Nombre: Polikarpov I-16
Tipo: Caza
Nacionalidad: Unión Soviética
Compañía: Polikarpov
Motor: Uno. Shvestov M63 radial a 1.115 CV
Dimensiones: Envergadura= 9 m. Longitud= 6′ 1 m. Altura= 3′ 3 m
Peso: Cargado= 1.941 kg. Vacío= 1.490 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 525 km/h. Trepada inicial= 882 m/min
Alcance: 530 km
Techo de servicio: 9.700 m
Armamento: Dos ametralladoras ShKAS de 7’62 mm, dos cañones ShVAK de 20 mm y seis cohetes RS-82
Primer vuelo: 30 de Diciembre de 1933
Historia:
El Polikarpov I-16 diseñado por la Unión Soviética, más conocido como «Mosca» en España o «Golondrina» en China, fue interceptor más fabricado y exportado al extranjero en la década de 1930. A pesar de que durante la Segunda Guerra Mundial el monoplano demostró ser inferior a otras nuevas generaciones de aviones cuando se enfrentó a la Fuerza Aérea Alemana en el Frente Oriental, con anterioridad fue uno de los mejores cazas que participaron en la Guerra Civil Española y también en la primera fase de la contienda global sobre el Frente Chino.
A inicios de 1933 el ingeniero Nikolai Polikarpov, quién en aquellos instantes se hallaba diseñando el biplano Polikarpov I-15, comenzó en paralelo a construir un monoplano al que denominó TsKB-12, el cual se caracterizó por un fuselaje con forma de huso y estructura de costillas metálicas revestidas de madera contrachapada, así como un ala baja sin arrostramiento, cabina completamente cerrada y un moderno tren retráctil. Los dos prototipos experimentales montaron diferentes plantas motrices, en concreto el TsKB-12 Tipo 4 un motor estadounidenses Wright-Cyclone F2 y el TsKB-12 Tipo 5 un motor ruso M-22, siendo este último el escogido para volar el 30 de Diciembre de 1933 a los mandos del prestigioso piloto Valery Chkálov, aunque durante el testeo se detectaron fallos que fueron corregidos posteriormente en el Aeródromo de Kacha sobre Crimea, donde se le rediseñó el capó y se le añadieron aperturas en los tubos de escape emergentes, lo que le permitió alcanzar una velocidad de 456 kilómetros por hora a 3.000 metros de altitud.
El TsKB-12 Tipo 5 acabó por evolucionar al Polikarpov I-16 con una forma compacta muy exclusiva y un llamativo morro de nueve celosías, cuyas medidas fueron de 9 metros de envergadura, 6’1 metros de longitud y 3’3 metros de altura, mientras que su peso de 1.941 kilogramos, su techo de 9.700 metros y su armamento de dos ametralladoras ShKAS de 7’62 milímetros sincronizadas en el capó con mira telescópica OP-1. La entrada en servicio de este aparato fue todo un espectáculo porque varios ejemplares sobrevolaron la Plaza Roja de Moscú el 1 de Mayo de 1934, coincidiendo con el Aniversario de la Revolución Bolchevique, por lo que Iósif Stalin quedó tan impresionado que ordenó organizar un escuadrón acrobático conocido como «los Cinco Rojos» que estuvo compuesto por los aviadores Valery Chkálov, Vladimir Kokkinaki, Stepan Suprun, Viktor Evseev, Vladimir Shevchenko y Edgard Preman (en realidad fueron seis, pues uno de ellos sustituyó a Viktor Evseev cuando falleció en un accidente).
Algunas de las variantes más importantes que siguieron al Polikarpov I-16 Tipo 5 fueron el Polikarpov I-16 Tipo 10 con un motor M-25V que incrementó su velocidad en 10 kilómetros por hora, además de incorporar un sistema de flaps de aterrizaje, un radiador de aceite y una mira reflectante PAK-1. De igual manera también destacó el Polikarpov I-16 Tipo 14 o UTI-2 por dotarse de dos cañones ShKAS de 20 milímetros en las alas, el Polikarpov I-16 Tipo 18 con una planta motriz M-62 que le confería un máximo de 461 kilómetros por hora, el Polikarpov I-16 Tipo 24 con un motor M-63 de hélice bipala a 525 kilómetros por hora, y el Polikarpov I-16 Tipo 29 con un equipo de radio transceptor RSI-3 y un arsenal compuesto por una única ametralladora BS de 12’7 milímetros con 230 cartuchos y seis carriles lanzacohetes RO-82.
Los Polikarpov I-16 tuvieron su bautismo de fuego en la Guerra Civil Española cuando los días 3 y 4 de Noviembre de 1936 los dos cargueros Kursk y Blagoev procedentes de Sevastopol descargaron en el puerto de Cartagena un lote de 31 ejemplares bajo el mando del oficial Sergei Tarkhov para ayudar a la Segunda República, en donde nada más ser depositados en los muelles los estibadores confundieron los logos en cirílico de las cajas y les apodaron «Mosca». La primera victoria sin embargo no se registró hasta el día 10 sobre la Casa de Campo de Madrid, siendo su protagonista el piloto Sergei Chernykh tras abatir a un caza alemán Heinkel He 51 de la Legión Cóndor pilotado por el oficial Oskar Heinrici, aunque de la misma forma ese día se perdieron dos I-16 (uno derribado y otro capturado tras aterrizar por error en un aeródromo de la España Nacional).
A partir de 1937 los Polikarpov I-16 se convirtieron en los cazas más populares de la Segunda República por su exitosa defensa de los cielos de Madrid, ya que volaban a baja altura rozando los azoteas de los edificios para entonces ascender bruscamente a unos 1.000 metros de altura en ángulo de 50º y acto seguido atacar las panzas desprotegidas de los bombarderos alemanes Junkers Ju 52, una táctica que condujo a los pilotos de la Legión Cóndor a calificarles despectivamente como «ratas» (como si atacaran desde las alcantarillas). A pesar de que los «Mosca» que operaron desde el Aeródromo de La Albericia en el Frente Norte no se desempeñaron como en la capital debido a que se perdieron 16 ejemplares sobre Santander; algo mejor lo hicieron en la campaña de Guadalajara porque a lo largo de 142 incursiones con bombardeos y ametrallamientos a ras de suelo contribuyeron a frenar el avance de la División de Infantería «Littorio» del Cuerpo Voluntario Italiano (CTV). De hecho al este de Zaragoza los «Mosca» dañaron y obligaron a aterrizar sobre la zona republicana a un solitario bombardero Heinkel He 111 que semanas más tarde sería enviado como trofeo a la Unión Soviética.
Simultáneamente a la Guerra Civil Española a mediados de 1937 se produjo la invasión de Japón a China en el contexto de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, por lo que la Unión Soviética socorrió al bando nacionalista del Kuomintang enviando un total de 316 Polikarpov I-16 que conformaron el Grupo Aéreo Voluntario Soviético, aunque un buen puñado fueron asignados a la Fuerza Aérea China bajo el apodo de «Tün» o «Golondrina». Los pilotos rusos derribaron los primeros aviones japoneses el 21 de Noviembre sobre la capital de Nankíng, usualmente operando desde el Aeródromo de Dajiochang, así como a docenas de aparatos desde el año 1938 en choques como la Batalla de Wuhan o la defensa de Chongqing y Lanzhou, siendo capaces de medirse contra los otros monoplanos Nakajima Ki-27 y Mitsubishi A5M, ya que ambos bandos sufrieron cuantiosas pérdidas en el aire (curiosamente la primera victoria del famoso «as» nipón Saburo Sakai fue un «Mosca» sobre Xinyang).
Mientras tanto en la Guerra Civil Española los Polikarpov I-16 combatieron con éxito en campañas como la Batalla de Teruel o la Batalla del Ebro, destacando en esta última una treintena que se enfrentó a 51 aparatos enemigos, en donde el aeroplano pilotado por el oficial Sergei Lukovnikov efectuó una colisión suicida «Tarán» contra un biplano Fiat CR.32 a los mandos del piloto José Mesía Lesseps, al que echó abajo tras arrancarle el timón de cola con la hélice, la cual fue expuesta como premio en una exposición de Barcelona. También numerosos «Mosca» participaron en la campaña de Cataluña, siendo los únicos interceptores capaces de tener alguna garantía de éxito contra el muy superior caza alemán Messerschmitt Bf 109, como también en los cielos de Madrid dentro de la «mini-guerra civil» entre los propios republicanos durante el golpe de Estado del general Segismundo Casado. Una vez finalizada la contienda con la victoria del bando nacional en 1939, de los 280 Polikarpov I-16 enviados a España un total de 187 fueron destruidos, el equivalente al 66’7% (112 derribados por cazas, 1 abatido por un cañón antiaéreo, 11 pulverizados en tierra y 63 accidentados).
Inesperadamente en el verano de 1939 comenzó la Guerra del Khalkhin-Gol entre la Unión Soviética y Japón por el control de la frontera con Manchukuo, por lo que docenas de Polikarpov I-16 fueron enviados a la Mongolia Exterior, un «Estado títere» del Kremlin que también incorporó algunos de estos monoplanos en las escuadrillas de la Fuerza Aérea Popular Mongola. A pesar de que los «Mosca» se batieron en igualdad de condiciones a los cazas Nakajima Ki-27, los más experimentados pilotos nipones les infligieron pérdidas mayores en combates singulares sobre el Monte Bain-Tsagan o en tierra durante la incursión al Aeródromo de Tamsag Bulak. Aquello sin embargo no impidió que los Polikarpov I-16 protagonizasen grandes gestas como la destrucción de más de una docena de aviones durante un raid al Aeródromo de Arai junto al Lago Uzur-Nur, sin obviar con que el teniente Aleksander Moshin echó abajo un bombardero ligero Mitsubishi Ki-30 mediante una colisión «Tarán». Lamentablemente cuando finalizó el conflicto el 16 de Septiembre de 1939 los rusos sufrieron la pérdida de 109 cazas Polikarpov I-16 (casi el doble que los japoneses); aunque durante la invasión de la URSS a Polonia del día siguiente, el 17, un «Mosca» protagonizó la única victoria de la campaña tras abatir a un interceptor polaco PZL.P.11 a los mandos del oficial Stanislav Zatorsky.
Cuando comenzó la Guerra de Invierno con la agresión de la Unión Soviética a Finlandia a finales de 1939, la primera victoria de la Fuerza Aérea Soviética la obtuvo un Polikarpov I-16 tras echar abajo un caza finlandés Bristol Bulldog sobre Muolaa la jornada del 30 de Noviembre. A partir de entonces las bajas de los «Mosca» irían en aumento aquel año y a principios de 1940, pues salvo algún éxito aislado como el ataque de 17 de estos monoplanos que acabaron con numerosos interceptores enemigos sobre el Lago Lempala, los finlandeses les infligieron el triple de bajas con aparatos con menos prestaciones, usualmente de origen británico Gladiator u holandés Fokker D.XXI, algo que en parte se explicó debido a los errores propios de los mandos superiores y a las tácticas más avanzadas de la Fuerza Aérea Finlandesa.

Pintura de un caza ruso Polikarpov I-16 enfrentándose a interceptores «Buffalo» de la Fuerza Aérea Finlandesa en el Lago Lempala.
La Segunda Guerra Sino-Japonesa en China enlazó cronológicamente con la Segunda Guerra Mundial mientras tenían lugar las operaciones en Europa, por lo que la URSS retiró al Grupo Aéreo Voluntario Soviético, pero a cambio entregó 215 aviones Polikarpov I-16 a la Fuerza Aérea China. Los cazas pilotados por aviadores autóctonos se desempeñaron muy bien en la Batalla del Paso de Kunlun y a la hora proteger el espacio aéreo de las ciudades de Chengdu, Liuzhou, Lanzhou, Suining, Baishiyi, Tzeliutsing, Nanchwan, Tungliang y Pishan, destacándose especialmente en la defensa de la capital de Chongqing, donde en una ocasión derribaron trece bombarderos japoneses Mitsubishi G3M a costa de tan sólo perderse un «Mosca». Lamentablemente para los chinos las cosas cambiaron en 1940 con la introducción del interceptor Zero, pues durante un encuentro sobre la comarca de Beishan una escuadrilla de estos nuevos aparatos acabaron con una decena de Polikarpov I-16 sin registrarse bajas propias. Así fue como desde ese momento el «Caza Samurái» dominó los cielos de China, pues los «Moscas» empezaron a caer abatidos uno a uno a manos de los implacables Zero, una tendencia que no tardaría en repetirse contra los alemanes tras la apertura del Frente Oriental (y eso que dos meses antes de la «Operación Barbarroja», en Abril, un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Petr Shalunov derribó a un avión de reconocimiento alemán Junkers Ju 86 sobre Kíev).
Al iniciarse la «Operación Barbarroja» con la invasión de Alemania a la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941, un caza Polikarpov I-16 a los mandos del subteniente Dimitri Kokorev abatió durante las primeras horas de la campaña a un bombardero germano Dornier Do 17 mediante la táctica de la colisión suicida «tarán». Lamentablemente para los rusos varios cientos de «Mosca» se perdieron durante las primeras semanas derribados en el aire o destruidos en sus respectivos aeródromos de Bielorrusia, Ucrania y los Países Bálticos. Los únicos interceptores que tuvieron algún éxito fueron los que operaron contra Finlandia en acciones sobre Petsamo y el Mar de Barents dentro del contexto de la Guerra de Continuación, aunque las bajas también fueron elevadas e incluso tres de los I-16 fueron capturados por los fineses e incorporados a la Fuerza Aérea Finlandesa que los empleó para luchar contra la propia la URSS.
Al sur del Frente Oriental entraron en servicio los Polikarpov I-16 SPB, consistentes en una versión nodriza enganchada bajo las alas de un bombardero cuatrimotor TB-3, los cuales volaron a 40 kilómetros del puerto de Constanza en Rumanía, donde se desengancharon para encender sus motores en el aire y atacar los muelles con bombas de 250 kilogramos, siendo la misión un éxito porque derribaron a un caza Messerschmitt Bf 109 y dañaron al torpedero Shorul de la Marina Real Rumana. La misma táctica emplearon contra el Puente de Carol I y su oleoducto, al que los «Mosca» dejaron fuera de servicio un par de días, así como también a la hora de ametrallar a las columnas de tropas del Ejército Rumano en el área de Sulina.
Durante el resto de la «Operación Barbarroja» las pérdidas de los Polikarpov I-16 fueron gigantescas en todos los escenarios para contener a los Grupos de Ejércitos Norte, Centro y Sur, especialmente en la defensa de la Base Naval de Kronstadt y en la Batalla de Odessa, donde 300 ejemplares se enfrentaron a la Fuerza Aérea Real Rumana. También los aeroplanos combatieron en la Batalla de Kíev, en cuyas inmediaciones pelearon contra los cazas Macchi MC.200 Saeta enviados por la Italia Fascista; además de proteger los cielos de la capital con un total de 170 ejemplares durante los bombarderos de la Luftwaffe en la Batalla de Moscú. A pesar de las dificultades surgieron pilotos sobresalientes como Aleksander Senin que abatió al Messerschmitt Bf 109 del «as» alemán Hans Esser sobre Kakhovka o Leonid Zhdanov que derribó al del «as» Hans Mahlkuch sobre Leningrado; sin obviar con un «Mosca» echó abajo al «as» español Ángel Salas Larrazabal de la Escuadrilla Azul sobre Kamenka (aunque sobrevivió).
A partir de 1942 los Polikarpov I-16 trataron de defender la Península de Crimea, de donde tan sólo cuatro ejemplares sobrevivieron a la derrota para escapar a la Península de Tamán; mientras otras escuadrillas se encargaban de entorpecer el tráfico aéreo enemigo en la «Bolsa de Demyansk», a lanzar incursiones durante las Batallas de Rzevh e incluso a participar tanto en la campaña del Cáucaso como en la Batalla de Stalingrado. Al año siguiente de 1943 la mayor parte de los «Mosca» fueron retirados del Frente Oriental debido a su obsolencia en la Fuerza Aérea Soviética, exactamente igual que hizo el Kuomintang en China tras algunas misiones defensivas sobre la provincia de Sichuán y la región meridional de Yunnan junto a la frontera con Birmania. Curiosamente las últimas acciones armadas de los I-16 se registraron en la Guerra del Pacífico cuando unas escuadrillas procedentes de la Península de Kamchatka atacaron las posiciones del Imperio Japonés en la Base Naval de Kataoka sobre la Isla de Shumshu y otros atrincheramientos en la Isla de Paramushiro durante la invasión de las Islas Kuriles los días 18, 19 y 20 de Agosto de 1945.
Concluida la Segunda Guerra Mundial se habían construido un total de 10.292 interceptores Polikarpov I-16 que desde 1936 hasta 1945 demostraron tener un excelente desempeño sirviendo en los escuadrones de la Unión Soviética, la Segunda República Española o la China Nacionalista. Curiosamente un total de 52 aviones «Mosca» continuaron prestando servicio en la España Nacional hasta el año 1952, cuando finalmente el aparato fue jubilado después de haberse convertido en uno de los cazas más legendarios del siglo XX.
Bibliografía:
-Cristóbal Vergara Durán, Los Aviones de Caza Soviéticos 1936-1941, «Los Cazas Polikarpov», HRM Ediciones (2025), p.31-106
-https://es.wikipedia.org/wiki/Polikarpov_I-16





