sólo 14 de los interceptores fueron abatidos en el aire a manos de unos impotentes cazas norteamericanos Wildcat. De hecho pese a que las pérdidas de Zero aumentaron durante la campaña de las Islas Salomón, especialmente en la Batalla de Guadalcanal y sobretodo tras la victoria la Batalla de las Islas Santa Cruz, los «cazas sumaráis» continuaron gozando de superioridad sobre la aviación del bando de los Aliados, destacando el piloto Saburo Sakai que tras derribar 60 aviones enemigos se convirtió en el mayor «as» de la Guerra del Pacífico.

Inesperadamente durante la campaña de las Islas Aleutianas entre 1942 y 1943, un caza Zero tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia sobre la Isla de Akután, donde fue capturado por los soldados del Ejército Estadounidense (el piloto Tadayoshi Koga no tuvo tiempo de destruirlo porque murió de un golpe cervical en su cabina de mando). A raíz de este incidente, los ingenieros de la Fuerza Aérea Estadounidense pudieron investigar las partes vulnerables del Zero y ver todos sus errores de diseño, incluyendo la ausencia de blindaje para proteger al aviador, lo que les permitió instruir a las futuras generaciones de pilotos que de manera inminente se iban enfrentar con aviones mucho más igualados técnicamente, como por ejemplo los Hellcat, Corsair o P-38 Lightning. Así fue como se adoptó la nueva táctica del «boom and zoom» consistente en realizar varias pasadas desde arriba mientras se abría un demoledor fuego de ametralladora contra los Zero, antes de que los escuadrones volviesen a reunirse en el aire y repitieran la operación para liquidar a una segunda tanda o en todo caso anular su superioridad. Gracias a estos ataques que acabaron con la destrucción de incontables Zero, los cazas japoneses fueron relegados a llevar a cabo tareas de escolta a los convoyes navales entre Nueva Guinea y el Japón, por lo menos hasta que los expertos aeronáuticos nipones encontrasen una solución que cambiase la ofensiva aérea en la Guerra del Pacífico.

Zero en la II Guerra Mundial.

Nuevamente a finales de 1943 los Aliados volvieron a encontrarse con problemas cuando la Compañía Mitsubishi fabricó el Zero A6M5 que cualitativamente equilibró las situación con todos los cazas de la Fuerza Aérea Estadounidense, tal y como demostró en los combates sobre las Islas Marshall o las Islas Marianas. Desgraciadamente la iniciativa llegó demasiado tarde porque la gigantesca industria de Estados Unidos fue capaz de poner el aire a muchos más aviones que sus oponentes, algo que sumado al escaso combustible disponible y a que la mayor parte de los pilotos eran inexpertos, terminó derivando en una auténtica catástrofe durante la Batalla del Mar de Filipinas de 1944 cuando un total de 300 cazas Zero fueron derribados, lo mismo que en la posterior Batalla del Golfo de Leyte e incluso también en el teatro de operaciones de China.

A comienzos de 1945 los cazas Zero defendieron el territorio metropolitano de Japón atacando a los enormes bombarderos B-29, a los que provocaron grandes pérdidas disparando cohetes instalados bajo las alas, aunque durante el proceso fueron víctimas de los nuevos cazas norteamericanos P-51 Mustang. Simultáneamente muchos Zero fueron utilizados como aviones suicida «kamikaze» contra los buques de la Flota Estadounidense (US Navy), logrando eliminar a dos portaaviones, en concreto el USS Saint Lô hundido por el teniente Yukio Seki durante la invasión de Filipinas y más tarde el USS Bunker Hill destruido por el alférez Kiyoshi Ogawa durante la Batalla de Okinawa. De hecho algunos Zero colisionaron contra las superfortalezas volantes B-29 que bombardeaban Tokyo; mientras otros se anotaron unos pocos éxitos contra los cazas rusos durante la invasión de la Unión Soviética a Manchuria, antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945.

Zero del modelo A6M5 en 1944.

Terminada la Guerra del Pacífico en 1945, algunas naciones con presencia en Asia Oriental e Insulindia continuaron operando con el Zero, muchos de estos capturados o abandonados por la Fuerza Aérea Imperial Japonesa. Por ejemplo durante la Guerra de Indochina que comenzó en 1946, Francia utilizó algunos Zero para atacar a las tropas comunistas del Vietminh sobre Vietnam, Laos y Camboya; mientras que la vecina Thailandia contó con unos pocos entre sus filas para el reconocimiento marítimo en los comienzos de la Guerra Fría. También durante la Guerra Civil China, el Kuomintang empleó a varios Zero con base en la Isla de Formosa, desde donde lanzó incursiones al continente para hostigar a las concentraciones de soldados del Ejército de Liberación Popular; al mismo tiempo que la República de Indonesia también voló con numerosos de estos «samuráis» en la la Guerra de Independencia Indonesia contra Holanda, protagonizando una serie de choques entre 1946 y 1949 que tuvieron lugar sobre Java Occidental, Malang, Subang, Kalijati y Yogyakarta.

La vida operativa del Zero concluyó para siempre en el año 1950 después de haberse convertido en uno de los aeroplanos más emblemáticos del siglo XX y en todo un símbolo de poderío imperial y al mismo tiempo de excelencia técnica para Japón. Entre los récords anotados por este «Caza Samurái» estuvo el de haber sido el mejor interceptor del mundo entre los años 1940 y 1921, por encima de cualquier otros modelos de los Aliados o el Eje, además de ostentar el máximo representantes en el aire del Imperio Japonés durante toda la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Pablo Guerrero, Ascenso y Ocaso de la Kido Butai, «Zero», HRM Ediciones (2024), p.154-170
-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial, «Zero: El Samurai Volador», Altaya (2004), p.7-8
-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial, «El gran desafío: de China al Pacífico», Altaya (2004), p.13-16
-Eduardo Cea, La Aviación de la Marina Imperial de Japón, «Tainan Kaigun Kokutai», Revista Española de Historia Militar (2006), p.70-74
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, Volumen 2- «Mitsubishi A6M5 Reisen Zero», S.A.R.P.E. (1978), p.664-665
-http://en.wikipedia.org/wiki/A6M_Zero
-Pablo Guerrero, La Batalla de las Islas Santa Cruz 1942, «Zero», HRM Ediciones (2024), p.68-75